Disclaimer: Los personajes son exclusivos de Kishimoto, pero los tome prestado para hacer esta historia n.n


N/A: Finalmente capitulo! Soy un horror para las tardanzas. ¡Gracias por todos sus reviews, fav&follows! c:


Capitulo Cinco

Fila, retratos y el Tercero


Tenía una maldita suerte de su lado y nadie podía negarle eso a Fugaku. En esos momentos estaba sobre la barra de bebidas que había en el bar ubicado debajo de la tierra en los bosques. Apenas y tenían dieciocho años y no les venderían alcohol hasta sus veintiuno, por eso mismo se habían transformado en alguien de apariencia más grande y habían comprado mucho sake con todo el resto de la pandilla.

"El Sótano" era un lugar exclusivamente para los chicos de Konoha que cumplieran con ciertos requisitos: debían ser shinobis, mayores de dieciséis, no contar sobre la existencia del bar, traer solamente a los amigos más allegados, y resistir a cualquier tortura si se descubría el pequeño lugar secreto que compartían los adolescentes. Oh, y también lo más importante: Nada, absolutamente nada de chicas.

No es que hubiese muchos enterados del lugar, apenas unos muy pocos de diecisiete, casi nada de dieciséis y el resto eran sus amigos de la academia y con quienes compartió alguna vez misiones.

Inoichi, Shikaku y Choza lo habían fundado cuando apenas y cumplían dieciséis luego de buscar un excelente escondite y colocar las medidas posibles para que no encontrasen su ubicación. Realmente era un buen trabajo, porque la primera vez que Hiashi lo llevo allí jamás se hubiese imaginado que estuviera la entrada debajo de las raíces de un árbol que prácticamente estaba por desmoronarse. Según Shikaku, todo estaba cubierto y era ilógico que se derrumbara.

Siguiendo con su drama, Fugaku se tomó todo lo que quedaba en su botella de sake y golpeo la superficie de abajo con la mesa, provocando un fuerte ruido. Gruño e ignoro a las miradas que había sobre él. La mayoría de los muchachos que había los conocía, estaban sentados en las mesas o jugando al pool. Algunos lo habían invitado a unirse, como Hiashi que estaba disfrutando su sake en compañía de su gemelo. Según lo que había escuchado, ambos hermanos se habían peleado por haber destruido entre los dos el regalo de Hana Hyuga, y con la influencia de un par de tragos habían resuelto sus diferencias. Ahora cantaban con la voz arrastrada mientras se abrazaban por los hombros. Y pensar que los Hyuga's eran serios. Ja, con un poco de alcohol ya estaban listos para hacer el ridículo.

Se tiro en la barra y dejo su cabeza reposar sobre la madera.

— Fugaku, ¿Estas bien? — pregunto el barman mientras secaba los vasos con un trapo blanco.

El Uchiha levanto la mirada y se encontró con uno de sus amigos no—shinobis, el único que se le permitía la entrada a la caverna, Kizashi Haruno. Era un muchacho de diecinueve años con el cabello en forma de cerezo color rosa griceaseo, de ojos azules y portador de un carácter sencillo, divertido y un poco irritante, pero era una buena persona y un buen amigo que siempre le prestaba el hombro para cuando quisiera lloriquear.

— Si alguno de los clanes me hubiese visto moquear el piso cuando Mikoto me rechazaba o por las heridas que provocaba Kushina, entonces no sería capaz siquiera de asumir el puesto de líder — pensaba el Uchiha con cierto rencor. Si, los demás también eran sus amigos, pero eso no significara que no fuesen unos bastardos. — ¿Puedo confiar en ti? — inquirió con seriedad y el pelirosa se sintió un poco nervioso ante la mirada del Uchiha.

— Sí, claro. Somos amigos ¿No?

Fugaku solo asintió con la cabeza.

— Primero, quiero más sake.

— Si tomas más sake llegaras bastante ebrio a tu casa y...

—Mandare un halcón a decir que estoy de misión y pasare la noche aquí. Necesito sake — volvió a golpear la botella vacía contra la mesada y Kizashi solo suspiro para darle otra botella — Ahora si puedo contarte lo que sucede. Resulta que Kushina...

