PRESENTE
Campo de Quidditch
- ¡¡GINNY!! - fue el gritó que salió de la garganta de Harry, Ron y el propio Blaise. A este le siguió un apagado silencio repleto de pequeños murmullos preocupados. Luna había cubierto sus ojos y ocultado su rostro en el hombro de Theo, que ni siquiera tuvo tiempo de moverse cuando el sonido sordo del impacto les llegó. Todos lo vieron en cámara lenta aunque en realidad pasó en dos segundos, todos excepto Zabini, que había tenido la rapidez suficiente, pero no el equilibrio o la fuerza necesarios
El partido llevaba ya cuarenta minutos e iba ganando Gryffindor, esto se mostraba no sólo en el marcador sino también en la tribuna que cantaban vítores a los leones que concentrados en el partido volaban en sus escobas rompiendo el viento con fuerza, a diferencia de las serpientes que además de mala cara y cansancio parecían querer terminar con esa humillación inmediatamente
Por otro lado Ginny no parecía centrar su atención en el partido, no como otras veces, pero si en el morenazo de profundos ojos negros que había terminado siendo su novio
Éste había sido el problema, en un descuido una de las bludgers, irónicamente disparada por su hermano quien quería golpear a otro Slytherin, la golpeó a ella perdiendo el agarre y precipitadose al césped, Ron y Harry vieron esto con pánico, estáticos en sus escobas sin prestarle atención a la sniff que volaba cerca del azabache, Blaise al contrario tan rápido como sus reflejos le permitieron atrapó el cuerpo de su novia, que asustada vio la escoba de Blaise junto a la suya muy lejos, por encima de sus cabezas
Después, solo sintió el golpe
Biblioteca
Draco y Hermione abrieron los ojos y no fue una sorpresa encontrarse nuevamente en la biblioteca en la que todo había empezado, pero si era diferente
- Ya no está- dijó en un susurró sumamente melancólico, por un segundo Draco pensó que ella hablaba del anillo, ya que su argolla también faltaba hasta que vio como acariciaba su vientre totalmente plano
- Oye, sabíamos que iba a pasar. Todavía no es su momento
- Pero lo extraño, es como sentirse vacía, era mi bebé, yo le contaba cuentos y cantaba, él me daba náuseas matutinas y me cambiaba el humor, éramos un equipo genial- el rubio le acarició la mejilla y sonrió con tristeza imitando su expresión
- Era un buen hijo, él no tenía mascotas que me mordisqueaban los zapatos y nunca lo vi dejar el brócoli en el plato - Hermione río y se mordió los labios
- Nunca le pusimos un nombre...- mencionó triste
- Podemos hacerlo ahora - sugirió
- ¿De qué serviría? Hoy nos olvidaremos de todo
- Tú hasme caso, piensa en uno, el que quieras, niño y niña- la Gryffindor se tomó unos segundos tratando de leerlo pero contestó
- Si es niño, quiero que se llame Orión
- ¿Cómo mi tío?
