Acorralado

Blueblood llegó a Ponyville esa mañana con un objetivo claro en mente. Hacía una semana que no había visto a Rarity desde que se reveló el destino de Fancy Pants, y temía que fuera demasiado para ella. Puede que en el pasado no se llevarán tan bien, pero desde su regreso, se habían hecho amigos, y su deber era estar ahí para ella. Por no mencionar que tal vez podría ayudarla a superarlo, después de todo, a él le pasó algo similar. Cuando estuvo enfrente del edificio, tocó a la puerta y espero a que se la abrieran. Quien lo hizo fue una pegaso que reconoció como Rainbow Dash, quien le miró con odio antes de cerrar la puerta con un fuerte golpe. "No todas me han perdonado", pensó para si mismo con tristeza. Escucho una discusión en susurros en el interior, antes de que la puerta volviera a abrirse, esta vez por Twilight, quien le sonrió cálidamente.

- Buenos días, príncipe Blueblood.

- Igualmente, alteza.

Fue guiado hasta el salón de la casa, por detrás de la tienda, donde encontró a todas las amigas de Rarity alrededor de la misma, que lloraba amargamente en un sofá en sus patas delanteras. Noto la gélida mirada de Rainbow y Applejack, junto a la de un pequeño bebe dragón que se colocó junto a la unicornio blanca. Ignorando sus miradas, se centro únicamente en su amiga.

- Buenos días, señorita Belle- al escuchar su voz, Rarity alzó la mirada, y trato en vano de sonreír.

- I... igualmente, príncipe Blueblood. Déjeme traerle un té.

- No es necesario, señorita Belle. Sólo vine para ver como esta, en calidad de amigo. Lamento no haberlo echo antes, pero el trabajo ha sido demasiado estos días- en cierto modo, no mentía. Desde que atrapó al recién nombrado Dos Caras había estado tratando de atrapar al Joker,cuyos crímenes crecían cada vez más, sin resultado alguno.- ¿Se encuentra bien?

- No sabía que se preocupara por alguien más que si mismo, ¿seguro que no es un changeling renegado del reino de Thorax? - dijo Rainbow, recibiendo a cambio un golpe por parte de Twilight.

- Comportarte, ya le pidió perdón a Rarity y ella le perdono.

- ¿De verdad te crees esa historia?

Ignorando esa discusión, se acerco a un sillón cerca de la unicornio blanca, preguntando con la mirada a Rarity si podía sentarse. Al recibir una respuesta afirmativa, tomó asiento y la miró fijamente.

- Me encuentro bien, príncipe Blueblood, yo...- al ver como Blueblood levantaba una ceja suspiro.- Yo... es que... no sé como pudo pasar esto. Que se volviera un asesino a sangre fría, yo... yo...

Cuando empezó a llorar nuevamente, fue abrazada fuertemente por Pinkie y Spike. Blueblood espero pacientemente a que se recuperará antes de hablar.

- Señorita Belle, comprendo perfectamente por lo que está pasando. Durante mi... tiempo fuera de Ecuestria... pasé por algo muy parecido, solo que en mi caso, mi amigo siempre fue un asesino- noto como la discusión entre la princesa y la wonderbolt había cesado por completo y todas en la sala le prestaban toda la atención, y no era para menos. No sabían nada de lo que había vivido el príncipe fuera del país.- Lo conocí como alguien dado a la justicia, como Fancy. Más que como amigo, lo llegué a ver como un maestro y, en cierta medida, un padre. Pero llegó un día que esa ilusión cayó por completo.

- ¿Qué pasó?

- Descubrí que era un asesino sin piedad. Si robabas una mísera manzana, incluso aunque fuera por hambre, podías darte por muerto.

- ¿Qué hiciste entonces?- preguntó Rarity.

