¡Feliz 2015 a todos los lectores! Espero que su cierre del 2014 haya sido muy bueno y que este año que acaba de entrar sea aún mejor. Como siempre, me disculpo por la tardanza de mi actualización… de verdad que cada vez es más complicada continuar con Apócrifo, pero yo tengo la culpa por idear una trama complicada con tantos personajes. Gracias por ser pacientes y tomarse el tiempo de leer.

Les reitero que este fic es mi una de mis prioridades, así que aunque tarde, lo más seguro es que lo seguiré hasta finalizarlo, porque al hacerlo, podría decirse que cerraría todo un ciclo de vida.

Debido a que estoy trabajando en tantos escenarios, decidí hacer, durante las escenas de acción, capítulos focalizados a un grupo solamente.

Resumen:

Para derrotar a los Demon Lord, quienes tienen secuestrados a algunos de los hijos de los elegidos, Taichi y compañía se dividieron en varios grupos. El grupo de Yamato y Koushiro investigarán sobre el mundo que se encuentran; el de Daisuke y Hikari intentará encontrar la puerta a la Tierra; El de Miyako, Joe y Cody tratarán de cuidar del cuartel de los elegidos, mientras que Taichi, Sora y Takeru intentarán entrar a la guarida de los digimon malvados para rescatar a los chicos cautivos.

Por otra parte, Gennai y Yukio Oikawa reunieron a los "niños del hubiera", quienes tienen como misión ayudar a los elegidos y sus hijos a ganar la batalla.

En el siguiente capítulo trata sobre la situación de los trillizos, Sei, Min y Tulo, quienes han sido capturados por los Reyes Demonios Digimon. No obstante, con ayuda de Shin Kido y Tulo Izumi, los trillizos pudieron escapar y fueron hacia la sala de rituales, para rescatar a Seiyuro y su hermana.

También aparecerán los fantasmitas, para que poco a poco los conozcan mejor.


Apócrifo

Por CieloCriss

11.2

Cuando Gennai terminó de dar instrucciones, Yukio Oikawa observó con preocupación que los niños de hubiera parecían dispersos. Técnicamente eran espíritus formados de emblemas, tenían alma humana, pero sólo habían podido desarrollar un alma infantil, acorde al tiempo que presuntamente podrían haber vivido.

Era imposible que esos pequeños comprendieran la complejidad de la misión ni lo que estaba pasado, era difícil que entendieran que si no seguían un plan, ellos nunca conseguirían nacer ni cumplir con la línea del tiempo en la que debieron haber existido.

Aun así, preguntó: — ¿Han entendido, mis pequeños?

La elegida de las flores, llamada Noa Takaishi, asintió mientras hacía mimos al niño del Tiempo, Shinobu, quien se chupaba el dedo pulgar. El invidente Motomiya abrió sus ojos color ámbar y la niña Kido se acomodó los anteojos y bajó el rostro ovalado que había heredado de Joe.

—Sea mariposa, luciérnaga, libélula o pájaro, da lo mismo, los murciélagos también tienen alas y por eso volaremos —fue el comentario desfasado de Takumi Ishida, hijo del hubiera de Yamato y Sora.

De la desesperación, Oikawa tuvo ganas de implantar una semilla de oscuridad en ese pequeño, porque había soltado palabras inconexas. El niño Gennai, en cambio, sólo sonrió, en tanto que Hikaru Yagami le dijo tonto a su amigo.

La hija de Koushiro y Mimi, Koemi, puso una mueca de disgusto.

—Nosotros no entendemos esas razones —sinceró la fantasmita—. Nosotros haremos lo que dicen, pero no por lo que explicaron, nosotros tenemos nuestras metas.

—Lo entiendo— dijo Gennai.

Samurái Ronin, quien era el humano al que Oikawa había visto nacer de un digihuevo, asintió.

—Koemi-chan y los demás niños sólo quieren proteger a sus familiares y mientras eso esté acorde a los planes de este lugar, ellos harán lo posible.

Noa alzó la mirada y se sonrojó.

—La princesa Min nos ha explicado muchas cosas cuando sueña, por eso, cuando el sueño vuelva a ser hermoso, todos seremos felices para siempre.

Oikawa quiso reprender a esos infantes volátiles, le costaba contenerse. Durante décadas había seguido las enseñanzas de Gennai y sus copias, pero aún no era capaz de guardar la compostura cuando las cosas en el Mundo Digital estaban en manos ajenas a las de él.

—Estamos de acuerdo entonces, niños elegidos —agregó Gennai—. Nuestra prioridad es rescatar a los elegidos y trasladarlos al muro de fuego o a Witchelny. Cada uno de ustedes sabe su misión, ¿no es así?

Los chiquillos asintieron. Hikaru Yagami fue la primera en ponerse seria, dio un salto lleno de energía y sacudió su vestido.

Era de color naranja y muy corto.

—¡No enseñes tus calzones, das asco, bruja Hikaru! —renegó Takumi Ishida, quien contrario a la fantasmita de Taichi, se levantó del suelo con elegancia.

—Takumi tonto, ¡vas a ver que iré a salvar a mi papá! ¡Te reto a que lo haré mejor que tú! —dijo la elegida de la Felicidad, chispeante.

La morena tomó de la mano a Noa Takaishi.

—¡Vámonos ya! —le dijo.

La niña de las flores besó a bebé Shinobu y asintió.