- Si, no solo es un nombre lindo, también era el nombre de una persona muy especial para mi y así podríamos seguir con la tradición de los Black. Pero... no me imagine que le llamarás tío a Sirius
- Los Black somos buenos ocultando cosas, mi madre es una experta en ello aunque no lo creas, los secretos de esa familia son muchos, a pesar de que Sirius y su propia hermana fueron eliminados de la familia, ella jamás perdió el contacto con ellos y de eso nunca se entero nadie, ni siquiera mi padre, a él no lo conocí como tal pero mi madre siempre hizo que le tuviera respeto y de cierta forma aprecio
- No... No lo creí posible
- ¿Y si es niña? Ya vimos que contigo todo es posible - otra niña, otra niña seria perfecto y con seguridad igual de hermosa que su madre, no le importaría tener otra princesa que malcriar
- Ehhh.. ¿Qué te parece Altais? - le costó comprenderlo, con el seño fruncido y las cejas alzadas fue obvio - Sería nuestra cuarta hija y si hubieses prestado atención a las clases de astronomía o a las charlas de tu familia, sabrías que es la cuarta estrella más brillante de la constelación Draco
- Sabía que lo había escuchado -fingió. Pero con una pequeña sonrisa de lado la castaña negó
- Nop, no lo sabías - sonrió despreocupado y alzó los hombros - ¿Estamos en...? - se atrevió decir, ambos habían recuperado su apariencia de adolescentes y su uniforme, otra vez llevaba la falda varios dedos debajo de la rodilla, las largas medias, y la holgada camisa blanca enfundada en el suéter con la insignia de premio anual, que orgullosamente había empezado a llevar hace unos meses. Vio a Draco, era joven de nuevo pero su cambio era sólo su uniforme y dos pequeñas marcas cerca de las mejillas que habían desaparecido y un peinado diferente al de su versión adulta
- En nuestro año, estamos en el mismo lugar solo que no esta el libro- no estaban solos, algunos alumnos ya habían pasado por allí sin prestarles atención, cada uno en su propio mundo, gracias a Merlín, nadie se dio cuenta del momento en que aparecieron extrañamente
- ¿Creés que debemos buscarlo antes de...?
- No, algo me dice que Severus ya se encargó de eso
- Entonces...
- ¿Ahora no quieres ir?- preguntó viendo como se mordía el labio dudando
- Sabes que si, debemos ir, pero eso no quita que tenga miedo, Snape también dijo que las decisiones importan, que solo una pequeña acción puede desencadenar en una línea de tiempo completamente diferente, buena o mala ¿Y si ya tomamos esa decisión que afecta todo?... O si alguien la tomó por nosotros - cuestiono la castaña nerviosa
- ¿De qué hablas? Acabamos de llegar, lo único que hemos hecho es sentarnos en esta mesa - señaló tratando de calmarla
- Pero... La carta... - Hermione abrió los ojos asustada, recordó lo importante que era ese papel y también como nunca lo recibieron de sus maestros
- ¿Qué carta?
- La carta. La carta que nos darían Minerva y Snape del futuro para los del presente. Esa carta- tocó las puntas de su cabello que para su desgracia volvía a ser un nido de pájaros como siempre
- Mierda. Pero no tiene sentido ellos nos hablaron de esa carta ¿Por qué no nos la dieron - ese detalle si les afectaba, Severus y McGonagall explicaban cosas importantes y de las que solo podían enterarse ellos mismos, eso habían dicho, ahora esa carta ni siquiera existía o simplemente se había perdido para siempre en las manos de los maestros
- ¿Y si querían que no perdieramos los recuerdos?
- ¿Por qué no lo dirían? No es tan difícil- dijó Draco golpeteando la mesa - No, ellos pensaban otra cosa, ellos entendian algo que nosotros no, no toda su historia es verdadera, si no porque más nos regresarian sin el único documento que afirma que no estamos locos y realmente fuimos al futuro, el único que avisa a sus yo de este tiempo de que es necesario que ninguno recuerde nada
- Inclusive podríamos... no decir nada-mencionó girando el rostro y no ver el rostro del Slytherin
- ¿Qué? - ese tono..., no creyó lo que escuchaba, antes parecía lejano y la negación se aceptaba, pero ahora a solo unos metros, la duda parecía convencer a la joven incluso más que a él
