Disclaimer: Los personajes son exclusivos de Kishimoto, pero los tome prestado para hacer esta historia n.n


N/A:No me odien T.T

A favor de la campaña "con voz y voto" porque agregar a favoritos y no dejar comentario es "como manosearme una teta y salir corriendo". Un review nunca esta demás si la historia te ha sacado una sonrisa.


Capitulo Once

La princesa del País de las Joyas


La joven pareja Uchiha caminaba por la aldea uno al lado del otro. Mikoto hablaba un tema que Fugaku no comprendía, sus pensamientos estaban desviados hacia la misión de la semana pasada, cuando tuvo que ir al Gran Gran Bosque con Kushina, Hiashi y Shikaku... ah, y también con ese engreído de Namikaze. Le hervía la sangre de solo recordar a esos dos divertirse como si se conocieran hacia años. Ja, esa Kushina aseguraba odiar a los soberbios y engreídos ¿y que era Namikaze? Nada más que un rubio afeminado con una gran fama entre los ninjas y las mujeres.

Te odio, Namikaze —pensó con rencor mientras sus ojos flameaban llamas.

—Fugaku-kun, ¿estás bien? —pregunto Mikoto al darse cuenta que su novio no le estaba prestando atención. —Te ves un poco tenso.

—Estoy bien —contesto secamente mientras cerraba los ojos y seguía caminando, perdido entre sus pensamientos.

Mikoto se quedó parada con un semblante triste mientras su novio seguía caminando sin darse cuenta que no lo estaba siguiendo. Comenzó a caminar detrás de él, aun triste y reteniendo un suspiro.

Desde hace una semana que esta así, desde que volvió de la misión. ¿Acaso sucedió algo que no me haya enterado? ¿Kushina tendrá algo que ver?


Cierta pelirroja se encontraba arriba del tejado observando con ojo de águila a la pareja que pasaba debajo de ella. Noto el poco interés de Fugaku hacia la bruja de Mikoto y sonrió satisfecha.

—Fugaku-baka se está aburriendo de esa Uchiha. ¿Debería cancelar mi broma, entonces? —coloco un dedo en su barbilla con aire pensante, pero rápidamente cambio de expresión y coloco una sonrisa maliciosa en su rostro —Nah, vamos a hacer sufrir a esa parejita...

—¡¿Escuchaste lo que dicen?! ¡Vendrá la princesa del País de las Joyas!

Aquella voz masculina le llamo la atención, sobre todo el tema. Miro para abajo sobre el tejado y se encontró con dos shinobis hablando entre ellos con entusiasmo.

—¿La princesa del País de las Joyas? —murmuro para sí misma —Nunca había escuchado una aldea así, ttebane.

—¡Dicen que es hermosa y que brilla por donde quiera que la veas! —dijo el otro shinobi.

—Seguramente porque debe usar joyas relucientes ¿O el nombre del país no tendrá nada que ver con las joyas? —se rasgó la cabeza pensativa.

—¡Hay que ir a preparar todo para su llegada!

—¡Si, vamos!

Los shinobis se marcharon ante la mirada de Kushina, quien se encogió de hombros y volvió a mirar hacia donde estaban Fugaku y Mikoto, solo que ellos ya no estaban allí.

—¡¿AH?! ¡¿Y esos donde se fueron?! ¡Maldita Uchiha, te diste cuenta de mi plan maléfico! —levanto un puño al aire a la vez que se incorporaba —¡Oh, pero te prometo porque me llamo Kushina Uzumaki que hoy te jodo el día, ttebane!

Comenzó a saltar de tejado en tejado, buscando a la joven pareja.


Debía irse de la aldea cuanto antes, no podía permitir que la princesa lo viera o enserio iba a cumplir con la promesa de obligarlo a casarse con ella. Sabía que si se negaba traía problemas con ambos países y lo que menos necesitaban era un enfrentamiento entre ellos. Minato se escondía en un callejón sucio y oscuro, seguro que allí la princesa no se atrevería a pisar por nada del mundo. Por ahora estaba seguro, solo por ahora.

Su estómago gruño hambriento. Suspiro, tendría que esperar hasta mañana cuando la princesa se marchara para comer algo de ramen. Ramen. Inmediato recordó a Kushina, su adorada Kushina. ¿Que sucedería si la princesa lo encontraba y lo obligaba a casarse con ella? No podría estar cerca de Kushina nunca más, no podía permitirlo ahora que por fin era alguien cercano a ella. Debía quedarse en ese callejón como si su vida dependiera de ello.


Jiraiya miraba a su alumno escondido en aquel sucio y oscuro callejón, aunque era de día, ese callejón seguía siendo oscuro y por más que lo limpiaran seguía sucio. Nadie comprendía nunca aquella magia loca del callejón, pero varios pobres diablos como su alumno se escondían allí.

Se incorporó en el tejado e hizo una mueca de dolor porque aún le dolían las costillas por lo de la semana pasada. Miro con rencor a su alumno y luego sonrió maléfico.

—Voy a darte tu merecido, maldito desagradecido —se juró a sí mismo y fue saltando entre tejado y tejado.


Los aldeanos y los shinobis miraban deslumbrante a la princesa bajar de su carruaje. Era una muchacha de unos diecisiete años vestida con una yukata muy elegante y de color magenta con flores de color verde manzana. Su cabello era color salmón y estaba recogido con unos palillos, sus ojos eran celestes, de nariz respingada y pequeña, una piel suave y delicada. Todo ella parecía ser más elegante, uno tras otro. Su rostro destilaba elegancia y amabilidad, incluso sonrió de forma amigable a los aldeanos.

La joven fue escoltada por sus guardias hasta la torre del Hokage, quien la recibió con una sonrisa en la cara. La princesa saludo cortésmente al líder de la aldea al mismo tiempo que este correspondía el saludo.

—Es un placer tenerla aquí, su majestad. Espero que su viaje no haya sido muy largo y pueda descansar lo suficiente para volver a retornar su viaje —la princesa no escuchaba las palabras del tercero, sino que buscaba con la mirada a cierto rubio en la habitación —Su padre me ha dicho que iría a visitar a su hermana en el País del Arroz y espera que en su pasada por Konoha le compre algún recuerdo para...

—¿Donde esta? —le interrumpió de repente. El Hokage suspiro, sabiendo que no podría demorar más el asunto —¡Pedí por anticipado que Minato-kun estuviese aquí para recibirme! —piso con fuerza el piso mientras hacia una expresión berrinchuda, tal como realmente era.

El Sandaime, para nada sorprendido, se sentó en su silla y se dispuso a fumar de su pipa.

—Minato Namikaze está ausente en la aldea debido a una importante misión —mintió el Hokage, tal como le había pedido el rubio hacia horas atrás cuando le había avisado que su pesadilla numero 1 estaría en la aldea pronto.

—¡¿Cómo?! —chillo la princesa abriendo la boca en grande, horrorizada. —¡¿Cómo es posible si le dije que no sacara a mi Minato-kun de la aldea?! ¡Él estaba tan ilusionado de verme como yo a él!

—Me imagino que si —murmuro sintiendo como una gota se resbalaba en la cabeza —Pero debe entender que Minato tiene muchas responsabilidades importantes en esta aldea y...

—¡Hola, hola! —exclamo Jiraiya entrando por la ventana de la oficina del Hokage.

—¡Kyaaaaa un viejo verde! —chillo la princesa asustada.