—¡Estoy lista!

Las dos se esfumaron a su misión, cosa que ofuscó al rubio Ishida, quien de inmediato quiso seguirlas, pero Koemi Izumi lo detuvo.

—Tú no vas a ninguna parte, vienes conmigo —le renegó.

—¡Hikaru me dijo tonto!, además mi mamá está allá.

—Mi mami también está allá —recordó Koemi— pero nosotros vamos con nuestros papás, acuérdate.

Tk Ishida resopló. Miró a la niña que lo detenía de la ropa y le hizo mal gesto.

—No me gustan las alas de las hadas, prefiero las de los murciélagos —retobó.

—Sí, claro, y a mí tampoco me gustan los niños que dicen cosas bobas, ¿sabes?

Takumi reaccionó y, tras suspirar, tomó la mano de su compañera de misión.

—Koemi-chan, vamos a ganarle a Hikaru, salvaremos a todos primero que ella —declaró de repente, dedicándole una última mirada a los demás, especialmente a Ronin, quien le sonrió.

—¡Abriremos la puerta de Witchelny!— avisó la futura hija de Mimi, antes de desvanecerse, como si de verdad tuviera polvo de hadas en su poder.

Ronin vio partir a cuatro de sus niños queridos y resopló. En el sitio sólo quedaron el niño Gennai, el bebé del Tiempo, Daikichi, Moriko y Yukio Oikawa.

—Yo…. Debo ir por mi papá— avisó con dulzura el niño ciego, moviendo su bastón con decisión.

Samurái Ronin negó. No había modo de que Daikichi Motomiya deambulara en soledad, nunca antes había ido de misión por su discapacidad visual.

—Iré contigo —dijo Ronin rápidamente, pero luego tembló, porque sabía que su campo de batalla, según los planes de los agentes del Digimundo, era otro.

—No, Ronin. Irás adonde se encuentra Miyako Ichijouji, ya habíamos quedado en eso…—le recordó Yukio Oikawa.

—Yo acompañaré a Motomiya —dijo Gennai—. Él necesita rescatar a Daisuke de la Oscuridad, al mismo tiempo, yo necesito reencontrarme con los elegidos de la Luz.

—¿Los elegidos de la luz?

—La persona que cree que me asesinó se encuentra ahí. Hay cosas que debo hablar con él… es un asunto que quedó pendiente desde el 2027.

Ronin terminó asintiendo no muy convencido, Moriko Kido tampoco parecía conforme, pero se quedó callada, como casi siempre.

No hubo más remedio que ver a Gennai tomar la mano de Daikichi, para luego desparecer como si fueran hologramas.

Shinobu comenzó a llorar.

—Quiero a mami —murmuró el bebé, mientras le pedía los brazos a Ronin.

—Nosotros, mis pequeños, iremos a la guarida principal de los elegidos— sentenció Oikawa.

—Mi papá… ahí están papá, mamá y hermano —le explicó Moriko Kido a Ronin con una sonrisa tímida.

—Ahí también se encuentra Iori Hida —fue la razón que dio Oikawa.

Ronin lo supo. De ahí en adelante no había marcha atrás.


Taiki acarició con sus palmas temblorosas las mejillas pálidas de Min. La pequeña abrazó a su primo tras bajar de la espalda de su hermano y sonrió animada al ver que los trillizos de su tío Tai estaban ahí.

Detrás de ese trono enorme, que estaba hecho de concreto, Seiyuro dejó salir el aire de sus pulmones unos instantes, mientras la rubita también saludaba a Soji y a Hidemi.

—Me da mucho gusto que hayan escapado —susurró Hide, con los ojos brillosos.

—No hay tiempo para festejar —dijo Soji —, debemos salir de aquí antes de que los monstruos nos descubran.

Sei parpadeó. Acababa de liberarse del hechizo de Lilithmon apenas un par de minutos atrás gracias al brillo del emblema de la esperanza y a su hermana Minagawa. Gracias a una riña interna entre los Demon Lord habían podido esconderse junto a los trillizos en la sala de rituales, pero era ingenuo pensar que ninguno de los demonios los había observado… era imposible que todos fueran tan ingenuos.

—Lucemon ya lo sabe —dijo Takaishi a sus amigos —. Siento que su mirada nos traspasa, nos quema, los demon lord saben que nos escondemos aquí…

—Además, no podemos irnos sin Tulo —comentó Taik Yagami —. Nos descuidamos un segundo y desapareció.

Sei y Taiki resoplaron al mismo tiempo. A Min le dieron ganas de llorar, pero Hidemi la acomodó en sus brazos, para que su llanto no emitiera sonidos.

—Soji, quizás lo mejor sea que Hidemi, Min y tú traten de escapar— propuso el trillizo mayor —Sei y yo nos haremos cargo de rescatar a Tulo.

—Estoy de acuerdo, los Demon Lord quieren implantar una semilla de la oscuridad en Minagawa y no podemos permitirnos eso… y, por lo que entendí, ellos necesitan de ustedes tres para hacer el emblema apócrifo, por eso, si la dama Hidemi y Soji se adelantan, podría ser una gran ventaja para nuestro equipo —concordó Seiyuro.

—¡No!, no podemos dejar a nadie— dijo la trilliza, sin quitar su mirada de chocolate de las pupilas empequeñecidas de Sei.