— ¿Qué paso con la Habanera sangrienta, eh? — pregunto Inoichi colgándose del hombro del azabache con una sonrisa grande y las mejillas sonrojadas debido al alcohol — ¡Cuéntanos, Fugaku-baka!

El nombrado lo fulmino con la mirada y le quito el brazo de encima. Odiaba ese apodo y sabía que solo lo hacía para molestarlo.

Choza coloco un brazo alrededor de sus hombros y esta vez con más peso, lo que logro que Fugaku se agachara por la presión. — ¡Yo quiero saber, yo quiero saber! — exclamo con la voz arrastrada.

—¡Anda, camarada! — Shikaku, también envuelto por el sake, golpeo la cabeza del azabache y provoco que este se diera la cara contra la mesada — ¡Nada que unos buenos tragos y unos buenos amigos para desahogarse!

— Eh ¿qué pasa aquí? — pregunto un sonriente Hiashi mientras se tambaleaba al caminar seguido por su hermano que venía más bien danzando.

— Largo — dijo con sequedad mientras se disponía a tomar sake desde la botella, pero alguien se la quitó y cuando volteo a fulminar a la persona con el sharingan, vio a Shibi dándole de beber sake a sus insectos. — ¡¿Qué estás haciendo?!

— ¿Acaso crees que eres el único que bebe? Mis insectos necesitan descanso — se excusó mientras vertía sake en un plato y los insectos salían de él para ir ansiosos hacia el plato. Todos observaron al Aburame con una gotita resbalándole por la cabeza.

— Cuéntanos, Uchiha. Nosotros te ayudaremos — insistió Inoichi quitándole la botella a Shibi y comenzando a beber para luego pasársela a Shikaku.

— No pienso pagar por esa botella. No le di ni un trago — le susurro Fugaku a Kizashi por debajo.

— Fugaku — el susodicho miro a su costado y se puso morado al ver a Hiashi y con los ojos brillantes y dulces, mirándolo — Soy tu mejor amigo. No puedes no decirme que está pasando. Estoy preocupado por ti.

—¡Aléjate de mí! — chillo Fugaku haciéndose para atrás y tambaleando en la butaca, pero fue sostenido por detrás y giro su cabeza para ver quién era, encontrándose con la los ojos en forma de estrella de Hizashi.

— Cuéntanos, Fugaku-hime.

En los próximos veinte minutos trato de huir, pero sus amigos ya habían encontrado su punto débil y no dudaron en atacarlo por ese lado mientras Fugaku pensaba que esto era seriamente acoso sexual. Finalmente, se dio por vencido y pidió que le dieran otra botella de sake y que corriera por la cuenta del Hyuga mayor, (claro que esto solo lo sabían él y Kizashi).

Esta vez, todos más serios, miraron a Fugaku esperando a que hablase. Este se mantenía bebiendo su sake mientras pensaba en cómo empezar.

— Oye, ¿no vas a...?

— Cállate, Inoichi. — dijo con calma, cosa que extraño a todos — Ya va, solo que... diablos, esto es humillante.

— No te hagas tanto drama y cuéntanos — Choza le regalo una sonrisa para que tomara confianza, pero Fugaku lo ignoro.

— El problema empezó hace siete días...


Lunes

El azabache era arrastrado cierta tarde por su novia hacia las calles de Konoha, principalmente hacia las montañas de los rostros de los Hokage porque ese día Kouji-san, un viejo que se destacaba por ser uno de los fotógrafos más importantes, estaba tomando fotografías a las parejas. Por otro lado, también allí se encontraba el famoso artista que podía dibujar a la perfección el rostro de las personas. Todo sería gratis por aquel día y Mikoto estaba ansiosa por tener un lindo recuerdo con su adorado Fugaku, por más que este no paraba de gruñir y creía que era innecesario, aunque, si lo pensaba bien, sería agradable despertarse todos los días y ver una foto de su novia junto a él.

Subieron hasta la torre de las gigantescas cabezas y se sumaron a larga y fastidiosa fila que se hallaba esperando.

— ¡Todo lo que tenemos que esperar! — gimió Mikoto angustiada.

