Besos camarada

Capítulo 1

Rose caminaba despreocupada para abordar el avión que la llevaría hasta Omsk, la ciudad donde su amiga la estaría esperando, estaba cansada después de tantas horas de vuelo, pero muy emocionada de ver nuevamente a su amiga y descansar un poco de lo agotadores que habían sido estos últimos meses en la universidad. Necesitaba realmente este cambio de ambiente, especialmente después de enterarse de la peor manera que su padre volvería a casarse, no tenía ganas de pasar navidad con nadie de su familia, así que después de una cena de noche buena en casa de su amiga Lissa, abordó un avión hacia Rusia y aunque estas vacaciones no eran realmente largas, añoraba en serio un cambio de escenario y visitar a su amiga era la excusa perfecta. Era la primera vez desde que entró a estudiar que no pasaría las fiestas en Turquía con sus padres o en Chicago con sus amigos.

Al subir al avión se relajó un poco al darse cuenta de que al parecer no tendría compañera o compañero de asiento lo que probablemente le permitiría dormir un poco, no cómo en el vuelo anterior donde su compañero de asiento roncaba a mas no poder no dejándola descansar ni un poco. Acomodó su equipaje de mano y se sentó relajadamente sacando una revista para hojear un rato mientras la alcanzaba el sueño.

Un par de minutos antes de despegar, con su cinturón abrochado y entrampada en un interesante pero bizarro artículo sobre personas que viven de la luz del sol y no necesitan ingerir comida, el asiento a su lado fue ocupado, de reojo pudo ver que era un hombre, uno bastante alto a juzgar por todo el espacio que ocupaban sus piernas, su cabello era largo y estaba amarrado a la altura de su nuca y debía de ser ruso a juzgar por la clara respuesta en ese idioma que le dio a una sonriente azafata que le indicaba que estaban por despegar "bien pensado Rose más de la mitad de los pasajeros deben ser rusos" Cuando el hombre se dio la vuelta y sus miradas se cruzaron pudo ver que era bastante guapo, tal vez cerca de los treinta, pero lo que más llamó su atención fueron sus intensos ojos color chocolate que parecían atraparla de alguna manera.

—Hola — dijo el desconocido extendiendo su mano a modo de saludo.

—Hola — respondió ella tragando saliva, al notar una sensación bastante extraña en su piel al tomar la mano del tipo para devolver el saludo.

Después del breve saludo ambos dejaron de mirarse concentrándose en sus propias distracciones, mientras Rose continuó hojeando la revista, el hombre a su lado sacó su Kindle y comenzó a leer, olvidándose por el momento el uno del otro, o al menos eso aparentaban.

Minutos después del despegué Dimitri notó que no estaba logrando concentrarse en la lectura, su compañera de asiento lo mantenía distraído desde antes de sentarse, momentos atrás cuando llegó a su asiento y la vio, pudo notar su hermoso cabello oscuro que caía por sus hombros y la forma en que ella jugaba con uno de sus mechones concentrada leyendo una revista. Al saludarla sus grandes y expresivos ojos se clavaron en él de una forma intensa y la especie de electricidad que sintió al tomar su mano para saludarla aún lo descolocaba. La mujer era bella sin duda, pero él no tenía intenciones de dejarse arrastrar por una atracción hacía una veinteañera desconocida, estaba recién saliendo de una tormentosa relación con una mujer cinco años mayor y se había hecho la promesa de mantenerse fuera de problemas con mujeres por un buen tiempo, sin importar lo bellas y tentadoras que fueran. El problema era que su resolución no duró mucho porque cuando la hermosa morena le pidió permiso para pasar, seguramente para ir a los servicios, no pudo evitar fijarse en su curvilíneo cuerpo, los jeans negros que usaba se ajustaban a su cuerpo casi como un guante y el sweater azul de cuello en v destacaba bastante su generoso busto, por dios Dimitri ¿qué es lo que te sucede? Por favor contrólate un poco. Tomaste una resolución ¿recuerdas?. Aun recordando sus motivos, al volver la atractiva mujer a su asiento, él no pudo seguir fingiendo interés en su lectura y la resolución quedó olvidada, decidió hablarle ¿que podría pasar? había conversado con pasajeros y pasajeras de avión antes y nada había sucedido, por supuesto ninguna había despertado un interés tan potente en él.

— ¿Habías viajado antes a Omsk? —preguntó él para romper el hielo y comenzar una conversación.

—No, es mi primera vez en Rusia, vengo a visitar a una amiga ¿y tú, también vas de visita o vuelves a tu hogar? — preguntó Rose sin evitar pensar en lo decepcionada que se sentiría, si el atractivo desconocido fuera de vuelta a ver a su novia o esposa, hijos y adorables mascotas.

—Ambas, de visita y de vuelta al hogar, con mi madre y hermanas — respondió él con una sonrisa genuina, realmente se sentía feliz de poder pasar las fiestas en el hogar familiar, después de tanto tiempo— ¿Tú tienes hermanas o hermanos?

—No, hija única, mi culpa, mi madre no pudo volver a concebir después de mi nacimiento— respondió Rose sorprendida por haber divulgado algo tan personal a un hombre que conocía hace veinte minutos —Pero cuéntame ¿cómo se siente tener hermanas? ¿Eres el mayor?

—Bueno tiene sus pros y sus contras, mis hermanas pueden ser difíciles de manejar a veces, aunque por supuesto ellas le echan la culpa a mi carácter, desde que éramos niños yo tomé un rol un tanto sobreprotector con ellas, especialmente con la más pequeña — contestó Dimitri un poco descolocado por su facilidad para conversar con una extraña, pero algo en ella le hacía querer olvidarse de lo poco que la conocía y hablar de todo, no importaba lo que fuera, con tal de continuar escuchando su voz y recibiendo sus cálidas sonrisas —Por cierto no soy el mayor, dos de mis hermanas son mayores que yo.