- Entregarlo a las autoridades- en cierto sentido, no era una mentira.- Pero eso no es lo importante. Lo que quiero decirte con esto, es que mientras mi antiguo amigo siempre fue un monstruo, Fancy sufre de una enfermedad. Y lo que te aconsejo, señorita Belle, es que continúes con tu vida, pero estés lista para ayudar a tu amigo si empieza a recorrer el camino de la recuperación.

Rarity sonrió y se acerco para abrazar a Blueblood. Este por el rabillo del ojo vio una mirada enfadada por parte de Applejack, pero decidió no darle importancia. El resto del día lo paso en Ponyville, pasando el tiempo junto a Rarity y compañía.


La noche era profunda, pocos andaban por la calle a esas horas, y menos tras los últimos acontecimientos. Los otros dos hospitales psiquiátricos habían sido atacados e incendiados. Una figura se escabullía en la fría noche en dirección a una antigua fábrica de juguetes abandonada hacia mucho tiempo construida en el suelo de la montaña, lejos de las plataformas que sostenían la ciudad. Al entrar se topo con dos matones que lo miraron seriamente, antes de agarrarlo y llevarlo por los pasillos hasta una sala que antaño había sido la oficina del director general. Sentado en la silla y apoyando sus patas traseras en la mesa se encontraba un poni terrestre de pelaje gris y crin verde, con los flancos donde debería estar su cutie mark completamente chamuscados, de forma perpetua, haciendo imposible saber que estuvo ahí antes del cambio. Su cara había sido maquillada de blanco y sobre su sonrisa cortada había sido dibujada una de payaso grande y roja, alrededor de sus ojos verdes había sido delineado un marco negro. Vestía un traje morado muy llamativo y se encontraba chocando sus cascos delanteros mientras miraba al recién llegado con su sonrisa eterna.

- ¡Hola pequeñín! ¿Qué te trae a mi humilde morada?

- Y... yo sa... sabía que estaba buscando gente.

- Y eso hago, mi buen amigo. Ofrezco la posibilidad de divertirte como nunca y muuuuuucho dinero, si robamos algo algún día, lo primordial es causar el mayor caos destructivo posible- el Joker estalló en una risa maniaca.

- E... eso me vale, señor.

- Has echo la elección correcta. Mi buen amigo Jacky te llevará para que cogas algunos juguetes de regalo, cortesía de la casa- ante esto, uno de los guardias se llevó al nuevo integrante de la banda. Con una sonrisa, el Joker vio a uno de sus matones entrar justo cuando salía el otro.- Hola, hola, ¿qué te pasa por esa cabecita?

- Las princesas ya están abriendo de nuevo Arkham Asylum. Me pidió que le avisara, ¿recuerda?

- Por supuesto que lo recuerdo. Dime, ¿los locos que pillan están siendo llevados allí?

- Si jefe, no les resulta difícil. Ya habían atrapado a la mayoría antes del resto de incendios.

Joker sonrió ampliamente, si es que era posible aumentar esa sonrisa. El psiquiátrico de Arkham era el más antiguo y grande de la ciudad, perfecto para sus planes.


Batponi se encontraba sobre un edificio, vigilando el psiquiátrico Sane Mind, el último hospital de su tipo en Canterlot, sin contar con el recientemente abierto Arkham Asylum. Pese a que la seguridad había sido muy aumentada, algo le hacía pensar que quizá no sería suficiente. Un policía custodiaba las puertas, escaneando mágicamente a todo aquel que entrará. Pero Batponi sabía bien que ese agente era conocido por aceptar muchos sobornos, por lo que no se fiaba para nada. Un pequeño grupo, dirigido por lo que parecía un doctor, se dirigió a la entrada con un carro lleno de cajas.

- Buenas noches, doctor. ¿Qué lleva ahí?

- Medicinas, algunos pacientes la necesitan.

- Muy bien, necesitaré escanearlo, protocolo.

- No creo que a mi jefe le guste que lo haga, ¿y si le doy esto?- el doctor sacó de su bata un fajo de billetes que el agente miró detenidamente.

