Luna sonreía dulcemente enternecida por la escena que sus amigos protagonisaban en el sofá. Ambos estaban dormidos, Hermione se acurrucaba en el pecho del Draco y él a su vez abrazaba por la cintura a la castaña protegiendola de una caída segura al piso.
Estaban tan malditamente incómodos en el pequeño sofá en el que descansaban o al menos eso pensó la rubia pero en el rostro de ambos sólo estaba plasmada la misma sonrisa de tranquilidad y felicidad
- Amor no los despiertes, mira que lindos se ven - le habló Luna a su acompañante- deben de estar tan cansados sólo mira este desastre- movio con el pie unos periódicos.
-Pues que pena por ellos, sabían que íbamos a venir, ahora se joden- aclaró el castaño buscando como levantar las persianas sin magia - Y... lumus - inclinó un candelabro hacia la derecha y todas la ventanas dejaron pasar la luz de la mañana hasta la anteriormente oscura sala.
Un gruñido salió de la garganta del rubio y se removió incómodo por el cambio de luz, Hermione simplemente se aferró un poco más a la suave tela de la camiseta de Draco. Pero ninguno presentó síntomas de querer despertar.
- !!POR MERLÍN¡¡- grito el castaño algo irritado- ¡Despierten!- movió los cuerpos del sofá provocando que Hermione cayera al piso quejándose y asustada al igual que Draco
- ¡¡Por Salazar!! Acaso estas... - Draco cerró su boca en el momento en que se dio cuenta de con quien estaban.
- ¿Luna?...- habló Hermione mirando a su amiga unos cinco centímetros más alta pero de hay era exactamente igual con una gran sonrisa en el rostro-
- Pero dejen de vernos con esa cara parece como si nunca nos hubieran visto- mencionó la rubia
- Pues técnicamente...- murmuró Draco para sí mismo.
- ¿Porqué están así? Se supone que ya deberíamos estár en camino- les dijo Theo a los Malfoy
- Si.. y sólo para recordar ¿Dónde vamos?
-Que pregunta de seguro vamos a divorciarnos ¿verdad? - sonrió Draco hacia Nott pero él sólo arqueo una ceja
- Deja las bromas hurón, vamos a Ollivanders a conseguir una nueva varita para Theo, te lo dijimos hace dos días - les dijo Luna con una dulce sonrisa. Ambos asintieron un poco muy confundidos por la idea de que la relación de esos dos seguía de pie
- Ok... bueno... queridos amigos nosotros nos vamos a cambiar la ropa y en cinco estamos - les dijo Hermione - siéntanse como en su casa. Vamos Mal..Draco
- Claro... querida-le picó la garganta al rubio sólo de decirle así a la castaña
Ambos subieron las escaleras y avanzaron por los pasillos perdidos pero cuando estaban a punto de darse por vencidos, cuando una puerta de color marrón mucho más imponente que todas las que habían pasado llamó su atención.
Draco giró la perilla pero antes de poder entrar una gran bola de pelos le saltó encima. Era un gato persa de color gris y brillantes ojos atigrados, le empezó a rasguñar el jersey al que Hermione se había acurrucado hace sólo unos minutos sin saberlo - ¡¡Quítame a este bicho de encima!! - le gritaba Draco a la castaña. Ella se agachó y empezó a acariciar el suave pelaje del gatito que sólo con su toque se calmó y se lanzó a sus brazos dejando al chico en el piso con la ropa rasgada y un pequeño rasguño en la mejilla
- Aww~ es lindo ¿Cómo crees que se llame?
- Bestia infernal, tal vez.
- Ohhh... eres una bestia infernal. Si, si lo eres, míra como le dejaste la carita a tu papi- Draco la miro extrañado no sólo por la chillona voz que puso al hablar con el animal también que ahora acercaba peligrosamente a ese animalejo a su cara
- Granger... alejate - dio un paso atrás molesto al verla cerca, Hermione soltó una risa y volvió a acercarse con el peligroso animal en sus manos - No, no lo.. ¡¡Auch!!
