-Draco-
Sin dudarlo podía decir que había pasado los mejores días de mi vida en aquella casa incluso mejor que de pequeño cuando era consentido por todo y por todos, e irónicamente fue de la mano de la mujer que había por años considerado mi nemesis declarada, un día me llegaron a doler las mejillas de reír tanto, eso nunca me había pasado se sentía extraño, extraño y fascinante
Hace un par de días, cuando todo estaba bien, y la única preocupación que recordaba era saber si Hermione prefería el helado de mango o de piña, salimos con los niños a una feria muggle, lo había hecho antes junto a mis amigos meramente por la anécdota más que otra cosa, en esos tiempos en que por abrir fronteras nos atreviamos a probar todas las cosas que con los prejuicios nunca habíamos probado, pero fue tan diferente, aquella vez además de subirnos a la noria y comer caramelos de cereza, lo único divertido fue el drama que monto Blaise cuando una muchacha ensució su camisa con una enorme rebanada de pizza hawaiana
Esta vez, Scorpius ganó un robot en arco y flecha, Hermione entre celebraciones me explicó que era un juguete de Mazinger Z ¿Qué era? Ni idea. Pero ayer aprendí que no me debo acercar a eso a menos que desee un disparo de esa cosa directo al ojo. Lo había logrado en el primer intentó, el vendedor, Hermione y yo estabamos con la boca abierta, era un disparo bastante difícil, los típicos, con tretas raras de siempre y mi hijo solo tenía 10 años
Rose se la paso con el diente entre el algodón de azúcar y las manzanas acarameladas, tuve que alejarla de todos los dulces antes de que se enfermara por la gran ingesta de azúcar, paseamos un largo rato con Minny de la mano, quien a diferencia de sus hermanos rogaba por no alejarse de nosotros, ni subirse a ninguno de los juegos, resulta que mi pequeña princesa tiene miedo a los payasos y la feria estaba repleta de ellos, con su maquillaje extravagante, sus coloridas pelucas y llevando docenas de globos de helio, aún me sorprende como en un momento de infantil valentía se acercó a tomarse fotos con uno, según ella ayudaría a superar su miedo, hasta para mí se veía diabólico, con el cabello azul y un traje gastado a rayas, naranja y blanco, entiendo porque Cissy regresó llorando a los 30 segundos, el maldito payaso había sonreído, y su maquillaje le daba un aspecto espeluznante que con su sonrisa parecía sacada de una peli de terror.
El corazón se me oprimió en el pecho, ni siquiera Granger con sus abrazos pudo calmarla, la lleve a la casa de los espejos hasta que la hice reir de mil formas, nunca había entrado a algo así y me golpeaba contra mi reflejo más veces de las que quería, no lo niego me dolió, pero la risa de mi hija es una hermosa melodia, mi hija me adora, punto para Malfoy. Al final habíamos disfrutado de una presentación maravillosa de malabarismo y contorcionistas alejados lo más posibles de los condenados payasos. Sin magia conseguimos una noche maravillosa
Ahora esa noche parecía tan lejana, el cuerpo de Hermione temblaba frente a mí y no había nada que yo pudiera hacer para calmarla
- Hermione... ¿Qué ocurre? ¿Qué te dijo Danna? - pregunté preocupado, veía cómo mi esposa se desvanecia en llanto frente a mis ojos, aunque hace unas semanas parecía imposible, la abrace, rodee sus hombros un momento y apretandola contra mi pecho, susurre cerca de su oído: "Todo estará bien" aunque viendola así ni yo me lo creía, besé su frente con amor, si, con amor, porque Draco Malfoy ama a Hermione Granger, en un intento porque respondiera la tomé en brazos, parecía incapaz de moverse y la senté en el sofá arrodillandome junto a ella- Cariño, me estás preocupando, por favor dime lo que te dijó ¿Quién era? - ahora no creo que la llamada fuese de Danna, limpié sus sonrojadas mejillas ahora húmedas por el llanto y cuando solo escuchaba pequeños gimoteos volví a decir - Por favor Hermione, dime...
