Capítulo 36
"Super"
Suficiente! –exclamó Knuckles, aún con las Esmeraldas y encendiendo su micrófono –¡Gary, abre un portal hacia Angel Island!
-¡No, espera! –exclamó Tails, también encendiendo el suyo –¡No puedes abrir un portal con Metal Sonic en esta condición!
-L-Lo siento, Knuckles, pero no puedo –contestó Gary –. Anulé los portales, para que ni siquiera él pueda hacerlos.
-¡Tenemos que acabar con él aquí y ahora! –dijo Pac-Man –¿Hay alguna otra forma de restablecer la energía? ¿Con alguna máquina o con magia?
-Tal vez si recuperáramos la energía de una, podríamos compartirla con las demás –opinó Shadow.
-Yo podría hacer una máquina que haga eso –dijo Tails –. Pero no tengo los materiales…
-¡Si tenemos suerte, los podrías sacar del Lucky Charm de Lordbug! –opinó Pac-Man.
-Pero…mi habilidad es aleatoria –protestó él –. Sólo la puedo usar una vez, y luego tengo que esperar otros cinco minutos para volverla a probar.
-Hmph… Ya no más –dijo Hawk Moth. Cargó a su mariposa con energía y la mandó volar hacia Lordbug, sin siquiera hacer su monólogo de siempre por la presión de la situación. Entonces se metió en uno de sus aretes y a ambos les salió el visor.
»Sir Fortune, te ofrezco la posibilidad de crear tantos Lucky Charms como desees, sin que te destransformes, para que obtengas lo necesario y recargues las Esmeraldas.
-¡Acepto, Hawk Moth! –dijo él.
Una nube morada lo envolvió, y al disolverse dejó ver al nuevo Sir Fortune: era exactamente igual que Lordbug, pero con el negro y el rojo invertidos. No se hizo esperar, e inmediatamente invocó su poder. …Pero se topó con un problema a la hora de escoger el tipo de Lucky Charm.
-Err… ¿Se supone que las Chaos Emeralds son científicas o mágicas? –preguntó él.
-Mágicas, ¿no? –dijo Kirby.
-Pero no hacen magia. Hacen energía –repuso Tails.
-Mmm… En ese caso, supongo que uno normal podría funcionarnos como una combinación de los otros –dijo Sir Fortune. A continuación, pulsó el botón de Sonic y salió el Lucky Charm:
»¡¿Una cafetera?! ¡¿Qué se supone que haga con esto?! …Agh, supongo que esto tardará un rato. ¡Sosténgalo un poco más!
-¡A la orden! –exclamó Amatista. Entonces se acercó a Metal Overlord y lo tomó de una pierna con dos de sus látigos. Era muy fuerte, pero algo era algo.
-¡Yo no podré sostenerlo mucho más! –gritó Lapis, aún con sus cadenas, viendo cómo Metal comenzaba a extender sus brazos y alas a punto de volar.
-¡Descuida, puedo ayudarte con un brazo! –exclamó Chat Noir –¡Cataclysm!
Saltó y dirigió su garra a la mano de Metal Overlord con el fin de desactivarla. Sin embargo, era demasiada energía que sólo consiguió deshabilitar su mano y parte de su brazo.
-¡No se preocupen, yo me encargo del resto! –exclamó Queen Bee –¡Venom!
Su mano se fusionó con su trompo, y repitió el proceso del gato, apuntando a su brazo, y terminó de inmovilizarlo por completo. Entonces Lapis cambió las cadenas de ese brazo hacia el otro, y lo sostuvo completamente. Por otro lado, aún tenía una pierna libre, y la estaba usando para patear a cualquiera que se le ponía enfrente.
-¡Necesito ayuda con esto! –gritó Amatista, huyendo del alcance del otro pie.
-¡Tranquila, yo te ayudo! –dijo Le Paon. Arrancó una pluma de su abanico, la cargó de energía y la mandó a volar. El amok se metió en su látigo, y a ambos les salió el visor.
»Amatista, que tu frustración se transforme en un poderoso guardián.
