Pasaron los días y Gavin aunque por muy extraño que pareciera se comportaba mejor con Robin. Ambos intentaban entenderse, habían iniciado una relación y debían hacer un esfuerzo por llevarse bien. En ocasiones a Gavin se le agotaba la paciencia con facilidad pero guardaba la compostura más que en otras oportunidades. Robin por su lado ya había asimilado ciertas conductas de su pareja que a pesar de que a veces eran molestas, ignorarlas era la mejor opción para evitar problemas.

-Buenos días abuela - saludó Robin entrando a la cocina.

-Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños Robin, feliz cumpleaños a ti.

Daisy esperaba a la androide con un pequeño cupcake glaseado y una cajita de regalo muy bien forrada. Robin sonrió de felicidad.

-Muchas gracias abuela. Aunque no podré comerme el cupcake.

-Ya lo sé, pero todo el mundo merece tener al menos un cupcake en su cumpleaños, incluso si no sé lo puede comer- se acercó a la androide y le dio un abrazo- feliz cumpleaños cariño- reiteró- aquí tienes tu regalo espero que te guste.

-Pensé que mi regalo había sido el vestido de la fiesta.

-Sí, lo era… pero vamos no creerías que te dejaría sin regalo el día de tu cumpleaños. Qué esperas ábrelo- apremió Daisy.

Robin abrió el obsequio develando un lindo broche para la camisa con forma de ave, más específico el de su nombre.

-Esta precioso, gracias.

-Ven te ayudaré a ponértelo - Daisy tomó el broche y se lo puso a Robin en el lado izquierdo de su pecho casi cerca de su corazón- listo, un parajito lindo como tú.

Afuera se escuchaba el sonar de una bocina de auto, Gavin había llegado a buscarla. Robin se despidió de Daisy y fue con su pareja, se subió al auto y le saludo un sutil beso. Robin estaba feliz y Gavin no sabía a qué se debía. El detective no tenía idea de lo que acontecía para su pareja ese día y la androide ni se molestó en hacérselo saber.

Llegaron a su trabajo y el día transcurría con total normalidad. Robin revisaba expedientes y realizaba informes como de costumbre. A la hora del almuerzo se dispuso a esperar a Gavin en el estacionamiento para ir al local aledaño al departamento como siempre. Mientras tanto Connor aprovecho la ocasión para hablar con ella.

-Feliz cumpleaños.

-¿Como lo supiste?- pregunto ella extrañada.

-Daisy.

-¿Por qué no me sorprende?

-Te compre un regalo, bueno de parte de Hank y yo.

Robin agarró el regalo que estaba en una bolsita de papel decorado.

-Es un prendedor para el cabello.

-Se supone que debía ser una sorpresa ¿no?- razonó Robin.

-Oh, Lo siento. Dar regalos no es una actividad que haga a menudo- aclaro el androide con inocencia.

-Eso veo- agrego riendo.

-Robin, ¿estás saliendo con el detective? – Connor fue directo.

Robin abrió los ojos con sorpresa y sin dudarlo tapó la boca de su amigo con notoria preocupación.

-No digas eso en voz alta- susurro aún preocupada.

Connor asintió.

-¿A que viene esa pregunta?

-Los vi besándose hace unos días dentro del auto.

-Se lo dije- hablo Robin para sí misma con exasperación refiriéndose al detective.

Connor la miraba esperando una respuesta, Robin confiaba en su amigo no tenía sentido ocultárselo.

-Lo estamos intentando- confeso ella.

El androide se extrañó.

-Pensaba que el detective no tenía sentimientos- bromeó.

-Igual yo, pero no es tan idiota después de todo. Hay un lado de él que pocos conocen.

-¿Te gusta? ¿Estás enamorada?

-la verdad ni se cómo explicarlo, pero de que siento algo por él… eso es seguro.

Connor levantó su mano desactivando su piel.

-¿Puedo?