- Me escuchaste perfectamente, Malfoy
- Si y por eso nos vamos ahora mismo a ver a Severus y a McGonagall - fue precipitado, pero la tomó de la mano y la arrastró hasta llegar frente a la puerta de la dirección
- No era necesario
- Si. Si lo era, eres Hermione Granger, una Gryffindor que defiende lo justo y lo bueno, una heroína de guerra y parte del estúpido trío de oro, me he aguantado tus cantaletas sobre el honor, justicia, y no sé cuántas mierdas más, durante años y no voy a dejar que una duda que ya sabemos está mal haga que eso termine - recitó la contraseña que no había cambiado en años, encontró a Minerva sentada en un sillón charlando con el cuadro de Albus mientras este comía uvas y a Severus leyendo un mapa muy antiguo, ambos los miraron un microsegundo con sorpresa para luego cambiar su rostro a rabia, por lo menos la de sombrero
- Señor Malfoy y Señorita Granger se podria saber en donde estuvieron todo este tiempo, he tenido a sus amigos pegados a la puerta esperando saber donde se han metido, sus padres deben estar preocupados y que decir de todas las faltas registradas, ya no son unos adolescentes no se pueden perder como si nada, este es un colegio respetable no podemos perder a los estudiantes y esperar de brazos cruzados hasta que vuelvan - dijó Minerva colérica, innorante del libro que Severus le había ocultado
- Minerva no es necesario alterarse, seguramente ellos tienen una explicación bastante creíble del porqué faltaron a clase y sin avisar a nadie ¿verdad Draco? - inquirió el pelinegro doblando el mapa, tenía el ceño ligeramente fruncido, la espalda recta con los hombros encuadrados y las manos tras la espalda, listo para escuchar a sus recién llegados alumnos
- Ehh...- ambos chicos se miraron extrañados para ese momento ambos maestros ya deberían saber de la existencia del libro, pero sin embargo el sermón de la bruja indicaba lo contrario - ¿Podemos hablar en privado? - le preguntó a Severus que nada sorprendido aceptó y con un movimiento de cabeza le pidió a Minerva que los dejara solos, un poco reticente los rodeó y abandonó la sala
- Imagino que su confidencia se debe a este libro ¿no? - Hermione tomó el libro que su maestro sacó del gabinete casi arrebatandolo y busco la página de ellos, intacta, igual que la primera vez, dio un suspiro y una dulce sonrisa se planto en sus labios - Así que es cierto. Ahora su historia también es parte del libro. Quien lo diría, a Lucius tal vez le dé un infarto. ¿Pero aún así necesito una explicación? - Severus recordaba la primera vez que vio ese libro junto con Minerva y como habia pensado que era una mala broma de ella como siempre lo hacía, hasta que los años pasaron
- Fuimos al futuro - mencionó Draco
- ¿Qué? - se esperaba cualquier respuesta, pero esa... - Eso es imposible, se fueron por una semana, no hay suficiente magia en este libro como para que eso ocurra
- Pero así fue profesor, vivimos esos días en el cuerpo de nuestros yo del futuro y pudimos enterarnos de muchas cosas, fue maravilloso - dijó con un brillo bastante único, casi soñador
- Saber el futuro puede ser muy peligroso, señorita Granger
- Lo sé, pero debe saber que ese no es oficialmente el futuro, pueden haber más, igual de buenos o muy oscuros
- Me está diciendo que el futuro que visitaron era uno ¿bueno?
- Más que eso, todos habíamos realizado una vida completamente distinta a la que un día hubiéramos planeado y aún así era perfecta- Severus alzó una ceja incapaz de encontrarle coherencia a palabras tan absurdas
- Te lo explico - dijó Draco con altanería imaginandose la expresión de su padrino después de decirle - ¿Cómo te imaginas a ti dentro de dieciséis años- se lo pensó un momento si, pero la pregunta era igual de tonta, si el libro no mentía en algún momento se casaría con Minerva y eso sería todo, viviría con una mujer que lo ama de la misma forma que la ama él, en realidad sería sería bastante bueno y seguramente seguiria atado a su cátedra de maestro, ¿cómo podría mejorar algo así?