Salió una sombra azul que se posó al lado de la pierna libre, y tomó la forma de un imán morado gigante. Inmediatamente se activó y la atrajo hacia él. Después de eso, Hawk Moth, Chat Noir, Queen Bee y Le Paon se fueron a recargar. Ahora, Metal Overlord estaba casi completamente inmóvil, a no ser por su cara amenazadora.
-¡Tontos! ¡Sus intentos de detenerme son patéticos! –y comenzó a cargar un disparo desde su boca.
-¡Detente ahí, velocista! –exclamó Stevonnie, quien seguía encima de él, trepando hasta su cara. Entonces puso su escudo en su boca, tanto para evitar que la cerrara como para evitar que saliera el disparo. Inmediatamente canceló su ataque.
Ahora los Guardianes del Multiverso tenían ventaja sobre el robot. Sir Fortune seguía tratando de crear una Esmeralda con su Lucky Charm para pasarle la energía a las demás, pero no tenía tanta suerte como quisiera: además de la cafetera, había sacado un tintero "mágico," unos cables, tazas y muchas más cosas inservibles en su situación.
En cuanto a los demás, mantenían distraído a Metal Overlord para ganar tiempo. Lapis, Amatista y el sentimonstruo aún lo tenían muy bien sujeto; no se preocupaban en cuanto al brazo desactivado, aunque posiblemente podría reactivarlo si esperaban lo suficiente. Peridot, después de bajarse de su cabeza, llamó junto a Tails a todos sus drones de ataque, que, aunque no hacían mucho a su armadura, eran muy molestos. Kirby y Patito (la última con sus notas musicales) se encargaban de los ataques mágicos, que penetraban un poco más en el robot. En cuanto a los ataques físicos, Stevonnie, Perla, Meta Knight, Hawk Moth y Chat Noir se encargaban de tajarlo con sus estocadas, aunque sólo lograban arañar la superficie; y Knuckles, Pac-Man, Garnet y Bismuto lo golpeaban por todos lados con sus puños, logrando abollarlo en partes. Sonic y Shadow, por otro lado, trabajaban juntos para dirigir sus Ataques Teledirigidos hacia los ojos del robot. Por último, aunque no menos importante, estaban Amy, Le Paon, Carapace y Queen Bee, que hacían lo que podían con sus armas; y León, que lo mantenía aturdido con sus rugidos.
Estuvieron un rato haciendo lo mismo contra Metal Overlord, hasta que Sir Fortune por fin consiguió lo que ocupaban.
-Lucky Charm… –dijo, ya cansado, pulsando el botón de magia. En ese momento, las catarinas reparadoras crearon una réplica exacta de una Chaos Emerald, negra con puntos rojos, y la depositaron en sus aletas.
»¡Woah, woah! –exclamó él al verla –¡Chicos, ya lo tengo! –inmediatamente se acercaron a él Tails, Pac-Man y Knuckles, con todas las Esmeraldas.
-¡Genial! ¡Justo lo que necesitamos! –exclamó Pac-Man.
-Pero aún tengo que crear la máquina –comentó Tails.
-Bueno, ahí tienes todo un arsenal de materiales –dijo el equidna, señalando los muchos Lucky Charms de Sir Fortune.
Rápidamente se dirigieron ahí y comenzaron a armar la máquina; incluso los objetos de la vida cotidiana, como la cafetera, les servían de algo. Tails lo ensamblaba todo, y Pac-Man le ayudaba a deducir para qué servían los objetos mágicos que tenían y poder usarlos en la máquina, y unos momentos después ya habían terminado. El proceso era muy largo, pero, en pocas palabras: con el tintero mágico, extrajeron la energía de la Chaos Emerald artificial, y lo vaciaron en un exprimidor de frutas mágico, donde comenzó a multiplicarse; de ahí, pasó por unos cables hacia otras estaciones, y finalmente, a la cafetera, donde servía las tazas con la esencia de la Emerald. Entonces rociaron unas gotas en todas las Emeralds y se recargaron completamente.
