"Una promesa"
PRIMAVERA...
Hace una semana que llego, las flores seguian despertando, aun se sentía un poco de frío en el ambiente, las mañanas brillaban resplandecientes, las aves cantaban su hermosa melodía. Anteriormente abría despertado con gran alegría por el nuevo día, pero no esta vez, no se sentía con la misma energía que la caracterizaba, no desde ese día, donde todo comenzó. No quería seguir recordándolo, pero era inevitable.
Solo volvería a ser la misma de siempre hasta recuperarlo, hasta recuperar lo perdido, hasta que volviese a ser él mismo.
Se levanto de la cama y se metio a la ducha que había en su habitación, no tardo demasiado, quería llegar más temprano esta vez, para estar más tiempo con él, para que pudiese salir a tomar un poco aire fresco, pues estaba segura que ya estaba harto del olor de ese lugar.
Ese dia su yeso seria retirado, solo dejarían su brazo envuelto con unas vendas y lo inmovilizarían con un cabestrillo. Era necesario, pero estaba aliviada de que se estuviese recuperando.
La herida en su cabeza ya había sanado, así que también le quitarían las vendas de la cabeza, lo mas seguro era que tendrían que cortarle el cabello, con el tiempo que había pasado, seguramente lo tendría por debajo de los hombros. Eso la hizo sonreír, nunca lo había visto con el cabello largo, pero era obvio que se vería igual de sexy... O quizás más, en realidad no estaba segura, así que quería verlo pronto.
Una vez terminado de arreglarse y de haber desayunado, se dirigió hacia su auto y dio marcha hacia el hospital.
En el camino, no pudo evitar admirar el paisaje, el color de los arboles, de las flores, aun quedaban rastros de nieve en algunos de estos, se veían hermosos. El cielo azul y despejado, definitivamente una mañana preciosa. Sonrió, le alegraba ser ella quien pasara más tiempo con él, pero... Al mismo tiempo le dolía, pues...
Siempre que estaban juntos, no podía evitar recordar que todo esto...
Era culpa suya...
Flash Back...
Sabía que no tenía ningún derecho de estar ahí, sabía que en cuanto la vieran no permitirían que se le acercase, sabía que ella era la responsable de lo ocurrido.
Sabía que todo aquello era culpa suya.
Pero no había podido evitarlo, ella sabía perfectamente que había cometido un error y todo por haberse dejado engañar por aquellos que había pensado eran sus amigos. La habían hecho alejarse de él, de dudar de él…
De traicionarlo…
Estaba arrepentida, no tenía perdón y lo sabía, ni siquiera ella misma podía perdonarse, pero debía disculparse, no le importaba suplicar, no le importaba ya si la perdonaban, porque era obvio que no lo harían, pero aun así, era algo que tenía que hacer. Ella nunca quiso que eso ocurriera.
A pesar de que en su momento dudo, lo odio y lo alejo... ella seguía amándolo. Y ese era un sentimiento que nunca desaparecería de su corazón, porque era cierto, lo amaba con cada fibra de su ser, de su alma. Que estúpida había sido ¿Cómo pudo dudar de él? De él, quien era el hombre más sincero y confiable que conocía.
Que estúpida había sido, si no se hubiese dejado engañar por sus supuestos amigos, nada de esto hubiese pasado. Ahora estaría recostada sobre la cama, completamente desnuda, descansando después de una larga noche de haber hecho el amor, y él, estaría a su lado, acariciando delicadamente su piel expuesta por las sabanas, besándola, amándola… aun juntos.
Porque si, aun estaban casados. El divorcio no había sido completado en ningún momento, pues él se había negado a firmar los papeles, haciendo lo posible por demostrarle que ella era la única mujer en el mundo para él, la única a la que amaba.
No le creyó. Había estado tan dolida en ese momento, que no permitió que él se le acercase, pues las fotografías que le habían mostrado habían sido tan reales, que cegada por el sentimiento de la traición, nunca noto que estas eran falsas, manipuladas, una farsa.
Y cuando él había conseguido acercarse, hacer lo posible por hacerla entrar en razón, hacerla ver la verdad… ocurrió.
No quiso escuchar, solo quería alejarse lo más pronto posible deél, pues sabía que si no se alejaba, terminaría creyéndole, y no estaba dispuesta a caer en sus mentiras. No otra vez.
Se soltó de su agarre, lo empujo y corrió hacia la calle.
