Capítulo 32

"The Three Armies"

Inmediatamente al entrar, Tails y Peridot abrieron un portal hacia Club Penguin, al tiempo que los sentimientos de optimismo en la habitación desaparecían para ser reemplazados con murmullos de incertidumbre.

-¿Y los demás? –preguntaron los Miraculous.

-Ya están allá. Sólo faltamos nosotros, Steven y Connie, pero no sabemos dónde están esos dos –contestaron ellos, cruzando el portal e invitándolos a que hicieran lo mismo.

-¡Vamos! –dijo Lordbug, y todos comenzaron a salir. Pero antes de irse, volteó con unos pingüinos que estaban en la primera fila y les dijo: –En la habitación de al lado hay películas. Vayan y pongan algo –y se fue por el portal.

Club Penguin era un caos. Aparecieron casi en el medio de la isla, y alcanzaban a ver lo que estaba sucediendo en el extremo: había tres portales gigantes, repartidos por la costa, de los que estaban saliendo los tres ejércitos de Metal Sonic: los zombis estaban saliendo por el costado izquierdo de nuestros héroes, casi en la costa; por el medio de la isla, estaban saliendo los Egg Pawns; y por la otra costa, a la derecha, estaban saliendo las Rubíes falsas.

Sin embargo, no se veía a Metal Sonic por ningún lado; a los únicos que vislumbraban era al Escuadrón Supremo de robots, a los dos mercenarios y a los fantasmas.

Cuando llegaron los pingüinos, todos los Guardianes del Multiverso estaban ya en el lugar, observando la situación; incluso Artiquito, quien se encontraba al lado de unos portales acomodando sus plantas en la costa izquierda. Patito, por otra parte, se había destransformado y estaba dándole de comer unas bayas a Trixx para recargarse.

-¡Son demasiados para nosotros! –exclamó Amy.

-Manténganse firmes –dijo Garnet –. No podemos permitir que se apoderen de este lugar.

-¡Es ahora o nunca! –exclamó Kirby.

-Guardianes –les habló Gary por los auriculares –, ¿cuál es su situación? –Tails y Peridot sacaron sus tabletas (el primero usaba su Miles Electric) y las usaron para analizar los ejércitos que tenían frente a ellos.

-Metal Sonic se consiguió tres ejércitos muy numerosos –dijo Tails –. Uno es de robots de Eggman… Egg Pawns, nada comprometedor. …Otro de lo que parecen ser zombis… dice que son débiles ante…¿una melodía perfecta de tres partes? –"Una canción de tres o más instrumentos y/o voces," explicó Pac-Man.

-Y un numeroso grupo de Rubíes –continuó Peridot –. No se preocupen por ellas, son muy tontas y no muy fuertes –y viendo más a lo lejos dijo. –. …No se escaneó eso, pero alcanzo a ver unas cuantas figuras solitarias a lo lejos.

-Son robots, copias de nosotros como Metal Sonic, a lo que veo –dijo Sonic, forzando la vista. "Y fantasmas," añadió Pac-Man. "Y Meta Knight," agregó Kirby.

»Y ese es…¿Shadow? –se preguntó, enfocando –…Woah, woah. No sé ustedes, pero estoy seguro que este es mío –y salió corriendo a su encuentro por un costado de la isla, apagando su micrófono.

-¡Espera, Sonic! –trataron de detenerlo, pero ya se había ido.

-Déjenlo –les dijo Gary –. Recuerden, nuestra prioridad principal son las Chaos Emeralds. Con ellas podremos acabar con Metal Sonic. …¡Y no olviden que deben de tomarlas de forma heroica! ¿…Alguna idea de quién las tiene?

-Deben tenerlas los robots –dijo Knuckles –. Son cuatro robots, y si contamos la que seguramente se quedó Metal Sonic, son cinco Chaos Emeralds.

-Y la de Colitas, son seis de siete –dijo Amatista –. Sigue faltando una.

-De igual forma, tenemos que evitar que los ejércitos avancen y destruyan la ciudad –dijo Perla.

-¡Exacto! ¡Mostrémosles de qué estamos hechas! –gritó Bismuto.

-Nos encargaremos de las Rubíes –dijo Garnet, y todas las gemas partieron a su encuentro.