Connor sentía curiosidad por las emociones de su amiga, y la mejor manera de entenderlo era así. Ella junto su mano con la de él comenzando un intercambio de sensaciones particulares. Ambos se miraban a los ojos con sus manos juntas, a lo lejos Gavin observaba la escena con creciente celo, la última vez que había visto una acción como esa fue el día donde se transmitió el beso de Markus y North. Finalmente Connor llego a un punto de experimentar una gran fuerza en el interior de su amiga, obligando a separar su mano quedando impresionado.

-Vaya eso fue intenso.

-¿Lo ves? Surgió sin poder controlarlo- explicó la androide.

-¿Y el también siente lo mismo?

-Es lo que me ha dicho. Espero que sí.

-Si te hace daño Hank y yo le patearemos el trasero - habló tratando de sonar serio.

-lo sé- la chica rio- pero no creo que lo haga, a pesar de que no quiera admitirlo es una buena persona. Connor prometeme que no le dirás a nadie… por favor.

-Te doy mi palabra- habló con seguridad.

Gavin caminó hacia los amigos y sonó su garganta con fuerza.

-¿Interrumpo algo?

-No, para nada. Ya estaba por retirarme. Que tengan un buen día- Connor se marchó él sabía lo que significa pasar al menos pocos segundos con el detective…fósforo y dinamita.

-Te estaba esperando- dijo Robin.

-¿Ah sí? No sé para qué, después de todo estabas en mejor compañía-respondió de mala gana caminando por el estacionamiento.

-¿Estás enojado?

-No. ¿Por qué me enojaría que mi novia estuviera con el idiota de Connor? - dijo con sarcasmo.

-Estas celoso - infirió la androide.

Gavin se giró hacia ella de golpe.

-Claro que estoy celoso.

-¿Por qué lo estarías?

-Cuando tienes una relación no andas juntando la mano con otros hombres Robin - explicó con molestia.

-No lo hice con mala intención-aclaró ella.

-Vi a Markus haciendo lo mismo con la chica androide antes de besarse.

Robin se tapó la boca para contener la risa. Gavin la miró ofuscado.

-¿Que es tan gracioso?

-No pensaste que nos íbamos a besar ¿verdad?

El detective se sonrojo de vergüenza. Ella se acercó a él, posó una de sus manos en su mejilla y lo acarició.

-Jamás besaría a otro hombre que no seas tú- hablo con dulzura.

Gavin que fruncía el ceño suavizó la mirada.

-Connor nos vio el día que nos besamos en el auto, me preguntó si sentía algo por ti. Nosotros nunca hemos experimentado el amor de pareja así que era normal su curiosidad. La forma de compartir nuestras emociones y experiencias es por medio de ese toque-explicó.

-Entonces son cosas de androides que el tonto de Gavin no entiende- pronunció aún molestó.

Ella se apartó de él y cruzo los brazos mirando hacia otro lado mientras negaba con la cabeza en señal de desaprobación.

-¿Y ahora tú eres la ofendida?- le reprochó Gavin.

-Lo único que hice fue mostrarle a Connor lo que sentía por usted.

- Eso quiere decir que ¿Connor sabe lo que pasa entre tú y yo?

-Es mi amigo no dirá nada, confío en el- aseguró con firmeza mirándolo de nuevo.

-Violaste mi primera condición-le acusó.

-Y tú estás violando mi única condición - replicó Robin.

-Yo no he violado nada- reclamó ofendido- ¿o me dirás qué tengo prohibido ponerme celoso?

-No tienes ningún fundamento para estarlo- reprochó- con la única persona que quiero estar es contigo Gavin ...confío en ti, dejé de razonar tanto lo que siento por ti, pensé más con el corazón por ti...pero al parecer tú aun no confías lo suficiente en mí-habló Robin con un dejé de tristeza.

Hubo un instante de silencio. Gavin sabía que su pareja tenía razón, sentía pena por la escena que había armado.

-Robin yo-

-Regresare al trabajo- lo interrumpió- lo veré más tarde, disfrute su almuerzo.

