Después de Drama Total
Prólogo
Estaba cansado, agotado y sobre todo inestable. Eso último era lo que más lo estaba devorando internamente. Miraba cada lado de las paredes sin tratar de pensar en alguna otra cosa y solo mantenerse relajado, tranquilo. "Maldita sea, tres años encerrado aquí" no podía dejar de pensarlo. Estos últimos días habían sido los peores, y eso tomando en cuenta que su sentencia estaba casi terminando por lo que ya podía ver la luz al final del túnel. Estaba cada vez más y más cerca, pero demonios el tiempo pasaba tan lento si uno se pone a pensar cada vez más en ello.
No podía creer que no haya caído en la locura, es más, en ese mismo instante se preguntó algo ¿Cómo pueden hacer las personas condenadas a cadena perpetua para adaptarse y vivir en estas condiciones? Tal vez una simple y dolorosa resignación. Pero Duncan sabía que su presencia en la prisión no seria muy larga, al menos así se lo imaginó cuando escuchó en juicio cuanto tiempo estaría tras las rejas tras hacer explotar la casa de Chirs Mclean. "Maldito Chris" -Pensó. Ahora se daba cuenta de las grandes diferencias que existen entre una correccional y una prisión.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el grito de otro preso. Duncan no le dio mucha importancia a esto, después de todo, estaría fuera de aquí en muy poco tiempo. Al fin, los gritos y preocupaciones desaparecerían. Sus malos pensamientos y demonios. Los gritos continuaban. Se cruzó de brazos y cerró los ojos tratando de ignorar esto. Era el pan de cada día escuchar cosas así. ¿Tanto se había acostumbrado a esto? Tal vez sus múltiples visitas a las correccionales le hayan dado unas pequeñas probadas de lo que se vendría, pero de todas maneras esto pegó fuerte. Para alguien que nunca en su vida ha estado en una prisión las primeras semanas serán cuanto menos perturbadoras y traumáticas.
-Falta poco, tranquilo. -Se levantó y miró en el espejo. Tenia un pequeño moretón en el ojo y agradecía tener eso a tener la espalda rota o los tobillos quebrados. Cada uno hacía su voluntad aquí y Duncan tenia que adaptarse a este estilo de vida. Aunque él fuera uno de los más respetados de la prisión, las burlas y peleas no desaparecerían encontrándose con un nuevo problema cada día. Desde peleas con bandas hasta disputas inútiles que terminaban por divertir a los guardias.
-Parece que Carlos no te dejó muy bien parado la última vez amigo. -Un guardia se le acercó. Conocía bien a Duncan y a la mayoría de presos.
-Solo es un moretón, nada que pueda afectarme. -Le dijo sin verlo. -Me han pasado cosas peores aquí y afuera. -Se lavó la cara.
-Si, hice bien en apostar que dejarías a Carlos en el suelo. -Duncan no pudo evitar cerrar su puño con odio sin dejar de verse en el espejo. Odiaba cuando apostaban por él en las peleas, como si de un animal se tratara. -Pero presiento que no tendrás mucha suerte la próxima vez. -El guarida se acercó lentamente a la celda. -He escuchado rumores, rumores nada buenos sobre lo que te pasará antes de que logres saborear la libertad. -Duncan miró el rostro del guardia desde el espejo sin voltearse. -Y eso, es solo el principio. Es una lastima que existan… ignorantes como tú que creen que salir de prisión es el fin de sus problemas. -Se río con desagrado. Duncan dejó de verlo tan pronto hizo esto.
-Eres bueno para ser un maldito fastidioso. ¿Lo sabías Enrique? -Se tumbó en su cama.
-Lo siento, es que es difícil ignorarte cuando te pones melancólico en las noches. -Se apartó de la celda y miró a ambos lados de los pasillos. -Creme cuando te digo que salir de prisión no es nada más que el inicio de tu nuevo infierno.-Movió ligeramente las cejas por el cambio instantáneo de su expresión. Se preguntaba como tipos como Enrique podían llegar a ser guardias de seguridad de las prisiones. La mayoría de ellos disfrutaban de ver todos los problemas y peleas que se daban allí, y los desgraciados solo se deleitaban con esto. Solo actuaban con racionalidad cuando veían que la cosa se salía de control. Duncan no podía dejar de pensar que a veces, hay personas que injustamente están fuera de una reja.
-Bueno, ya casi es hora de que el niño fuerte vaya con sus amigos. Veremos que sorpresas habrá el día de hoy. -Antes de que Enrique se retirara para que el otro guardia se acercará con las llaves de las celdas, no dudó en terminar de joder a Duncan. -Oye una última cosa, tengo curiosidad de algo. ¿Alguna vez te arrepentiste de haber puesto un pie en Drama Total? -No hubo respuesta, solo un largo silencio que se vio interrumpido por la risa del sujeto mientras se alejaba.
