El Príncipe Payaso

del Crimen

Batponi llegó a uno de los almacenes de Ace Chemicals repartidos por la ciudad, donde guardaban los productos ya hechos. Hacía una semana habían robado uno de estos, pero no le presto mucha atención, pues estaba demasiado ocupado buscando cualquier pista sobre el paradero del Joker. Sin embargo, el día anterior robaron ese mismo almacén donde se encontraba ahora mismo, y había habido una variable, se había encontrado un cuerpo. Según se había informado, la víctima había muerto de forma extraña, su cara estaba congelada en una sonrisa enorme y tétrica, sus ojos mostraban terror puro, y las venas del rostro se habían teñido de verde.

Leer esa descripción le recordó ampliamente al cuerpo del poni que había comprado un lanzallamas para el Joker. La diferencia ahora es que la sonrisa era genuina y no un producto de varios cortes. Su hipótesis era la de algún tipo de toxina que provocaba una risa perpetua hasta la muerte. Batponi escaneo todo el almacén, buscando alguna huella o algo para atrapar al payaso, pero todo estaba lleno de huellas de los agentes de policía que habían limpiado la escena.

- Ojalá Celestia me dejara actuar, podría haber encontrado algo antes de que hubiera llegado la policía- murmuró para si mismo.

Unas dos horas después, localizó una pequeña vara extensible. La reconoció como el bastón que el Joker uso para apalearlo. Con una sonrisa, se retiro del edificio, llegando a su mansión a pocas horas del amanecer. En la cueva esperaba ya Service, que no parecía muy contento.

- Señor, debo recordarle que aún se está recuperando de esa herida. No ha descansado nada desde ese día.

- La herida esta sanando bien, Service, no te preocupes por ello- su fiel mayordomo suspiro amargamente, rindiéndose.

- ¿Qué tal la búsqueda?

- Mal, no he encontrado huellas relevantes. Han limpiado la escena por completo. Aunque logre encontrar un bastón extendible usado por el Joker, seguramente se le ha caído. Voy a estudiarlo para ver que encuentro.

- Fantástico, señor, pero debo insistir en que lo deje para otro momento. Debe ir a la cama, mañana por la noche tiene una fiesta a la que acudir.

- ¿En serio? ¿Cuál?

- El cuarto aniversario del ascenso de la princesa de la Amistad, Twilight Sparkle.


Twilight odiaba un poco ese día, las fiestas gigantescas, miles de invitados, la agobiaba bastante. Pero su entrenamiento como princesa le hacía fácil soportar todo. Prefería mil veces la fiesta privada que le organizarían sus amigas al día siguiente. Esa tarde había decidido dar un paseo por el jardín para tratar de relajarse, encontrando a Applejack, Rarity y Rainbow junto a sus hermanas pequeñas, por lo que decidió acercarse.

- Hola chicas, ¿qué están haciendo aquí las pequeñas crusaders?- pregunto sonriendo a las niñas.

- ¡De excursión con la señorita Cheerilee!- grito Appleblom sin darle oportunidad a ninguna de sus hermanas hablar.

- Nos ha dado un recorrido por el castillo, con permiso de la princesa Celestia, y ahora íbamos a ir a la ciudad- continuó Sweetie Belle.

- Nos llevará a un museo, aunque yo creo que hay mejores sitios a los que ir- término Scootaloo, haciendo reír un poco a Twilight.

- Bien dicho, hermanita, esas cosas son aburridisimas- dijo Rainbow con una sonrisa, aunque cuando vio la mirada de Twilight se puso algo nerviosa.- Pero nunca se sabe, tal vez sea interesante. Nunca sabrás si algo es guay hasta que no lo pruebes.

Scootaloo pareció pensar sus palabras y al final se encogió de hombros, dispuesta a darle una oportunidad al museo. Cuando su profesora las llamó, las niñas se fueron junto a su maestra favorita y el resto de su clase. Las chicas las vieron subir a uno de los muchos carros preparados para los estudiantes. Empezaron una vuelta al salón del baile mientras hablaban tranquilamente entre ellas.