- Entre- dijo mientras se guardaba el fajo, haciendo que Batponi soltara una maldición.

Batponi espero pacientemente, preparándose para saltar y entrar en el edificio de inmediato si así lo requería la situación. Mientras tanto, el doctor entró en el edificio, surcando los pasillos y guiando al grupo hasta un pequeño almacén. Al entrar, miró nerviosamente al resto, que estaban quitando algunas cajas, la más grande se abrió desde dentro y salió un payaso que reía alegremente.

- Siempre quise viajar en correo exprés.

- Ya he echo lo que me pedías, por favor, deja a mi esposa libre ahora- decía mientras empezaba a soltar las lágrimas que había estado reteniendo.

- Y lo haré, no te preocupes. Me aseguraré de que mis hombres la dejen libre, ahora, viva es otra historia- al ver como el poni se desplomanba llorando desgarradamente, empezó a reír.

Sacó una pistola y disparó. Justo después salió al pasillo junto a sus secuases, que llevaban el carro. Algunos empleados que escucharon el disparo lo miraron con miedo. El Joker volvió a sonreír y apuntó a uno de ellos.

- Tú me llevarás a la sala de control, creo que es hora de dar el alta a los pacientes.

Unos minutos después, Batponi vio a muchos de los pacientes salir en tropel del edificio, mientras una alarma mágica sonaba. Sabiendo lo que venía, salto dispuesto a entrar al hospital, rompiendo una ventana del segundo piso. Al estar ya dentro, activo su modo depredador y localizo al supuesto Joker subiendo en el ascensor junto a varios de sus hombres que cargaban las cajas, y al observar su interior, vio varios explosivos. Batponi fue hasta el pasillo del ascensor y se escondió en una de las salas. El ascensor se abrió y salió el payaso junto a dos de sus sementales y unas cuantas cajas.

- Bien, nosotros colocaremos las bombas de aquí. Vosotros id a colocar el resto, tenéis 20 minutos antes de los fuegos artificiales.

Cuando las puertas se cerraron, el Joker se giro hacia el pasillo con sus secuaces restantes. Batponi los escaneo y noto que todos iban armados a excepción del Joker, por lo que se decidió a hacer las cosas con calma. Usando su magia, apago todas las luces de la zona, empezando a eliminar a los pocos bandidos que había y alertando a todos. A todos, menos al Joker, que parecía encantado.

- Vaya, pero si es Batponi. Me quedaría a jugar, pero tengo cosas que hacer- dijo colocando una de las cajas a su espalda antes de salir corriendo.

Cuando Batponi dejó K.O al último de ellos, salió tras el payaso, encontrándolo en una sala donde los pacientes podían convivir y hacer diversas actividades con vistas a la ciudad. La luz de la luna iluminaba la zona alrededor del Joker lo suficiente como para que Batponi no pudiera acercarse sin ser visto. Cuando salió a la luz, Batponi lo miró con detenimiento.

- Sip, impresionante. Veo por que te tiene miedo tooooooda la ciudad. Un traje muy logrado, supera con mucho al mío, la verdad.

- Se acabó, hoy te detendré y pasarás el resto de tu vida en la cárcel.

- Ohhhh, eso es muy aburrido. Na, lo mejor es estar aquí, esparcir el caos y la locura es... maravilloso- dijo mientras se lamia los labios. De su traje saco un bastón extensible y lo blandio ante el héroe.- Y por mucho que me diviertas, tú te interpones en mi camino.

Con eso, se abalanzó sobre el murciélago, listo para apalearlo hasta la muerte. Pero su contrincante fue más rápido, esquivando el golpe y chocando con fuerza su casco derecho con el costado del payaso, impulsándolo por el suelo. Rápidamente se colocó nuevamente en pie y volvió a arremeter sobre el. Al tercer golpe, Batponi agarró el bastón y se lo arrebató con fuerza, tirándolo al piso poco después.