—Eso es lo de menos —Soji puso mal gesto—. Es que no lo han entendido ¿cierto?... todos son unos chicos valientes, lo admito, pero a pesar de ello no saben leer los ojos de sus enemigos.

—¿Qué quieres decir, So-chan?, ¿a qué te refieres con eso de leer los ojos del enemigo?— preguntó Taik.

—Si el rubio cree que Lucemon nos ha visto escondernos aquí, ¿tiene caso tratar de escapar de las garras de esas bestias?... si observas los ojos del demonio puedes ver la intención de jodernos, puedes ver la brutalidad y la mentira con sólo leerle la mirada. Ellos van a usarnos y cuando ya no les seamos útiles, nos matarán, ¿es que ustedes no lo ven?

Seiyuro apretó los dientes.

Por supuesto que entendía a qué se refería el "nuevo" hijo de su tío Taichi, pero ¿acaso estaba mal por creer que habría alguna esperanza para el equipo?, ¿acaso estaba mal pedir milagros?

—Se nota que te faltan lecciones de esperanza, mi buen amigo— Takaishi trató de sonar positivo ante el trillizo menor.

—No digas eso, hermano Soji —le rogó Hidemi —Asustas a Min.

Taiki no dijo nada, sólo se asomó por el trono y vio que los Reyes Demonios del Mundo Digital seguían discutiendo entre ellos.

—El tiempo se agota —apuró y luego miró a Sei, quien negó desconsolado, como si no supiera qué contestar —¿Qué haremos?

—Ahora mismo no puedo pensar, Taik…— confesó joven de cabellos solares.

—Yo sé lo que debemos hacer, necesito que lo creas y me apoyes, Sei, porque desde pequeño fuiste uno de los líderes del equipo —presionó Taiki al rubio.

—El líder es Kyosuke…

El Yagami mayor sonrió.

—El cerebro de las decisiones y premoniciones siempre es mi primo Toshi, el atolondrado de Motomiya es quien acciona los planes, pero quien infunda ánimos en los demás eres tú… créeme, sé perfectamente cómo funciona nuestro equipo, sé perfectamente lo que lo mantiene como un núcleo.

—No esperaba menos del dueño del emblema de la Unión, Taiki— felicitó Seiyuro.

—A falta de Toshi y de Kyo, nosotros te ayudaremos —dijo Hidemi.

Seiyuro Takaishi asintió.

Estaba dudando demasiado. Sus miedos eran más profundos que en su infancia porque estaba más consciente de los peligros que rodeaban a sus amigos y, por lo mismo, no quería exponerlos.

Sin embargo, estaba bien creer que había esperanza… eso era lo correcto.

Su hermana siempre lo decía: que los sueños se hacían bonitos.

—Debemos pelear —finalmente decidió —. Debemos pelear… quizás no para triunfar, sino para defendernos hasta que lleguen a rescatarnos.

—¿Rescatarnos?— preguntó, incrédulo, Soji Miyagi —¿Quién podría rescatarnos?

—En el momento en que menos lo esperes, nuestros padres y amigos llegarán por nosotros y podremos salvarnos y atacar a esos monstruos con todo nuestro poder.

Soji no relajó sus hombros, pero sus hermanos sí. Incluso, la rubia Takaishi se limpió las lágrimas de sus mejillas y sacó, poco a poco, el sombrero de Wizardmon de su sombrero.


Lucemon Falldown Mode gruñó cuando los otros reyes demonios le colmaron la paciencia.

A veces los odiaba, a todos ellos.

Odiaba la avaricia de Barbamon, porque ésta llegaba a cegarlo.

Detestaba la gula de Beelzemon, porque se volvía un ser incontrolable.

Le irritaba la lujuria de Lilithmon, porque la limitaba.

La ira de Daemon lo hacía cometer desatinos y la pereza de Belphemon era un semillero de errores.

Ni hablar del pecado de Leviamon, pues la envidia siempre era un arma de dos filos… sólo él, el rey de la Soberbia, podía verlo todo sin falla alguna.

Tronó sus dedos cuando ya no pudo contra las guerras de declaraciones de sus aliados.

Eran pobres de mente. No tenían una verdadera visión de lo que estaba pasando.

En el mundo oscuro ellos habían podido reinar sin límites, pero para dominar otras dimensiones había que poner orden y jerarquía.

Lucemon FM lo sabía: era el líder, por algo era capaz controlarlos… y de regresarlos a la realidad.

Por eso, cuando tronó los dedos, Lilithmon dejó de mover sus pechos amenazantes hacia Beelzemon, quien a su vez se silenció con molestia. Barbamon dejó de injuriar al imperturbable Belphemon y Daemon volvió a ponerse la túnica que anteriormente se había quitado en medio del ataque de furia.

—¿Se puede saber qué están haciendo, mis queridos? —soltó las últimas palabras con sorna, lo que hizo que algunos de sus aliados mostraran los dientes, como si le gruñeran: eran bestias de circo siendo domesticadas.

—¿No has oído a Barbamon, Lucemon?, se ha escapado el humano de la Creación —recalcó Daemon.

—¡Belphemon es negligente!, siempre lo ha sido— añadió Barbamon.

—Y díganme, ¿se puede esperar más de esa bestia perezosa?— Lucemon se irguió y caminó pausadamente por la sala de rituales del mundo oscuro —Belphemon hace alusión a su pecado y está orgulloso de él… en vez de preocuparse por la huida de un mocoso, ¿no sería mejor preocuparse por los dueños de la Esperanza y los Milagros?