- Oye Twilight, ¿por casualidad no sabrás si ya atraparon al de los incendios?- pregunto Rainbow con curiosidad.

- No, no lo han hecho.

- Si Celestia colaborara con Batponi seguro que ya lo habrían cogido- dijo Rainbow.

- ¿Y qué te hace pensar eso?

- A ver, atrapó a Falcone, a ese sacerdote loco, a Fancy y estuvo a punto de hacer lo mismo con el de los incendios.

- No creo que eso último sea cierto.

- ¿Y por qué estaría en el último hospital en ser incendiado, querida?- pregunto Rarity con una sonrisa.- Según el periódico, Batponi estuvo ahí justo cuando explotó el edificio.

- Y disculpame Twilight, pero si Celestia no lo hubiera intentado atrapar, a lo mejor a Batponi le hubiera dado tiempo de ir tras ese loco- dijo Applejack.

- Mirad, lo único que se es que Batponi estuvo allí- dijo Twilight desesperada.- Y si Celestia piensa que ese poni necesita ayuda, será por algo.

Cuando llegaron al salón, se toparon con la princesa Celestia en un lado preparando el comité de bienvenida. Cuando las chicas se acercaron, Celestia despidió a los trabajadores y se giro a verlas con una sonrisa.

- Hola, Twilight, ¿lista para esta noche?

- Así es, princesa. ¿Vendrá Cadence y mi hermano?

- Ya estarán en camino- contesto con una sonrisa.

- Estoy deseando verles a ellos y a Flurry. Por cierto, ¿dónde está Luna? No la he visto desde el almuerzo- la mención de su hermana pareció arruinar un poco el buen humor de la monarca del sol.

- No se donde esta, habrá suerte si aparece en la fiesta. Eso sí no decide reunirse con ese loco- con esas palabras, Celestia se marcho a paso rápido, dejando un poco descolocadas a las chicas.

- ¿Qué rayos le pasa? Esta como un cerdo cuando le quitan su comida- dijo Applejack, a lo que Twilight suspiro.

- Desde que Celestia intentó arrestar a Batponi, Luna se enfado bastante con ella. No han vuelto a hablar mucho.

Las chicas se miraron entre ellas preocupadas. Por el bien de la fiesta, esperaban que la cosa entre hermanas no fuera a más.

La noche había caído hacia unas dos horas, y Blueblood seguía en la batcueva, analizando el bastón. Por desgracia para él, el bastón tenía huellas de infinidad de ponis, por lo que era prácticamente imposible determinar un dueño. Service salió del ascensor con un traje planchado, doblado y listo para ponerse.

- Señor, siento interrumpirlo, pero llega una hora tarde a la fiesta. Le sugiero que se vista de una vez.

- Esta bien, Service, estaba por dejarlo ya- dijo Blueblood con un suspiro. Fue a levantarse para ponerse el traje, pero una voz que resonó en toda la cueva y, seguramente, en todo Canterlot, le interrumpió.

- ¡Habitantes de Canterlot, yo soy el Joker!


Unos momentos antes

La fiesta iba bastante bien, y por suerte, las princesas no habían comenzado a discutir, casi parecía que no había pasado nada entre ellas. Twilight, por su parte, pasaba más tiempo con su familia, jugando de vez en cuando con la pequeña Flurry, de ya un año de edad. Mientras dejaba a su hija con su tía, Cadence se acerco a Celestia con tranquilidad.

- Buenas noches tía.

- Igualmente, Cadence.

- ¿Has visto a Blueblood?

- No lo se, Service me mandó la confirmación de su asistencia. No se que estará haciendo ese poni.

En otro lado de la fiesta, Applejack, Rainbow Dash y Rarity se acercaron preocupadas a su amiga Twilight.