- Se acabó.

- No se acabó, batsy, ¿te puedo llamar batsy? Por supuesto que puedo- el Joker empezó a reír sin control. Internamente, Batponi se preguntó si este payaso era tan valiente que no le tenía ni un poco de respeto, o estaba tan loco que no le importaba nada.- Aún no es mi hora, batsy. Además, ya había pensado que iba a suceder algo así, por eso ordene que mis hombres se llevarán a una pobre reen al piso más alto de este hospital. Y, según aquel reloj, te quedan 15 minutos para salvarla antes de que todo explote. Así que, ¿vas a detenerme o a salvar a esa chica?

Batponi estaba furioso, y su furia aumento cuando fueron rodeados por varios matones armados. Cuando soltó al payaso, este indicó a sus sementales que le dejarán pasar. Sabiendo que la vida de un inocente corría peligro, corrió hacia el ascensor. Usando su magia, abrió las puertas, topándose con el hueco, viendo el compartimiento en lo alto. Sacando su batgarra, disparo hasta este, siendo arrastrado a allí. Aferrándose al cable, abrió la pequeña escotilla de emergencia y entró en la cabina y volviendo a abrir las puertas. Activando su modo depredador, vio a la yegua atada en una sala de reuniones, con varios explosivos rodeandola.

La sala donde estaba era custodiada por cinco matones dispuestos a luchar contra él. Batponi gruñó y se lanzó al ataque, perdiendo bastante tiempo, pero logrando entrar al fin. La chica lo miró aterrada cuando entró, pero se relajo al verle cortar las cuerdas. Cuando estuvo totalmente desatada, un ligero pitido sonó en la habitación. Girándose, vio una luz roja parpadeando en una de las bombas, y sabía bien lo que iba a pasar. Sabía que solo habían pasado 7 minutos, así que había sido engañado con lo del tiempo.

Agarrando a la chica, y lamentando profundamente no poder salvar al resto de matones, salto por la ventana justo cuando la habitación estalló, y con ella, otras plantas del edificio, iniciando rápidamente un incendio voraz. Batponi aterrizó sobre su espalda, amortiguado la caída para la chica y aguantando el dolor, aunque el traje pudo amortiguar gran parte del daño, evitando daños mayores. "Debo recordar agradecer a Whooves por la resistencia del traje". Cuando se levantó con dificultad, ayudando a la yegua en el proceso, escucho a alguien llamándole.

- ¡Batponi, por orden de la princesa Celestia, queda detenido!- el que había hablado no era nadie más que Flash Sentry, el capitán de la Guardia Real desde la retirada de su superior, Shining Armor.

Batponi los observo detenidamente, 20 guardias, 8 con ballestas, el resto con espadas y lanzas, comparados con los criminales a los que acostumbraba, eran un chiste, aunque sabía bien que era cosa de su tía, que se negaba a usar armas de fuego. La yegua a la que había salvado lo miró antes de salir corriendo tras los guardias. Batponi consideró sus opciones, llamar al batmovil no era una opción, ya que su piloto automático aún estaba en fase de pruebas y podría haber algún herido o peor.

Así que tendría que acudir a el, pero lo había dejado en un callejón de la calle contigua, afortunadamente, había estudiado la zona antes de ir. Detrás suya, a unos 10 metros de distancia, había una callejuela que conducía a un antiguo edificio de oficinas abandonado cuya azotea conectaba con la de un edificio que daba justo a donde tenía el coche. La cosa era como llegar hasta ahí. ¿Salir simplemente corriendo? Por muy estúpido que pareciera, si, era la única opción viable. Una bomba de humo podría servir, pero tenía dos problemas, primero, todas las miradas estaban en él, segundo, a esa distancia, por muy rápido que fuera, algún unicornio podría detener la bomba antes de impactar, y con los batarangs se aplicaba lo mismo. Agradecía internamente que solo tuvieran ballestas, una herida de flecha siempre sería más fácil de curar que la de una bala.