Todo ocurrió tan rápido, que ni siquiera se dio cuenta de lo que había ocurrido tras de ella
Solo recordaba el sonido de los frenos del auto, intentando en vano, detener al vehículo en movimiento. Un golpe, la gente gritando. Pero aun así no se detuvo, siguió corriendo, sin mirar atrás.
Habían pasado 3 meses desde ese entonces, y en aquel tiempo, se había enterado de toda la farsa, de la mentira.
Nunca se entero hasta apenas unas horas atrás, de lo que había ocurrido aquel día, aunque ¿Cómo no saberlo? Su mente había estado hecha un caos que no proceso del todo el momento, simplemente lo había dejado a un lado, pero tras recibir ese mensaje de su amiga, todo se aclaro.
¿Y porque hasta ahora, aun después de haberse enterado de que todo había sido un engaño, decidía reencontrarse con él? Por vergüenza, no había tenido la valentía de estar frente a él, y miedo de que él ya no quisiera nada con ella, de que firmara el divorcio. No había tenido ningún contacto, no había sabido nada de él desde ese día… hasta ahora.
Y ahora entendía por qué había desaparecido.
Lleno sus pulmones con todo el aire que pudo y lo soltó lentamente, preparándose mentalmente para lo que se venía.
Dio leves pero firmes golpecitos a la puerta blanca frente a ella. Habitación 19, pensó, ese era el número de la habitación en donde se encontraba el hombre que amaba, que nunca dejo de amar. El hombre que no había vuelto a abrir los ojos desde hace 3 meses.
Después de haber anunciado su presencia, abrió la puerta e ingreso a la habitación, siendo recibida por diferentes reacciones:
Los padres de su esposo (pues ya no se sentía con el derecho de aun llamarlos "suegros"), la miraban con sorpresa refleja en sus ojos, claro, después de tanto tiempo, no esperaban volverla a ver, así que era obvio que reaccionaran de esa manera al verla en ese lugar.
La mirada confundida de Kagome, quien, estaba completamente segura, no se la esperaba encontrar en ese lugar, no cuando ella misma le había dicho los horarios en que su esposo era visitado por su familia. Sonrió como saludo, el cual fue correspondido con una ligera cabeceada de parte de la pelinegra.
El ceño fruncido de Inuyasha, con sus ojos acusadores, el cuerpo tenso. Era evidente que era él que menos quería verla, mucho menos en ese lugar.
-¿Qué estás haciendo aquí?- pregunto con tono golpeado
-Inuyasha- trato de intervenir la señora Izayoi
-tú no deberías estar aquí ¡vete!- grito
-Inuyasha, basta- esta vez le llamo la atención su esposa. Inuyasha la miro en ese momento, comprendiendo en ese momento todo.
-Kagome… ¿acaso tú la llamaste? Ella no tiene ningún derecho a estar aquí- reclamo
-claro que…
-ella no tiene nada que ver, Inuyasha…- defendio la castaña a su amiga, no quería que entre ellos tuviesen problemas- yo...
-¡tu cállate! ¡Tú eres la responsable de que Sesshomaru esté en esa camilla! ¡Luchando entre la vida y muerte!
-¡basta Inuyasha!- grito su padre con voz autoritaria- tu sabes perfectamente que eso no es cierto, ella no tiene la culpa de que tu hermano este en coma
-¡claro que sí! Si ella no hubiese sido tan estúpida, si hubiese confiado en mi hermano, si realmente lo "amaba tanto" como decía hacerlo, si no hubiese creído en las palabras de ese maldito bastardo, ¡nada de esto habría pasado!- recordó furioso
-se que cometí un error, se que fui una estúpida y lo reconozco, pero solo quiero…
-¿Qué? ¿Disculparte? ¿Pedir perdón? Ja, me das pena... ¿de qué te sirve venir a hacerlo? ¿Acaso buscas que hagamos como si nada hubiese pasado y fingir que aun eres parte de esta familia? Sí, claro…
-no… no busco nada de eso…- respondió apenada, ya se espera este tipo de reacción por parte del esposo de su amiga, pero al parecer no estaba tan preparaba como esperaba, pues sus palabras la hacían querer darse la vuelta y no volver, pero tenía que ser fuerte- yo…- y una vez más, fue interrumpida, pero esta vez no había sido inuyasha
-Kagome ¿podrías llevarte a inuyasha fuera de la habitación por favor? Tenemos que hablar con Rin a solas unos minutos- pidió de forma calmada la señora Izayoi
Sin decir nada, simplemente asintió y, tomando del brazo a su esposo, lo obligo a que saliera de la habitación junto con ella para darles la privacidad que necesitaban.
