Capítulo 39

"Zodiac"

Todos quedaron perplejos, esperando, claramente, encontrarse a Bill. Ninguno se movió y hasta creyeron que ya habían vencido a Bill de una vez por todas. Sin embargo, los poseídos no se hicieron esperar y se fueron contra sus respectivos amigos.

Lordbug (ahora Lordbill) se lanzó contra los pingüinos y kwamis, quienes aún estaban destransformados, girando su yo-yo amenazadoramente. Se echó encima de Rojín y lo tiró al suelo.

-¡Hey! ¡Amarillín, ¿qué haces?! –reclamó él, tratando de quitárselo de encima –¡¿Qué les hicieron a los protagonistas?!

-¡Denme sus Miraculous! –exclamó él, con la voz de Bill, tratando de arrebatarle su anillo.

-Esperen… ¡ese no es Lordbug! –exclamó Ártico –¡Duusu, spread my feathers!

Inmediatamente al transformarse, usó el viento de su abanico para lanzarlo en el aire. Aterrizó varios metros más allá. Después de él, los demás pingüinos se transformaron.

Por otro lado, Sonic (o Billnic) había ido contra los mobians. Era demasiado rápido, y ni siquiera lo veían acercarse cuando ya les había asestado un golpe en la cara.

-¡Algo le pasa a Sonic! ¡Algo les pasa a todos! –exclamó Amy, tratando de golpearlo con su Martillo Piko Piko, pero fallando siempre.

-Bill debe haberlos poseído –dijo Tails –… Pero ¿cómo podemos liberarlos?

-¡Con un buen golpe! –exclamó Knuckles.

Vio que Billnic se acercaba a él corriendo, así que el equidna estiró una mano y maravillosamente lo agarró del brazo. Entonces lo lanzó a un edificio cercano para que se estrellara, pero Billnic cambió de dirección en el aire e hizo su Ataque Teledirigido contra Knuckles. Antes del impacto, apareció Shadow, quien, hecho bolita igualmente, golpeó a Billnic y lo desvió.

Luego estaba Kirby (Kirbill) cuya única otra persona de la misma dimensión era Meta Knight, así que tenía que conformarse con luchar contra él. Su pelea se desarrolló muy parecida a la anterior, y la verdad es que no había forma de saber quién ganaría.

Más allá, se encontraba Bill-Stevonnie, luchando contra las Gemas de Cristal. Junto con ellos, también estaba Pac-Bill, quien se vio obligado a ir con las gemas ya que no tenía ningún otro compañero de dimensión. En cuanto los vieron, las gemas supieron que algo andaba mal, pero no podían hacerle nada a Bill-Stevonnie por miedo a lastimarlo. Y Pac-Bill… con él no había mucho problema, pero era muy molesto.

Bill-Stevonnie era muy poderoso, por lo menos contra las gemas, ya que la espada de Connie estaba hecha para poder destruir la forma física de las gemas con un solo golpe. Él, en cuanto llegó, se abalanzó a tajar a la primera gema que se encontró, es decir, a Perla.

-¡¿Qué estás haciendo, Stevonnie?! –exclamó ella, deteniendo sus ataques esgrimistas con su lanza. Después de todo, ella le había enseñado esos movimientos a Connie.

-¡Eso no, amigo! –dijo Amatista, enlazando su látigo a las piernas de Bill-Stevonnie y haciéndolo caer.

Pero en ese momento, Pac-Bill llegó a golpear a Amatista con su Torbellino, haciéndola soltar el látigo y liberando a Bill-Stevonnie. El chico se levantó y comenzó a atacar a Amatista.

-¡Cuidado! –exclamó Lapis, viendo que Bill-Stevonnie también se levantaba e iba por Amatista. Entonces usó su hidrokinesis y metió a la fusión en una esfera de agua.

-¡¿Cómo los regresamos a la normalidad?! –preguntó Peridot.

-Con un golpe fuerte –respondió Garnet, viendo los futuros más probables.

-¡Yo me encargo de este pequeño molesto! –exclamó Bismuto, golpeando tan fuerte a Pac-Bill que lo mandó a volar.

Aterrizó en el centro de la ruleta de Bill. El gran impacto ocasionó que se desposeyera y volviera en sí, muy confundido.

-Agh… ¿Estoy de vuelta en Club Penguin? –se preguntó, enfocando bien –…Pero esta es la rueda que vimos cuando estábamos con Bill…

»¡Un momento! ¡Recuerdo haber visto una rueda como esta en el diario que leí sobre Bill! Pero…¿qué decía? –y se quedó ahí, tratando de recordar más sobre lo que había leído.

