Disclaimer: Los personajes son exclusivos de Kishimoto, pero los tome prestado para hacer esta historia n.n


N/A:Es sábado pero como es de mañana y yo no dormí (?) para mi sigue siendo viernes hasta que me duerma y me despierte xd

A favor de la campaña "con voz y voto" porque agregar a favoritos y no dejar comentario es "como manosearme una teta y salir corriendo". Un review nunca esta demás si la historia te ha sacado una sonrisa.


Capitulo Nueve

Hermoso y único


Jiraiya estaba sentado en la rama de un árbol con unos binoculares, observando a lo lejos un grupo de chicas que estaban en bañador nadando en una cascada. Al sannin se le caía la baba de las comisuras del labio y tenía un rojizo en sus mejillas mientras una gota de sangre salía por su nariz.

—Esto es fuente de inspiración para mi libro —se dijo a sí mismo y soltó una risita pequeña y pervertida. —Minato, ven a ver esto conmigo.

Pero recibió de respuesta solo silencio, logrando que volviese a insistir la presencia de su alumno. Volvió a tener la misma respuesta. Bajo la vista para ver qué diablos sucedía, por lo general no lo ignoraba si es que no quería hacerlo, solo lo rechazaba con palabras amables. Después de todo, Minato era un santo y él jamás se atrevería a espiar a una chica.

Su alumno estaba con la vista sobre el tronco de un árbol mirándolo detenidamente con una expresión de bobalicón en su rostro, como si estuviese soñando despierto.

El rubio tenía en mente la sonrisa que la Uzumaki le había dedicado el día anterior, la manera en que se preocupó por su mano y la promesa de una cita. Estaba seguro que Kushina no recordaría esto último, no es como si él fuese alguien importante para ella, solo lo había dicho por cortesía y dispuesta a enmendar su error por lastimarlo sin querer.

Sintió como algo duro y pequeño golpeaba su cabeza y soltó una exclamación ahogada, en sus pies reboto una nuez y giro su cabeza sobre su hombro para ver a su sensei, quien lo miraba con el ceño fruncido.

—Sigue practicando tu nueva técnica, Minato. No te distraigas.

—No era necesario ese golpe, sensei —replico Minato sobándose la parte adolorida.

—Tú estabas volando en las nubes —lo acuso con el dedo y lo miro con seriedad y decepción —Eres alumno de un sannin ¡Compórtate como tal! ¡Un ninja siempre debe estar alerta en cualquier...!

Pero el peliblanco no pudo terminar de hablar porque alguien cayo de cunclillas casi al final de la rama, haciéndola rebotar y provocando su caída al no estar atento.

—Buen consejo, ttebane, pero aplíquelo más para usted —dijo Kushina con una sonrisa zorruna viendo como Jiraiya estaba en el suelo adolorido.

—¡Maldita mocosa, me las pagaras!

—¡Usted es un viejo pervertido! —Kushina lo apunto con el dedo.

—¡Yo solo busco inspiración!

—Si como no. ¡Eh, ustedes que nadan en la cascada, un viejo verde las espía! ¡Tengan cuidado! —grito mientras se ponía de pie y colocaba sus manos alrededor de su boca.

—¡¿Un viejo verde?!

—¡Kyaaaa! ¡Nos estaban espiando!

—¡A él!

Jiraiya se alertó y tuvo toda la intensión de escapar, sin embargo unas cadenas lo aprisionaron, reconoció aquella técnica y miro hacia Kushina fulminándola con la mirada, recibiendo de esta una sonrisa burlista.

—Para que la próxima vez no me espié en las termas, ttebane. —salto del árbol, quedando al lado de él y corrió hacia Minato, quien la había estado observando en silencio y maravillado todo aquel tiempo. —¡Hay que irnos de aquí antes que esas locas lleguen!

Tomo de la mano al Namikaze y lo arrastro corriendo para huir, dejando al pobre de Jiraiya amarrado a cadenas y próximamente masacrado por las mujeres que estaban dispuestas a cortarle la cabeza.

—¡Maldito Minato! ¡No me dejes aquí!

—¡Ahí esta! —grito una de las chicas mirándolo furiosa, las otras cuatro estaban detrás de ella, haciendo temblar de miedo al sannin.

—¡A él, chicas!

—¡Es-esperen chi-chicas! ¡Es un e-error!

Sin embargo, sus ruegos no fueron escuchados.


Kushina y Minato se habían alejado lo suficiente, aun de la mano, pero no tardaron de escuchar un terrible grito que se expandió en todo el bosque. Ambos voltearon a mirar a la dirección de donde provenía y se imaginaron el porqué.

—¡Eso le pasa por pervertido, ttebane! —Kushina asintió con la cabeza repetidas veces.

Minato estaba sonrojado al ver su propia mano envuelta con la de Kushina, su corazón latía tan rápido por aquel gesto, sin mencionar los nervios que sentía ante la cercanía de la pelirroja.

