Disclaimer: Los personajes son exclusivos de Kishimoto, pero los he tomado prestados para hacer esta historia n.n
Capitulo dos: La determinación de cada una.
Una apuesta; era lo más lógico. Mikoto había hecho una apuesta con sus amigas y quería dejar en ridículo a Fugaku-baka, y en el proceso no solo dañaría su orgullo Uchiha, sino que también le partiría el corazón. Kushina estaba consciente que su amigo no había actuado por nadie más que por la peliazul. Con todas las mujeres que habían salido solo eran mero capricho del momento y desechos que tiraba en cuanto se aburría. La pelirroja conocía cada caso de las conquistas de su mejor amigo, pero no creía que esta vez cayera en las redes de ese sentimiento absurdo y estúpido que llamaban muchos "amor".
En cierta parte le sorprendía que en el corazón frio del Uchiha existiera algo tan cálido como eso, debido a la personalidad arrogante que mantenía, dudaba que quisiera a alguien más que a sí mismo. Extrañamente, seguía sintiendo esa sensación de molesta, irritación y un deje de dolor al pensar que Fugaku amaba a alguien. No es como si quisiera que la amara a ella, claro que no; ese baka jamás podría enamorarla.
La imagen golpeo en su mente refrescándole el beso que ambos individuos del mismo clan habían compartido. Kushina se volvió a cuestionar si enserio no estaría sufriendo aquello que tanto le costaba creer. ¿Acaso enserio se había enamorado de Fugaku-baka? ¿El presumido que era odiado por la mayoría de las personas que vivían en esa aldea? ¿El arrogante y bastardo Uchiha que degradaba a todos? ¿Quién ella vivía golpeando constantemente?
Había dos opciones que tenía en claro: o estaba loca, o el mundo estaba loco.
Fuera lo que fuera, iba a salvar a su amigo de las garras de esa loca con malas intenciones. No le importaba si en el proceso Fugaku la odiaba más de lo que ya lo hacía, tampoco era como si le interesara demasiado. Él era su mejor amigo, por lo tanto era su deber hacer su vida miserable, no cualquier kunoichi de por ahí.
Debía poner en plan en marcha lo más pronto posible. Sabía que no podía ir y enfrentar a Mikoto porque Fugaku no le creería ninguna palabra, estaría segado por los encantos de la Uchiha y ella no tenía nada a su favor para combatir eso. Solo le quedaba hacer una cosa, y estaba segura que lo lograría con éxito.
Era un precioso día de primavera en Konoha para dar un paseo. El sol brillaba más que nunca sin exagerar la temperatura, el viento les brindaba una reconfortante brisa y la aldea estaba tan tranquila; pocas veces se lograba un ámbito así en el mundo Shinobi, por lo que todos agradecían y aprovechaban aquellos pocos momentos.
Fugaku estaba cruzado de brazos mientras esperaba a sus dos compañeros en un puente, aquel que había sido testigo a medida que el equipo siete iba creciendo considerablemente. Su punto de encuentro, uno que no olvidarían jamás y estimarían por mucho tiempo, más aún cuando era el lugar donde habían conocido por primera vez a su difunto sensei, Sakumo Hatake, o mejor conocido por el Colmillo Blanco.
El azabache recordó con amargura el día en que se enteraron la muerte de su sensei, hacia unos seis meses atrás. Había sido un golpe duro para los tres cuando se les había informado que el gran colmillo blanco se había suicidado tras haber fallado en una misión donde solo trajo desgracias al pueblo; fue el objeto de burla y desprecio de muchos de sus compañeros, incluso de los que había salvado. Al principio Fugaku también sintió cierto resentimiento hacia el hombre peligris por haber sobrepuesto sus sentimientos en la misión, luego pensó bien la situación y, por más que detestara a aquella pelirroja violenta, jamás en su vida pensaría en dejarla atrás y tampoco al raro de los insectos. Iba a negarlo siempre en voz alta, pero Fugaku Uchiha los estimaba demasiado.
Kushina había sido la peor en reaccionar a la muerte de su sensei. Recordaba como una capa de energía roja la envolvía y sus ojos se mostraban rojos y hambrientos de sangre. Se asustó, no iba a negarlo, él había sido el único que la Uzumaki había confiado el secreto del Kyubi y temía que fuera revelado. Comprendía las consecuencias que aquello traería en el futuro y lo que menos deseaba era que las cosas se complicaran más de lo que estaba. Pero Kushina estaba muy enojada y herida por lo que los aldeanos habían provocado. Fue difícil pero no imposible, creyó que moriría en el intento de detener a su compañera antes que le arrancara la cabeza a todo el mundo. Finalmente, la habanera sangrienta dejo que sus lágrimas y sus penas fueran recargadas sobre el hombro de su mejor amigo.