-¡Genial! –exclamó Pac-Man al verlas –¿Y ahora qué hacemos con ellas?
-Déjennoslo a nosotros –dijo Shadow, acercándose a ellos.
-¡Con nuestras súper formas, podremos patearle el trasero a ese robot! –dijo Sonic, también uniéndoseles.
Llamaron a todos los Guardianes del Multiverso (excepto a Amatista y Lapis, que seguían sosteniendo a Metal Overlord) y les explicaron el nuevo plan. Acordaron que, para no salir más lastimados, tendrían que refugiarse lejos y dejar que Sonic, Tails, Knuckles y Shadow se encargaran del robot por ellos mismos, ya que, transformados, ganaban tanta energía que era difícil controlarla. De la misma manera, Artiquito ordenó a sus plantas evacuar, aunque, al no poder regresar por los portales, se escondieron en la zona de iglús. La única en desacuerdo era Amy.
-Pero, Amy, no puedes ayudar. No tienes una súper forma –le explicaba Sonic.
-¡Eso no me importa! ¡Ya me harté de que siempre me dejen atrás! –reclamaba ella. Su furia crecía y Hawk Moth lo sentía, pero no quería hacer nada en esa situación.
-¡Como sea, ¿lo van a hacer o no?! –gritó Amatista, ya no aguantando más a Metal Overlord.
-Claro –dijeron los mobians, mientras los demás se alejaban.
Los cuatro hicieron un círculo y se tomaron de las manos, y las Emeralds comenzaron a girar en torno suyo, aumentando su brillo y velocidad cada vez más. Fue cuando se envolvieron en una luz blanca incandescente que se transformaron; al desvanecerse la luz cegadora, pudieron verlos: Super Sonic, Shadow y Tails se volvieron casi completamente amarillos (Shadow de un amarillo más leve), mientras que Super Knuckles era rosado; los cuatro eran muy brillosos, con un aura alrededor, y estaban flotando. Antes de que pasara algo, Lapis soltó sus cadenas y voló hacia los demás, llevando a Amatista con ella, mientras que Le Paon removía su amok del látigo para desaparecer al sentimonstruo.
-¡Ni siquiera siendo todos los Guardianes lograron derrotarme! ¡¿Creen que lo harán sólo ustedes cuatro?! –exclamó Metal Overlord. Entonces los mobians volaron a su encuentro.
-¡Sólo cinco de nosotros! –lo corrigió Amy, volteándose con Hawk Moth –¡Hawk Moth, devuélveme mi akuma!
Su furia y determinación eran tal que el Prodigio prácticamente se lo pedía a gritos. Removió el akuma de Sir Fortune y, sin siquiera decir su monólogo, lo mandó hacia Amy. Ella lo aceptó en cuanto entró al Martillo Piko Piko, y se transformó nuevamente en Hammy: la única diferencia es que tenía cohetes en sus pies, para poder volar como los demás mobians. Inmediatamente fue a ayudar a sus amigos.
Por otra parte, al remover el akuma, Sir Fortune se destransformó en Lordbug... Pero, un segundo después, también se destransformó automáticamente en Amarillín, y con él, todos sus Lucky Charms desaparecieron.
-¡No! ¡No, no, no! –exclamó él, al tiempo que se destransformaba –¡Agh! ¡Otra vez me quedé sin hacer el Miraculous Lordbug!
-Los cinco minutos seguían contando, pero el akuma te impedía destransformarte –explicó Tikki al salir –. Luego tendrás más tiempo de hacerlo, por ahora tenemos que apoyar a nuestros amigos.
Y tenía razón, la batalla ya había comenzado. Por más grande y fuerte que fuera Metal Overlord, quedaba reducido por los cinco mobians. Ya estaba libre, pero no podía sacar mucha ventaja al volar, ya que todos podían hacer lo mismo y, aparte, tenía problemas con el brazo que había sido Cataclysmeado y Venomeado. Al inicio de la peleo, trató de alzar el vuelo (si era para huir o para atacar, no podrían decirlo), pero los héroes lo tomaron de una pierna y lo tiraron de regresó al suelo. Entonces, tomó con sus manos a Super Tails y Super Knuckles, y comenzó a preparar un disparo con su boca, pero Hammy lo golpeó en la mandíbula, mientras que Super Sonic y Super Shadow se dirigían a las manos, liberando a uno de sus amigos cada quien.