- Pues te equívocas, y mucho mi querido Severus- Draco sabía aprovechar oportunidades y solo le vasto un segundo para leer la respuesta en la mente de su padrino, el rubio soltó una ligera risa, propia de alguien que sabe algo muy interesante y que está a nada de contarlo
- No colmes mi paciencia Draco, recuerda quien soy y que me debes respeto
- Ok, ok, solo dejame decirte que serás padre de una hermosa jovencita - Severus tuvo que sentarse y la expresión de su rostro cayó, no dudaba, las palabras de su ahijado podían parecer juguetonas pero sus ojos no mentian
- Creo que no fue buena idea decirselo - Hermione sonrió con pena, era muy graciosa la expresión que el profesor tenía y como parecía ni siquiera estar respirando
- Lo que dicen es... - alcanzó a decir pero esta vez concéntrado en la mente de su alumno
- ¿Cierto? Completamente- Y según entendimos también muy problemática, pero no se preocupe sus notas son perfectas, aunque por las dudas no se lo diré, pensó la Gryffindor orgullosa de su futura ahijada
- ¿Por qué Minerva no podía escuchar? No me digan que ella... - dijó angustiado
- Esta bien y eso será todo lo que le diremos- el maestro observó a sus estudiantes buscando lo que le indicase que todo fue una broma y poderlos castigar, pero no, ambos seguian firmes en su palabra
-También queremos pedirle que nadie se entere de esto - dijo Hermione tomando la mano pálida del Slytherin
- Entonces porqué me lo contaron, podrían habérselo guardado y decir una mentira creíble, dos cabezas piensan mejor que una, más si son ustedes- Hermione le sonrió al profesor que de cierta forma le había dado un cumplido
- Necesito que nos borré la memoria, si lo hacemos nosotros, podría ser peligroso no solo para nosotros mismos también para todos ustedes y sus propios futuros. Pero en este caso el único que recordará algo será usted - dijó el rubio. Severus pestaño un par de veces más aún sorprendido
- Y... Esta hija es...
- No le vamos a decir nada más
- Bueno, haré el hechizo, solos los recuerdos de esta semana ¿verdad? - ambos jóvenes asintieron y cerraron los ojos. De la varita del profesor salió un hilo de energía que impacto de lleno en la frente de Hermione, dejándola inconsciente al instante
-0-
- ¿En serio crees que fue lo correcto? - aunque con sus labios decía cosas, la conversación mental con su ahijado fue un poco diferente
- No lo sé, pero no voy a perder estos recuerdos, me conozco bastante bien como para saber que si la olvido, no habrá idea o sueño efímero que me haga pelear por ella, sin estos recuerdos sería un cobarde, abrazado a las órdenes de un apellido y ella no buscará a una rata como yo- Hermione respiraba con calma ajena a todo lo que pasaba a su alrededor, con la cabeza recostada en el pecho de Draco esperando despertar
- No hace falta decir que llevas una responsabilidad muy grande, tendrás que callar muchas cosas Draco y el silencio... a veces enloquece- advirtió con una voz casi amenazante
- Los Black somos buenos ocultando cosas
-Eso espero- no era una amenaza aunque lo parecía, era solo las palabras de un hombre dispuesto a conocer un buen futuro - ¿Ahora que les diremos a todos?
- En el futuro me dijiste que habíamos contado algo sobre un concurso de duelistas
- ¿Y les creyeron?
