Capítulo 18

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Cambios… tan sutiles que pasaban desapercibidos a primera vista, no tanto a la segunda, pero aún podían escaparse a la tercera. Quizá solo eran sonrisillas más prolongadas o tarareos desperdigados, quizá la pequeña pisca de ensoñación que llenaba de pronto los silencios… o la extraña impaciencia que de pronto se volvía la norma ciertos días de la semana; fuera lo que fuera, Karui y Gaara habían notado ese algo de inmediato.

Sus respectivas rubias no eran unas frívolas brujas, y aunque no se resguardaban en el hermetismo, tampoco eran un libro completamente abierto. No pudieron poner el dedo sobre aquello que los descolocaba en las actitudes, que realmente no habían cambiado mucho, y aunque cada uno se hacía sus ideas, no pudieron estar completamente seguros hasta que ese algo de pronto se volvió visible para los despistados compañeros.

Kankuro y Omoi no se habían quedado en silencio y aunque las interrogantes habían sido sorteadas con maestría y tachadas de estupideces, los ojos dorados de Karui no se habían entrecerrado y del rostro de Gaara no escapó ningún gesto, las conclusiones aterrizaron.

Y quizá no tenían la más mínima idea de quién estaba detrás de aquellas actitudes, pero Karui podía estar segura que Samui estaba un poco enamorada y, a su vez, Gaara sabía que Temari se empapaba irremediablemente de ese sentimiento que había decidido ignorar luego de una relación fallida.

—… tu siempre dices que soy rara —se quejó Temari.

—Pero no estás rara normal, estás rara del raro que da miedo —insistió Kankuro. —¿Verdad, Gaara?

Levantó apenas la mirada del plato, casi como temeroso de lo que sabía estaba a punto de pasar, y al encontrarse con los ojos de Temari supo que no había excusa que valiera, ella ya había visto a través de él. Bajó la mirada al plato de nuevo y se encogió de hombros.

—No me metan en esto —murmuró, casi con culpa.

—¡Bah!

Los ojos verdes de Gaara se posaron rápidamente en Kankuro, advirtiéndole, antes de mirar los restos de su tostada y llevársela a la boca.

—¿Voy a llevarte a la universidad? —interrumpió Temari, sin notarlo.

Gaara volvió a mirar un poco la mesa antes que a ella.

—… si quieres.

Asintió una sola vez.

El sonido de la ciudad se colaba a pesar de las puertas cerradas y Gaara apretaba los dientes sin notarlo, pocas cosas podían tensarlo, pero ninguna como el saber que Temari estaba esperando a que hablara. Los minutos que tardó la rubia en desesperarse y empezar la conversación le parecieron más largos de lo que había imaginado.

—¿Qué piensas?

—Nada —respondió rápidamente, pero arrastrando un poco la palabra para no parecer ansioso.

Temari juntó un poco las cejas, pero mantuvo la mirada clavada al frente. —Vi la mirada en la cocina.

—Siempre miro a Kankuro de ese modo.

—Gaara…

—Estábamos todos de buen humor —respondió, manteniendo la mirada clavada en la ventana —, no quería que Kankuro lo estropeara.

—¿Es todo?

—Es todo.

—Hm.

Hm.

—¡Hm!

Samui miró fijamente a Karui, no era inusual que se cruzara de brazos, pero normalmente no era ella quien provocaba esas reacciones en la pelirroja. Siguió caminando, a pesar que la muchacha se quedará detrás durante unos instantes, cuando se encontró a su costado de nuevo, la miró de soslayo.

—Estás enredando la situación, solo dime qué quieres saber.

—He estado pensando mucho en lo que Omoi dijo la otra vez.

—Ustedes hablan demasiado —insistió.

—No creo que estés enferma, pero sé que está pasando algo

Separó apenas los labios y volvió la mirada al frente unos momentos, comprendiendo por donde iba la cosa. Karui apretaba ligeramente los dientes al notar que no sería entregada la información en bandeja de plata.

—¡Escupe, Samui!

—No sé qué sea exactamente lo que creas que está pasando, sé más clara.

—¡Tu eres la que está dando rodeos!

Detuvo sus pasos entonces, encarando a Karui, que se mostró un poco intimidada con su cambio de actitud, y aunque se había encogido ligeramente, no detuvo sus palabras.

—Somos amigas, creo que existe la confianza suficiente para que me digas cuando estás saliendo con alguien.

Sonrió ligeramente y miró a un par de personas que pasaron de ellas. Asintió una sola vez y volvió a caminar, invitando a Karui a seguirla con un vistazo.

—Estoy saliendo con alguien —confirmó.

—¿La conozco?

—No lo sé.

—¿Cómo se llama?

—No creo que se sienta cómoda —se sinceró, dedicándole un vistazo. —Es nueva en esto.

Karui apretó ligeramente los labios. —Samui… no has tenido buenas experiencias con "las nuevas en esto".

Asintió una sola vez y miró el cielo unos instantes.

—Estaré bien.


Tengo siempre la intención de actualizar en viernes y luego llega el viernes y se me olvida por completo... pero así es mi cerebro con las fechas, por desgracia.

Domingo, 15 de diciembre de 2019