Duncan no se lo demostró ni dio indicios de sus dudas, pero esa última pregunta llevaba mucho tiempo en su cabeza y tenia miedo de elegir la respuesta equivocada.
El timbre sonó dando paso a la hora del almuerzo.
Si de algo estaba seguro, es que al salir de prisión él no volvería a ser el mismo. Nada volvería a ser lo mismo.
Chapter 1:
Libertad
…
¡Yo quiero ser… Yo quiero ser… Yo quiero ser, quiero ser famoso!
Courtney se movió lentamente al borde de su cama sin despegar su cuerpo de las suaves colchas. Su celular se encontraba tirado en el suelo lejos del alcance de sus manos por lo que suspiró pesadamente para levantarse y tomarlo. Como acostumbraba a dormir en bragas la frescura de su cama y cuerpo le impedía levantarse con facilidad.
¡Yo quiero ser… Yo quiero ser… Yo quiero ser, quiero ser famoso!-
Abrió la llamada lo más rápido que pudo para no tener que seguir escuchando esa estúpida canción. -Hola Bridgette, buenos días. -Bostezó.
-Espera, ¿acabas de despertarte? -Courtney le dio una rápida revisada al reloj de su habitación. Era medio día. -Mejor cuida tus hábitos nocturnos. -Dijo burlándose.
-Lo sé, pero la universidad y el trabajo en la cafetería me tienen muy agotada. -Se acostó nuevamente. -Mi rutina se ha desmoronado totalmente.
-Bueno, podemos seguir hablando de esto en la tienda. ¿Vendrás a trabajar hoy?
-Si, seguro. Guárdame un puesto, llegaré a tiempo, eso si no me encuentro algún fan loco que quiera un autógrafo. -Se acomodó su cabello.
-Es verdad, oye por cierto, hablé con Dj anoche y me dijo que en unos días saldría de prisión Dunc-
-No quiero hablar del tema Bridgette. -Le interrumpió al instante.
-Oh, entiendo. -Acomodó el tono de su voz.
-Bueno, no por teléfono al menos. Te veo más tarde, espérame.
-Ok. -Cerró la llamada. No quería saber nada del tema, bueno, no por ahora. Acaba de levantarse y lo único que quería hacer era ducharse y comer algo. Vio que sobre su escritorio se encontraban revueltas muchas de sus tareas de la universidad. Tendría que arreglarlas más tarde, solo debía tener cuidado de no abrir la ventana para que el viento no esparciera todo por el cuarto. Eso seria otro problema porque el cuarto de Courtney no estaba en las mejores condiciones últimamente.
La universidad y sus pequeños trabajos de medio tiempo la tenían loca. Unos días trabajaba de mesera y cajera en una cafetería por las mañanas, otros días como hoy trabajaba en la tienda de tablas de surf con Bridgette en la playa por las tardes porque a esas horas la surfista tenia mayor clientela, además que ser una antigua concursante de Drama Total le traía bastante popularidad a su lugar de trabajo.
Se levantó y miró su celular. Seguramente el tono de las llamadas lo había cambiado Bridgette para jugarle una broma la última vez que fue a la tienda. Enserio deseaba no haber vuelto a escuchar esa canción. No le dio más importancia a esto y se dirigió al baño no sin antes mirar el calendario que marcaba una fecha en específico. Suspiró.
…
-Duncan tienes visitas. -El guardia abrió la celda lentamente y con cuidado. Sabía que nunca había que confiarse en esta clase de sujetos, más si se trataba de Duncan.
-No tienes que ser tan exagerado Enrique, además ya va siendo hora de que empieces a extrañarme. -Se burló de él.
-Como digas, por cierto, suerte por sobrevivir otro día aquí. -Lo esposó y lo llevo hacia las cabinas.
Duncan camino con lentitud y relajación hacia los asientos de las cabinas. Lo que quería demostrar ahora era que su estado físico y mental se encontraban bien. No quería demostrarle a nadie que estaba volviéndose loco por estar encerrado con todos esos idiotas. Para su mala fortuna, Gwen tenía una vista muy observadora. Nada se le escapaba. Duncan se sentó y miró a Gwen mientras sostenía el teléfono y lo miraba con una curiosidad relajada. Hizo mueca con sus ojos para que tomará el teléfono y Duncan lo hizo.
-Hola Gwen… Que gusto verte. -Le dedicó una sonrisa. -Hasta ahora eres lo más reconfortante que han visto mis ojos en meses.
-¿Meses? Déjame adivinar, Courtney no ha venido últimamente. -Alzó una ceja.