- Era Snape, él dijo que... -No pudo continuar, otra ola de llanto la invadió, las lágrimas parecían no terminar y empezaba a frustrarme, no podía consolarla sin saber lo que le ocurría, mi experiencia en consolar mujeres se reducía a un buen revolcon con algunas de las chicas que con tal de olvidar un mal momento se refugiaban en una noche acalorada bajo mis sábanas, o una que otra película romántica que Pansy y Daphne me habían obligado a ver cuando estaban en sus días, pero ver a Hermione así, era diferente, realmente me angustiaba tenía la opción de usar legeremancia pero ella me había hecho prometer no hacerlo bajo ninguna circunstancia y estaba a punto de romper esa promesa cuando volvió a hablar
- Draco, no quiero... - le tomé el rostro y obligue a que me viera
- ¿Qué dijó el maldito de Snape? - debía ser muy grave como para ponerla a llorar de esta forma
- Snape dijo que es hora de volver - su voz sonaba cada vez más apagada, pero aún así escuché perfectamente
Ninguno lo había dicho abiertamente, pero era más que obvio, no queríamos regresar
- Pero... ¿Él como pudo saber eso? ¿No era una decisión del condenado libro? ¿Por qué ahora? - la cólera me hizo apretar los puños hasta enterrar las uñas en mi piel, no tenía sentido, no era justo
- Di... dijó que nuestro tiempo se está terminando, el libro ha empezado a borrar nuestra página y... - hipidos
- Y eso quiere decir... - dije desordenando mi cabello, bastante frustrado después de entender sus palabras
- Eso quiere decir que tenemos que regresar a nuestras vida de siempre y olvidarnos de todo esto, lo que ocurrió, los niños, lo nuestro...- las palabras de la directora y mi padrino volvieron a mi mente por primera vez en todos estos días, ellos tendrían que borrar nuestra memoria y nosotros no podíamos hacer nada para evitarlo
Sentí como si un balde de agua fría callera sobre mi, despertandome de un profundo sueño, tal vez en un comienzo lo único que quería era regresar y seguir con la miserable vida que me esperaba, seguir siendo un exmortifago y podrirme en mi propia miseria, pero ahora era imposible pensar en esa opción, había probado un poco de la felicidad y al igual que una droga me había viciado a ella, estaba mudo no quería comprender lo que pasaba, ahora el llanto de la castaña era más que comprensible, ambos habíamos desarrollado un profundo cariño por los niños, la necesidad de cuidarlos y no dejar que nada les pasará, habíamos empezado a ser sociables con nuestros amigos, incluso Potty empezaba a caerme mejor, nuestra relación cambió completamente, no podía darle un nombre a lo que éramos pero... dormíamos juntos, podíamos reírnos del otro, solo peleabamos por quien le leería el cuento a los niños antes de dormir, hablábamos durante horas y no se nos terminaban los temas de conversación nunca, ver las sonrisas de Rose Scorpius y Cissy después de cada juego o cuento, era único, habíamos pasado por tanto en tan poco tiempo
Pero ahora todo eso lo olvidaríamos, bastaba con irnos y perderíamos todo
- ¿Tenemos que ir ahora?- pregunté esperando que ella me de una respuesta, pero recibiendo otra
- Si - secó sus lágrimas ella sola, sin tacto y ahora con una mirada más decidida
- ¿Qué crees qué ocurra si no regresamos? - lo sé, es descabellado pero la idea de perder todo esto lo es más
- No podemos hacer eso y lo sabes - dijó muy seria
- ¿Por qué? Esos niños son nuestros hijos y de cierta forma esta también es nuestra vida- apunté sabiendo que lo que decía era un vacío intento por hacerla cambiar de idea, ella a diferencia de mi, si tenía sentido de la justicia
- Aunque me duela decirlo aún no somos los padres de ellos- dijó apretando mis manos que en algún momento había tomado - hay un Draco y una Hermione en alguna parte del tiempo-espacio, que necesitan regresar, los dueños de esta vida son ellos, no nosotros - dijó y claro que entendía que eso era lo correcto, y que mi idea era más que absurda
