Capítulo 38
"Our Last Hope"
Ópalo era muy alta, casi el doble que Garnet. Tenía dos pares de brazos delgados, como los de Perla, y cabello largo recogido en una cola de caballo, como Amatista. Su piel y su cabello eran los mismos tonos que los de Amatista, pero mucho más claros (su cabello era casi completamente blanco). Usaba un pantalón morado, zapatillas amarillas y un vestido de guerra escotado verde. En cuanto a personalidad, la capacidad de Amatista de vivir en el momento y la determinación obsesiva de Perla la volvían una fusión muy estable, pero también tan calmada y tranquila que frecuentemente olvidaba lo que tenía que hacer.
En cuanto apareció, se llevó sus manos a sus gemas, sacando a su vez el látigo de Amatista y la lanza de Perla, para después fusionarlos en un gran arco, incluso más grande que ella. Con dos manos sostenía el arco y con las otras dos estiró la cuerda, haciendo aparecer inmediatamente varias flechas de luz.
-Hasta aquí llegaste –dijo Ópalo, con la voz más calmada que se pudieran imaginar, y disparó sus flechas hacia Bill.
-¡Oh, no! ¡Una fusión! ¿Ahora qué haré? –decía Bill, viendo las flechas acercarse.
Pero justo antes de que lo atravesaran, las detuvo en el aire, las giró y las mandó de vuelta a Ópalo. Ella era tan agraciada que fácilmente pudo esquivar las flechas, pero también era tan despistada que la mínima distracción ocasionó que perdiera su balance y que Bill le pudiera dar con una.
Su cuerpo entonces estalló en una explosión y cayeron las gemas de Perla y Amatista al suelo. Ya había terminado de destruir los Miraculous, así que ahora seguían las gemas.
-¡No! –gritó Stevonnie, viendo a sus dos amigas pufeadas –¡Pagarás por esto, Bill!
-Ups, discúlpenme. No era mi intención matarlas –dijo Bill, descendiendo un poco –… ¡…Esperen! ¡Sí lo era!
Y entonces creó muchas flechas de luz negra encima de él y las lanzó a perseguir a las gemas. Peridot y Lapis alzaron el vuelo, llevando con ellas a Bismuto, mientras que Garnet, con sus reflejos a todo lo que dan, esquivaba diestramente las flechas. En cuanto a León y Stevonnie, ellos no podían regenerarse si morían, así que éste último creó una burbuja alrededor de los dos y de las gemas de Perla y Amatista; las flechas chocaban en el escudo, pero no podían penetrar.
Mientras tanto, más lejos de ahí, en los iglús, seguían agazapados Lordbug, Artiquito y sus plantas.
-¡Está acabando con todos! –gritó Artiquito.
-Artiquito, ¡es ahora cuando tenemos que ir a salvar a nuestros amigos! –le dijo Lordbug.
-¡¿E-Estás loco?! ¡Ese tipo nos va a matar! –exclamó Artiquito –A ustedes les puede quitar sus Miraculous, pero ¿qué hay conmigo? ¡A mí tendrá que aniquilarme!
-¡Pero se los debemos! ¡Tenemos el elemento sorpresa de nuestro lado!
-N-No… ¡No puedo ir!
-Artiquito –el puffle estaba temblando, así que Lordbug entendió que no podría obligarlo –… Está bien. Te veo una vez que todo haya sido resuelto.
Para esto, las flechas de Bill ya habían alcanzado a todas las gemas, e incluso al sentimonstruo de Peridot, y las siete yacían pufeadas en el suelo; sin embargo, seguían sin poder penetrar la burbuja de Stevonnie. En cuanto a los demás, los pingüinos y puffles ya había buscado refugio en un edificio cercano, Pac-Man y Kirby ya habían vuelto y los mobians hacían lo que podían contra el demonio, quien ya había descendido a su misma altura.
Entonces Lordbug llegó balanceándose hasta donde estaba Bill y los demás, e hizo lo último que esperarían de él: comenzó a cantar. Sólo una estrofa, pero era una canción:
¡Miraculous! ¡Felicidad!
¡Es algo mágico y más!
¡Miraculous! ¡Del corazón!
