Hank y Gavin se adentraron en el almacén con mucha cautela, atentos a cualquier eventualidad que se pudiese presentar. Atravesaron el mismo pasillo donde emboscaron a Connor, sin embargo no había evidencia de nada el interior deteriorado parecía tan abandonado como el exterior. Caminaron hasta llegar a un área abierta que daba hacia otras áreas del almacén.
-Nadie los autorizó para entrar aquí- una voz hizo eco en las paredes del lugar.
Tanto Hank como Gavin conocían esa voz a la perfección, el detective enseguida levantó la mirada, era Robin que bajaba por unas escaleras que guiaban a un segundo piso.
-Robin- pronunció Reed sintiéndose aliviado de ver a su pareja de nuevo y en buen estado aunque ignoraba un detalle importante.
La androide terminó de bajar las escaleras y se paró firme frente a ellos con una mirada inexpresiva, Gavin fue a dar un paso quería correr hasta ella para abrazarla y asegurarse de que estuviese bien pero antes de dar el primer paso el teniente lo detuvo.
-¿Qué rayos haces? ¿Por qué me detienes? -se quejó Gavin por la acción de su compañero.
-Algo no está bien- habló Hank con sospecha.
-¿Qué dices? está viva, está bien- replicó el detective con desespero.
-Exacto.
-Márchense ahora o me veré obligada a detenerlos- advirtió sin mostrar una pizca de emoción.
-Esa no es la Robin que conocemos Gavin.
-La reinició - musitó consternado.
El detective comenzó a sentir que el aire le faltaba, tragó en seco y su cuerpo temblaba que Alik la reiniciará significaba que lo había olvidado todo incluso a él.
-Váyanse es mi última advertencia- habló con firmeza.
Sin embargo Gavin también recordó una vieja conversación que tuvo con Robin sobre la memoria de los androides, con los estímulos necesarios habría una posibilidad de traerla de vuelta.
-Ve a buscar a Connor yo me encargo de ella.
Hank volteó hacia él de inmediato mostrándose dudoso.
-¿Estás seguro de eso?
-Connor tiene que estar cerca, Alik sólo la envío a ella para evitar que lleguemos hasta él- dedujo Gavin sin quitarle la vista a Robin.
Hank percibió la fuerte determinación de Reed. Si él decía que podía encargarse entonces lo haría.
-De acuerdo- dijo no del todo convencido por dejarlo solo con Robin- buena suerte.
El teniente se dispuso a caminar hacia otra de las escaleras que daban al segundo piso, Robin automáticamente llevó su atención a él. Comenzó a dar pasos lentos hacia su dirección aumentando el ritmo poco a poco hasta correr. Hank al notarlo apresuró el paso.
-Eso sí que no- pronunció Gavin yendo detrás de Robin atrapándola entre sus brazos por la espalda- ¡muévete anciano!- le gritó al teniente.
Hank avanzó rápido subiendo por las escaleras y perdiéndose en uno de los pasillos del segundo piso. Robin luchaba por zafarse de Reed, éste la apretaba cada vez con más fuerza.
-Robin despierta está no eres tú, ese sujeto te…
Gavin fue interrumpido por un cabezazo posterior, soltándola en el acto y dando unos cuantos pasos hacia atrás aturdido, la androide aprovechó la guardia baja para propinarle una patada justo en el medio del pecho haciéndolo caer. El detective no tuvo tiempo de levantarse, Robin se abalanzó rauda sobre él, formo un puño con su mano derecha con destino al rostro de Gavin pero éste la detuvo a tiempo, hizo lo mismo con su puño izquierdo siendo atajado igual por Reed.
El forcejeo se mantuvo por unos segundos hasta que el detective usó una de sus piernas para voltear la situación antes de llegar al suelo Robin levantó a Gavin por encima de ella haciéndolo caer de espaldas a un lado.
-¡Maldita sea Robin!- se quejó con dolor entre dientes.
Robin se levantó de inmediato, Reed trató de hacer lo mismo a duras penas, afincó un pie y una mano mientras una rodilla reposaba aún en el suelo. La androide se dispuso a atacar de nuevo, Gavin abrió los ojos preocupado, no se detendría hasta verlo caer inconsciente o quizás muerto, tenía que hacerla regresar pronto.
-Espera, espera, espera- Reed puso sus manos extendidas frente a ella.
Y aunque extraño, sirvió para detenerla.