Una vez solos, se creó un silencio incómodo, ella no sabia que hacer, que decir.
¿De qué quería hablar la señora Izayoi con ella? Sea lo que fuera, sabía que tendría dar explicaciones, y estaba dispuesta darlas.
La vio levantarse de su asiento junto a la cama de su esposo, caminar hasta ella y, sin más, estrellar su mano contra su mejilla, dándole una sonora y dolorosa cachetada, ya se la esperaba, pero lo que no, era que después de esta, recibiera también un abrazo por parte de la misma.
-señora…
-la cachetada fue porque mi hijo tiene razón en algo- dijo mientras se separaba levente de ella, para mirarla a los ojos- y es que si, fuiste muy estúpida. Por haber dudado del amor que te tiene mi hijo y haberte dejado engañar por falsas acusaciones hacia él, por no sacar pruebas por ti misma… por actuar de manera tan impulsiva sin siquiera pedir o dejar dar una explicación- en sus ojos reflejaba tal decepción, que a Rin se le oprimió el corazón, le había lastimado- pero… en cierta parte, te comprendo… el trabajo y la falta de comunicación te orillaron a creer en aquellas mentiras, sembrando en ti la duda… pero no por eso justifico tu infidelidad, te dejaste llevar por el momento, por tu corazón confundido y lastimado, lo sé, pero esa solo es una excusa, porque lo hiciste estando consciente de lo que hacías… y eso es algo no voy a perdonarte…
*no se como se entero Sesshomaru, pero aun sabiendo lo que hiciste, el te perdono y continuo buscándote para que lo escucharas, para recuperarte, para demostrarte que él nunca te traiciono. Y tu no lo dejaste, no le permitiste quitarte la venda de tus ojos- para este punto, los ojos de Rin estaban inundados por las lagrimas, lagrimas que caían y mojaban sus mejillas- pero el nunca se dio por vencido, y eso es porque te ama. Vi a mi hijo consumirse en la tristeza durante todo el tiempo que estuvieron separados, pero en ningún momento se quiso dar por vencido contigo… lamentablemente tuvo que ocurrir esto, tuvo que transcurrir tanto tiempo para que tú te aparecieras frente él. Frente a nosotros...
*Gracias a Kagome, me entere que supiste toda la verdad hace poco mas de 2 meses y aun así… ¿Por qué te apareces hasta ahora? Aun sabiendo la verdad… ¿porque es que hasta ahora decides venir a ver a mi hijo?-
No tuvo que dar una respuesta, su silencio, su lenguaje corporal dio la respuesta a esa pregunta. Por cobardía... Por Vergüenza.
-Rin- hablo el señor Taisho, quien estaba de brazos cruzados, junto a su esposa-no te tenemos ningún resentimiento por lo que paso, pero nos decepciona tus acciones y el que no hayas confiado en nosotros para ayudarte, no… para ayudarlos- corrigió- solo tú eres la responsable de tus acciones y de tus decisiones, así que lo que decidas en este momento, espero que te hagas responsable de cualquier consecuencia que traiga consigo... ¿Entiendes?
No necesito pensar la respuesta, inmediatamente asintió, dando su palabra de que así lo haría, prometiéndose también, no volver a actuar de manera impulsiva, de no volverse a crear ideas erróneas de la gente sin antes haber escuchado cada versión de los hechos, pero por sobre todo... Se prometió estar al lado de Sesshomaru, sin importar nada, el no se había dado por vencido para con ella, así que tampoco se daría por vencida con él, por que se lo merecía, ahora era su turno de estar con él, aun si su hermano no la quisiera cerca, ella estaría ahí para él.
...
Los días fueron pasando, cada uno transcurría de manera dolorosa, pues el verlo todos los días, postrado en aquella camilla inquietantemente blanca, conectado a diversos aparatos con sonidos que la ponian de los nervios.
Aunque... Aun si estos aparatos tuviesen el sonido más estridente e insoportable que existiese, si eso significaba que el corazón de su esposo aun continuaba latiendo, que aún seguía con vida. No le hubiese importado que estos sonaran como los mil demonios. Pero el saber que, tenía la posibilidad de nunca despertar de aquel coma, de esa horrible pausa en su vida, le partía el alma.
Quería ver una vez mas sus ojos, ese dorado tan intenso y brillante, tan hermoso.
Quería volver a ver su sonrisa, quería volver a escuchar su voz, esa que tantas veces le dijo que la amaba, esa que tantas veces dijo su nombre, esa que con solo escuchar la hacía estremecer.