¡Y esa será nuestra pasión! [1]
Le pareció buena idea hacer su entrada de esa forma, inspirándose en las Gemas de Cristal; y vaya que hizo una impresión. Bill ni siquiera sabía de su existencia (o más bien, no se había detenido a pensar que debían ser siete Prodigiosos), así que lo tomó por sorpresa. Lordbug venía por detrás de él, y al verlo acercarse, Bill volteó, distraído, pero el pingüino estaba listo y le arrojó su señal de alto al ojo.
-¡NYAGH! ¡TONTA MARIQUITA! ¡¿POR QUÉ HACES ESO?! –exclamó él, tallándose su ojo y descendiendo más hacia el suelo. También, se deshicieron las flechas, así que Stevonnie y León ya eran libres. Mientras tanto, el Lucky Charm salió volando.
-¡Eso, Lordbug! ¡Ahora nos toca a nosotros! –Sonic animó a sus compañeros mobians, y todos fueron contra Bill, trepándosele a la espalda.
-¡Necesito mi Lucky Charm! ¡Aún puedo deshacer todo lo que hizo Bill y regresar a los kwamis y a las gemas! –exclamó el pingüino, buscándolo por el suelo.
-¡Oh, no! ¡Eso jamás! –gritó Bill, enfureciéndose intensamente, tanto que incluso se volvió completamente rojo y adquirió una apariencia mucho más aterradora.
Se quitó de encima a todos los mobians, y también él volteó en busca de la señal de alto. La ubicó unos metros más alejada y voló hacia ella; la tomó con su mano y estaba a punto de desvanecerla cuando llegó Stevonnie y de un golpe con su espada la arrancó de su mano, haciéndola caer al suelo. Entonces Kirby, con un hechizo, hizo volar el Lucky Charm unos cuantos metros más, hacia Pac-Man.
-¡Pase largo! –gritó él, arrojándolo lo más lejos que pudo.
Tanto Bill como Sonic corrieron lo más rápido que pudieron hacia ella; sin embargo, Metal Sonic se teletransportó frente a él invocando su Control Chaos, seguido de Shadow, y lo detuvieron lo suficiente como para que los demás llegaran a él.
Sonic alcanzó el señalamiento y rápidamente fue a entregárselo a Lordbug.
-¡Miraculous Lordbug! –gritó él, antes de que Bill hiciera algo para impedirlo.
El Lucky Charm se desvaneció en un enjambre de catarinas reparadoras, y en cuestión de segundos se extendieron por toda la isla, arreglando todos los edificios y locales que habían sido arrasados, limpiando los restos de zombis y robots en la isla (simplemente desaparecieron, así que supusieron que volvieron a sus dimensiones), regresando el mar de sangre a su estado natural y, lo más importante, reviviendo a las Gemas de Cristal y devolviéndole sus Prodigios a los pingüinos. Estos últimos salieron inmediatamente, aunque aún sin transformarse, y todos se pusieron en posición de ataque.
-No… ¡No! –gritó Bill, rabioso –Ustedes… ¡Ustedes son la amenaza!
Señaló a Lordbug, Stevonnie, Kirby, Pac-Man, Sonic y Metal Sonic, es decir, los que evitaron que destruyera el Lucky Charm, y con un movimiento de su mano, sacó lo que parecían sogas rojas fosforescentes del suelo y los amarró a los seis, elevándolos en el aire e incapaz de zafarse.
-¡En cuanto ustedes –prosiguió, dirigiéndose a los demás –: ¿que no se pueden quedar muertos?!
Y del suelo, debajo de cada uno de los héroes, salieron jaulas indestructibles de las que era imposible salir; incluso, para algunos, eran celdas especializadas para sus poderes: las celdas de las gemas estaban hechas de una sustancia desestabilizadora amarillo-eléctrico, es decir, que con sólo tocarlas, las gemas se pufearían; como protección, a León le puso un bozal; y con Lapis, de las Guardianas más fuertes, fue un trato mucho más especial, ya que las paredes de su celda eran espejos, los cuales eran el mayor trauma de Lapis.
En cuanto a los demás, las jaulas de los robots tenían imanes tan fuertes que no les permitían moverse, y la de Shadow estaba hecha para que no pudiera usar su Control Chaos.
