Disclaimer: Los personajes son exclusivos de Kishimoto, pero los tome prestado para hacer esta historia n.n
N/A: Pido disculpas por mi tardanza. Octubre es un mes donde gran parte de mi familia cumpleaños e incluso el mío, lo que me dejo menos tiempo para escribir.¡Gracias por todos sus reviews, fav&follows! Mis mas infinitas gracias a todo aquel que se detiene para leer este humilde fic :')
Capitulo Siete
Programando
—Fugaku, creo que no es buena idea todo esto...
—Calla, Shibi. Termina de escuchar mi plan.
Allí estaban Shibi Aburame y Fugaku Uchiha tomando un café en una cafetería después de la terrible resaca de anoche. Créanlo o no, eran buenos amigos después de tantos años de ser camaradas y compañeros de equipo, de cubrirse las espaldas y soportar el mal humor de Kushina cuando tenía el periodo.
Ambos sabían lo catastrófica que podía ser Kushina si se enteraba del plan del azabache, Shibi no quería ser el saco de boxeo de nadie, especialmente de la pelirroja, pero Fugaku le había amenazado con asesinar a todos sus insectos si abría la boca y no lo ayudaba con su plan. Shibi acepto de mala gana, pero también interesado la estrategia de su amigo.
—Minato Namikaze esta enamorado de Kushina desde hace años, pero ella es tan distraída como para notar su existencia —puntualizo Fugaku y le dio un sorbo a su café—Recuerda que en la academia siempre la defendía de los comentarios a sus espaldas y nunca deja de mirarla cuando la tiene al frente, sin mencionar lo torpe que se vuelve.
Shibi asintió con la cabeza. Recordaba incluso el último encuentro que presencio, no era difícil notar la debilidad del rayo amarillo.
—Haré que Kushina lo vea realmente y se enamore de él. Será pan comido, ese chico trae muerta a la mayoría de las chicas en Konoha.
—Exacto, pero recuerda que Kushina no es cualquier chica, Fugaku —le recordó Shibi. El Uchiha asintió con una mueca de fastidio.
—El primer paso es llevarme bien con ese idiota. No lo soporto, pero haré el intento.
—Lo que no entiendo es como harás que Mikoto siga contigo sin decirle el plan.
—Hmph. Eso ya lo tengo resuelto —la sonrisa socarrona de Fugaku le mostro a Shibi que estaba completamente seguro.
—Mañana vence tu plazo. ¿Irás hoy a hablar con Namizake?
—Si —contesto sin ganas Fugaku —Tengo en mente lo que le diré, pero no sé bien como acercarlo a Kushina sin que se dé cuenta.
—¿Qué te parece una cita a ciegas?—dijo Shibi, dándole una brillante idea —Pero antes deberías hablar con Mikoto. Podría encontrarse con Minato y eso estropearía el plan.
—No quería hacerlo hasta mañana, pero tienes razón. Primero debo hablar con Mikoto antes que el Namizake.
Estuvieron unos minutos más para arreglar los últimos detalles y partieron cada uno a su casa. Fugaku iba a ir hasta la casa de Mikoto para decirle sobre su decisión, así que junto coraje y se marcho hacia el barrio Uchiha, animándose en el camino constantemente, seguro de que le parecería tan irresistible a Mikoto que no dudaría en aceptar.
Mikoto se sentó en la silla de su escritorio y se miro en el espejo que estaba colgado en la pared. Cepillo su cabello hasta desenredarlo, y luego se quedo allí, cepillándolo una y otra vez mientras la culpa la iba carcomiendo. No podía creer que fuese tan mala con el pobre de Fugaku y hacerle elegir entre su novia y su mejor amiga. Si él venia y le decía que prefería a Kushina, entonces no tenía nada de que reprocharle. Había actuado tan inmadura.
Comprendía que la Uzumaki se haya enamorado de Fugaku, después de todo era un hombre apuesto, profundamente especial y con aquella mirada tan penetrante cualquiera sentiría esas mariposas revoloteando en su estomago. Si ella estuviera en el lugar de Kushina, también haría travesuras para separar a Fugaku de quien sea.