-No se preocupen por los zombis, son la especialidad de las plantas –dijo Artiquito. Dio la orden y comenzaron a movilizarse.

-En ese caso, nosotros iremos por los robots –dijo Patito –. ¡Trixx, let's pounce! –se transformó en Rena Rouge, y los siete Miraculous fueron por ellos.

-Los robots son copias nuestras –dijo Tails –; es decir, tienen nuestras propias habilidades, así que seremos capaces de igualarlos, aunque no vencerlos; los esperamos una vez que aniquilen a los ejércitos.

-¡Y yo me encargaré de Meta Knight! –exclamó Kirby, a la vez que sacaba su varita mágica: el mango era un espiral rosado y blanco, y en la punta había una estrella amarilla; la llamaba Star Rod. Con un movimiento de la varita, hizo aparecer una estrella, en la que podía subir y usar como medio de transporte para volar.

-¡Kirby! ¡Danos un aventón! –le dijo Amy, subiendo a uno de los picos de la estrella. Knuckles y Tails hicieron lo mismo.

-¡A mí también! –gritó Artiquito, subiendo –¡Súbeme a ese edificio, por favor!

Kirby ascendió para dejar a Artiquito en el edificio, donde había dejado unas Catapultas y otras plantas más, y luego partieron al otro lado con los robots. En cuanto se acercaron, se percataron de la existencia de Pengui-Nator y Puf-Bot.

-¡No hay una copia de mí! –exclamó Amy –¡Sólo de un pingüino y una esas criaturas esponjosas!

-Bueno, parece que ese pingüino fue hecho especialmente para ti –dijo Knuckles, apuntando al mazo que tenía como brazo.

-Pero parecen venir juntos él y el puffle –dijo Tails.

-¡No importa! ¡Yo me encargo de ellos! No puede ser muy difícil, tomando en cuenta que los pingüinos no tienen habilidades –y los tres fueron por sus respectivos robots.

-¡Y yo voy por mis fantasmas! –exclamó Pac-Man, quien se había quedado rezagado –¡Sólo tengo que llamar su atención! –y comenzó a correr hasta donde estaban.

Para ese momento, Sonic ya había llegado con Shadow.

-Hah. Sabía que no podrías resistirte a pelear conmigo, Sonic –le dijo al momento de verlo –. Sólo acepté ayudar a Metal Sonic para poder tener un duelo cara a cara contigo y…funcionó.

-Grr –gruñó Sonic. Estaba escuchando todo lo que decían por el auricular, así que en cuanto dijeron que faltaba una Chaos Emerald, le preguntó: –. …Dime, ¿de casualidad no tendrás una Emerald?

-Pff, sí. Metal me dio una –contestó él –. Pero no la pienso usar; tengo algo que llamo "honor." Deberías probarlo algún día.

Suficiente! –explotó Sonic –¡Haré que te tragues esas palabras!

-Te propongo algo: una carrera, sólo tú y yo. Si ganas, me uno a su pequeño grupo, con Emerald incluida. Pero si gano, yo decidiré tu destino.

-¡Me parece justo! –Shadow abrió un portal que llevaba a Mobius detrás de ellos, y los dos entraron para comenzar su carrera.

Más allá, Meta Knight y Kirby estaban teniendo una conversación similar, llegando al mismo acuerdo.

-Nuestro duelo debe ser honrado –decía Meta Knight –. Te daría una espada para que estuviéramos en las mismas condiciones, pero parece que ya tienes la Star Rod; aunque sé que ni siquiera con esa ventaja podrás vencerme.

-Poyo –por cuestiones de integridad emocional, es mejor dejar esa palabra sin traducir.

-GaspKirbyVocabulario –le reprochó él –. …Supongo que eso me obliga a no tener piedad. ¡Que la Star Rod y Galaxia decidan nuestros destinos! –y comenzaron su combate (mayormente aéreo), uno usando magia y el otro con estocadas.

La batalla había comenzado y era el caos: todos daban su mayor esfuerzo y peleaban sin rendirse para evitar que los ejércitos comenzaran a destruir la ciudad. Con el Escuadrón Supremo, sorprendentemente Tails, Knuckles y Amy estaban dándole gran batalla a sus contrincantes. Tails y Doll no se hacían mucho, ya que no tenían muchas habilidades especiales para el combate: en ese momento, Tails brincó, se hizo bolita, y cayó usando sus colas para golpear; sin embargo, el otro lo tomó de las colas mientras caía y voló muy alto, sólo para arrojarlo al suelo después. Tras eso, se repitió el proceso con los papeles invertidos.