La chica se dio media vuelta abandonando al detective en el estacionamiento. Gavin llevo una de sus manos a su rostro, soltó un suspiro cansado lamentando su actitud de imbécil.

-¡Maldita sea!- exclamó enfadado.

Cuando regresó de almorzar, se sorprendió de ver el escritorio de Robin adornado con motivos de cumpleaños. Connor junto a Hank y otros compañeros le había preparado una sorpresa a Robin cuando volvió del estacionamiento de hablar con Gavin. Robin ocupaba su asiento muy concentrada en su trabajo, en la mesa a un lado había varios regalos apilados. ¿Era su cumpleaños y no le dijo nada? ¿Por qué? Gavin se sentía el doble de patán que antes.

El detective ocupó su puesto, sin decir nada. Robin ni lo tomó en cuenta seguía dolida por la irracional desconfianza de Reed hacia ella. Y obviamente él lo entendía, aunque no era su culpa no saber que era su cumpleaños, nadie se lo había dicho así que tenía un punto a su favor.

La jornada terminó y Robin decidió esta vez irse por su cuenta en el transporte público, señal de que seguía disgustada por la actitud de Gavin. El muchacho resignado decidió darle su espacio sin embargo tenía el deber de arreglar las cosas con ella.

El sábado Daisy y Robin compartían juntas viendo películas. La abuela adoraba ver aquellas que trataban de romance un género que Robin no disfrutaba en el momento porqué indudablemente le hacían pensar en Gavin. La puerta sonó ella se levantó para atender. No molestaría a Daisy estaba muy concentrada en una de sus escenas románticas favoritas.

Robin abrió la puerta y justo era en quien más pensaba.

-Hola- saludo él inseguro de la reacción de ella.

-¿Vienes por trabajo?

Gavin titubeó y luego negó.

-Entonces puedes irte - la androide hizo a cerrar la puerta.

-Espera- Gavin la detuvo-lo siento.

Ella lo miró seria.

-Lamento haber dudado de ti.

-¿Eso es todo?

-Me porte como un imbécil.

Ella lo miró fijamente por un momento dejo la puerto se aproximó a él y le dio un beso.

-Concuerdo.

-¿Debo tomar eso como un acepto tus disculpas?

Robin cerró la puerta detrás de ella e invitó al detective a sentarse en el mueble de madera del porche. El accedió sentándose junto a ella. Robin se acurrucó al detective, Gavin paso uno de sus brazos por el hombro de la chica pegándola más a él.

-¿Por qué no me dijiste que cumplías año?

-No creo que le importará un evento de esa clase, pensé que lo vería infantil.

-Claro que no.

Ella lo vio con sospecha.

-De acuerdo si lo considero infantil, pero por ti puedo tolerarlo, por lo menos te habría comprado un obsequio.

-No te preocupes no hace falta

Gavin pensó, le inquietaba el no celebrar como debía el cumpleaños con su novia, él se prometió que la compensaría y esa además de las disculpas era la razón por qué la había visitado.

-Vamos- Gavin se levantó- ven conmigo.

-¿A dónde?

-Ya verás.

Robin le avisó a Daisy que saldría con Gavin, y juntos tomaron destino al lugar planeado por Reed llegado a un centro comercial.

-¿El centro comercial? - pronunció ella sin sorpresa.

Dentro del centro comercial se sentía la típica agitación de las personas que iban y venían de compras y negocios. Reed la tomó por la mano y la condujo hasta una tienda de joyería, al entrar los recibió un androide de amigable sonrisa.

-Buenos días. Bienvenidos ¿en qué puedo ayudarles?

-¿Tiene collares? ¿De esos que se vean bonitos?

-¿Son para la dama?

Gavin asintió-

-Seguro.

El androide sacó del mostrador una serie de delicados collares con dije , plateados, dorados con brillantes entre otros.

-Estos son algunos de los modelos, puedo mostrarles más si lo desean o también personalizar el suyo y se lo diseñaremos con gusto.