En cuanto a Artiquito (Billtiquito), no estaba teniendo tanto éxito en su pelea, aunque tampoco se podía decir que era un fracaso total. Bill planeaba usar sus plantas para bombardear a los Guardianes, como lo hicieron con él; pero las plantas tenían otra idea. Como era la voz de Bill, no la de Artiquito, la mitad de las plantas lo ignoraban, pero la otra mitad lo seguían porque reconocían su cara. Entonces, se dividieron en dos bandos, aproximadamente del mismo número de plantas, y comenzaron a luchar entre ellos mismos para ver quién triunfaría. Era algo parecido al duelo de Kirby y Meta Knight, ya que ambos equipos eran igual de fuertes y no podían sobrepasar al otro.

Volviendo con los Miraculous, seguían peleando contra Lordbill, o, mejor dicho, defendiéndose de sus ataques. Estaban teniendo el mismo dilema que las gemas, ya que, a pesar de que todos eran igual de fuertes y fácilmente podrían vencerlo, no querían hacerle daño.

-¿Qué se supone que hagamos con él? ¿Cansarlo hasta que ya no pueda más? –preguntó Rena Rouge, dando saltos para evitar sus golpes.

-¡Un exorcismo! –opinó Chat Noir.

-¡Debemos sacarle a Bill! –exclamó Carapace, en apoyo a la idea del gato, protegiendo a los demás con sus escudos hologramas –Tal vez un traumatismo-golpe fuerte-bastaría, ¡pero no podemos lastimar a nuestro amigo!

-Apártense. Déjenmelo a mí –dijo Hawk Moth, frustrado con la amabilidad de los otros. Era el único al que no le importaba golpear un poco al pingüino.

Desenfundó su espada y se acercó, e inmediatamente Lordbill lo detectó como un digno adversario. El pingüino corrió hacia él, girando su yo-yo tan rápido que se veía simplemente como un círculo. El puffle comenzó a tajarlo, pero él usaba su yo-yo como escudo a todas sus estocadas. En ese momento, Rena Rouge le tiró unas notas musicales, haciendo que Lordbill se girara y Hawk Moth le hiciera un pequeño corte en la espalda.

Entonces el pingüino corrió hacia ella, pero antes de llegar, Chat Noir se le puso enfrente y lo comenzó a golpear en la cabeza con su bastón, aunque no tan fuerte como debería.

-¡Lordbug! ¡Vuelve a nosotros! ¡Sé…que…sigues…ahí! –le gritaba

En uno de los golpes, el pingüino enredó su yo-yo en el bastón, y comenzó a girarlo tan rápido que elevó al gato en el aire y lo lanzó hacia un edificio.

-¡Buena idea! –exclamó Queen Bee, arrojándole su trompo y enredándole las patas –Lordbug, esto me dolerá más a mí que a ti.

E hizo lo mismo: lo giró tan rápido que lo elevó en el aire. Sin embargo, el pingüino fue más inteligente, y antes de que lo pudiera arrojar, él tiró su yo-yo a un edificio cercano, haciéndolos subir a los dos. Él se mantuvo aferrado al tejado, pero Queen Bee salió volando. Después de eso, saltó al suelo, y poco después cayó la pingüina.

-¡Debemos quitarle su yo-yo! –gritó Le Paon –¡Yo lo aturdo con viento y ustedes se lo quitan.

Agitó su abanico, pero Lordbill ya estaba listo, así que comenzó a girar su yo-yo, y empezó a regresar el aire que le llegaba, ocasionando que las dos ráfagas chocaran en un punto medio entre los dos.

-¡Deténganse, tontos! –gritó Rena Rouge –¡Van a provocar un tornado!

Y efectivamente, comenzó a formarse uno en medio de ellos. Tuvieron que aferrarse a los edificios para no ser arrastrados a él, hasta que a Rena Rouge se le ocurrió una idea para aprovecharlo. Se acercó cuidadosamente a Lordbill, quien estaba demasiado preocupado en no salir volando como para hacerle caso; lo tiró al suelo de una patada, haciendo que perdiera el equilibrio y ocasionando que el tornado se lo tragara. Comenzó a girar y girar dentro de él.

-¡Ahora me toca a mí! –exclamó Hawk Moth, lanzando un rayo al tornado.

También se lo tragó y, eventualmente, alcanzó a Lordbill, quien salió disparado hacia un edificio; su yo-yo se le escapó de las manos y cayó varios metros más lejos. Le Paon se acercó un poco y, con un movimiento de su abanico, hizo desaparecer el tornado. No esperaba que funcionara, pero lo hizo.