La pelea de Knuckles y Metal Knuckles era algo diferente: lanzaban golpes al oponente sin parar, pero como Metal Knuckles estaba diseñado para ser una copia leal a Knuckles, pensaban igual y sólo lograban anular todos y cada uno de los golpes.

En cuanto a Amy, era sorprendente cómo podía mantenerse a la par de Pengui-Nator y Puf-Bot: ella y Pengui-Nator peleaban muy parecido a Knuckles y Metal Knuckles: anulaban con sus mazos todos los ataques del otro. Entonces Puf-Bot se acercó y sacó un guante de box de su cabello para golpear a Amy, pero ella lo pudo bloquear con su Martillo Piko Piko en el último segundo; sin embargo, la fuerza del impacto hizo que los tres retrocedieran unos cuantos metros. Aprovechando la distancia, los dos robots sacaron pistolas láser y comenzaron a disparar a Amy, aunque ella los podía esquivar fácilmente usando su martillo como escudo mientras se acercaba nuevamente.

Kirby y Meta Knight seguían en lo suyo. Su batalla se situaba tanto en el aire como encima de los edificios: Kirby, quien aún no era muy bueno en esto de la magia, sólo agitaba su Star Rod gritando frases sin sentido como "Golpe Narval" o "Expelliarmus," lo que sólo generaban que salieran chispas disparadas hacia su oponente, aunque deteniéndolo eficazmente de mostrar su maestría en esgrima. No obstante, Sonic y Shadow aún no habían aparecido, pero era seguro afirmar que seguían corriendo.

Pac-Man, por otra parte, iba saltando por encima de los tejados de los edificios, unas veces siendo perseguido por los fantasmas y unas más persiguiéndolos, pero sin lograr nada.

Por otro lado, las gemas (y los drones de ataque de Peridot) estaban muy ocupadas luchando contra el ejército de Rubíes. Eran muy débiles, incluso más que una normal (o sólo podría ser que eran igual de tontas que sus versiones originales), pero el problema era que eran demasiadas. Otro problema es que todas tenían un arma especial que cambiaba dependiendo de la Rubí; por ejemplo, todas las Eyeball tenían su misma daga.

-Chicas, ¿por qué siento que las conozco? –dijo Amatista casi al inicio de la batalla, tomando una Rubí con su látigo y pufeándola –Sé que los uniformes en el Planeta Madre son muy parecidos, pero esto es ridículo.

-Porque así es-jaja –dijo una Navy cerca de ella con su voz cínica–. Nos echaron al espacio y ahora venimos a cobrar venganza –pero Bismuto llegó por detrás y la aplastó con su mano en forma de mazo.

-¡Estas cosas no tienen gemas! –exclamó, levantando su mano y no viendo nada ahí.

-Es porque no son gemas de verdad –dijo Perla, atravesando una con su lanza –; deben ser sólo copias basadas en las originales.

-¡Es mejor así, no tengan piedad! –exclamó Garnet, librándose de varias Rubíes lanzándolas en el aire.

»¡Gemas, reagrúpense! –y las cuatro gemas se juntaron.

-¡¿Qué está haciendo Peridot?! –exclamó Amatista, sin verla por ningún lado. Las cuatro voltearon a todos lados, y la encontraron volando en la tapa de un bote de basura un poco más allá, en la parte de los Egg Pawns, levitando algunos y destruyéndolos.

-¡Voy a usar estos robots para crear armas! –contestó ella –¡Perla, te agradecería si vienes a ayudarme!

Garnet, golpeando el suelo con sus puños, lo hizo retumbar y logró limpiar de Rubíes un área detrás de ellas. Peridot aterrizó ahí, con las piezas de los robots, e inmediatamente Perla se le unió para comenzar a modificar los Egg Pawns. Las otras tres, mientras tanto, las tenían que proteger.

-¡¿Cómo cuánto rato van a estar ahí?! –les dijo Bismuto, lanzando a una Rubí contra sus compañeras para detener su avance.

