Capítulo 33

"We…"

La batalla contra los tres ejércitos continuaba sin mayores incidentes. Sin embargo, Artiquito se percató de algo raro que comenzó a sucederle a sus plantas: dejaron de atacar con tanta energía y los zombis comenzaron a pasar entre ellas con más facilidad, asaltando los edificios detrás en busca del líder.

-Err… Si alguno me está escuchando…tengo unos problemitas con las plantas y los zombis –dijo él encendiendo el auricular –… No falta mucho antes de que los zombis descubran dónde estoy y vengan por mí

-¡Haz una barricada, o mátalos, o algo, pero tienes que cubrirte! –exclamó su hermano, todavía luchando junto a los demás Miraculous contra los robots.

-Ahí entra el segundo problema: se les está acabando la energía a mis plantas y no tengo forma de darles sol –tomó un Girasol de los que tenía con él y lo arrimó a la orilla del edificio. El Girasol soltó varios solecitos, pero no podía lanzarlos muy lejos, así que sólo descendieron lentamente por un costado de la construcción –. ¿…Ven lo que les digo?

-¡¿Por qué no dejaste los Girasoles abajo?! –le espetó Lordbug –…Agh…espero que esto pueda serte de ayuda. ¡Lucky Charm!

Su yo-yo se abrió, proyectando la pantalla con los diferentes tipos de Lucky Charms. Pulsó la sección de Gary, Tails y Peridot para tener uno científico, y a continuación arrojó el yo-yo al aire. De él salió un enjambre de catarinas que le dejaron en la mano una pequeña cajita roja, con la silueta de una maceta pintada en negro en un costado, y con un botón debajo.

-¡Ja! Más obvio no se puede –se burló él viendo lo que hizo su habilidad –. Discúlpenme todos, pero tendré que ausentarme por unos cinco minutos –y lanzó su yo-yo al edificio de Artiquito para columpiarse hasta él.

-¡Yo voy contigo, Lordbug! ¡Creo que sé cómo ayudarlo en su problema! –dijo Rena Rouge detrás de él, subiendo a la cima del edificio de un salto.

-Hijastro Artiquito, te traje algo –le entregó la cajita.

El puffle la tomó algo extrañado. Pero al momento de pulsar el botón, la cajita se transformó: de la parte de arriba le salió una hélice, y de los lados, cuatro compartimentos para poner macetas.

-¡Justo lo que necesitaba! –exclamó él. Inmediatamente puso cuatro Girasoles en los compartimentos y encendió la máquina. Se elevó un poco, y se mantuvo sobrevolando el ejército de plantas al pie del edificio, mientras los Girasoles soltaban solecitos para curarlos a todos.

»¡Gracias, Lordbug! …Pero todavía tengo mi otro problema –señaló, detrás de ellos, a unos zombis saliendo de una trampilla en el suelo. Uno de ellos se volteó y pareció decirle algo a los demás, porque pronto aparecieron más.

-¿Algún plan, Rena Rouge? –le preguntó Lordbug, mientras trataba de detener el avance de los zombis con su yo-yo.

-¡Es para lo que vine! –exclamó ella, golpeando a unos zombis con su flauta. Entonces se alejó y tocó sus cuatro notas conocidas –¡…Mirage!

De la punta de la flauta salió una bolita de luz naranja, la cual Rena Rouge arrojó por la trampilla y la dirigió hasta la calle. Iba dejando cerebros por el camino, y afuera en la calle generó otros más, esparcidos frente a las plantas, con el objetivo de que los zombis siguieran el rastro de sesos y los dejaran en paz.

Así pasó. Desde que salió la primera ilusión, todos los zombis cercanos a él se lanzaron a devorarlo; claro que no pudieron, ya que desaparecían al momento de tocarlos, pero eso no los detuvo de ir tras los demás hasta que el edificio quedó completamente vacío de zombis.

-¡Eso es! –gritó Lordbug. Sus aretes pitaron y se desvaneció un puntito negro –…Supongo que este es un lugar seguro, así que podemos destransformarnos. ¡Tikki, spots off!