- Sabés que nunca me ha importado ser egoísta conmigo mismo - el otro Draco me importaba una mierda, él ya había disfrutado de esto durante años, yo apenas me enteraba de aquello
- Pero no estas siéndo egoísta solo contigo, también con tus hijos y conmigo, no importa cuánto leamos, investiguemos o tratemos de indagar, siempre nos dicen algo nuevo que nosotros por obvias razones desconocemos, aunque veamos los recuerdos no es lo mismo que experimentarlos, quiero ver crecer a mis hijos, ver sus primeros pasos, escuchar sus primeras palabras, tenerlos en mi vientre, y poder experimentar todo lo que un matrimonio haría, y si, contigo, por eso hay que volver Draco - su voz sonaba quebrada pero aún así parecía tan segura de aquello, sus ojos aún cristalizados no dejaban de verme, el chocolate de sus iris parecía temblar en una súplica, deseaba que yo cumpliera lo que decía y mis ancestros se revolcarian en sus tumbas, porque haría lo que fuera para que esta mujer frente a mi no derramará ni una lágrima más
Asentí porque una opresión en la garganta no me dejaba hablar y tan pronto como lo hice sentí como los gruesos labios de mi esposa se fundian con los míos, mientras me abrazaba fuertemente, no la quería soltar
- ¿Papá?... - la voz de la menor de mis hijas llegó hasta nosotros y apenas separandonos vimos como nos dirigía una mirada asustadiza llena de miedo, corrió hasta nosotros que estábamos arrodillados en el piso y nos abrazo tanto como sus delegados bracitos le permitían, no sabiamos si había escuchado o se debía a otra cosa su miedo, pero era nuestra hija y jamás le negariamos un abrazo
- ¿Está todo bien? - preguntó Scorpius con una expresión que distaba mucho de la de sus hermanas, Rose sin entender porque también se unió al abrazo pero él solo se detuvo a observarnos, ahora con los brazos cruzados y una sonrisa de lado indescifrable, me recordó un poco a Theo
- Todo esta bien- les dijo Hermione y beso las frente de las niñas, tomando a Scorpius de la mano lo jaló y de igual forma beso sus mejillas, ahora rojas por la vergüenza
- Niños, tenemos que irnos - dije, eran pequeños pero ninguno era tonto
- ¿A donde?- preguntó Rose qué había buscado refugio en mis brazos y no dejaba que la soltase
- Severus nos llamó tendremos que resolver algo y no sabemos a qué hora vamos a regresar van a quedar al cuidado de los elfos, pero espero que se porten bien, ¿Si?- Sabía por experiencia propia que no habrían mejores niñeros que los propios elfos, y ahora como los conocía, entedia que esos elfos adoraban a mis hijos y viceversa
- Pero... - trató de decir Rose pero Scorpius la interrumpió
- Claro papá, ustedes vayan no habra ningún problema- dijo el rubio
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No siendo muy explícitos, logramos despedirnos y salir de la mansión, los niños parecían confundidos pero no digeron nada más
- No me quiero ir - escuché su suspiro y vi como su mirada parecía perdida en las paredes blancas que formaban la fachada de la propiedad
- ¿Cres que yo si?-hice una pequeña pausa- Son mis hijos y pasarán años para que los vuelva a ver,.. si es que los volvemos a ver - dije igual de melancólico que ella
- Los vamos a volver a ver- apretó las puntas de mi bufanda y como si sus energías hubieran regresado, desprendiendo positivismo dijó- Recuerda que McGonagall nos dijo, que nos iba a quedar un recuerdo, un deseo, tal vez esa sea nuestra guía para poder llegar a este momento, Draco vamos a estar juntos y todo esto será una realidad, lo prometo
- Tienes mucho coraje para prometer algo que no sabes que pasará
- Pasará - aseguró mientras se ponía de puntillas y me plantaba un sútil beso en la comisura de los labios
Siento que solo lo hace porque sabe que una vez que nos borren la memoria no vamos a volver a estar juntos, cada uno seguirá su camino y estos serán los últimos besos que compartiremos