Primera y última vez que vería llorar a la Uzumaki, y lo tenía bien en cuenta.
El Uchiha salió de sus pensamientos cuando sintió dos chacras completamente conocidos. Apenas y los diviso a unos metros de él, venían cuchicheando entre los dos de una manera seria, por lo que provoco cierto interés en el joven.
Aburame escuchaba todo con atención mientras asentía la cabeza y se preguntaba en qué momento se le había ocurrido pasar a recoger a Kushina a su casa. Primero había tenido que despertarla, y no solo recibió gritos o insultos, sino también un poco merecido golpe en la cabeza. Además, cuando salió con la pelirroja se dio cuenta el semblante poco alegre que mostraba, y como todo amigo curioso por saber que era lo que tenía a la Habanera Sangrienta de esa manera, decidió pregunta. Muy mala elección.
—¡Esa Mikoto se quiere aprovechar de Fugaku-baka solo para burlarse de él, ttebane! – expresaba la pelirroja mientras nueve de sus mechones se elevaban en el aire — ¡Como si no le bastara que el pobre ya es lo bastante patético! ¡Me niego a dejar que le haga una cosa así, ttebane!
— Kushina-san, creo que estas exagerando un poco – opino el muchacho.
— ¡Por supuesto que no exagero, Shibi-kun! ¡Es una vil serpiente como las de Orochimaru-san!
La Uzumaki desprendía el aura maligno tan intenso que los aldeanos notaron que hoy no era un buen día para ella, lo que más temían. Esperaban que sus puestos no fueran atacados por la muchacha en un arranque de ira, suerte era la suya que iba con Aburame, de lo contrario hubieran temido por sus propias vidas si ella iba acompañada por el Uchiha.
—¿Y qué piensas hacer? Fugaku no va a…
—Ya lo sé, ttebane – interrumpió la muchacha y curvo una sonrisa zorruna en su rostro, lo que intrigo Shibi.
—Cuéntame – exigió el pelinegro, atrapado por la pura curiosidad.
Kushina entrecerró los ojos y lo miro desconfiada. No sabía si confiar en Shibi. A veces se ponía de su lado y otras de Fugaku, pero ya era demasiado tarde como para dejarlo afuera. Él ya sabía que ella planeaba algo contra la pareja y quizá podría darle algunas ideas.
—Pero no te atrevas a decirle nada o sabes que las consecuencias serían dolorosas, ttebane.
Shibi asintió sin más, prometiendo en silencio que jamás de los jamases haría una cosa para enfadar a Kushina y volverla a su contra. Lo había aprendido la primera vez que le vio como ella le daba una golpiza al siguiente líder de uno de los clanes más poderosos de la aldea. Le fue suficiente como para saber que nunca en su vida se le ocurriría pasar una idea tan absurda como provocar su propia muerte en manos de la Habanera Sangrienta.
—No puedo decirle a Fugaku-baka que la Uchiha le está jugando una broma, ttebane – suspiro, pero de inmediato le guiño un ojo a su compañero y volvió a curvar su sonrisa zorruna – Pero puedo provocar que ella no pueda seguir con la apuesta, ¿Qué tal?
El pelinegro frunció el ceño ante el plan de su compañera. ¿Enserio? ¿Eso era todo? ¿Nada de castigar a Fugaku con millones de kunai o golpearlo hasta que le creyera? ¿Enserio Kushina Uzumaki había decidido algo tan simple como ello? Sentía una terrible decepción al saber que no vería al Uchiha en aprietos ni tampoco a su amiga cabreada, lo que haría muy aburrido las cosas.
—Y eso no es todo – continúo la muchacha, atrayendo nuevamente la atención de la Uzumaki – sino que después de nuestra misión al País del Té tienen una cita y me he auto invitado a ella, ttebane.
Entonces Shibi sonrió, porque sabía que lo que vendría adelante iba a ser muy bueno, y muy doloroso para Fugaku Uchiha.
Pero no sospecho que Kushina caería como Fugaku ya había caído, y de la manera mas inesperada.
