Naruto y personajes propiedad de M. Kishimoto
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Loving the Devil
V
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Bajó a desayunar hasta medio día. No quería encontrarse con nadie, pero su estómago le habló en gruñidos que no pudo ignorar. Tomó dos aspirinas para el fuerte dolor de cabeza, afortunadamente fue el único efecto de la borrachera a la que se sometió.
Al atravesar la entrada del comedor, vio que sus padres y abuela seguían ahí. Era algo extraño ya que el almuerzo nunca terminaba tan tarde. Supo que algo iba mal cuando lo fulminaron con miradas de reproche. Probablemente era por haberse marchado a mitad de la fiesta. Por suerte Itachi no estaba ahí para hacerlo sentir peor.
—Lo siento, ¿sí?. No debí irme sin avisar, pero Ino estaba muy mal y me preocupó que-
— ¡Oh, ahora sí definitivamente se ha ganado un golpe! —decretó la abuela poniéndose de pie.
Para ser una mujer tan mayor, podía moverse sorprendentemente rápido. Alcanzándolo al otro lado de la mesa, le propinó una palmada en la nuca que resonó por todo el lugar. Sasuke abrió los ojos sorprendido, nadie de su familia lo había golpeado nunca, ni siquiera cuando fue un niño travieso que correteaba a los cerditos en el corral y los dejaba escapar al campo.
— ¿Qué diablos? —se quejó de inmediato.
—Lenguaje —amonestó su madre. Que también parecía querer saltarle encima y darle su propia bofetada.
— ¿Papá qué…?
Fugaku negó lentamente, suspirando con lo que parecía decepción.
—Sakura se fue esta mañana. Nos dijo que habían terminado, no dijo porque, pero no fue necesario. Para ser un chico tan listo, demostraste ser el más estúpido de los hombres, hijo —regañó nuevamente la abuela.
— ¿Se…fue? —sus piernas se pusieron débiles de repente, obligándolo a derrumbarse en la silla más cercana.
— ¿Cómo pudiste hacerle algo tan horrible Sasuke?, pensamos que Ino ya no te interesaba, ciertamente de haberla amado, no te habrías ido, o la hubieras llevado contigo. ¿Por qué traer a Sakura aquí si tu intención era retomar tu antigua relación? —condenó su madre.
—Yo no retomé nada con Ino. ¡Ni pienso hacerlo! —aclaró ofendido—. Si anoche me fui con ella, es porque Sakura le dijo varias cosas que la hicieron sentir mal y… no podía dejarla así…
—Va. Ya era hora de que alguien la pusiera en su sitio —Sasuke se puso de pie y se movió hacia su padre, cuando la anciana amenazó con su palma nuevamente.
—No así abuela, Sakura no debió maltratarla. Sé que a ustedes parece caerles bien, pero si la conocieran como yo…
—Oh créeme, la conocemos mejor de lo que tú lo haces —replicó la anciana.
—No —negó molesto, tratando de defender su punto—. Sakura es una mujer intolerante, venenosa, autoritaria e insensible. No se conmovió, ni se arrepintió cuando le reclamé y le dije como hizo sufrir a Ino.
Su familia no dijo nada. Únicamente lo contemplaron como si fuera un extraño, estupefactos por su tan errada afirmación.
—¿Intolerante?. Aguantó con la paciencia de un santo que le contara toda mi vida en una tarde, incluso las partes aburridas. Ahora, si lo dices porque no soportó las tretas de esa niña, claro, yo tampoco tolero la estupidez —defendió la mujer mayor.
—No se considera veneno si es la verdad —aportó su padre, pareciendo menos serio de lo habitual—. ¿Autoritaria?, bueno, no he convivido con ella en un ambiente laboral, así que no podría negar o afirmar ese rasgo de su personalidad. En lo que sí puedo contradecirte, es en que Sakura es insensible.
— ¿Papá?
—Alguien que se despide durante quince minutos de un caballo antes de partir para siempre, no puede ser una persona sin emociones —sonrió Fugaku recordando a Sakura decirle adiós a Susanoo—. Conversé con ella por más de dos horas, hijo. Sakura me abrió su mente de una manera en la que pocas personas podrían. No solo me hizo aprender y apreciar la profesión que ustedes realizan, sino que también aprendió y comprendió la mía. Escuchó a tu abuela, respetó y admiró a tu madre siempre. Incluso el regalo que le hizo a Izumi y a Itachi, es revelador.