- Twilight, ¿dónde está Cheerilee con las niñas?- dijo Applejack.

- Recibí una carta hace poco, se entretuvieron en el museo hasta el anochecer, y como los niños estaban agotados, los llevó devuelta a casa. Dijo que se aseguraría de acompañar a cada niño. Lo siento por no avisar antes, estaba tan liada que se me pasó.

- No pasa nada, querida, puede pasar- dijo Rarity ya más tranquila.

Fuera del castillo los guardias hacían sus rutas habituales sin cambio alguno, o al menos así sería otro día cualquiera. Un par de guardias que custodiaban la puerta vieron a un grupo bastante amplio de ponis acercarse. El que iba al frente parecía un payaso con un traje morado y una flor en el pecho, pero sus cortes en la cara y el pelo tan despeinado no le hacían ver muy amigable.

- Alto, ¿quién va?- pregunto uno de ellos mientras desenvainaban sus espadas.

- El payaso para la fiesta. Aquí uno de mis truquitos para vosotros completamente gratis. - dijo mientras tocaba su flor, y, pronto, un gas verde les roció la cara.

Twilight se preparaba para dar el discurso que daba todas los aniversarios de su ascensión. Cuando todas las miradas se centraron en ella, dio un ligero suspiro y sonrió.

- Buenas noches a todos y gracias por venir. Me complace mucho ver que estamos hoy tan unidos, y es algo para celebrar. La unidad es lo que me trajo aquí hoy, una unidad más fuerte gracias a la amistad que vive en cada uno de nosotros, como la que yo comparto con mis amigas. Eso es lo que debemos de celebrar este día, no mi ascensión, sino el poder que tiene la amistad de unirnos a todos, ya sean ponis, grifos, dragones, da igual. Todos son iguales a sus ojos. Por tanto, propongo un brindis por...

Fue interrumpida cuando las puertas se abrieron ruidosamente. El causante se trataba de un guardia unicornio que reía sin control. Celestia se adelanto con el ceño fruncido, apuntó de regañar al guardia, pero se detuvo. El enfado pasó a curiosidad, la curiosidad a preocupación y esta al miedo.

- Uy, ¿qué es tan divertido? ¡Cuenta, cuenta, que quiero reírme así también!- grito emocionada Pinkie Pie, pero se detuvo al observar más detenidamente al guardia.- Espera, no parece que te diviertas...

Los ojos del poni estaban inyectados en sangre y miraban con horror a su princesa, suplicando su ayuda mientras reía sin parar. En su cara empezaron a marcarse terriblemente las venas en un color verde nada natural. Con un último jadeo de risa, el poni cayó al suelo con un ruido sordo, con su rostro congelado en una sonrisa eterna.

- ¡Y ahí tienen al Gas del Joker!- grito una voz desde la puerta. El causante era un payaso vestido con un traje morado y una sonrisa demoníaca aumentada por los cortes.- ¡Si quieren reír sin control, pruebenlo, es lo mejor que hay! ¡Les garantizo que morirán de la risa!

El payaso estalló en una carcajada que incluso a Pinkie le pareció siniestra. Varios ponis armados salieron detrás de él, todos con mascaras de payaso puestas. Apuntaron a los invitados y a las princesas, aunque a estas fue con miedo. Celestia se adelanto junto a las otras 3 princesas, mirando enfurecida al supuesto Joker.

- Escúchame bien, tú y tus matones se van a rendir y...

- Hágame algo a mi o a mis bufones, y pesará sobre usted la muerte de una clase entera de niños.

Esto provocó reacciones de todo tipo en la multitud, sorpresa, indignación, ira, pero sobretodo, miedo. Las tres hermanas mayores supieron de inmediato a que clase se refería, y tanto Rainbow como Applejack se lanzaron a por el payaso, pero fueron detenidas por un aura mágica púrpura. Cuando se giraron, vieron a Twilight que les suplicaba con la mirada que se detuvieran. A regañadientes, volvieron a sus sitios.