Los mobians comenzaron a dirigir sus ataques hacia su torso, lo que creían que era su punto débil: Super Sonic y Shadow usaban sus Ataques Teledirigidos y sus Torbellinos, Super Knuckles sus puños, Super Tails trataba de electrocutarlo (habilidad que ganó con las Esmeraldas), y Hammy golpeaba con sus dobles martillos; ataques que se habían potenciado en sus nuevas formas.
Viendo todo el daño que le hacían en su recién descubierto punto débil, Metal trató de cambiar de táctica: se estaba mentalizando de que eran demasiado fuertes para él y terminarían venciéndolo, así que se alejó para, en última instancia, destruir todo Club Penguin… Un movimiento no tan inteligente, tomando en cuenta la habilidad de Lordbug. Aunque, de todas formas, los mobians lograban mantenerlo al margen.
Pasó un rato más de duelo, y Metal Overlord casi estaba vencido. Aún no caía, pero ponía menos resistencia y harían falta sólo unos golpes más para derribarlo.
-¡¿Listos para el gran final?! –preguntó Super Knuckles, haciendo señas para que los cinco se juntaran. Estaban a una distancia considerable del robot, y se acomodaron en forma de cruz: Super Sonic en el medio, Super Knuckles encima, Hammy debajo, y Super Shadow y Tails a los lados.
-¡Claro que sí! –exclamó Super Tails. Entonces los electrocutó a todos, cargándolos de energía.
-¡Tails, como lo ensayamos! –le dijo Super Sonic –¡Y también tú, Shadow, seguro conoces este movimiento!
Ellos tres se tomaron de las manos y prepararon un Torbellino triple, algo así como el que hicieron Metal Sonic y Tails Doll al luchar contra Bill; mientras que los otros dos se lanzaban hacia el torso de Metal Overlord para distraerlo. Al dispararse a toda velocidad contra el robot, lograron derribarlo con el Torbellino triple: cayó sobre su espalda, derrotado y sin más energía de las Esmeraldas. A continuación, comenzó a encogerse, hasta que volvió a ser el mismo de antes.
-No… No puedo…ser derrotado –se lamentaba él, en el suelo, mientras los demás se reunían alrededor de él. Los mobians se destransformaron (excepto Hammy), recuperando las Chaos Emeralds. Entonces Metal se volteó con Sonic:
»¡Erizo! ¡Mátame! ¡Acaba conmigo! ¡Haz demostrado ser el Sonic original!
-¡Ja! ¡Suena bien para mí! –dijo Bismuto, acercándose con su mano hecha un mazo.
-Espera –la detuvo Sonic –. …Metal Sonic, no haré eso. Aunque te lo merezcas, no puedo acabar contigo. Te llevaremos de regreso a Mobius.
-Pero…¿por qué? …No lo entiendo –decía él, en el suelo a cuatro patas.
-…Bueno…cambiando de tema –dijo Amatista, para cortar esa escena embarazosa –… ¡Wujú! ¡Ganamos!
Y todos se alejaron un poco para celebrar con sus amigos su victoria. Los únicos que se quedaron con él fueron Shadow y Meta Knight.
-¿Qué hacen aquí, traidores? –les dijo Metal –¿Vienen a burlarse de mí?
-En realidad, no –dijo Shadow –. Honestamente, siento empatía por ti.
-Este sentimiento se llama un "fracaso" –dijo Meta Knight –. Es algo por lo que hemos pasado varias veces.
-Aunque a diferencia de nosotros, tú puedes sólo reiniciar tu programa y hacer una versión mejorada de ti mismo –continuó Shadow –; pero no es muy bueno hacer eso. Digo, las personas normales fracasan y mejoran a base de sus errores.