Con ese pensamiento la agarre de la cintura y antes de que volviera a alejarse, la bese con pasión, explore su boca con mi boca y mordísquee sus labios hasta que ese sútil rosa carne se convirtió en un rojo lascivo, hasta que su respiración caliente se mezcló con la mía, recorrí su cuerpo con la llema de mis dedos y ella se aferró a mí abrigo con más fuerza
Una tosesita falsa interrumpió nuestro momento y casi de inmediato nos soltamos avergonzados con las mejillas rojas enfrente de nuestro primogénito, que extrañamente, sonreía
Rasque la parte de atrás de mi cabeza avergonzado, e internamente me reí al recordar que mi hijo se veía igual hace un rato
- Scorpius... ¿No deberías estar con tus hermanas?- preguntó Hermione
- Lo sé - dijó con simplesa mostrando una sonrisa de lado, sonrisa mía, de Lucius, y seguramente de muchas más generaciones de Malfoy arrogantes y rubios
- Siempre lo supe - balanceo su cuerpo con sus talones y sabiendo a que se refería nos dejó con la boca abierta - Ustedes me caen bien, son muy divertidos, pero se nota que no son mamá y papá, pero espero que logren ser como ellos- dijo esta mini versión de mi con sus ojos grises centellantes de alegría- Se que lo que les diré sonará increíble, pero con este tiempo que han estado con nosotros no debería sorprenderles, padre y madre no son celosos, o por lo menos no lo demuestran como ustedes, jamás olvidarian algo, incluso tienen premios por su buena memoria, son un poquito más estrictos, y nunca, nunca, - recalcó - dejarían a sus hijos con los elfos, si, ellos son muy responsables y jamás dejarían que algo malo nos pasara, pero Cissy está en una época donde su magia se altera por todo y para los elfos es complicado y les da miedo lastimarse o lastimarla- explicó
- Me das un abrazo - Granger se arrodilló frente al niño y extendió los brazos
- Claro, Hermione- dijó y beso la frente de quien un día le dará la vida
- Eres un niño muy listo Scorpius- desordene su cabello, no le gustaba pero a mi sí, su pelo se hacia más esponjoso igual al de su madre
- ¿Qué esperabas? Han sido ustedes mis padres- me respondió, tomó mi mano y se abrazo a mis piernas, soy muy alto en comparación a su corta estatura
-Los quiero mucho y haremos lo que sea para poder volver a verlos - dije aprisionando su pequeño cuerpo con mis brazos, deseando que mis palabras no se perdieran en el aire
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PASADO
DAPHNE
- ¿A dónde vas? - vi cómo Pansy se quedaba unos pasos más atrás y me miraba con una sonrisa de lado mientras ponía la mano en su cintura
- A desearle buena suerte a Harry - ya habían paso varios minutos y ahora el resto de los estudiantes ya podía entrar a los vestuarios para animar a sus equipos
- ¡¡Estás loca!! - gritó con una expresión exagerada similar a El Grito- ¿Quieres qué los Gryffindor te saquen a patadas?- no lo había pensado, aunque Harry fuera mi amigo solamente, yo seguía siendo una serpiente y el resto de su casa me tiene la guerra jurada
- No pueden hacer eso, además Luna no es Slytherin y siempre va a desearles buena suerte- ¿por que conmigo sería diferente?
- Síp pero todos saben que el novio de Lovegood es Theo, y si alguien la mira mal, es probable que nunca vea la luz del día - dijó cruzandose de brazos
- ¿Crees que Harry no haría lo mismo por mi? - la verdad me daba miedo, Harry era solo un amigo con el que había compartido un beso y no podía negar que me gustaba mucho pero nada me aseguraba que él se interesara en algo más allá de una amistad
- Yo no dije eso, pero... - dio un largo suspiro y exasperada sostuvo el puente de su nariz - Potty te adora tú ve y animalo, es lo que quieres ¿no? - sonreí por respuesta
- ¿No vienes?- ok, creo saber la respuesta pero no perdía nada intentando
- ¿Por que iría? - su voz reflejaba confusión y ¿asco?
