Capítulo 23
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A pesar de las bromas, no pasaron demasiado tiempo en la habitación, aprovecharon el sol al máximo y disfrutaron de las aguas cristalinas y la espuma sobre la arena, entre bebidas frías y aperitivos de frutas frescas, casi dos días enteros.
Samui observó a Temari despedirse de la playa con un vistazo sonriente, pero lleno de pena por irse tan pronto. Habían hablado bastante y se habían conocido aún más de lo que había imaginado que podrían, sin quererlo, había anotado mentalmente un sinfín de detalles que le serían de utilidad en un futuro, por más remoto que pudiera parecer en esos momentos… pero a pesar de los buenos ratos, no pudo pasar por alto la insistente actitud abstraída que su irascible compañera demostraba de pronto, cuando se le permitía pasar demasiado tiempo con sus cavilaciones.
El sonido del portaequipaje cerrándose la sacó de sus pensamientos y miró la piel tostada por el sol que portaba orgullosa Temari en esos momentos. Miró los brazos, recorriéndolos lo suficientemente despacio para grabarse aquella tonalidad dorada que desaparecería con el tiempo.
—¿Nos vamos?
Sonrió a la muchacha y asintió una sola vez, adorando el brillo en los ojos verdes.
El trayecto de vuelta sería callado, lo intuía, y el silencio de la atenta Temari ante la pantalla del teléfono móvil se lo confirmó mucho antes de lo que había esperado. Observó en silencio la mano que se entrelazaba un poco indiscreta con la suya y el siguiente latido del corazón le dolió al saber que aquellas actitudes tan deliberadas se perderían de nuevo en la secrecía prometida tácitamente a la ciudad… aquella relación casi se sentía prohibida.
Aprovechó un relieve en el pavimento para mover su mano y tomar completamente la de Temari, sintiendo la calidez, pero miró por la ventana. El atardecer estaba a punto de morir y sus ojos miraron el cielo oscurecerse, mientras en su mente se terminaba de concretar una certeza que había sopesado, ignorado y desestimado en los últimos días, a veces tachándola de ridícula, otras veces de confusiones comunes… pero demandaba ser atendida.
Estaba completamente enamorada de Temari y, por alguna razón, el estómago se le encogía con ansiedad.
—… ¿Samui?
Alejó la mirada del exterior y la clavó en la muchacha, que ignoraba su teléfono y la miraba fijamente, esperando una respuesta.
—¿Perdón?
—¿Estás bien? —repitió, bajando el móvil.
—… sí —murmuró.
—Ya llegamos —insistió, notando lo dispersa que se encontraba la mujer en esos momentos. —¿Estabas durmiendo con los ojos abiertos o qué?
Sonrió, sin verdadera intención detrás del gesto. —Supongo.
Al bajar del auto el aire caliente la golpeó, obligándola a plantar los pies en la tierra. Observó en silencio el aeropuerto mientras su equipaje le era entregado, se había cansado de colocarse el cabello detrás de la oreja y le permitió al viento sacudirle los mechoncillos como quisiera el tiempo que tardaron en entrar al enorme lugar.
Miró a Temari tirar en silencio de su pequeña maletilla de viaje e imaginó que era su mano en realidad a lo que se aferraba distraída.
—Temari.
Miró detrás de ella, sin asentir, sin sonreír, atenta.
—Te quiero.
El escalofrío que le recorrió el cuerpo tenía la fuerza suficiente para tumbarla al suelo, pero sus piernas se mantuvieron firmes, por el rostro de Samui se colaba una extraña gravedad que desapareció cuando la mujer caminó y pasó de ella. La siguió con la mirada, atónita e incrédula.
¿Qué demonios había sido eso?
…
Su llegada fue sumamente silenciosa y casi caminó en puntas hasta su habitación, pero se detuvo frente a las habitaciones de sus hermanos. Su mano se posó sobre una de las perillas y le sorprendió que no cediera, soltó con cuidado, con las cejas ligeramente juntas.
—¿Qué haces?
—¡Ah!
—… perdón.
Miró a Gaara, recuperando el la tranquilidad y equilibrio tras pegar el respingo, en los ojos se reflejaba un brillo que no sabía de dónde provenía.
—¿Te desperté?
El muchacho negó una sola vez.
—… insomnio de nuevo —murmuró, recargándose en la puerta, relajándose un poco más. —¿Dónde está Kankuro?
—En casa de su novia.
Miró al suelo y asintió una sola vez, sin energía para indignarse por la poca sensibilidad de Kankuro. Se alejó de la pared y comenzó a caminar a su habitación, dedicándole una sonrisa a su hermano menor entre tanto.
—Estás saliendo con alguien —resonó la voz de Gaara.
La mano se crispó sobre la perilla de su puerta, sentía la mirada fija en su espalda. Miró por encima de su hombro. —… No.
—No era una pregunta… tampoco sé quién sea —mintió, al notar el cambio en el semblante, apenas un poco de miedo en la mirada. —Pero creo que deberías hablar con Kankuro, está algo paranoico.
—¿De qué estás hablando?
Gaara guardó silencio entonces, su postura no había cambiado, solo se había inclinado lo suficiente para poder mirarla y sus ojos seguían brillando ligeramente a pesar de la oscuridad del pasillo.
—¿Qué dijo Kankuro? —insistió.
—Que sospecha que sales con alguien —dijo sin más, volviendo a su habitación. — No le gusta que lo dejemos fuera… si no estás lista para presentarnos a tu pareja, al menos hazle un comentario al respecto, ya lo conoces.
—Gaara —interrumpió, dejando al muchacho con las buenas noches en los labios, pero no pudo decir más.
La manera en que el muchacho había usado sus palabas le estaba incomodando de sobremanera, pero fuera de aquello, no tenía fundamentos para las preguntas que se formulaban en su cabeza y solo le servirían a él de guía para descifrar lo que fuera que estaba intento entender.
Exhaló y asintió una sola vez, pasándose la mano por la frente y despeinándose el flequillo. —Creo que tienes razón…
—Esto era todo de lo que quería hablar —le recordó —. Buenas noches.
—… buenas noches —susurró al pasillo, mordiendo la uña de su pulgar y mirando la puerta cerrada de la habitación de Gaara.
Falló el modem estos días, ¡pero ya lo solucionamos! Justo a tiempo para la cuarentena xD y "hablando de" espero que estén gozando de buena salud y que así sigan /o/ También espero que estén tomando las precauciones recomendadas y por favor no caigan en la histeria colectiva. Nos leemos pronto :)
Miércoles, 18 de marzo de 2020