-Tal vez deberías dejar de ser tan individualista. Podrías buscar ayuda de más personas, no sólo de tus robots.
-Deberías buscar al Dr. Eggman –le aconsejó el erizo –. No sé dónde está, pero seguro que con él podrás lograr lo que sea.
Un poco más lejos, se encontraban todos los pigüinos y puffles.
-¡Bien hecho, equipo! –exclamó Rena Rouge a sus amigos –¡Logramos liberar Club Penguin de la tiranía de Metal Sonic!
-No puedo creer que en serio lo hayamos hecho –dijo Lordbug –. Debo admitir que tuve todo un torbellino de emociones en mí.
-Así que así se siente ser un héroe –dijo Chat Noir –… Creo que me gusta. Debí haber considerado ser uno hace mucho tiempo.
-Sería imposible, ya que no teníamos los Miraculous –dijo Carapace –. Pero en realidad es muy bueno. Muy intenso, pero divertido.
-¡Ja! Tú eres el que parecía a punto de llorar del miedo –se burló Hawk Moth.
-Jaja. Es extraño porque es la primera vez que puedo escuchar lo que dicen –dijo Queen Bee.
-Y deberías acostumbrarte. Estos dos están así todo el tiempo –le dijo Le Paon.
-Bueno, yo tengo que ir a checar mis plantas –dijo Artiquito –. ¿Me llevas, Lordbug? Creo que se escondieron entre los iglús –señaló casi hasta el otro lado de la isla.
-Claro –contestó él, y se fueron balanceando hasta allá.
Más allá, estaban los mobians, aún con las Esmeraldas.
-¿Saben qué es raro? Que las Chaos Emeralds siempre parecen estar presentes justo cuando son necesarias –comentó Tails.
-Sí. Honestamente, dejé de preguntarme cómo funcionan hace mucho tiempo. Sólo lo gozo –dijo Sonic.
-Y en verdad que lo gozas –dijo Knuckles –. No puedo dejar de pensar en cómo buscas divertirte incluso en las situaciones más serias.
-Jajaja. Parece que ya regresamos a la normalidad –dijo Hammy –; para mí, eso significa perseguir a Sonic –"Eek…" hizo él.
-Amy…Hammy… ¿No deberías pedirle a Hawk Moth que ya te retire el akuma? –opinó Tails.
-¿Bromeas? ¡Al fin puedo ser tan rápida como Sonic!
-Err… Creo que yo me iré. ¡…Los veo luego, chicos! –dijo el erizo, y salió corriendo con Hammy detrás.
Un poco más alejadas, se encontraban las Gemas de Cristal. Stevonnie, una vez que la pelea había terminado, se desfusionó.
-Qué bien se siente independizar otro planeta y liberarlo de una tiranía –mencionó Steven.
-¡Ni me lo digas! Siento que últimamente he hecho más que lo que hice el resto de mi vida –añadió Amatista.
-¡Ja! ¡Imagínate yo! ¡Desperté, fui a una boda, construí una casa y ahora ya salvé dos planetas, sin mencionar todo un universo! –exclamó Bismuto.
-Hmph. ¿Y qué me dicen de mi grandiosa trayectoria…¡justo hacia sus ojos!? –exclamó Peridot.
-En serio era algo tonto si creía que podría vencernos a todas juntas –dijo Lapis.
-Sí… ¿Pero por qué siento que aún no hemos terminado del todo? –mencionó Pac-Man, quien también estaba con ellas.
-Oh, ¡así se siente siempre en las batallas! Nosotras peleamos en una rebelión, y créeme, sólo despiertas un día y te das cuenta que no hay más que hacer –le dijo Perla.
-¿Qué dices, Garnet? ¿Por qué tan pensativa? –le preguntó Kirby.
Y con cierta razón. Garnet nunca hablaba mucho, pero ahora tenía un aura más misteriosa, con su vista perdida en el cielo. Al escuchar la pregunta, los volteó a ver a todos, se quitó los lentes dejando ver sus tres ojos cristalinos, y dijo:
-Aún no se ha acabado.