-¡Yo igual tengo que recargarme! –dijo Rena Rouge –¡Trixx, let's rest!

Tanto Tikki como Trixx salieron de los Miraculous y Amarillín y Patito volvieron a ser ellos mismos. Ellos les dieron una galleta y una baya, respectivamente.

-Jamás creí que serían tantos enemigos –dijo Tikki, aceptando su galleta y viendo a todo su alrededor.

-No hay de qué preocuparnos, nuestros nuevos portadores en verdad son valientes –dijo Trixx, comiendo su baya.

-Lo sé, pero me refiero a que jamás habíamos peleado en una guerra tan numerosa. Incluso, era muy rara la vez en que nos mandaban a todos juntos a un conflicto –y se terminó su galleta de un mordisco.

-Es muy cierto. Pero confío en la astucia de nuestros nuevos amigos –dijo Trixx –. Se tienen el uno al otro para cuidarse.

-Tienes razón –dijo Tikki, tragándose lo que tenía en la boca –. Amarillín y Patito, ya estamos listos. …Pero, antes que nada, prometan que tendrán cuidado.

-Lo prometemos –dijeron los dos –. ¡Tikki, spots on! –"¡Trixx, let's pounce!," dijo Patito, y Lordbug y Rena Rouge regresaron. Ambos bajaron de inmediato a ayudar a los demás.

Unos segundos después de que bajaran, se escuchó un grito femenino desde el frente de batalla, con los robots supremos. El grito provenía de Amy, quien finalmente había sucumbido bajo el poder combinado de Pengui-Nator y Puf-Bot.

Mientras Amy y el pingüino luchaban con sus martillos, Puf-Bot aprovechó, no para atacarla, sino para sacar un gancho, que arrojó al Martillo Piko Piko, quitándoselo de las manos. Sin su única arma, Amy no tenía otra opción más que esconderse como podía.

-¡Amy, no te muevas! ¡Voy por ti! –gritaron Tails y Knuckles, dejando a Tails Doll y Metal Knuckles y dirigiéndose hacia su amiga.

-No vas a ningún lado –detuvo Doll a Tails, tomándolo de las colas y tirándolo al suelo. Metal Knuckles hizo lo mismo, pero él no hablaba.

-¡Alguien, ayúdeme! ¡Subestimé a los robots, dos son demasiado para mí! –gritó ella, refugiándose detrás de unos locales.

-Mi momento ha llegado –dijo Hawk Moth al momento de sentir su Prodigio pitar. Dejó de atacar y saltó a un edificio cercano. Una vez en la cima, abrió su bastón para sacar la mariposa.

»Esa impotencia, esa seguridad que ahora está en ausencia –tocó a la mariposa y se hizo morada, convirtiéndola en un akuma –. Vuela lejos, mi pequeño akuma, y devuélvele a esta chica su congruencia.

El akuma se dirigió velozmente hasta el lugar donde Amy seguía escondida. Sin embargo, cambió de dirección una vez que estaba lo suficientemente cerca, y se metió en el Martillo Piko Piko, en el suelo, a unos metros de ella y los robots. En ese momento, a Hawk Moth y a Amy les apareció el visor para comunicarse.

-Hammy, no temas, que yo soy Hawk Moth. Te ofrezco el poder para que seas más fuerte que tus adversarios, utilizando dos martillos en vez de uno –le dijo él por el visor.

-¡Claro que sí, Hawk Moth! ¡Lo que sea para poder sobrevivir! –respondió Amy.

A continuación, se lanzó hacia su martillo evitando a los robots. En cuanto lo tocó, toda ella se vio envuelta en una nube morada. Cuando se disipó, dejó ver a Hammy: sus brazos estaban fusionados con un Martillo Piko Piko cada uno, mientras que su cuerpo se volvió completamente amarillo, del color del mango, y su ropa se quedó igual.