— ¿Y aún viven en casa de tu madre? — dijo Rose un poco avergonzada por su propia impertinencia, aunque en realidad no del todo, Rose era una mujer conocida por su impulsividad— Dimitri rió un poco ante la expresión contrariada de la mujer y respondió

—En realidad no, mi hermana mayor se casó hace casi tres años, pero viven bastante cerca de mi madre, Sonja vive en Novosibirsk con su hija y su pareja, pero siempre pasan las fiestas en casa de nuestra familia, mi hermana menor solía vivir con mi madre y abuela, pero ahora solo viene en época de vacaciones porque estudia fuera del país.

—Ah entiendo, entonces ¿también eres el tío sobreprotector? ¿Te gustan mucho los niños? — preguntó Rose, desviándose de la pregunta que en realidad deseaba hacer ¿eres casado? ¿tienes hijos?

Dimitri entonces comenzó a contarle a Rose con extraordinario entusiasmo sobre su sobrino mayor y sus dos sobrinitas, era maravilloso ver como brillaba su mirada al hablar de lo feliz que se había sentido al cargar por primera vez a su sobrino mayor, que ahora ya tenía ocho años. La conversación entonces continuó hacía sus trabajos y estudios, Rose se enteró de que el desconocido era profesor en la universidad estatal de Moscú y Dimitri supo que la hermosa extraña estudiaba su cuarto año de servicio público y social en la universidad de Chicago y que en unos meses cumpliría veintitrés años.

Para cuando el viaje de un poco más de tres horas terminó, ambos sabían bastante del otro, excepto sus nombres, unas sensación de pánico rodeó entonces a Dimitri, él quería saber el nombre de la bella desconocida, pedirle su número de teléfono, rogarle que se quedara un par de días en Omsk, con él, en una cómoda habitación de hotel, deseaba extender su tiempo con ella, tal vez llevarla a una romántica cena o a ver una película, cualquier película en tanto fuera en su compañía. Otra vez Dimitri ¿dónde quedó tu fuerza de voluntad, prometiste alejarte de las mujeres por un buen tiempo? sólo han pasado unos meses desde tu rompimiento con Tasha, luego de casi cuatro años de una tormentosa relación, que casi termina separándote de tu familia.

La voz de la azafata anunciando el inminente aterrizaje sacó a Dimitri de su contemplación, cuando miró a la bella desconocida se dio cuenta de que ella también parecía ausente en sus propios pensamientos, le recordó a su compañera que abrochara su cinturón y ella le regaló una de sus exquisitas sonrisas, luego de abrocharse, lo miró nuevamente pareciendo nerviosa, mordía su labio y parecía querer preguntar algo, pero se arrepintió a último momento y sacudiendo su cabeza se volteó para mirar por la ventana.

Al bajar del avión y dirigirse juntos a recoger su equipaje ambos comentaron lo afortunado que había sido encontrarse en el avión y lo muy agradable de su conversación, finalmente llegó el momento de despedirse

— ¿Puedo saber tú nombre? — preguntó Dimitri con un tono de súplica en su voz.

—Es mejor que no camarada — respondió ella mordiendo su labio.

— ¿Camarada?

—Es mi apodo para ti — dijo Rose y se acercó más a él colocando un dedo en sus labios para evitar su protesta —Y tengo algo más para ti.

— ¿Qué es? — preguntó él notando por primera vez lo cerca que estaban el uno del otro.

—Un beso de despedida — susurró Rose a la vez que tomaba el perfecto rostro del guapo desconocido y posaba los labios en los suyos, automáticamente los brazos del ruso la rodearon y sus dedos se enredaron en sus cabellos mientras ambos se hundían por un momento en las sensaciones del único beso que compartirían.


Dimitri caminó hacía el lugar donde pretendía rentar un auto para llegar a Baia, aún con la maravillosa sensación de los labios de la desconocida sobre los suyos y recordando lo suave que se sentían sus hermosos cabellos entre sus dedos, cuando una idea se coló en su cabeza ¿Y si no era una amiga quien la esperaría en el aeropuerto? ¿Y si era su novio o su prometido? La mujer jamás dijo el nombre de su amiga y cuando él había intentado preguntarle si tenía novio, ella evadió la pregunta diciendo coquetamente ¿Por qué quieres saber? su sonrisa lo distrajo del asunto y no volvió a preguntar, ella te mintió, dijo una voz en su cabeza, Todas te mienten, siguió la molesta voz, no, ella no me mentiría, trato de convencerse a sí mismo, ella no es como Natasha.

Con la curiosidad ganando lo mejor de él, se decidió a averiguar lo que la desconocida escondía, era un pensamiento irracional, él lo sabía, pero un fuerza desconocida parecía llevarlo en la dirección que siguió la mujer, cuando caminó hacía el lugar donde la había visto por última vez, pudo ver desde lejos su hermoso cabello y comenzó a seguirla hasta una de las puertas de salida del aeropuerto, de pronto la desconocida apresuró su paso casi corriendo hacía las puertas de vidrio y unos chillidos familiares llenaron sus oídos, una chica que se le hizo parecida a su hermana envolvió a la mujer y los gritos se multiplicaron por dos, Dimitri se congeló ¿el novio de la hermosa mujer es mi hermana? No, por supuesto que no, ella es su amiga, la amiga a la que venía visitar, Dimitri estaba tan envuelto en sus propios pensamientos que no escuchó que lo llamaban, Victoria, su hermana, había gritado su nombre, pero él no lo había asimilado, hasta que se encontró mirando de lleno en los hermosos ojos de ella, la mujer que tanto lo intrigaba, esos ojos que ahora lo interrogaban silenciosamente.