— ¿Qué regalo? —quiso saber. Mikoto fue quien respondió.
—Les regaló una estancia en un exclusivo complejo turístico que ella diseñó hace mucho. Dijo que ese lugar tenía un significado muy especial para ella. Que era un sitio hermoso y místico, perfecto para una pareja tan enamorada como ellos. No tenía fecha de vencimiento, podrían ir en cualquier momento que lo decidieran, pero Izumi y tu hermano estuvieron tan conmovidos por el detalle, que lo tomarán como su luna de miel.
Sasuke abrió y cerró la boca como un estúpido. Itachi no le contó nada de eso. Posiblemente se debió a que cuando quiso empezar a preguntarle de su relación con Sakura, él lo mandó a callar porque no quería seguir enredándose en sus propias mentiras. Continuó mirando con desconfianza a su familia. Ellos apenas y habían convivido con su jefa cinco días, no entendían, no conocían lo que él había soportado a su lado todo ese año. Su madre, pareció leerle la mente, porque sonrió con conocimiento y le explicó.
—Sasuke, no defendemos a Sakura porque entró en nuestras vidas y nos mostró solo su lado bueno. Lo hacemos porque ella nos dejó entrar en la suya.
—No has querido ver hijo —comentó su abuela con abatimiento—. Sakura no es mala, ni es incapaz de sentir. Simplemente no había nadie a quien mostrarle lo que ella es.
—Pero… lo que le dijo a Ino…
— ¿Y lo que Ino le dijo qué? —increpó su abuela, poniéndose brava de nuevo—. Deja de hacerte el tonto, seguro estás asustado, y cobardemente buscas excusas para alejarla, y terminarás por hacerlo. Si no te comportas como un hombre, y asumes lo que estás sintiendo, la perderás.
Sasuke recordó uno de los reclamos de Sakura, preguntándole que por qué tenía que dejar que Ino incordiara contra ellos y la ofendiera. Había estado tan desencantado, sintiéndose además culpable de que Sakura hubiera maltratado con una mano en la cintura a su ex, que ni siquiera consideró el sentir de su amante. Ahora, en la claridad del día, ya sin los efectos del alcohol, por fin empezó a comprender.
—Sakura dijo que podías tomarte otra semana de vacaciones. Luego regresar a tu nuevo puesto, que el proyecto con el que te probarás a ti mismo y a la empresa, estará esperando —comunicó su padre, sacándolo de su suplicio mental.
Asintió ajeno. El hambre olvidada. Tenía muchas cosas que arreglar. La pregunta era: ¿si podría hacerlo?. Si el daño que le causó con su desconfianza y recriminación, a su naciente relación con Sakura, ¿tendría reparación?
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Una semana después, pudo por fin regresar al trabajo. No había querido tomar los días libres que Sakura le concedió, sin embargo su padre lo convenció. Haciéndole ver que ese tiempo sería bueno para que pensase las cosas y aclarase sus sentimientos. Lo hizo. Quería a Sakura de vuelta en su vida, no solo como jefa, sino como su mujer.
—Sasuke, te ves mal, ¿no se supone que las vacaciones sirven para descansar y broncearse? —se burló Tenten recibiéndolo con un abrazo.
—Hmp, yo también te extrañé. ¿Sakura ya llegó? —preguntó ya en dirección a su oficina, eran las nueve de la mañana, seguro ella estaría ahí desde las seis.
— ¿No lo sabes?, Sakura sigue disfrutando de los días libres que la empresa le debía.
— ¿¡Qué!? —gritó un poco, incrédulo y aturdido.
—Mjm —reiteró—, yo tampoco lo asimilo todavía. Imagino que en cualquier momento aparecerá y me reprenderá por estar revisando mi Facebook durante horas laborales.
—Pero… ¿Dónde está?, ¿sabes si continúa de viaje, o descansa en su departamento? —se moría por verla, hablarle, rogarle su perdón arrastrándose mucho.
—No tengo idea, solo el jefe puede saberlo. Sé que habló con él la semana pasada, Kakashi canceló sus reuniones para ir a verla, no volvió ese día.
Sasuke no esperó a que Tenten lo anunciara. Se dirigió a la puerta del presidente, llamó antes de irrumpir como si fuera un maleducado. Al escuchar la fuerte y grave instrucción de Kakashi dándole el pase, se apresuró a entrar.