-¡Estoy lista! –gritó ella, lanzándose contra Pengui-Nator y Puf-Bot. Además de los martillos dobles, también se había vuelto más rápido y ágil de lo que ya era.

Pengui-Nator la detuvo con su mazo, como lo hacía antes. Sin embargo, Hammy, con su brazo libre, lo mandó a volar de un golpe. Entonces Puf-Bot comenzó a dispararle con su láser, pero ella lo bloqueaba muy fácilmente. Incluso cuando, unos momentos después, regresó el pingüino, le era sumamente fácil aguantarlos a los dos al mismo tiempo.

En cuanto a Hawk Moth, una vez que Amy se transformó, dijo las palabras para destransformarse: "Nooroo, dark wings fall." Nooroo salió del broche, al tiempo que Rojito aparecía. Sacó un dulce y se lo dio.

-Gracias, maestro –dijo Nooroo, tomando el dulce –. Me parece extraño el hecho de estar luchando en un ejército tan grande… Y más aún, en el equipo de los buenos.

-Te ha ido mal con otros portadores, ¿cierto? –inquirió Rojito.

-Sí… Mi Miraculous tiene un gran poder, así que es muy codiciado por las personas. …No todos mis portadores han sido así, claro. Tú eres un buen ejemplo de eso.

-¿Pero qué te hacían?

-Por ejemplo… el Hawk Moth original buscaba conseguir los Miraculous de la Catarina y el Gato, así que akumatizaba gente para conseguirlos. …No me trataba mal, claro, pero aun así me sentía con miedo –se comió lo que le quedaba de su dulce de un mordisco –. …Estoy listo.

-Nooroo… Sé que yo puedo llegar a ser malo, pero no permitiré que pases de nuevo por lo mismo –le prometió –. ¡Nooroo, dark wings rise! –se transformó en Hawk Moth y regresó con los demás.

La batalla continuaba sin incidentes mayores. Tails, Knuckles, Hammy, Kirby, Pac-Man y sus respectivos contrincantes seguían luchando valerosamente, pero sin que ninguno lograra derrotar al otro. La batalla se había prolongado demasiado, así que tenían que detenerse a descansar cada cierto tiempo; incluso los robots, quienes copiaban tan bien a sus contrapartes que tenían las mismas limitaciones físicas (en cuanto a Hammy, como estaba akumatizada tenía mucha más energía, y mientras Pengui-Nator atacaba, Puf-Bot descansaba, y viceversa).

Ahora que Artiquito tenía el Lucky Charm de Lordbug y sus Girasoles podían hacer su trabajo, sus plantas estaban rindiendo mucho más en el campo de batalla. Los zombis estaban disminuyendo sus números, aunque eran tantos que tardaría un rato. En cuanto a los Prodigiosos y las gemas, seguían luchando sin parar contra los Egg Pawns y las Rubíes. Los primeros ya no habían tenido que usar ninguna habilidad, y las segundas combinaban armoniosamente sus estilos de pelea con una eficacia increíble. Por otro lado, Steven y Connie seguían desaparecidos, y eso las preocupaba un poco.

-¿Creen que algo le haya pasado a Steven? –preguntó Perla, disparando una bola de energía con su lanza a una Rubí.

-Nos vendría bien su escudo ahora… Ya saben…para no tener que cuidarnos las espaldas –añadió Amatista, quitándole de encima a Peridot una Army que quería atacarla desapercibidamente.

-Lapis y Connie también serían de gran ayuda –dijo Peridot, defendiéndose con una barra de acero que le sobró de los robots –. Desearía que estuvieran aquí.

En ese momento, sucedió algo inesperado: el agua de la costa se levantó en el aire y comenzó a hacer figuras raras. Finalmente, se concentró en una gran bola de agua. De ella, se desprendieron lo que parecían ser picos, que se congelaron y se lanzaron con gran fuerza a las Rubíes, pufeando a muchas de ellas.

-Parece que tus deseos se hicieron realidad, Peri –le dijo Bismuto.

