Capítulo 35
"Metal Overlord"
Todos los Guardianes del Multiverso, Meta Knight y Shadow incluidos, se juntaron en el centro de la ciudad, cerca del edificio donde vieron a Metal, esperando que las Gemas de Cristal salieran de su inspección. Los siete Prodigiosos se destranformaron (Hawk Moth y Le Paon desakumatizaron y desamokizaron a sus víctimas primero) y estaban alimentando a los kwamis.
-¿Todos están bien? ¿Pueden aguantar un poco más para vencer a Metal Sonic? –les preguntó Sonic, alentándolos.
-¡Estamos listos! –gritaron los pingüinos y kwamis.
-Algo cansado, pero ¡listo para patear un trasero robótico! –exclamó Knuckles.
-¡Lo mismo digo! –dijeron Tails y Kirby.
-Nosotros, completamente recargados después de la akumatización –dijeron Amy y Pac-Man.
-Y nosotros listos para mostrarle a Metal dónde está nuestra lealtad –dijeron Meta y Shadow.
-¿Y las Chaos Emeralds? ¿Las consiguieron todas? –les preguntó Pac-Man. Era el verdadero propósito para todo eso.
Como respuesta, todos sacaron sus Emeralds: Amarillín la celeste, Chat Noir la roja, Davín la azul, Sonic la verde, Tails la amarilla, y Amy la blanca. Tras contarlas, se percataron de la ausencia de la morada.
-¡Pero aún falta una! –exclamó Kirby.
-La debe tener Metal Sonic en su poder –dijo Moñito.
-Si es que la trajo consigo –dijo Ártico –. Si yo fuera él, la hubiera dejado en mi guarida.
-Pff, claro que no –negó Rojín –. Es un villano, así que debe ser lo suficientemente tonto para poner sus armas más poderosas frente a sus enemigos.
-Además, todas las situaciones siempre les convienen a los héroes en todo tipo de narración –añadió Plagg.
-Sí, la tiene él –interrumpió Meta Knight –. La ocupa para recargarse, como los demás.
-Eran cinco robots incluyéndolo a él; sobraba una y por eso me la dio –agregó Shadow.
-De todas formas, no pueden iniciar su súper transformación a menos que tengan las siete, ¿o sí? –interrogó Patito a los mobians
-Sí. Tendremos que quitársela de alguna forma –dijo Tails –. Si alguien tiene una habilidad secreta que esté ansioso por mostrar, lo invito a que nos la diga aquí y ahora.
-El pequeño pingüino tiene unos sombreros mágicos con los que se la puede quitar –dijo Knuckles, señalando a Rojín (erróneamente creyendo que era Lordbug, por el color).
-Tenía. Desapareció al transformarme –repuso Amarillín, entendiendo que se referían a él.
-El Lucky Charm desaparece al destransformarse –explicó Tikki –, a menos que el objeto sirva una función después de eso.
-¿Y por qué no usaste tu Miraculous Lordbug antes de destransformarte para reparar todo esto? –le preguntó Rojito, irónicamente, señalando el daño hecho por los ejércitos, incluyendo la construcción que tiró con su habilidad. Amarillín sólo se ruborizó un poco.
En ese momento, su plática se cortó por la salida de las Gemas de Cristal del edificio. En la delantera, iban Stevonnie, Garnet, Amatista, Perla y León; y cerrando la formación, iban las otras tres, escoltando a Metal Sonic: Bismuto lo llevaba de un brazo, Lapis le había hecho unas esposas de hielo y Peridot… Bueno, Peridot parecía estar usando su ferrokinesis sobre él, así que posiblemente lo estuviera cuidando para que no huyera. Extrañamente, Metal ni siquiera estaba poniendo resistencia, sólo caminaba obediente (y no por la acción de Peridot, ya que aún tenía mucha fuerza para acabar con todas ellas). Al verlos salir, los pingüinos inmediatamente se transformaron.
-¡Un Sonic de metal, saliendo ahora mismo! –exclamó Stevonnie.
-¿Por qué no habla? –preguntaron algunos.
-Es extraño. No ha dicho nada ni ha puesto resistencia desde que lo encontramos –dijo Lapis.
-Bueno, claro, no tiene a dónde ir y todo su ejército desapareció –dijo Meta Knight.
-Te ganamos en número, y si crees que tienes un as bajo la manga será mejor que lo descartes –le dijo Shadow.
-Meta Knight y Shadow –habló Metal –… ¿Por qué no me sorprende? Era evidente que terminarían uniéndose al otro bando; y, aun así, tenía mi confianza en ustedes. Digo, los robots tienen fallas, las rubíes son tontas, pero creí que ustedes serían más listos que esto.
-Podrás tener la inteligencia del Dr. Eggman, pero eso no significa que quienes te sigan son inteligentes –le dijo Sonic, con una clara indirecta a su ene-amigo Shadow.
-Disculpen la interrupción, pero ¿recuperaron las Esmeraldas para que podamos echarlo de este planeta de una vez? –preguntó Perla.
-Sólo nos falta la que tiene él –dijo Carapace.