Extrañaba todo de él, sentirse entre sus brazos, sentir sus besos, sentir sus caricias. Sentirse protegida.
El invierno estaba por acabar, faltaba solo una semana para esto, pronto llegaría la primavera y con esta, se cumpliría un mes más en aquella camilla, en aquel hospital.
Aun podía recordar las palabras del doctor. La mayoría de sus heridas ya habían sanado casi por completo...
Pero había dos en especial que tardarían un poco más, ya que necesitaban evaluarlas cuando su esposo despertara... Si es que lo hacia...
Su brazo había tenido que ser reacomodado con clavos, de los cuales ya ninguno se encontraba en la extremidad, en su lugar, un yeso completamente blanco se extendía desde un poco mas arriba del codo hasta cubrir la palma de su mano.
Afortunadamente habían podido salvar su brazo, una opción había sido el amputarlo, pero al ver que los nervios se encontraban en buen estado lo descartaron de inmediato, su brazo podría recuperarse completamente si seguía los cuidados y la terapia necesaria. Aunque una vez retirado el yeso, aun tendría que mantenerlo quieto por un periodo de tiempo, esto en lo que realizara las terapias, pues debido al daño y a la falta de actividad este se encontraría un tanto débil.
Rezaba a diario por que se recuperara por completo, pues, según el doctor, era posible que recuperara la movilidad del mismo, pero no estaban seguros de que hubiese perdido la sensibilidad, era muy probable, pero esperaba que no.
Su cabeza... Su cabeza era otro asunto. A pesar de que su cerebro se encontrara bien (pues al parecer solo sufrio una "ligera" inflamación por la hemorragia), luego de que su cráneo haya impactado contra el parabrisas del auto y luego contra el suelo de la carretera, no podían estar completamente seguros de que problemas presentaría, las tomografías no mostraban nada, no podían dar un diagnóstico seguro basándose en estas a ciegas, debían esperar a que el paciente despertara para evaluarlo.
La mayoría de las vendas ya habían sido retiradas, el hueso del cráneo aun no sanaba del todo, por lo tanto, la herida tampoco, pero a pesar de que su proceso de sanación era un poco lento, estaba progresando bien, así que no había mucho de qué preocuparse.
Esperaba que eso fuera cierto...
Se encontraba en su departamento, el sol comenzaba a salir, dando inicio a un nuevo día, un día más sin él. Tenia que ser fuerte, no podía ponerse a llorar, no ahora. Sesshomaru la necesitaba.
La pantalla de su teléfono se encendió, dando la notificación que había recibido un nuevo mensaje.
Era de Kagome...
Era un texto con solo dos palabras escritas, palabras que hicieron a su corazón acelerarse de alegría y alivio. De emoción.
El había despertado...
Inmediatamente se levanto y arreglo en poco tiempo, solo tomo las llaves de su auto y salió de su apartamento, bajo rápidamente las escaleras, estando a punto de caerse en algunas ocasiones, pero no le importo, tenia que llegar al hospital.
Condujo por las calles, ansiosa por llegar, había despertado, lágrimas de alegría resbalaban por sus mejillas, su corazón estaba acelerado de la emoción y un fuerte sentimiento de alivio inundaba su ser. Por fin volvería a ver sus ojos, volvería a escuchar su voz, y tal vez, con el tiempo, volverían a estar juntos. Que felicidad.
Al llegar, bajo de su auto (no sin antes haberlo estacionado) y corrió hasta la habitación de su marido, sin saber que lo que la esperaba dentro, sería una prueba realmente dura para ella.
...
La familia de Sesshomaru estaba fuera de la habitación, seguramente esperando a que el doctor saliese a dar noticias sobre su estado. Aun no lo veían, había sido el mismo doctor quien dio aviso a los padres de Sesshomaru sobre la gran noticia, antes de dirigirse a la habitación de su paciente. Ellos se habían encargado de avisar a su hermano quien le contó a su esposa, quien le dio la noticia a ella.
Todos estaban ansiosos, tanto que Inuyasha ni siquiera se percató de su llegada.
-¿han sabido algo?- pregunto en cuanto llego junto a su amiga
-nada en realidad, el doctor no ha salido en los 5 minutos que tenemos aquí esperando- respondió la señora Izayoi
-los únicos que hemos visto entrar fue a un par de enfermeras que traían algunas cosas que no alcance a ver- agrego el señor Taisho
-seguramente eran vendas y gasas para cambiar los vendajes, sabes que deben limpiar la herida cada cierto tiempo, además recuerda que están evaluándolo para saber si todo está en orden- comento su esposa
-si... Tienes razón
Rin decidió guardar silencio hasta que el doctor saliera, ella misma quería saber por sus propias palabras como se encontraba su Sesshomaru.