- Lo siento, Malfoy. Solo estaba jugando- el gato saltó de los brazos de la mujer perdiéndose en uno de los pasillos- Déjame ver- sostuvo la mano de Draco para poder verle el rostro sin que él se lo impidiera- Perdón, dejame ayudarte - dictó el hechizo sobre las mejillas del rubio
Draco tocó su rostro para serciorarse de que el hechizo hecho por la ojimiel funcionó y como no hacerlo si ahora no sentía el pequeño dolor en las mejillas- Gracias - Hermione abrió los ojos sorprendida pero no dijo nada sólo sonrió contenta
Entraron, la habitación era gigante con una gran cama matrimonial en el medio cubierta por un edredón rojizo con almohadas perladas, un armario muy amplio y negro con otros muebles a juego una ventana daba vista al jardín que desde hay se veía aun más grande y hermoso, otra puerta más pequeña y blanca separaba la habitación del baño un espacioso y relajante lugar que en vez de bañera parecería tener una pequeña piscina con varios grifos dorados en los bordes y un par de regaderas en las paredes todo con colores dorados y verdes.
- Me encanta- dijo Hermione al ver lo hermoso del lugar
- Si, como sea pero recuerda que Lovegood y Theo están esperándonos abajo y ya pasó demasiado tiempo así que muevete y cambiate - lo que la castaña obedeció
Mientras Draco y Theo conversaban de Merlín sabrá que con el hombre del mostrador, Luna le contaba a Hermione lo que el castaño había preparado para ella la noche anterior en su aniversario cosa que ella agradecía porque cuando se perdia de la conversación sin darse cuenta le contaba muchos datos sobre la vida de ella y de sus amigos.
- Fue super dulce, los nargles revoloteaban por encima de nosotros - suspiró dulcemente- además la vista al lago y la cena...¡Oh! Hermione lo amo tanto -Luna tomó las manos de la castaña y las apretó suavemente- quien diría que después de todos estos años, no sólo tuvimos un noviazgo exitoso, nos casamos y tenemos hijos maravillosos.
-Me alegro mucho por ti Luna, Theodore parece un buen hombre- sonrió
- No entiendo- dijo la rubia con la vista perdida
- ¿Qué no entiendes?
- Tu y Draco todo el día han estado raros, además casi no han hablado, tu llamas a uno de tus mejores amigos Theodore y el hurón no me ha llamado Lunática o rubita en todo el día. Ustedes no son así.
- Es que...- No sabía que contestar, nada parecía ser creíble en ese momento
Pero fue salvada por la arrogante voz de Draco- Hermione, Lunática que les parece ir a comer algo. Theo y yo queremos comida china ¿Y ustedes?
- Por mi de maravilla, cariño- la ex-gryffindor se colgó del cuello de su esposo y le dio un sonoro beso en la mejilla, él no pudo evitar la sorpresa ni lo tanto que se abrieron sus ojos en ese momento. Pero aún así la guió hasta la salida ubicando su mano en la parte baja de su espalda con una mirada de alivio de parte de sus amigos.
Ya en un pequeño pero acogedor restaurante muggle Hermione y Draco se ofrecieron a pedir la orden, ambos se habían enterado de muchas cosas y aún no podían charlar sobre ello a solas
- Creo que tienen sus sospechas-
- En serio Granger, no me di cuenta- ironizó el rubio
- Deberíamos irnos ¿Qué haremos si nos preguntan algo y no se nos ocurre que inventar?- sostuvo su cabeza cerrando los ojos con fuerza por quinta vez en el día- Además me siento muy mal, la cabeza me da vueltas
El accedió a la petición de su "esposita" y luego de recibir la comida les dijeron a sus amigos que Hermione se sentía mal y regresarían a casa. Cuando se despidieron en un abrazo Luna le susurró a la castaña en el oido "Está vez yo seré la madrina". Ella sonrió confundida imitando a Draco que mantenía la misma expresión por lo que le había dicho Theodore.
Apenas si aparecieron en la habitación, Hermione corrió al baño antes de vomitar lo poco que tenía en el estómago sobre la cara alfombra. Malfoy la siguió y la encontró arrodillada en el suelo al lado del inodoro teniendo fuertes arcadas, camino hasta ella y se agachó sosteniendole el cabello, era penoso y desagradable verla en esa situación. Ella agradeció el gesto con una pequeña sonrisa, de igual manera la ayudo a levantarse y la sostuvo del codo todo el tramo hasta que se pudo estabilizar y sentarse en la cama después de enjuaguarse la boca
- Te lo agradezco- se sostuvo el estómago para opacar el sonido que provenía de éste, sonrojandose por la vergüenza - Tengo un poco de hambre...
- Les pediré algo a los elfos, yo estoy igual - así lo hizo, comieron en total silencio pero entre momento sus miradas se cruzaban ambos tenían algo que decirse pero ninguno de atrevía.