-Así que, robot, déjame preguntarte amablemente: ¿serías tan amable de pasárnosla con amabilidad por las buenas? –le preguntó Artiquito, mientras varios Lanzaguisantes se acercaban y apuntaban al robot –¿…O prefieres por las malas? –muchas más plantas se asomaron desde los tejados, también apuntándolo.
-Si la quieren, sólo debían pedirla –contestó él, obediente –. Ya no me queda nada por que luchar. Destruyeron mis ejércitos y mis robots. Lo único que me queda es aceptarlo y marcharme con la poca dignidad que me queda.
»Así que, gemas, les agradecería que me quitaran las esposas y me devolvieran el control total de mi cuerpo para entregarles la Esmeralda –les dijo a Lapis y Peridot. Ellas dudaron un momento, pero Shadow les dijo:
-…Creo que cuando dice que es por el honor y la dignidad, habla en serio. No se permitiría verse humillado doblemente frente al enemigo si intentara hacer algo más.
-¿Y qué hay de cuando trató de hacer que Sonic perdiera su carrera? –interrumpió Queen Bee –¿Ahí también estaba siendo honrado?
-Eran los impulsos de un pobre robot desesperado –contestó él –. Acepto que no actúe con mi misma dignidad ahí, pero…¿tú lo hiciste? –Queen Bee se sonrojó, apenada.
-Honrado o no, suéltenlo –dijo Knuckles –. Si quiere probar algo, me aseguraré de arrancarle yo mismo la Esmeralda del Caos de sus circuitos.
Y Lapis y Peridot obedecieron: la primera derritió las esposas, y la segunda lo liberó de su ferrokinesis. Metal Sonic, efectivamente, no trató de huir; sólo dio unos pasos hacia atrás para darse espacio. Puso sus manos frente a su pecho, abrió un compartimento en su cuerpo y sacó la Chaos Emerald morada.
-Antes que nada, me gustaría decir unas palabras –dijo él, una vez que tenía la Esmeralda en las manos –. Quiero agradecer a Knuckles por entregarme voluntariamente las Esmeraldas; me fueron de mucha ayuda –"Grr," gruñó Knuckles, apretando los puños –. …Quiero agradecerle a Gary (sé que me estás escuchando, donde sea que estés), por abrir mi mente al conocimiento y permitirme gozar de los viajes interdimensionales.
»Ahh, y, por último, me gustaría agradecerle especialmente a Miles Prower aquí presente, porque si no fuera por él, no sabría que las Chaos Emeralds se pueden usar como imanes entre ellas.
Su Esmeralda comenzó a brillar, para atraer las otras hacia la misma, y, un momento después, las gemas de Lordbug, Chat Noir, Carapace, Sonic, Tails y Amy se les escaparon de las manos y fueron a dar a las manos de Metal Sonic. Las Gemas de Cristal, ya preparadas, se lanzaron a él para recuperar las Emeralds, pero estaba controlando tanto poder que con un solo movimiento de la mano creó un campo de fuerza a su alrededor, impidiendo que nada ni nadie entrara. Los mobians y los Prodigiosos trataron de hacer lo mismo, pero también se los impedía.
-¡Apártense! ¡Nosotros lo sacaremos de ahí! –gritó Stevonnie, encima de León. A continuación, León abrió un portal para llegar con Metal, dentro del campo de fuerza; entraron en él, y un par de segundos después salieron despedidos por el mismo portal.
-¡Jajaja! ¡Es inútil! –rio Metal Sonic –¡El poder que me otorgan las Chaos Emeralds es prácticamente infinito! ¡Puedo destruir esta y miles de dimensiones más sin que puedan detenerme!
»¿En serio creían que me rendiría tan fácil? Sabía que mis robots y mis ejércitos no servirían de nada, y aun así batallaron con ellos. ¡La verdadera diversión comienza AHORA!
Las siete Esmeraldas del Caos comenzaron a girar alrededor de él, llenándolo de energía. Se convirtió en una esfera de luz blanca y comenzó a elevarse en el aire.
-¡Cúbranse! ¡Aléjense todos! –gritó Sonic. Todos corrieron atrás de un edificio, pero Metal Sonic seguía creciendo más y más.
-¡Déjenmelo a mí! –gritó Carapace, poniéndose al centro de todos –¡Shell-ter! –y creó un escudo burbuja tan grande para cubrir a todos los Guardianes del Multiverso y a las plantas que estaban con ellos.
A su vez, Stevonnie puso en frente un escudo tan grande que los tapaba a todos y Lapis recubrió todo el Shell-ter con agua. Unos momentos después, la esfera de luz en la que se encontraba Metal Sonic explotó, creando una onda expansiva que dañó severamente varios de los edificios de Club Penguin, al punto de caerse, e incluso agrietó los escudos que habían puesto en ellos mismos.
Una vez que terminó, voltearon a ver a Metal Sonic… Pero ya no era el Metal Sonic que conocían. Había crecido alrededor de diez veces su tamaño, e incluso cambió su forma: parecía un dragón mortífero de metal, con sus dos brazos convertidos en alas. Su cabeza, de igual forma, había cambiado: ahora tenía una boca, e incluso dientes, que lo hacían ver mucho más temible.