-Escoge uno- pidió Gavin a Robin

Robin vaciló antes de hacerlo. Estudio cada uno de los collares con detenimiento hasta que se fijó en una medalla plateada tallada con flores.

-Ese me gusta- le señaló.

-¿Estás segura?

Ella asintió sonriente.

-Bien quiero ese, y envuélvalo para regalar.

El androide hizo caso, Gavin canceló y recibió el collar en una linda cajita decorada. Salieron de la tienda y pronto le entregó la caja a Robin.

-Feliz cumpleaños.

-Ya le había dicho que no era necesario.

-No para ti, pero sí para mí.

Robin sacó el collar de la caja y le pidió ayuda a Gavin para ponérselo.

-¿Te gusta?

-Me encanta.

-Sinceramente pensé por mucho tiempo que darte para tu cumpleaños. Después de todo no podía llevarte a cenar así que esta me pareció una mejor idea.

-Me habría encantado acompañarte a cenar.

-Pero los androides no comen ¿o sí?

-¿Quién sabe? quizás haya alguno con la función de procesar alimentos.

-¿Como una licuadora?

Robin mostró una amplia sonrisa, soltando una suave carcajada.

-Es la primera vez que te veo sonreír así frente a mi…me gusta que no tengas la misma sonrisa mal programada de Connor.

-No seas así- le dio una palmadita.

Gavin la tomó por la mano, la atrajo hacia él y la besó.

-Oye , ¿sabes qué? Se me acaba de ocurrir otra idea para celebrar tu cumpleaños -dijo Reed aún con Robin en sus brazos.

-Ah sí ¿y que puede ser?

-Tengamos una cita

Robin se extrañó por la propuesta.

-¿Hoy?

-Claro, me dijiste que nunca habías tenido una cita, tengamos una hoy

La androide no parecía muy convencida, su conocimiento sobre citas era muy vago pero valía la pena intentarlo.

-Está bien.

-¿A dónde quieres ir?- preguntó Gavin.

Robin pensó y luego se le ocurrió el perfecto lugar para su primera cita.

-¿Es enserio?- dijo Reed con desagrado.

Ambos se encontraban parados frente a la entrada de un parque de atracciones.

-¿Un parque de atracciones?- le pregunto a Robin.

Ella asintió emocionada.

-En ciertas películas que he visto con Daisy, la pareja tiene una cita en el parque así que me pareció el lugar perfecto para empezar.

-No me digas- dijo Reed con sarcasmo y poco convencido de la idea.

Compraron entradas y se dispusieron a disfrutar. Pasaron gran parte de la tarde compartiendo probando los juegos y las atracciones consiguiendo premios, olvidándose de todo y concentrándose en ser feliz por ese momento, hasta que cayó la noche, pero Robin no quería marcharse antes de probar una última atracción.

-No, definitivamente no- dijo Gavin - me niego rotundamente a poner un pie en esa atracción.

-¿Qué tiene de malo la rueda de la fortuna?

-No me gusta. Es lenta y nada divertida.

-Pero según lo que he visto es un símbolo de romanticismo.

-No es romántico es aburrido.

-Por favor- le miró suplicante.

Reed se mantenía reacio sin embargo terminó sucumbiendo antes los ojitos suplicantes de la chica.

-Estas bien, está bien- gruñó de mala gana.

Fueron hasta la atracción el encargado les aconsejo sujetarse por seguridad. La rueda comenzó a moverse. Robin estaba completamente emocionada y muy ilusionada cuando su asiento empezó a alcanzar más altura pudo ver parte de la ciudad. La chica estaba fascinada, volteó a ver si Gavin sentía lo mismo sin embargo notó que el detective no lo estaba disfrutando y no precisamente porque le parecía aburrido.

-¿Se siente bien? Lo veo tenso.

Gavin estaba bastante hundido en su puesto con las manos bien sujetas a la baranda su respiración era profunda y su mirada fija hacia el frente , parecía incluso que temblaba un poco

-No...No pasa nada- dijo con un tono nervioso

Robin se fijó de nuevo al detective, luego abrió los ojos mostrando impresión.