Lordbill cayó en la base del edificio, y antes de que se pudiera mover, Carapace le arrojó sus tres escudos, inmovilizándolo en una especie de prisión. Entonces los otros cinco se acercaron, y al mismo tiempo le arrojaron sus ataques de larga distancia: las esferas de energía de Chat Noir, las notas de Rena Rouge, los aguijones de Queen Bee, los rayos de Hawk Moth y las plumas de Le Paon. El impacto fue tan fuerte que lograron desposeer al pingüino.

En cuanto a Billnic, seguían batallando al luchar contra él. Era demasiado rápido, así que era muy rara vez le atinaban un golpe. Shadow lo seguía de cerca corriendo, pero no lo podía alcanzar.

-¡¿Puedes dejar de moverte?! –gritaba Knuckles, soltando golpes a todos lados.

-¡Necesitamos una Chaos Emeralds! –gritó Tails, apuntando a la ruleta de Bill. Los demás voltearon y se dieron cuenta por primera vez que ahí se encontraban todas

-Yo voy por ella –dijo Shadow, y corrió hacia allá.

Pero Billnic lo detuvo a medio camino y comenzaron a pelear. Entonces Amy llegó y se lo quitó de encima de un golpe. Shadow tomó la Chaos Emerald verde y comenzó a usar el Control Chaos para teletransportarse con Billnic. Sin embargo, su poder no era tan preciso como le gustaría, así que ni siquiera así lo podía interceptar. Entonces se le ocurrió una idea.

-¡Tails, necesito que vueles y extiendas tus manos! ¡Amy, golpea, justo enfrente de ti! –les ordenó.

-¿Ok…? –contestaron ellos, dudosos, pero aun así lo hicieron.

-¡Control Chaos!

Inmediatamente el tiempo comenzó a ir mucho más lento. Billnic iba corriendo mucho más lento, y el martillazo de Amy apenas se movía. Shadow se acercó a Billnic, lo tomó y lo arrojó hacia Amy. El golpe de la chica lo mandó volando con una fuerza tremenda, hasta las manos de Tails, en el aire. Shadow deshizo su Control Chaos, y todos pudieron reaccionar a lo que pasó: Tails sujetó lo más fuerte que pudo a Billnic, para que no pudiera escapar, ya que el martillazo no había sido suficiente para desposeerlo.

-¡Y ahora me toca a mí! –gritó Knuckles, saltando y lanzando a Billnic al suelo con una fuerza increíble, incluso formando un hoyo en el lugar de impacto. Todos se acercaron y vieron a Sonic de vuelta, desposeído pero algo lastimado.

Para Meta Knight era algo más difícil acabar con Kirbill, porque ninguno era más fuerte que el otro. El punto a favor que tenía era que Bill no sabía hacer los hechizos de Kirby, ya que no estaba acostumbrado a canalizar su poder en una varita, así que le salía uno de cada cinco hechizos que decía. …Digo, ni siquiera a Kirby le salían bien, pero por lo menos él había practicado durante casi una semana.

-¿Qué decía Kirby? Cosas como…¡Golpe Narval! –decía Kirbill, sin resultados.

Meta Knight aprovechaba esos momentos de fracaso para atacarlo, aunque el cuerpo de Kirbill era tan suave que absorbía y resistía casi todas sus estocadas. Ni siquiera se inmutaba.

-¡Agh! ¡No estoy hecho para sufrir con las armas de los simples mortales! –exclamó Kirbill, arrojando su varita a un lado.

-¿Acaso te estás rindiendo? –se burló Meta Knight –¡Ja! ¡Es la batalla más sencilla que he tenido en mi vida!

-¡No, claro que no me rindo! –replicó el otro, molesto –¡Significa que usaré las demás habilidades de este puf!

Entonces se acercó a Meta y lo absorbió, copiándolo. Ambos eran pufs, así que se hicieron extrañamente similares: Kirbill tenía el mismo color, la misma máscara, la misma capa y la misma Galaxia que su adversario.

-¡Genial! ¡Las espadas y yo nos llevamos mejor! –y comenzó una lucha de esgrimistas.

Para este momento, Meta Knight ya no sabía qué hacer. Kirby era muy débil, aunque resistente, pero al copiarlo, se hizo incluso más fuerte y resistente, igual que él. Su única debilidad eran los ataques mágicos, pero él no sabía hacer magia como para atacar a Kirbill así. Y si a eso le agregaban que el cuerpo de los pufs absorbe los golpes, entonces prácticamente no tenía oportunidad…

Entonces se le ocurrió una idea, otra que podría ser su debilidad, aunque nunca la vio así: su capa y máscaras eran demasiado rígidas y funcionaban muy bien como armadura, no como su cuerpo, aunque eso sólo le servía cuando luchaba contra otros espadachines, así que…

-Tal vez no lo sepas, Bill, pero al copiarme, no sólo copias mis habilidades, sino también mis debilidades –le dijo Meta.