—Dimka, ¿Dimka eres tú? hermanito que linda sorpresa — escuchó al fin y entonces su hermana Victoria se abalanzó sobre él casi derribándolo.

Cuando recobró el balance físico dejó que Victoria le presentara a su amiga, sin decir una sola palabra sobre haberla conocido previamente, en realidad no sabía que decir, solo miraba a la bella morena mientras su hermana decía su nombre, Rose, su nombre era Rose, él la saludó aún en estado de perplejidad y finalmente los tres juntos se dirigieron al auto de su hermana.

El viaje hasta Baia fue hecho casi en absoluto silencio, al menos por parte de Dimitri que casi no podía salir de su estupor, el estar viajando hacía la casa de su familia con su hermana y su hermosa amiga, a la cual había besado apasionadamente en un aeropuerto después de conocerse por tres horas, aún le parecía surrealista.

Rose se mantenía respondiendo con monosílabos las interminables preguntas de Victoria, pero su mente aún se encontraba tratando de procesar todo lo que había sucedido en las últimas horas, había conocido a un apuesto hombre en un avión, había compartido con él una amena conversación y de alguna manera había sentido que se conectaban fuertemente, luego al bajar del avión había temido la pérdida del desconocido y sin pensarlo demasiado, lo besó, deseando quedarse con algo poderoso que recordar de su corto tiempo juntos, el beso fue justo como lo había imaginado, apasionado pero gentil, tal como él, pensó, después de esa dulce despedida y convencida de que no volvería a verlo jamás, se alejó de él para ir al encuentro de su amiga. ¿Cuáles eran las posibilidades de que ese desconocido fuera Dimka, el hermano de su amiga? ¿y estuvieran viajando ahora en el mismo vehículo hacía el lugar dónde él y sus hermanas habían crecido. Después de horas o al menos eso le pareció a ella, el viaje llegó a su fin y tanto Rose como Dimitri estaban nerviosos sobre lo que podría suceder mientras estuvieran viviendo bajo el mismo techo, Dimitri estaba decidido a evitar caer ante los encantos de la amiga de su hermana y Rose trataría con todas sus fuerzas de superar la fuerte atracción que el hermano de su amiga le provocaba, por supuesto esta resolución no duraría mucho tiempo, ellos no podrían evitarse siempre y no cabía duda, de que les sería imposible esconder la fuerte atracción y conexión que compartían desde que se saludaron más temprano en el avión.

La casa de las Belikova era muy acogedora y Rose se sintió muy bien recibida por la madre de Vika, la señora Olena, la abuela de su amiga, Yeva, era otra historia, la forma en que la miró le pareció algo inquietante, pero decidió no prestarle demasiada atención, al menos ese fue el consejo de su amiga y planeaba seguirlo. El recibimiento de Dimitri no se quedó atrás, su madre que no lo veía hace tres años, prácticamente lo ahogó en un abrazo aún con su considerable diferencia en estatura, él no pudo dejar de sentirse como cuando era un niño pequeño y su madre lo consolaba después de una fea caída y no estaba lejos de la verdad, una fea caída eso era lo que le había sucedido en estos años lejos de su hogar.

Después de los saludos, Olena dio indicaciones sobre las habitaciones que usarían los recién llegados, Dimitri usaría la vieja habitación en el ático y Rose se quedaría en la habitación de Dimitri, por supuesto ella no estaba para nada contenta con invadir el espacio del hermano de su amiga, pero la determinada mirada de la mujer no le permitieron protestar.

Unos minutos más tarde, después de haber bajado el equipaje del auto, Dimitri se ofreció a mostrarle a Rose su vieja habitación y ayudándola con su equipaje la acompañó hasta ella, ella le agradeció el gesto y se disculpó por usurpar su lugar en el hogar familiar

—No te disculpes, no es molestia, me encanta que estés aquí, es decir que duermas a mmm en, eso, quiero decir feliz de ayudar a una amiga de mi hermana — respondió Dimitri incomodo, notando como se sonrojaba igual que un adolescente, sin poder sacar de su cabeza la visión de la bella Rose acostada en su cama.

—Gracias igual, me imagino que es un sacrificio, es decir después de un viaje largo y luego de muchos años lejos de aquí vuelves y que una extraña te saque de tu habitación así — dijo Rose jugando con su cabello en un gesto nervioso.

—No somos exactamente extraños, no en realidad, es decir se algunas cosas de ti y ahora también se tu nombre…Roza— respondió Dimitri sonriendo. También sé que me encantaría volver a besarte, pensó.

—¿Roza? — preguntó ella confundida.

—Es tu nombre en ruso — dijo Dimitri mirando intensamente a Rose, luego caminó hacia su antigua habitación dejando a una sonrojada e inquieta Rose en el umbral de la puerta.

A pesar de lo extenuante del viaje más tarde en la habitación del ático Dimitri no pudo evitar recordar el beso que habían compartido en el aeropuerto… fascinante Roza, pensó antes de quedarse dormido.