-mm... Esto no me gusta- dijo tras pasar un par de minutos. Sus brazos estaban cruzados y su ceño fruncido
-¿a qué te refieres Inu?- pregunto Kagome
-hemos estado aquí un buen rato y aun no recibimos noticias de Sesshomaru... Algo no está bien
-¿porque lo dices?- pregunto Rin, no gustándole nada las palabras de su cuñado
En ese momento se percato de su presencia, iba a ignorarla, pero no era buen momento para hacerlo, y eso hasta él lo sabia, así que solo volvió su vista hacia la puerta- tengo un mal presentimiento- comento llevándose una mano a la boca, mordiéndose las uñas debido al nerviosismo.
Esto solo causo que el resto de los presentes se contagiaran de preocupación ¿Por qué diría algo como eso? Inuyasha siempre había sido una persona optimista, siempre trataba de verle el lado bueno a las cosas pero ahora... No parecía estar seguro. No le gusto eso, todo estaría bien, seguramente seguían evaluando sus movimientos, examinando sus heridas.
Si, seguramente era eso.
Sesshomaru estaría bien.
Los minutos continuaron transcurriendo, 20 para ser exactos. La ansiedad, la preocupación, los nervios, podían sentirse en el ambiente, nadie había querido abandonar el lugar, a pesar del hambre (pues ninguno de ellos había siquiera desayunado), no se movieron. Querían saber pronto el estado de Sesshomaru, pero el doctor, ni ninguno de los presentes en aquella habitación, daban señales de salir, ni siquiera se oía algún ruido a través de la puerta. Comenzaban a desesperarse.
-SE ACABO, voy a entrar a ver que sucede- Bramó el pelinegro dando fuertes pisotones hacia la puerta dispuesto a entrar
-NO, Inuyasha tranquilo, tienes que ser paciente- lo detuvo su esposa, tratando de calmarlo. Inuyasha no era una persona muy paciente, así que al menos esperaba calmarlo y convencerlo de esperar
-¿paciente? Kagome, eh sido paciente por casi media hora, media hora en la que aun no tenemos noticias de mi hermano ¿y tú me pides que sea "paciente"? Ya no puedo seguir en este lugar, algo esta pasando y no quieren decírnoslo
-¿pero que harás tu, Inuyasha? Ellos son los expertos, ellos saben lo que hacen y si no han salido aun, es porque están haciendo su trabajo, tu solo estorbarías si entras ahora- hablo con calma, logrando hacerlo entrar en razón, y muy a regañadientes acepto seguir esperando.
Pero antes de que pudiese tomar asiento junto a sus padres, la puerta de la habitación se abrió, dando paso al par de enfermeras y por ultimo, al doctor. Se veían agotados, sus rostros reflejaban el cansancio pero además de eso, reflejaban... Contrariedad.
-doctor ¿Como se encuentra mi hijo? ¿Esta bien?- pregunto con apuro la señora Izayoi, levantándose de la banca donde había estado sentada junto a su esposo.
Toda la familia rodeo al doctor, esperando a que diese noticias sobre el estado de Sesshomaru. Pero lo que dijo, ciertamente no ayudo de mucho.
-El paciente se encuentra bien, afortunadamente la movilidad de su brazo está intacta y se recuperara por completo en unas pocas semanas con la terapia y ejercicios adecuados
-oh, gracias a dios- suspiro
-¿y su cabeza? ¿Tendra problemas por el golpe?- pregunto esta vez el señor Inu no Taisho
El doctor suspiro, antes de responder- no estoy muy seguro, no permitió que lo examinara a profundidad, él... A juzgar por sus movimientos y su coordinación parece estar bien... Aunque hay algo que me preocupa- comento esto último pensativo
-¿a que se refiere?- pregunto Rin
Dudó en responder, pero no podía guardarse sus sospechas, tenía que confirmarlas y para ello, necesitaba la ayuda de la familia- él reaccionó a la defensiva, ni siquiera me permitió acercarme, y si lo hacia, reaccionaba de forma muy violenta, incluso con mis ayudantes... Tuvimos que cedarlo y atarlo a la cama...- ante esto, la señora Izayoi se tapó la boca con la mano para cubrir su respingo. Nadie se esperaba eso, así que estaban sorprendidos- su visión está bien, pero no estoy seguro si su habla o su audición fueron afectados, no respondió a ninguna de mis preguntas cuando despertó. Simplemente parecía ignorarme. Necesito su ayuda
-¿nuestra ayuda? ¿Para que?- pregunto Rin completamente confusa, ¿en que podrían ellos ayudarlo?