Pero tuvo mucho más cuidado para los kwamis: cada uno tenía su jaula separada de sus portadores, completamente hecha de metal y sellada de tal forma que no permitía el ingreso de ningún sonido.
-¡Agh! ¡Plagg, claws out! –exclamaron Rojín y los demás pingüinos al verse en esa situación. Sin embargo, no obtuvieron respuesta.
-¡Es inútil! ¡Si no los escuchan, no pueden transformarlos! –se burló Bill –Además, tienen una protección mágica para que los kwamis no puedan usar sus poderes ahí dentro.
»En cuanto a ustedes –continuó, volteando con los seis que tenía amarrados –… Son los líderes de cada dimensión. Si acabo con ustedes, sus mundos serán prácticamente míos. …Creo que mataré a uno ahora, sólo por diversión.
Los seis estaban atónitos, aunque debían mantenerse determinados y pelear… pero era en vano. Bill comenzó a proyectar en su cuerpo las caras de ellos, como si fuera una ruleta. Aunque, unos segundos después, él mismo se detuvo ante un pensamiento.
-No, esperen… ¿Saben qué sería mejor? –soltó una carcajada ante el mero pensamiento.
Entonces desencadenó a Metal Sonic y lo levitó hacia él, aunque aún lo tenía inmovilizado; atravesó su pecho con su propia mano y sacó la Chaos Emerald, desactivando al robot en el acto. Después prosiguió a sacarle las Esmeraldas del Caos a los demás robots, dejando sus cuerpos inertes en el suelo. Además, le quitó su Esmeralda a Sonic y abrió la jaula de Shadow para hacer lo mismo. Ahora Bill tenía las siete Chaos Emeralds.
-¿Saben lo que significa esto? ¡Ahora soy el ser más poderoso de todo el Multiverso!
-¡Bill! ¡No tienes idea de en lo que estás metiendo! –le advirtió Sonic –¡No sabes cómo funcionan!
-¿Ah, no? ¿Qué tal si pruebo a destruirlos a todos ustedes, a ver si sé cómo funcionan? –contestó él.
»Pero denme un minuto –dijo, deteniéndose a pensar. Luego, sin más, se puso a contar a los que tenía amarrados: –… Uno, dos, tres… si cuento al pingüino como dos entidades diferentes, son seis… ¿No se supone que eran siete franquicias diferentes?
-¡Así es! –escucharon una voz infantil detrás de ellos. Todos voltearon, para encontrar a Artiquito y su ejército de plantas sobre los edificios –¡Faltamos nosotros! ¡AL ATAQUE!
Las plantas lo rodeaban, así que no había a dónde huir. Los Lanzaguisantes en el suelo, las Catapultas en los tejados y los Rotinabos en el cielo… todos lo bombardeaban con todo lo que tenían. También volaban por todo el campo Petacerezas, Patatapums y otras plantas explosivas; incluso las Plantas Carnívoras se encargaban de morderle los pies al demonio, junto con las demás plantas de corta distancia.
Artiquito había logrado sorprender a Bill, quien, confundido, soltó a los cinco héroes que tenía amarrados.
-¡Es nuestro oportunidad! –los motivó Sonic, cayendo al suelo.
Y todos fueron a atacarlo. Kirby se acercó a Sonic para copiarlo: se hizo azul y le salieron unas cuantas de sus púas (se veía muy parecido a la sola cabeza del erizo); así, juntos hicieron su Ataque Teledirigido contra él. Detrás de ellos llegó Pac-Man, golpeándolo con un puño ascendente. Consecutivamente, Stevonnie saltó en el aire, le arrojó dos escudos y cayó con una estocada poderosa. Justo después, pasó Lordbug columpiándose entre los edificios y asestando una patada en su cara.
Sin duda, Bill estaba en apuros. Las plantas eran demasiadas, y tan molestas, como para eliminarlas. Las Setas se estaban luciendo en ese momento: si los disparos de los Lanzaguisantes y otras plantas eran superficiales, las esporas de los hongos lo atravesaban por completo, debilitándolo gradualmente.
Bill no podía seguir peleando, pero por más que lo atacaran no se rendiría: le llovían disparos y golpes desde todos los ángulos posibles, y lo único que podía hacer era cubrirse la cara y el ojo con sus brazos. En un breve momento de calma, Lordbug fue con Artiquito a la cima del edificio.