Rose despertó bastante descansada, la cama en la que estaba era bastante cómoda, las sabanas eran suaves y tenían un aroma agradable, se acomodó un poco más en la cama y abrió lentamente los ojos, se quedó mirando fijamente la mesita de noche, no era igual a la que tenía en el dormitorio de la universidad, las cortinas tampoco eran conocidas, cerró los ojos otro momento para recordar el lugar en que se encontraba, Rusia, la casa de Victoria, la habitación de Dimitri, sonrió, recordando como anoche antes de dormir, había explorado un poco la habitación del hermano de Vika, no era grande, pero era bastante acogedora, había un par de marcos de fotos en la mesita de noche, una en donde salía con Victoria y otras dos mujeres, otra con un niño de unos tres años sobre sus hombros, en ambos se veía realmente feliz, su sonrisa era radiante, el verlas hizo sonreír también a Rose, había también un librero, muchos de sus volúmenes estaban en ruso, pero eso no le impidió a Rose reconocer algunos con temática de vaqueros por sus portadas, en un rincón de la habitación una pequeña vitrina mostraba algunos trofeos deportivos de artes marciales, junto a una fotografía en la que aparecía Dimitri y un joven alto y delgado de cabello rubio, ambos vestidos en su Karategui y sosteniendo entre ambos un trofeo, Rose fue sacada de su reflexión cuando escuchó ruidos y algunas voces en la planta baja, se levantó para tomar una ducha rápida, luego de vestirse, se quedó un momento estudiando la colcha de parches sobre la cama, era un trabajo muy bello, recordó haber visto una muy parecida en la habitación de Vika, en el campus universitario, pero esta habitación, al contrario de la de su amiga y de la suya propia estaba perfectamente ordenada y Rose se preguntó antes de salir de ella si el dueño de la habitación era así de ordenado o si su madre le mantenía la habitación intacta luego de varios años fuera de casa.

Al salir de la habitación se encontró con Dimitri a punto de tocar la puerta, ambos se miraron directamente a los ojos por un momento, ninguno de los dos se sentía capaz de moverse o decir algo, estaban como atrapados en un trance, Dimitri se movió primero, acercando su mano para tocar un mechón de cabello de Rose, que escapaba de su cola de caballo, ella puso su mano en el antebrazo del ruso, sus labios se unieron en un beso suave y dulce, cuando se separaron, ambos sonreían hasta que fueron sacudidos de su pequeña burbuja por los gritos de Vika desde la planta baja

—¡Diiimmka! ¿Ya despertaste a Rose? Te dije lo mucho que le gusta dormir.

—Ya vamos Vika, deja de gritar — respondió Dimitri volviéndose a mirar a una Rose visiblemente mortificada, aclarándose la garganta le habló a la morena —Yo venía a avisarte que está listo el desayuno, Roza.

—Gracias camarada y por cierto me encanta tu forma de decir buenos días — dijo Rose con una sonrisa coqueta, antes de caminar hacia las escaleras

Dimitri se quedó mirando a Rose alejarse, sin poder apartar sus ojos de ella, tampoco pudo alejar a esa voz en su cabeza que le advertía, estás jugando con fuego, recuerda que es la amiga de tu hermana, recuerda que no quieres volver a enamorarte, ¿enamorarme? pero si la conocí hace menos de 24 horas, ¿qué te está pasando Dimitri? Tienes que terminar con esto, antes de que llegue más lejos, eres un hombre maduro, tomaste una determinación, es obvio que Roza te atrae, pero debes alejarte. Durante el desayuno Dimitri se enteró de algo que lo hizo convencerse aún más de alejarse de Rose, al parecer la atractiva morena tenía novio, o al menos eso dio a entender su hermana esa mañana.

—Me imagino que Adrián no estaba nada contento de que su pequeña flor pasara las fiestas tan lejos — dijo Vika mirando a Rose divertida.

—Adrián sobrevivirá, además le dejé un excelente regalo, ni siquiera se acordará de mi — respondió Rose un poco incomoda cuando se dio cuenta de la intensa mirada de Dimitri en ella, por supuesto él pensará que es mi novio, bueno que piense lo que quiera, me atraes muchísimo camarada, pero en realidad no somos nada, no te debo explicaciones, se dijo Rose a sí misma, mientras le ponía miel a su ultimo blini.

—¿Te gustan los blinis Rose, los habías probado? — preguntó Olena.

—Están exquisitos, los probé un par de veces cuando Vika hizo para nosotras en la Universidad, pero estos están mucho mejores, muchas gracias, Olena

—¡Mal agradecida! — dijo Victoria sacando la lengua a su amiga

—Los blini los hizo Dimitri, al igual que el pan negro, yo solo prepare los huevos — aclaró Olena

—Pues todo está delicioso — dijo Rose mirando a Dimitri que la miró fijamente un instante y luego se volteó a hablar con Yeva en ruso —Gracias a ambos, todo está riquísimo— volvió a agradecer Rose con una extraña sensación en el estómago debido a la mirada fija de la abuela de su amiga en ella.

Luego del desayuno, Victoria y Rose se dirigieron a un parque cercano a la casa de las Belikova para patinar en hielo, era una de las cosas que más le encantaba hacer a Rose y su amiga le había prometido que sería lo primero que harían cuando llegará a Rusia, no puedo ir a Siberia y no patinar en sus tierras congeladas, había dicho Rose. La pista era pequeña y estaba rodeada de grandes árboles, estar rodeada de naturaleza y haciendo una de las cosas que más le gustaba era maravilloso para Rose. Hasta ese momento el cambio de escenario le estaba haciendo bastante bien, la familia de su amiga era realmente acogedora, estaba viviendo una especie de romance secreto con su hermano y estaba completamente a salvo de los problemas que estaba acarreando el divorcio de sus padres.