Ante la sugerencia, los digimon malignos notaron –al fin- la ausencia de los humanos.

—¡Se han escapado!— chilló Lilithmon —Debí acabar con Esperanza cuando lo tenía en mi poder.

—No me hagas reír, eres un fraude— dijo Beelzemon.

—¡Tenemos qué capturarles! —Se enfureció Daemon —. No deben estar lejos, ¡deben estar en esta sala porque no los hemos oído salir!

—Calma, mis queridos— dijo Lucemon —¿Acaso me ven a mí preocupado por sus fallas?

El resto de los demonios se silenciaron, aunque volvieron a lucir molestos por el tono de voz de su líder.

—Barbamon —Lucemon siguió caminando hasta donde estaba el trono de dicho rey. Al lado de la enorme silla del digimon con aspecto de anciano, había una mesa, algunos libros y varios objetos mágicos que habían sido robados del mundo de Witchelny —¿Estás preocupado por la desaparición del emblema de la Creación, no es cierto?

—Lo necesitamos para el Apócrifo, lo sabes bien, Lucemon— renegó Barbamon.

—Es posible, no obstante, puede que no… aun así, tú ansías ese emblema y no te culpo, puedes extraer algo aún mejor que los pensamientos de la curiosidad que le robaste de la chiquilla que es dueña del emblema del Conocimiento, ¿no es así?

—¿A qué te refieres, Lucemon?

El líder encogió los hombros, caminó alrededor de la mesa adjunta al trono de Barbamon y se inclinó unos instantes, para luego volver a ponerse en pie. Con su mano izquierda levantó a un niño pelirrojo, de ojos llorosos, descalzado y lleno de sangre, el cual se había escondido bajo el mantel del mostrador.

—Aquí está el niño que buscabas— anunció el demon lord, mientras el pequeño se retorcía y con sus manitas abrazaba una masa morada, ovalada y brillante —Al parecer, no sólo no notaron que Esperanza y Milagros se escaparon, sino que tampoco se dieron cuenta de que este humano entró a la sala de rituales dispuesto a robar… ¿cómo les llamas tú, Barbamon?, ¡ah, sí!, los pensamientos de la curiosidad pertenecientes al portador del Conocimiento.

—¡Son de mi hermana!— gritó Tulo Kosuke Izumi con la voz tintineante y nerviosa. Lucemon observó, con irritación, que ese chiquillo se había atrevido a desafiarlo nuevamente e incluso era capaz de amenazarles: —¡Ustedes son malos! ¡Hacen cosas malas! ¡Va a venir Ben y los va a vencer!

—¿Pero qué farfulla ese niño tan tonto?— gruñó Daemon —¿Cómo es posible que se le haya escapado a Belphemon? ¿Y dónde ha quedado el doctor Kido?

Belphemon gruñó en sueños, no se movió, lo que hizo que el resto de los Demon Lord se molestaran, incluso Lucemon, quien observó varios minutos al niño pelirrojo que les gritaba sin dejar de llorar y abrazar los pensamientos de la Curiosidad.

Le dieron ganas de matar a ese ser humano diminuto que se le había echado encima dos veces, una vez en Los Ángeles y otra vez ahí.

Era fácil matar a un niño. Lo alzó y miró fijamente. La sangre se le estaba agolpando en la cabeza porque lo sostenía del pie.

Bastaba apretar ese delgado cuello para acallar los ruidosos llantos de ese pequeño para siempre. No obstante, suspiró. Ese bebé no sabía quién era el gran Lucemon Falldown Mode, no entendía lo que su presencia significaba para los Mundos que estaban tratando de destruir.

—Barbamon, ¿por qué no le quitas a este niño sus propios poderes? —Lucemon miró los enormes ojos marrones de Tulo, quien escondió la carita en los pensamientos curiosos de Osen —. La Creación es un emblema igual de neutro que el Conocimiento, por lo que puedes controlarlo… ¿Por qué no le enseñas a esta cría a mantenerse quieto?

De reojo, los ojos de Lucemon observaron el trono de Leviamon. Podía sentir cómo temblaban las presencias escondidas detrás de la silla del demon lord más grande y único ausente, ya que vigilaba la entrada al castillo.

Se hizo una pregunta: ¿Cuánto aguantaría el resto de los elegidos para salir de ese escondite si lastimaban a ese niño?

—Eso haré, le quitaré sus propios pensamientos y podremos quebrantar el emblema— sonrió Barbamon.

Lucemon sabía perfectamente que los emblemas neutros, relacionados a la sabiduría, eran los favoritos de Barbamon. Éste añoraba tenerlos todos, avariciaba más y más de todos esos pensamientos y fuerzas que pudieran darle conocimientos e información de todas partes.


Al descubrir que el pequeño Izumi estaba en manos del enemigo, los trillizos, Sei y Min habían quedado paralizados, no obstante, cuando Lucemon lanzó a Tulo por los aires, la rubia rompió en llanto, soltó un gemido inconsolable, se desprendió del abrazo de su prima Hidemi y salió del escondite dispuesta a ayudar a su amiguito.

Tulo se estrelló en el suelo, boca abajo, y Barbamon se rió mientras se acercaba al nene. Éste no había soltado los pensamientos curiosos de su hermana, los cuales parecían ser el pilar de su valentía.