-tengo mis sospechas pero antes de decirlas, quiero que entren a la habitación e interactúen con él, uno por uno. A partir de sus reacciones podre sacarme de dudas.
-E-esta... Esta bien... Vamos- asintió mientras con una mirada, convencía a sus suegros a entrar junto con ella y su esposo a la habitación. Rin fui la ultima en ingresar, pensando. Inuyasha tenía razón, ahora ella también tenía un mal presentimiento.
...
La habitación estaba sumida en un silencio incómodo, las miradas expectantes, sin que nadie se atreviese a decir si quiera una sola palabra. No se atrevían siquiera a acercarse a la camilla, donde yacía inmovilizado, el aparentemente tranquilo hombre. Miraba hacia la ventana, sin prestarles atención a las personas que acababan de entrar. Indiferente
-Sesshomaru- llamo el doctor- tu familia esta aquí, ¿no quieres verlos?- preguntó, mas sin embargo, no obtuvo respuesta por parte del aludido.
El continuo con la vista hacia la ventana, sin aceptar o rechazar la pregunta, simplemente continuaron.
-bien, adelante-
La primera en decir unas palabras fue la señora Izayoi, quien le hablo con mucho cariño. El doctor estuvo atento a cualquier reacción que tuviese su paciente, pero nada ocurrió... ¿la habría escuchado? No estaba seguro, esperaba que solo los estuviese ignorando.
El siguiente en intentarlo fue el padre, obteniendo casi la misma reacción que su esposa. Fue muy sutil, pero estaba casi seguro, que había fruncido el ceño, aunque quizá lo haya imaginado, pues su expresión seguía siendo la misma. Con esa mirada mortalmente seria y esos ojos tan fríos que le calaban el alma. Le daba escalofríos de solo verlos.
Con Kagome fue exactamente el mismo resultado que con la madre, no se inmuto, no se dio por aludido.
Lo interesante fue la reacción hacia su hermano, pues, al momento en que este habló, sí hubo una respuesta ante sus palabras, aunque nadie supo el porqué de esta, pues, inmediatamente, había gesticulado una mueca de desagrado, evidenciando la molestia que le producía tener en la misma habitación a Inuyasha.
Nadie entendía tal reacción, pero gracias a esta, el doctor pudo comprobar que su sistema auditivo estaba funcionando correctamente pero... ¿Por qué actuaba de esa manera? Tenia una vaga idea del porque, pero aun no estaba seguro.
La ultima en dar unas palabras fue Rin, mas que nada porque no sabía que decir, estaba nerviosa, preocupada, ¿por qué estaba actuando de esa forma? Su corazón latía dolorosamente, no sabia que esperar. ¿Como reaccionaría?
Al no tener algo que decirle, opto, por solo decir su nombre.
¿S-sesshomaru?-
Esta vez hubo una respuesta un tanto extraña, pues, al momento de escuchar su voz, su paciente abrió los ojos como si... Como si la reconociera. Giro su cabeza en dirección a la chica, solo un poco, como si quisiera cerciorarse de que no había sido producto de su imaginación, y una vez confirmado que no era así, volvió a fijar su vista a la ventana, esta vez demostrando confusión en sus facciones, cosa que nadie entendía por qué... Pero el doctor si...
-bien Sesshomaru, nos retiraremos ahora para que puedas descansar, luego vendrán a visitarte de nuevo... - sabia que no obtendría respuesta de su parte, así que simplemente, uno por uno, fueron saliendo de la habitación, siendo la ultima Rin.
Nadie se percató de que... Él se había vuelto a fijar por última vez en la chica, antes de que esta desapareciera tras cerrar la puerta.
...
-gracias por eso, fueron de mucha ayuda- agradeció una vez que salieron todos de la habitación
-doctor, no entiendo ¿para que fue todo eso? ¿Y por qué mi hijo actúa de esa forma? El nunca había sido así ¿que le sucede?- preguntó la madre de ambos chicos. Era entendible que les pareciera extraña la actitud del mayor, en breve les diría porque.
-señora... Respondiendo a sus preguntas, en vista de que el joven Sesshomaru no me permitía hacerlo, les pedí esto para hacer un análisis indirecto de su hijo y gracias a ello, pude comprobar ciertas cosas...
