Preparamiento

Blueblood volvía a su casa tras una reunión con la junta directiva de su empresa. Hacía unos dos meses que había vuelto, y tras el primer mes logró ponerse al frente de empresas Blood, y ya la estaba moviendo para una gran cantidad de obras benéficas por toda Ecuestria, y un pequeño trabajo en secreto. Desde que descubrió la cueva, se había dedicado a prepararla, colocando luces y, con ayuda de Service, había creado diversas plataformas por toda la cueva, además de un ordenador, objeto que, pese a no ser común, sería de gran utilidad para su propósito.

Al llegar a casa, fue directo a la gran biblioteca de su casa, y se plantó ante un pequeño cuadro que representaba a Starswirl el Barbado. Presionó una baldosa a un lado de la pintura, y al segundo, un escaner surgió de los ojos del mago, recorriendo a Blueblood.

- Escaner completado, hola, Blueblood- dijo una voz mecanizada antes de que la pared retrocediera y se retirará, revelando un ascensor en el que el príncipe entró.

Al bajar, se encontró en la cueva con Service, junto a algunos planos y documentos en una mesa frente al ordenador. Alrededor de este, además, había varias cajas de gran tamaño. En cuanto lo noto, le dio un asentimiento de cabeza.

- Buenas tardes señor, ¿qué tal la reunión?

- Bien, los ingresos suben y las obras benéficas van de maravilla. ¿Qué tal tú? ¿Encontraste a alguien con el perfil que pedí?

- Así es- dijo mientras cogía el documento, con una foto de un poni terrestre marrón claro, con una crin del mismo color pero más oscura y unos ojos azules-, Time Whooves, o Doctor Whooves en sus círculos científicos. Un gran inventor e ingeniero, pero con pocos recursos, y por lo que han investigado, jamás rompe una promesa. Según pone aquí, cogió un trauma cuando rompió una ¿"promesa Pinkie"? La cosa es que desde ese suceso, no ha roto ni una.

- ¿Promesa Pinkie? Bueno, da igual, si eso me asegura que no se soltará de la lengua, mejor. ¿Qué hay de los materiales?

- Han conseguido lo necesario para lo que pide, tanto este... coche... como para el traje, esto último lo más fácil de conseguir. Una armadura resistente y a la vez flexible, un casco resistente y una capa capaz de memorizar un aspecto y desplegarse para un planeo estable con un ligero toque eléctrico.

- Perfecto, ¿dónde vive este doctor Whooves?

- Ponyville, señor. Le he adjuntado su dirección junto a su ficha.

Blueblood cogió con un asentimiento dicha ficha, y volvió por sobre sus pasos. Se dirigió directo a la estación del tren, y de allí a Ponyville. Durante el viaje, iba mirando la ficha de este doctor Whooves, preguntándose si de verdad sería capaz de guardar un secreto así. Al llegar a su destino, fue a la dirección que se le decía. Toco la puerta y espero. Quien fue a abrir era una pegaso gris con crin rubia, con los ojos amarillos bizcos.

- ¡Hola! ¿Qué puedo hacer por ti?

- ¿Esta el doctor Whooves en casa?

- ¿Time? Esta en la Boutique Carrusel, comprando un traje para una entrevista de trabajo. Ese pobre no consigue nada.

Blueblood asintió con una sonrisa y se marcho, no sin pedir indicaciones de cómo llegar a esa Boutique. El edificio en cuestión era uno bastante elegante, y los vestidos en exhibición en las vitrinas lo eran aún más. Al entrar, esa sensación no hacía nada más que aumentar. Había varios vestidos expuestos, y todos mostraban la elegancia y creatividad de la diseñadora. Diseñadora que iba a recibirlo con una sonrisa, pero se congeló en una mirada glacial a verlo. "Bueno, tenía que disculparme en algún momento" pensó al ver a Rarity.

- Buenos días, señorita Belle, venía para buscar al señor Whooves.