— Hmph...

— Pero en fin, valdrá la pena ¿Verdad, Fugaku-kun? — la peliazul le sonrió en grande con los ojos cerrados y no pudo notar el sonrojo del muchacho.

Fugaku se cruzó de brazos y miro hacia otro lado mientras trataba de disimular el rojo de sus mejillas. A veces Mikoto podía ser tan linda sin proponérselo.

— ¡Fugaku-baka! — abrió los ojos en grande al escuchar esa fastidiosa voz. Miro adelante y se encontró con su peor pesadilla — ¡Que coincidencia que nos encontráramos aquí!

Mikoto giro y observo a la Uzumaki delante de ella, sonriendo tan falsamente como la sonrisa que se dibujó en su rostro por reflejo. Sus miradas se cruzaron y hubo una batalla silenciosa. Violeta y Ónix chocaron provocando cierta tensión en el ambiente, por lo que más de uno sintió el terrible escalofríos recorrer su espina dorsal, sobre todo Fugaku que estaba allí.

— Kushina-san, ¿Qué hace aquí? — pregunto Mikoto con fingida amabilidad.

— El Hokage y yo vinimos por un lindo retrato — contesto Kushina mientras una sonrisa zorruna se colocó en su rostro.

De repente el hombre que estaba a su lado se dio la vuelta y dejo conocer su verdadera identidad. Fugaku y Mikoto se sorprendieron al ver al Tercero haciendo fila para sacarse gratis una foto con un hermoso cuadro de corazones para los enamorados... ¡¿Esto era una jodida broma acaso?!

—Fugaku, Mikoto — dijo solamente el viejo mientras fumaba de su pipa.

— ¡Buenos días, Hogake-sama! — exclamo Mikoto nerviosa y junto a su pareja hicieron una reverencia. —Disculpe la pregunta, pero ¿qué hace aquí?

— Kushina me comento sobre el acontecimiento y me pidió que nos sacáramos una fotografía...

El par de ojos ónix se dirigieron a la pelirroja, quien sonrió zorruna.

— El tercero es mi ídolo, ttebane — hizo el signo de paz y amor. A Mikoto y Fugaku se les resbalo una gota por la cabeza. La atención de Kushina se desvió hacia una pareja que se acercaba —¡Oh, pero si es Tsunade-san y Dan-san! ¡Por aquí, Tsunade-san! — grito y elevo su brazo para moverlo, tomando la atención de la rubia.

— ¿Qué haces? — pregunto Fugaku en susurro mientras la fulminaba con la mirada.

— Pues, voy a darles el puesto delante de mí — contesto con tranquilidad la pelirroja, dejando incrédulos a los Uchiha — Ella tardara horas en terminar la fila y tiene tareas que atender en el hospital, ttebane. Además, le debo un favor a Dan-san.

Cuando la pareja llego y saludo al Hokage y a Kushina, Dan se negó en tomar el lugar de ellos, solo seguían después de la pareja Uchiha y no quería ocasionar inconvenientes, pero fue Tsunade la que tomo riendas en el asunto y se adelantaron.

Fugaku y Mikoto se tragaron sus protestas y solo fulminaron a la pelirroja, quién los ignoraba para seguir hablándole al Tercero de los distintos ramen que existían y prometiéndole usarle el sueldo para darle un tazón de cada uno.

La fila avanzaba y ya llevaban una hora esperando, por suerte no llegaba más gente y las cosas se estaban adelantando bastante rápido. Fugaku casi podía verse más tarde sentado en el césped debajo de una copa de árbol junto con Mikoto a su lado y observando el precioso atardecer.

En cambio, Mikoto solo fulminaba la espalda de la Uzumaki como si deseara que se evaporase. La pelirroja no dudaba quien era la que la miraba por detrás, por lo que decidió seguir fastidiándola.

— ¡Tercero, mire ahí! — señalo con fingida emoción hacia una pareja que se acercaba —¡Es Jiraiya-san y...! y seguramente una de sus novias. ¡Oiga, Jiraiya-san, venga!

— ¿Y ahora qué haces, Kushina? — intervino Fugaku tomándola del brazo.