Ella me tomo la mano —pensó tímido mientras una leve sonrisa se cruzó en su rostro, luego esta desapareció al recordar algo y frunció el ceño, captando la atención de la Uzumaki.

—¿Que sucede, Minato-kun?

—¿Jiraiya-sensei te ha espiado a ti también en las aguas termales?

—Sí, siempre lo hace, ttebane. La última vez Tsunade-san lo agarro a los golpes, pero parece que no le importa estar meses en el hospital con los huesos hechos aserrín con tal de espiar a las pobres mujeres. Se merecía esa golpiza.

Presiento que se merecerá algo más que una golpiza —Minato entrecerró los ojos y prometió darle una lección al peliblanco. Nadie espiaba a Kushina mientras tomaba un baño. Nadie.

—Oh, lo siento, ttebane —Kushina noto sus manos entrelazadas y enseguida se soltó, esperando que Minato no haya pensado que era una lanzada —Tampoco es como que voy a jugar con sus sentimientos para vengarme de la Uchiha, podría enamorarse de mí y no lo culpo, soy irresistible —pensó con arrogancia.

—Yo quería seguir sintiendo su mano —Minato soltó un suspiro leve para no captar la atención de su compañera, pero enseguida sonrió algo triste —No te preocupes por ello, Kushina-san.

—No seas tan formal, ttebane. Puedes llamarme sin el "san" —la pelirroja sonrió amigable y saco algo de su bolsillo, mostrándoselo al rubio que miro con curiosidad —Son cupones gratis para un tazón de ramen en el Ichiraku ¿Qué te parece?

—¿Realmente es una cita? —susurro Minato para sí mismo, pero Kushina lo escucho.

—¡Pues, claro que si, ttebane! ¡Lo menos que puedo hacer por ti es hacerte probar el mejor ramen del mundo!—exclamo la muchacha con una gran sonrisa en el rostro —Pobrecillo, esta tan impresionado que la gran Kushina Uzumaki le esté invitando a probar una de las siete maravillas del mundo. —pensó comprensiva, no todo el mundo tenía el honor de estar con ella —¡En marcha, Minato-kun! ¡El ramen te está esperando!

Sin más, salto hacia la rama de un árbol para dirigirse hacia la aldea. Minato la vio partir y sonrió contento, por fin tendría una cita con la chica que le gustaba y no iba a desaprovecharla, así que la siguió saltando entre ramas.


Caminando por las calles de Konoha, se encontraba Fugaku y Hiashi caminando hacia la florería Yamanaka con la intensión de buscar a Inoichi para la misión que se les había asignado. Debían ir con el señor Feudal, parecía ser que había un impostor entre ellos y con las habilidades de los tres herederos de un Kekkei Genkai especial y único servirían de ayuda para detectarlo.

—La doble cita fue un desastre —dijo Fugaku con cara de perro, de solo recordar el día anterior sentía las inmensas ganas de golpearse contra una pared por habérsele ocurrido una idea tan absurda.

—Debiste haberlo prevenido —Hiashi cerró los ojos mientras colocaba sus manos adentro de las mangas del haori blanco que vestía —Kushina Uzumaki no es un adversario fácil, Fugaku. Te confiaste.

—Hmph. No creí que Mikoto le seguiría la corriente —El Uchiha se cruzó de brazos y miro de reojo al Hyuga —Cuando se pone en esa pose de arrogante sabelotodo, le doy la razón a Kushina con que es insoportable.

—Tenían el mismo vestido puesto, ¿no?

—¿Y eso que tiene que ver?

—Una vez Hinako, la novia de Hizashi, se puso la misma yukata que Hana. Hana se la arranco en medio de una reunión de ambas ramas.

A Fugaku se le sombreo la frente de negro y comprendió a que se estaba refiriendo Hiashi. Mikoto no sería capaz de hacerle algo así a Kushina ¿No? ósea, Hana y Mikoto eran muy distintas pese a ser amigas, incluso la Hyuga era la mejor amiga de Kushina. ¿Qué podía esperar, que no se le pegara lo salvaje? Porque estaba seguro que la pelirroja había planeado joder a su novia y utilizo el mismo vestido, de lo contario estaba seguro que hubiese reaccionado como Hana.

Esa Hyuga debe estar igual de loca que Uzumaki. Eso es seguro —asintió varias veces con la cabeza, siendo observado de reojo por Hiashi que lo miraba como si fuese un tarado por asentir sin más.

—¡Fugaku-kun! —la voz de su novia lo saco de sus pensamientos y miro hacia adelante, sonrojándose al ver a Mikoto con el cabello amarrado a una cola de caballo y sosteniendo unas bolsas en su mano. A su lado la acompañaba la tímida e inocente (aunque para el pelinegro no era tan inocente) Hana Hyuga, quien sonrió alegre al ver a su novio —¿Saldrás de misión? —la peliazul pregunto una vez que estuvo frente al Uchiha y lo miro con tristeza.