Y efectivamente, voltearon detrás de ellas y vieron un portal, frente al cual había una figura alada: Lapislázuli. Ella se abrió paso entre las Rubíes como pudo y se acercó a las gemas.

-Hola, chicas –las saludó –. Disculpen la tardanza, pero los otros querían una entrada épica.

En ese momento, desde el mismo portal, saltaron a escena dos figuras que jamás habían visto: era un adulto (o adulta, era difícil decirlo) joven, que llevaba puestos la camisa y el pantalón de Steven y empuñaba su escudo junto con la espada de Connie. Era muy delgado y bastante alto, sólo un poco menos que Garnet y Bismuto, y tenía cabello rizado hasta los hombros. Además, iba montado en un león rosado: su piel era rosa oscuro y todo su pelaje más claro.

-¡Stevonnie! ¡Se fusionaron! –gritaron las gemas al verlos.

-Steven creyó que necesitaríamos toda la ayuda posible, así que después de recoger a Connie, convencí a León y a Lapis de venir conmigo –explicó, uniéndose a las demás.

-Amigos, tardaron años en llegar –les reclamó Amatista, sin apartar la vista de las Rubíes agresivas.

-Es que un pajarito me dijo que los zombis son débiles contra la música –contestó Stevonnie, señalando el portal del que salieron.

Entonces salió un solo hombre de ese portal: Greg, el padre de Steven. Era un adulto algo robusto con una larga cabellera y barba, algo quemado por el sol; llevaba una camisa de tirantes, un pantalón corto y unas sandalias. También, traía una guitarra eléctrica negra. Se veía algo asustado con todo lo que sucedía.

-Err… ¿Están seguros de esto? –preguntó él.

-Completamente, Señor Papá –le contestó Stevonnie, evidentemente en un debate interno sobre llamarlo Señor Universe por parte de Connie o papá por parte de Steven.

-Cuando llegaron, los puse al tanto de lo que estaba pasando en Club Penguin –explicó Gary por los audífonos –. Cuando les hablé de los zombis, se fueron a buscar a Greg para que tocara algo, así que mientras tanto, yo accedí al sistema de alarmas de la isla para que la melodía resonara en todos lados.

-Err… Si me permiten opinar –dijo Pac-Man, encendiendo su auricular –… Una guitarra no es suficiente para destruir a los zombis. Necesitan una armonía de tres voces. Por lo menos dos de ustedes tendrán que cantar.

-No es tan difícil como parece –contestó Garnet, evitando el paso de las gemas.

-Pero tendrán que protegerme mientras toco –dijo Greg.

-No te preocupes por eso –le dijeron Lapis y Stevonnie al mismo tiempo. Con un movimiento de la mano, Stevonnie creó una burbuja escudo para proteger a Greg, mientras Lapis hacía lo mismo con agua.

-¡Stevonnie, puedes hacer burbujas! –exclamaron las demás

-Por supuesto –y entonces comenzó a cantar una melodía muy conocida entre las Gemas de Cristal –. Todo lo mejor de cada uno lo soy Yo soy amable, determinado, soy una experiencia [1] –Garnet se veía muy orgullosa de él.

-Todo está listo –les dijo Gary –. Ya conecté la guitarra y sus micrófonos al sistema de bocinas –"Oh, no. En serio van a hacer esto," se lamentaron algunos de los demás, escuchándolo todo. "¡¿Quién canta en medio de una pelea?!"

-Muy…bien –dijo Greg, aún nervioso. Entonces comenzó a tocar como el profesional que era. Tras un corto momento de introducción a la canción, las gemas comenzaron a cantar:

Somos…las Gemas de Cristal –Garnet disparó sus guanteletes hacia un grupo aglomerado de Rubíes, pufeando a muchas de ellas con la explosión.

El mundo hay que salvar –Amatista tomaba Rubíes con su látigo y se las arrojaba a Perla, quien las pufeaba con una estocada de su lanza.