- ¿De qué estas hablando?- pregunto Celestia con rabia contenida.

- Hay una clase muy mona de potros en algún lugar de la ciudad. Si no hacen lo que les pido y juegan mi juego, morirán todos ellos y parte de la ciudad en media hora.

- Muy bien- contestó la monarca del sol, sabiéndose acorralada.

- Se que puedes usar un hechizo de altavoz, ¿no?- al ver a la princesa asentir, el Joker se echo a reír nuevamente.- Bien, lanzarás ese hechizo ahora sobre mí. Quiero que me escuche todo Canterlot- la princesa vaciló un poco, pero realizó el hechizo de todas formas. Una vez seguro de que el hechizo estuvo activo, el Joker empezó a hablar.- ¡Habitantes de Canterlot, yo soy el Joker! Y esta noche tengo un juego muy especial. En algún lugar de esta ciudad, tengo como rehenes a una clase de primaria y a su querida profesora.

En la mansión Blood, Blueblood fue corriendo a ponerse el traje de combate, seguido de cerca por Service.

- Señor, no sabe donde estarán.

- Cuatro de las huellas de ese bastón pertenecen a trabajadores de Ace Chemicals, por lo que es la única pista que tengo y pienso usarla- dijo mientras saltaba al batmovil. Mientras tanto, el Joker continuó hablando.

- Para que se salven, lo que hay que hacer es algo sencillo. Ahora, ¿quién de nuestras cuatro princesas lo hará?- el Joker sonrió malignamente mirando a las alicornios.- Nuestras princesas del sol y la luna no, ya han vivido mucho y eligirán sin dudar a los niños. ¿La del amor? Naa, quizás en otra ocasión. Nos queda la princesa más joven, nuestra querida Twilight Sparkle.

Twilight sintió un escalofrío cuando el Joker la miró. Este se acerco un poco hasta ella y río entre dientes. Rainbow se plantó delante de ella y miró con rabia al payaso.

- ¡No te acerques a ella malnacido!

Twilight apartó con delicadeza a su amiga y la miró, asegurándole que estaría bien. Miró detenidamente al Joker y dio dos pasos en su dirección, haciendo al Joker sonreír.

- El juego es simple, tienes cuatro horas para cumplir lo que te voy a decir, por cada hora que no lo hagas, un niño morirá. Si a las cuatro horas no haces nada, todos los niños y parte de nuestra amada ciudad tendrán una reacción química explosiva. ¿Qué dices?

- ¿Qué tengo que hacer?

- Matar a una de tus amigitas- la sala entera parecio congelarse de golpe. Twilight abrió los ojos como platos mientras su cerebro procesaba la información recién adquirida.- Y como el elemento de la lealtad parecía tan dispuesta a ayudarte, ella será a la que deberás matar. Alegra esa cara, te estoy ahorrando el elegir y un regalo menos de cumpleaños y día del calentamiento del hogar, ¡son todo ventajas!

Mientras esto sucedía, Batponi iba recorriendo la ciudad a gran velocidad, rumbo a Ace Chemicals. Al llegar, reventó la verja de entrada y detuvo el batmovil justo frente a las escaleras de entrada. Saliendo del coche con rapidez, entró en el edificio dando una patada para poder abrir las puertas. Activando su modo depredador, busco alguna pista, calibrado su visión para detectar huellas, encontrando un rastro de estas, muchísimos pares de pequeñas huellas pertenecientes a niños y varios adultos. Siguiéndolo, llegó ante las puertas que daban a un gran almacén, viendo a través de la pared a dos guardias apuntando a la puerta y otro mirando a un grupo de niños.

- ¿Puedes recordarme por qué estamos vigilando la puerta? ¡No va a venir nadie!