-Ese collar- señaló con una de sus manos- ese collar que tienes puesto, te lo obsequie por el día de tu cumpleaños ¿Lo recuerdas? – explicó Gavin con una voz nerviosa.
Robin lo miró en silencio sin su LED era difícil descifrar el impacto de las palabras en ella. Sin romper el contacto visual, llevó una de sus manos a su pecho tocando el collar, lo agarró entre sus dedos y lo arrancó de un tirón, luego llevó la atención a su mano qué estaba hecha un puño la abrió viendo en su palma el dije que había escogido en la tienda.
Un recuerdo de aquel día en la tienda llegó a su memoria. Las risas, los besos, el parque, una imagen tras otra cómo flashes de una cámara. Sin embargo su sistema seguía rehusándose a traerla de vuelta, frunció el ceño apretando el puño y levantó la mirada aún con su toque de frialdad.
-No lograrás confundirme- dijo lanzando el collar a un lado- soy un androide no tengo cumpleaños, ni compañeros, soy una máquina y mi único propósito ahora es servirle a mi dueño.
Esas palabras atravesaron el corazón de Gavin como una estaca. Su expresión se suavizó producto de la desilusión, ya lo había olvidado para siempre.
Hank atravesaba cada pasillo, alerta ante cualquier eventualidad. La desesperación lo consumía, si el señor de las máquinas había cambiado a Robin, entonces lo mismo le ocurriría a Connor. El teniente abría puerta tras puerta sin éxito, necesitaba una guía o tan sólo una señal.
Mientras tanto Alik inició el proceso en Connor confiando que Robin detendría a quienes amenazaban su plan. El androide lo miraba en silencio no era mucho lo que podía hacer pero sabía muy en su interior que sus compañeros lo ayudarían.
Hank continuaba en su esfuerzo por encontrar al androide, por otro lado Alik escribía ansioso comandos en su ordenador ignorando las cámaras de seguridad a las que el androide les puso atención. En una de ellas se reflejaba la imagen de Hank revisando cada pasillo, Connor sonrío al notar que el teniente estaba cerca y que pronto lo encontraría, aunque para agilizar un poco al rescate haría falta un pequeño empujón.
-¡Hank estoy aquí!- gritó Connor con todas sus fuerzas.
Ivanov se sobresaltó, clavó sus ojos en el androide cargados entre sorpresa y enojo luego llegó su atención a las cámaras fijándose de la razón del grito, apretando los dientes con amargura, hizo un puño y lo descargo airado sobre la mesa.
-¿¡Qué diablos has hecho!?- recriminó alterado descargado otro puño en la cara de Connor.
El androide mostró una sonrisa con aire de suficiencia y victoria que no pudo contener, Alik frunció el ceño disgustado pero no se quedaría tranquilo Hank pronto llegaría y él estaría preparado para recibirlo.
El teniente escuchó la voz de Connor en la lejanía de uno de los pasillos, de inmediato emprendió su camino al origen. Una puerta casi al final del corredor tragada por la oscuridad llamó su atención pues una tenue línea de luz se podía ver entre las delgadas hendijas, se aproximó hasta la puerta abriéndola de un golpe encontrando por fin a Connor atrapado en una silla.
-¡Connor!- exclamó aliviado.
El androide lo miró esperanzado pero el pequeño espacio de reencuentro no duraría demasiado, Connor abrió los ojos consternado gesto que Hank enseguida notó.
-¡Hank cuidado!- advirtió anunciando el peligro.
El teniente se giró rápido, Alik lo apuntaba con un arma directo a la cara, el hombre pesar de los años aún conservaba sus buenos reflejos, tomó la muñeca de Alik desviando su mano y por ende el disparo. Intentó apuntar a su contendor pero éste le respondió de la misma forma iniciando un forcejeo entre ambos escapandose disparos alrededor de la sala.
Hank finalmente le apartó de él con una patada en el abdomen ambos dieron unos cuantos pasos hacia atrás Alik chocando contra la pared y Hank aunque a punto de perder el equilibrio por el impulso de la patada logró recomponerse al instante apuntando de nuevo su arma que consiguió conservar después del forcejeo, disparó dos veces contra Ivanov acertando a la segunda vez en la pierna, aun así un balazo no fue suficiente para detener su huida de la sala.
Hank caminó hacia la puerta con intención de perseguirlo pero se fijó que Connor seguía atrapado y conectado a un ordenador, no lo abandonaría, así como él no lo abandonó cuando casi cae de la azotea.