—¿Ah? —Jiraiya frunció seño sin entender hasta que los guardias saltaron arriba de él, dejándolo medio muerto y con el alma danzando en el aire.

El tercero meneo la cabeza mientras seguía fumando su pipa y la princesa había sacado un perfume para eliminar el aroma de ese viejo verde.

—Y-yo... s-sé do-donde essta... Min-nato

La princesa abrió los ojos en grande con emoción, el Hokage miro de reojo a Jiraiya para advertirle que se callara, pero ambos lo ignoraron, por lo que solo suspiro y rezo para que Minato pudiera salir libre de esta.

—¡Quítense de encima! —la princesa tomo a sus guardias hacia arriba y los aventó hacia la ventana.

—¡Hime-samaaaaaaa! —gritaron los pobres guardias lloriqueando antes de quedar medios muertos en el suelo con una gran grieta.

—Dígame donde esta Minato-kun, por favor —dijo la muchacha con dulzura y los ojitos brillándole igual que todo alrededor de su cuerpo.

Jiraiya y Sarutobi solo la miraron con gotitas en la cabeza, sin poder creer que haya lanzado a sus propios guardias desde un piso tan alto.


—¿Una misión, ttebane? —murmuro Kushina mirando atentamente al Hokage, quien asintió con la cabeza.

Se encontraba en la oficina del líder de la aldea, se vio interrumpida en su búsqueda de la pareja Uchiha cuando se presentó un shinobi diciéndole que el Hokage necesitaba urgente hablar con ella. Y ahora le asignaba una misión en su día libre.

¿Qué tipo de jefe tengo? Me explota incluso en días como estos —pensó poniendo mala cara, y ella que pensaba divertirse un poco a espaldas de la Uchiha y Fugaku-baka.

—Minato está en peligro —soltó el Hokage, notando que el humor de la Uzumaki parecía decaer hacia un mal genio.

—¿Mina-chan? —Kushina abrió en grande sus ojos que pronto se tornaron a un brillo de preocupación. —¡¿Que sucedió con Mina-chan?!

—La princesa... la princesa del País de las Joyas —contesto el tercero cerrando los ojos para darle un clima más serio. Kushina se preocupó más y el Hokage quiso sonreír al verla así por alguien más que no sea por los de su equipo o su amiga Hana —Veras, la señorita Haruki Usagui es la princesa del País de las Joyas, un país del cual hemos firmado un tratado de paz hacia poco tiempo, por lo que debemos cuidarlo lo más posible. Desgraciadamente, Haruki-san se ha encaprichado con Minato y ella...

—¡Quiere raptar a Mina-chan! —chillo Kushina con dramatismo. El Hokage asintió con la cabeza. —Descuide, viejo ¡digo, tercero! ¡Yo haré lo posible para salvar a Mina-chan de esa bruja, ttebane!

—La aldea esta en tus manos, Kushina. —la Uzumaki asintió con seriedad y se fue saltando la ventana.

El tercero solo sonrió divertido y saco su bola de cristal donde apareció pronto la imagen de Kushina corriendo por las calles de la aldea.

—Supongo que no es tan malo que Jiraiya le haya dicho donde esta Minato. El papeleo es muy aburrido —pensó en voz alta. Sería un día divertido, sin lugar a dudas.


Minato se sorprendió cuando su sensei santo hacia atrás de él, no había notado su presencia en ningún momento. Tal vez el mal olor de aquel callejón le estaba afectando alguno que otro sentido.

—¿Jiraiya-sensei?

—¿Creíste que había muerto luego de esa caída? —dijo con seriedad mirando a su alumno con rencor, pero este no parecía para nada arrepentido.

—Usted sabía que se lo merecía, Jiraiya-sensei.

El hombre de pelo blanco solo soltó un suspiro y sonrió, extrañando a Minato porque sabía cuan rencoroso era su sensei.

—Minato, tu eres mi alumno estrella, mi más grande orgullo y también eres como un hijo para mi —Jiraiya lo miro con cariño, Minato entrecerró los ojos con sospecha —Oye, no me mires así, no quiero que esto nos joda toda nuestras vidas porque eres alguien apreciado para mí y yo para ti ¿verdad? —Minato asintió, aun sin confiar demasiado —Entonces, hijo, olvidemos esto ¿de acuerdo?

El rubio lo evaluó por última vez, pero al notar que su sensei realmente podría estar siendo sincero, decidió sonreírle y aceptar, no quería que la relación cambiase por nada del mundo.

—Tiene razón, sensei —sonrió cerrando sus ojos.

—Bien, entonces con esto estamos a mano.

Minato abrió los ojos sin comprender a que se refería, pero no fue hasta que su sensei lo agarro desprevenido por detrás y comenzó a correr hacia el final del callejón, donde lo esperaba...

—¡E-espere, sensei! ¡No puede hacerme esto! —exclamo Minato intentando zafarse, pero Jiraiya había puesto una cinta en uno de sus brazos para neutralizar su chakra.

—¡Tú me dejaste caer de un precipicio y encima me haces buscarte en ese asqueroso callejón! —grito el sabio de los sapos completamente cabreado y soltó a Minato en el suelo, justo delante de su pesadilla.

Minato intento retroceder y volver al sucio callejón, pero Haruki salto arriba de él chillando como una loca sin importarle el apestoso olor que desprendía las ropas del rubio por estar tanto tiempo allí.

Jiraiya aplaudió sus manos para sacar el polvo de ellas.

—Ay, ay el amor. Espero que lo disfrutes —se dio media vuelta y saludo con su mano, caminando con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro.

—¡Jiraiya-sensei!

—¡Awww, estamos juntos, Minato-kun! —la princesa se había amarrado a su cuello mientras Minato lloraba con lágrimas de cascada estirando una mano hacia su sensei que iba alejándose más y más de él.

—¡Alto ahí! —el grito femenino hizo que todos los presentes, incluido Jiraiya que volteo hacia atrás, mirara hacia arriba de un tejado. Allí estaba la Uzumaki con una posee heroica mirando hacia el cielo —¡Donde los inocentes peligren, yo, Kushina Uzumaki, los salvare aunque me cueste tazones de ramen, ttebane!

—¡Kushina! —grito en su mente Minato mientras sus ojos dejaban de llorar y comenzaron a brillar.

La princesa frunció el ceño ante la extraña loca que se presentaba delante de ella. Jiraiya solo miraba a la pelirroja con una gota en la cabeza y decidía seguir emprendiendo el camino para no meterse en más problemas. De repente fue pateado y estrellado hacia una tienda de peces, haciendo un gran estruendo.


Fugaku y Mikoto caminaban por las calles de Konoha, esta vez conversaban sobre el festival que sería la próxima semana. La pelinegra estaba tan entusiasmada por ir, era la primera vez que iría con su novio y apostaba que la pasaría mil veces mejor que las veces anteriores que había ido. No es que Minato y Hana no fueran buena compañía, pero las cosas se volvían distintas cuando se trataba del amor de su vida.

¡Va a ser súper romántico! Estoy segura que Fugaku-kun será muy tierno —pensó con las mejillas sonrojadas, ansiosa porque llegara el momento.

Un fuerte estruendo los hizo sobresaltar a ambos, se miraron entre ellos para luego comenzar a correr a donde se había provocado. Estaban a una sola cuadra, por lo que les fue fácil llegar, sin embargo no se imaginaron ver a Kushina golpear a Jiraiya, uno de los tres sannin.