-No lo puedo creer ¿le temes a las alturas?- habló como si se tratase de un gran descubrimiento.

-¡Claro que no!

-Claro que sí. Puedo detectar claros síntomas de acrofobia- aseguró.

-¡Ya te dije que no!-reiteró.

Ella lo miró con dulzura como si se tratase de un niño pequeño e indefenso.

-Oye -colocó su mano sobre la de Reed que todavía sujetaba con fuerza la baranda- mírame.

Pero Gavin se rehusaba a mirar hacia otro lado. Robin con su otra mano tomó el rostro de Gavin y lo dirigió hacia ella para poder hacer contacto visual, lo que consiguió con éxito.

-Está bien, estoy contigo - habló con un tono suave-no dejaré que te pase nada.

Gavin la observó con detenimiento ¿como era posible que había terminado junto a ella?

-Si estás usando la función para disminuir la ansiedad, te diré que está funcionando.

Ella sonrió.

-No lo hago.

Gavin se sorprendió por la manera en la que Robin había logrado generar un sentimiento de seguridad en él. Por muy extraño que pareciera le agradaba estar con ella.

Terminaron su paseo por el parque de atracciones, la pareja se había divertido lo suficiente era tiempo de regresar a casa.

-Fue una experiencia maravillosa- dijo Robin alegre mientras caminaba de la mano con el detective.

-¿Algún otro lugar que quieras visitar antes de volver a casa?

Robin inclinó la cabeza ligeramente hacia arriba pensando.

-Ahora que lo mencionas, me gustaría visitar tu apartamento.

-¿Qué?- pronunció Reed con rareza- ¿Por qué querrías eso?

-Tengo curiosidad. Me gustaría saber cómo luce el espacio personal dónde se desenvuelve cuando está fuera del trabajo.

Gavin dudo por un segundo, pero terminó accediendo. Luego de unas horas en carretera por fin llegaron a un edificio no muy alto y un tanto modesto.

Aunque no era lujoso el interior lo mantenían limpio y en buen estado. Subieron al tercer piso en el ascensor, caminaron un largo pasillo que tenía un desfile de puertas similares pero números diferentes hasta que alcanzaron la entrada a la fortaleza diaria del detective

Gavin abrió la puerta y encendió la luz, por algún motivo se sentía nervioso de mostrarle a Robin donde vivía. La chica entro tras de él estudiando el lugar con sumo detenimiento.

-Bienvenida a mi hogar.

Era un apartamento con suficiente espacio, al entrar se podía tener un amplia vista del sitio. Hacia la derecha una cocina de concepto abierto con isla que daba a un comedor pequeño de dos sillas. Hacia la izquierda había un solo sofá con una televisión y una mesa de centro de madera, más allá habían dos puertas la primera era de la habitación de Reed y la segunda del baño. Hacia el frente había una puerta transparente corrediza que daba hacia el balcón donde se notaban dos sillas de madera acolchadas.

-Es un típico apartamento de soltero - comento Robin con un tono bromista- creí que estaría más desordenado.

-¿Que te hizo pensar que vivía en un apartamento en primer lugar?

-Es un hombre soltero alrededor de los treinta años, tiene un empleo agotador, le gusta estar solo y siempre anda de mal humor, no parece una persona que busque tener una enorme casa tradicional hogareña, no lo necesita...aunque solo le hacen falta los gatos.

De pronto la androide escucho un maullido, miró hacia abajo y era uno de los gatos de Reed que se frotaba en su pierna.

-Vaya, vaya parece que no estamos solos.

- Sherlock ¿qué haces?- Reed se sobresaltó apenado- No molestes a Robin.

-Tranquilo Gavin no me molesta - Robin se agachó y acarició al gato con cariño le recordaba a snow- así que este es Sherlock y ¿dónde está Watson?

- No lo se debe est...¿espera como sabes que tengo otro gato?