- Weasley - era el único motivo por el cual la vería entrando, pero era muy importante
- Crees que me metería en la boca del lobo por ese pobreton, ja, estoy bien aquí y si quiere verme (que lo dudo mucho) qué me busque- había logrado que me cuente la historia, sospeché cuando llegó cabizbaja muy por la mañana, ella es muy reservada con ese tema pero yo soy muy persistente también
Me contó todo, como Weasley se había ido en la madrugada y despertó sola y con frío en aquella aula, con el ego por los suelos se regresó a la habitación, normalmente era ella quien se iba a mitad de la noche abandonando a sus amantes de turno pero en esta ocasión la palabra amante distaba mucho
- Cómo quieras, pero... ¿quierés que le diga algo de tu parte? - nada perdía intentando, la vi dudar un poco hasta que...
- Dile que... lo estaré observando - vi como sus mejillas se sonrojaban y no pude reprimir mi risita, quien diría que Pansy Parkinson podía sentir vergüenza, eso no era nada propio de ella, casi al instante me miró con falso odio y despidiendome con la mano me alejé
Sentía la mirada de todos sobre mí, tanto rojo y dorado distaba mucho de los colores que llevaba encima, verde y plata, trate de no consentrarme en ninguna de las miradas pero las podía sentir mientras avanzaba entre los jugadores, al fondo arreglandose las botas y sin prestarle atención a nada que no fuera la pared Harry se alistaba para salir
- Daphne, no esperaba verte- dijó y al instante se acercó a rodearme con sus brazos, parecía muy emocionado, no notó mi sonrojo y mucho menos los cuchicheos de sus compañeros
- Vine porque quería desearte buena suerte, se que no la necesitas y que no estará Draco pero no te fíes de eso, son serpientes y hacer trampa no es algo nuevo, a algunos no les importara jugar sucio, hasta podría ser peligroso
- Muchas gracias pero no te preocupes, todo estará bien, una parte de mi lamenta que no este Malfoy, es bastante bueno, pero yo también, así que no tendré problemas en ganar- estaba muy seguro de si mismo
- Que Draco no te escuche o su ego subirá hasta Merlín sabe donde
- Pues tú no se lo dirás o ¿si?
- Palabra, que no - levante mi mano como si de un juramento se tratase y el suéter gris que llevaba se bajó de mi brazo dejando ver el pañuelo rojo atado a mi muñeca
- Esa es tu manera clandestina de apoyar a un Gryffindor - susurró cerca de mi oído mientras sostenía mi muñeca ocultando el pañuelo con su agarre
- ¿Es tonto? - me lo había regalado Luna y era un muy bonito, me sonroje de inmediato
- En ti se ve precioso - dijó separándose de mi, no sin antes dejar un pequeño beso demaciado cerca de mis labios
- Emm... ¿Greengrass andas sola? - la voz del pelirrojo nos interrumpió y me hizo dar cuenta que seguíamos rodeados de Gryffindors
- Oh, Hola Weasley buenos días, es un gusto verte también a ti -no es como si me importaran cosas tan insignificantes como los modales, pero quería ver su reacción
- Si, lo siento pero... ¿Pensé que estarías con Parkinson? - entendía su pregunta, aunque cierta parte de mí se enojaba con él por cómo había hecho sentir a mi mejor amiga otra parte me obligaba a querer verlos bien
- Si, pero ella prefirió no entrar, teme que te avergüence que tus amigos te vean con ella. También me dijo que te estaría observando- le dije con una sonrisa inocente, no habia mentido, solo le sume unas palabritas a la verdad, y como si le hubieran dado cuerda salió corriendo
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POV NORMAL
- ¿Pansy, qué haces aquí afuera? - preguntó Theo al ver cómo Pansy golpeteaba el suelo con sus zapatos en gesto aburrido
- Estoy esperando a Daphne, entró a saludar a San Potter ¿Pero qué haces tú aquí? No deberías estar con el equipo, cambiandote - él llevaba su uniforme de siempre, no escoba, no equipo
- No voy a jugar, Luna tuvo un mal presentimiento y prefiero hacerle caso- rascó su nuca- la última vez que no lo hice termine castigado en la enfermería - recordaba esos horribles días y su cuerpo se estremecía, Madame Pomfrey podía ser una mujer muy cruel
- Oh, aún lo recuerdo, pero era obvio que terminarian mal ¿a quién se le ocurre escaparse en medio de la noche y robar un auto, solo para ir a una fiesta en la playa?