- El jefe nos dijo que Batponi había sobrevivido a la explosión de ese edificio. Así que no podemos correr riesgos, en el caso que averigüe donde estamos, vendrá aquí, y en cuanto ese poni abra la puerta, bang.

- ¿De verdad crees que será tan fácil? Es Batponi, después de todo.

- Por favor, ese tío no es más que un estúpido disfrazado.

- No se yo- comento el que vigilaba a los pequeños, sin apartar su mirada de ellos.- Un colega me comentó que se topo con el, dijo que podía moverse entre las sombras y aparecer y desaparecer a su antojo. ¡No se si será de verdad un poni!

- Yo escuche que es un demonio venido directamente del Tártaro en busca de almas oscuras para alimentarse.

- Sois ridículos.

Ignorando la discusión, Batponi busco otra forma de entrar, viéndola en un conducto de ventilación que recorría toda la estancia. Usando la batgarra logró entrar ahí sin problemas, pasando así al próximo cuarto. Con el máximo cuidado, abrió la rejilla y la dejó colgando, dejándose caer, oculto por las sombras. Notando que el que vigilaba a los niños no les quitaba los ojos de encima, se acerco con cuidado hasta los dos que custodiaban la puerta, y aprovechando que miraban fijamente a esta, golpeó ambas cabezas dejándolos K.O. Un grito lo alertó, y al darse la vuelta pudo ver al unicornio alzando con su magia y quitándole las cadenas a una potra unicornio blanca con una crin rosa y morado y una cutie mark consistente en un escudo con una nota musical dentro de una estrella.

- Hora de cargarse a un niño, por Celestia, esto será difícil.

El unicornio alzó la pistola y apuntó a la sollozante niña, pero antes de poder disparar, un casco lo agarró por la espalda y lo tiro al suelo. La niña salió del agarre mágico, cayendo al suelo y arrastrándose con rapidez junto a sus amigas, mirando con asombro la escena. El poni, cuando se recuperó, miró con ira al causante de su caída, congelandose al ver a Batponi. El murciélago se acerco lentamente, al tiempo que el matón retrocedía como podía. En un momento, se levantó y empezó a correr, asustándose al ver a los otros caídos. Chocó con la puerta y trato de abrirla, pero con las prisas no pudo lograrlo. Se detuvo cuando el vigilante lo agarró y le dio la vuelta, estanpándolo contra la puerta con fuerza. Pese a lo inexpresivo de sus ojos, el poni podía saber bien que esa cosa estaba enfadada.

- ¡¿DÓNDE ESTÁ LA BOMBA?!

- ¡No diré nada!

- ¡HABLA AHORA O TE ROMPERÉ EL RESTO DE HUESOS!

-¿Cómo qué el...?- se cayó con un grito cuando Batponi retorció con fuerza su casco derecho, creando un sonido desagradable.- ¡Las calderas! ¡Está en las calderas! ¡No me hagas más daño, por Celestia!

Batponi le dio un golpe en la cabeza para dejarlo inconsciente y se dio la vuelta hacia los niños, acercándose con lentitud. Algunos de ellos se asustaron bastante, incluida la profesora, otros parecían emocionados. Usando su magia, para asombro de los pequeños, pues a sus ojos era un terrestre, quito las cadenas de la profesora, indicándole que hiciera lo propio con el resto. Antes de poder irse, sintió un tirón en su capa. Al girarse, vio a la hermana de Rarity mirándolo con puro agradecimiento.

- Mu... muchas gra... gracias, señor.

Batponi la miró durante un largo rato, poniendo nerviosa a la pequeña y a la maestra. Metiendo un casco en su cinturón, sacó un batarang, observándolo antes de dárselo a la potra, quien parecía encantada.

- Cuando termine de desatar a todos, salga del edificio- dijo mirando a la profesora, que asintió con una ligera sonrisa.