Kakashi dejó de lado los documentos que leía y se concentró en enfrentarlo. Su reacción le indicó que estaba al tanto de lo que sucedía. Lo invitó a sentarse con un movimiento de su elegante mano. Sasuke no lo hizo esperar.
Ambos se quedaron en silencio, midiéndose entre sí. Se hallaba desesperado por preguntarle sobre el paradero de Sakura, pero lo que Kakashi tenía que decirle, parecía ser más importante.
—La dañaste —acusó mientras se recargaba en su ergonómico trono presidencial.
—Yo…
—No sé qué fue más impactante para mí, descubrir que todo fue una artimaña de Sakura para librarse de mi intromisión en su vida, o, atestiguar como rompía en sollozos después de veintiséis años de no verla derramar una sola lágrima.
Sasuke tragó con dificultad. Kakashi se mantenía impasible, su declaración ausente de condena.
—¿Sabes que ella es huérfana desde los seis?. ¿Que mi familia y yo la acogimos desde ese momento? —Sasuke asintió, dejándolo continuar—. Sus padres tuvieron un accidente de auto. Su padre murió de inmediato. Su madre en cambio, pudo llegar al hospital. Cuando entré en la habitación, Sakura ya estaba ahí, lloraba inconsolable, aferrada a la mano de Mebuki. Su llanto partía el corazón de quien la escuchara.
Sasuke tuvo dificultades para imaginar a su jefa como la pequeña niña asustada e indefensa que Kakashi retrataba.
—Mebuki abrió los párpados. Pensé que iba a consolarla, era lo que todos estábamos tratando de hacer.
Lo vio apretar los labios, arrugando el cejo en lo que demostraba molestia.
—Dijo. Sakura, deja de llorar. No saldré de aquí. Sin embargo, no puedo irme en paz, dejándote así —Kakashi tomó una gran cantidad de aire, aquel recuerdo todavía afectándole—. Tienes que ser fuerte y soltarme. Dejarme ir. Su cabecita confundida negó un poco, yo quise hablar con Mebuki, decirle que aquella no era la manera.
Sasuke estuvo completamente de acuerdo con él.
—Ella repitió: sé fuerte. Deja de llorar, déjame libre… Déjame ir.
Sasuke no podía creer que un padre pudiera despedirse así de su hijo. Menos de un niño que como Sakura, había sido apenas consciente de lo que sucedía.
—Mi inocente niña, con solo seis años, cuadró su pequeña columna vertebral, limpió sus rosadas mejillas manchadas, y lo hizo. Retrocediendo, soltó la mano de su madre, permitiéndole exhalar su último aliento. Pensé que era algo pasajero. Pero cuando vino el velorio, luego el entierro, ella siguió en silencio. Sin lágrimas. Pasaron los días, los meses, años… vivimos momentos alegres, tristes, logros importantísimos. Nada volvió a perturbarla —negó con resignación—. Los psicólogos tampoco pudieron ayudar. Dijeron en términos simples, que estaba emocionalmente constipada. Liberó a su madre, pero en el proceso, ella quedó atrapada en sí misma.
Sasuke se sintió fatal. Comprendió todo. Su rudeza, su frialdad, su supuesto desapego. Su necesidad de mantenerse estoica y fuerte. Sola. Alejada de cualquiera que pudiera volver a abandonarla.
—Te aborrece. Porque la hiciste darse cuenta, la hiciste verse en lo que se convirtió. Fue algo irónico, ya que se recriminaba que era un monstruo sin emociones mientras lloraba a todo pulmón —Kakashi pareció avergonzado al reírse en un momento tan serio—. Me sentí feliz, de haber podido lo habría grabado —bromeó con ligereza.
Es lo que había esperado que sucediera desde hacía mucho. El hecho de que hubiera ocurrido accidentalmente, todo provocado por la testarudez de su ahijada, de inventarse una relación para evitarse unas vacaciones reales, era más hilarante aun.
—Nunca dudé de su humanidad, alguien que entrega el corazón en cada proyecto que realiza, no puede ser un ser sin alma, ¿cierto?. En fin. Cuando logró desahogarse, me dijo que no estaba lista para regresar. Pero que tú lo harías pronto, y que no debía tomar represalias contra ti. Negó que entre ustedes existiera algo. Pero, viendo tu conmoción y tu desesperación…
— ¿Dónde está? —pidió con humildad.