Tampoco quería separar al famoso equipo siete, equipo de Sakumo Hatake. Su equipo era el más destacado por el trabajo en conjunto y había escuchado rumores de que Kushina y Fugaku eran un increíble dúo que se complementaba por más que sus tipos de chakras eran muy distintos.
—Cuando vea a Fugaku-kun, le diré que olvide todo lo que le he dicho el domingo —pensó observando en el reflejo como una sonrisa comenzaba a curvarse en su rostro— Eso si, Kushina Uzumaki va a pagármelas.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando su madre golpeo su puerta y le dijo que Fugaku estaba afuera esperándola. Mikoto sonrió y agradeció a su madre para levantarse de la silla y salir al encuentro con su amado.
Fugaku la esperaba en la puerta con un semblante serio y nervioso. De inmediato su sonrisa se borro y temió lo peor, pero él solo le pidió que lo acompañase hacia un lugar mas privado.
Llegaron hacia una pequeña colina donde estuvieron seguros de las miradas curiosas. Mikoto se apoyó en el tronco del árbol que había cerca y junto sus manos mientras miraba hacia abajo. Tenia que hablar antes que Fugaku diera por terminada la relación.
—Fugaku-kun...
—Déjame hablar, Mikoto.
—Pero...
—Por favor —pidió con nerviosismo y ella tuvo que asentir con preocupación— Yo... yo te pido tiempo.
—¿Tiempo? —inquirió con el ceño fruncido la peliazul — ¿Para qué?
—Tiempo para que me dejes demostrarte que puedo ser un perfecto novio para ti —las mejillas de Mikoto se sonrojaron como las de Fugaku, quien miraba hacia otro lado por la vergüenza que sentía — No quiero terminar contigo como tampoco terminar mi amistad con Kushina, por lo que te pido tiempo para que pueda poner todo en su sitio, sobre todo a Kushina.
La peliazul vio la angustia que Fugaku sentía reflejado en sus ojos. Había sido tan malvada, ¿como tanto egoísta podía caber en ella? Efectos de ser una Uchiha, definitivamente.
—Está bien, Fugaku-kun —le sonrió dulcemente y se acercó a su novio para rodear su cuerpo con sus brazos delgados. Fugaku se sonrojo y tardo en responder el abrazo— Hare todo por ti. Pero Kushina me las cobra.
A Fugaku se le resbalo una gota en la cabeza ante la determinación de la voz de Mikoto, y no dudaba que enserio se las iba a cobrar.
—Hn. Me gustaría ir a cenar contigo... —Mikoto se separo de Fugaku y sonrió en grande —Y con Kushina.
—¡¿Qué?! — exclamo molesta y abrió la boca indignada.
—Aparecerá, de todos modos. Además, quiero que conozca a alguien.
—¿A alguien? —Mikoto frunció el ceño — ¿Piensas presentarle a alguien a Kushina?
—Hn.
La peliazul entrecerró los ojos y miro acusadora a su novio. Este se sintió un tanto nervioso por la mirada y agradeció ser completamente inexpresivo en sus gestos.
—¿Con qué propósito?
—Con que conozca a más personas y tenga más amigos para no joderme a mí. Vengo pensándolo hace meses y meses, y llego el momento de hacerlo.
—Bueno, si es así —Mikoto asintió con la cabeza. —¿A quién tienes en mente?
—Minato Namikaze.
—¡¿Qué?! —grito tan alto que los pájaros volaron de la copa del árbol y Fugaku se tapo los oídos —¡Me niego!
—¿Por qué? —inquirió el azabache con evidentes celos y cruzándose de brazos.
—Minato-kun es mi mejor amigo y...
—Y es paciente, amable y le gusta el ramen, según sé. Será un gran amigo para Kushina, entrenaran juntos, hablaran de ramen y él no querrá suicidarse cada vez que este junto a ella.
Mikoto pareció pensárselo. Al parecer Fugaku no tenía intensiones de hacer de cupido con Minato y la habanera, pero ¿qué carajos pensaba? ¿Su serio y frio Fugaku siendo de casamentero? Eso era estúpido, él solo quería que Kushina tuviera mas amigos para que pudiera pasar tiempo con ellos y así ambos podrían disfrutar tiempo sin que Kushina les interrumpiera.
—Fugaku-kun es un amor —pensó melosamente —Bien, entonces que sea el sábado ¿Te parece? Mañana tengo una misión y no estaremos ni yo ni Minato-kun. ¿Quieres que yo le diga sobre la cita doble?