—Sí, serán pocos días. —aseguro con la típica inexpresión en su rostro, pero diciéndole todo con la mirada.

—¿Tú también te iras, Hiashi-kun?

—El Hokage nos pidió que vayamos con urgencia. —comento el ojiblanco mirando a su novia con seriedad, pero se sonrojo y volteo el rostro hacia otro lado cuando ella le sonrió.

—Espero que les vaya muy bien a ambos. Estaré rezando por ustedes.

Esa sonrisa... —Fugaku entrecerró los ojos mirando a la Hyuga. Ya no la veía como la pobre niña ingenua que se juntaba con el demonio pelirrojo, sino una completa replica de ella. Kushina también podía ser tan buena actriz como esa chica.

—Fugaku-kun, tú también cuídate —Mikoto volvió a llamar su atención, le sonrió a su novio y enrollo su brazo con el de su amiga para juntas irse, saludándolos con la mano —¡Avísame cuando vuelvas!

—¡Adiós, chicos!

Ambos vieron partir a sus novias soltando unos suspiros, ante ello se miraron de reojo y luego voltearon el rostro hacia otro lado, volviendo a retomar su camino.

¿Quién iba a decir que Hiashi sufriría por tener lejos a su novia? Yo pensé que la relación solo era una fachada para ocultar que es gay y está enamorado de su hermano, tal y como Kushina lo sugirió—pensó el Uchiha entrecerrando los ojos con sospecha.

Fugaku es un maricon, suspirando porque su noviecita estará lejos de él estos días. Tsk, hombres así dan pena. Estoy empezando a coincidir con la Habanera con que Fugaku en realidad es gay y está enamorado de Hizashi.—pensó Hiashi mirando de reojo a Fugaku con sospecha.

—¡Eh chicos! ¿Qué son esas miradas matadoras entre ustedes? —pregunto un simpático Inoichi saliendo de la tienda de su madre con una gran sonrisa. Los dos lo ignoraron y siguieron caminando. Soltó un suspiro y revoleo los ojos —Ir con estos dos amargados será tan aburrido.—resignado, los siguió en silencio y pensando que sería mejor si sus compañeros fuesen Shikaku y Choza.


Kushina y Minato entraron en el Ichiraku, se encontraba vacío y con Ayame limpiando la mesada. La pequeña sonrió en grande en cuanto noto la presencia de la kunoichi.

—¡Kushina-san! —exclamo la pequeña con emoción, estaba arriba de un banco para que los clientes pudiesen verla.

—Ayame-chan, te presento a un amigo, Minato Namikaze —Kushina sonrió amigable mientras tomaba asiento.

Minato se sonrojo al percatarse que esta vez Kushina si recordaba su nombre, en cambio la pequeña Ayame miraba con corazones en los ojos al rubio como si fuese un príncipe azul montado en un caballo blanco.

—Un placer, Ayame-chan —el rubio sonrió y la niña devolvió el gesto, sonrojada y aun hipnotizada por la belleza del Namikaze.

—¿Que desean ordenar? —pregunto Teuchi apareciendo en escena y sonriéndole a ambos jóvenes —¡Kushina-chan! Hace tiempo no te veía.

—Solo hace dos días, ttebane —sonrió zorruna la muchacha —Este es mi amigo Minato.

—Un placer, Minato-kun. ¿Te gusta el ramen?

—El placer es mío, Teuchi-san. Y sí, me gusta el ramen, pero Kushina-san insiste que este es el mejor ramen del mundo.

—¡Y vaya que lo es, ttebane! —exclamo la pelirroja —Pero ya te dije que no me digas con el "san", Minato-kun —reprocho causando un sonrojo en el muchacho, algo que no paso desapercibido por Teuchi.

—Tomen, esto va por cuenta de la casa —dijo colocando un plato de ramen a cada uno

—¡Gracias, Teuchi! —agradeció Kushina mirando al ramen con los ojos convertidos en estrellas.

Comenzó a devorarlo con rapidez y con alegría, hacia dos días no probaba su perfecto ramen de Ichiraku y no podía evitar desgastar aún más la rica sopa. Minato la observaba con cierta curiosidad y sorpresa, pero luego embozo una sonrisa al verla tan feliz comer su ramen que comenzó a comer él.

—Tienes razón, el ramen es muy bueno —le dijo luego de dar su primer bocado.

—¡Te lo dije, ttebane! —Kushina termino el tazón y pidió otro. Minato se sorprendió aún más cuando vio que él apenas iba por el primer tazón y ella ya pedía el segundo. Volvió a sonreír, pensando que esta era una de las cosas que la hacían especial.


—¿Qué tan genial es tener a Jiraiya-san como tu sensei? —pregunto Kushina, iba por su sexto tazón mientras Minato se había llenado solo con el primero.

—Jiraiya-sensei es muy fuerte y es un gran maestro —contesto Minato sonriendo amigable —Ha sido como un padre para mi todos estos años.

—¿Y tus padres?