Seiyuro y los demás dieron un salto ligeramente más tardío que Min, pero, en instantes, Sei obligó a su hermana menor a permanecer detrás de él.

—¡Deja a mi mejor amigo en paz!— gimoteó Mina.

La nena se puso el sombrero de Wizardmon y su cuerpo emitió una luz impresionante. Sus ojos rubíes enverdecieron, como si hubiera llovido largamente durante una sequía.

—¡Ah, nuestros invitados por fin han salido del escondite!— Lucemon se sacudió las manos —Al parecer, Daemon, también han tenido el tiempo de robar el sombrero de Wizardmon.

Beelzemon, Lilithmon y Daemon cernieron sus pasos y, en breves segundos, rodearon a los trillizos, a Sei y a su hermanita, quien no quitaba la vista de Tulo.

—¡No es posible que tengan el sombrero!— se indignó Daemon.

—Es verdad, hace un momento el gorro estaba justo ahí— señaló la Ladydemon, indignada.

Beelzemon no dijo nada, pero su mirada se estancó en los ojos azules del rubio Takaishi.

Barbamon , por su parte, se inclinó hasta el hijito de Mimi y Koushiro y lo alzó, con brusquedad, de los cabellos anaranjados, despeinados y entintados con sangre de Shin Kido. El niño no lo miró, tenía los ojitos cerrados y estaba abrazado a la bola de pensamientos curiosos de Osen.

—¡Mocoso asqueroso!— gruñó Barbamon ante la actitud del niño Izumi-Tachikawa.

—¡Ya me cansé!— lloró Tulo —Ya me cansé de que haya puros malos, ¡quiero que venga mi hermano Ben a salvarme!

—Nadie va a venir a salvarte, llorarás hasta que te saque toda tu capacidad, luego serás un espantapájaros.

—¡No es cierto!— siguió chillando el niño.

—¡No te atrevas a ponerle un dedo encima al hermanito de mi Muñeca!— exigió, de repente, Soji, quien estuvo a punto de lanzarse a correr para ayudar al niño, pero fue interceptado por Lilithmon, quien sacó la lengua y se delineó los labios, luego movió sus pechos cual pelotas inflables adheridas a su cuerpo.

Soji se puso verde, del asco.

—Qué mujer tan vulgar— dijo el trillizo menor con toda la sinceridad que encontró.

—No tiene clase alguna— coincidió Taiki.

—No la reten, por favor— mandó Seiyuro.

—Sei-sama, ¿qué hacemos?— se desesperó Hidemi.

—La señal…—dijo Min con su sombrero puesto —Esperemos la señal de Wizardmon.

Los Demon Lord se pusieron en posición de combate. Beelzemon se puso frente a Sei y a Hide; Lilithmon se interesó más por los dos tercios del apócrifo que eran varones morenos.

Daemon quedó impávido, aunque su mirada se dirigió exclusivamente a la pequeña Min, que Seiyuro resguardaba tras su regazo.

Barbamon miró a su líder y corroboró la autorización recién otorgada.

—¿De verdad puedo quedarme con los pensamientos de imaginación de este humano, Lucemon?

—Haz como quieras. Estoy aburrido. El ritual debe comenzar cuanto antes. Si conjuntas los pensamientos de la curiosidad con los de la imaginación, la sabiduría estará de tu lado, ¿no es eso lo que siempre has codiciado, Barbamon?

Los demonios asintieron. Tulo se estremeció.

—¡Min-chan siempre dice que los sueños se harán bonitos!— exclamó Tulo a Barbamon, sin dejar de llorar, todavía con la cabeza baja.

Esas palabras volvieron a hacer que Minagawa Takaishi despidiera una luz dorada de su ser, a excepción de sus extraños ojos, que titilaban como si los rubíes pudieran transformarse en esmeraldas, como si sus ojos enmarcados por largas pestañas oscuras se hubieran convertido en un semáforo.

—Min…— susurró Sei, en alerta.

Pero su hermana parecía alguien más en esos momentos, por eso volvió a soltarse de su hermano, dio dos pasos al frente y, como si siempre hubiera estado claro, ella declamó con dulzura al hijo menor de Mimi y Koushiro.

—¡Tulo-chan!, acuérdate:

'La mariposa revolotea

como si desesperara

en este mundo'

En la frente de la portadora de los Milagros se dibujó el símbolo de su emblema y por unas milésimas de segundo, Lucemon, el resto de los Demon Lord y los niños elegidos, sólo pudieron percibir luz.

Lucemon FalldownMode se sintió amenazado por primera vez por culpa de esos mocosos. No debía confiarse, pero tampoco podía darse el lujo de exponerse ante esos series inferiores.

¿Pero qué diablos había dicho esa niña? ¿Qué habían sido esas palabras sin sentido? ¿Por qué la sala de rituales se había llenado de luz?

—¡¿Qué ha dicho Min?!— Taiki preguntó.

—Ha sido un poema japonés— respondió Seiyuro, el único que parecía conocer el hobbie de su hermana de aprender haikus con Tulo Izumi, para cantar y divertirse.

—Eso no tiene coherencia alguna…— agregó Soji.

—Yo tampoco entiendo— sinceró Hidemi.

—Lo importante es que ellos se entiendan— precisó Seiyuro, viendo, de lejos, que los ojitos de Tulo Izumi también desplegaron, por unos instantes un brillo verde antes de que Barbamon comenzara a atacarlo.