—No, deja que yo me encargue —replico Fugaku —Suficiente será con que pasen cuatro días juntos como para que quiera que pasen mas tiempo— Debo irme, el Hokage nos pidió que fuéramos a la torre antes del mediodía.
—Cuídate —ella le dio un corto beso en los labios que hizo que su rostro se sonrojase y lo vio marcharse. Quito su sonrisa de inmediato cuando Fugaku desapareció y entrecerró los ojos con furia —Mas le vale a Kushina tratar bien a Minato-kun o no voy a responder.
Fugaku y Shibi estaban enfrente del Tercero esperando a que la pelirroja se dignase aparecer, ya habían pasado veinte minutos y ella seguía retrasada.
—Maldita Kushina, lo hace apropósito —pensó con rencor el Uchiha — Tengo que ir a hablar con Namikaze antes de que parta mañana, de lo contrario no tendré tiempo.
Desde afuera de la oficina escucharon un estampido y se pusieron en guardia pensando que atacarían al Hokage, pero cuando la puerta se azoto solo apareció Kushina despeinada y poniendo sus manos sobre sus rodillas mientras respiraba agitadamente. A todos se les resbalo una gotita en la cabeza.
—¡Me quede dormida, ttebane! ¡Lo siento!
—Hmph.
—¡Deja de molestarme, Fugaku-baka! —exclamo molesta y le dio un cascarrón en la cabeza.
—¡No me golpees, Uzumaki!
Shibi y el Hokage se quedaron mirando como ambos golpearon su frente mientras lanzaban rayitos con sus ojos y gruñendo. Era la primera vez que se encontraban después de las jugarretas de Kushina y al menos el recuentro no había sido para nada catastrófico comparado con lo que solía ser.
—Bien, ya podemos empezar ahora que Kushina esta aquí. —el Hokage aclaro su garganta y llamando su atención —Necesito que vayan a dejar este pergamino en la Aldea del Sol. Es muy importante que esto llegue en manos del líder de la aldea —levanto el pergamino en alto y los tres asintieron —Deben ir cuanto antes, es un día de viaje, por lo que espero que lo cumplan con rapidez y discreción.
Jiraiya estaba leyendo los manuscritos de lo que seria su éxito: Icha Icha Paradise. Todavía no encontraba la inspiración suficiente como para poder darle un argumento demasiado valido e interesante, pero lo que llevaba hasta ahora le gustaba y era producto de arduras horas en busca de inspiración.
Quito su mirada de sus manuscritos y miro a su alumno estrella, quien se estaba concentrando en la segunda fase de su propia técnica. Cada vez que Minato impactaba su gran técnica sobre los arboles, se veía una espiral en el tronco del árbol. Se lo veía concentrado y un poco tenso. Había estado trabajando en esa técnica que creía necesitar algún descanso, y él tenia la idea perfecta de que hacer.
—Minato —el rubio miro sobre su hombro para mirar a su sensei, este sonreía socarrón— ¿Qué tal si hoy te llevo a una casa de té?
—No, gracias, Jiraiya-sensei. —contesto con amabilidad el muchacho.
—Cierto que es un jodido santurrón—resoplo Jiraiya. Minato era el alumno perfecto, lastima que no compartía su gusto por la belleza de las mujeres y el sake. —¿Y qué tal si te consigo una cita con una linda chica? Tienes muchas admiradoras.
—No, gracias —le sonrió amablemente y proyecto en su mano una esfera azul y la impacto con mas fuerza sobre el árbol, haciendo temblar a Jiraiya —Usted ya sabe que estoy interesado en otra persona. No insista.
—Lo dice con un tono tan amable cuando prácticamente me esta diciendo que no esta de humor para que lo joda. Hace un par de semanas que esta así. ¿Qué cojones le sucede? —pensó Jiraiya. En su mente le vino la imagen de la pelirroja escandalosa por la cual su alumno estrella estaba perdidamente enamorado, también recordó como la muchacha parecía estar enamorada de su mejor amigo después de todas las jugarretas que hizo para que la pareja Uchiha se separara. ¿Debía decírselo a Minato?