Y aunque creas que no –León, llevando a Stevonnie en él, abría y cerraba portales por el campo de batalla ágilmente, mientras Stevonnie tajaba a las Rubíes.

La forma vamos a hallar –Bismuto aumentó el tamaño de sus puños, los convirtió en mazos y aplastó a varias Rubíes al mismo tiempo.

Por eso la gente de este mundo –Peridot levitó las minas que le quedaban, y Lapis las arrojó con mucha fuerza con sus alas de agua, ahora transformadas en puños de agua.

Cree en Garnet, Amatista y Perla

Lapis, Peridot, Bismuto[2] ¡y Stevonnie! [3]

Aunque la canción era corta, funcionó para lo que querían: en cuanto Greg comenzó a tocar la guitarra, los zombis empezaron a verse perturbados por la música; incluso las plantas parecieron darse cuento de lo que pasaba, porque dejaron de atacar enseguida. Para cuando habían terminado, ya no había ningún zombi en pie. …Y, por lo que podían ver, tampoco ninguna Rubí; al parecer, al cantar, las habilidades de las gemas se habían potenciado y lograron acabar con todas y cada una (sin contar el hecho de que ahora tenían a Stevonnie, a León y a Lapis).

-¡Eso es fantástico! –dijo Tails por su auricular, al ver que las gemas ya habían terminado –Nosotros aún podemos aguantar un poco, así que ustedes deberían buscar a Metal Sonic. Debe estar en alguna parte de la isla.

-¡Vamos, gemas! –exclamó Garnet, y todos se fueron en su búsqueda.

-¡Esperen! –las detuvo Stevonnie. Entonces se volteó con Greg: –…Papá Universe, supongo que no querrás seguir aquí.

-Err… No, no, creo que ya no ocupan más música por el momento –contestó él.

-Ya oí –dijo Gary por el auricular y abrió un portal. Greg entró y las demás gemas se fueron.

Ahora los únicos que quedaban, aunque ya muy disminuidos, eran los Egg Pawns, ya que los Prodigiosos no habían recibido ayuda de ningún tipo.

-¡No puede ser! ¡Somos los únicos que quedan! –exclamó Lordbug, viendo los demás ejércitos (o la ausencia de ellos) –No puedo creer que cantar les haya servido de algo.

-¡Deberíamos hacer lo mismo! Yo toco y ustedes cantan –dijo Rena Rouge, y comenzó a tocar su flauta, aunque nadie la siguió y sólo resultó en la aparición de muchas notas musicales de su ejército.

-No –negó Hawk Moth –. Si diéramos todo lo que tenemos, no tendríamos que recurrir a esos medios baratos para ganar.

-O podemos hacer esto… ¡Cataclysm! –Chat Noir se acercó a un edificio y usó su habilidad en toda la base, esperando que se derrumbara –…Eso aplastará a los que quedan.

-¡¿ESTÁS LOCO, CHAT NOIR?! ¡YO ESTOY EN ESTE EDIFICIO! –le gritó Artiquito desde el tejado. Todos se alejaron y voltearon a la cima de la construcción, para descubrir al puffle y a sus plantas. Aún no se había caído el edificio, pero estaba muy inestable.

-Ups. Creo que en serio es el Miraculous de la mala suerte –dijo él.

-¡No! –gritó Le Paon. Rápidamente arrancó una pluma de su abanico y la convirtió en un amok. Entonces comenzó a hablar muy rápido: –Mi hermano está en peligro y debo salvar. No sé por qué digo esto, quiero parar –arrojó al viento su amok –. ¡Vuela lejos, hermoso amok, y sálvalo!

El amok alcanzó el gorro de su hermano y a ambos les salió el visor de la amokización, pero antes de que Le Paon pudiera seguir con su monólogo, Artiquito lo detuvo.

-¡Acepto, acepto! ¡No me importa el sentimonstruo, sólo hazlo! –del sombrero salió una sombra azul oscuro, que se posó detrás de él y se convirtió en el sentimonstruo: era una Boca de Dragón gigante y con alas, que tomó a Artiquito con sus dientes y salió volando.