—No puede ser —suspiro Fugaku colocándose una mano en la cabeza —Esa Kushina siempre armando líos.

Más le vale no interrumpir en nuestra cita —pensó Mikoto, pero luego de mirar bien el panorama, se encontró con la princesa desquiciada que quería raptar a su mejor amigo —¡Ay no!

—¿Que sucede? —inquirió Fugaku preocupado por escucharla tan angustiada.

—Esa loca se quiere llevar a Minato-kun —señalo con el índice a la princesa.

Fugaku desvió la mirada y vio al pobre Namikaze sujetado por una loca.

—Sera mejor escondernos y averiguar que sucede —propuso y Mikoto asintió con la cabeza.


—¡¿Quién hizo eso?! —exclamo con ira mientras trataba de levantarse.

—¡Maldito viejo pervertido! —Kushina le pateo para que no volviese a ponerse de pie, provocando un chillido de dolor al peliblanco y coloco sus manos en su cintura —eso te lo mereces por ser un bastardo con Mina-chan.

Minato y la princesa miraban la escena desde hacía unos metros. La muchacha decidió no darle importancia y volvió a abrazar eufóricamente al rubio, quien trataba de zafarse sin éxito.

—¡Oye, tu!—espeto Kushina acercándose hacia ellos.

Haruki despego un poco sus brazos del cuello de Minato para mirar con el ceño fruncido hacia la pelirroja, quien ya había llegado delante de ella.

—¿Y tú quién eres? —se incorporó en el suelo aun sujetando al rubio. Mientras tanto, Minato sudaba frio porque no quería que su linda Kushina malinterpretara las cosas. ¿Y si por ello dejaba de verlo como una posible opción? ¡No! Primero que ardiera las cinco naciones antes que sucediera algo así.

—Kushina Uzumaki, y voy a detenerte, mujerzuela —aseguro indicando con su dedo índice a la muchacha.

— ¡¿Cómo te atreves a decirme mujerzuela?! ¡¿Sabes quién soy?!

—¡Una mujerzuela que se pretende robar a mi marido! —pronto la imagen ruda de Kushina cambio a una mujer herida y triste. —¡Bien, ttebane! El teatro ya comenzó.

—¿Ah? —la princesa y Minato tenían los ojos bien abiertos sin comprender lo que había dicho la Uzumaki. Por otra parte, Fugaku y Mikoto estaban sorprendidos y con las mejillas sonrojadas ¡¿Marido?! —¿Cómo es que Minato-kun es tu marido?

Ante la sorpresa, Haruki había soltado a Minato y este se colocó en el medio de ambas por si alguna pretendía atacarse, aunque no creía poder hacer demasiado, todavía tenía en su cabeza la preciosa voz de Kushina llamándolo "su marido". ¿Qué tal si ella estaba reconsiderando casarse con él en algún futuro? ¿O solo lo hacía para salvarla de la princesa? Cualquiera de las dos opciones, a él le encantaba que Kushina lo defendiese.

—Como lo escuchas, Minato Namikaze es mi marido —Kushina coloco una mano en su pecho con mucho orgullo.

Fugaku solo se golpeó la frente con la palma de su mano —Eso es lo único que se le ocurre a la muy tonta.

No me agrada que mienta así, pero si eso salva a que esa arpía se aleje de Minato-kun y no lo obligue a casarse con ella —Mikoto asentía con la cabeza, sin poder creer que estaba dándole animo a la Uzumaki para que le diera su merecido a la princesa. Ella lo haría, claro, pero no quería que la metieran en la cárcel o le cortaran la cabeza por traición. Mejor que fuera ella.

Luego ambos se dieron cuenta de lo mismo y se echaron una mirada rápida. —¡Dijo bien su nombre! —mascullaron impresionados.

Haruki entrecerró los ojos mirando atentamente el rostro de Kushina, quien se había puesto a sudar de los nervios.

—Las veces anteriores que vi a Minato-kun jamás me dijo que tenía esposa —hablo con sospecha.

—¿Y por qué debería decírtelo? Debe ser porque no quería hacerte sentir mal por coquetearle siendo un hombre casado—Kushina se mostró ofendida y tomo del brazo a Minato, llevándolo hacia su lado y lo rodeo con ambos brazos el suyo. Minato sonrojo por completo.

—Quizá será porque no te ama y me quiere a mí —replico la princesa con una sonrisa burlona, haciendo sobresaltar una vena en la frente de Kushina.

—No intentes separarnos. Mina-chan y yo nacimos para estar juntos, incluso tenemos un hijo.

—¿Un hijo? —murmuro Haruki horrorizada, su frente se tiño de violeta y se dejó caer en el suelo completamente derrotada, un aura de depresión la rodeo.

Mikoto y Fugaku tenían pequeñas líneas que defendían sus ojos y su boca, sin poder creer que Kushina haya dicho semejante disparate.

—¡Así es, ttebane! ¡Mina-chan y yo somos padres! —sonrió con fingida felicidad apegándose mas a Minato, quien trataba de controlar sus sonrojos causados por Kushina y su imaginación. ¿Un hijo con Kushina? Estaba seguro que sería el ser más hermoso que haya pisado en la tierra junto a la Uzumaki.

—¡Espera un momento! —Haruki tomo su aura deprimente y la convirtió en una pelota para luego patearla lejos. Señalo con el dedo a la supuesta pareja —¡No tienen el anillo!

—Minato está trabajando, podrían llamarlo en cualquier momento para salir de misión. Si sus enemigos se dan cuenta que está casado podrían venir a atacarme a mí —contesto Kushina con obviedad —Y yo no lo tengo porque se lo di a mi hijo para que se lo diera a su prometida que está viviendo en... eh... —¿A dónde podría vivir esa mocosa? pensó Kushina alguna nación, país o aldea. Fugaku volvió a golpearse la frente con la palma de la mano y Mikoto juro asesinarla si por su culpa se llevaban a Minato. —¡En Suna!

De todos los lugares, ¿tenía que elegir Suna? —pensaron los Uchiha mirándola incrédulos.

—¿Pero Konoha y Suna no son enemigos? —inquirió Haruki con curiosidad.

Vaya, no es tan tarada —pensó Kushina nuevamente. —Sucede que es un amor prohibido ¿comprendes? —La pelirroja decidió que era el momento para un acto bien dramático como de los que veía en las telenovelas, por lo que saco un pañuelo de su bolsillo y limpio las lágrimas ficticias que comenzaron a salir de sus ojitos —Se conocieron y se enamoraron completamente, tanto que mi retoño me pidió el anillo el mismo día para que se encontraran en algún futuro, donde las aldeas y las guerras no los separe.

—¿Enserio piensa que se tragara esa estupidez? —Fugaku alzo las cejas mirando a Kushina como la tarada que era.

—Pues parece que si —murmuro Mikoto señalando a la princesa llorando un mar de lágrimas.

—Lo siento mucho por su hijo, tan pequeño y... —algo no encajaba, así que los volvió a mirar con los ojos entrecerrados, haciéndolos poner nerviosos —¿Y cuántos años tiene su hijo?

—Ehh...

—Deja a Minato-kun contestar, Kushina-san —la sonrisa victoriosa de Haruki le hizo hervir la cabeza. Esa zorra no ganaría.

