Desde hacía demasiado tiempo Marinette era su amiga al igual que Adrien y lo fueron incluso antes de convertirse en la "pareja destinada".
Pero Kagami no podía evitar sentir ese deje de culpa por amar a Adrien como lo amaba aún después de tanto tiempo y a pesar de saberlo con su amiga.
Tenia veintiún años y aún estaba enamorada de su primer amor y por más esfuerzo que hacía no lograba olvidarse él.
Amaba sus batallas de esgrima donde era retada a dar lo mejor o perder. Incluso cuando discutían por un punto era divertido, ninguno daba su brazo a torcer y peleaban con entusiasmo.
Y sus ojos.
Dios sus ojos verdes la volvían loca y le robaban la capacidad de respirar cuando la miraban con ternura o con una extraña intensidad en momentos en los que ella no debería notarlo, pero lo notaba.
Diablos, lo notaba claramente recorriendo su cuerpo con esos ojos verdes y sabía que no le era indiferente pero que jamás, de verdad jamás traicionaría a Marinette a pesar de su atracción por ella.
Kagami tampoco actuaría sobre eso. Marinette era su amiga, ambas habían luchado por Adrien y había ganado Marinette por lo que debía simplemente rendirse y ser feliz por ellos.
Al menos pensaba eso la mayoría del tiempo, pero verlo esa noche llegar con ella del brazo y sentir sus ojos fijos en su cuerpo vestido de rojo le sonrojo las mejillas y la sofocó.
No puede evitar más sentir lo que siente y se odia porque sabe que a pesar de no querer lastimar a su amiga si él la mirará, si él se acercará ella estaría perdida, caería en sus brazos completamente.
Una mirada, una palabra o si quiera una caricia de Adrien la obligaría a mandar al diablo al destino.
Ella sabía que no estaban destinados a ser pero no podía evitar amarlo. Sabía que no era correcto pero el amor en sí mismo no era un pecado, si actuaba sin importar la felicidad de su amiga entonces si lo sería.
Pero ella jamás lastimaria a Marinette si podía evitarlo.
Su querida amiga Marinette que sonreía frente a ella radiante de emoción y alegría mientras charlaba con Luka Couffaine. Kagami veía esa chispa entre Marinette y Luka, ese cariño especial que se tenían y que muchas veces deseo que se transformara en amor para que Adrien fuera libre.
Se sonrojo al ver a Adrien caminar hasta ellos y sentarse a su lado, cerro los ojos y aspiro su aroma discretamente y por esos segundo fue feliz por el ridículo detalle de que se sentara a su lado y no junto a su novia.
Parpadeo rápidamente alejando tan ridículas ideas y se dejó llevar por la conversación una vez más riendo al imaginar a Luka completamente perdido en Londres y perseguido por algunas de sus fans.
Ignoro los ojos verdes que la miraban de reojo mientras Marinette y Luka reían suavemente y se repitió su mantra "Somos amigos" hasta que las palabras dejaron de tener sentido y deseo marcharse cuanto antes para evitar cometer una locura.
Pero ella era fuerte, ella podía con eso y más y se quedaría, a riesgo de parecer masoquista, pero se quedaría allí, junto a su querido amigo Adrien.
La vida de Kagami solía ser tranquila, rutinaria y a veces un poco aburrida por lo que una semana pasó rápidamente luego de la fiesta casi sin que lo notara.
Al menos hasta que le llego un mensaje de Marinette para invitarla a una noche de chicas en su casa y le contaba que había roto su relación con Adrien.
Miraba boquiabierta el mensaje sin creerlo del todo, incluso pensó que era solo un sueño pero luego de pellizcar su brazo con fuerza y ver que el texto aún decía lo mismo una sonrisa mitad alegría mitad culpa llego a sus labios.
Odiaba que Marinette sufriera pero la sola idea de que Adrien pudiera corresponder sus sentimientos por más pequeña que fuera la llenaba de esperanza.
Borro su sonrisa y le confirmó a su amiga su presencia antes de guardar su teléfono móvil y volver a entrenar repentinamente llena de energía.
Asintió para si misma antes de decidir que ella no buscaría al rubio, si algo podría existir entre ellos entonces sucedería cuando el momento fuera oportuno.