- ¡A nosotros! - Blaise llegó hasta sus amigos recargandose en los hombros de ambos - claro que él había sido el cabecilla de esa aventura
- Yo que tu me quitó ese labial, no vaya a ser que tu noviesita te vea - para sus amigos no era un secreto que el moreno mantenia encuentros furtivos con la menor de los pelirrojos, pero aún para ellos era poco creíble que sentará cabeza, eran años de conocerlo y años de saber cómo era con todas, la palabra novia seguía sonando extraña
- Para tu información, querída, a quien besé y por cierto increíblemente, fue a mi noviesita- dijó lleno de orgullo y como si la hubiesen invocado, una sombra pelirroja entró corriendo a los vestidores de las chicas - Además, tú solo estás celosa
- ¿Por qué estaría celosa, tarado?
- Porque yo tengo a mi ardiente pelirroja y el tuyo ni se te acerca - sonrió con todos sus dientes, lo que solo molesto más a la pelinegra
- ¿Sabes qué? Vete al diablo y cuando salga Daphne díganle que la espero en las gradas- no tenía genio para aguantar a Zabini, menos a sus bromas de mal gusto
Ron salió apresurado pero lo único que vio en la entrada era como dos serpientes se partían de risa
- ¿Han visto a Parkinson?
- Acaba de irse - mencionó el moreno limpiadose una lagrimita
- Rayos - golpeo el suelo pero cuando iba a buscarla el altoparlante dejó escuchar la voz de Dean Tomás llamando a los equipos
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FUTURO
- ¡¡Por las greñas negras de mi abuela!!- Anayra con él corazón a mil por hora le mando una mirada ácida a su madrina y tío - ¿¡Ustedes no saben aparecerse cómo la gente normal o qué!? - la primera vez habían llegado cubiertos de hojas, lodo y corriendo desde en interior del bosque ahora los muy... habían aparecido justo debajo de su escalera plegable y si no fuera por los reflejos y brazos de Draco seguramente, su frente necesitaría algunas suturas
Anayra se limpio el delantal, sacudió innecesariamente el gorro de lana que llevaba y después de liberarse de Draco continuó su trabajo sin prestarles mayor atención debía colgar los nuevos cuadros y limpiar los viejos, sin magia, castigo de su madre por fugarse a la playa con los Nott. Aún con mal humor sólo les hizo una seña para que subieran al despacho de los directores, no se preocupo por preguntar el afligido estado de Hermione ni porque el rubio no la había molestado como siempre hacia
A diferencia de la última vez, después de tocar la puerta está se abrió de inmediato
- ¿¡Ustedes no entienden el concepto de inmediato o qué ?! - dijó Severus apenas los vio a entrar, llevaba mucho tiempo caminando como león enjaulado alrededor de la oficina, pero Draco solo se fijó en lo similar que se había escuchado a la adolescente hace unos minutos
- Lo sentimos, pero como reaccionarias si cinco días después de conocer a tus hijos te dicen que posiblemente es la última vez que los veas - dijó con sarcasmo, su padrino seguía siendo un maldito sin importar los años que pasarán
- ¿Están listos? - Minerva cambió el tema y poniendo una mano sobre el hombro de Hermione la hizo volver en si y soltarse el vientre que hacia rato no dejaba de acariciar
- Si- dijó la castaña, la mirada grisácea del rubio no se pudo apartar de cómo otra vez parecía querer llorar, apretaba la mandíbula tanto que incluso Severus y Minerva se dieron cuenta, él sólo asintió y envolvió su pequeña mano con la de él, habían tomado la decisión de volver y eso harían, tenían la posibilidad de que todo lo que querían se derrumbara frente a sus narices, que nada de lo que habían visto se hiciera realidad, sus hijos, familias, amistades, trabajos, vidas, se perdieran en algo tan efímero que ni recordarian
Severus apuntó el libro con la varita y tal como habia dicho la página casi estaba en blanco, sus objetos casi borrados y de sus nombres sólo las iniciales.