-¡Frijoles Láser, no lo dejen moverse! –estaba ordenando el puffle cuando llegó el pingüino. Los Frijoles Láser, unos en el suelo y otro en los tejados, le hicieron caso y dispararon un rayo constante hacia Bill.
-¡Artiquito! ¡En serio viniste! –le dijo Lordbug.
-¡Claro! ¡No podía permitir que mis amigos salieran lastimados mientras yo me escondía! –contestó él.
-Artiquito, eso es… –comenzó el pingüino, muy orgulloso de su puffle, pero Pac-Man los interrumpió:
-¡Chicos, creo que ya es la hora! –gritó, señalando a Bill. Los Frijoles Láser en verdad eran poderosos, porque el demonio se estaba retorciendo (un poco) del dolor. Entonces Pac-Man sacó una Power Pellet –…De algo debe servir –y se la tragó.
-¡Juntemos nuestras fuerzas para dar el golpe final! –gritó Stevonnie.
-¡Mostrémosle el poder del trabajo en equipo! –gritó Sonic.
Artiquito llamó a uno de sus Rotinabos y se subió en él para poder volar, y Kirby creó una de sus estrellas y ambos se colocaron unos metros encima de Bill; en cuanto a los demás, sólo saltaron lo más alto que pudieron. Al llegar al punto más alto, los seis descendieron para golpear a Bill juntos y vencerlo de una vez por todas: Sonic y Lordbug caían con una patada, Stevonnie caía encima de dos escudos, y Kirby, Pac-Man y Artiquito (con su Rotinabo) sólo lo iban a golpear con sus cuerpos.
-¡ES SUFICIENTE! –gritó Bill, haciendo salir de él un aura negra que los envolvió a él y a los seis héroes.
Ya no estaban en Club Penguin…o por lo menos, no lo parecía. Estaban flotando en una especie de limbo oscuro, en la nada, alrededor de Bill. Al momento de entrar ahí, Steven y Connie se desfusionaron de inmediato, y lo mismo pasó con Amarillín y Tikki; en cuanto a Pac-Man, se le quitó su efecto de la Power Pellet.
No se veía nada, aparte de ellos, las Chaos Emeralds girando alrededor de Bill y, debajo, un círculo azul brillante que los rodeaba, y otro más pequeño dentro que delimitaba el espacio del demonio. La rueda exterior estaba dividida en cinco secciones iguales y una doble, cada una con un símbolo extraño y sobre las cuales estaban flotando los Guardianes.
Amarillín y Tikki estaban en la sección doble, donde había un símbolo del Yin y el Yang, pero con los colores del Miraculous de la Catarina y del Gato; a la izquierda estaba Sonic, y su símbolo era la silueta de su cara de perfil y completamente azul; luego estaba Kirby, cuyo símbolo era una estrella rosada; a su lado estaba Artiquito, sobre la silueta de un Lanzaguisantes; después estaban Steven y Connie, en la misma división, sobre una estrella amarilla; y, finalmente, estaba Pac-Man, cuyo símbolo era la silueta de su forma potenciada.
Un momento después de llegar, Bill se quitó su sombrero y lo limpió del polvo.
-Bien, bien, bien –repetía él, poniéndose su sombrero de vuelta –... ¿Ahora están felices? Vencieron al dios de la destrucción y vean cómo acabaron.
-¿Qué es este lugar? –preguntó Connie.
-Oh, nada importante. Los traje como último recurso –dijo él –. Me vencieron, y aun así dependen de mí para regresarlos.
-¿Pero qué es lo que quieres? –le preguntó Kirby.
-Lo que he estado haciendo: divertirme. Pregúntenle a Pac-Man, según él ya leyó todo sobre mí –entonces se volteó con él: –. Diles, Pac-Man, diles lo que hice con mi mundo.
-No tengo idea de qué hiciste, Bill –respondió él –. Los Diarios hablan de ti como una musa…una inspiración.
-Agh, esos Diarios. Saliendo de aquí iré a ver quién los escribió.