-Creo que no quiere saber nada de mí. No la culpó la verdad. -Rió. -Su última visita fue hace dos meses. La noté algo cansada y menos preocupada por mí. Eso es una buena señal, no quiero que esa princesa se preocupe por alguien como yo. -Se rascó la cabeza con incomodidad.
Gwen notó algo extraño en la forma de hablar de Duncan. Pestañeó ante tales palabras y colocó una mano sobre su mejilla para apoyar su cara.
-Vaya, haces bien en pensar de esa manera. -Duncan se apoyó hacía atrás sin apartar el teléfono de su oreja. La verdad le molestaba tener que cargar el teléfono solo para conversar con alguien. En otras prisiones hay salas más amplias donde dejan que el prisionero hablé con otra persona en una mesa aunque esposado y bajo vigilancia. Sin duda alguna Chris había exagerado al encerrarlo en esta prisión. -Entonces, dices que Courtney ya no te visitaba tanto. Que mal.
-Si, Dj y Geoff vienen de vez en cuando, y también Owen, aunque solo viene a pedirme consejos de como invitar a Izzy a una cita. -Ambos rieron. -¿Puedes creer que la llevó al cine y en medio de la película Owen fumigó toda la sala? Debí decirle que ir al cine con una chica era una mala idea para alguien tan inseguro como él en ese aspecto. -La miró. -Y tú, ¿por qué vienes a perder el tiempo con un sujeto como yo?
-Te lo he dicho muchas veces Duncan, el que estés encerrado aquí y te comportaras como un tonto en Todos Estrellas no significaba que hayamos dejado de ser-
-Amigos, lo sé. No sabes cuanto lo agradezco, que después de todo lo que hice, todos ustedes siguieran conmigo. -Le sonrió.
-Menos Chris, de seguro él hubiera querido que pasarás aquí todas tus navidades.
-No menciones a ese idiota. -Su tono cambió a uno más desanimado. -Gwen escucha. -Miró a ambos lados con algo de intranquilidad. -Cuando salga de aquí, no quiero que nadie venga a verme.
Gwen alzó una ceja y se quedó viendo a Duncan de forma confusa. -Espera, ¿Por qué?
-Solo no lo hagan, iré a verlos por mi cuenta. -Se acercó al vidrio. -No sé porque lo creo esto, pero seguramente Courtney venga, por favor dile que no lo haga.
-Está bien. ¿A dónde piensas ir al salir?
-Bueno, no pienso ir con mis padres, creo que ya les hice pasar muchas preocupaciones. Tal vez a alguna de la casa de los muchachos.
-Se acabaron las visitas. -Dijo un guardia.
-Cuídate Gwen, no te olvides de lo que te dije. -Comenzaba a levantarse.
-Ok, estamos en contacto. -Se despidió de él. Todo fue distinto esta vez, definitivamente. Desde la forma de hablar de Duncan, hasta su forma de pensar. La ultima vez que lo vio visitó Duncan parecía más frustrado y desesperado por estar encerrado, no con ella claro. Él tenia una frustración más consigo mismo.
Estaba segura que había muchas cosas que Duncan no le decía para no preocuparla, después de todo, Duncan era un buen tipo en el fondo. Aunque en Drama Total siempre quiso demostrar lo contrario. Seguramente pasaban muchas cosas de las que no quisiera enterarse tras esas rejas, pero Gwen no podía hacer otra cosa más que esperar a que Duncan saliera por esas puertas siendo libre. Después de todo, era su amigo, al diablo las relaciones pasajeras que tuvieron en el pasado, quería llevarse bien con él, es todo. Y demostrarle que no habían rencores y su amistad estaba presente al frente o fuera de una cámara.
Pasaron los días y el momento por fin había llegado, el maldito día que estuvo esperando por muchas tormentosas noches. Duncan no perdió su tiempo mirando hacia atrás. No, el tenía un largo camino por delante. Antes de salir, Enrique lo veía desde lejos con una expresión un tanto sospechosa. Duncan lo veía de reojo sin ganas aparentemente. De todos modos, esa era una expresión característica de Duncan.
Se vistió como de costumbre y tomó la maleta donde estaban el resto de sus cosas y salió de allí. La cárcel. No podía esperar a toparse con Chris nuevamente para hacerlo pagar por lo que le hizo, desde la primera temporada de Drama Total. Se detuvo. Dios, el viento abrigó completamente su ser. Cerró los ojos por unos segundos con calma. La paz estaba volviendo a él después de mucho tiempo. Suspiró y abrió nuevamente los ojos tambaleándose. El dolor de su rodilla y abdomen le fastidiaban demasiado. Vaya recuerdo se llevaba de ese lugar podrido, desde presos hasta guardias y vigilantes.