- Esta en los vestidores, ahora lo llamo, y en cuanto lo haga, se marchara de aquí- dijo en un tono más glacial todavía antes de darse la vuelta.

- Espere, por favor- Rarity se detuvo y lo miro girando la cabeza con curiosidad. Blueblood suspiro amargamente.- Escuche, lamento muchísimo lo de hace 6 años, yo... la confundi con otra yegua.

- ¿Cómo?- Rarity ahora estaba más confusa aún. Se dio la vuelta completa para poder mirarlo por completo.

- Verá, ese mismo día liberaron al... asesino de mis padres- esto asombro a Rarity, que escuchaba atentamente-, y tras el juicio, lo vi besando a una yegua con su misma melena. Y claro, la borrachera que ya tenía, la rabia que me daba y verla a usted... ya sabe el resto. Mi comportamiento fue inaceptable, incluso aunque hubiera sido la misma yegua. Comprenderé si no quiere perdonarme, solo quise disculparme con usted.

- Yo...- Rarity se había quedado sin palabras. Una parte de ella le gritaba que el no merecía perdón, pero otra más fuerte le hablaba de lo mucho que este poni había sufrido. Ella sabía que estando en su situación, podría haber echo lo mismo. Así que, tras un suspiro, le dio una sonrisa.- Esta perdonado, príncipe Blueblood, permitame buscar a ese doctor Whooves, siéntase libre de mirar mis trajes masculinos, tal vez le haga uno para usted.

- Es muy amable, señorita Belle.

Rarity fue a los probadores, dejando a un tranquilo Blueblood. Al poco rato, apareció el mencionado doctor, que lucía bastante nervioso. Una vez a solas, y Blueblood habiendo encargado un traje para que Rarity se quedara tranquila, el príncipe habló sin rodeos.

- He escuchado que busca trabajo, ¿no es así, doctor Whooves?- eso saco una mirada dudosa del doctor, quien lo miró con dudas.

- Así es, la semana que viene tengo una entrevista.

- ¿Dónde?

- Una empresa de reparación de relojes y...

- ¿Reparación de relojes? Por Celestia, esta usted desaprovechado allí- Blueblood saxo la ficha, que puso más nervioso a su interlocutor.- Aquí pone que usted logró replicar un motor de tren en un carro más pequeño y compacto.

- Si, pero a nadie le interesó mucho...

- A mi si. No solo eso, según esto es un gran ingeniero, con un montón de ideas en la cabeza. Ha creado prototipos de aparatos capaces de escuchar cualquier cosa en un radio de 20 metros, pequeños chips de seguimiento que pueden ser hasta más efectivos que un hechizo de búsqueda, en definitiva, un genio. ¿Por qué no he visto nada de esto en una revista científica o algo?

- Me consideran un poco loco. "No se pueden hacer esas cosas, son solo ciencia ficción", es todo lo que me dicen.

- Vaya... Bueno, por suerte para usted, yo confío en usted. Esta contratado.

- ¿Contratado?

- Para un pequeño proyecto personal, de alto secreto, ¿puedo confiar en que no contará nada?

- Mis labios están sellados, no pienso romper promesas- un escalofrío le recorrió la espalda, y Blueblood pudo jurar ver algo rosa en una ventana por unos segundos.

- Bien, si cumple este trabajo perfectamente, lo pondré al mando del departamento de ciencias de empresas Blood- esto convenció de inmediato a Time Whooves, que estrechó su casco con el príncipe de inmediato.


Dos días después, ya al caer la noche, mientras el Dr. Whooves se encargaba de los diseños, Blueblood asistió a la fiesta de cumpleaños de White Pearl, una antigua amiga de su madre. Una parte de él iba por ella, la otra, porque también asistiría Fancy Pants, uno de los pocos fiscales que aún no eran corruptos. Su plan era seguirlo hasta su casa, ya que sabía que estaba cerca pero no cual era exactamente, para saber unas cuantas cosas que Blueblood necesitaba saber, antes de empezar su cruzada contra el crimen.