—La harás llorar de nuevo —predijo con certeza.
—La haré sentir. No —se corrigió—. Ya lo hacía. Solo quiero ser el que esté ahí, cuando lo demuestre.
—No esperaba menos. No tardes, no le des tiempo de endurecerse de nuevo —tomó un papel y garabateó una dirección.
Sasuke la atrapó con manos ansiosas, leyéndolo al instante.
— ¿Es broma?, ¿por qué no me lo dijeron? —preguntó con incredulidad.
Kakashi solo sonrió.
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Sakura se dejó caer en el pasto, recargándose contra el árbol y aprovechando su sombra. Apreció la hermosa vista. Aquel lugar le traía muchos recuerdos, trató de apartar la amargura y quedarse con las bonitas experiencias vividas. Sería difícil, pero lo conseguiría, olvidaría a Sasuke, y cuando lo hiciera, regresaría a la empresa que con tanto esfuerzo había ayudado a su padrino a elevar.
El ruido de un caballo la sorprendió, haciéndola levantarse y observar a lo lejos. Aquello fue como un déjà vu. Sasuke se acercaba a paso veloz, montando un precioso caballo blanco.
Susanoo bufó a su lado, haciéndola torcer una mueca.
—Lo sé, lo sé. Hemos sido descubiertos —acarició la crin de su negro amigo.
Instantes más tarde, él desmontó llegando con urgencia hasta ella.
No fue igual que en el pasado. No corrió y la sujetó, besándola apasionadamente después. Su postura era tensa, la miraba con cautela y expectación.
—Hola —lo saludó rompiendo la enrarecida atmósfera—. ¿Qué tal?
Sasuke no respondió, únicamente se acercó. Pasó de largo a Susanoo, negando con la cabeza cuando el caballo relinchó en un agradable recibimiento.
— ¿En serio?, primero no querías venir a este pueblo, y ahora no pueden sacarte de aquí —apuntó con algo de diversión.
Nervioso se detuvo a centímetros de ella. Sin su habitual disfraz de jefa, solo con unos jeans desgastados y una camiseta del color de sus ojos, se veía preciosa. Alzó la palma, al comprobar que no se alejaba, acarició con cuidado su mejilla. Lo hizo de la misma manera que hubiera hecho con un caballo salvaje, con precaución, temiendo el rechazo o un ataque.
—Estoy realizando un proyecto —se defendió, aun inmóvil, permitiéndole tocarla.
—El bar de Jiraiya, lo sé.
Sakura asintió, luchando contra la tentación de perderse en su roce, en el ardor de su mirada oscura que prometía cosas que no estaba preparada para creer. Después de su abrupta separación, ella todavía se hallaba muy sacudida.
Esa infame noche, para su preservación había levantado todas sus defensas, protegiéndose como siempre en su caparazón. Mostrándose orgullosa y despreocupada. Pero en la oscuridad del baño, había sentido como su falsa fortaleza se destruía completamente.
—Escuché que estás trabajando sin paga, ese es un gran detalle.
— ¿Por qué estás aquí Sasuke? —exigió sin querer seguir exponiéndose a su cercanía.
— ¿Por qué estas tú aquí, Sakura? —regresó él con curiosidad. A pesar de sentir como ella buscaba distanciarse, no lo permitió.
—Me gusta, es pacífico. Es un bonito lugar también —explicó con sencillez.
— ¿Te hace recordar cosas buenas? —preguntó, aproximándose a sus labios.
Sakura no pudo más, se alejó. La última vez que le permitió acercarse tanto, terminó vencida. Lo odiaba, pero se odiaba más a sí misma. Estaba en una constante batalla, peleando contra la Sakura del pasado, la intransigente, la fría. Contra la nueva Sakura, la débil, la ilusa enamorada.
— ¿Qué quieres Sasuke?, pensé que todo estaba dicho entre nosotros —le dio la espalda, evitando que su expresión decaída influyera nuevamente en ella.
—Siento lo que pasó esa noche. Sé que no tengo excusa, pero en verdad me arrepiento de lo que te dije Sakura…
— ¿Por qué?, esa es la verdad —resaltó sin girarse todavía.