-¿que cosas?- pregunto el señor Taisho
-ahora les digo... Con respecto a la segunda pregunta, señora Izayoi, es... Normal en el caso de su hijo que reaccione de ese modo...
-¿como que..."normal"? - preguntó Inuyasha captando el tono con el que dijo esa palabra
Suspiro, quería ser directo, pero primero debía despejar de algunas dudas- primero que nada, su hijo se encuentra bien, a pesar de que no dijo nada estando ustedes allá adentro, puedo decirles que Sesshomaru no tiene ningún problema con alguno de sus sentidos, todo parece estar en orden con eso, pero...
-¿pero?...- ínsito a que continuara
Volvió a suspirar, podía sentir la ansiedad en la familia y eso lo inquietaba un poco, en especial por parte del hijo menor- Sesshomaru ah perdido la memoria...
Fin del Flash Back...
...
-buenos días Se-ssho...- su voz fue flaqueando en cuanto lo vio- maru...
¿Estaba soñando? ¿Acaso su imaginación le estaba jugando un broma? Frotó sus ojos para estar segura, pero al abrirlos de nuevo, se dio cuenta de que aquello, no era ningún sueño, ni producto de su mente.
¿Era cierto lo que veía? Su cabello era... ¿Blanco?
-que... Que... ¿Por qué?- no podía articular ninguna pregunta, no se esperaba algo así
-yo tampoco tengo idea de que a pasado señorita, estoy igual de sorprendido- dijo el doctor
El cabello de su esposo, ese que siempre había sido de un color negro azabache, ahora... Ahora era completamente blanco, admitía que no le quedaba nada mal pero... ¿Por qué?
-¿es normal?- pregunto al acercarse a la camilla donde se encontraba sentado su esposo, quien no perdía movimiento alguno de sus movimientos
-no tengo idea, es la primera vez que veo algo así...
-dejen de hablar como si yo no estuviese aquí, no estoy sordo- dijo molesto por tanto parloteo hacia su persona
-oh, lo lamento, no era nuestra intención faltarte al respeto, es solo que... Bueno, es algo extraño- excusó el doctor
-es solo cabello- respondió- siempre lo eh tenido así
"De nuevo dice cosas raras" pensó Rin, no era la primera vez que decía ese tipo de cosas, y no entendía de donde las sacaba
Anteriormente había dicho algo sobre una espada, se había referido a su hermano como un "simple hibrido" (cosa que no entendía) y ahora con su cabello, realmente era algo extraño.
-bueno, señorita Takahashi, dejo al joven Taisho en sus manos, le recuerdo que no pueden salirse del recinto ¿entendido?- recordó
-si doctor, me quedo claro- afirmo con una sonrisa apenada, después de la ultima vez, le había quedado claro que los jardines se encontraban dentro del hospital, no a fuera en la calle
-muy bien, es ese caso los dejo, disfruta tu ultimo día aquí Sesshomaru- se despidió dando ligeras palmadas en el hombro izquierdo de su paciente, el cual, contuvo una mueca de incomodidad por el repentino y leve dolor que surgió en su brazo.
-hm- fue su única respuesta. El más que nadie estaba ansioso por irse de una vez por todas de ese lugar, ya estaba harto del aroma a medicinas y de la asquerosa comida que apenas y tocaba
-bien... Sesshomaru ¿te gustaría salir un rato? El día esta muy bonito como para quedarse aquí encerrado, ¿no crees?- pregunto en cuanto lo vio mirar por la ventana para constatar lo que decía
Como única respuesta, el ahora albino solo asintió con la cabeza, dando su aprobación para salir, pero, antes siquiera de que Rin preparara la silla de ruedas, el ya se había puesto de pie y caminada a un paso calmado hacia la salida. Desde hace un par de días que había comenzado a caminar de nuevo por su propia cuenta (sin que nadie se enterase, claro), pues no estaba dispuesto a ser llevado de aquí para allá como si necesitara ayuda, el podía hacerlo sin ningún problema.
-¿vienes?- preguntó al ver que la muchacha no se había movido de su lugar, mirándolo con una expresión de completo asombro en su rostro
-¿eh? Si, si ya voy- se apuro en llegar a su lado, para así, ambos caminar con rumbo a los jardines del hospital.
Mientras caminaban por los pasillos, a su mente vinieron los recuerdos del día siguiente después de que su esposo despertara.
Flash Back…
Sabia que aun no era horario de visitas, aun era temprano para eso pero el doctor había solicitado su presencia una hora antes, no sabia porque, lo único que este le había dicho era que se trataba de algo importante.