Batponi salió de la sala y siguió su camino a las calderas, en el subterráneo de la fábrica. Al llegar, se topo con varias calderas más pequeñas, creando un laberinto de las mismas, y con 6 guardias armados vigilando los alrededores, uno de ellos en la caldera central, donde estaba la bomba. Aprovechando la poco luz que iluminaba la sala, se ocultó entre las sombras, preparándose para eliminar a los matones.

Uno de ellos caminaba aburrido, no sabía porque le había tocado vigilar esa cosa. Hubiera preferido vigilar a los chiquillos o ir con el jefe, pero órdenes eran órdenes. Por el rabillo del ojo le pareció ver algo, pero al iluminar la zona con su cuerno, no vio nada, aparte del otro matón que se veía a través de las tuberías. Entonces, vio algo agarrando con fuerza a su compañero y desaparecer junto a él en la oscuridad, soltando un grito que resonó en toda la sala.

- ¡¿Qué ha sido eso?!- escucho gritar a uno de sus compañeros.

- ¡Algo se ha llevado a Strong!- grito él, preparando su arma.

- ¡Por Celestia, es Batponi! ¡Qué el Primero se apiade de nosotros!

- ¡Es solo un poni, no es tan peli...!- la voz de ese poni se corto en un grito.

Pese a que lo negara, se estaba poniendo nervioso. Dándose la vuelta, corrió al centro de la sala, llegando justo a tiempo de ver a quien vigilaba la bomba ser elevado en el aire por una figura negra. Se quedó completamente paralizado, decidiendo en un segundo que ya había tenido suficiente. Corriendo a la salida, escucho otro grito perdiéndose en la oscuridad.

- ¡NO QUIERO MORIR!- escucho a uno unos segundos después, justo antes de escuchar unos disparos junto a los gritos, antes de que todo quedara en silencio.

La puerta había sido cerrada, por lo que se giro, pegando la espalda a la puerta, y apuntando su arma a la oscuridad, asustándose ante las sombras bailarinas debido a la luz tambaleante, burlándose de su desgracia. Escucho un siseo en el aire y sintió a una cuchilla clavarse en su casco. Soltando su arma, grito de dolor, antes de arrancar dicha cuchilla, viendo su parecido a un murciélago. Tirándola, fue a recoger su arma, pero algo parecido a una garra la agarró y se la llevó a la oscuridad. Pegándose aún más a la puerta, miró con terror a las sombras. No se atrevía a intentar abrirla, pues tendría que dar la espalda, y no se atrevía. Poco a poco, vio a una figura mirándolo fijamente con esos ojos blancos, que se acerco a gran velocidad. Lo último que pudo hacer antes de caer inconsciente fue gritar de terror.

Tras acabar con todos los matones, Batponi fue a la caldera central, mientras activaba su modo depredador para observar detenidamente la bomba. De las cuatro horas que se tenía antes de explotar, ya habían pasado 1:25, así que tendría que darse prisa, pues la princesa Twilight aún pensaba que los niños estaban en peligro, por lo que la vida del elemento de la lealtad corría peligro. Agradeciendo su entrenamiento en la desactivación de explosivos, procedió a desactivarla con mucha cautela. Al acabar, salió de la sala y se dirigió a la entrada a la fábrica. Ahí vio a la clase, que miraba con asombro su coche, y la profesora tenía problemas para evitar que los niños se acercarán al mismo.

- Profesora- dijo, provocando un susto en la aludida y algunos niños, que lo miraron con asombro.- La bomba ha sido desactivada. Quédese aquí mientras voy al castillo.

- ¿Nos va a dejar aquí?

- Sí, la princesa Twilight aún piensa que están en peligro, por lo que la vida del elemento de la lealtad está en juego.

- Rainbow...- dijo la poni morada al comprenderlo. En ese momento, una potra naranja se acerco con miedo.

- Debe salvar a mi hermana.

- Lo haré, pequeña- dijo Batponi con una sonrisa.