— Le daré mi lugar al alumno del Tercero ¿Qué problema hay, ttebane?

—¡Que no puedes darle tu lugar a todo el mundo! — grito el Uchiha — ¡Además, el Tercero tiene mejores cosas que hac...!

— Realmente, no. Hoy es mi día libre — replico el Tercero sin dejar de leer un libro que había aparecido debajo de sus mangas.

—¿El Hogake tiene día libre? — cuestiono Mikoto en su mente.

— Ja. ¿Acaso cree que soy estúpida y traeré a cualquiera para que intimide? El Tercero lo molería a golpes si se atreviera a contradecirlo — pensó Kushina con una sonrisa de zorro y vio como Fugaku entrecerraba los ojos y se quedaba calladito.

Les cedió el lugar a Jiraiya y su "amiga", con quien no tardo en besarse fogosamente y meter una que otra mano, pero calmo su apasionado beso cuando Tsunade le dio un fuerte golpe en la cabeza para que se quedara quieto. Kushina la amo por ello y el Tercero se preguntó que carajos había hecho mal para que el niño le saliera tan poco discreto.

— Y pensar que en mi juventud la discreción era un arte ninja incluso para toqueteos — pensó el viejo bajando su sombrero y con las mejillas sonrojadas, recordando sus viejas "artes ninjas de discreción".


Otra hora más.

Kushina levanto el brazo y saludo a dos personas que se acercaban. Fugaku y Mikoto estuvieron atentos y se abalanzaron contra ella para que no cometiera el error otra vez.

—¡Suéltenme, ttebane! ¿Qué creen que hacen? — exclamo molesta mientras trataban de quitarse de encima el agarre que Fugaku tenía detrás de la muchacha.

— Sabemos lo que intentas, Uzumaki — le susurro Mikoto fulminándola con la mirada — No vas a retrasar más nuestra linda foto.

— ¡No sé de qué hablan! ¡Yo solo quería darles lugar a Teuchi y Ayame-chan porque cerraron especialmente el Ichiraku Ramen para venir por esa foto y retrato! — explico fingiendo inocencia en su voz y puso su cara de cachorrito herido que provoco cierta angustia en Mikoto, logrando que se sintiera culpable por tratarla así.

— No te dejes llevar por esa cara, Mikoto. Es más peligrosa de lo que crees — dijo Fugaku y en cuanto miro la determinación en sus ojos decidió no caer ante Kushina, esta solo sonrió arrogante dándole a entender a Mikoto que había sido una tonta al creerle al principio.

— Fugaku, suéltala.

La orden del Tercero dejo a la pareja Uchiha con los ojos abiertos. Habían olvidado que él era la "cita" de la Uzumaki, por lo que tuvieron que acatar órdenes y hacer una reverencia por la falta de respeto.

Teuchi y Ayame saludaron efusivamente a Kushina y al Tercero para luego situarse delante de ellos.

— Kushina, mira, allí esta Danzo y su novia...

— ¿Danzo tiene novia? — Kushina hizo una mueca de asco en su rostro — Pero si ni siquiera se le ve la cara, ttebane.

—¡He, Danzo! — el Tercero levanto la mano y lo llamo. Mikoto y Fugaku abrieron los ojos en grande. Genial, ahora el Tercero invitaba a que se le colen.

Kushina saludo sin mucho interés al viejo de Danzo y la prostituta con la que andaba... digo, dama. No podía creer como ese vejestorio anduviera con alguien así. Casi vomito cuando noto la mano de Danzo sobre el trasero de la muchacha veinte años más joven que él.

Buscando a alguien que suplantara su lugar de espectadora de semejante cosa, justo logro divisar a Tsume Inuzuka con su acaramelado novio. No se podía decir que eran grandes amigas como ella lo era con Hana, pero le caía bastante bien y tenía esa personalidad fuerte que toda mujer debía portar ante mosquitas muertas como Mikoto u hombres estúpidos como Fugaku-baka.

Los llamo con alegría y la Inuzuka no tardo llegar al lado de su amiga, arrastrando con velocidad al pobre muchacho.