Dimitri decidió quedarse en casa en vez de acompañar a su hermana y amiga a patinar, entre menos tiempo pasara junto a ella mejor para su salud mental, lo cierto es que sentía que estaba enloqueciendo, Roza la hermosa mujer que conoció en el avión era bella, divertida y amable, la atracción hacia a ella había ocurrido casi de inmediato y la conexión también se había sentido intensa, los besos que hasta ahora habían compartido, despertaban en Dimitri una sensación tan poderosa que estaba seguro que podría volar, así de adolescente se sentía a su alrededor, pero todo en esa situación estaba mal, ella vivía en otro continente, era menor que él al menos unos siete años, era amiga de su hermana y tenía novio, tal vez ella era de esas mujeres que mantenían relaciones abiertas, pero a él no le acomodaban esas relaciones, es más después del desastre de su relación con Tasha estaba seguro que enamorarse y tener una relación romántica que funcionara no era para él, no es que haya estado enamorado alguna vez, ciertamente no de Natasha con la que en realidad había comenzado a salir después de la muerte de un amigo en común, casi como una forma de encontrar consuelo.

Natasha Ozera supo exactamente como manipularlo en su momento de mayor vulnerabilidad, lo hizo tan bien que a Dimitri le costó mucho tiempo darse cuenta que lo había alejado de su familia. Al principio cuando postuló al trabajo en Moscú, había parecido perfecto salir de Baia, era la oportunidad profesional que estaba esperando y le permitiría alejarse del lugar que tanto le hacía recordar a su amigo, Natasha y él llevaban algo así como dos meses saliendo, cuando la oportunidad de irse a Moscú surgió, por supuesto el no consideró irse con Natasha, ni siquiera eran novios realmente y fue sincero con ella en ese momento, era mejor apartarse y seguir cada uno su camino. Ahora él tenía claro que ella nunca lo aceptó, por eso cuando llevaba tres semanas instalado en Moscú, ella apareció sin avisar, lo esperaba en el campus de la universidad, contándole entre lágrimas que estaba embarazada, Dimitri nunca lo puso en duda, quién mentiría con algo así, pues aparentemente Tasha lo haría, claro que solo se enteró de todas sus mentiras hace unos meses, fue casi por casualidad, producto de otra de sus locuras.

Natasha volvió a enredar a Dimitri en sus insensatos planes, cuando en un intento por embarazarse nuevamente, lo convenció de buscar un tratamiento de fertilización, él no le veía el sentido a ser padres, ya tenían suficientes problemas los dos sin niños de por medio, pero de alguna forma se dejó convencer, era más fácil ceder que ponerse en su contra, había aprendido eso en los primeros meses de vivir juntos. Cuando los informes de los estudios de fertilidad llegaron a sus manos supo la verdad, el primer embarazo de Tasha había sido psicológico, nunca perdió ese bebé, como le había hecho creer después de algunos meses de llegar a vivir con él, porque en realidad nunca existió, el informe también consignaba que debido a su bajo peso era muy difícil para ella concebir, todo había sido una mentira, desde el principio. Cuando Dimitri la encaró ella lo confesó todo, había presentado síntomas de embarazo, como una semana después de su partida a Moscú, se hizo las pruebas, todas fueron negativas, fue a un centro médico, donde le realizaron exámenes de sangre y antes de tener los resultados se fue a Moscú convencida de que el embarazo era real. Una semana después de llegar a Moscú su madre le envió una foto de los resultados negativos y la conclusión de los mismos donde se daba el diagnóstico de embarazo psicológico, ella lo ocultó de Dimitri, esperaba poder embarazarse pronto, no sería difícil viviendo con el novio, pero lo fue, porque Dimitri estaba participando en una investigación de geología en la universidad que lo mantenía muy ocupado y viajando constantemente a terreno, Tasha pronto se dio cuenta que no podría embarazarse con la rapidez que necesitaba y entonces fue cuando comenzaron las infidelidades. Dimitri se agarró la cabeza aun recordaba esa horrible discusión, las acusaciones de Natasha culpándolo de todo, cuando la que mintió, manipuló y engañó fue ella, la culpa de Dimitri fue no hacer nada por salir de una relación que no lo llenaba, al principio la idea de un hijo lo emocionó bastante, incluso pensaba que su nombre sería Iván en honor a su gran amigo, luego los cambios de humor de Tasha eran atribuidos al embarazo que nunca existió, ese año cuando las fiestas de año nuevo se acercaban, ocurrió la supuesta perdida, Dimitri no pudo viajar a ver su familia, debía acompañar a su pareja y desde ahí todo fueron problemas. La relación con Tasha fue mentira tras mentira y él se dejó arrastrar en ese infierno por casi cuatro años.

Dimitri fue sacado de sus dolorosos recuerdos por su abuela Yeva, que había subido a buscarlo para que la acompañara al mercado, como siempre ella había percibido su estado de ánimo, así como su atracción hacía Rose y le había dicho un par de cosas al respecto durante el desayuno

—Ella es linda, no es como la otra, ella es auténtica — le dijo su abuela

—No tanto si tiene novio y lo engaña, además es muy joven y yo ya tomé una resolución — contestó Dimitri firme, su abuela era una mujer silenciosa y serena, excepto cuando tenía algo que decir que debía ser escuchado

—Ja y la otra era muy vieja, no puedes evitar lo inevitable Dimka, solo espero que esta vez abras los ojos

Dimitri agradeció en ese momento, que Rose no entendiera ruso y que ella y victoria estuvieran distraídas con sus planes para ir a patinar.

La salida al mercado le sirvió a Dimitri para distraerse un poco, se sintió contento al reencontrarse con gente que no veía hace mucho tiempo, lo que más levantó su ánimo fue volver a ver a la mamá de Iván, todo el sufrimiento que padeció cuando su hijo murió a causa de ese conductor ebrio parecía haberse transformado en esperanza ahora que Tanya, su hija mayor, estaba esperando su primer hijo. Cuando volvieron del mercado estaba de mejor humor y este fue aumentando a medida que se acercaba la hora en que su hermana Sonja llegaría también junto a su pequeña sobrina Katya, a unírseles para preparar la celebración de año nuevo, para la que tan solo faltaban tres días.