—Mi madre y mi padre murieron en combate cuando tenía once años.

—Oh, lo siento —se disculpó Kushina, mostrándose comprensiva —Mis padres también murieron en combate.

—Lo siento, Kushina.

—No te preocupes —sonrió y le restó importancia con la mano. —Pero retomando el tema del pervertido, yo pensaba que ese sensei tuyo te obligaba a vigilar a chicas como las de la cascada —murmuro pensante y Minato sonrió nervioso.

—No, no es algo que me llame la atención y veo muy descortés espiar a las mujeres.

—Bueno, al menos tu eres decente, ttebane.

—¿Y qué hay de ti? —inquirió Minato con curiosidad.

—¿De mí?

—Sí, ser alumna del Gran Colmillo Blanco debió ser todo un honor.

Minato había sonreído y cerrado los ojos, pero en cuanto el silencio fue la única respuesta ante su pregunta, los abrió y se sorprendió al ver aquellos ojos violáceos antes vivos y alegres completamente apagados y tristes, como si estuviesen perdidos y a kilómetros de donde ellos estaban.

—Sakumo-sensei era un gran maestro —susurro Kushina justo cuando Minato iba a disculparse por su insensibilidad, después de todo no era hace mucho que Sakumo Hatake se había suicidado —Era bueno detectando nuestras debilidades y fortalezas. Decía que Fugaku-baka era bueno en el genjutsu y en taijutsu, pero que sus ninjutsus se descontrolaban ante la enorme cantidad de chakra que utilizaba, por lo que siempre lo obligaba a hacer ejercicios de control de chakra. Shibi-kun no era bueno en genjutsu, pero sabía salir de ellos con facilidad y reconocerlos, el taijutsu tampoco era su fuerte pero sensei siempre lo obligaba quedarse una hora después para practicar. En cambio, alababa mucho sus jutsus con sus insectos. Y a mí... —en una breve pausa, Kushina volteo a sonreírle a Minato, quien se dio cuenta que esa sonrisa era falsa —A mí me decía que era buena en el taijutsu, ninjutsu y mis genjutsus no eran lo mejor, pero bastante calificables. Salvo que era lo bastante impulsiva y mi mente se nublaba ante la adrenalina. Siempre me decía que debía mejorar mi temperamento y mantener la cabeza fría, solo que era lo bastante cabeza dura como para hacerle caso...

—Lo siento, Kushina —dijo Minato con sinceridad.

—Él siempre será un héroe para mí, ttebane. No importa lo que las personas digan, mi sensei siempre será el mejor.

Minato asintió regalándole una sonrisa comprensiva. Kushina termino su tazón y lo coloco arriba de la mesada, secándose la boca con el brazo.

—¡Estoy satisfecha por hoy, ttebane! —exclamo contenta, recuperando toda aquella alegría y energía. —Minato-kun, ¿quieres acompañarme a hacer unos recados?

—Oh claro —asintió emocionado y sonrojado —Ella quiere pasar más tiempo conmigo...


Mikoto y Hana caminaban por las calles de Konoha con bolsas de comprar, habían decidido pasar un tiempo de chicas para que la Uchiha se distrajera de la terrible tarde que había pasado ayer por culpa de su enemiga número uno.

—¡Tenia el mismo vestido que yo, Hana! —replico furiosa mientras fruncía el ceño. —No puedo creer que supiera que ese vestido era mi preferido, encima quedo echo un desastre. Tuve que tirarlo —soltó un suspiro lleno de resignación y tristeza. —¡Pero me vengare de esa zorra! —exclamo alzando un puño en alto mientras a Hana se le resbalaba una gota en la cabeza mientras sonreía nerviosa.

Kushina me engaño, utilizo ese vestido apropósito para molestar a Mikoto-chan—Hana miro a su amiga con pena, después de todo ella lo había reformado. —Tranquila, Mikoto-chan, olvídate de ello y disfruta este día.

—Tienes razón, Hana. Esa Uzumaki no me va a joder el día. Por Kami, ahora entiendo porque Fugaku siempre quería mantenerse alejada de ella.

—Kushina-chan no es tan mala —Hana le sonrió dulce, pero enseguida se espantó en cuanto noto el aura maligna que desprendía Mikoto y la mirada asesina que le envió.

—Cierto que ella es tu amiga —la miro como si fuese una traidora mientras que Hana soltaba un suspiro porque esa mirada asesina se fuese.

—Ambas son mis amigas y no entiendo porque esa rivalidad entre ustedes. Creo que se llevarían bien si hablasen civilizadamente.

—El problema es que ella no es civilizada, Hana. ¿Crees que no he intentado llevarme bien con ella?

—Kushina es algo especial, pero es muy buena persona.

—Si, como sea, yo no la quiero cerca de mi Fugaku-kun —Mikoto entrecerró la mirada y se cruzó de brazos. —Mientras más lejos, mejor.