— ¡Habanera! ¡Tanto tiempo que no te veía! — exclamo la castaña con cabellera alborotada y luego hizo una reverencia al tener al Hokage delante de ella. Su novio la imito — Buen día, Hokage-sama.

— Buenos días a ustedes también — contesto el Tercero, asintiendo con la cabeza.

Tsume y el muchacho se sumaron delante de Kushina y esta se reía disimuladamente mientras sentía por detrás una oscura aura, no se equivocaba para nada, puesto que Mikoto y Fugaku estaban con los ojos fulminándola y con varias venas sobre su frente.

Amaba ser un genio.


La mañana transcurrió y la tarde estaba llegando. Ni siquiera habían almorzado y ya les había agarrado el hambre. Para colmo, Kushina saco dos bentos para ella y el Hogake y no fue capaz siquiera de darles una bola de arroz. Fugaku tenía cierta pena porque no se animaba a exigirle nada a la pelirroja enfrente del Tercero.

Por otro lado, Mikoto estaba muy enojada y no tiraría su orgullo a la basura solo por una maldita bola de arroz. Sería tirar al tacho su dignidad y eso no podía ser, menos ante esa Uzumaki que se había metido en la cabeza que debía joderles la relación. Pero solo debía soportar un poco más, ya que ahora si realmente seguía el Hokage y Kushina.

Estos se posicionaron enfrente de Kouji y se sacaron varias. Kushina se acercó con el Tercero a observarlas. Mikoto y Fugaku estaban impacientes.

—¡¿Qué se supone que es esto?! ¡¿Realmente es una fotografía, ttebane!? ¡Se ve horriblemente oscura!

— Kushina, solo toma la maldita foto y...

— Estoy de acuerdo con Kushina. Esta foto es inaceptable — interrumpió el Tercero a Fugaku, quien se mordió la lengua para no soltar nada más.

— Pe-pero l-la cama-mara...

—¡Arréglala mientras el Tercero y yo obtenemos una obra de arte, ttebane!

Kushina tomo la mano del viejo y corrió hacia el otro extremo del lugar para que el artista comenzara a dibujarlos.

Mikoto y Fugaku se quedaron con un tic sobre su ojo izquierdo mientras observaban al fotógrafo desarmar la gran cámara para ver qué era lo que tenía de mal.


Pasados cuarenta minutos, Kouji finalmente termino de arreglar la cámara. Fugaku se posiciono adelante de la pantalla rosa que habían colocado para las fotos y abrazo por la cintura a Mikoto, quien estaba más que feliz por tener a su chico tan cariñoso. Esa foto valdría miles de tardes soportando a Kushina.

— ¡Sonrían! — exclamo el fotógrafo y los chicos hicieron caso, pero se sobresaltaron cuando la cámara exploto y el rostro del hombre se quedó completamente negro — ¡Mi cámara! ¡Mi preciosa cámara! — lloriqueaba Kouji mientras salían lágrimas en forma de cascadas de sus ojos.

Fugaku cerró su puño con fuerza y se juró a si mismo que alguien pagaría por desperdiciar una tarde así, y esa sería una pelirroja. Pero antes que pudiera soltar un solo grito al cielo, Mikoto tomo su puño entre sus manos y le dio una sonrisa tranquilizadora en la que él se sintió algo atontado. Después de todo, sonrisas así son las que lo hacen amar a Mikoto.

—No te preocupes, Fugaku-kun. Aún tenemos el cuadro y podremos compartirlo.

El Uchiha se conmovió ante las palabras de su chica y le dio un corto beso en los labios, lo que la dejo sonrojada y atontada.

Kushina observaba todo desde lejos y sintió una terrible furia desatarse por dentro como también una inexplicable tristeza dentro de sí. Esto no paso desapercibido por el Hogake, quien se inclinó hacia ella para darle una jugosa idea que le hizo abrir en grande los ojos a la Habanera sangrienta. Esta sonrió maliciosa y choco los cinco con el viejo. Al menos el tercero estaba de su lado.


— Bien, nosotros nos vamos, Fugaku-baka, Mikoto-san — dijo Kushina mientras sostenía un cuadro en sus manos y el Hogake un portarretrato con una foto de Kushina y él.