-Muy bien dime ¿cómo apaga esta cosa?- preguntó Hank al ver que un reinicio se estaba llevando a cabo.
-¿Qué está haciendo? debe ir tras él- señaló Connor preocupado.
-No irá muy lejos, lo atraparemos luego, hay que liberarte de esta cosa primero.
-Pero tenient…
-¡Connor!- el teniente le reprendió.
Connor lo miró desconcertado y al mismo tiempo conmovido por su preocupación.
-De acuerdo, tiene que ingresar al panel de ejecución allí deberá insertar comandos qué servi…
La explicación del androide fue interrumpida por tres detonaciones del arma de Hank hacia el ordenador deteniéndose el reinició y liberándolo de la silla.
-O también puede ser eso- pronunció Connor estupefacto por la solución del teniente.
-Tenía que actuar rápido- justificó Hank.
-¿Qué puedo decir? poco ortodoxo pero muy efectivo- dijo levantándose de la silla- creo que podemos usar las cámaras para ubic…
Un abrazo inesperado le impidió continuar, Hank se aferró a él cómo cuál padre con su hijo. El androide quedó paralizado, no era la primera vez que su viejo compañero lo abrazaba pero que lo hiciera de esa forma, era sorpresivo tomando en cuenta qué Hank no era del tipo afectivo. El teniente se apartó de él mostrando una cálida sonrisa.
-¿Estás bien?- preguntó con un tono paternal.
Connor pudo sentir el cariño irradiado en esa pregunta, sonrió y asintió. Hank le dio unas palmadas en el hombro, parte de su angustia se había disipado.
-Vamos por él- sentenció una vez asegurado de que su compañero estaba bien.
En tanto Robin continuaba su pelea con Gavin. El detective estaba exhausto contenerla no era fácil, la resistencia de un humano no se comparaba con la de un androide, de igual forma Reed persistía.
En medio de cada golpe, patada, forcejeo aprovechaba hablar sobre lo que sabía de ella y sus experiencias esperando estimular sus recuerdos, estrategia que funcionaba pero que su sistema luchaba por combatir.
A causa de un descuido de Gavin, la androide pudo dominarlo, le golpeó y sin previo aviso tomó su arma apuntándolo de inmediato hacia él, Reed abrió los ojos asustado.
-Maldición- susurró - oye, oye tranquila- dijo con un tono nervioso levantando las manos- no tienes que hacer esto.
Aun así la expresión de Robin denotaba mucha seguridad. Gavin frunció el ceño frustrado, parecía que sus esfuerzos eran en vano, se rehusaba a darse por vencido pero la posibilidad de traerla de vuelta se estaba convirtiendo en una misión imposible.
-¿Vas a dispararme?- Gavin habló con hastío- adelante hazlo, sigue las órdenes de tu amo como una simple máquina, pero ambos sabemos que eres mucho más que eso.
Robin se mantenía inmutable pero atenta a las palabras del detective. Este decidió intentarlo por última vez.
-No eres un pedazo de plástico, tampoco una copia de Sophie, eres la persona más auténtica y única que he conocido en mucho tiempo Robin, por eso me gusta estar contigo porque has tenido la capacidad de sacar la mejor versión de mí. Siempre mantienes la fe y ves el lado bueno en todos incluso en un idiota como yo. Tu buen corazón, tus nobles acciones, la fuerza que transmites, son las virtudes que te han hecho quién eres realmente y son la razón por la que me enamoré de ti- confesó con inmensa sinceridad.
Hubo un ligero cambio en su expresión, se veía confundida, trataba de asimilar lo que el detective le decía, relajó un poco el agarre del arma vacilando respecto a la ejecución de su orden.
-Vaya, vaya… pero miren qué maravillosa escena tenemos aquí- intervino Alik bajando con dificultad por una de las escaleras- me ha conmovido con sus palabras detective, aunque lamento decepcionarlo, ya nada de lo que le diga la traerá de vuelta- caminó hasta la pareja quedando a cierta distancia de ambos- ella sólo me obedece a mí.
-Eres un maldito- Gavin escupió con desprecio.
Alik sonrío con malicia.
-Le seré honesto, debería sentirse avergonzado. Usted una figura representativa de la ley, detective de un ente tan respetado como el departamento de policía de Detroit, diciendo esa gran cantidad de barbaridades lo que da es asco- expresó disgustado- parece que se le ha olvidado cuál es su lugar.