Mientras el equipo siete se reunía para una nueva misión, del otro lado del pueblo se encontraba Mikoto Uchiha caminando con pasos rápidos hacia el restaurante que tan solo estaba a unos centímetros de distancia. Su día libre de la semana había llegado y por lo tanto iría a desayunar con su mejor amigo, una tradición desde niños
Conocía a Minato, el rayo amarillo de Konoha como muchos solían llamarlo, a muy corta edad, exactamente en el momento que había entrado a la academia y él se había ofrecido a brindarle un asiento al lado suyo cuando nadie más quiso hacerlo. En aquel entonces era una chica muy tímida que le costaba relacionarse con las personas, además de llevar la carga por ser una Uchiha, Minato había sido el único que no la había juzgado por su apellido y fue su primer amigo allí. Desde entonces, jamás se había separado por más que él se habría graduado dos años antes de la academia.
Entro al restaurante y camino hacia la mesa donde siempre solían ir, y allí estaba Minato, leyendo uno de los libros de su sensei Jiraiya. Siempre agradecía a todos los santos por no permitir que la mente de su mejor amigo fuera contagiada por la perversión del sannin. Ya había tenido suficiente con descubrirlo varias veces espiándola a ellas y a sus amigas en los baños termales, fue una suerte que Tsunade Senju, otra sannin, le diera su merecido después de haberla espiado a ella también.
El rubio levanto la vista de su libro en cuanto sintió la presencia de su mejor amiga y le sonrió mientras ella se acercaba.
—¿Cómo te ha ido en la misión, Minato-kun? – pregunto la peliazul, tomando asiento enfrente de su amigo.
—Muy bien, por suerte nadie salió herido y la misión fue llevada con éxito – contesto el rubio, cerrando su libro y guardándolo en su porta shuriken — ¿Tu cómo has estado, Mikoto-chan? Me han dicho que ahora eres novia del Uchiha.
La muchacha noto el deje de burla de su compañero y se cruzó los brazos fingiendo estar ofendida, pero tampoco podía evitar sonrojarse por haber sido descubierta. Minato siempre estaba un paso delante de ella y había notado los sentimientos por Fugaku antes que ella misma.
— Solo le di una oportunidad, nada más.
— Se notaba a kilómetros que también le correspondías.
Mikoto deshizo su cruzada de brazos y le sonrió con calidez hacia su amigo. Era cierto, le correspondía a Fugaku mucho antes que este se le declarara, pero no iba a ser otra de sus conquistas así que se empeñó en resistir duros meses antes de darle el "si". Por suerte, todo había valido la pena porque ella ahora era feliz con él y presentía que su relación iba a durar bastante.
Se entristeció al recordar que lo tendría algunos días afuera. Solo esperaba que él volviera sano y salvo y sin ningún rasguño, aunque sabía que eso era imposible estando en el mismo equipo con Kushina Uzumaki.
— ¿Por qué esa cara? – interrogo Minato, preocupado ante el gesto de tristeza de su amiga.
— Fugaku se fue a una misión y creo que va a durar unas dos semanas – suspiro y apoyo su cabeza en su mano – Lo peor es que sé que volverá herido, es lo más seguro…
Minato frunció el ceño.
—¿Cómo puedes saberlo? — Como un buen amigo, coloco su mano sobre la de Mikoto para darle ánimos — Debes tener más confianza en que es un gran ninja y vendrá a salvo. Pocas veces cruce palabras con él pero estoy seguro que…
—No es ese el problema – le interrumpió la Uchiha – Sino que es algo mucho más… peligroso y cercano a él.
¿Peligroso y cercano? Minato no entendía como algo "peligroso y cercano" a Fugaku pudiera dañarlo, estaba seguro que era un hombre inteligente y no se dejaría engañar tan fácilmente. Y si era así, si era una trampa, ¿Cómo podía Mikoto saberlo y no advertirlo a su novio?
—¿Por qué…?
— Se fue con Kushina Uzumaki, tu amorcito.
El rubio retiro con rapidez la mano de su mejor amiga y su codo dio contra el vaso de agua, tirándolo y desparramando el líquido por toda la mesa. De inmediato, tomo unas servilletas y comenzó a limpiarlo mientras sentía como la sangre se dirigía hacia su rostro. Una de las meseras trato de ayudarlo e impedir que siguiera limpiando la mesa, pues lo único que hacía era desastres tras desastres, desde gastar todo el papel y resbalado por el agua en el suelo hasta tirar la cortina por sujetarse de ella. La dueña del local lo estaba regañando mientras Minato intentaba arreglar el desastre que había provocado.