-A veces cuando vas al trabajo tienes pelo de gato en tu chaqueta, lo analice y me di cuenta que pertenece a dos mínimos distintos. Así que tomando en cuenta eso y que este gato se llama Sherlock su compañero debe ser Watson, ¿estoy en lo correcto?

-Eres muy rara.

-Apuesto a que es lo que más te gusta de mí - Robin le guiñó el ojo.

Gavin se sonrojo por ello, desvío la mirada y se aclaró la garganta.

-Muy bien ya viste mi apartamento, ¿y ahora qué?

-Dime Gavin ¿que haces cuando estás en casa? -levantó al gatito y lo cargo en sus brazos mientras seguía acariciándolo.

-La verdad nada interesante. Llego del trabajo, como, bebo una cerveza y veo televisión. También me ejército cuando puedo, a veces salgo a correr...o solo me quedo acostado en la cama mirando el techo hasta dormirme-se quitó la chaqueta y la puso sobre la mesa frente al sofá, hizo los mismo con su arma y su placa.

-¿Qué tiene de interesante mirar el techo?

-Nada, hasta que comienzas a pensar- aclaró mientras se aproximaba a la nevera.

-¿En qué piensas?

-No querrás saberlo.

-Y además de eso, ¿no hay ninguna otra actividad que le guste hacer? Ya sabe que lo haga sentir bien.

Reed meditó un poco mientras sacaba una cerveza de la nevera.

-Bueno, ya que lo mencionas, a veces en las noches me hundo en el asiento del balcón a contemplar el cielo con una cerveza y termino por sumergirme en mi propia miseria existencial.

-¿Y su miedo a las alturas?

-No le tengo miedo a las alturas, aun así, no estoy suspendido en el aire y evito mirar hacia abajo- Gavin se defendió.

-Así que pensar, beber y dormir son sus actividades favoritas, si le podemos llamar a actividades.

-Fuera del trabajo no tengo un vida emocionante, deberías saberlo- destapó la cerveza y le dio un sorbo.

-Bien, entonces tomemos una cerveza juntos en el balcón y hablemos entre nosotros-propuso.

Gavin la miró poco convencido.

-No que los androides no podían comer ni beber.

-Claro que no podemos. Pero creo que serviría para hacer un ambiente más cómodo, a veces lo hago con Daisy cuando la acompañó a comer a la mesa, ella me sirve un poco de comida y eso genera un ambiente de confianza.

Reed entrecerró sus ojos considerando la propuesta de Robin.

-Mira el lado positivo si me das una cerveza cuando acabes la tuya puedes tomarte la mía- dijo la androide con un tono de picardía esperando convencer al detective.

Gavin cambió en el acto su semblante, lo había convencido.

-Ese plan si me agrada.

Saco dos cervezas una para él y la otra para la androide, salieron al balcón tumbándose cómodamente en las sillas acolchadas. Ambos contemplaban las luces de la ciudad.

-¿Y sobre que querías hablar? - preguntó Reed curioso dándole un sorbo a su cerveza.

-Pienso que ya que tenemos una relación sentimental deberíamos empezar a sumergirnos un poco en los temas personales para conocernos mejor y afianzar nuestro vínculo de confianza.

-¿Leíste eso es una revista sobre parejas? - se burló Reed.

-No...Lo vi en un artículo escrito por expertos en la materia de psicología de pareja y que además fue avalado por las mejores escuelas de psicología del país.

Reed contuvo la risa.

-¿De verdad investigaste sobre relaciones de pareja?

-No te burles, es por el bien de los dos.

-Sí, si, como digas - dijo Gavin sonriente tomando de su cerveza con la intención de que ayudará a tragarse la carcajada que le saldría si continuaban hablando del tema.

Robin de inmediato se sintió apenada.

-Creí que hacia lo correcto, yo...muchas veces no sé qué hacer- pronunció cabizbaja todavía apenada.

Gavin se sintió mal por burlarse de ella, era cierto que Robin siempre hacia su mejor esfuerzo para hacer funcionar la relación. Sobre todo tomando en cuenta lo difícil que era para ella por ser una androide que apenas estaba descubriendo ese tipo de emociones.