-De hecho –comenzaron ellas –… …¡Ya terminamos! –las dos se quitaron, dejando ver muchas minas en el suelo y varios cañones láser.

-¡Tomen eso, Rubíes de nombre genérico! –y Peridot les arrojó una mina. Un considerable grupo de gemas fue pufeado con la explosión.

-¡Y saluden al Peri-cañón Perl-fecto! –exclamó Perla, acomodando un cañón y disparando a las Rubíes.

Un poco más allá, los Prodigiosos estaban luchando valerosamente contra los Egg Pawns. Ninguno había luchado antes y se les dificultaba estar en esa situación, aunque los súper poderes que tenían ayudaban mucho. Fue una suerte que escogieran pelear contra los robots, porque eran los más débiles de todos los ejércitos.

-¡Posiciones de ataque! –gritaron ellos al inicio, sintiéndose demasiado profesionales para lo novatos que eran.

Inmediatamente, todos se acomodaron: Chat Noir y Queen Bee se agacharon para apuntar con sus armas, Rena Rouge comenzó a tocar para hacer aparecer varias notas musicales a su alrededor, Hawk Moth alzó su espada para lanzar estocadas y Le Paon separó una pluma de su abanico y se preparó para lanzarla.

-¡Hey, no es justo! ¡Nosotros no tenemos armas de largo alcance! –exclamó Lordbug viéndolos a todos, señalándose a él y a Carapace.

-Tendremos que hacer esto a la antigua –dijo Carapace. Y los dos se adentraron al campo de batalla.

Y la pelea comenzó: Lordbug y Carapace atacaban ágilmente a todos los robots en el frente, mientras los demás les cuidaban la espalda. El primero podía usar su yo-yo tanto como lazo y mayal: era lo suficientemente resistente como para golpear a los enemigos con él como para tomar cosas, algo así como un látigo. En cuanto a Carapace, usaba su escudo principalmente como un frisbee y, como había demasiados enemigos, chocaba con muchos de ellos antes de volver a él.

-¡Esto es muy fácil! –exclamó Chat Noir, disparando bolas de energía desde su bastón y derribando a varios Egg Pawns –¡Podría hacerlo todo el día!

-Demasiado fácil –dijo Hawk Moth, disparando rayos desde su espada y cortando a varios robots a la mitad –. Creí que esto sería un reto; si sigue así comenzaré a aburrirme.

-No vinimos aquí a divertirnos, Hawk Moth –le recordó Le Paon, atravesando a varios Egg Pawns con una pluma que había lanzado –. Es mejor que sea fácil para que podamos lograrlo.

-Bien dicho –dijo Queen Bee, lanzando aguijones desde su trompo a todos los enemigos –. Estamos aquí por nuestra ciudad y todos los que amamos.

-Hmph –dijo Rena Rouge. …Bueno, en realidad no dijo ni una palabra, ya que estaba muy ocupada tocando su flauta para que luego sus notas musicales fueran tras los robots. "¡Argh! ¡Me muero! Soplar tanto me empieza a marear," gritaba en su mente.

En ese momento, vieron un grupo de Egg Pawns en los tejados de los edificios cercanos, corriendo y destruyendo lo que se encontraban a su paso. Al serles imposible pasar a través de los Miraculous, tenían que encontrar nuevas rutas para sembrar el caos.

-¡Yo me encargo de ellos! –gritó Lordbug. A continuación, tiró su yo-yo a la punta de uno de los edificios y salió suspendido en el aire. Una vez en el techo, comenzó a perseguir a los robots y a tirarlos al suelo. Se adelantó al edificio donde estaba Artiquito y sus plantas y limpió esa zona de las hordas de robots.

Sin embargo, eran demasiados, así que muchos de ellos lograron llegar hasta el otro lado antes de que los alcanzara Lordbug, y se tiraron ellos mismos encima de los Prodigiosos que se quedaron.

-¡Cuidado! –gritó Carapace al verlos. Pulsó su escudo y con un movimiento de la cabeza hizo que los dos escudos hologramas fueran a proteger a sus amigos. La mayoría de los robots fueron detenidos con los escudos, pero otros más cayeron directo en ellos–¡…Salgan de ahí y vengan conmigo!

Todos se tumbaron bajo el peso de los Egg Pawns, con más robots a cada segundo e incapaces de quitárselos de encima.