—Sabes que eso es imposible, ¿No? —Mikoto asintió derrotada —Kushina-chan y Fugaku-san han sido amigos desde casi ocho años y, por mucho que se peleen entre ellos, se tienen un gran afecto.

—¿Cómo que gran afecto? —inquirió la peliazul intentando ocultar los celos en su tono de voz.

—Pues, en el primer cumpleaños de Fugaku-san que pasaron como equipo, Kushina le obsequio la cadena con el dije de remolino que siempre lleva puesta. —Mikoto negó con la cabeza con los ojos ensanchados, recordando que esa cadena su novio jamás se la quitaba —Fugaku-san le regalo a Kushina-chan un portarretratos con una fotografía de ambos que Kushina-chan tiene en su mesada. —Hana no lo noto, pero Mikoto tenía un aura maligna que comenzaba a crecer ante todo lo que estaba escuchando —Kushina-chan también suele hacerle tomates rellenos, tarta de tomate, galletas de chocolate amargo, golpear a los que le deben dinero en las apuestas a Fugaku-san y se queda toda la noche en el hospital cuando él vuelve de una misión herido. Fugaku-san es igual, siempre le da todos los gustos a Kushina-chan y a veces la acompaña a cenar llevando ramen, le envía flores cuando está internada y se turna con Shibi-san o conmigo para cuidarla. Además de que siempre le lee cuentos cuando Kushina-chan esta berrinchudas y... ¿Mikoto-chan?

—¡¿Todo eso hacen?! —exclamo la peliazul con un tic en el ojo y apretando fuerte los dientes. —¿Es enserio, Hana? —tomo a la muchacha de los hombros y comenzó a zarandearla —¡Ni siquiera Minato-kun y yo somos así, y eso que somos mejores amigos también y... aghh! —Mikoto la soltó de golpe y abrió la boca en grande al igual que los ojos cuando diviso a lo lejos una pareja, nada más ni nada menos que el Namikaze y la Uzumaki, hablando animadamente. —¡Esto es el colmo! ¡Me quiere robar a mi novio y ahora a Minato-kun! ¡Eso no se lo permitiré!

—Mikoto-chan... —balbuceo Hana, Mikoto la miro y ahogo un grito al ver a su amiga despeinada, con los ojos hechos espirales y desplomada en el suelo.

—¡Lo siento, Hana, me pase!—exclamo sintiéndose culpable. Pronto regreso su mirada hacia donde estaban segundos antes la pareja, pero estos habían desaparecido. —Me ocupare primero de Hana y luego los buscare, esto no acabara así.


—¿Qué hacemos en el hospital, Kushina? —pregunto Minato con curiosidad.

—Tengo que venir a cobrarle a Tsunade-san —contesto Kushina sonriéndole, el rubio solo frunció el ceño.

—¿Cobrarle qué?

Pero Kushina lo ignoro y le pregunto a la recepcionista donde se encontraba la sannin. La muchacha de no más de veintitantos de años levanto la mirada y sus ojos se volvieron corazones al observar al rubio como si fuese todo un príncipe azul montado en su caballo blanco. Kushina frunció el ceño y miro hacia Minato, quien estaba más pendiente de la suela de su zapato que de la recepcionista.

—Hana-chan me dijo que Minato-kun era muy popular con las chicas, pero no imagine que tanto —pensó algo sorprendida.

—Está en su oficina —respondió la muchacha aun pérdida por el Namikaze.

—Muchas gracias, ttebane —sonrió Kushina y comenzó a caminar hacia las escaleras —¿Quieres esperarme aquí o ir conmigo?

—Contigo —Minato contesto con rapidez y se situó al lado de la pelirroja, rompiendo el corazón de la recepcionista.

—Comprendo —Kushina comenzó a subir las escaleras con una gota sobre su cabeza. Pobre mujer, Minato al parecer la había rechazado.

Subieron las escaleras hasta el tercer piso donde estaba la oficina de la directora general del hospital. Golpearon la puerta y enseguida escucharon el grito de la Senju, permitiéndoles la entrada.

—Buenos tardes, Tsunade-san —hablo Minato con respeto.

—¡Hola, ttebane! —chillo Kushina sonriendo amigable, Tsunade entrecerró la mirada en la chiquilla y Minato observaba todo con curiosidad, sin entender que sucedía. Comprendió que algo no estaba bien cuando Kushina sonrió zorruna —Mi dinero, ya han pasado dos semanas y dijiste que lo tendrías para hoy.

—Y yo cumplo mis promesas, mocosa —espeto Tsunade y abrió su cajón, sacando un sobre color amarillo de papel. —Ahí tienes el dinero que te debo. Ahora lárgate.

—No sea mal perdedora, ttebane. Usted sabia a que se atenía cuando decidió competir contra mí.

—Tsk —La rubia volteo el rostro para no darle la razón —Minato, ten cuidado de juntarte mucho con esta mocosa estafadora —la acuso con el dedo.

—¡¿Estafadora?! ¡Usted es la que tiene mala suerte! —le grito con una vena en la cabeza.