-Si tú no te avergüenzas de haber nacido con esa cara, ¿por qué yo habría de avergonzarme de lo que diga?- replicó Gavin con sarcasmo.
Alik volvió a sonreír.
-Mátalo ya y vámonos antes de que lleguen los otros dos- ordenó a Robin.
A pesar de la orden Robin se mantuvo inmóvil debatiendo su próxima acción, varios recuerdos se reproducían en su mente en pequeños fragmentos.
-Antes de matarme Robin, quiero que recuerdes la pregunta que me hiciste cuando tuvimos aquella estúpida discusión y que no tuve el valor de responder.
Una escena de la última conversación con Gavin se reprodujo en la mente de Robin.
-Claro que estaría contigo una y mil veces por el resto de mi vida si así me lo permites.
Gavin pudo notar como los ojos de Robin se cristalizaron al escucharlo, sus palabras al parecer habían surgido efecto en ella.
-¿¡Qué esperas máquina!? ¡Mátalo ahora!- exclamó Alik impaciente.
Robin afianzó el agarre del arma preparada para disparar, Reed arqueó sus cejas mirándola con desilusión, sus intentos se habían agotado, esperó su final resignado. Robin disparó dos veces, Gavin quedó asombrado cuando vio como los disparos no fueron hacia él.
La androide en el último momento cambió de objetivo acertándole su enemigo. La chica bajó el arma sin quitarle la vista al sujeto que ahora yacía en el suelo mal herido, luego llevó su atención a Gavin suavizando su semblante.
-Gavin- pronunció dejando caer el arma al suelo y caminando hacia él.
El detective ensanchó una gran sonrisa, finalmente la había recuperado. Robin lo abrazó aferrándose a él con vehemencia, Reed correspondió de la misma forma. Ella se separó y lo tomó por el rostro, las heridas la hacían sentir innegable culpa.
-Lo siento- dijo con un tono suave y compasivo.
-No, al contrario- Reed tomó una de las manos de Robin la besó y se la llevó al pecho-yo lo siento, nunca debí abandonarte- aclaró con pesar- además no te disculpes por tener un buen gancho- bromeó.
Robin río con un deje de timidez.
-Ya extrañaba tu sonrisa- expresó contemplando ilusionado a la androide.
-Gracias por traerme de regreso- lo abrazó de nuevo feliz, celebrando haber regresado.
Gavin levantó la mirada por encima del hombro de Robin observando como aún en el suelo Alik apuntaba un arma en su dirección, Reed actúo rápido girándose para proteger a Robin recibiendo el disparo. La androide quedó asombrada por la escena, en el acto sostuvo a Reed en sus brazos bajándolo hasta quedar en el suelo.
-Gavin- habló con angustia al ver la expresión de dolor y la sangre que no tardo en brotar de la herida, Alik le había acertado en el hombro- tranquilo, tranquilo- repitió con un tono compasivo.
-¡Demonios!- se quejó el detective llevando una de sus manos a la herida que no dejaba de sangrar.
Robin llena de ira volvió su atención al sujeto que todavía le apuntaba, se levantó, dio unos pasos hasta el arma de Reed que seguía en el suelo y la levantó, Alik quiso disparar pero su pistola se trabó. En cada intento de accionar el arma Robin se acercaba a él hasta quedar justo al frente, ella le apuntó desde arriba decidida dispararle.
-Te dije que iba a detenerte.
-No te atreverías a dispararme- se burló Alik
-Mataste inocentes, lastimaste a mi abuela, me reiniciaste para volverme tu sirviente y le disparaste al hombre que amó, creo que razones me sobran- argumentó el androide.
Ivanov sonrío de forma burlona.
-No importa lo que hagas, siempre serás una máqui-
Un disparo certero en la cabeza no le permitió terminar, Robin contempló el cadáver de su enemigo con desprecio no sintió remordimiento, al contrario sabía que ese hombre ya no causaría más daño.
Hank y Connor llegaron al lugar presenciando la ejecución del señor de las máquinas y a la vez viendo a Gavin tirado en el suelo. El teniente levantó su arma para acercarse en caso de tener que usarla en Robin pero el androide lo detuvo.
-Espera, mira- hizo un gesto con la cabeza al teniente con una sensación de sospecha.