Minato comenzó a balbucear sin saber que decir, Kushina miro a su alrededor para pensar rápido hasta que a lo lejos vio una cabellera albina muy conocida, por lo que sonrió zorruna por la idea que tenía.

—¡Allí está mi bebe! —señalo en la dirección donde iba el niño con seriedad, volteando a ver a la pelirroja —¡Cariño, ven aquí! —alzo la mano en el aire, llamando al pequeño.

Kakashi miro a la ex alumna de su padre, la pelirroja esa loca que le encantaba golpear al que parecía gay en el equipo y actuar como temeraria en todas las misiones. Decidió ignorarla, nada bueno podría verse con ella. Sin embargo, antes que pudiera dar más de dos pasos, el que parece gay del equipo y una muchacha muy linda de cabellera peliazul se colocaron a su lado y lo tomaron de ambos brazos, levantándolo en el aire.

—¡Suéltenme! ¡¿Qué creen que hacen?! —intento zafarse de su agarre, pero esos dos lo tenían bien sujetados y estaban atentos de sus movimientos.

—Solo cállate y sigue la corriente ¿de acuerdo? —dijo Fugaku echándole una mirada fulminadora que el niño no tardó en responder.

—Por favor, necesitamos tu ayuda —suplico Mikoto con voz dulce —Prometo que te devolveremos el favor.

—A mí no me interesa meterme en sus asuntos —Kakashi seguía con el ceño torcido.

—Ya es tu asunto —sentencio Fugaku con seriedad.

—¡Kakashi, cariño! —exclamo Kushina para sonreírle demoniacamente, asustando al pequeño —No ignores a mama o sino me enojare mucho ¿entiendes?

—¿Mama? —analizo la situación y vio a la desquiciada princesa del País de las Joyas que perseguía siempre al muchacho rubio cada vez que pisaba la aldea —Hmph.

—Mi chiquillo tonto —Kushina lo tomo de la cabeza y comenzó a restregar su puño en la cabeza del niño, despeinandolo y haciendo que salgan pequeñas lágrimas de dolor. Luego se acercó al oído y le susurro: —más te vale ayudarme o voy a hacer de tu vida un infierno, ttebane. El Hokage me dio esta misión y tus estas involucrado ahora.

—¿Una misión? —pensó con seriedad. ¿Enserio el tercero había enviado a Kushina a rescatar a Minato de su acosadora? —Lo que es el abuso de poder.

—Mikoto-chan, Fugaku-san —murmuro Minato mirando a ambos Uchiha —¿Que hacen aquí?

—Trajimos a nuestro ahijado, ¿qué más? —dijo Mikoto con una gran sonrisa.

—Oh, ya veo —Haruki observo el panorama —Tu eres el mejor amigo de Minato-kun —señalo a Fugaku — Y tú la mejor amiga de Kushina-san —fue el turno de Mikoto de ser señalada.

Fugaku solo bufo ante la absurda idea de compartir una amistad con ese rubio de pacotilla mientras que Mikoto y Kushina se miraron a los ojos, haciendo saltar chispas ante las miradas fulminadoras.

—Bueno, ¿ahora comprendes? —hablo Kushina, esta vez para cerrar el tema —Mina-chan y yo tenemos una hermosa fami...

—¿Pero ese niño cuanto años tiene? ¿Y por qué lleva esa extraña mascara?—inquirió señalando a Kakashi, quien solo se cruzó de brazos

Kushina se congelo sin saber que decir. Mala idea, Kakashi tenía siete años y seria estúpido decir que quedo embaraza de él cuando solo tenía diez años. ¡Estaba perdida, iba a fallar en la misión y Mina-chan seria obligado a casarse con esa mimada!

—Sucede que Kakashi tiene una evolución muy rápida —contesto Minato con una sonrisa, haciendo sonrojar a Haruki. Los demás lo miraron con curiosidad —Nuestro hijo parece mayor porque lo hemos entrenado desde pequeño y come muy bien. La máscara la lleva porque es muy tímido.

—Además Kushina es más grande que Minato-kun —agrego Mikoto al notar que Haruki aún no estaba del todo satisfecha. Kushina le echo una mala mirada por insular que era una vieja.

—Solo que Kushina tiene sabios consejos para mantener un aspecto más jovial —agrego Fugaku para que Kushina no hablara de mas, sabiendo que Mikoto había logrado provocarla sin querer.

Esas escusas de los grandes —Kakashi solo revoleo los ojos mientras se cruzaba de brazos, esperando el momento para irse.

Haruki frunció el ceño ante la explicación y observo con determinación a la pelirroja. Era más grande que Minato, le había dado un hijo y encima parecía más joven de lo que podía llegar a tener de años. No dudaba que aquella mujer era preciosa y bien podía hacerle competencia si se arreglaba un poco más. Pero aun así...

Cerró los ojos y les brindo a los presentes una sonrisa amigable, todos suspiraron aliviados al notar que ya no habría más problemas.

—¡Me niego a este matrimonio! —grito de repente abriendo los ojos y mostrando una mirada llena de furia. Los demás quedaron sorprendidos por la reacción de la lady —¡No eres digna de Minato-kun!

—¡¿Como que no soy digna, mocosa?! —Kushina la tomo de la ropa, alzándola en el aire, pero aun así la princesa no cambio su expresión —¡Te voy a dar una buena tunda que...!

—¡Suéltala, Kushina! —exclamo Fugaku tomándola del brazo. La muchacha lo miro con mala cara pero el azabache seguía firme ante su agarre —Es una princesa, suéltala antes que estés en graves problemas.

—¡Me importa una mierda! ¡Ella es una...!

—Hay otras maneras de solucionar esto, por favor —intervino Mikoto colocándose al medio.

—No me digas —contesto la pelirroja con sarcasmo observando esta vez a la peliazul. —¿Que sugieres?

—Que sueltes a la princesa, no queremos que nos traiga problemas con la aldea —Kushina rechisto y la soltó con brusquedad, dejándola caer de pompas al suelo.

—No puedo dejar a Minato-kun en manos de una loca como tú —Haruki se levantó sacudiendo sus prendas y la fulmino con la mirada, la Uzumaki no se quedó atrás, devolviéndole gustosa la mirada —Tampoco dejare que el pobre niño siga viviendo contigo. Lo adoptare como mi hijo cuando me case con Minato-kun.

—Ahora todas quieren ser mis madres —murmuro Kakashi colocando los brazos atrás de la cabeza, ganándose un cascarrón por parte de Fugaku.

—¡De ninguna manera dejare que te lleves a mi marido y a mi hijo, ttebane! —grito muy enojada Kushina, parecía que se estaba tomando muy enserio su papel, pero lo cierto es que le desagradaba por completo que la mocosa intentara salirse con la suya en costa de la felicidad o las opiniones de otros.

—¡Entonces te desafío a un duelo! —propuso la princesa, todos la miraron curiosos —Si me ganas en tres pruebas, entonces puedes quedarte con Minato-kun y Kakashi-chan —el ultimo mencionado frunció el ceño ante el horrible sufijo puesto en él —pero si yo gano se vendrán conmigo. ¿Qué te parece?

—¡Que así sea! —contesto Kushina con enojo —¡Pero tú no decidirás las pruebas!

—¡¿Eh?! —Haruki abrió la boca en grande después de borrar su sonrisa burlona —¡¿Por qué?! ¡No es justo!