Así como la luz había dejado perplejos a los digimon, los chicos tampoco se habían movido. Sei no había dado órdenes a pesar del rostro impaciente de los trillizos. Según la experiencia del chico Takaishi, había esperar a que Min dijera algo más. Minagawa tenía tantas similitudes con Toshiro, que casi podía comprenderla.

Su hermana, sin duda alguna, había dado un mensaje al hijo de los Izumi. No obstante, todos sintieron un dolor en el pecho cuando Barbamon levantó la manita del niño y se la rajó con la garra.

El hechicero demonio entonces escribió unos símbolos raros sobre la palma del niño, quien inmediatamente soltó los pensamientos de su hermana y cayó al suelo, aparentemente desmayado.

—¡No!, ¡son muy crueles, él es muy pequeño!— gritó Hidemi, pero Lilithmon lanzó un ataque y Taiki se abalanzó hacia su hermana para hacerla caer antes de que la golpeara la embestida.

—¡Hide, cuidado!

Del pequeño Tulo comenzó a salir una masa parecida muy a la de la curiosidad de Izzy, de la aventura de 1999.

Sin embargo, diferencia era el colorido. Mientras que los pensamientos curiosos de Koushiro y su hija mayor eran morados, los de Tulo no tenían un color fijo, sino que eran multicolor, quizá porque la creatividad estaba ligada con la imaginación.

La forma tampoco era ovalada, sino que podía moldearse como si fuera plastilina.

Tulo recuperó la conciencia justo cuando perdió su imaginación y las ganas de crear cosas. Se levantó, pero sus luminosos ojitos de café expresso habían desaparecido, de hecho, parecía que su mirada estaba deslavada.

Ahora era una criatura que sólo lloraba y que había perdido la mitad de sus encantos, lo que de nuevo hizo enfurecer a los mayores, no así a Min:

'La mariposa revolotea

como si desesperara

en este mundo'.

Ella lo repitió con firmeza, Barbamon se rió mientras agarraba los pensamientos curiosos y los imaginativos. Soji pensó que la barba de ese digimon se veía más repulsiva que nunca, deseó que el chico Ben Tachikawa estuviera ahí… ese chico era valiente, lo sabía… ese chico seguramente habría hecho algo para evitar envolver a su hermanito en esa injusticia.

—¡Era una criatura traviesa y ahora ha quedado como casi un vegetal!, corromper su emblema fue tan sencillo— se burló Barbamon.

Soji apuñó las manos, como nunca antes, ante dicho panorama. Esas bestias, de verdad, habían atacado a ese niño tan simpático que le había pedido que le contara cuentos… a ese niño juguetón que gustaba de superhéroes, de poemas japoneses, de niñas rubias y sombreros mágicos.

Sus compañeros, a su alrededor, parecían sentir la misma impotencia que él, pero no hacían nada. La pequeña Min era la única que parecía entender lo que pasaba. Todo ocurría en una ridícula cámara lenta.

—¡Intercámbienme por él!— exigió, a los demonios, su hermano Taiki. Soji sintió que, contrario a su trillizo, él ni siquiera podía decir nada.

¿Qué diablos era ese lugar? ¿Para qué había humanos elegidos si no tenían ninguna ventaja contra esos digimon malignos?; a Soji le daba la impresión de que estaba viviendo en un mundo lleno de mentiras… le habría gustado que fuera un juego, pero no, no lo era… era una verdad.

—¡JAMÁS LOS PERDONARÉ, ASÍ NO SE SUPONE QUE DEBEN SER ESTE MUNDO!— exclamó Soji, iracundo y, justo en ese momento, el hijo menor de Tai sintió que un escalofrío le recorría el cuerpo desde la punta de su dedo meñique del pie, hasta su frente compungida.

Tras ese espasmo intenso sintió que expedía algo… una luz.

—¡Hermano!— chilló Hidemi, emocionada —Es tu emblema.

Soji no pudo verse la frente, pero ésta le brillaba de color melocotón.

—¡El emblema se ha activado!— gruñó Daemon, desviando la vista —No sé qué significa esa marca pero emite mucha luz.

—¡El sueño por fin se hará bonito!— agregó Min al ver el rayo de luz del emblema de su primo —¡Es tiempo de pelear!

La nena se quitó el sombrero de Wizardmon para sacar el aro mágico de Gatomon que estaba escondido ahí.

—Min… Soji… son impresionantes— dijo Taiki.

—¡El aro de Gatomon siempre tan útil!— sonrió Sei, recibiendo el objeto mágico—¡nos habíamos olvidado de él! ¡Pero sin duda tengo a la mejor hermana!

—Salvemos a Tulo para salir de aquí, So-chan— se animó a decir Taiki, sacando el dibujo de Wargreymon.

—So-chan, ¡te ves tan guapo cuando eres gallardo y activas tu emblema!— Hide tomó la mano de su hermano menor y los tres tocaron el dibujo de Zetaro Ichijouji, el de Wargreymon.

Sei alzó el aro de Gatomon cuando todos los emblemas de los presentes se encendieron.

—Min, princesita, el sueño tardará en ser lo que ha sido, pero será tan bonito que la felicidad que sentirás será mucho más preciosa que tu primer beso.

—¿Eh?, Sei-nissan, yo sólo quiero que salves a Tulo-chan— fue la respuesta de la niña, que no parecía haber comprendido lo del "primer beso".