Sonja y su hija Katya llegaron esa noche, una hora antes de la cena, el encuentro entre ella y Dimitri fue muy emotivo, especialmente cuando finalmente pudo tomar en sus brazos a su sobrina de cuatro años que conocía solo por fotografías, la niña era preciosa, tenía las facciones de las Belikova, pero sus ojos eran de color gris, iguales a los de su padre, Yuri, un buen amigo de Dimitri que se había convertido en la pareja de su hermana hace más de cinco años. Olena se sentía muy feliz al ver ese reencuentro, Sonja había señalado en alguna oportunidad no querer ver nunca más a su hermano porque sentía que él las había traicionado, las había abandonado, que se había olvidado de ellas porque ahora tenía una mujer, después de haber sido tan sobreprotector, de haber interferido bastante en sus vidas amorosas, nunca más tuvo tiempo para su familia o al menos así lo veía Sonja y como Dimitri era demasiado reservado con sus propios asuntos, nunca supieron la realidad de la vida que llevaba con Natasha, las pocas veces que se conectaban para una video llamada ella no participaba y en las llamadas telefónicas él solía preguntar por el bienestar de todos, comentaba algo de su trabajo, sin siquiera mencionar a Tasha antes de colgar.

Otra cosa que le agradó mucho a Olena fue que Katya parecía sentirse muy cómoda con su tío Dimka y también con la amiga de Vika, Rose, la niña pintaba en el suelo su libro para colorear mientras las Belikova terminaban la cena, y regularmente les mostraba su trabajo artístico a ambos, primero a su tío Dimitri, luego a Roza, a ratos les pedía la opinión sobre los colores que usar para continuar pintando un tren que ya tenía varios colores, repetidas veces Dimitri y Rose coincidían en sus sugerencias, ambos se miraban sonriendo, Roza tenía una sonrisa hermosa reflexionó Dimitri, que aun con su resolución firme en la mente, no podía dejar de admirar la belleza de la morena y su calidez con la pequeña Katya, recordó que en el avión ella le había comentado un poco sobre su carrera y sus ilusiones de tomar un programa de Master que le permitiera postular a un puesto en el hospital, su meta era ayudar a los niños con dificultades de salud y a sus familias. Era un lindo sueño y ahora viéndola interactuar con Katya seguramente uno que sería cumplido con mucho éxito.

Después de la cena, los hermanos Belikov y Rose se quedaron viendo películas y compartiendo unos tragos de vodka y algunos snacks, Katya se había quedado dormida y Olena y Yeva se retiraron a su habitación temprano, ya que se venían un par de días muy ocupados con los preparativos de año nuevo. Fue entonces que Dimitri se enteró de los problemas de los padres de Rose

—¿Tus padres viven en Turquía? — preguntó Sonja

—Vivian, mis padres decidieron divorciarse luego de veinte años de matrimonio — dijo Rose con un rastro de decepción en su voz —Al parecer mi padre mantuvo una relación paralela por tres años con una mujer mucho más joven, mi madre se enteró, lo abandonó y le pidió el divorcio, mi padre rogó, dijo que la amaba, incluso intentó convencerla de hacer terapia, yo de verdad pensé que él estaba realmente arrepentido y mi madre era la intransigente, pero resulta que hace unos seis meses conoció a otra mujer, mas joven que la anterior y cuando me visitó para celebrar acción de gracias, me anunció que se casaba nuevamente — continuó relatando Rose con amargura —En fin, entiendo que tiene derecho a rehacer su vida, pero no entiendo su necesidad de casarse de nuevo tan pronto, a veces pienso que se esta vengando de mamá por no darle la oportunidad que le pedía, en realidad, lo que mas me duele es que siento que no es la persona que creía y es difícil tratar de volver a conocer a alguien que creías conocer y lo que es peor es que mi madre está destrozada, a pesar de que hace casi dos años no viven juntos, ella no esperaba que él volviera hacer su vida tan pronto y la verdad es que yo tampoco — Rose terminó su relato sintiéndose un tanto avergonzada de haber revelado algo tan personal, culpaba al vodka, pero también sabía que era producto de la compañía, con victoria siempre se había sentido cómoda y Dimitri despertaba en ella una confianza, una sensación de protección que era bastante extraña considerando que se conocían hace tan poco, Sonja le había parecido una mujer un poco mas distante, pero parecía bastante interesada en saber sobre ella y Rose estaba agradecida de la oportunidad de desahogarse sin sentir esa condescendencia que sentía a veces con personas que conocía de toda la vida.

—Entiendo a tu madre — dijo Sonja sacando a Rose de su reflexión —Yo no había tenido nunca una relación larga, Yuri y yo estamos juntos hace casi seis años, pero antes de él, mi corazón fue roto de la peor manera, cuando el que yo pensé era el amor de mi vida me engañó con alguien que yo creía una buena amiga, pero aun cuando todo terminó y a pesar de que yo ya sabía que no se merecía mi amor, quedé devastada cuando supe que tendría un hijo con la mujer con que me engañó — confesó la hermana de Victoria —Por supuesto darle una oportunidad a Yuri fue la mejor decisión de mi vida, a pesar de que me costó mucho confiar en él, pero estoy feliz de que no se haya rendido — terminó Sonja con una sonrisa y tomando el resto de su vaso de Vodka.