-¡JAJAJAJA! –se rio maléficamente –¡Metal Sonic ya no existe! ¡Ahora soy Metal Overlord, el dios de todo! –y alzó el vuelo.
Los Guardianes del Multiverso retiraron sus protecciones para intentar ir a detenerlo. Antes de que pudiera propagar su destrucción por la ciudad, Lapis sacó unas cadenas gigantes del agua y las arrojó a los brazos alados del dragón, deteniéndolo en su vuelo. Le era fácil zafarse, pero en cuanto lo hacía, más cadenas llegaban en su lugar.
-¡Sáquenlo de esta playa! –gritó Lapis a los demás, y todos se acercaron a él (a excepción de Carapace, que se escondió para recargarse).
-Pero… ¡Mis plantas! –gritaba Artiquito, ya que no todas habían sido cubiertas por el Shell-ter. Volteó a los tejados y, sorprendentemente, las vio a todas. Observó más detenidamente y vio que las Nueces Infinitas (especies de hologramas que suplantaban a las Nueces comunes en su labor de proteger) habían generado campos de fuerza frente a ellas y sus compañeras al momento de la explosión.
»¡Están vivas! –gritó de alegría –En ese caso… ¡Ya saben qué hacer! –y comenzaron a lloverle disparos de todos lados al robot.
-¡Al ataque, todos! ¡No podemos permitir que se escape! –gritó Sonic, corriendo a su encuentro. Lapis sostenía sus brazos, pero aún podía patearlos a todos.
-¡Miren, debajo de él! –exclamó Perla, señalando algo a sus pies.
Ahí, en el suelo, se encontraban las siete Chaos Emeralds… Pero todas estaban desactivadas, como la que había recuperado Chat Noir. Pronto, Amatista, Lordbug y Queen Bee las recogieron todas con sus lazos.
-¡Están negras! ¡¿Por qué están negras?! –exclamó Amatista, tomándolas.
-Metal Sonic absorbió todo su poder –dijo Shadow, golpeando a Metal Overlord con su Ataque Teledrigido –. No podemos usarlas en este estado.
-¡¿Y qué se supone que hagamos?! –exclamó Bismuto.
-¡Se cargan con las emociones positivas, como la esperanza o cosas así! –exclamó Tails.
-¡Pero en este ambiente no hay nada de esperanza! –gritó Le Paon, arrojándole plumas al robot.
-¡Yo podría cargarlas! –dijo Knuckles, yendo con Amatista y los pingüinos por las Esmeraldas –¡Puedo usar la Master Emerald para hacerlo!
Pero Metal Overlord lo escuchó y, librándose de Lapis, lo tomó con una mano.
-¡No vas a ningún lado! –le bufó a la cara.
-¡Guardianes, reúnanse! –gritó Garnet, y todos se acercaron.
-¡Patético! –gritó Metal –¡Ustedes no son nada! –y les disparó un rayo láser enorme desde su boca.
-¡Atrás, todos! –exclamó Stevonnie, poniendo un escudo gigante frente a todos ellos.
Batallaba mucho para sostenerlo, pero León se teletransportó detrás del robot y lo aturdió con un súper rugido. Los Guardianes se dispersaron, pero las Gemas de Cristal se quedaron y Lapis los envolvió en una esfera de agua. Sacó un brazo gigante del mar, y las elevó, dándoles mucha fuerza para luego lanzar la esfera hacia Metal Overlord. Garnet aumentó el tamaño de sus guanteletes y lo golpeó al caer, y Bismuto hizo lo mismo con sus puños; Perla y Amatista lo golpearon con un tajo de sus armas, y León lo aturdió con otro rugido, dándole la oportunidad a Peridot y a Stevonnie para agarrarse de él y quedarse encima: la primera cayó en su cara y comenzó a arañar sus ojos; el segundo usó su espada para clavarse en su pecho y atacarlo desde arriba.
Con todo el alboroto que hicieron las gemas, Metal Overlord soltó a Knuckles, y trató de usar esa misma mano para quitarse a Peridot de encima.
-¡Cuidado! –Lapis volvió a usar las cadenas en sus brazos para detenerlo.
-¡Ja! ¡No se preocupen, lo tengo todo bajo control! –dijo Peridot, usando su ferrokinesis para sostener el brazo… Pero Metal era tan fuerte que lo único que Peridot podía hacer era controlar un dedo.
Entonces llegó Kirby, volando en su estrella, y comenzó a dar vueltas alrededor de Metal Overlord, arrojándole hechizos mágicos con el objetivo de distraerlo e incluso vencerlo.
-¡No desesperen, ya llegué para salvarlos! –exclamó él –¡Las armas tradicionales no le hacen nada, pero la magia es eficaz contra las armaduras pesadas! –pero Metal sólo lo tomó con una mano para que dejara de volar alrededor.
-¡Eek! ¡Cuidado, Kirby! –exclamó Peridot. Entonces comenzó a mover los dedos de esa mano, permitiéndolo salir.