De pronto alguien salto de un árbol y se detuvo enfrente de ambos, tomando la atención de ellos. Minato abrió los ojos sorprendido al ver a Fugaku Uchiha enfrente de él la usual expresión que siempre mantenía en su rostro.
—Fugaku-san, buenos días. —saludo educadamente y el Uchiha asintió con la cabeza para luego hacer lo mismo con su sensei, quien lo imito.
—Siento interrumpir tu entrenamiento, pero necesito hablar contigo, Namikaze.
El rubio abrió los ojos en grande, sorprendido. Esperaba que diera un mensaje del Hokage o que fuese hablar con su sensei, pero no que se dirigiese a él.
—¡Vamos a bañarnos al lago! —se escucho el chillido de una muchacha a unos metros.
—¡Kyaa! ¡El agua esta tan fría! —chillo otra.
—¡Juguemos a una guerra de agua! ¡Kya, te adelantaste, tramposa! —risoteo la tercera.
—Los dejo solos —dijo Jiraiya con cara de pervertido y una gotita de sangre saliendo de su nariz.
Minato y Fugaku lo vieron partir con una gotita en la cabeza, el primero resignándose de que su sensei sentara cabeza o al menos dejara de ser tan pervertido, y el segundo con cara de asco. Ese viejo le daba realmente asco y esperaba jamás convertirse en un pervertido como él.
—Hn —Fugaku se aclaró la garganta para tomar la atención de Minato, cosa que logro al instante —Lo diré rápido porque debo ir a una misión en media hora. Solo quería... disculparme por la manera brusca que te he tratado siempre.
—¿Qué? —dijo sin creer Minato, pues él sabia cuan grande era el orgullo Uchiha como para que Fugaku se disculpase con él. A decir verdad, el rubio jamás le había prestado atención al tono de voz que se refería hacia él, después de todo era Fugaku quien tenía un problema hacia su persona y no al revés, y Minato no era de los que se taladraban la cabeza por nada.
—Acepta mis disculpas —murmuro el Uchiha con los dientes apretados y tratando de no fulminarlo con la mirada —Jodido cabron, solo acéptalo. Esto es humillante.
—No te preocupes, Fugaku-san —Minato sonrió amigablemente con los ojos cerrados —No me he sentido ofendido de ninguna manera.
—De todas formas, quería disculparme. Eres el mejor amigo de Mikoto y debería tratarte con más respeto.
—Nuestra relación no tiene por qué influir en tu relación con Mikoto-chan y viceversa —Minato le sonrió, pero esta vez abrió los ojos.
—Aun así, creo que deberíamos llevarnos mejor — Minato levanto las cejas en alto, incrédulo. Ni siquiera Fugaku se había creído lo que salían de su boca, por lo que prosiguió al punto por el cual había venido realmente —A Mikoto y a mi nos pareció bien invitarte a una cita con nosotros.
—¿Yo? ¿Una cita con ustedes?
—Que lento —puso toda fuerza de voluntad para no redondear los ojos —Hn... no solo con nosotros, sino también con una chica más. Seremos dos parejas en total, no es necesario que te guste o tengan que ser novios, pero es una chica que no suele tener muchos amigos y estoy seguro que contigo se llevaría bien.
Minato lo pensó por un breve segundo. No tenia nada de malo salir con la pareja Uchiha y otra persona ¿Verdad? No creía que habría algún problema. Pero lo que le extrañaba es que todo esto viniera de Fugaku, o tal vez Mikoto lo había obligado, esto último era algo que le convencía mucho más que el de Fugaku acercándose por elección propia.
—Bien —asintió con la cabeza y le dedico una pequeña sonrisa —Sera un placer para mi poder asistir a una cita doble con ustedes y la muchacha de la que hablas. Supongo que Mikoto-chan te hablo sobre nuestra misión de mañana.
—Lo sé, llegaran el viernes ¿Cierto? En ese caso, la cita será el sábado. Podremos almorzar algo en algún restaurante. Dejare a Mikoto decidir a cual quiere ir.
Fugaku se dio vuelta dispuesto a irse, pero Minato lo detuvo a tiempo.
—Solo una pregunta más. ¿Quién es la joven que nos acompañara?
—Kushina Uzumaki.