- ¡Sólo lo repetiré una vez!- grito Flash.- ¡Siéntese y coloque sus cascos en la cabeza!

En vez de eso, Batponi se dio la vuelta rápidamente y empezó a correr, rezando por llegar antes. Al momento, sintio a varios guardias siguiéndolo y varias flechas, dos de ellas clavándose en su pata trasera izquierda. "Nota mental, recordarle a Whooves aumentar las defensas de la parte trasera". Llegó al callejón y corrió aún más rápido al ver el edificio a lo lejos. Con gran esfuerzo, entró de un salto a través de una de las ventanas, destrozando los pocos cristales que quedaban y las tablas que la bloqueaban. Se levantó a duras penas y se dirigió sin pausa a las escaleras. En el primer piso se detuvo por completo al escuchar una voz demasiado familiar.

- ¡Batponi, por favor, rindete pacíficamente, no quiero hacerte daño!

Acercándose a la ventana, vio a la mismísima princesa del sol frente a los guardias y junto a una nueva tanda especial de 10 agentes que parecían prepararse para entrar. Batponi los reconoció, se trataban de los supernovas, un cuerpo de élite especial para situaciones bastante graves, aunque mantenían armas como espadas y ballestas, aunque éstas últimas las distinguió como un tipo especial con flechas diseñadas para dormir y calmar al objetivo. "Típico de mi tía", pensó con una sonrisa.

- ¡Siento mucho que te hayan disparado!- esto lo dijo mirando severamente a uno de los guardias, que se encogió avergonzado.- ¡Se que tienes buenas intenciones, pero debes terminar ya! ¡Necesitas ayuda, y yo estoy dispuesta a dártela! ¡Estos ponis entrarán, por favor, entrégate de forma pacífica!

Ante la orden, los supernovas empezaron a avanzar, uno de ellos lo vio en la ventana y se lo comunicó al resto. Batponi se maldijo por eso, ya que ahora subirían al primer piso del tirón, y con lo débil que estaba, no confiaba en mantener un buen ritmo hasta la azotea. Se apartó rápidamente y se oculto en las sombras mientras pensaba que hacer.

El equipo llegó al primer piso y encendieron sus luces a modo de linterna. Los unicornios con sus cuernos, el resto con unas pequeñas piedras que llevaban en la zona de la armadura que protegía el pecho. Se dividieron y empezaron a buscar entre los pasillos generados por los escritorios y pequeñas paredes de madera que antaño daban algo de privacidad a algunos empleados.

- Recuerden- dijo el capitán al mando a través de los comunicadores que a su vez servían de linternas-, el objetivo es experto en luchar en zonas oscuras, manténganse alertas.

- ¿Y por qué coño nos separamos?- gruño uno de los soldados cuando su comunicador se apago.

Por un segundo, le pareció ver una sombra moverse a su izquierda, pero cuando se giro, no vio nada. Se secó el sudor de la frente, pero antes de poder continuar, algo le agarró por la espalda y lo dejó inconsciente. Cayó en seco al suelo, y Batponi lo oculto en una de las pequeñas oficinas, antes de continuar su recorrido. Eliminó a tres guardias más y ya iba por el cuarto, pero este, un unicornio de gran tamaño, presentó más problemas.

En cuanto lo agarró del cuello para dejarlo inconsciente, empezó a retorcerse con gran fuerza. Sacó una daga de su cinturón y lo clavo con fuerza en el casco derecho del héroe, quien aguanto como pudo el dolor. Al ver que el murciélago no se detendría, empezó a iluminar con su cuerno toda la estancia con fuerza, llamando la atención del resto de supernovas, que dirigieron sus propios focos de luz a Batponi. Soltando al soldado ya caído, el héroe se vio acorralado, y justo cuando empezaron a disparar, se lanzó detrás de un escritorio y lo volcó para usarlo de escudo. Con su casco izquierdo activo un dispositivo oculto en el derecho. "Espero que funcione".