La fiesta resultó, para su asombro, bastante aburrida a como el lo recordaba. Aunque no le extrañaba, había cambiado bastante desde esas fiestas, pero por suerte, su habilidad para actuar le ayudo a pasar desapercibido. A lo lejos pudo ver a Fancy, quien hablaba con algunos invitados. Pasó gran parte de la fiesta así, y Blueblood ya empezaba a preguntarse si jamás se iría. Por suerte para el, vio como se dirigía a la anfitriona de la casa, pareciendo que se despedía para irse a su casa, que estaba bastante cerca, justo lo que necesitaba. Salió en silencio, asegurándose de que nadie se percatará, y siguió desde las sombras a su objetivo. Al poco rato, le vio entrar en una gran casa. Asintiendo con la cabeza, iluminó su cuerno, cambiando su traje blanco por ropa de escalada oscura y un pasamontañas.

Fancy Pants entró en su estudio mientras encendía la luz y se sentaba a su mesa. Con un suspiro, se alcanzó una botella de sidra. Por mucho que le gustará la señora Pearl, nunca fue fan de esas fiestas, aunque su actitud demostrará lo contrario. Mientras bebía, la luz de su sala se apago de repente y noto algo afilado clavarse contra su nuca, apretando lo suficiente como para que lo notará, pero no tanto como para penetrar su piel, y era algo afilado.

- No te muevas- habló una voz áspera detrás de él.- Falcone distribuye la droga en la ciudad y hacia otras, además de otros crímenes, ¿por qué nadie le detiene?

- Ti... tiene comprada a media ciudad, nadie testificará en su contra. Muchos jueces harán la vista gorda.

- ¿Qué se necesita para atraparlo?

- Pruebas que lo relacionen directamente con el crimen, y otras tantas en contra de los jueces corruptos, pero aún así no lograrás nada.

- ¿Por qué?

- Todos le tienen miedo, como no venga una de las princesas en persona, dudo mucho que alguien se anime a juzgarlo- sintió como el cuchillo se apartaba, y la habitación quedó en silencio.- ¿Quién eres?

Escucho algo caer a sus espaldas, y tras unos momentos, se dio la vuelta con cuidado. La ventana estaba abierta, y tras el vio un lápiz muy afilado, pero aparte de eso, nada más. Fancy cogió su vaso y se trago todo su contenido de una sola vez.


Blueblood regreso a su mansión y bajo a la cueba. Allí encontró a Service ayudando al Dr. Whooves con un traje que ya estaba terminado. El doctor, al verle, sonrió ampliamente, y fue a estrecharle el casco.

- Buenas noches señor Blood, ¿qué tal esa fiesta?

- Aburrida, pero saque información importante. ¿Y usted, doctor?

- Perfectamente. Tengo terminado un prototipo de coche, pero me falta bastante, aplicarle un sistema silencioso, otro de camuflaje, entre varias cosas más. Calculo que estará listo en unos tres o cuatro días más.

- Perfecto, Service, ¿compró el almacén que le pedí?

- Comprado, señor. Lo hemos enmascarado como su garage personal de carros lujosos en la ciudad, por si se le olvida o pierde un carro lujoso.

- ¿Y que hay del garaje subterráneo?

- Instalado, con una rampa de acceso en la parte trasera, y se abrirá únicamente con una única palabra suya, y solo suya, gracias a nuestro buen doctor.

- Perfecto, muchas gracias, Dr. Whooves.

- No ha sido nada, esto es fantástico. Pero déjeme mostrarle el traje. Se que me pidió únicamente visión nocturna, activada con una pequeña chispa de magia, pero decidí hacer varias cosas más de mí cosecha, que creo le gustará bastante.

- Impresióneme.