Desde lejos Hank observó cómo Robin se acercó de nuevo a Gavin, se quitó el chaleco y lo puso debajo de su cabeza, luego rompió la mitad de su camisa y la amarró alrededor de su hombro.
-Volvió a ser ella- aseguró Connor con un aire de satisfacción.
-Eso parece- comentó Hank aliviado- vamos con ellos.
Robin notificó al departamento sobre la situación, solicitando a su vez el envío inmediato de una ambulancia.
-Ya viene la ayuda- dijo mientras desactivaba la piel de su mano luego tocó la mejilla del detective usando la función para reducir el estrés- esto ayudará a que asimiles un poco la ansiedad producida por el dolor.
El semblante de Gavin adolorido se fue suavizando poco a poco.
-¿Así que soy el hombre que amas?- inquirió con un toque de picardía.
-¿Perdón?-respondió Robin con incredulidad.
-Eso fue lo que dijiste- aseguró con una mirada pícara.
-¿Eso hice?- Robin levantó una ceja aun incrédula.
Gavin asintió.
-No lo noté- fingió- pero si lo dije ha de ser cierto- comentó con un tono falso de inocencia.
Esa afirmación sirvió para sacarle una enorme sonrisa al detective. En tanto Hank y Connor se aproximaban.
-¿Estás bien? -preguntó el teniente.
-¿Qué clase de pregunta estúpida es esa? ¡Me acaban de dar un balazo! -se quejó Reed con molestia.
-Gavin- reprendió Robin.
El detective rodó los ojos con fastidio, Robin negó con la cabeza en tono de desaprobación.
-Estamos bien, ¿Ustedes?- preguntó la androide preocupada.
-Mejor que este sujeto al menos- contestó Hank observando el cuerpo de Alik- por favor dígame que este sí es el sujeto correcto- dijo con un tono de hastío.
-Créeme lo es- aseguró Connor.
-Esta pesadilla por fin acabo- pronunció Robin aliviada.
Unas horas después en el hospital de Detroit, Daisy se encontraba en su cuarto mirando sus amados dramas noveleros en la televisión.
-Es hora de comer.
Daisy de inmediato desvío su atención del monitor, reconocía esa voz donde sea.
-Robin- sus ojos brillaron de ilusión por ver a su nieta otra vez.
-Hola abuela- fue hasta la anciana y la abrazó con cuidado de no lastimarla- lamento tanto no haber estado aquí cuando despertaste.
-Oh tranquila cariño, ya estás aquí y es lo único que me importa- habló comprensiva acariciándole rostro- llenas mi corazón de alegría, ven siéntate a mi lado- le hizo un espacio en la cama.
-¿Cómo te sientes? -preguntó Robin mientras se sentaba.
-Bien, han sido muy amables y atentos conmigo, confío que saldré pronto de aquí- habló esperanzada.
De pronto una persona tocó la puerta llamando la atención de las dos.
-Buenas noches, disculpen la interrupción, ¿Es usted la señora Davenport?
Se trataba de un hombre maduro muy bien vestido.
-¿Me permiten pasar? Me gustaría comentar un asunto con ustedes.
La anciana envuelta por la curiosidad concedió el permiso enseguida.
-Tú debes ser Robin -se dirigió a la androide.
-Así es -afirmó ella con desconfianza.
-Mi nombre es Marcelo Santos, soy abogado y activista humano por los derechos de los androides.
Ambas miraron al hombre asombradas.
-Sí, un poco difícil de creer lo sé, pero aquí estoy para ustedes- se dirigió a Robin- actualmente me encuentro en desarrollo de propuestas legales en pro de los androides. He estado asesorando a su líder para llevar a cabo esta lucha, la idea es que sean aceptados por completo por el estado cómo una persona, que tenga la oportunidad de ser reconocidos legalmente como familiares o pueden optar por adopciones e incluso matrimonio.
Robin escuchaba atentamente, Daisy comenzó entusiasmarse.
-Pero para comenzar este proceso se necesita de todo el apoyo posible, tanto de androides como de humanos- explicó luego sacó una tarjeta y se la extendió a Robin- esta es mi tarjeta de contacto, por si están interesadas.
Daisy arrebató la tarjeta en un rápido movimiento
-¡Claro que estamos interesadas!- habló emocionada.
-Abuela- Robin reprochó el impulso infantil y adorable de la anciana tomándolo con ternura- muchas gracias- se dirigió al abogado- es muy noble lo que hace por nosotros, cuando mi abuela se recupere nos pondremos en contacto.
