Aquí aparezco con algo de una de mis parejas favoritas de toda la vida. 3
Ciertamente debería estar actualizando fics y terminando garabatos pendientes, pero esta pequeña historia no me dejó en paz hasta que la escribí, por lo que aquí me tienen. X'D
Para aclarar un poco el panorama, esta historia toma algunos elementos de Boruto, pero no sigue el canon de la historia.
Ahora sí, los dejo con el One shot; espero que la disfruten. UwU

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De pie junto al altar y manteniendo la vista fija en el pasillo por el que sabía, ella llegaría en cualquier momento, Kakashi permaneció en silencio.

Habían pasado por tantas cosas para llegar a ese punto, que incluso ahora, estando a solo minutos de alcanzar la meta, todavía no terminaba de creer que aquello era real y no uno de sus tantos sueños.

A su alrededor y envueltos en sus propias conversaciones, los amigos que había hecho a lo largo de los años hacían que todo fuese más tangible, más cierto, sin embargo, era Gai, su mejor amigo que no dejaba de parlotear sobre la belleza de la juventud en ese día tan especial, quien lo mantenía cuerdo en medio de todo el caos que era el salón repleto de gente.

De repente y ante el hecho de estar rodeado de tantas personas —incluso si eran buenos amigos—, Kakashi no pudo evitar sentir que el tiempo pasaba demasiado lento.

El conocimiento de que ella llevaba varios minutos de retraso tampoco hacía nada por mejorar sus nervios.

Llegaría en algún momento, evidentemente. Después de todo lo que habían tenido que luchar por su relación, después de todo el dolor, la incertidumbre y el sufrimiento, ella jamás lo dejaría plantado, pero no por ello la ansiedad disminuía.

Por alguna razón, aquella demora se sentía como una venganza de su parte por todas las veces que él llegó tarde.

Reprimiendo un suspiro, Kakashi posó la mirada por enésima vez en la puerta de entrada esperando verla aparecer en cualquier momento, mas no había nadie allí todavía; en ese momento, la tentación de dejar escapar un suspiro era demasiado grande.

Sin nada más que hacer para distraerse y aprovechando que todos estaban enfrascados en sus propias conversaciones, Kakashi se preguntó si a alguien le importaría que sacase su preciado Icha Icha para hacer más llevadera la espera, luego recordó que le habían sido confiscados sus libros hasta después de la ceremonia y esta vez no pudo evitar suspirar.

En definitiva, ella se estaba vengando.

Con la ansiedad derivando en nerviosismo más rápido de lo que hubiese creído posible, Kakashi optó por meter las manos en los bolsillos en un intento por ocultar aquello; de no ser porque habría ido completamente en contra con su personalidad, habría comenzado a deambular de un lado a otro frente al altar.

Casi diez minutos más tarde, la situación no había mejorado.

En silencio y reprimiendo un nuevo suspiro, Kakashi posó la mirada por enésima vez en la puerta de entrada al salón sin resultado alguno; ella todavía no se presentaba.

Tentado a ir a buscarla en caso algo le hubiese ocurrido de camino, se vio interrumpido por el leve golpe que recibió en la espalda de parte de Gai, quien lo miraba con una media sonrisa en el rostro. Él, que era la segunda persona que mejor lo conocía —la primera era Sakura—, probablemente había notado su nerviosismo y por eso acudió en su rescate.

En silencio y con una serenidad poco usual dada su extrovertida personalidad, Gai se había acercado a él y con la mirada fija en los invitados, había verbalizado por fin las palabras que, sin saberlo, necesitaba escuchar de alguien más.

—Ella vendrá, viejo amigo; su amor por ti es demasiado grande como para no hacerlo.

Y Kakashi sabía que tenía razón.

Ciertamente, con Sakura estando casada con Sasuke y con una hija a cuestas producto de ese matrimonio, las cosas habían sido realmente difíciles al comienzo; sin embargo y por alguna extraña jugarreta del destino, el mismo Sasuke y sus prolongadas ausencias en la vida de Sakura y Sarada habían dado pie al desarrollo actual de las cosas.

Porque habían sido precisamente esas prolongadas ausencias y el ver a Sakura lidiar con todo por su cuenta, lo que había terminado acercándolos.

Como Hokage que era en ese entonces, no podía permitirse demasiado tiempo libre, por lo que había comenzado ayudándola con cosas pequeñas, como los almuerzos que dejaba caer para ella en el hospital con ayuda Pakkun. Luego, fueron los breves momentos en que cuidaba a Sarada cuando Sakura tenía una reunión y no había nadie disponible para vigilar a la pequeña. Después, fueron las cenas juntos luego del trabajo y las visitas esporádicas que se hacían para vigilar que el otro no se excediera en sus labores.

Antes de darse cuenta, Kakashi terminó pasando más tiempo en la casa de Sakura que en su propio departamento.

El primer cumpleaños de Sarada, sus primeros pasos, sus primeras palabras, incluso su primera fiebre; él estuvo presente durante cada momento importante de la pequeña, compartiendo cada alegría con Sakura y apoyándola en cada momento duro también. Se convirtió en su mayor soporte, en la primera persona a la que acudía cuando algo iba mal y con la que celebraba cada triunfo, por muy pequeño que fuere; Kakashi aprendió a leer cada gesto de ella, cada acción, cada cosa no dicha, y más temprano que tarde, se convirtió en un experto en interpretarla

Aquello, aunque comenzó a encender las alarmas en su cabeza, fue ignorado adrede por él mismo.

En lugar de seguir la lógica y obedecer al impulso repentino de alejarse, optó por permanecer ahí, firme, en un lugar donde Sakura podía alcanzarlo siempre que lo necesitase y donde él podría escucharla si llegase a llamarlo; se había convertido en su mejor amigo después de todo y tenía que ayudarla.

En algún momento del camino, sin embargo, y motivado tal vez por el hecho de haberla visto desvanecerse de agotamiento luego de realizar una larga operación en el hospital, Kakashi acepto que la amaba.

Lo hizo, sí, pero con esa realización llegó también la comprensión de que ella jamás correspondería a sus sentimientos. Sakura estaba casada con Sasuke y tenía una familia con él, después de todo.

Alejarse de ella y de Sarada fue algo que pasó por su mente en varias ocasiones nuevamente después de aquello, pero era solo verlas esperándolo en la puerta de la aldea luego de algún estresante viaje diplomático, para desechar cualquier idea de ese tipo; Sakura ciertamente nunca lo amaría, pero ambas lo necesitaban, y mientras sus dos chicas fueran felices lo demás no importaba. Después de todo, ¿Que era una herida más en un corazón tan maltratado como el suyo?

Kakashi aceptó ese destino y aprendió a vivir con las consecuencias de ello.

Lamentablemente, era más fácil decirlo que hacerlo.

Sabía que en algún momento tendría que ocurrir, que Sasuke volvería y reclamaría el lugar que llevaba casi diez años usurpando dentro de su familia, pero no por ello el golpe dolió menos.

Donde antes fue indispensable, su presencia comenzó a sobrar.

Ya no tenía que recoger a Sarada de la academia ni ayudarla con su entrenamiento después de eso. Sakura dejó de buscarlo al terminar las labores del día, y aquella cena acostumbrada de tres personas luego del trabajo dejó de incluirlo a él.

Aquello dolió como el infierno, pero no hizo nada por cambiar la situación. Después de todo, mientras ellas fueran felices él podría soportar cualquier cosa.

El problema estaba en que no lo eran.

Optando por distanciarse gradualmente también y aprovechando que no era más el Hokage de la aldea, Kakashi había evitado durante una semana aquellos lugares que solían frecuentar juntos, pero de alguna manera sus pasos lo habían llevado de vuelta a la academia ninja a la hora que siempre recogía a Sarada; lo que vio en ambas al llegar ahí fue todo, menos felicidad.

Ciertamente, la niña pareció emocionada por conocer a su padre cuando éste llegó a la aldea el primer día, pero una semana después, tanto ella como Sakura parecían tensas cerca de Sasuke. ¿Lo peor? el brillo siempre presente en los ojos de sus chicas parecía más tenue, casi apagado; algo definitivamente no estaba bien con ellas.

De repente e ignorando cualquier instinto de preservación para consigo, había optado por buscar a Sakura; hablar con ella se convirtió en prioridad, en algo necesario e inevitable.

Tan inevitable, como lo fue el golpe que recibió de ella durante la noche, cuando por fin tuvieron un momento a solas luego de que la kunoichi terminase uno de sus turnos en el hospital.

Lo había buscado, le dijo esa vez, mientras le curaba el rostro luego de casi haberle desencajado la mandíbula; incluso había ido a la torre Hokage con tan mala suerte, de que él estaba fuera cuando lo hizo. Enfadada como estaba, le había reclamado por su ausencia, por el distanciamiento que puso entre ellos y por haber abandonado a Sarada, solo para romper en llanto poco después ante lo ridículo de aquellas acusaciones; era ella quien se había alejado después de todo.

—Se supone que debería estar feliz por su regreso. —le había dicho entre sollozos—. Pero lo único que siento cuando veo a Sasuke en casa con nosotras, es que está robando tu lugar… ¿Qué tan mala persona me hace eso?

La amarga risa que había escapado de los labios de Sakura y lo rota que lucía esa noche, había terminado por quebrar su fachada también. En silencio, sus brazos cedieron a la necesidad de abrazarla y la envolvieron en un firme agarre contra su pecho, mientras ella desahogaba toda la frustración y el dolor que llevaba dentro desde hacía demasiados años.

Todo fue cuesta abajo para la familia Uchiha desde entonces.

Contrariamente a los que sus más cercanos amigos pensaron, no habían comenzado a salir después de esa noche, pero siendo como era y estando consciente de que, a la larga, seguir con aquel matrimonio sin amor solo traería más dolor para todos, Sakura había hablado con Sarada primero y con Sasuke después. Curiosamente, la niña no se mostró sorprendida, e incluso parecía aliviada con la noticia. Sasuke, por otra parte, había sido mucho más comprensivo de lo que cualquiera hubiese esperado.

Aceptando las cosas con madurez, el Uchiha había dado un paso al costado antes de partir en nuevo viaje. Fue, sin embargo, lo último que le dijo la última vez que se encontraron a solas antes de su partida, lo que terminó por dejarlo sin palabras.

—Cuídalas mucho, Kakashi. Y dales todo lo que yo no pude.

No supieron de Sasuke durante casi dos años después de eso.

A pesar de ello, su relación con Sakura, no comenzó inmediatamente. En lugar de ello, optaron por tomar las cosas con calma y retomaron los viejos hábitos que tenían, para exasperación de amigos y familiares, incluyendo a la misma Sarada, que no veía lógico el esperar por algo que más temprano que tarde ocurriría.

Sin embargo y para mayor exasperación de todos, no fue sino hasta pocos días después de la graduación de la academia de la joven Uchiha, que anunciaron su compromiso.

Muy para pesar de ambos y probablemente como venganza por mantenerlos en vilo durante dos años, la pequeña ceremonia con amigos cercanos y familiares que habían planeado, terminó convirtiéndose en una celebración general que involucró a gran parte de la aldea.

Eso lo llevaba de vuelta al presente, con Gai dándole un par de palmadas en la espalda en un intento por calmar sus nervios. Aquellas palmadas, sin embargo, estaban resultando más dolorosas que tranquilizadoras, por lo que posó la mirada en su mejor amigo e intentó detenerlo sin llamar demasiado la atención, sin embargo, lo que quiso decirle quedó en un segundo plano cuando la voz de Ino anunció la tan esperada llegada de la novia.

De repente, el nerviosismo fue reemplazado por ansiedad una vez más, y pronto, se encontró con la mirada fija en la puerta del salón; la visión de ella que lo recibió, bastó para quitarle el aliento.

Y mientras la veía caminar por el largo pasillo del brazo de su padre, el resto del mundo desapareció.

Con los pasos de Sakura reverberando en el repentinamente silencioso salón, Kakashi sintió su corazón saltarse un latido mientras las palabras se perdían frente al espectáculo que era verla por fin; inevitablemente e incluso si nadie podía notarlo debido a la máscara, él sonrió.

Sonrió a pesar del nudo en su garganta al verla ahí, frente a él, hermosa y radiante como nunca antes la había visto.

Sonrió cuando sus manos se tocaron y sus miradas se encontraron.

Sonrió cuando el tiempo pareció detenerse en ese preciso instante.

Y sonrió cuando ella susurró cuanto lo amaba antes de comenzar la ceremonia.

Porque incluso si él había pasado muchos años vagando en la oscuridad, sumergido en dolor interminable, abrumado por la culpa y consumido por la continua soledad que lo aquejaba, todo eso había terminado ya; los años de dolor, tristeza y desesperación languidecieron ante la felicidad desbordante que sintió al contacto de sus labios con los suyos, cuando sus vidas fueron enlazadas por fin.

Sakura estaba ahí, con él, tangible y real.

Todo el sufrimiento había valido la pena por llegar a ella.

Y fue solo en ese momento, con la risa de Sarada de fondo, con Sakura refugiada entre sus brazos y con él envuelto en la cálida luz que emanaba de ella, que Kakashi pudo afirmar, había logrado alcanzar la paz que tanto anheló desde su juventud temprana.

El viaje había terminado; por fin estaba en casa.

Fin

Notas de autor:

Y hasta aquí llegamos. Sí, ese es el final. (?)

Tengo las perspectivas de Sakura, Sasuke e incluso de Gai rondado mi cabeza, aunque no sé si las llegaré a escribir. Sería interesante saber que opinan ustedes. X'D

Bueno, es eso todo. Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.

¡Hasta la próxima!