Este es un AU, donde Candy y Eliza son adultas y con diferente personalidad
Es Yuri, solo hay dos opciones, leer o no leer, cada quien tiene su decisión
Creo que en una parte de este fandom planearan lincharme en un sitio público por escribir algo que me gusta
Que lo disfruten, eso es todo
Yuzu y fuera
.
.
.
Se suponían que solo eran amigas sin compromiso, es decir nada de romances ni sentimientos, solo tener sexo cuando su esposo andaba en negocios por un largo rato. Candy White cerró los ojos, estaba completamente aburrida desde hace un mes, había hecho de todo para pasar otro día de mierda al lado de cierta persona causante de sus males y que por causas, quizás motivos, cualquier razón o dadas las circunstancias ahora se la andaba echando los perros.
Abrió sus orbes esmeraldas y miró a su compañera, amante, bueno, solo la imbécil que estaba buena y se la tiraba matar el aburrimiento aunque sea un poco… La persona quien fue su jurada rival en su infancia y adolescencia y cuyas batallas que tuvieron fueron por cosas de esa mismas épocas de la vida, esa zorra de cabello rojo con peinado a lo siglo XVIII y frente con mirada a lo doña Florinda encabronada pero con un cuerpazo de villana… Esa tipa estaba en su bata fina blanca, esa mujer, Eliza Leagan dormía en su cama y ya era un mes con esa arpía.
-Candy-chan- Canturreó la villana-
-¿Qué diablos quieres?- Preguntó la pecosa en un tono de mala manera
- ¿Qué piensas de mí? -Fue una pregunta al azar, al aire, ni siquiera sabía del por qué preguntó.
-Eliza, estoy durmiendo.
-Me hablaste.
-Ay por el amor de Dios. -Candy molesta, se incorporó- ¿Qué quieres ahora?
-Que respondas. ¿Qué piensas de mí?
-Te odio. -no le bastó pensarlo, de hecho desde que eran niñas el sentimiento era el mismo
-Aparte de eso. Me refiero que piensas de mí, si soy linda, amable; ese tipo de cosas.
Genial, tenía que buscarle la quinta cola al gato
-Veamos …- sus orbes verdes observaron el techo, mientras que su mentón era apoyado por su mano. Pensar en Eliza… Nah, no era tan difícil -Eres despreciable, irritante, descuidada, gritas mucho, reclamas mucho, te la andas de estar encima de todos, eres una malcriada, sigues actuando como una niñita rica, te haces quedar si tuviera años… Hay muchas cosas que pienso de ti, terminaría cuando el mundo se acabe
Sin duda alguna era la realidad cuando se trataba de esa tarada con complejo de Ricky Ricón
-¿No puedes decir al lindo de mí, pecosa idiota?- Hizo un bufido de enojo, muy tierno y todo pero no funciona
-Me gusta la zorra que puedes llegar a ser en la cama todas las santas noches
Eliza se sintió sucia y usada, realmente esas opiniones le molestaron, quedando en silencio por un segundo.
-Eso no es nada lindo
-Como sea –La rubia pecosa se puso de pie, yendo a la puerta- Voy a dormir a otra parte.
-¡Uy, como te odio Candy!- Lanzó un a almohada pero chocó la espalda de la otra mujer pero no fue lo suficiente
-Odio cuando me dices que me odias, y odio cuando te odio.- Quizás sea verdad, quizás no, solo quería que se le quitara lo berrinchuda
-Candy… Eso es… -Enseguida, la pelirroja se levantó de la cama, quedando detrás de su amante.
-Lo que pienso de ti… -giró la manilla de la puerta, abriéndola-. Me gusta cuando vienes a mí y me abrazas sin razón…- Se sonrojó, se maldijo a sí misma… De hecho un sello personal de ella era que era una Kiko
¿Qué es Kiko?
Es una persona que tiene todo para ella, criada con la estúpida creencia que los seres que están alrededor suyo no están a su altura pero que no se termina de convencerse de ello. Es una persona sumamente engreída, creída y manipuladora, que reclama toda la atención para sí misma y no escatima en nada para lograrlo.
Generalmente se escuda tras la máscara de ser el "Rico" del medio donde vive, alardeando de todo lo que tiene; si alguien consigue algo, esa persona se jacta de tener, o poder conseguir fácilmente.
Pero de sus defectos tenía ese lado encantador, pudiera tener todo lo millonaria y de alta estirpe que pudiese pero desde cuando eran niñas, era una completa cabeza hueca y sus tantas torpezas la hacían bastante cómica. Era sumamente torpe y al mismo tiempo atenta y despierta, y también era el dolor de cabeza de profesores y otros estudiantes hasta de la misma Candy que fue la única que la estimó y respetó a pesar de su rivalidad.
Aunque tenía sus buenos sentimientos y era cariñosa en el fondo… Justo como ahora, con ese puchero y esas expresiones lindas. Se odiaría cada mañana siguiente pero… Era Eliza, la idiota con la que se hizo un buen vinculo de rivalidad… No soportando más, iba a salir pero…
-Candy-chan… ¡Espera! –exclamó la pelirroja, cerrando la puerta de golpe, colocándose frente a la rubia pecosa-Eso fue… lindo.
-Si…- Una sonrisa pequeña dibujaba su rostro- Bueno, ya quítate. Quiero…
-Candy…
-¿Qué?
-¿Durmamos juntas? -cerró los ojos y la besó, sin duda ese lado tierno la hacía débil, muy debil. Los brazos de la mujer rodearon la cintura de la rubia, pues la primera era alta, la cabeza de la pecosa estaba en el busto de la pelirroja
Nunca lo dijo pero ese cuerpo de diosa griega era otra cosa que le gustaba… Pero lo poco que conocía de ella…
-Está bien, Liz…- Se sonrojó dejando que los brazos de su amante la arrullarán con suavidad