-Hmph –Kirbill se le quedó viendo fijamente, pero no pasó nada –… Agh. ¡Tonto cuerpo! ¡No puedo escanearte en busca de debilidades!

-Mejor para mí.

Dejó la Galaxia en el suelo, se acercó y lo pateó por la espalda, tirándolo de cara al suelo. Saltó y cayó en picada hacia Kirbill, volando; lo tomó y volvió a emprender el vuelo, golpeándolo sucesivamente en la cara, en su máscara (la cual no absorbía golpes, sólo los disminuía). Kirbill trataba de quitárselo de encima con su espada, pero no hacía mucho daño en una armadura tan resistente. Una vez que llegaron muy arriba, Meta Knight lo golpeó y lo mandó al suelo con una fuerza increíble, ocasionando que se desposeyera.

En cuanto a Bill-Stevonnie, Lapis aún lo tenía dentro de su burbuja de agua, sólo con la cabeza fuera para que pudiera respirar. Pero él, nada tonto, hizo aparecer una burbuja, dispersando toda el agua y escapando. Inmediatamente se dirigió hacia Garnet, quien se cubría fácil y eficazmente con sus guanteletes gracias a sus reflejos sobrehumanos. Pero ni siquiera usando su visión futura podía atinarle un golpe, ya que Bill-Stevonnie estaba listo para poner su escudo.

-¡Tenemos que quitarle la espada! –exclamó Perla.

-¡Sí, imagínense que venga por mí! ¿Quién salvará a la gran y adorable Peridot? –dijo ella.

-¡Peridot, la espada está hecha en su mayoría de acero, es decir, metal! ¡Debes poder quitársela! –exclamó Bismuto.

Entonces ella usó su ferrokinesis para arrebatársela, aunque no contenía tanto metal como para controlarla toda, y aparte Bill-Stevonnie la tenía muy bien sujeta; Peridot sólo hizo que la espada se volviera un poco más pesada.

-Déjame echarte una mano –dijo Lapis, sacando cadenas del agua y dirigiéndolas a la espada.

Casi se la quitaban, pero Bill-Stevonnie seguía sujetándola muy fuerte. Entonces llegó León y le rugió a la fusión, aturdiéndola y haciendo que soltara la espada. Ahora que estaba desarmado, las gemas podían atacarlo sin temor.

Las primeras en ir fueron Garnet y Bismuto, pero, al verlas, Bill-Stevonnie creó un escudo burbuja. Las dos gemas comenzaron a golpearlo para destruirlo, pero era tan resistente que lo único que consiguieron hacer fue agrietarlo ligeramente.

-¿Te sientes con ganas de cabalgar, P.? –preguntó Amatista, transformándose en un caballo.

Perla subió en ella y se dirigieron a toda velocidad hacia Bill-Stevonnie. Al pasar a su lado, Perla dio un golpe con su lanza, explotando su burbuja. León, detrás de ellas, rugió y creó un portal debajo de la fusión, el cual llevaba al costado de un edificio cercano, lo suficientemente alto para que se golpeara en la caída, pero no tan alto para que sufriera lesiones graves. Cayó al suelo y Steven y Connie se desfusionaron, e igualmente se desposeyeron.

Lordbug, Sonic, Kirby, Steven y Connie estaban demasiado doloridos por todo lo que acababan de pasar, y sus amigos demasiado culpables por lo que hicieron. En cuanto Pac-Man vio que ya todos habían sido desposeídos, les hizo señas para que se acercaran a la rueda de Bill y contarles lo que había descubierto.

-Chicos, creo que ya sé cómo vencer a Bill de una vez por todas –les dijo en cuanto llegaron –. …Pero, antes que nada, ¿dónde está Artiquito?

Todos voltearon alrededor en su busca, y lo vieron en una lucha encarnizada con las plantas, un poco más lejos. Ninguno de los dos bandos estaba ganando, y ni siquiera había habido bajas, ya que en ambos equipos había Girasoles que curaban a las plantas en cuanto sufrían un daño. …Eso sí, los edificios cercanos habían sufrido mucho bajo los efectos de las plantas explosivas.

