Esta historia participa en el reto 103 del foro Alas Negras, Palabras Negras. El tema es Tristeza.
Palabras: 425
Disclaimer: Canción de Hielo y Fuego pertenece a George RR Martin.
Bronce en el podio del reto.
El bebé estaba llorando.
No era Robb. Los dos tenían prácticamente la misma edad, pero sus lloros eran muy distintos. Catelyn podía reconocer los de su hijo; y los distinguía perfectamente de los del bastardo.
—Cantad algo. —le pidió a una sus damas. Una melodía probablemente ahogaría los maullidos de la otra criatura.
Una de sus acompañantes se aclaró la garganta. Catelyn volvió la mirada a su costura.
—Mi señora esposa… —empezó la chica.
Esa canción hablaba de fidelidad. De amor. Recordaba haberla oído en su propia boda.
Catelyn estuvo tentada a exigir que escogiese otra, pero eso habría sido admitir que le dolía escucharla. Así que calló.
Su siguiente puntada quedó torcida.
Habían pasado siete días de su llegada a Invernalia. Eddard la había esperado en las puertas, y ella había entrado en el castillo con Robb en sus brazos. Catelyn no sabía exactamente qué deseaba de su marido en esos instantes: quizás una alabanza por haber cumplido con su deber al darle un heredero. Tal vez alegría. O mejor aún, el primer destello de amor en sus ojos. Todas las buenas damas tienen derecho a un marido enamorado, solía decir la septa que la habían educado de niña.
Pero Eddard le había recibido con una criatura de cabellos oscuros y ojos grises.
Un niño que parecía pertenecer más al Norte que el que había concebido Catelyn.
Parpadeó, intentando contener las lágrimas.
Jon.
El bastado se llamaba como el hombre que había sido un padre para Eddard. Su esposo podría haberle dado un nombre que no significase nada; uno que tal vez recordase a todos que no era más que un desliz. Pero lo había llamado Jon.
Jon en honor a uno de los grandes señores de Poniente. Jon, como la nueva Mano del Rey.
Su septa, por mucho que creyese que todas las damas tenían derecho al amor, nunca le había ocultado la realidad de los hombres. Había muchos niños apellidados Nieve, Colina, Flores, Tormenta y Ríos en Poniente. Pero Eddard había dejado que ese entrase en su hogar. Le permitía dormir a solo unos pasos de Robb.
La garganta le ardía. Ahora su costura era un borrón de colores, que contemplaba a través de las lágrimas.
—¿Señora? —La chica que cantaba calló.
Catelyn respiró. Parpadeó de nuevo, y su visión se aclaró. Todas sus punzadas habían quedado torcidas.
—No quiero volver a escuchar esa canción —dijo, apartando con brusquedad la tela.
El niño seguía llorando.
Catelyn se quedó rígida en su silla, intentando desesperadamente deshacer el nudo que había apresado su garganta.
Este es el único drabble en el que no he podido relacionar la canción directamente con los hechos que la inspiraron. Mi señora esposa solo es mencionada en Tormenta de Espadas, y su letra no aparece en los libros. Aún así, es una canción romántica que parece ser ideal para cantarse en las bodas, y el matrimonio entre Catelyn y Ned es uno de los más importantes en los libros.
Catelyn no es el personaje que mejor que me cae, pero es cierto que tuvo que tragarse su orgullo cuando llegó a Invernalia desde Aguasdulces y se encontró a Jon allí. Debió ser triste para ella aceptar que su marido la había engañado, pero peor debió ser que Ned lo pregonase a los cuatro vientos (independientemente de si R+L=J resulta canon en los libros). Eso sí, el trato que le dio Catelyn a Jon fue horrible (especialmente en los libros), y no tiene excusa… Pero algo de simpatía a veces le tengo.
No descarto escribir algo más inspirado en las canciones de Poniente, fuera ya del reto, pero de momento, esto es todo. De nuevo, mil gracias por leer (y dejar review si es el caso xD)