»Pero, bueno, continúo. Yo liberé a mi dimensión de ser bidimensional. Era aburrido vivir en un planeta plano, con mentes planas, con personas planas… así que me liberé, quemándola junto a todos sus habitantes.
-¡No es cierto! –exclamó Artiquito, horrorizado.
-Jajaja, claro que sí –dijo él, riéndose –. …Pero a pesar de eso, mis poderes nunca fueron tan grandes como quise. Puedo interactuar con el mundo, viajar y todo eso, claro, pero no estoy en el mismo plano que ustedes; no soy tridimensional.
»¿Qué creen que quiera un tipo con tanto poder retenido dentro de sí mismo? ¡Pues sacarlo y divertirse!
-Bill, pero todo tu poder…lo puedes usar en algo más que destrucción –dijo Tikki –. Yo tampoco comparto el mismo plano que los demás, soy una criatura abstracta. Pero si tengo el poder para ayudar, no dudaré dos veces en hacerlo.
-¿A base de qué? –le espetó él –¿A base de ser el esclavo de tu portador? Vamos, Tikki, no puedes decir que no lo has pensado nunca. Vives a base de tu Miraculous, y el portador controla ese Miraculous. Lo que sea que te diga, estás obligada a cumplirlo. Ni siquiera puedes decir su nombre cuando estás con otras personas.
-¡Eso no es cierto! –exclamó Amarillín –¡Tikki es mi amiga, y quiero que se sienta como tal! Jamás la podría obligar a hacer algo que no quiere. Y como amigos, no como portador y kwami, es que estamos luchando contra el mal.
-Sigh –Bill suspiró, aburrido –. Es inútil. El mundo va a traicionarte. ¿Por qué luchar en absoluto? ¿Por qué arriesgar tu vida para aquellos que te perseguirán más tarde?
-¡Te diré por qué! –exclamó Sonic –Por todo lo que nos ha dado el mundo, no por lo que nos dará. A algunos nos dio poderes, sí, pero lo más importante son todas las oportunidades y las grandes amistades que hemos podido hacer. ¡Por eso y por más es que estamos aquí!
-Hicimos la promesa de que ayudaríamos a cualquiera que lo necesitara –dijo Steven –. Aunque éste no sea nuestro mundo o aunque no nos lo vayan a reconocer, ver a la gente feliz es la mayor recompensa que podemos tener.
-Qué tonto –dijo Bill por lo bajo –. Y pensar que llegué a temerles. ¡Sólo véanse, dos humanos, un pingüino y otras criaturas igual de inútiles! ¿En serio esto es la última esperanza del Multiverso?
-Las circunstancias en que uno nace son irrelevantes –dijo Amarillín –, es lo que haces con el don de la vida lo que determina quién eres.
-Cualquier cosa es posible si tienes coraje –dijo Connie –. Nadie nace siendo perfecto. Está en nosotros luchar para convertirnos en lo que queremos ser.
-¡Ja! –se burló Bill –Bueno, debo admitir que algunos de ustedes son muy fuertes. Tenemos a un Diamante, la kwami más poderosa de su universo, el erizo más rápido de su mundo, el líder de un ejército de plantas… En cuanto a los demás, como dicen, por lo menos tienen coraje.
»Pero bien, como les decía, lograron vencerme, pero… ¿lograrán vencerlos a ustedes?
Bill soltó una carcajada muy grande mientras los héroes lo veían horrorizados. Entonces se dividió en ocho Bills, y cada uno se metió a un Guardián, poseyéndolo. Inmediatamente, hizo que Amarillín se transformara y Steven y Connie se fusionaran. A todos les cambiaron los ojos: se les pusieron amarillo bajito y con una franja negra como pupilas, como Bill (para Pac-Man, cuyos ojos eran negros completamente, le salió un triángulo de ese color encerrando sus ojos).
Entonces ese limbo en el que estaban desapareció, para volver nuevamente a Club Penguin. Todas las jaulas se abrieron y, en el medio de todos, apareció la rueda de los símbolos, plasmada en la arena, con cada uno de los poseídos en sus respectivos puestos y las Emeralds en el suelo. Ahora que Bill no estaba presente en su forma original, el color había vuelto a Club Penguin.
[1] Miraculous, Lou & Lenni-Kim. Miraculous, Opening.
