Epílogo
Era un lugar sombrío, muy extraño y desconocido para todo el mundo. Era una dimensión inexplorada, posiblemente fallida… o destruida. Hasta donde llegaba la vista, todo tenía tonos rojos, amarillos, azules...que se intercalaban en remolinos y formas diversas. …Era muy parecido al Null Space, si lo piensas bien.
Justo en el medio de todo (si es que puedes usar ese término en este lugar infinito) se encontraba una sola persona. Una sola silueta amarilla y triangular, el único habitante de este lugar tan siniestro, flotando en su limbo.
-¡Esos "Guardianes del Multiverso" son unos completos imbéciles! –gritaba Bill –¡Lograron quitarme casi todos mis poderes! …Aunque tal vez pueda ir con el Axolotl y pedirle que me devuelva mis poderes…
»¡¿Qué estoy diciendo?! ¡No puedo humillarme más yendo a pedir ayuda de ese tonto branquioso! Tengo que recuperar mis poderes de otra forma…
»¿Qué decía el tonto de Pac-Man…? Algo de unos Diarios –creó una esfera frente a él, que le servía como pantalla. Era la transición del número de varias dimensiones, cada una representada con un planeta. Se detuvo en la Tierra, en la dimensión 6-15.
»Ah, sí. Ya entiendo. Gravity Falls, Oregon. La última vez que fui por accidente dejé entrar a miles de criaturas mágicas… No sé si la gente de ese lugar me idolatre o me tema. …Ahora que lo pienso, tal vez sea por lo que hice que se originaron las plantas de ese puffle…
»En fin, los Diarios son –en la esfera salió la imagen de un joven científico humano, delgado y, extrañamente, con seis dedos en cada mano –…de él. Stanford Pines llegó a Gravity Falls en 1975 para estudiar los fenómenos del lugar y escribió sus descubrimientos en tres Diarios –la pantalla cambió a tres libros rojizos, algo viejos y malgastados, cada uno con una mano dorada de seis dedos en la portada.
»¡Genial! ¡No se diga más! Iré a 1975 a hablar con el Seis-Deditos y lo convenceré de crear un portal para liberar a mi mundo, y con él, devolverme mis poderes. Tal vez ya no tenga tanto poder, pero aún puedo aparecerme en sus sueños y, si me lo permite, poseerlo. Puedo presentarme como…una musa, es lo que dijo Pac-Man.
Una carcajada cínica y maníaca que se extendió por todo el lugar siguió a la formulación de su malvado plan.