—¡Es injusto que tú las elijas porque elijaras en las que eres buena, ttebane! Dejaremos que otros sean los que elijan, ¿Qué te parece?

Aunque no quería, Haruki no le quedó otra que estrechar su mano con la odiosa pelirroja. Haría lo que fuera para que Minato-kun se fuese con ella, y si tenía que criar a un mocoso pues entonces lo haría sin dudar.

Fugaku y Mikoto estaban preocupados por lo que vendría, Minato también lo estaba aunque dentro de él estaba seguro que Kushina ganaría.

Porque Kushina nunca se rinde —sonrió mirando a la pelirroja decidida y dispuesta a dar lo mejor de si —Yo sé que lo lograras.


Primera Prueba: Cocinar.

Kushina y Haruki se encontraban enfrente de unas mesadas traídas exclusivamente para ellas y la competencia. Arriba de esta había muchos utensilios que le servirían de ayuda para elaborar la comida y también muchas verduras, frutas, carnes y demás elementos para cocinar. Estaban ubicadas arriba de un escenario (aprovechando que se acercaba el festival de la Hoja) y siendo iluminadas por los reflectores que se encuentran arriba del escenario armado.

La gente de Konoha miraba a ambas competidoras fulminarse con la mirada y al ninja más poderoso(después del Hokage, obvio) atado de pies a cabeza y con un moño gigante alrededor de su cuerpo, sin olvidar que está en una plataforma en lo alto de todo y hay un letrero que lo señala como "premio".

Eso sí que es extremo —pensó Fugaku con una gota en la cabeza al ver al rubio allí con una expresión de resignación, pero enseguida el Uchiha sonrió burlándose de aquel pobre infeliz —Esto es muy, muy divertido.

¡Maldita Kushina! ¡No era necesario hacerle eso al pobre de Minato-kun! —pensó con furia Mikoto mientras veía a su mejor amigo allí arriba. —Todo sea para que seas libre, amigo mío —dramatizo limpiándose las lágrimas con un pañuelo.

—¡Bienvenidos a la gran competencia del año! —exclamo Tsume Inuzuka desde el micrófono con extremada alegría —¡Les presento aquí a las dos competidoras que batallaran en tres difíciles pruebas para corresponder el amor de un hombre: Kushina Uzumaki y Haruki Usagui! —la multitud comenzó a aplaudir con euforia, cada uno apoyando a su preferida. —¡La prueba consistirá en que en menos de una hora hagan una cena para su amorcito, este decidirá el mejor platillo junto a los jueces! —señalo a la mesa que estaba a un costado del escenario— ¡Con ustedes, el hombre más fuerte y guapetón de la aldea oculta entre las hojas: el Sandaime! —el reflector apunto a Sarutobi, quien fumaba de su pipa y saludo a la gente.

El público chillo emocionado y eufórico, sabían que si no lo hacían el Hokage los iba a linchar y eso no convenía para nada, él era el jefe y el patrón de la aldea y había que alabarlo si querían seguir estando bien económicamente.

—¡A su lado izquierdo esta nada más ni nada menos que el mejor degustador de las cinco Naciones! ¡Así es, es Choza Akimichi! —el pelirrojo se sonrojo ante los aplausos y sonrió zorruno para levantar la mano y saludar, sobre todo a sus dos mejores amigos.

—¡Eso es Choza, estoy orgulloso de ti! —lloriqueo Inoichi al ver a su mejor amigo ser elegido para algo tan importante.

—Esto es vergüenza ajena —murmuro Shikaku fumando su cigarrillo, sin comprender que se había perdido desde lo sucedido en el bar cuando le sugirieron a Fugaku que le buscase un novio a Kushina, jamás se imaginó que enserio lo había hecho y había sido tan inteligente como para aprovecharse del amor ciego de Minato, pero... ¿cómo habían llegado a ese punto? —Que problemático pensar en buscarle lógica, mejor cuando le vea le pregunto.

—Y el tercer juez es Orochimaru-sama —señalo Tsume sin ninguna expresión en su voz. El nombrado la fulmino con la mirada y también al público, quien no había ni siquiera aplaudido.

—¡En tu cara, ttebane! —se burló Kushina riéndose a carcajadas.

—Hmph, ríete lo que quieras —contesto Orochimaru con una sonrisa maliciosa que hizo detener las carcajadas de la pelirroja y lo miro con el ceño fruncido—Seré yo quien te evalué, después de todo.

Kushina sudo gotas gruesas por no haber notado aquello, de lo contario hubiese obligado a todo el mundo a alabar a la serpiente venenosa.

—¡Que empiece la competencia y que la suerte siempre este de su lado! —finalizo Tsume eufórica.

—¿Qué esa última parte no es del libro que leí hace un tiempo? —murmuro Hana pensante, se encontraba entre el público al lado de Hiashi y Hizashi, estos a su vez estaban al lado de Mikoto y Fugaku.

Es obvio que es de Los Juegos del Hambre, pero no puedo decir nada porque quedare como un maricon leyendo ese tipo de novelas y Hiashi se burlara y me tratara de marica —pensó Fugaku mientras miraba de reojo al próximo líder del clan Hyuga.

Por Kami, Hana, no hables de ello o se te podrá escapar que es de Los Juegos del Hambre y son míos los libros, y eso significaría que Fugaku se burlaría de mí, y ni hablar si le cuentas lo que llore cuando leí el final —pensó Hiashi mirando de reojo a Fugaku.

¿Y a estos que les pasa? Yo también leí Los Juegos del Hambre e incluso lo comente con ellos y no soy marica —pensó Hizashi mirando a su hermano y a su amigo con una gota en la cabeza.


Había pasado casi una hora de lo acordado y la princesa estaba echa un desastre, con sus prendas manchadas y su cabello despeinado hacia cualquier dirección. No había logrado hacer nada útil en todo lo que había consistido la hora porque siempre se le quemaba o se pasaba de especias. ¡Ella era una princesa! Jamás en su vida tendría la necesidad de cocinar y sin embargo aquella pelirroja molesta le hacía hacer cosas que nunca más volvería a hacer.

Kushina, por su parte, estaba sentada en la mesada limpia, ni siquiera había sido utilizada y se había pasado toda la hora leyendo un manga que le había robado a Fugaku-baka, quien podía distinguirlo a lo lejos y juraba recuperar su apreciado tomo en cuanto su mejor amiga bajara del escenario.

—Alucard me hace tener orgasmos imaginarios —murmuro para sí misma con las mejillas sonrojadas mientras seguía leyendo el manga de Hellsing. —¡Kyaaa, es tan tierno asesinando!

—¡Kushina! —le grito Fugaku llamando la atención de la muchacha —¡¿Qué se supone que estás haciendo?! ¡Faltan cinco minutos para que termine la competencia!.

—¡¿Qué?! —exclamo horrorizada y se puso las manos a la obra.

Mikoto la fulmino con la mirada prometiendo descuartizarla si llegaba a perder, Fugaku solo se golpeó la frente con la mano mientras todos los demás tenían una gotita en la cabeza. Haruki había sonreído mofa porque Kushina no había hecho absolutamente nada, al menos ella se había esforzado y eso bastara.

Kushina saco de un refrigerador un pote y coloco una pava eléctrica para calentar el agua durante tres minutos. Se cruzó de brazos y espero impacientemente ante la mirada incrédula de todos, menos Minato, quien sonreía al notar que Kushina había hecho exactamente lo que él se había imaginado desde el principio.