-buenos días señorita Takahashi, me alegra que haya podido venir a estas horas- saludo una vez que llego a su oficina
-no hay problema, ¿De que quiere hablar conmigo? Dijo que era importante
-si bueno, como ya sabe, el joven Taisho a perdido la memoria y no sabemos si será algo temporal o si sera permanente
-si... Lo se- respondió desanimada, pues le entristecía saber que él no tenía idea de quién era ella o su familia.
-sin embargo necesitare de su ayuda más que la de cualquier familiar del paciente
-¿eh? ¿Mi ayuda?- preguntó sin comprender
-si, puede que su esposo no sepa quien es usted, y le pido que no se lo diga, eso sólo hará que se confunda, se sentiría obligado a tratarla como su esposa cuando ni siquiera sabe quién es ¿comprende?- asintió, no gustándole para nada la idea pero si era por el bien de Sesshomaru, así lo haría- dejemos que él mismo vaya recordando poco a poco...
-¿pero como hará eso si usted mismo acaba de decir que no está seguro si recuperara la memoria o no?- interrumpió
-paciencia, no me dejo terminar. Después de haber analizado sus reacciones cuando interactuaron con él, eh decidido que usted debe pasar más tiempo con Sesshomaru para su recuperación
-¿yo?
-exacto, puede que no la recuerde, pero estoy seguro de que pudo reconocer su voz. De todos ustedes, contigo tuvo la reacción mas "positiva", así que una vez le dé el alta, tú te encargarás de recuperar sus recuerdos y me darás un reporte cada semana sobre cómo va progresando...
Fin del Flash Back...
No a todos les había agradado aquella decisión del doctor, en especial a Inuyasha, él seguía resentido con ella por lo ocurrido y era entendible que no la quisiera en la vida de su hermano, pero dado el comportamiento de Sesshomaru para con él, y su casi nula reacción hacia sus padres, ella era la única que podría estar con él, y con eso se refería, a vivir juntos.
No compartirían un mismo cuarto, cada quien estaría en el suyo, afortunadamente tenía un cuarto extra en su departamento disponible, pero convivirían en un mismo espacio. Ese era el punto.
Tenerlo consigo era suficiente, sabía que lograrían salir adelante. Seria doloroso, pero estaba dispuesta a aceptar ese dolor con tal de recuperar a su esposo.
Conocido pero a la vez un desconocido...
Él había cambiado demasiado, era como estar con un extraño, volver a conocerlo.
Ella lo consideraba una persona "normal" por decirlo de alguna forma, ahora era todo lo contrario a como era antes.
Se había vuelto de pocas palabras (muy pocas), no era como que hablara mucho antes, pero si lo hacía más en comparación a ahora. Era un verdadero logro si lograba sacarle más de 10 palabras
Al menos con ella era un poco, solo un poco mas abierto, parecía tenerle más confianza que a cualquier otro y eso la hacia sentirse... Feliz y a la vez triste, las razones del porque eran obvias.
Su mirada era inexpresiva, fría, indiferente, como si siempre estuviese analizando su alrededor, alerta.
Sintió la brisa primaveral acariciar su rostro, distrayéndola, estaba tan sumida en sus pensamientos que no se había dado cuenta en el momento en que llegaron a los jardines. El sol brillaba más que cualquier otro día, no hacia calor. Realmente un día precioso.
Vio a Sesshomaru dirigirse hacia un árbol y sentarse bajo este, tomando una postura relajada, con la espalda recargada sobre el tronco, una pierna estirada, doblando la otra donde apoyaba su brazo derecho.
Esa imagen... ¿Porque sentía que ya la había visto antes?...
Sacudió su cabeza, no, seguramente era imaginación suya, si, seguro era eso porque, por un momento, creyó verlo con un kimono puesto, junto con una armadura, una estola y un par de espadas. Si, últimamente había tenido sueños un tanto extraños, con un personaje vestido de esa misma forma, solo que aquel personaje, por alguna razón, tenia un parecido impresionante con su esposo, y más ahora con ese color de cabello
¿Porque sería?
"coincidencias" pensó
Daba miedo, lo admitía, pero dejando de lado fantasias absurdas, él aun era el hombre que amaba, lo sabia, sabia que... Dentro de esa personalidad fría y completamente desconocida, aun había un corazón cálido y amable. Tal vez haya cambiado, pero eso no le importaba, lo amaba, y haría todo lo posible por recuperarlo.
Si permanecían juntos, estaba segura que podría superar cualquier obstáculo, seguiría en pie y no se daría por vencida.
Era su palabra…
Continuara…