Entró a su vehículo y, tras mirar a los niños que lo miraban impacientes, decidió darles un pequeño espectáculo. Arrancó el motor y lo izo rugir varias veces, antes de empezar a derrapar y salir corriendo.


El salón de baile estaba en completo silencio, observando a Twilight, quien lloraba en silencio, y a Rainbow Dash, que le gritaba entre lágrimas diciendo que la matará, que los niños eran más importantes. Applejack ocultaba su mirada con el sombrero, Pinkie Pie las miraba fijamente, con el pelo completamente liso, señal de su pésimo estado de animo, Rarity hacia lo mismo mientras abrazaba a Fluttershy, que lloraba amargamente. Las princesas se mantenían cerca de Twilight, pero sin acercarse demasiado, dándole su apoyo emocional. Sus padres y hermano no se atrevían a decir nada, mientras que Spike, que trataba de alcanzar a la unicornio, era retenido a duras por ellos.

- ¡Ding, ding, ding! - grito el Joker, asustando a todos.- Me estás aburriendo, princesita, ya ha muerto un niño, y falta poco para el segundo. Date prisa.

- N... no puedo...

- Twilight, mírame- dijo Rainbow, llamando la atención de su amiga.- Nadie te echará la culpa, el único culpable es este hijo de puta.

- Lenguaje, por favor, yo no te he insultado- dijo el Joker con una risa, a lo que la pegaso azul lo ignoro.

- Si no lo haces, morirán muchos ponis... Scootaloo entre ellos... por favor...

Twilight cerró sus ojos mientras lloraba sin control, mientras su cuerno empezaba a brillar levemente.

- Te... te echaré de menos...- dijo entre lágrimas.

- Y yo a ti, cerebrito- Rainbow esbozo una leve sonrisa a su amiga, antes de cerrar sus ojos.

Flash Sentry no sabía que hacer, estaba intentando mantener fuera de los terrenos del castillo a todos los ponis, algo bastante difícil. Había pensado en irrumpir, pero desistió al ver que ninguna de las princesas hacía nada, además, la vida de unos niños estaba en juego. Lo único que pudo hacer fue mandar a toda la guardia y policía a buscar el posible escondite donde retenían a la clase. Justo en ese momento, todos escucharon a algo acercarse a gran velocidad. Cuando el pegaso naranja miró calle abajo, vio algo que creía cosa de ciencia ficción.

Se trataba de un coche parecido a los que se usaban en las carreras terrestres profesionales, pero con muchas diferencias importantes. En primer lugar, no se impulsaba por la gravedad, pues era una calle totalmente horizontal y podía ver un destello rojo detrás, en segundo lugar, era completamente negro, con los cristales de lo que el capitán de la guardia supuso era la cabina de un tono más suave, pero sin permitir que se pudiera ver dentro. A todo ello se le sumaba dos focos enormes que iluminaban la calle. El vehículo derrapo para colocarse de lado, y justo cuando empezaba a hacerlo, Flash vio algo completamente negro salir de la cabina, y cuando sobrepasó por mucho la muralla en altura, abrió lo que pareció unas alas gigantescas, pareciéndose asombrosamente a un murciélago gigante. Vio a quien supo era Batponi dirigirse a la ventana del salón del baile.

Batponi entró con las patas traseras por delante, destrozando el cristal y aterrizando en la sala, devolviendo la capa su aspecto original. Todos los presentes se giraron a verle y el hechizo que Twilight estuvo preparando se detuvo por completo. Joker lo observo con detenimiento, a la vez que sus matones lo apuntaban con terror aparente.

- Oye, estas arruinando mi juego- dijo.- Y Twily tiene que matar a la señorita Dash, ¿no querrás ver morir a otro niño, verdad?

- No ha muerto ninguno- eso sorprendió a todos los presentes.

- ¿De qué hablas? Mi chico mató a uno hace más de hora y media.