Cuando el gong sonó anunciando la hora acordada, Kushina estaba feliz porque había alcanzado a sacar el agua hervida e invertirla en el pote para luego revolverlo con los palillos, mostrando el ramen calentito y sabroso, tanto que se lamentó no haber puesto otro para devorarlo.

Los jueces se levantaron y bajaron a Minato para que probaran los platillos.

—¡Empezaremos por la princesa del País de las Joyas! Vamos a ver que hay aquí —Tsume camino por el escenario hasta que llego a la mesada de la princesa —¿Puedes decirnos que has preparado?

—Por favor, pruébalo tu misma —contesto con cierto toque de arrogancia en su voz. Quizá no era la delicia que acostumbraba a comer, pero al menos iba a aplastar a Kushina.

Tsume vio el platillo con los ojos brillantes, se veía todo exquisitamente sabroso y no evito darle una gran cucharada a mirada atenta de los jueces y el público. Pronto el rostro de la pobre chica se volvió desde verde, azul y violeta. Termino escupiendo lo ingerido y procuró en gastar toda el agua que había visto en una botella de agua.

—¡¿Disculpa?! —exclamo la princesa ofendida y con una vena resaltando en su cabeza.

—¿Sera que es tan feo? Se ve delicioso —murmuro para sí mismo Choza.

—Solo hay una manera —contesto el Hokage y tomo unos palillos para tomar una de las salchichas.

Tsume se recuperó pronto y observo a su jefe a punto de ser envenenado —¡Esta es mi oportunidad para aumentar el sueldo! —pensó con emoción, si le salvaba la vida al tercero entonces seria renombrada como una ninja de elite.

La futura jefa del clan Inuzuka se lanzó sobre el tercero y le hizo escupir aquella cosa.

—¡¿Esta bien, lord Hokage?! —pregunto con desesperación.

—¡Sal de arriba de él, maleducada! —le grito Orochimaru tomándola del pellejo como un gato y lanzándola hacia un costado. —¿Esta bien, sensei?

—Orochimaru, no pruebes esa comida —susurro el Hokage con cruces en sus ojos. Agradecía que Tsume le haya salvado la vida, apenas le había dado un par de mordiscos cuando sintió el horrible sabor y lo toxico que era, el empujón que le dio le hizo escupir lo que había masticado.

—Como el Hokage está fuera de ring, entonces será Orochimaru-sama, Choza Akimichi y Minato quienes decidirán la ganadora, aunque para mí no es necesario —hablo Tsume con una nueva botella de agua en la mano e intentando quitarse el horrible sabor. Camino hacia donde estaba su amiga —¿Qué hiciste, Kushina? —pregunto con curiosidad mirando el pote delante de la pelirroja.

—¿Qué más? Es Ramen —sonrió con orgullo Kushina —Se calienta tres minutos y tienes un exquisito platillo sin ensuciarte las manos y quedar como ella —señalo a la princesa, quien se mostró indignada.

—¡Tu solo pusiste el pote y ya! ¡Eso es trampa!

—Te equivocas, no lo es porque técnicamente si lo prepare yo —Kushina le sonrió mofa y la princesa se mostró aún más indignada, pero también muy muy enojada con aquella maldita.

—Dejaremos que los jueces ahora evalúen... oh, esperen, dicen que no es necesario así que ¡La ganadora del primer encuentro es Kushina Uzumaki!

—¡Muchas gracias, ttebane! —exclamo Kushina saltando de alegría y saludando a su público que le aplaudía con furor.


Segunda prueba: Limpiar.

El público se trasladó hacia las mansiones Hyuga, tanto de la primera y segunda rama dividiéndose en dos y colocando una pantalla dividida sobre ambos lugares.

—Me encuentro en la mansión principal del clan Hyuga —hablo Tsume con el micrófono mirando a la cámara —Tuvimos el gran apoyo de Hana Hyuga para utilizar ambas mansiones, aquí está a mi lado —la cámara se hace a un lado y se encuentra la tímida Hana con las mejillas sonrojadas. Detrás se ve a Hiashi y Hizashi con cara de malas pulgas —No sabíamos bien como solucionar el tema de la segunda prueba, pero te agradecemos que nos hayas brindado tu apoyo.

—No es por nada, Kushina-chan es mi amiga y haría lo que fuera por ella —contesto con una sonrisa tímida.

No puedo creer que me haya obligado a permitir tal cosa. Cuando padre vuelva y se entere me va a linchar. —pensó Hiashi con resignación ¿pero que podría negarle a su novia y más si esta lo está fulminando con la mirada? Era un maldito gobernado. No evito largar un suspiro y bajar la cabeza con depresión.

El abuelo y el viejo me van a moler a golpes, se supone que soy más maduro que el pendejo de Hiashi y me veo arrastrado a esto solo porque Hana sabe que tengo fotos de Hinako comprometedoras, y si esta se entera me doy por muerto —suspiro Hizashi bajando la cabeza al igual que su hermano.

—No podremos ver que tal les va a ambas dentro de la mansión —hablo Tsume a la cámara haciendo que todo el público reclamara —Calma, no nos está permitido porque eso ya sería exponer las riquezas Hyuga y créanme que hasta yo entraría a robarme algo para mejorar mi estado económico —la miraron con una gota en la cabeza, sobre todo los dueños de la casa —Por eso habrá una persona que este supervisando el trabajo de ambas. ¡Con ustedes, la mujer más hermosa del mundo y con más curvas que una montaña rusa, Tsunade Senju! —la nombrada se mostró con una sonrisa coqueta y saludando al público delante de la mansión principal al lado de una Kushina con mala cara y los brazos cruzados. —¡Y el sabio de los sapos y el mejor escritor de todos los tiempos, llegando a provocarme orgasmos imaginarios con su Icha Icha Paradise, Jiraiya-sama! —los fans del libro gritaron eufóricos al ver a su ídolo en las cámaras, estaba en la mansión de la segunda rama y al lado suyo estaba Haruki siendo arreglada por su estilista personal para ambientarla a una ama de casa top. —Las competidoras solo tendrán dos horas para terminar de limpiar esta mansión, mientras tanto Tsunade-sama y Jiraiya-sama estarán echándoles un ojo mientras nosotros vamos a comer ¡¿Qué les parece?! ¡Nos vemos en dos horas!

El público se fue contento hacia los puestos de comida que había en las calles y se dispusieron a comer mientras comentaban y apostaban quien ganaría la competencia.

—No puedo creer que Kushina haya provocado algo así —Fugaku solto un suspiro.


Dentro de la mansión de la segunda rama estaba Haruki limándose las uñas mientras sus sirvientes estaban limpiando la mansión con rapidez y cuidado para que nadie los notara. Jiraiya estaba recostado en una de las paredes con los brazos cruzados sonriendo burlón.

—Iba a sobornarte para que hiciera trampa —dijo Haruki mirando por primera vez al hombre con seriedad —Pero solito te ofreciste. ¿Me dices por qué?

—Porque el dinero no es tan sabroso como la venganza ¡Muajajaja! —comenzó a reír maniáticamente, asustando a la princesa.

—¡Cuidado, lady Haruki! —grito uno de sus guardias saltando arriba del sabio de los sapos junto con tres guardias más, sacándole el alma al pobre peliblanco.