Antes de ir a dormir incluso Victoria había contado algo sobre una decepción amorosa, Dimitri permaneció bastante silencioso, solo haciendo alguno que otro comentario negativo sobre los ex novios de sus hermanas. Cuando finalmente subieron las escaleras para ir a descansar Dimitri le dio las buenas noches a Rose y se dirigía a su habitación, fue entonces cuando ella hizo una pregunta que lo dejó helado

—¿A ti también te rompieron el corazón?

—No Roza — dijo más duramente de lo que intentaba —Además no es algo de lo que me guste hablar con personas desconocidas

—Pero dijiste que no éramos desconocidos — contestó Rose mordiendo su labio, de pronto sintiéndose muy vulnerable, no le gustaba sentirse así, por eso tratando de salir de la situación incómoda preguntó coqueta —¿No habrá beso de buenas noches, camarada?

—Es mejor que dejemos este juego — dijo Dimitri serio —Roza, tu volverás a tu país en algunos días y yo estoy bastante viejo para tonterías, mira, me gustas, pero creo que debemos mantener la distancia, no vale la pena perder nuestro tiempo, además… ya no importa…— dijo mirando a Rose directamente a los ojos, a ella le pareció ver algo de melancolía en ellos —Buenas noches Roza — fue lo último que dijo antes de dirigirse a su habitación.

Rose estaba molesta cuando se acostó, sabía que estaba siendo irracional, Dimitri en realidad tenía mucha razón, pero no le gustaba que la hiciera sentir como una niña caprichosa, ella tenía claro, que lo que sea que estaba pasando entre ellos no tenía futuro, pero por algún motivo no le importaba, haber sentido esa conexión era algo valioso para ella, aunque no tuviera ninguna lógica.

Los siguientes días Dimitri cumplió su palabra, prácticamente no le dirigía la palabra a Rose y ella trataba de fingir que no le importaba, en realidad no debía importarle, se conocían hace tan poco y aunque la atracción era fuerte, no era algo de vital importancia, era solo un crush, se dijo, uno muy especial si tomaba en cuenta la rápida conexión que sintió que compartían y la sensación de vacío que la inundaba a veces al tratar de evitarlo, pero sabía que sería necesario olvidarse del asunto, cuando dejara rusia nunca más lo volvería a ver, esa era la triste realidad. Rose decidió que no dejaría que la situación le atormentara mas, ella había venido a pasar tiempo con su amiga y a disfrutar de sus días en Rusia. Por ello el día antes de año nuevo, Victoria, Sonja y ella salieron de compras, pasearon por las tiendas de ropa, de joyas, de recuerdos, pasaron a tomarse un café a un pequeño lugar que era un favorito de las hermanas Belikov, donde probó unos Pryaniki de jengibre y chocolate, luego pasaron a una librería, en ella Sonja compró libros de colorear y cuentos para Katya además de un par de historietas para Paul, Victoria buscaba en la sección de novelas policiales algo que llevarse para leer en casa, Rose estaba de pronto hojeando una novela de vaqueros sin darse cuenta de lo que hacía hasta que Victoria le comentó que estaba en ruso.


En la víspera de año nuevo la casa de los Belikov estaba llena de gente, Karolina la hija mayor de Olena, llegó temprano junto a su hijo Paul y su pequeña niña Zoya, mas tarde se unió el marido de Karolina, Sergey y a la hora de almuerzo llegó Yuri, el padre de Katya. Todos se pusieron a trabajar en los preparativos de las festividades, incluso Rose ayudó preparando la ensalada Olivie siguiendo la receta especial de Sonja. Mas tarde cuando llegaba la hora de arreglarse para la cena de año nuevo, Katya tomó de la mano a Rose y le pidió que la vistiera, Dimitri que había estado jugando con la niña, las miró divertido, él había notado la preferencia de Katya por la morena, ella le sonrió y se dirigió a la habitación seguida por Victoria, para preparar a la pequeña para esperar el nuevo año, la niña quedó muy contenta con su atuendo y su peinado y agradeció a Rose con un apretado abrazo, era muy satisfactorio para ella hacer feliz a los pequeños.

Una hora después todos estaban reunidos esperando para sentarse a cenar, todos excepto Roza, pensó Dimitri y sin pensarlo decidió ir a buscarla a su habitación, cuando subió la escalera, Rose salía de su habitación envuelta en un vestido negro de encaje, que destacaba sus curvas, se había tomado el cabello, se veía realmente hermosa, Dimitri se quedó mirándola intensamente, ella caminó hacia él y dijo

—Perdón por la demora, ¿bajamos?

—Claro — dijo él —Te ves muy bella Roza —susurró y la invitó a bajar primero, eso le dio tiempo para guardar la compostura, aunque al llegar abajo, Yeva lo miraba conocedora.

La cena fue maravillosa y muy abundante, a las 12 en punto algunos de los comenzales escribieron algo en un papel y procedieron a quemarlo para luego echar las cenizas a su copa, escucharon todos juntos el discurso oficial de Presidente, el que Paul traducía para Rose, luego vino el brindis y los abrazos, el primer abrazo que dio Rose fue a Paul, que estaba maravillado de poder abrazar a la linda amiga de su tía, luego abrazó a su amiga Victoria, a Karolina, su esposo y a su bebita Zoya, a Sonja, Yuri y a la pequeña Katya, luego abrazó a Yeva, que le susurro algo en ruso que no pudo entender, Olena y por ultimo Dimitri, el abrazo con su camarada se sintió maravilloso después de casi tres días de evitarse, ambos notaron que extrañaban la cercanía, pero ninguno dijo nada, solo los buenos deseos para el año que comenzaba. Después de compartir un rato más, todos se pusieron sus abrigos para salir a saludar a los vecinos, estuvieron recorriendo las calles por un rato saludando a todos y todas las que pasaban, Dimitri se quedó conversando con una vieja amiga, Nina, mientras Victoria y Rose se dirigieron a la casa de Nikolai que las había invitado a su fiesta.