- No, llegue justo a tiempo. He estado investigándote, Joker, y ayer te olvidaste tu bastón de peleas en uno de los almacenes de Ace Chemicals que has estado asaltando. Lo he escaneado y tenía huellas de varios trabajadores de Ace Chemicals. Así que, supe donde estaban en cuanto mencionaste que los secuestraste.

- Aún tengo...

- La bomba ha sido desactivada también. No tienes nada, como te dije la primera vez que nos vimos, pasarás el resto de tu vida en la cárcel.

Joker miró sin pestañear al héroe enmascarado, ignorando como las princesas lo miraban con odio y arrancaban las armas de los cascos de sus matones. Justo cuando la guardia, encabezados por Flash Sentry, entró en la sala, empezó a reír sin control. Aún cuando lo esposaron y se lo llevaron, no paro de reír ni un solo minuto, mirando todo lo que pudo a Batponi.

- Me equivoque al elegir quien jugaría- dijo el payaso cuando se lo llevaron.

Batponi lo observo detenidamente hasta que salió de la sala antes de mirar a los soldados que ya le habían rodeado. Se apartaron levemente para dejar pasar a la princesa Celestia, quien lo miró detenidamente antes de hablar.

- Un placer conocerte por fin cara a cara, Batponi.

- El placer es mío, alteza- dijo el murciélago mientras inclinaba levemente la cabeza.

- Le agradezco que haya salvado a esos niños y a Rainbow Dash. A todo esto, capitán Sentry.

- Alteza.

- Envíe un destacamento de guardias a Ace Chemicals a ayudar a los rehenes.

- Dígale a la profesora que los guíe a donde los retenían, habrá varios ponis del Joker, y en las calderas encontrará a más- ante eso, Celestia levantó una ceja.

- ¿He de suponer que los has incapacitado tú?- cuando el héroe asintió, Celestia dio un ligero suspiro, antes de mirar a Flash.- Ya lo ha oído- el capitán miró a Batponi inseguro antes de irse. La monarca del sol dirigió su vista nuevamente al héroe.- Pese a lo que has echo, aún deberías ser detenido. Sin embargo, dado que mi hermana confía en ti, estoy dispuesta a permitir tu ingreso a su guardia, pero deberás dejar tus actividades de inmediato y dejar esa máscara, un verdadero héroe da la cara.

- Lo siento mucho, alteza, pero el motivo de que haga las cosas así es porque se pueden obtener mejores resultados.

- ¿De qué está hablando?

- Con todo respeto, su alteza, pero los criminales no entienden de leyes, saben operar tras estas, esquivarlas, y usted está atada a ellas. Yo no, no me detendré ante nada para detenerlos, si no le temen a usted, me temeran a mí.

La sala quedó en absoluto silencio, asombrados ante el atrevimiento del murciélago. La princesa Luna poseía una ligera sonrisa. A excepción de las tres hermanas mayores, los elementos de la armonía tenían sentimientos encontrados con este héroe. Celestia miró a Batponi durante un tiempo antes de suspirar.

- En tal caso, me temo que tendré que arrestar...

Antes de que pudiera terminar, Batponi le lanzó un pequeño objeto, a lo que la princesa del sol creó un escudo de forma instintiva. Cuando choco contra el muro mágico, la bola explotó en una nube de humo gigantesca, ocultando a Batponi de la visión de Celestia. Cuando la princesa despejó el humo, el héroe se había ido. Asomándose a la ventana rota, pudo verle caer al otro lado del muro, y poco tiempo después, escucho un rugido alejándose poco a poco. Noto que Luna parecía tener una pequeña sonrisa y bufo molesta, de todas formas, tendría que disculparse en cierta forma con su hermana, al fin y al cabo, fue Batponi quien acabó salvando el día hoy. Pero lo primero en su lista era tratar con ese loco llamado a si mismo Joker.