Kushina fregaba con rapidez toda la sala. Solo se le permitieron hacer tres clones para apresurar la limpieza y dos de ellos hacían lo imposible al igual que ella por terminar de limpiar semejante mansión, pero no tenían demasiado tiempo y sumándole que Tsunade no le hacia las cosas fáciles.

—Te falto eso —señalo la rubia al jarrón que había tirado apropósito cuando Kushina termino la sala principal.

—¡¿Por qué hace eso, ttebane?! —le grito molesta. —¡Me la paso limpiando como mula y usted me hace el trabajo más difícil!

—Porque la venganza es lo mejor del mundo —contesto Tsunade con una sonrisa que le hizo sentir escalofríos.

Mientras más vieja, mas loca se vuelve la gente —pensó la Uzumaki, resignándose a aguantarla. Sabía que cuando le asignaron a la Sannin como su supervisora aprovecharía a joderla.


—Ahora veremos la mansión secundaria ya que estamos más cerca de ella —dijo Tsume mirando a la cámara con una sonrisa zorruna —Estoy segura que Kushina hizo... lo que pudo —murmuro lo último al ver que el salón no estaba del todo reluciente como ella creía que estaría, después de todo es Kushina Uzumaki y ella todo lo logra, pero al mirar al piso noto que la mitad estaba reluciente y la otra mitad estaba echa un asco. Tsume cerró la puerta de la mansión secundaria para ahorrarle vergüenza a su amiga —Mejor vayamos a la mansión principal.


—¡Esto es alucinante! —exclamo sorprendida viendo la mansión principal completamente reluciente y brillando ante lo limpio que estaba.

Haruki estaba en medio de la sala con Jiraiya sonriendo a la cámara y con pintas de haber trabajado bastante.

—Bueno, no queda otra que decir que la princesa del país de las Joyas es la ganadora —dijo un tanto desanimada porque ella apoyaba al 100% a su amiga.

Haruki sonrió sin importarle la manera en que había anunciado su victoria, la próxima prueba era la decisiva y estaba segura que ganaría.


Tercera prueba: Belleza.

—¡La tercera prueba es nada más ni nada menos que un concurso de belleza con una serie de preguntas! —exclamo Tsume al público en el escenario donde estaban antes, solo que ya habían despejado todo para el mejor uso. Minato había sido devuelto hacia el pilar completamente atado y con lágrimas en forma de cascada cayendo por sus mejillas.

No era necesario que me dejaran aquí dos horas y sin cenar —pensó con tristeza —Y no pude probar el ramen que Kushina hizo para mí...

Mientras Tsume se encargaba de explicar nuevamente en que consistiría la prueba, Kushina estaba en su camerino con Hana y, para su desagrado, también Mikoto. Ambas estaban ayudándola a decidir un vestido que fuera acorde con su cabello y sus ojos.

—¿Por qué tengo que usar este vestido, ttebane? —pregunto Kushina mientras veía con asco el precioso vestido que traía puesto. Era uno violeta que hacia juego con sus ojos, se ajustaba en su pecho y tenía una caída muy hermosa y larga que comenzaba desde su cintura, remarcándola. Llevaba puesto unos zapatos altos de aguja, los cuales le dificultaban el caminar.

—Porque con ello te ves como una persona decente —contesto Mikoto con una sonrisa burlona en su rostro, recibiendo una mirada fulminante de parte de la pelirroja —Ahora cállate y déjame que te maquille. No voy a dejar que esa princesa de pacotilla se lleve a Minato-kun.

—Si tanto te gusta Mina-chan, ¿por qué sales con Fugaku-baka? —acuso la Uzumaki mirándola con los ojos entrecerrados.

—Minato-kun es mi mejor amigo y jamás lo he mirado con otros ojos —respondió la Uchiha ofendida por la acusación —Y detesto a esa princesita tanto o más que tú, así que vamos a ser cómplices solo por esta vez.

—Si no queda otra, ttebane —murmuro Kushina sabiendo que en aquel terreno la bruja Uchiha tenía más ventaja, así que se hizo hacer lo que quisiera.

Hana las miraba con una sonrisa en la cara sin intervenir a pesar de los insultos que se propinaban una contra la otra. Estaba segura que algún día serían muy buenas amigas.


Los jueces esta vez eran los tres Sannin, quienes esperaban atentamente sentados en la mesa de los jueces a que las participantes pasaran. La primera fue la princesa, que vestía un vestido con un corcel en forma de corazón color rosa pálido y muy pomposo en la parte de abajo, causando euforia en todos los plebeyos al ver también la tiara en su cabello. Realmente parecía de la realeza con aquellas prendas, y eso que vestida normalmente ya tenía un aire de ser de la realeza. Se notaba la sangre azul recorrer sus venas.

—Hime-sama, le hare tres preguntas ¿sí? —la muchacha asintió con una sonrisa amigable en el rostro —¿qué es lo que le gusta de Minato? —pregunto Tsume sentándose en la silla que estaba al lado de la princesa.

—Minato-kun es muy apuesto, tierno, caballero y sincero. Es muy atractivo por donde quiera que lo veas, siempre sonríe amable, no le importa ayudar a las personas, no es engreído ni machista, es un ninja talentoso que todo el mundo envidiaría—contesto con los ojos brillándoles de amor y fregando su mejilla a un muñeco de trapo que había hecho de Minato y era igualito a él.

—¿Cómo lo conoció? —pregunto Tsume mirándola un tanto perturbado ¿Y si era un muñeco vudú?

—Unos hombres habían tomado posesión de nuestro castillo y pensé que moriría aquella noche —los ojos de la muchacha se llenaron de lágrimas que trato de secar con un pañuelo, conmoviendo al público e incluso Jiraiya estaba llorando conmovido, recibiendo miradas de asco de sus dos compañeros. —Minato-kun llego y me salvo de aquellos horribles hombres él solito. Desde entonces, amo a Minato-kun y me entregare en cuerpo y alma a él.

—Comprendo —Tsume tenía un tic en la comisura de sus labios y miraba un tanto nerviosa a la princesa —La última pregunta es: ¿Cómo cree usted que haría feliz a Minato?

—Haría lo que fuese por él —dijo con amor colocando las manos en su pecho —¡Minato-kun se merece ser amado infinitamente! Es un buen hombre, se merece las mejores comodidades y yo puedo ofrecérselo. Quiero que sea un hombre capaz de despertarse todos los días de su vida con una sonrisa en el rostro y yo no podría ser más feliz que a mi causa él sonriera.

¿Ósea que va a consentirlo con dinero para que la ame? —pensó Tsume poniendo mala cara, pero no expreso su opinión o tal vez ni le pagarían —¡Muchas gracias por venir, Hime-sama!

La princesa se marchó siendo aplaudida y con gritos eufóricos de sus fans. Muchos ya estaban votando por ella para que se quedara con Minato y otros habían cambiado la apuesta al ver que ella ganaría. Su contrincante no tenía oportunidad.

—¡Y ahora les presentamos a Kushina Uzumaki!

El reflector apunto hacia una tímida Kushina que salía detrás de las cortinas. Todos abrieron la boca con asombro, incluso Minato que podía verla de arriba a la perfección. Kushina usaba el vestido violeta con los tacos negros y altos mientras que su cabellera estaba sujetada por unos broches y dejaba suelto la parte de atrás. Se veía ligeramente maquillada y completamente adorable ante la mirada de muchos. Nadie podía creer que la marimacho de Kushina Uzumaki podía ser tan preciosa, incluso más que la princesa.