—¡Ya barreré el suelo contigo, niña estúpida! ¡Ahora lárgate!

—Encima que le doy dos semanas de plazo, ttebane —la kunoichi salió de la oficina haciéndose la ofendida, pero nada más salió y Minato cerró la puerta, abrió el sobre y comenzó a contar el dinero —Jijiji, amo estos días.

—¿Que sucedió allí? —pregunto el rubio sacado de onda. Se hacía una idea de lo que sucedía, pero prefería que Kushina le explicase.

—Tsunade-san y yo solemos apostar y ella perdió en la última partida de cartas —Kushina se encogió de hombros y guardo en su porta shuriken el sobre.

—Ya veo —asintió con la cabeza el Namikaze, aun sorprendido.

—Tengo que ir a cobrarles a otras personas, ¿Quieres seguir acompañándome? Puedes irte si quieres, ttebane, no quiero obligarte a nada.

—No me molesta —Minato sonrió y Kushina le devolvió la sonrisa, pero está en verdad era una sonrisa llena de intensiones oscuras.

Lo haré amante de las apuestas, será mi compañero y futuro guardaespaldas cada vez que vaya a cobrarle a alguien y la Uchiha se morirá de celos al verme con su mejor amigo —Kushina reía maléficamente en su interior, imaginándose a ella misma con un vestido rojo elegante y Minato vestido con un haori elegante y con una espada en su mano, amenazando a quien no le quiera pagar las apuestas. —¡Esto será genial, ttebane!


—¿Qué hacemos en la torre del Hokage? —inquirió Minato, ya se imaginaba la respuesta por la sonrisa de Kushina, pero jamás imagino que el Tercero hiciera apuestas con Kushina.

—Es por aquí, Minato-kun —dijo tomándolo del brazo, pues el chico se desviaba hacia donde estaba la oficina del Hokage.

Caminaron unos minutos hasta que llegaron enfrente de dos puertas siendo vigilados por dos anbus. Minato se extrañó aun mas, pues no entendía porque estaban ahí.

—¿Qué se les ofrece? —hablo un anbu.

—Vengo a hablar con los consejeros de Konoha. —contesto Kushina con seriedad y voz neutra.

Minato no dejo ver en su rostro la enorme sorpresa que le causo, debía estar bromeando si los consejeros de la aldea le debían dinero por apuestas. Eso no era posible...

—Los señores han dejado esto para usted —el otro anbu le entrego dos sobres amarrillos y Kushina guardo con rapidez —Dijeron que la próxima semana te pagaran el resto.

—Genial, ttebane, se supone que sueldo no es tan denigrante como el mío —la pelirroja entrecerró los ojos y suspiro —Viejos tacaños. Vamos, Minato-kun.

El rubio asintió con gotas de sudor cayendo de su frente. Era increíble que los propios consejeros le debieran dinero a Kushina Uzumaki ¡Le debían dinero porque perdieron una apuesta!

¿Estos son los altos mandos de la aldea? —su frente se sombreo de negro.


En los terrenos Uchiha, Minato se sentía algo incómodo debido a que muy pocas veces había pasado por allí, siempre en compañía de Mikoto, pero pasando con Kushina todos lo miraban con desconfianza, después de todo ellos no estaban con ningún Uchiha y sabia la tensión que existía entre el clan y la gente de la aldea.

—Aquí es —Kushina paro de caminar y golpeo la puerta de una casa lujosa y grande.

—¿Quien vive aquí? —pregunto con curiosidad. ¿Quién había sido la siguiente víctima de la pelirroja?

—Kenshin Uchiha —contesto la muchacha sonriendo y Minato abrió los ojos horrorizado ¡Estaban por cobrarle dinero al líder Uchiha! ¡Al padre del propio Fugaku!

La puerta se abrió dejando ver un hombre de facciones serias, masculinas y toscas, mirando a ambos con frialdad. Minato trago saliva, intimidado, después de todo a él también le había dado miedo alguna vez Kenshin Uchiha, el comandante de la policía de Konoha.

—Kushina-chan —el hombre pronto sonrió, sacando de la onda a Minato. Eso sí, no se sorprendió que el hombre lo haya ignorado —¿Vienes a buscar...?

—Sí, ttebane —sonrió como una niña feliz.

—Lo tenía preparado, no quiero que mi esposa se entere —le paso con rapidez el sobre y Kushina lo guardo en su porta shuriken ¿Cuantos sobres entraban allí? —Pasa a cenar más tarde. Fugaku salió de misión, nos encantaría tenerte hoy.

—¡Delo por echo, ttebane! —exclamo Kushina colocando una mano sobre su frente como un saludo militar.

—Hasta entonces —Kenshin cerró la puerta sin más y Kushina comenzó a caminar hacia la salida.

Minato se quedó atrás aun impresionado por la relación que llevaba con el líder del Clan Uchiha, el intimidante comandante. Él le decía... "¿Kushina-chan?"