—No. La única verdad, es que ese día iba a pedirte que iniciáramos una relación. Cuando desapareciste de la fiesta, iba a buscarte, cansado de no tenerte cerca, y me encontré con Ino. Ella estaba tan desolada, no debí dejarme llevar por sus lágrimas, pero… Sakura perdón, te dije cosas horribles y…
—El problema no es lo que dijiste, sino que en realidad eso pensabas, nunca dejaste de creer lo peor de mí, Sasuke. Yo pensé que entre nosotros había surgido algo increíble, algo que nunca esperé sentir por alguien más, yo caí como una imbécil —se recriminó con auto desprecio—. Y tú me llamabas dragona de hielo cuando no podía escucharte.
—Sakura, por favor —lo sintió tras ella, queriendo alcanzarla, probablemente abrazarla por la espalda como tantas ocasiones lo hizo antes—. Admito que al principio tenía cierto resentimiento, pero después todo eso desapareció. Si actué así, fue porque tuve miedo, sentía demasiado por ti, y pensé que lo que había descubierto de ti en esos cinco gloriosos días que estuvimos juntos, eran una fantasía. Permití que mis prejuicios ganaran. Pero a la mañana siguiente, cuando supe que ya no estabas, fue como si me arrancaran el corazón, porque a pesar de que me encontraba tan desencantado, lo único que quería hacer era correr de nuevo hacia ti…
— ¿Que estás diciendo? —increpó en un susurro, incapaz de hablar, su voz estaba a nada de romperse. Sus sentimientos nuevamente fuera de control, en verdad odiaba a ese desgraciado. No recordaba ya lo que eran las lágrimas, hasta que lo perdió a él.
—Que te quiero Sakura. Estoy enamorado de ti, y lo peor es que creo que lo estoy desde que te conocí.
—No. Me odiabas, ¿recuerdas?. Soy una tirana, una bruja odiosa, una dragona, Maléfica, Belcebú… —repitió todos los apelativos con los que ahora sabia la identificaban en el trabajo.
—Sí, te odiaba. Pero también admiraba la manera en la que dominabas la sala de juntas. La seguridad y claridad con la que exponías tus nuevos proyectos. Te miraba siempre que salías de la oficina, luciendo impecable, con tu altanera sonrisa y tus tacones de diez centímetros. Me decía, es el diablo, insufrible y malvada, pero también, inalcanzable y hermosa. Y algún día, estaré a su altura, y tal vez así, me mirará también —la atrajo hacia su cuerpo, apretándola con tanto fervor, que Sakura casi se derritió en sus brazos.
— ¡Maldita sea!, ¿Por qué me abandona mi fuerza cuando te tengo cerca? No tengo la voluntad de apartarte —renegó frustrada.
—Eso es porque sientes algo por mí.
— ¡Siento todo por ti!
Él la giró. Enfrentándose ambos, sucumbieron a los labios del otro. A pesar de la angustia y el dolor que se borraba de a poco, se besaron con cuidado. Buscándose con delicadeza, con amor. Sasuke poseyó su boca con reverencia, apreciando la nueva oportunidad que le daba de tocarla otra vez.
—No voy a ser otra, no voy a convertirme mágicamente en la princesa del cuento —espetó Sakura, aun temerosa de depositar plenamente su confianza en él.
No podría, no era su estilo. La conversación con su padrino le ayudó a darse cuenta de varios errores que estaba cometiendo, en su afán de protegerse, de no sufrir, se volcó hacia lo menos riesgoso, su carrera. Siendo casi la profesionista perfecta. No quería que su vida siguiera girando solo para sus proyectos, no quería ser la rígida y solitaria mujer que ignoraba todo a su alrededor y dejaba el tiempo pasar. Por eso pondría más atención a su comportamiento, comprendiendo y respetando a los demás. Sin embargo, había aspectos que eran parte de su personalidad, características rescatables que no veía mal mantener.
—No espero que lo hagas. Quiero que sigas siendo la misma dragona indomable que eres en la oficina. Y la encantadora de caballos, desastrosa cocinera, alcahueta de ancianas bebedoras, que eres aquí. No voy a dejar de disculparme, de repetirte que te quiero, y de inclinarme ante ti… hasta que lo entiendas y vuelvas conmigo —juró determinado.
Escuchar eso terminó por liberarla. Que Sasuke hubiera sido capaz de captar esos guiños de bondad, que habían salido tan naturalmente de ella cuando conoció a su amable familia, que la acogió como a una más de los suyos, le dio esperanza. Ahora sí, sabía que estarían bien porque pondrían todo de su parte para reformarse mutuamente. Es lo que el amor hacía, sacaba lo mejor de ti.