Se sentó en la silla delante de su amiga Tsume, quien se encontraba un tanto en shock al ver a su vieja amiga tan linda, pero al notar que esta estaba un tanto malhumorada, sonrió zorruna y prosiguió a hacer las preguntas.

—¿Qué es lo que te gusta de Minato?

Pareció pensarlo por un momento colocando el dedo sobre su barbilla, haciendo que todos chillaran como fans girl por la ternura que provocaba.

—Mina-chan es tranquilo, caballeroso, modesto y muy bueno conmigo —contesto fingiendo dulzura en su voz. Había sido lo primero que se le había ocurrido y tampoco quería exagerar como la princesa de pacotilla.

—¿Cómo lo conociste?

—Pues en la academia —respondió Kushina sin más. El público la miro incrédulo mientras sus amigos se golpeaban la frente con la mano ante la respuesta simple. Kushina se dio cuenta esto rápidamente y decidió agregar algo mas —¡Me enamore de él a primera vista! Lo admiraba porque se notaba el gran ninja que seria, me propuse a ser tan fuerte como él que no paraba de entrenar una y otra vez ¡Quería llegar a ser digna de él! Finalmente, llegue a ser una de las que se graduó a los diez años junto con él. Me lleno de felicidad al saber que habíamos alcanzado un objetivo juntos y me propuse que cada día de nuestras vidas seriamos excelentes ninjas y dos enamorados que nos acompañaríamos por siempre —finalizo con una expresión llena de orgullo y amor en el rostro, haciendo que todos lloriqueaban aún más.

Tsume se tapó la boca con las manos para no echarse a reír, pues sabía que todo lo que decía su amigo era cuento chino, pero ella no iba a cagarle el teatro así que se contuvo para hacer la última pregunta.

—¿Cómo cree usted que haría feliz a Minato?

Kushina se sorprendió por la pregunta, no había prestado demasiada atención a las preguntas y a las respuestas de la princesa, por lo que se encontró un tanto insegura en que decir. Pronto se le surgió una respuesta cursi y tonta que la llevaría al éxito, pero... ¿realmente esa era la forma de ganar? Sabía que la princesa había hecho trampa en la segunda estancia, ella la tuvo difícil porque Tsunade la estaba jodiendo, pero la princesa tan delicada no podía limpiar así como así una mansión cuando debía ser la primera vez que tomaba un trapo para fregar.

Si voy a ganar, voy a ganar siendo yo misma —sentencio en su mente y saco un kunai de quien sabe dónde, haciendo que todos exclamaran. Arranco un poco la caída de su vestido violeta hasta que quedara corto y recorto también las mangas largas hasta la mitad. Finalmente, se soltó en cabello tirando las evillas y se quitó los zapatos —¡Así estoy mejor, ttebane! —exclamo con una sonrisa zorruna, quitando todo el encanto que la había rodeado hasta hacia poco.

Todos estaban con la boca abierta ante la estupidez echa de la Uzumaki, excepto Tsume y Tsunade que sonreían con orgullo y Minato que sonreía feliz y con cariño hacia la pelirroja desde su pilar —Mira, Tsume, no tengo idea de cómo hacer feliz a Mina-chan. Creo que sería incluso más feliz si no estuviera conmigo —se encogió de hombros levantando las manos arriba —Pero si te diré una cosa: voy a intentarlo. No solamente hacerlo feliz a él, también hacerme feliz a mí misma. Esta relación puede durar mucho o nada, pero sé que ambos vamos a luchar por estar juntos y hacernos bien mutuamente.

—Y con esto finalizamos —dijo Tsume al público. Haruki salió de la cortina para posicionarse al lado de Kushina, no sin antes enviarle una mirada matadora —¿Ya tienen su devolución, jueces?

Tsunade levanto el cartel con el nombre de Kushina y Jiraiya con el de Haruki (porque había vuelto a ser sobornado). Orochimaru era el único que estaba en duda, pero a él no le importaba demasiado quien ganaba en aquel asunto porque Tsunade lo había obligado a participar acusándolo que ya no hacían nada como equipo. Sin más, suspiro y levanto su cartel causando el mismo impacto en todos, incluso en las participantes

—¡La ganadora es Kushina Uzumaki!

—¡¿Qué hiciste, Orochimaru?! —exclamo Jiraiya con los ojos bien abiertos —¡Si te ofrecieron dinero incluso más que a mí.

—¡¿Que dijiste?! —exclamo Tsunade fulminándolo con la mirada y Jiraiya supo que cometió un terrible error.

—Si tomaba el dinero entonces Uzumaki me lo quitaría, es lo que le debo —contesto Orochimaru cerrando los ojos ante la atenta mirada de sus amigos, Tsunade sostenía de la camisa a Jiraiya y se detuvo antes de golpearlo solo para escuchar la razón de su amigo —Si la voto, entonces no habrá ninguna deuda.

—¡Eres un maldito!

—¡Vas a aprender a no ser sobornado! —grito la Senju y se lanzó arriba de su compañero para molerlo a golpes.

Kushina aún estaba en shock por la noticia hasta que vio a Fugaku delante de ella con una sonrisa en el rostro.

—Lo hiciste.

—¡Lo hice, ttebane! —grito con alergia y alzando los brazos hacia arriba.

—¡Esto es injusto, injusto! —lloriqueo la princesa colocando las manos en su rostro.

—¡Aprende a perder, no todo en la vida se puede!—Kushina le palmeo la espalda en forma amistosa y Haruki la miro sin comprender —¿Qué? Ya no somos enemigas, podemos llevarnos bien. No te pongas mal, ttebane, algún día encontraras a alguien especial para ti.

Haruki la miro a los ojos, admirándola por ser tan buena con ella cuando solo había echo trampa y había deseado lo peor para su entonces enemiga. Abrazo a la pelirroja y lloro en su pecho mientras esta sonreía zorruna y la acariciaba para consolarla.

Minato miro de arriba la reacción de ambas jóvenes y sonrió feliz. Quizá la princesa ahora entendiera el porqué de sus sentimientos

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Holis, soy yo de nuevo después de estar desaparecida!

Lamento mucho el retraso, la universidad absorbe y bueno u.u tampoco he tenido demasiada inspiración en esta historia porque no sé exactamente con que inspirarme cuando escribo, así que tengo que andar variando mas en música que escribiendo xd

No subiré hasta dentro de dos o tres semanas porque tengo un parcial importante y bueno u.u aproveche a subir aquí porque durante la semana estuve escribiendo.

SON 34 PAGINAS! con razón lo sentía eterno, pero tengo organizados todos los capítulos y seria un descontrol para mí cortarlos xd

¿Qué les pareció? ¡Hacia tiempo que no me divertía escribiendo algo así! Kushina peleando por el amor de Minato y por su maternidad sobre Kakashi xd La ame por la locura que armo :3

Quiero anunciarles que cuandoo llegue al menos al capitulo 23 o 25 del fic voy a subir otro fic mas corto de MinaKushi ¡Y les aseguro que les gustara! Oh bueno, eso espero. Será un fic de UA con mi pareja preferida y también con el increíble FugaMiko n.n

Si están curiosos, puedo dejar la sinopsis en el próximo capitulo.

Gracias por su apoyo a todos y cada una de las personas que leen este humilde fic c:

Bienvenidas nuevas lectoras!

¡Sayonara, ttebane!