Minato abrió los ojos en grande y Fugaku se dio vuelta para ir saltando sobre los arboles, la entrada quedaba a veinte minutos y ya se estaba retrasando.
Mientras tanto, el rubio siguió petrificado donde estaba con el corazón latiendo fuertemente en su pecho.
—Una cita con Kushina.
Quedaban pocas horas para poder llegar a la Aldea del Sol, pero la noche se había echo presencia y ellos tuvieron que acampar por ordenes del capitán, ósea, de Shibi.
Mientras Shibi estaba buscando agua en un lago cercano, Fugaku se dispuso a hacer el fuego mientras Kushina sacaba los tres paquetes de Ramen que había traído en su mochila.
—Siempre trae ramen, joder. Y no es solo para ella, es para nosotros dos también —la frente se le sombreo de negro.
—Fugaku-baka ¿Qué te gusta más? Tengo miso ramen, shio ramen y shoyu ramen.—dijo con una sonrisa en el rostro.
—Hn.
—Buena, elección. Shoyu ramen será para ti, y shio ramen será para Shibi-kun, ttebane.
Miro a su compañera de equipo con detenimiento, se notaba que estaba de gran humor por la manera en que le hablaba. Kushina no siempre era agresiva y caprichosa, también era alegre y amable. Tal vez el Namizake podría ayudarla a relacionarse con mas personas, después de todo él no era alguien sociable.
—Kushina —la muchacha levanto la cabeza, captando la atención de su compañero —¿Quieres venir a una cita doble con Mikoto, Namikaze y yo?
La pelirroja frunció el ceño —¿Quién es Namikaze?
Fugaku cae a estilo anime y la miro como si Kushina fuese un bicho ¡¿Cómo podría ser tan despistada?! ¡Hace unas semanas atrás Mikoto se lo había presentado formalmente!
—El chico rubio y de ojos azules, el amigo de Mikoto.
Kushina rebusco en su memoria, segundos después golpeo su puño derecho con la palma de la mano izquierda.
—¡Ya sé quién es! El chico que parece afeminado. Mishako ¿Verdad?
—Minato —Fugaku trago saliva y se aguantó las carcajadas que quería soltar ante lo despistada que era Kushina y lo pobre infeliz que era el Namikaze enamorado de ella.
—¿Y por qué tengo que salir con ese, ttebane? —replico desconfianza, mirándolo con los ojos entrecerrados. Fugaku se puso nervioso, trataba de disimularlo, pero le seria difícil engañarla a Kushina. Ella lo conocía bastante bien — O mejor dicho, ¿por qué esta invitación tan extraña? No me creo que un día para otro me quieran a su lado...
—Mikoto quiere tener una mejor relación contigo porque estas en mi equipo—mintió descaradamente. Estaba seguro que Mikoto la quería lo más lejos posible de ellos —Y a la vez, me pidió tener una mejor relación con Namikaze.
—Ya andas de mandilón si aceptas tonterías como esas, ttebane —Kushina lo miro con decepción y asco, logrando sacarle una venita en la cabeza a Fugaku.
—Hmph. ¿Aceptas o no?
—Será divertido —dijo con una sonrisa, pero detrás de ella estaba la verdadera Kushina riéndose maliciosamente y con miles de planes elaborándose a la vez en su cabeza —¡Es una oportunidad perfecta, ttebane!
Fugaku se aterro, pues él si podía verla.
Hana Hyuga estaba terminando de vestirse luego de haberse dado un relajante baño, después de todo había estado entrenando con Hizashi y él era muy estricto cuando se trataba de su entrenamiento.
—Lo peor es que no puedo pedirle a Hiashi-kun que me ayude a entrenar, él es demasiado blando conmigo —suspiro resignada y soltó algunas lagrimas en forma de cascada —Cada vez que Hizashi-kun pelea con su novia a mi me mata con el entrenamiento.
—¡Hola, ttebane! — la ventana se abrió y Kushina se quedo en cunclillas en el marco.
Hana, que estaba de espaldas solo vistiendo sus pantalones y en brasier, se sobresalto ante la brusca llegada de su amiga y grito sosteniendo la remera en su pecho. Kushina casi cae hacia atrás ante la ráfaga de viento que vino de la pequeña Hana y apenas duras se sostuvo del marco.