-De acuerdo - Gavin se irguió y se giró hacia ella se terminó de tomar la cerveza y la puso a un lado en el piso- ¿qué quieres saber de mí? -intento mostrar interés

Ella lo miró en el acto y le sonrió levemente adivinando la intención de su pareja.

-Cada uno tendrá el turno de hacer una pregunta.

-¿Cualquiera?

Robin asintió.

-Usted primero- indicó la androide.

-A ver- Reed meditó por un momento, no se le ocurría una pregunta apropiada para Robin, con una chica normal sería sencillo hacer cualquier pregunta sobre su vida, pero con ella era distinto.

-¿Quieres que comience yo?

-Sí, por favor.

-¿Por qué odias a tu hermano?

Gavin se impresionó por lo directo de la pregunta.

-Vaya... pues, yo no odio a Elijah es solo que tenemos una relación complicada.

-¿Alguna vez se llevaron bien?

-¿No que era una pregunta por turno?

-¿Ya se le ocurrió que preguntarme?

-No.

-Podemos continuar entonces.

Gavin exhaló con cansancio, no le agradaba tocar el tema de la relación con su hermano.

-Cuando éramos niños, nos llevamos muy bien.

-¿Y qué pasó?

-Crecimos, cambiamos, tomamos caminos diferentes -habló Reed con un tono de nostalgia- Elijah se volvió un supergenio científico millonario y yo bueno...soy yo.

-Es un buen detective...con una actitud cuestionable, pero un buen detective- le dio su cerveza a Gavin- y bien ¿ya se le ocurrió una pregunta?

-De hecho sí.

-Adelante.

-¿Te arrepientes de ser un androide?

Robin bajo la mirada y desvío su rostro hacia un lado pensativa. Gavin de inmediato pensó que le había ofendido.

-Fue una pregunta inapropiada, lo lamento.

Ella se volteó a verlo en el acto.

-No, no, está bien- dijo con una sonrisa amable- es solo que… no puedo arrepentirme de algo que yo no decidí. Sin embargo de no ser así no habría terminado aquí. Jamás hubiese conocido a Daisy, a Connor o a ti. Así que no me arrepiento, soy quien debo ser y estoy dónde debo estar.

-Bien dicho.

-¿Cuál es tu otra pregunta?

-¿No era una?

-Yo le hice más de una, es lo justo.

Gavin frunció los labios, la única pregunta que se le había ocurrido en todo ese tiempo ya se la había hecho. Le dio un sorbo a su cerveza esperando cualquier otra señal de curiosidad que tuviera respecto a la vida de su novia, después de unos minutos finalmente lo consiguió.

-¿Cómo terminaste viviendo junto a Daisy?

-Oh, esa es una larga historia- advirtió con una sonrisa - será para otra ocasión.

-Tenemos tiempo.

-Dentro de un momento debo regresar a casa.

Gavin se movió con nerviosismo en su asiento, no hallaba cómo decirlo.

-Podrías...podrías quedarte esta noche-trato de sonar desinteresado.

Robin no comprendía su actitud.

-Aprecio tu propuesta pero si no regreso a casa esta noche Daisy se preocupara.

-Avísale que estarás conmigo entonces -Gavin abrió sus ojos con impresión mostrando inmediata vergüenza-bueno...ya sabes no...no en ese sentido -habló con nerviosismo.

La androide se mantuvo impasible, se irguió en su asiento cerrando los ojos por unos instantes. Gavin observaba a su novia con aires de curiosidad y preocupación "¿habré dicho algo malo?" Pensó. Por fin Robin abrió los ojos despacio llevando su atención al detective.

-De acuerdo aprovechemos el tiempo- se acomodó mejor en el asiento pareciendo más relajada- veamos, ¿por dónde comienzo?


Holaa aquí les traigo un nuevo capitulo, espero les haya gustado, el próximo probablemente este narrado desde la perspectiva de Robin aun no lo he decidido. Gracias por leer. Saludos.