-Por supuesto que lo haremos- intervino Daisy con la euforia intacta.
-Magnífico, magnífico, nos veremos luego entonces. Con su permiso- dijo retirándose de la habitación.
La androide volvió a Daisy, ella se mantenía atrapada en su emoción.
-Robin Davenport no sonaría mal-comentó la androide meditando la propuesta.
-Robin Reed tampoco - habló con un tono travieso.
Ella quedó desconcertada por el comentario tan inesperado de la anciana, hizo un amagó por decir algo pero no encontraba la palabra adecuada.
-Oh vamos ¿Crees que no lo he notado?- expresó con un aire de arrogancia- alguna vez estuve enamorada Robin. No hay nada que puedas ocultar de esta anciana.
-No puedo cuestionar eso- pronunció resignada.
-¿Cómo está él por cierto? Creí que vendría contigo.
Robin vaciló antes de contestar.
-Le dispararon- reveló con pesar.
-¡Dios mío!-se tapó la boca sorprendida- ¿Pero está bien?
-Sí, el daño no fue tan grave, lo están atendiendo aquí también- explicó.
-Qué alivio- llevó la mano a su pecho.
-Gracias a él estoy aquí contigo.
-¿Te hace feliz?- inquirió Daisy notando como el semblante de su nieta cambiaba cuando hablaba de Reed.
Robin asintió irradiando calidez.
-Me parece perfecto, sabes que tu felicidad es mi felicidad- le acarició el rostro con suavidad y ternura- deberías ir a verlo, es probable que este en una habitación.
-Pero acabo de llegar.
-Estaré bien- hablo en tono despreocupado- tiempo no sobrará para ponernos al día.
Robin lo meditó por un segundo, no quería dejar a su abuela tan pronto.
-Ve con él -insistió- y dile que me venga a visitar o me enojaré- bromeó.
Robin accedió ante la insistencia sabía que no la convencería de lo contrario, le dio un beso en la frente y se levantó para dejar la habitación.
-Ah y tráeme un yogurcito con cereal de la cafetería, convencí a uno de los enfermeros que me diera uno y son deliciosos.
La androide río ante la ocurrencia de la anciana.
-Un yogurt, está bien no se me olvida -agregó antes de abandonar el cuarto.
Fuera de la habitación, de camino al cuarto de Gavin cerca de la máquina expendedora le pareció ver a alguien familiar.
-¿Ralph?- pronunció insegura.
El androide que intervino el sistema de la máquina para darle un bocadillo a un niño que lo veía anhelante se giró de inmediato preocupado de haber sido atrapado, pero cuando se giró ensancho una gran sonrisa.
-Detective.
-Qué agradable sorpresa, veo que te repararon- hizo alusión a su rostro que ya no estaba desfigurado.
-Así es, gracias a usted- expresó con una sonrisa amable.
-No hace falta ser tan formal ¿estás trabajando aquí? –preguntó Robin al notar que Ralph vestía como enfermero.
-Sí, después de prepararme me inscribí en los programas de reinserción y aplique como enfermero para el hospital, sentí que lo mínimo que podía hacer para enmendar mis faltas era ayudar a salvar vidas-explicó.
-Es una maravillosa iniciativa, me alegro mucho por ti y que esté bien.
Ralph parpadeó unas cuantas veces recibiendo una llamado.
-Tengo que irme, me solicitan- informó apresurado- si necesitas algo no dudes en avisarme- propuso antes de retirarse.
-Seguro- contestó la androide con tono amigable.
Gavin abrió los ojos despacio, se sentía aturdido por la anestesia. A pesar de no haber sido un disparo mortal, hizo un daño mínimo en el hombro que fue necesario intervenir quirúrgicamente .El detective se giró a un lado encontrándose con algo de compañía que inevitablemente le sacó una tonta sonrisa.
-¿Has estado contemplándome dormir hasta ahora?- preguntó casi en un susurro.
-Sí -respondió Robin con una sonrisa.
-Eres extraña- bromeó Gavin.
-Admite que eso es lo que más te gusta de mí- respondió con suspicacia mientras se aproximaba a él.
Gavin rodó los ojos sonriente.
-¿Cómo está Daisy?- Preguntó recordando que la anciana se encontraba internada también.
-Muy bien, alegre como siempre.