En una pequeña sonrisa Minerva se despidió de sus antiguos estudiantes, sonrisa que Hermione devolvió, sincera a pesar de lo húmedo de sus párpados, la mujer frente a ella fue como una mentora, una valza en la que se pudo refugiar cuando era una niña en un mundo fantástico y extraño, la mejor docente que pudo conocer, quien la había inspirado para ser quien era ahora, tenía tanto que agradecerle, esa mujer merecía la felicidad que poseía, esa familia que rogaba sus abrazos y consejos, una con quien se pelease en el desayuno pero como si nada almorzasen juntos, reírse de ellos mismos en la cena y al día siguiente todos habrían olvidado el porque de su pelea, esa familia merecía y si, también la tenía
Draco miró por última ves a su padrino que parecía recitar algo sobre el viejo libro, ese hombre reemplazó a la figura paterna que tanto necesitó en sus tiempos de colegio, podrá haber sido un hueso difícil roer, siempre con la expresión rígida, pero ahora quedaba más que claro que nunca fue así, Severus Snape tenía una familia, una que posiblemente lo hacía rabiar todos los días, pero la penumbra en sus ojos ahora era tan poca que no había dudas de que el hombre había conseguido lo que tantos anhelaban y lo que el libro les prometía, la felicidad
Y al igual que la primera vez, un remolino de humo azul envolvió a Hermione seguido de otro naranja que se llevó a Draco, la estancia quedó sumida en un silencio sepulcral por unos minutos con sólo el sonido de sus cansados corazones haciendo eco
Minerva y Severus vieron el espacio vacío y como esa página blancuzca volvía a tener colores. El teléfono sonó un momento y con algo de extrañéza la bruja contestó
- Hola Minnie, ¿qué ha pasado? - la conocída voz de su ex-alumna llegó a sus oídos como música
- Cosas... - contestó simple para después colgar
- ¿Entonces hicimos bien? - preguntó el hombre a su lado
- Eso parece - Severus soltó el papel que había estado sugetando todo este tiempo y lo tiró al fuego, quemándose y perdiendose para siempre
- Mamá, papá, ya terminé el ala Este del castillo ¿puedo seguir mañana? ¿Shi? - la azabache melena de Anayra se asomó por la puerta y con cara de cachorrito mostró sus manos negras por el polvo
- Lo hicimos bien - aseguró estaba vez Minerva más segura y con una brillante sonrisa
Extrañada la joven vio como sus padres compartian una mirada cómplice, ella no entendía porque sus padres sonreían así, ni porque el fuego de la chimenea estaba prendido, eso nunca había sido necesario ¿Y donde estaba el matrimonio Malfoy?
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Acabo de terminar exámenes y no saben el reto que fue escribir este capítulo entre ratitos libres, además cada vez que tenía algo me ponía a pensar y decía:
¡¡¡ESTO ES HORRIBLE!!!!
Lo cambié muchas veces y puedo decir que no es tán malo, espero.
Muchísimas gracias por leer ésto, que sé que ni siquiera es tan bueno y también tiene escenas super clichés, porque me cuesta mucho escribir romance pero estoy prácticando
Draco y Hermione vuelven a su tiempo, pero en su ausencia un par de cositas han dado un giro diferente...
¿Qué pasará con sus recuerdos?
¿Cómo les va al resto de los personajes?
Léanlo en el próximo capítulo
(Que no sé cuando subiré)