A lo lejos notó que pocas personas estaban con cámaras y celulares. Era evidente lo que estaban haciendo. Creía que la fiebre de Drama Total había pasado después de tres años desde Todos Estrellas; creía que al salir de prisión no sería nada más que un simple desconocido pero al parecer esa fiebre no había desaparecido, al menos no para él. Lo bueno es que eran pocas personas, por lo que decidió tomar otro camino para perderlos.
Sacó su celular y comenzó a marcar un número. -Hola amigo, estoy acercándome donde acordamos.
-Estoy cerca viejo. Tranquilo.
El ruido de un vidrio rompiéndose llamó su atención. De entre los callejones por donde se había metido, salieron tres sujetos con palos y cadenas. No tardó en comprender que estaba pasando.
-Parece que la noticia de mi salida les ha interesado a muchos. -Puso su maleta por detrás de su espalda. -¿Quiénes son?
Los sujetos se acercaron al mismo tiempo de forma amenazante. Uno de los tres avanzó a escasos metros de Duncan. Era el más intimidante. -Tienes razón, los muchachos de adentro nos contactaron. A veces los policías corruptos son de mucha ayuda.
-Si, eso me queda claro. -Se agarró con dolor el abdomen. Eso le hizo darse cuenta que a parte de la notable desventaja que ya tenía de por sí por la cantidad de sujetos que lo amenazaban, su estado lo ponía en peores condiciones.
-Como sea, durante tu estadía en el paraíso te metiste con algunos de los nuestros, por lo que te enseñaremos a respetar a tus mayores pequeño mocoso. -Fue un insulto estúpido, era joven sí, pero mayor de edad, de 21 años.
Empezaban a rodearlo lentamente. Divisó algo a lo lejos, un auto que se acercaba a velocidad. -Esto no se quedará así, ustedes merecen estar allí también o mejor, en una prisión donde no exista corrupción. -Escuchó por detrás que el tipo de las cadenas comenzaba a agitarlas. Su mano se acercaba lentamente a la tapa de un tacho de basura mientras no dejaba de ver al sujeto de enfrente, por suerte la espalda de Duncan no dejaba ver al sujeto de las cadenas el auto que se acercaba cada vez más y más.
-Es una pena que tal vez no salgas vivo de ésta, después de todo serás famoso otra vez estando muerto.
Debía ser rápido y sobre todo cuidadoso. El tipo que tenía delante giró su cabeza rápidamente hacia atrás mientras el auto estaba a pocos metros de chocarlos. El de las cadenas trató de golpear a Duncan pero este se agachó con rapidez y lo golpeó en la cara con la tapa del tacho. El tipo que tenia el palo fue el siguiente en atacar con él de enfrente, pero Duncan se dio cuenta que no había tiempo para pelear cuando pudo distinguir el arma que salía de los pantalones del que estaba en el suelo.
Al primer disparó, Duncan se tiró hacia uno de los depósitos de basura mientras el auto avanzaba a gran velocidad chocando al sujeto del palo, mientras los otros dos estaban apoyados a unas barandas.
-¡Sube! -Dj abrió la puerta del mientras giraba el auto en dirección opuesta a la cárcel. Duncan saltó a pesar del dolor de su rodilla y abdomen dentro del auto. Dj pisó el acelerador y se alejaron de allí escuchando los últimos disparos de los sujetos.
-¡Muy bien Dj! ¡Gracias amigo! -Le dio un suave golpe en el hombre.
-Cielos Duncan, no quiero saber en que problemas te metiste estando allí adentro. -Dj le entregó una botella de agua a Duncan. Este la tomó al instante.
-¿Qué te puedo decir? Los problemas siguen a este chico malo. -Se arrepintió internamente de haber dicho eso. Aunque fuera de broma. -Casi nos morimos Dj. -Se quedó quieto hundido en sus pensamientos. Dj notó esto y lo sacudió suavemente sin dejar de ver al frente.
-Oye viejo, esta bien. Todos los problemas quedaron atrás, hay que alejarnos de aquí para que empieces tu nueva vida.
-Tienes razón. -Se relajó. -Vamos a tu casa, creo que hay cosas que debes saber. -Su celular comenzó a sonar. Tragó saliva al ver de quien se trataba. Courtney le estaba llamando.
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A principios de este año, comencé a ver la serie de nuevo después de 10 años cálculo yo. En mi opinión Cartoon Network debería emitir la serie de nuevo, pero está ocupado con Dramarama (Me siento obligado a verla aunque aún no he terminado de ver Carrera alucinante)
Tal vez lo actualicé pronto ya que la cuarentena me da mucho tiempo libre. Debo mantenerme ocupado con algo. Gracias por leer y si hay faltas ortográficas es más culpa del Word del celular que mía, ya que no puedo escribir por teclado que es donde me siento cómodo porque la computadora está en malas condiciones y no puedo salir a comprar otra por el momento.
