Esta historia participa en el reto 103 del foro Alas Negras, Palabras Negras. El tema es Arrogancia.
Palabras: 476
Disclaimer: Canción de Hielo y Fuego pertenece a George RR Martin.
Symon Pico de Oro siempre había pensado que nadie apreciaba su talento.
Se había ganado un mote hermoso, sí, pero lo había recibido en tabernas y burdeles. Su público estaba compuesto por borrachos más interesados en el fondo de sus jarras que en sus canciones. Lo único de oro que recordarían al día siguiente sería el color del meado que pasaba por cerveza en esos locales.
Por eso resultaba irónico que su suerte hubiese cambiado en un burdel. En la casa de Chataya había conocido a una mujer llamada Shae; una cosita ridícula de sesos tan vacíos como las bolsas de los hombres tras una visita. No era más especial que ninguna otra puta, excepto por una cosa: no se trataba de una de las chicas de Chataya, sino del juguete personal de cierto enano.
Symon tocó las cuerdas de su lira. Apenas podía ver sus dedos; había demasiada oscuridad en ese antro. Quizás tampoco vería el rostro del enano, cuando se presentase a su cita, y eso sería una pena. Imaginaba qué cara pondría cuando escuchase la melodía.
—Era su tesoro secreto; su alegría y su deshonra... —canturreó Symon.
Shae le había cogido cariño. Era de esas mujeres que suspiraban al oír canciones de amor; y Symon tenía un buen repertorio. Pero él no era un bardo que se limitase a cantar las creaciones de otros: también era un gran compositor.
—Las manos de oro son frías… —continuó Symon—. Las de una mujer, siempre tibias…
Aunque, por desgracia, esa balada solo existía para chantajear al pequeño león. A cambio de un puesto entre los siete bardos que cantarían en la boda del Rey, Symon estaba dispuesto a hacerla desaparecer. Se esfumaría de su mente con tanta rapidez como las insulsas composiciones de Hamish el Arpista lo hacían de las cabezas de todos los que acababan de escucharlas. ¡Y pensar que Hamish era uno de esos siete! No tenía ni la mitad del talento de Symon. ¿Quién había escogido a los bardos?
Poco importaba, porque él estaría allí. E incluso si no ganaba la competición de la boda, alguna dama se encapricharía de su voz. En unos días, Symon se encontraría en los salones de un gran señor, cantando para sus hijas casaderas o distrayendo a los comensales en sus banquetes.
Reemprendió la canción.
—Anduvo toda la urbe; y bajó de su colina; por callejones y escalas; para ver a su querida…
Una breve melodía sería suficiente para cambiar su destino, porque ese maldito enano no podía hacer nada para detenerlo. Las canciones, una vez liberadas, eran tan imparables como el fuego, y podían resultar igual de destructivas. Si se negaba a su petición, en unos días todos los borrachos de Desembarco del Rey cantarían sobre la antigua Mano que visitaba a su puta en secreto. De eso estaba seguro.
Porque era una gran canción.
Tyrion acudió a la cita y escuchó las condiciones de Symon. Tres días después, Bronn mató al bardo y, si tenemos que creernos lo que se insinúa en el libro, vendió su cadáver a un local que hacía estofados.
Imagino que nada ocurrió en la serie, y por eso Arya puede toparse con Ed Sheeran cantando Manos de Oro en los bosques.
La casa en la que se escondió Shae una temporada conectaba con el burdel de Chataya a través de un túnel. Si no recuerdo mal, Symon solía cantar en ese lugar, y es posible que conociese a Shae de esa forma. Para ser justos con Tyrion, creo que le ofreció a Symon marcharse a Essos, pero él no quiso escucharle. Ya en los libros se le veía un tipo arrogante, y de ahí que haya sido mi elección para este drabble.
Gracias como siempre a los que leísteis o dejasteis review en los anteriores :)