Mientras tanto, fuera del edificio, la princesa de la noche llegó a la escena junto a algunos guardias nocturnos y se encaró a su hermana.

- ¿Qué diablos estas haciendo?

- Atrapar a un poni que esta en busca y captura. He ordenado que le duerman, después de todo, no es un asesino.

- Pero le tratas como a uno.

- Luna, no tiene nuestro permiso para actuar de esa manera, ni siquiera se lo ha dado el pueblo. A mis ojos, es un criminal, con buenas intenciones, si, pero un criminal. Tal vez le permita unirse a la guardia, pero no pasaré por alto sus crímenes.

- Lisiar a criminales peligrosos, mafiosos, traficantes de drogas y ponis, asesinos... Uy, si, unos crímenes horribles- contestó Luna de forma sarcástica.

- ¿Qué diablos es eso?- pregunto Flash Sentry, sacando de la discusión a ambas princesas.

Escuchando atentamente, se percataron de un chillido, uno que pertenecía a un animal pequeño, peludo y volador. Y no era uno solo, se trataba de cientos de ellos. Cuando se giraron a la fuente del sonido, abrieron los ojos de par en par ante lo que vieron. Una nube gigantesca de murciélagos se formaba frente a ellos, inculcando asombro y terror en algunos de los presentes.

- ¿Qué clase de monstruo es ese poni?- pregunto uno de los guardias.

En un instante, la nube se abalanzó sobre ellos, las princesas y algunos unicornios crearon rápidamente un escudo personal, el resto se llevaron varios rasguños y magulladuras. Los murciélagos entraron en el primer piso destrozando todas y cada una de las ventanas en el proceso. Lo hicieron justo cuando el capitán de los supernovas estaba a punto de llegar al escondite de Batponi, pero retrocedió sorprendido por la cantidad de murciélagos. Los agentes especiales se distanciaron bastante, mirando (algunos de ellos) con creciente miedo el espectáculo.

Batponi salió en ese instante de su escondite, siendo rodeado rápidamente por los pequeños animales, convirtiéndose en el ojo de un huracán oscuro que dejaba ver su silueta y sus ojos blancos. Avanzó hasta la escalera, sintiéndose satisfecho cuando los agentes retrocedían a su paso. Cuando estuvo a punto de subir, desprendió el dispositivo de su casco derecho y lo lanzó a los agentes, y al tiempo, los murciélagos se lanzaron a perseguirlo, envolviendo a los mismos. Batponi subió entonces lo más rápido que podía hasta el techo y pasó al siguiente edificio, para dejarse caer al otro lado de la calle, usando su capa de paracaídas y entrando al vehículo. Después acciono un pequeño botón en donde había estado el dispositivo y vio satisfecho como los murciélagos abandonaban el edificio, antes de arrancar y dirigirse a casa para tratarse las heridas. Hoy había sido una noche larga.


Joker llegó a su guarida mientras aún se reía. En el fondo, se sentía decepcionado por Batponi, cayendo tan rápido. Estaba seguro que habría muerto, diablos, algunos de los suyos lo habían echo en la explosión. Uno de sus subordinados se le acerco con algo de miedo.

- ¿Se... señor?

- Dime, pequeño- contesto el payaso mientras reía.

- ¿Q... qué haremos ahora?

- Ahora- el Joker consiguió calmarse y miró a quien había preguntado, que retrocedió un poco ante su mirada-, iremos a buscar los ingredientes para una receta de la abuelita Joker- empezó a reír sin control, asustando a varios de sus sementales.

El Joker estaba satisfecho, dentro de poco comenzaría su gran plan. "Cuidado, Canterlot", pensó, "aquí llega el Joker".