Los Demon Lord lanzaron sus ataques casi al instante, pero el fulgor de los emblemas hizo reacción contra esos poderes.

Como resultado, la cueva de los demonios se llenó de una niebla espesa.


El anillo mágico de Gatomon resplandeció cuando Seiyuro Takaishi lo alzó y pidió que la esperanza resplandeciera. Recordó brevemente el pasado, pero su atención hacia el futuro fue mucho más grande.

Sintió calidez dentro de él y mientras se aferraba al dibujo de MagnaAngemon con su mano libre, los gritos de histeria de los reyes demonios pasaron a ser un sonido en segundo plano.

La energía de su emblema vivía dentro de él y poco a poco sintió que ésta se desplegaba de forma iridiscente… su propio brillo dorado era el que nutría al dibujo, el que le daba forma, el que le daba magia.

Vio que el muñeco de papel que Zetaro Ichijouji había dibujado se despegaba de la hoja y se hacía real… no estaba seguro de que fuera su Tokomon de infancia, pero ese ángel era parte de él y de su historia.

Sei no era el único que presenciaba la magia.

En instantes, Taiki dibujó en su rostro su mejor sonrisa infantil al ver que su Wargreymon se formaba. Hidemi, por su parte, comenzó a llorar cuando vio a su propio digimon aparecer delante de ella gracias al dibujo y al aro que estaba escondido dentro del sombrero.

—¡Blackwargreymon!— chilló mientras abrazaba a su amigo digital.

Por supuesto, Sei notó que el más estupefacto de los trillizos era justamente el nuevo integrante de la familia Yagami.

Soji había perdido la fuerza en las piernas y había caído hincado al ver que con un solo dibujo habían aparecido tres monstruos digitales casi iguales.

El de color naranja estaba frente al hijo mayor de Tai, el negro era el de su otra consanguínea y uno más, el que era blanco, volaba justo delante de él y lo miraba con unos ojos verdes detrás de una máscara.

Era como si Soji se preguntara: ¿qué es esto? ¿Es un digimon? ¿Eres MI digimon?

—Soy WhiteWargreymon, he esperado toda una eternidad para verte, aunque sea como esta ilusión —dijo el digimon —¿Pelearás conmigo, Soji?

El muchacho parpadeó, le dio un vistazo a los Demon Lord y asintió sin meditarlo mucho.

—Acaba con esas bestias— dijo por instinto.

Una vez logradas esas evoluciones, el Aro de Gatomon, que proyectaba un escudo protector de luz por la aparición de los digimon, se apagó. Sei lo guardó en sus bolsillos y de inmediato notó que los demonios no se veían por la sala de rituales.

—¿Dónde están los Demon Lord?— preguntó el rubio a su MagnaAngemon.

—Se escondieron del resplandor del milagro que salió del aro, pero se están reagrupando, se esconden y están al acecho.

—Nuestra prioridad es huir de ellos, amigo mío— ordenó Sei, corriendo hacia su hermana, quien estaba muy quieta, con el sombrero de Wizardmon puesto y sus ojos entrecerrados. —¡Min!

—Hermano… estoy cansada…— dijo la niña.

—Has emitido mucha de la luz de tu emblema, debe ser por eso— el mayor sostuvo a su hermanita y la abrazó.

—¿Hermano, y Tulo?

Seiyuro y los trillizos miraron la sala de rituales y vieron que el niño estaba bocabajo, en el mismo lugar que antes, los pensamientos de su imaginación y los de la curiosidad estaban desparramados a su costado, al parecer Barbamon no había sido capaz de enfrentar el rayo de luz y había preferido esconderse a robarse el tesoro de los Izumi.

—¡Iré por él!— avisó Taiki.

—Espera, Taik— pidió Wargreymon, pero su humano no obedeció y siguió corriendo —seguramente es una trampa.

—¡Infierno oscuro!— Barbamon lanzó su ataque: una llamarada oscura se desplegó de la nada y estuvo a punto de alcanzar a Taiki, pero WarGreymon logró rescatar a su compañero en el último momento.

—¡Terra Force!— contraatacó con fiereza, Taik gritó lleno de júbilo y Soji se puso pálido.

—¿Ese es el poder de nuestros digimons?— dejó salir, asombrado al ver la enorme bola de energía que lanzó el digital de su hermano y absorbió el fuego maligno.

—¡Es aún mejor que eso, So-chan!— animó Hidemi —¡Ayuda a Wargreymon, Blackwargreymon!

Barbamon salió de detrás de su trono. De un salto llegó hasta donde estaba el pequeño Izumi.

—Pardiez, piensa usar al niño de escudo— dijo Seiyuro.

—No sólo eso, los otros villanos también deben de estar escondidos— Taiki regresó a donde estaban los demás un poco jadeante.

MagnaAngemon y el resto de los digimon sobrevolaban en área –que a pesar de ser una cueva era alta– esperando instrucciones de sus humanos. Ni el Wizardmon de Min, ni el Piximon de Tulo habían aparecido debido a que no había dibujos sobre éstos en la libreta de Zet.

—Un paso más, niños elegidos, y este niño no sólo habrá perdido su imaginación, sino cosas peores— amenazó el anciano de datos digitales.

Barbamon caminó encorvado, con su bastón, hasta donde estaba Tulo Izumi Tachikawa, a quien volteó con su báculo y puso bocarriba.