-Qué buena noticia- hizo a arrimarse para sentarse.
-¿Qué haces? para eso hay un interruptor- Robin inclinó la cama llevándola a una posición más cómoda- ¿Mejor?
El detective asintió, luego observó a un lado en la mesa, en ésta descansaba una enorme arreglo con un globo que decía recupérate pronto EK.
-Lo envío-
-Sí, ya imagino quién- interrumpió Gavin infiriendo de quién se trataba- lo llamaré después para agradecerle.
-¿Arreglaron sus diferencias entonces?- inquirió Robin curiosa.
-Puede ser- respondió restado importancia.
-Me alegra saberlo- puso una de sus manos sobre la del detective de forma comprensiva.
Gavin bajó la cabeza sintiendo culpa a causa de un recuerdo que llego a su mente.
-Hablando de diferencias… Robin respecto a nuestra discus-
-No- la androide lo detuvo- lo que haya sucedido quedó en el pasado- entrelazo su mano con la de él y con la otra mano lo hizo mirarla- hagamos de este un nuevo comienzo.
Gavin se sintió reconfortado la vida le brindaba una segunda oportunidad, Robin le dio un sutil beso que duró sólo un momento.
-Aunque tengo una inquietud. Si vamos a iniciar de la manera correcta no hay necesidad de seguir ocultando lo que tenemos ¿Cierto?
Gavin frunció los labios con desagrado.
-Sé que hay una alta probabilidad de que nos traiga problemas pero eventualmente se van a enterar.
Reed soltó un suspiro resignado.
-De acuerdo, de acuerdo- pronunció derrotado- luego me encargo de ello- asumió una postura más relajada- por ahora lo único que quiero es recuperarme tranquilo y estar contigo- la arrimó hacia él y le dio un sutil beso.
-Entiendo, te garantizo que aquí estaré- pronunció esbozando una cálida sonrisa.
Las semanas pasaron y con el señor de las máquinas neutralizado los androides recuperaron su seguridad. El hijo de Alik igualmente fue juzgado por complicidad y secuestro pero debido a su colaboración en el caso contra su padre logró reducir su condena.
Daisy volvió a su casa junto a Robin ambas se integraron a la iniciativa del abogado. Gavin por otro lado después de recuperado visitó a su hermano esperando reconstruir su vínculo de hermandad limando todas sus asperezas.
En el departamento de policía la mañana transcurría como siempre Robin y Tina compartían información sobre un caso en desarrollo. Gavin llegó al departamento con su típica actitud despreocupada, vio sus dos compañeras y se dirigió hacia ellas.
-Pero miren quien apareció- Tina le habló a Robin.
Buenos días detect-
Gavin tomó a Robin por el rostro deteniendo su saludo con un profundo beso, el movimiento en el departamento se detuvo a causa de la desconcertante escena. Incluso Fowler qué de casualidad contestaba una llamada mientras observaba en esa dirección quedó perplejo. Hank tampoco lo creía miró a Connor y éste sólo se encogió de hombros con una sonrisa cómplice.
Reed se apartó de los labios de Robin, ella quedó inmóvil con un claro semblante de asombro y confusión.
-Te dije que me encargaría- le susurro- por cierto me gustaría que te mudes conmigo.
Robin hizo un amagó por pronunciar palabra pero la sorpresa se lo impedía.
Fowler cortó la llamada, se levantó de golpe de su asiento y se asomó en la puerta.
-¡Gavin, Robin los dos a mi oficina ahora! -gritó desde la puerta
El detective tomó a Robin de la mano, emprendiendo su camino hacia la oficina, dejando a muchos de los presentes confundidos. Robin aunque el inicio se sintió preocupada, el ver la determinación en Gavin le inspiró seguridad y confianza.
Ya no era necesario ocultar lo que sentían, en su nuevo comienzo no habría espacio para los secretos, las mentiras, la vergüenza o el miedo, nadie podría juzgarlos ya que los prejuicios serían irrelevantes mientras se tuvieran por siempre el uno al otro.
FIN
Y así nuestra historia ha llegado al final, muchas a gracias a todos los que tomaron parte de su valioso tiempo para leer y comentar, disfrute mucho escribiendo este fanfic espero que les haya gustado, estoy por terminar otra historia de capítulos cortos basada en el villano Mysterio próxima a publicar, pueden darle un vistazo si lo desean. Tengan un lindo día. Saludos.