—¡Hana! —gritaron Hiashi y Hizashi al mismo tiempo, abriendo la puerta. Se sonrojaron al instante cuando vieron a Hana en brasier y comenzaron a esquivar todas las cosas que la peliazul lanzaba.
—¡Largo, par de pervertidos!
—¡Espera, Hana! —exclamo Hiashi —No es lo que pien… —pero no siguió hablando porque una silla le golpeo justo en la cara y lo tiro hacia afuera de la habitación.
—¡Nosotros solo…! —Hiashi hablo, pero se distrajo ante el golpe hacia su hermano que no se dio cuenta cuando le lanzaron una lámpara, quedando en las mismas condiciones que su hermano gemelo, ambos en el suelo adoloridos con los ojos echo espirales.
Kushina reía a carcajadas mientras Hana corrió hacia la puerta para cerrarla con seguro.
—¡Eso fue divertidísimo, ttebane!
—Kushina-chan —reprocho Hana, pero no evito soltar una risita ante lo sucedido —¿Cuándo llegaste? Pensé que estarías en una misión.
—Solo fueron tres días, ttebane — le sonrió amigable y luego su mirada se volvió seria, provocando nervios en Hana —Necesito un favor, Hana-chan, pero esto tiene que quedar solo entre nosotras.
—Por supuesto que si, Kushina-chan—asintió la peliazul con una sonrisa y los ojos cerrados —Solo dime en que puedo ayudarte.
Kushina se adentro en la habitación y se sentó en la cama, con la mirada hacia abajo. Hana se extraño y se agacho para quedar a la misma altura y observar el rostro de su amiga, curiosa por el favor que le pediría.
—Necesito que me prepares para una cita—dijo con un sonrojo en las mejillas.
—¡¿Qué?! —exclamo Hana sorprendida —¡Tienes una cita! —vocifero con emoción y abrazo a la pelirroja, moviendo su mejilla con la de ella —¡Que felicidad!
—No te emociones, ttebane. Es solo una cita doble con Fugaku-baka, la Uchiha y Mishako Kamikaze.
—¿Mishako Kamikaze? —Hana coloco un dedo sobre su barbilla y pensó, pero frunció el ceño al no recordarlo —Nunca escuche hablar de él. ¿Quién es? ¿Es un shinnobi?
—¡Claro que si! ¡Tu lo conoces, estuvo en tu cumpleaños, ttebane!
Sin saber a quien se refería, Hana tomo de su escritorio un portarretratos donde estaba la fotografía de su cumpleaños y sus amigos. Se lo mosto a Kushina y ella señalo al rubio de ojos azules que, sin que ella supiera, estaba enamorado de ella.
—¡¿Minato-kun?! —Hana sonrió aun más grande y Kushina se pregunto el porqué de esa sonrisa — Minato-kun es un chico muy agradable, Kushina-chan. Te caerá bien.
—No me gustan los afeminados, y si me junto con Fugaku-baka es porque me da lastima —replico la Uzumaki con los brazos cruzados y a la Hyuga se le resbalo una gotita en la cabeza.
—Aun así, creo que te caerá bien —insistió, pero cambio con rapidez de tema antes que Kushina pudiera volver a replicar —¿Qué tienes pensado ponerte?
—Lo que sea, ttebane, pero quiero estar mucho mas linda que Mikoto—dijo con frialdad y fulminando un punto perdido —Me va a encantar joderte la existencia, Uchiha—Sonrió maliciosamente y tomo su mochila, la cual Hana había ignorado de ella hasta ese momento, y saco un vestido—Ya veremos que tal reaccionas cuando me veas con esto puesto.
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Iba a colocar la cita en este capitulo, pero se me hizo largo T.T De todas formas, estos días estaré subiendo nuevamente para recompensar el tiempo perdido. Por cierto, subí un nuevo fic, pero esta vez de NaruHina Me gustaría (si quieren, nadie las obliga) a pasarse por allí c:
Otra cosa mas: estaba pensando hacer drabble's &shot de MinaKushi & FugaMiko, obviamente, que se relacionen con esta historia y en un tiempo futuro, como cuando ya están casados y tengan sus hijos. No habrá ningún tipo de spoiler para no adelantar nada en esta fic. En fin, esta en sus manos c:
¡Sayonara, ttebane!