León creó un portal debajo del puffle y lo abrió al lado de ellos. Billtiquito salió rodando y, sin sus órdenes, las plantas se calmaron.

-¡Ugh! ¡Yo sigo aquí, tontos! –les espetó, viéndolos a todos reunidos.

-¿Pero qué vamos a hacer con mi hermano? ¡Es demasiado débil como para golpearlo y sacarle a Bill! –exclamó Le Paon.

-¡Jaja! ¿Quién diría que ser débil tiene muchas más ventajas que ser fuerte? –se rio Billtiquito –Pero no se preocupen por mí. Vamos, Pac-Man, sigue hablando de tu plan. Prometo no interrumpirte.

-Debemos alejarlo de aquí –dijo Sonic.

-Yo podría mantenerlo aprisionado en el fondo del océano si quieren –opinó Lapis.

-No, mi plan lo requiere aquí –negó Pac-Man.

-Entonces tenemos que sacarle a Bill –dijo Kirby.

-Yo me ofrezco para golpearlo –dijo Hawk Moth, desenfundando su espada.

-¡¿Acaso quieres matarlo con esa cosa?! –lo detuvo Le Paon.

-Si hacemos eso, Bill se liberará y acabará con todos nosotros antes de que Pac-Man pueda poner en práctica su plan –dijo Garnet.

-¿Entonces…quieren que Artiquito se quede aquí, pero sin que Bill escuche nada? –inquirió Amatista, irónica.

-Tal vez Steven pueda mantener ocupado a Bill –opinó Connie. Todos voltearon a verlos.

-¡Oh, sí! ¡Puedo entrar a su mente y evitar que Bill salga! –exclamó Steven.

Todos asintieron; nadie dudaba de los poderes extraños del niño. Para poder entrar en su mente, tenía que dormirse y entrar como a un plano astral, así que prepararon una cama improvisada (un montón de arena con Kirby como la almohada) y Steven se acostó. Lo más chistoso de todo es que Billtiquito lo veía todo.

-¡Jajaja! ¿En serio creen que va a funcionar? –se reía él –Un simple mortal no puede entrar a la mente de un dios. Además, es imposible que se quede dormido en este lugar tan…

Pero su voz se apagó y su cuerpo cayó. Voltearon y vieron que Steven, milagrosamente, se había quedado profundamente dormido.

-Muy bien, no sé cuánto tiempo lo pueda mantener ocupado, así que explicaré todo lo más rápido posible –dijo Pac-Man.

»Esta rueda sobre la que estamos –señaló la ruleta –, es un zodiaco, y cada uno de los símbolos representa a una persona o, en este caso, una dimensión. Lo vi en los mismos libros donde hablaban de Bill. Resulta que el autor la encontró junto con una leyenda que decía que, si se juntaban todos los símbolos, podrían sellar a Bill.

-¿Todos los símbolos? –se preguntó Lordbug –Supongo que esos seríamos los que fuimos a ese limbo extraño, ¿no?

-Así es. Lamentablemente, jamás pudieron realizar el ritual completo, así que no sé cómo vaya a resultar –continuó él –… Pero se me ocurrió otra cosa. Son siete símbolos (bueno, seis, pero contemos a Amarillín y Tikki como dos), ¿verdad? ¿Qué otra cosa se les ocurre que sean siete?

-Las Chaos Emeralds –dijo Sonic –. ¿Pretendes que sellemos su poder en las Esmeraldas del Caos? ¿…Eso es posible? –voltearon a ver a Knuckles.

-Bueno, prácticamente sí –respondió él –, así sellaron a Chaos en la Master Emerald. …Pero tiene demasiado poder, no sé qué tanto podríamos quitarle, incluso usando las siete Chaos Emeralds.

-Pero si a eso le agregamos la leyenda del zodiaco, lograremos sellarlo, ¿no? –dijo Pac-Man, optimista. Knuckles asintió, aunque dudaba un poco.

-¡Bien! ¡Cuenten conmigo! –exclamó Kirby, abandonando su labor de almohada. Tomó la Chaos Emerald morada y se fue a su símbolo.

-Tikki, spots off –dijo Lordbug, y reaparecieron Amarillín y Tikki.

-También cuenten con nosotros –dijo Tikki, levantando la Chaos Emerald roja, mientras Amarillín iba por la celeste.

-Y conmigo –dijo Sonic, recogiendo la azul.

-Bien. En cuanto despierten Steven y Artiquito, asegúrense de ponerlos en sus puestos y darles las dos Chaos Emeralds restantes –dijo Pac-Man, acomodándose con la Chaos Emerald amarilla.

Ahora lo único que les quedaba era esperar.