- Lo mismo pregunté, tuvimos también que modificar sus recuerdos un poco
- Tiene más sentido, lo haré yo y así será más creíble - Severus le pasó un pequeño tubo de vidrio que él puso cerca de la nariz de la Gryffindor para que el hechizo funcionara - Dale unos mínutos, despertará y sabrá que fueron a un evento privado, un hechizo la lastimó, quedó inconsciente y los descalificaron, me iré y haré algo similar con sus amigos - el pelinegro salió sin despedirse dejando a los jóvenes solos y deslizándose con elegancia hasta llegar a sus objetivos, todos reunidos en la enfermeria
-0-
Hermione despertó, sintiendo un punzante dolor en el costado, el hechizo de esa bruja la había hecho caer sobre unas rocas y todo le causaba dolor
- Por fin despiertas Granger, en cualquier momento empezarían a salirme raíces - la irritante voz de su supuesto compañero le llegó a los oídos y lo único que pudo hacer fue amenazarlo con la mirada ya que su cuerpo estaba descompuesto
- Mejor ni hables hurón desteñido, que por tu culpa estoy como estoy- toco su cabeza y la presionó, como si eso aliviará algo
- Perdón, que culpa tengo de que no sepas hacer un simple hechizo de protección - tenia que fingir que no le importaba pero aunque el dolor solo era efecto de la poción parecía realmente estar afectada, tuvo que retenerse a sí mismo de atraparla cuando la vio tropezar por el mareo y sujetarse al escritorio
- Tienes toda la culpa, debías protegerme no usarme de escudo, ¿qué clase de compañero hace eso? - reclamó irguiendo la espalda
- Uno que aprecia la vida - sonrió de lado y arqueo la ceja, apenas despertaba y ya estaban peleando si ella recordara algo fuera diferente
- Olvidalo, hablar contigo es una perdida de tiempo, una patética escuza de mago incapaz de defender algo que no sea su propio trasero o ¿no? - dijó revisando los estantes, recordaba llegar allí, el mago responsable de los heridos los apareció en Hogwarts y en lugar de llevarla a la enfermeria, busco a Snape. Tenía recuerdos un poco borrosos seguro debido al golpe y al reciente desmayo, recordaba pasar estos días encerrada en su habitación para no toparse con el rubio y como habían sido bastante buenos en los primeros eventos en solitario, pero cuando los pusieron juntos, fue de mal en peor, sus hechizos no se sincronizaban, mientras el atacaba ella los esquivaba, eran incapaces de cubrirse las espaldas, jamás hablaban, todo mal, y el malestar era tal que los recuerdos ni siquiera eran muy claros
Draco sonrió, se merecía el insulto, un poco tarde si, pero se lo merecia, también maldecia a su padrino por ser tan bueno en hechizos y pociones, ella parecía tener implantada toda una serie de recuerdos que él desconocia y por cómo le habla Severus no hizo nada por su afinidad con la Gryffindor, eso le dolió, parecía que ella simplemente lo despreciaba más
La vio salir sin despedirse, de seguro con planes de buscar a sus amigos y contarles lo infeliz que fue su semana imaginaría. Debería dejarla ir, que se calmaran las aguas y luego poner su plan en marcha. ¿Pero qué plan? Si apenas y si era capaz de alejar la mirada de ella
- No me estarás siguiendo ¿verdad? - murmuró cuando por fin escucho los pasos sigilosos del chico
- Granger pensé que aquí el presuntuoso era yo. Sabes el mundo no gira alrededor de ti, sabelotodo- fingió demencia y con el orgullo que le quedaba abandono su escondite y caminó a su lado
- No soy presuntuosa
- Si, si lo eres
- No, no lo soy
- Si, si lo eres
- No, no lo soy
- ¿Sabes qué? Tengo mejores cosas en las que perder mi tiempo
- Pues hazlas y vete - invitó moviendo el brazo a su costado, alejándose unos pasos del muchacho
- Lo haría pero admitamoslo te prefiero a tí- en un ágil movimiento la tomó de la cintura y la pegó su cuerpo, manteniendola prisionera entre la pared y sus brazos, hundió su nariz en el cuello de la castaña, perdiéndose en su olor, dulce, acaramelado el mismo que llevaba su versión adulta
- ¿Q-qué haces? - la voz le salió entrecortada, ¿en dónde estaba su varita?