Los ojos deslavados del pequeño estaban entrecerrados. Barbamon le ordenó ponerse de pie, pero el niño tardó en obedecerlo, lo único que pudo hacer fue caer hincado.

—Este niño es como un molusco sin coraza, no hay nada peor que un humano sin imaginación— se burló Barbamon.

—¡Deja de decir cosas feas de Tulo-chan!— defendió Min —¡No le conoces! ¡No sabes que es un superhéroe!

Min cruzó las manos, desesperada.

—MagnaAngemon, si la vida del pequeño corre peligro, quiero que abras la puerta del destino— indicó Sei —Sé que no es una solución permanente, pero…

—Niño, dame los pensamientos de la curiosidad y de la imaginación— interrumpió Barbamon al hablarle al nene —Cuando me los des, quiero que también me entregues el resto de tu emblema para poder comenzar el emblema Apócrifo.

—Sí, señor— respondió el hermano de Ben sin chistar, inclinándose para agarrar los voluptuosos pensamientos de su hermana y de él.

Los tomó con las dos manos con mucha fuerza, luego cerró los ojos y su voz sonó como ronroneo de gato:

'La mariposa revolotea

como si desesperara

en este mundo'

En esos segundos, como si se hubieran fusionado, los pensamientos de la curiosidad fueron engullidos por los de la imaginación, de esa unión se formaron dos mariposas, una de las cuales se internó en el cuerpo del nene.

Entonces, el emblema de la Creatividad se pintó en la frente de Tulo y sus ojos volvieron a entintarse, el niño sonrió y le gritó a la mariposa restante.

—¡Ve adonde está mi hermana y devuélvele sus pensamientos curiosos!— gritó Tulo-chan y, para sorpresa de todos, los pensamientos morados en forma de mariposa volaron como bala de cañón hacia el cielo, atravesaron la cueva, el castillo, las rocas y desplegaron la clásica luz violeta del emblema del Conocimiento.

—¡¿Qué diablos acaba de pasar?!— Berreó Barbamon —¿Cómo pudo tener voluntad si ya no tenía sus pensamientos creativos?

Daemon, Lilithmon y Beelzemon salieron de sus escondites y se enfurecieron por lo que había pasado.

—Un milagro…— susurró Sei, asombrado —Mina, ¿has sido tú?

Minagawa sonrió, no obstante, ignoró a su hermano mayor.

—¡Muy bien, Tulo-chan, la mariposa voló!

El hijo de Koushiro y Mimi se sonrojó ante el halago de su amiguita, Barbamon se le fue encima con sus garras.

WhiteWargreymon lanzó su versión congelada de 'Ice Force', mientras que Soji corrió hasta Tulo Izumi y lo recogió de la zona de riesgo.

—¿Lo hice bien?— preguntó el pequeño, recostándose en los brazos del hijo de Tai como si fuera su hermano.

—Eres un héroe, enano.

—¡Bien hecho, So-chan, ya tenemos a Tuls!— felicitó Taiki.

—¿Qué hacemos ahora?— preguntó Hidemi.

—¡Ataquen!, ataquen con todo lo que tengan— mandó Seiyuro —MagnaAngemon, reúne energía para la puerta del destino, vamos a huir por ahí.

—¡No la librarán! ¡Cavaremos sus tumbas! ¡Haremos el emblema Apócrifo así tengamos qué matarlos antes!— gritó, por su parte, Daemon.

—Esta vez no fallaremos, sus digimon no son nada comparados con nosotros, los Reyes Demonio— agregó Beelzemon.

La batalla, entonces, comenzó.


Continuará en el 11.3, con los equipos de Tai y Yamato...


¡Gracias por leer!, espero que se haya entendido… pensé que podría ser más sencillo escribir de uno o dos grupos en lugar de todos, quizás sea una forma de avanzar más en la trama. Como pueden ver, la batalla ya ha iniciado, pero aún falta ver los roles que tendrán los otros personajes y la misión de los fantasmitas, quienes también se dividieron para ayudar a sus padres.

La próxima vez será capítulo de los grupos de Yamato y Taichi, aunque puede que se cuele alguna escena de la pelea que ya empezó en la guarida de los Demon Lord.

A quienes leen este fic quiero contarles que ya –por fin- lo tengo más o menos planeado, por lo que no falta mucho para acabarlo (en teoría). Ya les iré contando de mis avances.

Antes de despedirme, me quiero ir directo a la votación.

-La pareja indecisa de Osen Izumi:

Osen x Zetaro (Zetsen): 40 votos

Osen x Soji (Sosen): 30 votos

Osen x Ben (Bensen): 6 votos

Zetaro Ichijouji sigue siendo el chico favorito para quedarse con la pelirroja Izumi, pero el "nuevo" hijo de Tai está cerca de convertirse en el primer lugar.

-El fantasmita favorito:

Shinobu: 23 votos.

Noa: 15 votos

Takumi: 12 votos

Hikaru: 6 votos

Daikichi: 2 votos

Koemi: 2 votos

Ronin: 2 votos

Moriko: 2 votos

La tendencia de las votaciones sigue igual. El nieto de Takeru, Hikari y Cody sigue en la delantera, seguido de la niña de las flores y el guapo pero extraño hijo de Sora y Yama.

Por favor, sigan votando, me gusta mucho que lo hagan. También, de ser posible, espero sus comentarios, porque me animan mucho a estas alturas de la historia.

Abrazos,

CieloCriss