Hermione mastico su último bocado de comida, respiró profundamente y soltó sin más
- Estoy/Estás embarazada- dijeron al unísono
-¿Ya lo sabías? - nuevamente hablaron al mismo tiempo
- Me di cuenta cuando estaba vomitando, además de los mareos... y los cambios de humor de anoche-
- Creo que fuimos los últimos en darnos cuenta, mis padres y los Nott ya lo sabían - mencionó Draco
-Ves otro punto para pensar que soy mala madre tantas pistas y no me di cuenta sino hasta ahora - bajo su vista mortificada-... incluso bebí
- Eso fue mi culpa, lamentó no haberme dado cuenta, aunque sólo fue un vaso igual me preocupa, si gustas iremos a San Mungo.
Pero ya te lo dije antes, si alguien aquí debe de pensar que tal vez es un mal padre, ese soy yo a mi me criaron muy diferente y no me gustaría tratar a mis hijos como mi padre lo hacia conmigo. Estoy seguro que eres una madre excelente, quizás un poco estricta pero muy buena. Y si vas a reaccionar así cada vez que algo te afecte, ten por seguro que no me negaría a mandarte un hechizo.
- Iremos a San Mungo lo mas pronto posible y olvidando la última parte. Gracias. ¡¿Cómo es que el prepotente y narcisista Draco Malfoy se convertio en mi psicólogo personal?! - sonrió divertida
- Oh, cállate yo sólo quería que quitaras esa cara de mandragora - giró el rostro con las mejillas de un indetectable rosa
- Pues... yo creo que serás un increíble padre y seguro serás un gran esposo... sea quién sea tu verdadera esposa. Además se nota que tu padre cambió- sonrió cuando recordo al Lucius que le habia sonreido y dicho querida- Y dime ¿Qué tanto hablaron tu y Theo?
- Ahh... ahora ya no es Nott o Theodore sino Theo - sonó ofendido o... ¿celoso?
- Sip, Luna me dijo que es un gran amigo y que nunca le he llamado por su apellido - sonrió con malicia- además, tu le decías rubita y Lunática a Luna de cariño ¿o no?-
-Nott habló de todo un poco y aunque no lo creas me informe de cosas que me estan ayudando a entender y se lo agradezco - cambio el tema - Sabes que él, ahora dirige "El Quisquilloso" y es mucho más popular que "El Profeta" después de la guerra sus ventan se fueron a piqué y Theo supo aprovecharse de la situación y junto a la rubita lograron un gran exito. Y yo, Granger, yo soy medimago en San Mungo, solo que estoy en un receso laboral por una especie de virus al que estuve expuesto- Ella lo miró como si eso no le interesara en absoluto, pero en realidad si se preocupaba un poco
- Calma, estoy bien sólo es por precaución- Dijo con sarcasmo al ver su poco interés
- Potter es el jefe del Departamento de Seguridad Mágica y Blaise un auror. La comadreja es golpeador en el mejor equipo de Quidditch- movio sus manos haciendo referencia a la ilusión- aunque empezó desde cero, con él ahora es muy bueno o al menos eso me dijo Nott - hizo una pausa por la falta de aire, había hablado demasiado rápido - Parece que hemos venido a parar a una clase de mundo subalterno donde todos somos amigos... o algo más- recordó que todos sus amigos estaban junto a alguien que en un pasado los consideraban tan desagradables como la peste misma pero el también ahora estába casado con la castaña que tenía enfrente. Quien por mucho tiempo consideró como su peor enemigo.
- Me parece genial la idea de que todo el asunto de las casas y la discriminación por la sangre ya no sean las principales ideas que rigen el mundo mágico, al menos en esta línea de tiempo, eso quiere decir que tal vez en un futuro podamos... ser amigos- sonrió con la idea. Después de todo tampoco era como si lo odiara, inconscientemente se acarició el brazo en el que la loca de Bellatrix había dejado la palabra sangre sucia y miro el brazo de su acompañante en el que a pesar de estar cubierto sabía que aún tenía ahí la marca tenebrosa, recordando viejos y dolorosos tiempos.
Sintió un delicioso cosquilleo en la mejilla, Draco la estaba mirando fijamente con esos ojos que a pesar de los años pudo recordar en su memoria, igual que la primera vez que los vio, aquella vez sus ojos no habían sido fríos, ni crueles o vacíos como se veían hace algunos años, eran todo lo contrario, era la mirada de ese pequeño niño que conoció en su primer día en el tren, que la habían cautivado y atormentado por seis años. Y muy a su pesar le seguían pareciendo hermosos. Igual que en sus sueños.
Y ahora lo tenía frente a frente apuntó de besarla.