-¡Agh! ¡Son demasiados! –gritó Le Paon, tratando de quitárselos golpeándolos con su abanico. El abanico era muy fuerte, pero no tanto como para destruir tantos robots a la vez.

-¡Usen sus armas para escapar! –exclamó Queen Bee. Lanzó su trompo por una abertura, el cual comenzó a girar y a desplazarse en esa dirección, llevándola junto con él y sacándola de ese lugar.

-¡Pues claro! –se dio cuenta Chat Noir. Presionó el botón en su bastón para que se extendiera y pudiera salir de ahí –Mi personaje es tonto, pero ustedes no tienen excusa.

-¡Es difícil hacer algo así con un abanico, ¿sabes?! –le reclamó Le Paon –¡…Esperen! ¡Tails lo mejoró! –y comenzó a agitarlo, creando una ráfaga de viento que mandó a todos los robots a volar.

-¡Pues yo estoy completamente segura que mi arma no me va a sacar de aquí! –replicó Rena Rouge, golpeando robots con su flauta a diestra y siniestra, pero sin lograr buenos resultados.

-Yo me encargo –dijo Hawk Moth, hasta ese momento quieto. Pero en cuanto habló, su semblante se ensombreció y todo se detuvo. Con un solo movimiento de su bastón, partió a la mitad a todos los robots que lo aplastaban. Entonces saltó en el aire y cayó con un mortal a la pila de Rena Rouge, partiendo a la mitad a todos los Egg Pawns ahí –. Pan comido.

-Gracias –dijo ella, asombrada. Entonces los siete se juntaron al centro, listos para el ataque.

-Parece que al final no fue tan fácil, ¿huh? –dijo Chat Noir –… ¿Creen que deberíamos revelar nuestros poderes ocultos?

-No, no podemos destransformarnos en estas circunstancias –dijo Le Paon. Y todos se resignaron a atacar con lo que tenían.

En unos edificios a la izquierda se encontraban Artiquito y sus Catapultas, los Girasoles y las plantas especiales. Al pie del edificio y extendiéndose hasta el mar, estaban los Lanzaguisantes, las Setas y otras plantas más. Frente a ellas estaban las de corto alcance y, cerrando la formación, se encontraban las nueces y demás de defensa.

No se hicieron esperar, y en cuanto se divisaron, las plantas y los zombis comenzaron a atacarse desenfrenadamente. Las nueces formaban toda una barricada, así que, por más zombis que hubiera, no podían cruzar al otro lado. En cuanto a las plantas de corto alcance, se encargaban de cuidar que los enemigos no se colaran entre las plantas de defensa.

Artiquito se la pasaba gritando "¡Sí!," "¡Eso!" o "¡Denle a ese, denle a ese!," pero en realidad las plantas estaban tan bien entrenadas que no necesitaban escucharlo, así que técnicamente sólo gritaba por su emoción. Sólo le hacían caso cuando daba órdenes pertinentes a las plantas especiales.

-Parece que esos zombis están asaltando un local… ¡Catapultas, necesito un ataque de Petacerezas! –les ordenó, apuntando a un grupo de zombis que estaban destruyendo las ventanas de un establecimiento.

Las Petacerezas se subieron a las Catapultas enseguida y fueron lanzadas hasta el grupo de malandros. En cuanto tocaron el suelo, comenzaron a explotar; dieron en el blanco, y efectivamente aniquilaron a todos los zombis de esa zona. …Por otro lado, los objetos cercanos no se salvaban de la destrucción, así que el daño causado por las Petacerezas en el edificio resultó ser mayor que el hecho por los zombis.

-UyCreo que no debemos hacer eso cerca de las construcciones –dijo Artiquito –… Mmm… ¡Pinchohierbas, ustedes encárguense de cuidar los edificios! –les ordenó. Todas las Pinchohierbas comenzaron a movilizarse por el subsuelo hasta plantarse al pie de las construcciones.

»Y sobre las explosivas… creo que será mejor usar Patatapums. ¡Catapultas, desplieguen las Patatapums por todo el campo de batalla! –igual que las Petacerezas, las Patatapums se subieron a las Catapultas y fueron lanzadas a todos lados. En cuanto caían, se metían en la tierra para cargar su explosión.