Aunque fueras un demonio.
Lo besó una vez más, y otra vez… y otra vez, hasta que terminaron tumbados bajo el mismo árbol donde todo empezó.
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—Tendremos un bebé —anunciaron a toda la familia, que esa tarde se reunía celebrando el primer aniversario de Itachi e Izumi.
Ellos llegaron la noche anterior, cada vez que podían, hacían un viaje relámpago para ver a la familia de Sasuke.
— ¡Bien, sabía que esas caderas serían muy fértiles! —felicitó la matriarca Chiyo desde la cabecera de la mesa.
— ¡Abuela! —regañó Sasuke.
— ¡Felicidades hija!
Fue el turno de Mikoto para ir a abrazarla.
Todos sus parientes la felicitaron sonrientes. Demostrándole como siempre su sincero afecto.
— ¿Qué dijo tu padrino?, seguro estará muy contento —preguntó su suegro.
Ella y Sasuke se habían casado seis meses después de iniciar su relación, según la abuela, no tenían tiempo que desperdiciar. Hasta ahora su vida seguía siendo maravillosa.
En lo laboral, Sakura continuaba como Directora General de Proyectos, pero estaba dispuesta a tomarse un año sabático cuando naciera el bebé. Sasuke por su parte, se convirtió en el mejor activo que tenían dentro de la empresa, al principio hubo rumores de que escaló gracias a su noviazgo con la jefa, pero las habladurías pronto quedaron acalladas al él demostrar de lo que era capaz. En su vida como pareja, aún existían altibajos. Sus temperamentos eran igual de fuertes, por lo que cuando peleaban, uno tenía que dar su brazo a torcer. No era sencillo, pero el inmenso amor que se tenían, los ayudaba. Nunca se iban a dormir sin una adecuada reconciliación.
—Kakashi es el más emocionado, pensó que me quedaría soltera por siempre, no deja de agradecerle a Sasuke el haberse sacrificado por el bien común de la empresa —rio Sakura, rememorando las bromas de su jefe y papá adoptivo.
—Bueno, cualquier cosa que necesiten, aquí estaremos. Los bebés pueden volver locos a los padres primerizos, su llanto va de ser lo más conmovedor, a lo más desesperante —señaló Mikoto con comprensión.
—No te preocupes mamá, estaremos listos para eso —prometió Sasuke, abrazando a su mujer comunicándose con una significativa mirada.
Sakura se regocijó en su apoyo. Ahora que estaba por convertirse en madre, entendió muchas cosas de su pasado, como toda niña, había amado a su mamá, y estuvo dispuesta a complacerla hasta el último instante. Ella sería diferente. Su hijo o hija, siempre encontrarían consuelo en su presencia, nunca tendrían que contenerse, ni inhibirse. Porque el dolor, así como todos las demás sentimientos, debía expresarse, era la mejor manera de sobrellevarlo.
—Será un bebé dragón muy gruñón, pero muy precioso, ya lo verán.
— ¡Abuela! —se quejaron los dos.
—Oh por favor, con ustedes como padres, no podría ser de otra manera —decretó con satisfacción.
Los demás rieron, nadie la contradijo.
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Fin
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Ok. Lo hice, subí toda la historia. Yey, que bien, me siento orgullosa, jaja. Probablemente en cuanto pueda le dé otra revisada, ya después es cuando me voy dando cuenta de los errores.
Como verán traté de que aunque fuese corta, abarcara de todo un poco. Espero les haya gustado. Gracias a quienes de inmediato se apresuraron a comentar, me dieron mucha alegría.
Por cierto, pondré que está completo, porque aunque pienso seguir subiendo mini fics con distintas tramas como ya les platiqué, siempre lo haré cuando ya los tenga terminados, por lo que no tendrán que esperar mucho el cierre de dichos escritos. Tengo muchas películas y series en mente, ojala me dé tiempo de concretarlas, jeje.
De aquí me voy a actualizar mis fics, ya sin esta idea rondándome la cabeza, es más fácil dedicarme a mis viejos compromisos.
Nuevamente, me dio gusto saludarlos, saber que están bien, y hacerles saber que afortunadamente aquí ando también. Un fuerte abrazo, mis mejores deseos. Estamos en contacto, siempre leyéndonos.
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¡SasuSaku CANON!