Ante el terrible espectáculo de Minato, Mikoto solo podía adornar una sonrisa al ver lo tierno que era su mejor amigo. Sabia de su gran y loco amor hacia la pelirroja violenta y poco femenina. Por más que no le agradaba en lo absoluto que fuera alguien como ella quien tuviera el corazón del muchacho, le agradaba saber que Minato se había enamorado de alguien. Después de la muerte de su clan, se lo había visto triste, más serio y dedicado a sus entrenamientos, que casi había olvidado como era la sonrisa verdadera de Minato, no esa que daba por pura cortesía o amabilidad. Aparte de ello, le parecía divertido ver a un gran genio como él volverse tan torpe ante solo la mención de la Uzumaki.
Pero ya eran casi una década desde que había quedado enamorado de la pelirroja y había avanzado muy poco en la relación. Kushina nunca le prestaba atención a Minato cuando estaban juntos en la misma habitación mientras que él centraba sus ojos en ella y no los despegaba por nada del mundo. No era un secreto en la aldea que la debilidad del rayo de Konoha era aquella pelirroja tan distraída como para notar que el hombre más apuesto estaba loco por ella.
A este paso de tortuga, Minato se le confesaría a Kushina en su lecho de muerte sin haber tenido siquiera hijos o su primer beso. Porque si había algo que Minato era, sin dudas era ser leal a las personas y a él mismo. No iba a besar ni estar con otra chica porque se sentiría culpable por hacerle algo así a la Uzumaki, por más estúpido que sonara o la escasa atención que ella le daba. Y con todas las chicas que andaban detrás de él, realmente era un desperdicio que siguiera enamorado de la pelirroja.
Sin embargo, Mikoto tenía un plan para que su atolondrado amigo por fin diera el siguiente paso y conquistara a la Uzumaki, solo esperaba que Fugaku cooperara y así unir a una nueva pareja. No iba a parar por ver a su amigo feliz, se lo debía después de todo lo que había echo por ella, y estaba segura que si se lo proponía el resultado que obtendría sería bastante bien.
Pero no se imaginó que tan bien le saldría.
Quiero agradecerles infinitamente por todos los comentarios que han dejado y también por los favoritos, los follows y haberse tomado el tiempo de leer esta historia. Sé que el capítulo no es muy bueno, pero era necesario colocarlo. Pronto subiré otro y es ahí donde empieza lo bueno.
wilanth: Es un placer enorme que te haya gustado el fic c: espero verte pronto por aquí n.n
Harmonie Roux: Yo estoy agradecida con solo ver tu comentario n.n A mi me encanta el MinaKushi, era inevitable hacer una novela con ellos dos 3 ademas de que también me gusta la pareja de los papis de Sasuke, así que ellos estaban obligados a aparecer. Muchas gracias por las buenas energías y espero que el capitulo haya sido de tu agrado c:
Marcia Andrea: Estoy completamente de acuerdo con vos c: cuando el MinaKushi va de la mano con FugaMiko es lo mejor :3 Gracias por leer y comentar, es un placer tenerte aquí.
Nade91: Te agradezco muchísimo el haberte pasado c: Trate de narrar lo mejor que pude, no soy muy buena escribiendo en tercera persona y es un logro que te haya gustado n.n
Estefany: Ya a aparecido Minato, pero no creo que era la acción que se esperaba xd. Ya vendra lo bueno 1313 (?) Y pues eso que si Kushina esta enamorada de Fugaku... eso lo veremos n.n ¡Gracias por pasarte!
crina: Gracias por haberte pasado, cariño c: Ya ha aparecido Minato! aunque aun no se ha encontrado con nuestra querida Kushina. Muy pronto *-*
Sakemi-san: Ya la he continuado n.n subiré cuanto antes, estoy algo emocionada por esta fic. A mi también me parecía divertido imaginármelos juntos xd Kushina de por sí tiene un gran temperamento y me era gracioso ver como lo centraba en Fugaku cuando estaba enojada. ¡Gracias por pasarte!
Kasumineko: Realmente me siento contenta que te haya gustado la manera en que relacione los personajes. Nunca se ha aclarado si Minato, Mikoto, Kushina o Fugaku han estado en equipo o algo, pero si que Kushina y Mikoto eran amigas xd De todas formas, me encanta el solo pensar que Kushina pudo haber estado en el equipo de Fugaku :3 La seguiré dentro de estos días, cuando tenga mas tiempo. ¡Muchas gracias por las buenas vibras y un beso para vos también!
Guest: ¡Hola! Muchas gracias por pasarte a mi fic y dentro de esta semana subiré nuevamente c:
Gracias por todos sus maravillosos comentarios!
Hasta pronto! (:
