- ¡¡DRACO LUCIUS MALFOY!! - el rubio colgó el teléfono al instante después de escuchar ese grito, sin importar la edad debía preocuparse por su salud auditiva
- ¿Quién era?- preguntó Hermione que se había asustado con el ruido del teléfono, estaban descansando en la biblioteca de la casa habían encontrado un momento libre y debían aprovecharlo
- Una loca... - volvió a sentarse despreocupado junto a su esposa que seguía leyendo periódicos con varios años de antigüedad o eran periódicos demasiado adelantados, ya les daba igual
- ¡Mami! - Rose llegó corriendo hasta ellos y sosteniéndose las rodillas dijó - la Tía Danna está llamando dijó: que sí no le contestas rápido las llamadas, iba a cortar una aparte muy preciada de tu anatomía - dijó la castañita y volvió a salir para seguir jugando o lo que sea que estaba haciendo
Draco estático y ahora con pánico se acercó al teléfono y tomó la llamada apenas sonó el teléfono
- Si, habla Draco Malfoy
- Claro que sí, idiota, ¿Por qué crees que llamó a tu casa?... Pará hablar con Willy Wonka- contestó con sarcasmo una voz femenina al otro lado de la línea
El rubio recordaba bien a Danna Weasley de soltera Hannigan, era la esposa de uno de los gemelos, de George para ser más exactos y también una compañera de trabajo en San Mungo
- Dime que necesitas, y por favor deja ese tonito conmigo, que no tengo porque aguantar tu genio tan temprano, Danna - con el pasar de los días ambos habían aprendido a ocultar la sorpresa o la incomodidad que les producía hablar con personas que eran cercanas pero aún ni conocían
- Tsk... Mira que eres una vergüenza- murmuró frustrada - ¿Cómo fuiste capaz? - Draco estaba perdido en la conversación, no entendía si se llevaban realmente mal o demasiado bien, y mucho menos que había hecho para que lo tratase así
- Danna, dejate de insultos y dime lo que hice
- Draco, crees que voy a creer que te intoxicaste con un virus que lleva a las personas a "cuarentena"- enfatizó y aunque no la viera Draco juraba que estaba haciendo comillas con los dedos - Y andas de rositas en por la vida, paseando por medio mundo mágico con toda tu familia
- ¿Si... ? - Todo este tiempo supo que la cuarentena era una treta, no tenía ningún síntoma extraño, incluso pudo hacerse algunos exámenes básicos, pero nunca se le ocurrió que sería un problema
-¡¿Eres estúpido?! ¿Sabes a cuántos partos he asistido hoy? ¡A seis! Y uno fue de gemelos, de GEMELOS, DRACO, y adivina qué hora es- miró su reloj de muñeca - son las nueve de la mañana...
- ¿No es tu trabajo?...
- También es el tuyo Malfoy... - la mujer al otro lado pareció relajarse y dar un largo suspiro - Oye se que es duro, mucho de tu tiempo lo pasas en el hospital pero pudiste habérmelo dicho, tengo pacientes a reventar, literalmente, cuando creas que sea conveniente quiero que regreses. Saluda a Hermione y a los niños, perdón por se ruda pero estoy muy estresada, cariño. Fred y George se fueron a visitar a Charlie y no es fácil controlar a un adolescente y dos niños pequeños sola
- Aja...
- Adiós - dijo ahora más alegre y con voz risueña
- ¿Qué quería? - preguntó la castaña cerrando su períodico
- Lanzarme todo su odio para poder relajarse un poco - se sentó en el sillón con Hermione a su derecha
- ¿Qué?
- Como no estoy en San Mungo, tiene el doble de trabajo, además los gemelos no están y no puede controlar a sus hijos y como no me contagie de nada realmente, solo lo dije para tener unas vacaciones, todo el trabajo lo está haciendo ella - explicó recostandose sobre el hombro de la castaña
- Eso último era obvio. ¿Y qué, vas a ir a ayudarla? - murmuró sonrojada, una parte superchiquita de ella gritaba celos
- Tú que creés..., no tengo ni idea de cómo es ser medimago todavía, trabajo con mujeres a punto de parir, apuesto que la mitad de mi tiempo las escucho gritar, llorar e insultar a sus esposos, no soportaria eso
- No puede ser tan malo, por algo escogiste esa carrera y todo apunta a que te gusta- el estudio que compartia con él estaba lleno de libros sobre medicina tanto muggle como mágica y otros tantos sobre su propio trabajo en el Ministerio
- Y no lo dudo, pero hasta el momento nunca tuve la necesidad de ayudar a los demás y ahora resulta que soy una increíble persona ayudando a las madres a traer a sus hijos a este cochino mundo
- Emm... Eso es fantástico, no sólo ayudas a esas mujeres, gracias a ti muchos niños pueden ver la luz y forma parte de una familia piensa que esos niños pueden mejorar el mundo. Tu trabajo es difícil, complejo, apuesto que a sido todo un reto, pero eres bueno en ello y ninguno de estos reconocimientos y diplomas están de adorno- señaló todos los diplomas que justamente estaban en la pared frente a ellos
- Puede que tengas razón, no es tan malo. ¿Y tú estás conforme con tu trabajo? ¿No sientes que cometiste un error al no aceptar el puesto del Ministro?
- No, no lo veo asi, igual que mi yo de este tiempo pienso que fue la mejor decisión que pude haber tomado, tengo una familia y soy responsable por ella siento que preferíria estar aquí con ustedes sobre cualquier otra cosa y no en el Ministerio encargandome de todos los estirados que abundan ahí, con un solo departamento me es suficiente
- Si, así es como piensa mi Hermione
* EN EL PASADO *
- ¿Estas bien? - preguntó con una voz suave al chico que se había sentado justo en su árbol, donde antes solía ir a pensar sola, Harry y ella tenían planeado terminar la tarea de pociones juntos pero ella Daphne había retrasado un poco cuando perdió a Pansy de vista y cuando llegó, él ya veía aburrido las páginas de un libro concéntrado en nada realmente sólo perdido en sus pensamientos
- Si, es sólo que ya ha pasado una semana y no hemos tenido ninguna noticia de Hermione. Snape y McGonagall nos dijeron que no nos preocupemos, pero ella jamás se iría sin avisar o estaría sin comunicarse tanto tiempo, hasta nos pedíria la tarea- dijo el chico dejandola sentar a su lado en el césped
- A nosotros también nos preocupa Draco, él no es así, solo esperamos que vuelva pronto, es todo muy extraño pero Snape es su padrino así que de cierta forma no dudamos de que esté bien - explicó la rubia
- ¿Trajiste lo que te pedí? - Daphne asintió y saco un pequeño frasco púrpura
- Si, lo compré con Pansy ayer por la tarde, aun debería estar fresco, pero me preocupa Pans, dudó que termine hoy...
- ¿Por qué?
- Porqué su compañero es un idiota que ni siquiera le dirige la palabra- mencionó con notable melestar en la voz
- ¿Hablas de Ronald?- recién entraba en cuenta que no había visto al pelirrojo para nada trabajar en la poción
- No. Hablo del calamar gigante
- Ok... entiendo. No tienes que ser sarcástica conmigo ¿Sabés que ella lo beso, cierto? - La rubia abrió los ojos demasiado impresionada como para contestar - Nop. No lo sabes - se respondió a si mismo la expresión de la chica era obvia
- Nunca me dijo nada, qué clase de mejor amiga no te cuenta que beso al chico que le gusta- soltó y se tapó la boca enseguida
- Espera... ¡¿le gusta Ron a Parkinson!? - él se quitó las gafas demasiado sorprendido
- Ehh... - Harry arqueo una ceja, y ella se lo pensó antes de confesar todo - No estoy cien por cien segura, pero los muchachos y yo creemos que sí, ella a estado actuando muy raro últimamente. Pero no se lo puedes contar a Weasley- amenazó enseguida
- ¿Por qué? Es mi mejor amigo
- Porque es un tarado y si lo sabe va a hacer las cosas más difíciles para ella
- Ron no es así
- ¿Ah, si? Dime ¿Por qué la ha estado evitando entonces?
- No es algo que nos concierne - aclaró volviendo la vista al lago negro
- Es mi mejor amiga ¿Por qué no me concerniría?
Harry dio un largo suspiró pero los azules ojos de la rubia lo obligaron a decir la verdad - Ron tuvo un problema hace unos días con Marlon Mullen así que penso que lo mejor es no acercarse a ella
- Espera... ¡¡con Mullen!! ¿qué clase de problema?
- Ron descubrio que él con otro chico estaban planeando emborrachar a Parkinson y a otras chicas, obviamente con malas intenciones en una fiesta después del partido. Ron se enojo tanto que lo golpeo y lo mando a la enfermería, tuvo que decir que lo encontró ya inconsciente y aún no se despierta- confesó
- No lo sabía y estoy segura que Pansy tampoco lo sabe
- Ronal no quiere involucrarse con los Slytherin, piensa que le pueden traer más problemas y no se puede dar el lujo de ser expulsado, su madre ya lo amenazó demasiado
- Tengo que contárselo a Pansy- aseguró poniendose de pie
-¿Qué? No. No puedes- sostuvo su mano con la suficiente fuerza como para hacerla resbalar y caer sobre su regazo evitando así el golpe con sus brazos que terminaron abrazando la delgada cintura de Daphne, quedando a tan solo centímetros del rostro del otro
- Es... mi mejor amiga- trató decir pero la cercanía del chico apenas y la dejaba pensar con coherencia, su corazón latía demasiado rápido igual al de Harry, una pequeña parte de ella le dijo que los nervios no la iban a llegar a ninguna parte, ella también podía ser atrevida de vez en cuando aún y cuanto se muriera de vergüenza por dentro
- Si lo haces harás las cosas más difíciles para él - era el mismo argumento que había dado ella, con una sonrisa le acomodó uno de los mechones rebeldes que le cubrían parte del rostro, debía quitar esa cara de bobo rápido o la Slytherin se daría cuenta que esa caída era todo, menos un accidente
- Entonces a Weasley si le gusta Pansy - dijó casi susurrando, teniendo que acercarse aún más para poder ser escuchada por el azabache, pasó las manos tras su nuca, sonrojada, era la primera vez que estaban tan cerca, tanto que sin importar los lentes Daphne no se perdía de nada al ver los ojos del chico, verdes, claros casi cristalinos, parecían emitirle paz, una calma interior incapaz de explicar y a pesar de eso estando así entre sus brazos se sentía segura y protegida
-Eh...- la voz de Harry tembló, su aliento y el dulce aroma de la rubia casi nublaban a sus sentidos ¿De qué estaban hablando?
- Potter, no mientas - con sus rostros apenas separados por un par de centímetros y sus cuerpos tan cerca, era un milagro que sus labios siguieran sin tocarse
- Si. Si le gusta- para ese momento ya entraba la duda si se referían a sus amigos o a ellos mismos, los ojos de Daphne brillaban cuál zafiros centellantes y nunca se apartandovde los esmeraldas, que le devolvían la mirada con el mismo sentimiento de anhelo
- Pero... ¿Entonces por qué no se confiesan?- su voz sonó más grave de lo normal, ella misma se sorprendió
- Son unos tarados ¿verdad? - murmuró, acortando la distancia que los separaba para unir sus labios, empezó siendo tan sólo un roce en la comisura de los labios lento pero pasional, luego un beso más profundo y atrevido, hasta que sus dientes entraron al juego y sus manos empezaron a deslizarse sobre su ropa, un beso que les hacía arder la piel y que cada prenda se sintiera más pesada que la otra, un beso que los hacía olvidar que estaban apenas escondidos por un viejo árbol, de esos besos que sin querer gritan deseo
-0-
Unos fuertes gritos los obligaron a alejarse repentinamente, ni siquiera a dandoles tiempo de normalizar su respiración, aún con las mejillas rojas y ahora de pie, unidos meramente por sus manos que se habían mantenido sujetas con firmeza, vieron correr en reversa a un pelirrojo, antes de ver cómo una chica de igual cabello rojo pero con rizos, lo seguía a gritos
- ¡¡TÚ!! Maldito, Zanahorio con patas, ¡¿Ves mi cabello?! Todo esto es tu culpa - Pansy alcanzó a Ron y a pesar de su altura no le importó sostenerlo por el cuello y detenerlo enmedio del pasillo
- No te he visto en todo el día como podría ser mi culpa, además el rojo no te queda para nada mal- halago buscando su fibra sencible, no funcionó
-¿Recuerdas nuestra tarea de pociones? - preguntó golpeando el piso con su pie, bastante frustrada ahora sujetando su corbata
- Si...- murmuró bajito, sabía que iba a discutir con ella por esa bendita tarea, pero no pensó que fuese tan pronto y menos con ella luciendo una cabellera digna de Weasley's y no de Parkinson's
- Adivina ¿quién la está haciendo sola porque su estúpido compañero no ha querido aparecerse en todo este tiempo? Hasta Theo que odia a Steve ya terminó
- Harry y Greengrass, no - se cruzó de brazos ese era un buen ejemplo, Harry hablaba de lo hermosa que era la rubia y como se habían acercado tanto que ahora eran amigos pero jamás lo escucho referirse a la poción
- Porque ellos gastan el tiempo comiendose con la mirada- explicó jalandolo del brazo hasta que llegaron a un aula vacía - Y aún así solo les faltaba un ingrediente. ¿Me vas a ayudar o no? - con Pansy teniendo una actitud desafiante y las manos sobre las caderas, Ron no le quedó de otra que resignarse y ayudar
-¿Y en serio creés qué voy a ser de ayuda?- resopló viendo los frascos sobre la mesa de trabajo
- Tu cara me dice que no. Pero por lo menos terminaras tan aporreado como yo- para ese momento su cabello había vuelto a ser lacio y negro como siempre
Después de trabajar en un silencio sepulcrar durante 10 minutos, en los que apenas y si se hablaban para pasarse materiales, el sentido común de Ron los interrumpió
- Eh... No creo que sea buena idea mezclar eso
- ¿Por qué? Una vez vi que se hacía con esto - miró confundida al chico, poco y nada le importaba la opinión de él, inclusive en la lista de ingredientes venía y con ordenes claras y eso iba a hacer
- Si algo he aprendido con Hermione es que esto- sostuvo un frazco con raíces púrpura- Jamás debe mezclarse con esto.- señaló el frasco de líquido gris
- Pues dice el libro que sí y lo que diga Granger me tiene sin cuidado - le quitó las raíces y sin cuidado alguno vació todo el contenido
- Ok... Yo te lo advertí- Ron se quito los guantes y busco refugio bajo la mesa
El líquido dentro del caldero comenzó a borbotear y la mesa terminó temblando Pansy veía casi asustada la mezcla incapaz de reaccionar
- Ven acá - el pelirrojo la tomó del brazo y la hizo esconderse antes de que ocurriera la desgracia
- P-O-R M-E-R-L-Í-N - al salir de su refugio la de ojos verdes miró con horror el aula, todo estaba bañado de una mezcla bizcosa y varias cosas se habían caído al suelo, el caldero estaba vacío, sólo ellos parecían haberse salvado de la poción
- ¡¡Qué hiciste!! - salió el pelirrojo, no había sido su culpa él le advirtió a tiempo pero la niña malcriada no le hizo caso
- Mezcle ésto con ésto - susurró bajo aún con los frascos en la mano sintiéndose culpable y avergonzada, pociones no era su fuerte pero nunca había visto un desastre así, siempre trabajó con Daphne y ella era una genio en todas las clases
- Hay que limpiarlo antes de que alguien venga y nos toque a lo muggle - ambos sacaron sus varitas listos para desaparecer todo rastro del desastre
- Demasiado tarde, Sr. Weasley- la voz de Minerva resonó con eco por el aula, llegó en el momento preciso para ver a sus alumnos fracasar a un nivel descomunal
- Mierda...
- Sra. Parkinson cuide su vocabulario- estos jóvenes de hoy sueltan cada cosa sin medirse
- ¿Díganme que ocurrió?
- Hacíamos la tarea- simplificó Ron
- Ningún profesor les dejaría de tarea destruir un aula
- No la "destruimos", fue solo ella- señaló Weasley
- ¡¿Qué?! ¿Por qué sólo mi culpa?
- Yo te dije que no mezclaras los frascos y lo hiciste - señaló
- Si, pero nunca me detuviste- se cruzó de brazos e infantilmente le sacó la lengua, Ron no pudo evitar sonreír y se cubrió el rostro apenado con su maestra
- Ambos, varitas en mano, están castigados, 25 puntos menos para sus casas y no saldrán de aquí hasta que limpien este desastre y se hablen como un par de personas civilizadas
-¡¡Para que eso ocurra pasarán años!! - dijeron ambos viendo como los materiales de limpieza llegaron hasta ellos
- Pues será mejor que empiecen y rápido- la directora salió no sin antes quitarles las varitas y dar un fuerte portazo
- Todo esto es tu culpa - advirtió Weasley de nuevo, aún enojado con ella por no hacerle caso
- Lo sé y lo siento, si- Pansy bajo la cabeza en forma de disculpa, si quería mejorar su relación con el chico que le gustaba tenía que mejora primero su actitud - Pero tampoco tienes que gritarme, demonos prisa o pasaremos aquí el día entero. Yo limpio esta esquina y tú empieza desde la otra esquina
Ron asintió, no pensó que se fuera a disculpar tan fácil y estaba seguro que iba a aprovechar ese encierro para coquetearle o fastidiarlo pero lo primero que hizo fue marcar distancias
- Auch, demonios- Llevaban ya una hora y milagrosamente solo les faltaba recoger unas cosas, la pelinegra había empezado a recoger unos cristales rotos hasta que uno le provocó una cortada
- ¿Qué pasó? - Ron dejó el recogedor y la escoba y casi corrió hasta donde ella estaba
- Nada- Pansy trató de alejarse y que no viera lo que su descuido había hecho
- Te cortaste, dejame revisar
- ¿Y que ahora eres enfermo?- cubrió su mano, ella no queria volverle a mostrar su lado vulnerable ni siquiera sangraba él no debía preocuparse
- Tengo varios hermanos, vieras cuantos golpes, raspones y rasguños he tenido que ayudar a curar porque uno se caía o lastimaba- Pansy abrió la mano apenas manchada de sangre y se la mostró al pelirrojo, aún sin convencer de que fuera buena idea
- Parece limpia, pero es profunda, voy a tener que limpiarla - dijó sosteniéndo su mano con gentileza
- No es necesario puedo hacerlo sola- volvió a apretar su mano y trató de buscar rápidamente algo que la ayudara a curarse
- No seas obstinada puedo hacerlo por ti, es difícil si solo usas una mano y estoy aquí ¿Por qué no te ayudaría?
-Porque no quiero que lo hagas - él se lo estaba haciendo difícil, como podía ser más amable si él no dejaba de agobiarla
Al final acepto y se sentó en la mesa donde Ron podía atenderla sin complicaciones, aún concéntrado con el algodón en la mano, ella se mordió el labio para no chillar la poción ardía mucho, el sopló su mano, tratando de que que el ardor sea menor
- Lo siento- Pansy se sonrojó, él casi besa su mano
- Es la segunda vez que me ayudas ¿sabes? - murmuró ella
- Si solo supieras- pensó Ron al recordar el ojo morado de Marlon - No lo había pensado, la primera vez fue tu labio y tu muñeca- recordó, también fue la primera y única vez que se habían besado - Debes de tener más cuidado, son cosas pequeñas pero no creo que te guste lastimarte
- Dime ¿Por qué? - ya se había cansado, necesitaba una respuesta
- ¿Por qué, qué? - preguntó el pelirrojo
- ¿Eres así?
- Ya me preguntaste eso y te dije... - fue interrumpido por la Slytherin
- No, me refiero a todas las veces que he querido acercarme y huyes con la estúpida de tu novia, en el lago, el comedor, la torre de astronomía, la clase de adivinación...
- ok se había pasado, no arreglas la situación insultando al interes romántico de la persona
- ¿De qué hablas? Yo no tengo novia- Hermione fue su última novia, y desde eso ya habían pasado meses
- ¿Ah, si? ¿Y Lavender qué? Porque pasa pegada a ti todo el día - dijó alejando su mano de la del muchacho
- Es una amiga, entre ella y yo no hay nada- la idea de que la chica estuviera celosa pareció muy interesante en la mente del pelirrojo volvió a agarrar su mano y siguió con el vendaje
- ¿Y lo tuyo con Granger?
- Otro fracaso- Ron se encogió de hombros Hermione era casi su hermana y la quería igual que a una
- Entonces que necesidad tienes de huir de mí, no es como si te fuera a comer- no de la forma que uno piensa- si es por como fui contigo, dejame disculparme sé que puedo llegar a ser un dolor de cabeza, irritante, irrespetuoso, ni siquiera mi voz ha de serte agradable, pero también puedo ser tu amiga y una muy buena, como Potter con Daphne
- Ese par busca más que una amistad, creelo - bufó Ron ante la mención de su amigo
- Lo sé, son tan obvios- dijo Pansy
- Y aceptó tu disculpa, pero no creo que podamos ser cercanos- negó Ron, la chica lo miró triste, su labio inferior tembló no esperaba esa respuesta por lo menos no una tan fría, entendía que era todo menos lo que él chico quería de amiga, nunca habían sido del mismo bando, sus casas eran enemigas, siempre lo había fastidiado y eran demasiado diferentes como para siquiera entablar una conversación decente, pero no evitó preguntar hasta que escuchó las palabras fuera de su boca
- ¿Por qué?
- Porque sí. Y ya- Pansy se contenía para no demostrar que su rechazo le afectaba, pensó en llorar pero no le daría ese gusto y como buena serpiente demostró que no le importaba, su orgullo siempre en alto sin importarle nada, pero sus preciosos ojos verdes brillaban con tristeza y nostalgia, recordó las noches pasadas en que no pudo evitar soñar con el chico y como este aunque sólo fuese un sueño la sostenía es sus brazos, le decía palabras llenas de cariño y la abrazaba protegiendola de todo. Se odio por guardar con tanto cuidado la prenda que él le regaló y mordiéndose el labio evitó que sus ojos se cristalizaran, tal vez de rabia, tal vez de vergüenza, pero en su interior sabía que lo único que le provocaba ese dolor, era su corazón roto
- Me odias - concluyó con una media sonrisa, bajó de la mesa y rehuyendo de él y su mirada, empezó a desatar las vendas de su mano que él había atado y a paso más rápido del necesario se acercó a la puerta
- Ya te he dicho que no te odio- Ron la alcanzó antes de que ella pudiera salir y puso su mano sobre la de ella en el pomo de la puerta, esperando que ella se girase y lo viera a los ojos, él no era ningún ciego y vio perfectamente como sus ojos, los ojos verdes que lo hacían derretirse ante ella, habían brillado por lágrimas, sintió su cuerpo temblar y se acercó aún más, pegando su pecho a la espalda de ella que se tensó al sentirlo tan cerca pero inconscientemente sus hombros dejaron de temblar
- Las serpientes no somos tan malas como crees - atinó a decir mordiéndose los labios y luchando por no salir corriendo con lo próximo que él dijera, tal vez un insulto, tal vez una burla acompañada de una risa, como solía hacerlo ella antes
- Nunca dije eso- susurró en su oído, lo que la hizo estremecerse y que un escalofrío recorriera su columna vertebral, ella era quien solía provocar eso en los chicos nunca al revés, solo su cercanía la hacía sentir extraña, ahora sus palabras en un tono tan bajo y cercano
- Pero lo piensas, aunque lo niegues no hay otra explicación para tu frialdad conmigo- claro que en aquel momento esa frialdad no existía, pero ella presa de sus pensamientos no lo notaba - el resto de tus amigos me tratan como una persona más, me saludan me hablan, incluso Lovegood me invitó a una búsqueda de animales raros, pero tú me huyes como si fuera la peste- se voltió solo para quedar atrapada nuevamente entre Ron y la puerta
- Sabes, tenía miedo de que te dieses cuenta y que empezarás a burlarte de mí de nuevo- dijo acortando distancias hablando algo que para Pansy fue confuso
- ¿Qué?...
- Pero eres más inocente de lo que aparentas - Ron la acercó más, no podía dejar que se alejase de él, sostuvo su cintura con una de sus manos, siendo amable y a la vez firme, solo cuando estuvo seguro de que ella también lo quería, le tomó la barbilla y la obligó a mirarlo - Y eso me gusta - no quiso confesarlo antes pero era imposible aguantarlo más, ella era realmente hermosa, su piel, sus labios, su cuerpo curvilineo que encajaba perfectamente con el suyo ahora que la podía tener cerca, tenía un cabello brillante y suave, un maquillaje que solo servía para realzar sus delicadas facciones y sus ojos, tenía los ojos de un color verde esmeralda preciosos, que lo obligaban a mantenerse en vela noches seguidas, dos pozos profundos y penetrantes, en donde podría ahogarse y no le importaría, ella tenía razón, era la princesa de Slytherin y tenía todo para serlo, el porte, la belleza, el caracter, incluso la sangre, pero en ese momento realmente poco importaba aquello, Ron tenía entre sus brazos a quien sin duda era la mujer más hermosa que había conocido, sonrojada y a la espera de que él terminará con el poco espacio que les separaba y pudiera besarla, fue acercándose, lentamente, hasta que sus labios se unieron en un suave contacto, apenas presionando sus finos labios con los apetecibles de ella, un corto beso que aún así les robo el aliento, era suave, era dulce, exquisito y embriagador.
Pansy había olvidado la última vez que la besaron así o tal vez nunca lo hicieron y por eso no lo recordaba. Sus piernas flanquearon por un momento solo manteniendose en pie gracias al agarre que Ron ejercía sobre su cintura. No intento moverse más y besarlo ella, no porque no quisiera sino porque sabía que podía dañar el momento, se miraban fijamente y él aún le sostenía la barbilla, sus respiraciones estaban mezcladas y sus ojos concentrados en no dejar de admirarse, sus manos seguian quietas y ni siquiera el ruido del castillo los fastidiaba
Era lo que se dice un momento mágico
-0-
- ¿Ya terminaron? - la puerta se abrió levemente y Minerva vio todo con los ojos casi saliendose de sus cuencas, ambos jóvenes estaban sentados en el piso, se habían quedado dormidos después de estar todo el día encerrados en aquella aula, habían terminado la poción y ahora Parkinson dormía abrazada al pecho del pelirrojo y él incluso en sueños seguía acariciando con cuidado su negro cabello - Creo que es obvio que de alguna forma sí se arreglaron - susurró la maestra antes de invocar unas mantas y dejarles sus varitas cerca
*EN EL FUTURO*
Draco acariciaba los rizos de la castaña, mientras se contaban algunas travesuras que hacian cuando eran pequeños y todavía no controlaban la magia
- Mi padre terminó, lleno de harina y mi mamá empezó a llamarlo copito blanco por meses, yo estaba muy apenada, quería hornear galletas, no convertir mi casa en un paisaje invernal
- Son momentos que tu familia realmente atesora y no te dejaran olvidar aunque quisieras, lo peor que yo le hice a padre fue dejarlo calvo, madre tomó mil fotografías pero él la obligó a deshacerse de todas, me castigo muy feo, ese día entendí que jamás debes meterte con la divina cabellera rubia de un Malfoy
El sonido del teléfono corto sus carcajadas y fue Hermione quien se levantó primero
- Esta vez voy yo - dijó la castaña evitando así que el rubio se levantase - Si habla Hermione Malfoy- Wow, después de estos días, decir eso ya no suena tan raro. Esperó a que Danna hablara igual que las otras tres veces en el día que había llamado, pero la voz de la medimaga nunca llegó, en cambio lo que escucho fue la voz áspera y profunda de su antiguo profesor de pociones - E.. Esta bien, iremos enseguida... - colgó mirando un punto en el vacío, incapaz de procesar lo que Snape había dicho, lágrimas empezaron a derramarse por sus mejillas incapaz de controlarlas
- Hermione... ¿Qué ocurre? ¿Qué te dijo Danna? - preguntó Draco preocupado, viendo cómo su esposa se desvanecia en llanto la abrazo por los hombros y susurró un "Todo estará bien" que viéndola ni él se lo creía, beso su frente con gentileza y en un intento porque respondiera la levantó en brazos y la sentó junto a él - Cariño me estas preocupando, por favor dime lo que ocurrió ¿Quién era? - Draco limpio las sonrojadas mejillas que estaban húmedas por el llanto y cuando solo escucho pequeños gimoteos volvió a decir - Por favor Hermione, dime.
- Era Snape, él dijo que...
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Tuve problemas para decidir el orden de las cosas pero decidí que este capítulo seria primero, el próximo será centrado solo en Dramione y será muy pero muy importante.