»¡Espera! ¡Mis plantas! –gritó una vez en el aire, viendo cómo el edificio comenzaba a derrumbarse con sus plantas aún en él.

-¡Yo me encargo! –gritó Carapace, brincando al tejado antes de que se cayera por completo –¡Shell-ter! –hizo un escudo burbuja alrededor de él y las plantas, mientras la construcción se desplomaba en una gran nube de polvo, aplastando a los robots restantes.

-¿Están todos bien? –preguntó Lordbug, incapaz de ver nada por el polvo. Unos momentos después, se disipó lo suficiente como para ver a los demás y juntarse.

-¿Dónde está Carapace? –preguntó Artiquito, aterrizando con los demás con su sentimonstruo.

-¡Estamos aquí! –escucharon su voz en el lugar donde antes estaba el edificio –Todas las plantas están a salvo –los demás se acercaron para remover los escombros del lugar.

-¿Están seguros de que ya no hay robots? No veo nada… –dijo Queen Bee, buscando con la mirada.

El polvo casi se había disipado por completo, así que podía ver más. …Y allá, a lo lejos, distinguió la silueta de varios Egg Pawns sobrevivientes. Sin embargo, no corrieron a atacarlos, como se hubieran imaginado, sino que hicieron algo mucho más raro: se tomaron de las manos y comenzaron a unirse a través de barras y cables. "Debe ser un ataque especial," pensó Queen Bee, "para cuando estuvieran perdiendo."

Los robots terminaron de preparar su ataque, formando un Egg Pawn gigante. Entonces comenzó a cargar un láser demasiado grande como para eliminarlos a todos. "¡Tengo que detenerlo antes de que sea demasiado tarde! Pero…¿cómo…?"

-¡Venom! –gritó ella. Su mano se fusionó con su trompo, apuntó al Egg Pawn, y disparó el aguijón. Justo antes de que disparara el láser, el Venom lo tocó y lo dejó completamente inmovilizado.

Una vez que sacaron a Carapace y las plantas del Shell-ter, Artiquito fue a revisar sus plantas (Le Paon le quitó su sentimonstruo), mientras Chat Noir, Queen Bee, Carapace y Le Paon se destransformaban y los demás destruían el robot restante.

Wooohooo! –gritó de alegría Duusu al salir del Miraculous –¡Qué divertido es tener un portador! –Ártico sacó una baya y se la dio.

-No lo creo… ¿Soy el único al que esto le parece muy agotador? –se quejó Plagg, aceptando una rebanada de Camembert de Rojín –Aunque la recompensa es buena.

-Se siente bien ayudar a una gran causa, no puedo negarlo –dijo Pollen, recibiendo un dulce de miel de Moñito –. …Y más cuando esa causa no se relaciona con robar y recuperar Prodigios perdidos.

-Exacto. Me alegra que por fin podamos ser libres –dijo Wayzz, mientras Davín le daba una fresa –. Aunque, claro, los que realmente sufrieron son Nooroo y Duusu.

-¿Huh? ¿Yo? –respondió Duusu, distraída –…Ahh, sí. Ya recuerdo. No era tan malo como se imaginan; tampoco es como que Gabriel y Nathalie nos trataran como esclavos.

-Aun así, entiendo que haya sido difícil –la consoló Pollen –. Yo aún recuerdo cómo me sentí cuando Chloé se dejó convencer por Hawk Moth.

-Bueno, yo estoy bien siempre y cuando tenga un buen portador que me dé buen queso –dijo Plagg, terminándose su Camembert.

-Tal vez…deberías tratar de ser algo más profesional, Plagg –le dijo Wayzz. Todos terminaron de comer y se transformaron.


[1] Stronger Than You. Steven Universe, "Jail break"

[2] Cantar "Lapis, Peridot, Bismuto" igual que se canta "Garnet, Amatista y Perla"

[3] We Are The Crystal Gems. Steven Universe, Opening