En la fiesta Rose fue recibida con mucho entusiasmo por algunos chicos y con algunas miradas sospechosas por parte de las mujeres, ella eligió no mortificarse, acepto un trago de vodka y se puso a conversar con el anfitrión y su hermano, unos quince minutos después Dimitri y Nina se unieron a la fiesta, Dimitri no pensaba ir, pero Nina le había dicho que Igor estaba en la fiesta y ese era un tipo que no quería cerca de su hermana y menos de su Roza. En poco tiempo Dimitri se dio cuenta que no había sido buena idea ir a esa fiesta, Rose estaba pasándolo espectacular, bailando con varios de sus admiradores, pensó el ruso contrariado, también había puesto en su lugar al estúpido de Igor con mucha clase y sin tu ayuda y ni siquiera parecía estar preocupada por su presencia, tú le pediste que se alejara idiota, se dijo finalmente, cansado de sentir pena por si mismo, se dirigió al patio trasero de la casa, donde algunos amigos y vecinos hacían un juego de alcohol.

Fue allí donde Rose lo encontró más tarde, ella estaba cansada y se quería ir a casa, además sentía que había bebido demasiado, pero Victoria no quería irse, estaba "en camino de tener un remember con Nikolai", su ex y "por nada del mundo lo voy a desperdiciar" esas fueron al menos las palabras de Vika, para aclararle a Rose que no contara con ella para irse a casa. Rose se sentó al lado de Dimitri en una banca en el patio y puso una mano en su pierna para llamar su atención, Dimitri la miro, estaba muy bebido

—Roza, mi bella Roza — dijo

—Ella es tu nueva novia Dimka, esta mucho mejor que Tasha — comentó uno de los amigos de Dimitri riendo

—Ojalá no sea una maldita mentirosa —dijo Nina mirando con sospecha a Rose

—Dimitri y yo ya nos vamos — dijo Rose tomándolo de la mano y esperando a que reaccionara, el ruso solo la miraba confundido, Rose se acercó y le susurro al oído—Camarada acompáñame a casa por favor

—jajaja Dimka, tendrás suerte hoy, ve con tu chica, empieza bien el año —comentó divertido otro de los invitados

Dimitri se levantó apenas y se apoyo en Rose lo que provocó más risas, Rose escuchó cuando entraban a la casa, algo como "si es que no se duerme primero". Una vez en la casa de las Belikova, Rose acompañó a Dimitri hasta su cama, le saco los zapatos y lo recostó, pero cuando Rose intento irse Dimitri la detuvo

—No te vayas Roza por favor, no me gusta que estés lejos.

Rose tampoco quería estar lejos, así que no lo pensó mucho y se recostó al lado del ruso, él la abrazó fuerte y besó su frente, pronto ambos estaban dormidos.

Fue Dimitri el que despertó primero, recordaba algo de la noche anterior, sus celos viendo a Rose bailando con otros hombres, su emoción cuando se presentó a buscarlo y le pidió que la acompañara a casa, el beso torpe que le dio en el umbral de la puerta mientras Rose trataba de abrirla, también recordaba haberle rogado que se quedara con él, lo que no recordaba era el momento en que sus cuerpos se entrelazaron para dormir. Dimitri necesitaba salir de esa situación urgentemente antes de que Rose despertara y se diera cuenta de la inevitable reacción a su cercanía. Lentamente el ruso se desenredo de la morena, la acomodó en la cama con suavidad, la arropó y escuchó claramente cuando dijo camarada con una sonrisa en los labios. Dimitri se acomodó en un pequeño sofá que había en la habitación y trato de conciliar el sueño lejos de Rose, procurando no pensar en las sensaciones que provocaba en él tenerla tan cerca, pasaron unos diez minutos cuando sintió que la morena dabas vueltas en la cama, murmuró algo, luego habló

—¿Camarada quién es Tasha?

—¿Quién es Adrián? —respondió Dimitri sin siquiera pensarlo

—¿Adrián? —Preguntó Rose confundida

—El que te llama pequeña flor —dijo Dimitri con un rastro de amargura en la voz

—Adrián es un amigo, mi mejor amigo, que me llama pequeña flor desde que lo conocí hace más de seis años, ¿camarada estas celoso?

—No, por qué lo estaría, no somos nada

—No somos nada es cierto — dijo Rose con tristeza —Pero a pesar de tus objeciones a mí me gustaría al menos que fuéramos amigos, sé que suena tonto, pero siento una conexión fuerte hacia ti y si las circunstancias fueran distintas creo…creo que podríamos tener una historia importante, se que tal vez piensas que estoy loca, que soy una mujer inmadura que cree en el amor a primera vista o a primera conversación en avión, lo siento estoy divagando, no me hagas caso —dijo Rose tratando de sonreír pero fallando estrepitosamente

Dimitri se levantó del sofá y se sentó en la cama junto a Roza, tomó su mano y dijo

—No Roza, no creo que estés loca y tampoco creo que seas inmadura, se que lo de la conexión es real porque yo también la sentí, aun la siento y he visto lo suficiente de ti para saber que eres una mujer admirable, solo no quiero que nos ilusionemos con algo que no puede ser, es mejor ser amigos, yo puedo conformarme con ser tu amigo.

y como primer acto de amistad, esa madrugada Dimitri, le contó por primera vez a alguien, toda su historia con Tasha.