— Uzumaki, ¿no que la foto salía muy oscura? — pregunto el Uchiha con los ojos entrecerrados, pues allí se veía bien ambas figuras y sin ninguna tinte de oscuridad.

— Parece que me equivoque — se encogió de hombros mientras sonreía con inocencia — Pero no me culpes, ttebane, culpa al Tercero que no trajo sus anteojos y no vio bien tampoco.

Fugaku miro al Tercero y este solo se encogió de hombros — estoy viejo, muchacho.

— No es su culpa, Hogake-sama — hizo una reverencia ante la figura de respeto.

— Miren, ¿qué acaso no nos vemos geniales? — presumió Kushina con una sonrisa arrogante, mostrando su cuadro. Una gota se resbalo por la cabeza de Mikoto y Fugaku al mismo tiempo que trataban de disimular su cara de horror, pues el artista había dibujado al Hogake con un traje que le hacía ver exageradamente sus "músculos" con sus fuertes expectórales y sus brazos grandes con una "H" incorporada en el centro de su pecho mientras llevaba en brazos a una delicada Kushina, que colocaba una mano sobre su frente y se dejaba caer sobre los brazos de su salvador. Si era así como hacían los retratos, entonces preferían esfumarse. — ¡Adiós, ttebane! — se despidió Kushina y entrelazo su brazo con el Tercero.

La pareja Uchiha se acercó al hombre de los retratos y este comenzó a dibujarlos en cuanto le anunciaron que estaban listos. No era una pose complicada, solo consistía en ellos uno al lado del otro mientras Fugaku pasaba una mano por la cintura de su novia de manera posesiva.

— Bien, chicos, ya está el trabajo echo — sonrió el hombre y junto sus pertenecías, guardándolas con rapidez — Debo irme o no llegare a la cena. ¡Adiós!

Y el viejo se echó a correr como si su vida dependiera de ello, dejando a la pareja sorprendida y curiosa. ¿Qué era lo que pasaba? Se sorprendieron al ver que el cielo estaba anocheciendo rápidamente y ellos también debían llegar a casa antes de la cena, pero antes verían lo que había esperado por una hora.

Frente de ellos estaba el cuadro que solo representaba el juego "el ahorcado", y el "ahorcado" era Fugaku mientras debajo estaban escritas "Fugaku-baka" y a su lado estaba el rostro de una Mikoto de facciones de noventa años con verrugas y arrugas por todo el rostro. ¡¿Para eso habían esperado todo el bendito día?!


En la torre del Hogake, estaban Kushina y el Tercero jugando a las cartas mientras apostaban. Kushina iba ganando y el Tercero ya creía que tendría que apostar los bienes de Konoha si no conseguía ganar todo lo que la pelirroja le había ganado. Su mujer lo iba a golpear si se enteraba.

—¡Kushinaaaaaaaaaaaaa! — el grito de Fugaku se hizo escuchar en gran parte de Konoha, sobre todo allí.

El Tercero y Kushina se miraron solo para carcajearse.


— ¿Estas diciéndome que el gran Fugaku Uchiha se dejó vencer solo por una estúpida foto y retrato? — se burló Inoichi pero recibió un golpe fuerte en su cabeza —¡No me golpees!

—¡Entonces cierra el pico, carbón que no es todo!

Los presentes borraron las sonrisas de burla en su rostro y lo miraron con los ojos en grande.

— Ya les dije que fue hace siete días atrás, aún falta el martes, miércoles, jueves, viernes...

— Ya sabemos el día de las semanas — le interrumpió Hizashi — ¿Pero cómo es que se las arregló para fastidiarte todos esos días?

— Ni yo sé cómo — admitió el azabache y le dio un gran trago a su bebida antes de continuar con su relato...

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Esa es la primera parte de las jugadas de Kushina. En el próximo capitulo espero poder terminarlas y finalmente llegue la acción con Minato. Muchas deben extrañarlo, yo lo hago y estoy ansiosa a que llegue, pero mientras tanto me divertí haciendo rabiar al pobre de Fugaku y a Mikoto.

¡Sayonara, ttebane!