- Bien, ¿ve el casco?- Blueblood asintió, inseguro de adonde quería llegar.- Me dijo que quería que su cuerno se volviera negro, para que no desentonará con el resto del traje, pero no pude evitar escucharle decir que ojalá no se viera dicho cuerno, además, le quita la sensación que quiere dar, ¿no?- Blueblood asintió, el cuerno destacaba, y quitaba la imagen de murciélago, aunque no le dio importancia, pues era estético, aún así, le dolía.- Bien, ¿no nota nada raro en el maniquí?

Blueblood miró otra vez el casco, no sabiendo a qué se refería. Entonces lo noto, no había cuerno. Pensaba que era porque se trataba de un maniquí estándar, pero, siguiendo una corazonada, quito el casco al muñeco y, ante sus ojos, el cuerno empezó a aparecer con un brillo azulado. El Dr. Whooves sonrió ante la cara de asombro de Blueblood.

- La magia para hacer invisible es muy complicada, dura poco y agota sobremanera a los unicornios. Desarrolle hace un par de años una tela especial que eliminaba esas fallas, el problema era que solo funcionaba con pequeños objetos, con el resto daba los mismos problemas, así que lo abandone, hasta hoy. ¿Qué le parece?

- Asombroso.

- Lo se, y sus enemigos le tendrán más miedo al verle usar magia sin cuerno. Además siguiendo la misma lógica, diseñe un aparato que, colocado alrededor del orificio por donde saldría la cola, la volverá completamente invisible, así evitamos su color tan llamativo. Además, le he instalado un artefacto que modificará su voz, nadie podrá reconocerlo. Pero eso no es todo, ¿puede ponérselo y activar la visión nocturna?

Blueblood izo lo que le pidió, y en vez de visión nocturna, todo se volvió de un tono azulado, y frente a él, vio una visión grotesca cuanto menos. Podía ver los esqueletos de Service y el Dr. Whooves, además de una pequeña pestaña que indicaba su pulso apareciendo cuando se centraba en uno de ellos. El de Service era calmado, mientras que el del doctor estaba algo acelerado, marcado como exitación por la pestaña.

- Interesante, ¿verdad?- dijo el doctor, a lo que Blueblood asintió.- Y créame, esto le mostrará a cualquiera, incluso tras las paredes, y no puede ser engañado por ningún hechizo, ya lo he probado con el buen Service. Y eso no es todo- se acerco a la mesa, apartó una sábana y cogió algo, pasando al instante de azul a naranja, vio, además, una pestañita que indicaba 1 armado, 1 desarmado, que al poco desapareció.- Le indicará también quien está armado, además de poder ver las armas como esta pistola, en cualquier otro sitio. Y no sólo las armas se mostrarán en naranja, también lo harán las bombas, las puertas y las rendijas de ventilación, todo para ayudarle, lo llamo modo depredador- Blueblood desactivo la visión, especial, devolviendo al mundo su color, y se quito el casco, visiblemente impresionado.

- Doctor, esto es asombroso, es más de lo que imagine.

- Pues como dicen los vendedores, espere, aún hay más. Este modo le ayudará a recaudar pistas, ya me contó Service de su entrenamiento en escenarios del crimen y demás, así que si entra en uno, está visión le ayudará a reunir pistas, escanear huellas de cascos y sangre, además de seguir rastros de esta o cualquier fluido.

- Me ha convencido, doctor, le añadiré como jefe científico.

- Mientras me permita trabajar en este apartado, con gusto.


Tres días después, Blueblood se encontraba preparando el resto de sus aparatos, creando un gran arsenal. Bombas de humo, un gel explosivo, un gancho, desarrollado por Whooves, y una gran cantidad de lo que bautizó como batarangs. Service se acerco por detrás, observandole crear uno de estos.

- Señor, siento que debo preguntárselo, ¿por qué eligió a los murciélagos como símbolo?

Blueblood terminó con el batarang que estaba haciendo y lo observo detenidamente, pensando la respuesta.

- Porque me dan miedo- esto pareció hacer dudar a Service, pero Blueblood no pareció darse cuenta-, y los criminales compartirán mi miedo.

Con esas palabras, guardo el batarang junto al resto, preparándose para salir.