—¿Qué esperas, Minato-kun? Aún falta una persona más.


—¿Esta es la casa de Orochimaru-san? —pregunto Minato con los ojos abiertos.

—Si —suspiro la muchacha y comenzó a darle patadas a la puerta, asustando al pobre Namikaze —¡Salga de ahí, Orochimaru-san! ¡Sé que esta escondiéndose!

Enseguida escucharon el ruido de un vidrio roto y se alertaron, quedándose callados hasta que Kushina abrió en grande los ojos y corrió hacia el otro lado donde estaba la ventana. Esta estaba abierta y con las cortinas danzando hacia afuera.

—¡Se me escapo otra vez, ttebane! —chillo la pelirroja molesta. —Cuando lo vea le cobrare el doble.

—¿Orochimaru-san huyo?—pregunto Minato sin creérselo. ¿El más temido de los sannin huyendo por que le debía dinero a la Habanera?

—Esa serpiente arrastrada siempre apuesta y nunca quiere pagar. Jodido perdedor —soltó con rencor y cruzándose los brazos. —En fin, ¿vamos a tomar un helado? Yo invito —Kushina sonrió al sacar los tres sobres con dinero mientras que a Minato le resbalo una gota en la cabeza al mismo tiempo que le sonrió.


Ambos caminaban sin un rumbo fijo, sosteniendo cada uno un helado de sus sabores preferidos que degustaban mientras la pelirroja contaba las misiones que había tenido con su equipo, como la vez que a Fugaku casi lo masacran aquellas mujeres que Vivian en los bosques y se habían sentido ofendida en cuanto se desnudó, el maldito gato de la mujer del señor feudal que los había jodido por meses y siempre se le asignaban a ellos, la vez que se le ocurrió incendiar un campo de hiervas malas para aligerar el trabajo y su sensei la castigo junto a sus compañeros de equipo dando siete vueltas alrededor de la aldea, liderados por Maito Dai, quien se les había unido al creer que era una competencia.

Minato sonreía y soltaba risitas que la muchacha le acompañaba. La observaba hablar con aquella deslumbrante sonrisa, sus gestos al expresarse, desde la alegría que rebalsaba y la furia que se desataba para luego volver a la alegría. Era impresionante como Kushina podía provocarle tanta ternura, no era una chica que se cuidara en las comidas o se encargaba de lucirse bien delante de todos los demás, ya fuese por sus prendas o sus logros. Siempre recalcaba en sus relatos que todo era gracias a sus compañeros y al trabajo en equipo.

—¡Mira, ttebane! —Kushina chillo y corrió hacia el columpio que había en el árbol enfrente de la academia ninja. Se sentó en el luego de terminarse lo que quedaba de su helado con rapidez y comenzó a mecerse con suavidad. Minato ya había terminado el suyo por lo que solo se colocó delante de ella y se apoyó de espaldas en el árbol, cruzándose de brazos y mirándola atentamente.

—Adoraba estar aquí cuando era niña —comento con una gran sonrisa y comenzó a mecerse con más fuerza, llegando a mas altura —Cuando estaba triste o me sentía sola, siempre venia aquí para relajarme.

Lo sé, siempre te observaba desde lejos —pensó Minato, pero no se atrevió a decirlo en voz alta.

—Los niños estúpidos me molestaban por mi cabello —murmuro bajando la intensidad de sus balanceos en el columpio, hasta finalmente moverse con lentitud. Una fría mirada paso por sus ojos, Minato distinguió en ellos el sufrimiento que todas aquellas burlas le causaron —Aunque no se equivocaban demasiado, mi pelo es horrible, ttebane —sonrió amigable y comenzó a mecerse nuevamente.

—Yo no creo que eso sea así —Kushina frunció el ceño y miro a su costado, Minato seguía en la misma posición con una sonrisa y mirándola con cariño —Para mí, tu cabello es hermoso y único. —Tal y como tu lo eres, Kushina. Hermosa y única.

Las mejillas de Kushina se sonrojaron y su corazón latió con fuerza, extrañándola ante aquella sensación. No hubiese creído en las palabras de aquel rubio afeminado sino fuese por aquellos ojos luminosos que brillaban con la sinceridad más pura que jamás había visto. ¿Realmente... realmente había dicho que su cabello era hermoso y único?

—Pero... ¿De dónde se me hacen familiar esas palabras?


Era de noche y Mikoto seguía buscando por todos lados a Kushina y Minato en vano, no lograba encontrarlos en ninguna parte y ya estaba cansada, hambrienta y con el cuerpo adolorido ¡Había estado toda la tarde buscándolos! ¿Dónde diablos se habían metido?

—Maldita Kushina, escondiste a Minato-kun —convirtió sus manos en puño y las alzo hacia arriba, mirando la aldea desde las cabezas de los Hokage —Juro que encontrare a Minato-kun a como dé lugar. ¡Y voy a vengarme, Kushina, o dejo de llamarme Mikoto Uchiha!


—¡Achu! —estornudo Kushina colocándose un pañuelo que justo Kenshin le había alcanzado a dar.

—¿Estas bien, cariño? —pregunto Yuuki preocupada, sobándole la espalda —No estarás a punto de resfriarte ¿Verdad?

—No se preocupe, Yuuki-san, no es nada —sonrió Kushina en grande.

—¿Quieres mas ramen, cielo? —dijo Kenshin con cariño hacia Kushina, esta sonrió como una niña feliz y enseguida se levantó para servirle.

—No te preocupes, yo... —pero Kenshin le interrumpió levantando la mano en alto.

—Yo iré, Yuuki. Kushina-chan es mi invitada y me encargare de que este bien atendida.

Kushina sonrió agradeciéndole al hombre, vaya que los padres de Fugaku-baka la amaban más que al pobre miserable que tenían por hijo, pero lo que más le encantaba era que algún día la Uchiha iba a darse cuenta de que jamás sería aceptada en la familia como ella.

Kushina abrió en grande los ojos y sonrió zorruna. Ya tenía una gran idea para la próxima.

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No tenia muchas ideas para este capitulo, pero no quería tardarme en subir porque quiero estar actualizando correspondientemente todos los viernes (aunque donde vivo son mas de las siete de la mañana). Estuve sacando cálculos de cuantos capítulos será este fic y creo que son unos treinta, contando los nueve (con este) que voy subiendo.

Por cierto ¡Naruto termino! Estoy tan tan tan tan feliz pero al mismo tiempo triste. El final no me desilusiono porque realmente no estaba esperando nada, solo quería que el propio manga me mostrara el final de la historia y estoy satisfecha, ya que la película The last se encargará de darnos todos aquellos detalles que se pasaron por alto en los últimos mangas, además tengo cierta confianza en el anime. Ya saben, relleno everywhere.

NaruHina es cannon.

SasuSaku es cannon.

Se siente tan perfecto decirlo

Después de sufrir, leer miles de fics sobre estas parejas y maldecir ¡Están juntos!

Además que no perdieron para nada el tiempo jujuju

Sé que algunos no les gustara alguna de estas parejas, pero respeto los gustos de todos. De todas formas, nos quedan los fics para dejar volar la imaginación y escribir un final alternativo y tal como nos guste n.n

A continuación, haré algo que seguramente será poco común: responderé reviews. Ustedes se molestan en comentar, lo mínimo que puedo hacer por ustedes (además de subir capitulo más seguido) es contestarles. Publicaré aquí solamente los que no tienen cuenta n.n

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izis: Ya no esperes más, subí cap n.n Bueno, no sé si puse muchas reacciones, trate de imaginarme a Minato y me lo imaginaba tranquilo, pero adorando a Kushina con la mirada *-* Sin embargo, en los próximos capitulos se verán mas sus reacciones y pnsamientos *-* Gracias por comentar, cariño, y por seguir el fic :3

Nancitachi: A mi también me da pena que la pobre de Mikoto sufra, pero pronto ella tendrá la recompensa de todas las cosas que esta pasando xd Y tranquila, para mi no es ninguna molestia que hagas una sugerencia de como te gustaría que fuese el fic. Todo a su tiempo, Kushina aprenderá que ser impulsiva e interpretar las cosas de ante mano es algo MUY malo, y lo aprenderá por las malas.

Sobre el momento glorioso de Mikoto... JAJAJA no sabes lo que tengo preparado para ello. Después de todo, ella es una Uchiha y no se merecería serlo sino fuese vengativa xd Mientras tanto, a tener paciencia que Mikoto también hará de las suyas a Kushina n.n

Gracias por comentar *-* espero ver siempre un lindo comentario tuyo en cada capitulo :3

ngela-16: Agradezco mucho tus palabras c: La verdad es que escribir con Kushina para mi es algo tan natural y me encanta porque soy tan odiosa como ella JAJAJA me encanta ver como se sale con la suya y siempre quiere voltear la situación para su propio beneficio xd. Awww ¿realmente es tu favorita? Me llena de ternura Me recuerda a ese sentimiento de querer leer y leer y leer y las malditas no suben T.T (?)

Fugaku y Kushina de por si son extraños xd pero mas adelante se vera como empezó su amistad n.n Y eso si! El MinaKushi a partir de ahora estará muy presente, no lo duden n.n Con Minato cerca una no puede evitar enamorarse *-*

Bueno, también confieso que cuando escribo esta historia me pone tan asdaslkd ver a Fugaku celoso con Kushina o viceversa xd Se supone que es un MinaKushi, pero siempre me jode el inconsciente con desviar todas mis ideas principales(?)

¡Muchas gracias por comentar y tomarte el tiempo de leer este fic! :D

PD: Yo adoro joderla JAJAJA

Gracias por su apoyo a todos y cada una de las personas que leen este humilde fic c:

¡Sayonara, ttebane!