- Lo has olvidado - susurró cerca de sus labios pero sin dejar de verla a los ojos, sus ojos que parecían más confundidos que otra cosa, claro, a Hermione Granger no todos los días se le acerca un rubio arrogante y guapo de hipnóticos ojos grises y trata de... ¿atacarla? Ya ni ella sabía
- ¿De qué hablas? Mira si es otra de tus apuestas... - Hermione pareció volver a pensar con coherencia y recordó ese efímero momento en que ambos habían juntado sus bocas años atrás, pensó que lo había olvidado pero ahí estaba, hasta odio tener tan buena memoria por un segundo y tenerlo tan cerca no ayudaba a deshacerse de esos recuerdos
- No lo es- Hermione quiso zafarse pero ni siquiera había sentido cuando él la había tomado de la cintura impidiéndole salir
- Entonces sueltame - dijó con rabia, mirándo desafiante a su captor
- Dejame besarte - Pidió en un susurró profundo y áspero que le erizo la piel a la castaña, ¿Por qué eso le sonaba familiar?
- Definitivamente, estas chiflado, ¿también te golpearon la cabeza? Malfoy, soy Granger, Gryffindor, la empollona de siempre, quien te rompió la nariz, la pelos de arbusto, la rata de biblioteca, ¿Quieres que continue?
- Yo podría hacerlo mejor - continuó con voz tranquila, acariciando cada palabra que salía de sus labios - Eres Hermione Granger, la bruja más inteligente, valiente y hermosa que he conocido, una leona capaz de hacerle frente a cualquiera, tu cabello no tiene nada de malo, es indomable y atrevido, llamame masoquista pero cuando me rompiste la nariz, fue muy sexy- Hermione lo miraba impactada, ese no podía ser el rubio de Slytherin que la ha fastidiado durante años, él nunca le diría algo tan dulce, él verdadero Draco Malfoy no era capaz de provocarle sonrojos y mucho menos hacer latir su corazón con la fuerza que sentía en su pecho- Hermione Granger, es maravillosa- dijó acortando la distancia que los separaba y dejando un suave beso en los labios, al que ella sorpresivamente respondió sin chistar
Era dulce, suave, todo lo contrario a lo que esperaba de él, a lo que había sentido antes, acariciaba su cintura con una mano y con otra delineaba su perfil encontrándose con los rizos de su cabello y las ahora rojas y tibias mejillas, era muy diferente a como lo recordaba, porque obviamente lo recordaba, no iba a olvidar que un día de estupidez extrema el rubio la beso y ella correspondió con la misma fuerza y gusto, exactamente como ahora, y menos lo olvidaría después de ésto, sus manos enredandose el cabello de él inconscientemente le gritaban que esta vez no podrían hacer como si nada, los suaves mordiscos que él daba a sus labios le avisaban que eso volvería a pasar y muchas veces más de las que le gustaría, no podía resistirse, era como si su cuerpo gritara que estaba bien más que bien
- Vaya, eso sí que no me lo esperaba- se separaron al instante por reflejo, vieron a Theo y a Luna frente a ellos, ella riendo bajito con las mejillas rojas y él con una sonrisa casi maligna
- ¿Qué haces aquí, Nott? - espetó el rubio guardando sus manos en los bolsillos alejandose de la castaña. Había metido la pata y bastate, no se arrepentia pero tal vez no fue tan buena idea
- Así saludas a tu mejor amigo casi hermano, después de una semana sin verlo, que horrible y despreciable eres Malfoy - le contestó el castaño con una sonrisa, mientras le aplastaba las costillas en abrazo demasiado efusivo para ser de él
- Sabía que ibas a estar bien. Ron y Ginny no me creían pero yo sabía Draco no dejaría que te pasara algo malo en los duelos - aseguró Luna abrazándola
- Aja... Como no. Todo lo contrario por su culpa casi me matan - Luna la miró incapaz de creerle, Draco no sería capaz
- No fue mi intención, lo lamento Granger- le dijó tratando de calmar las aguas con ella
Y parecía que nadie iba a mencionar lo del beso así que mejor prefieron olvidar el tema
- El profesor Severus nos avisó, estábamos en la enfermería así que pensamos que querrían ir- informó la pequeña rubia
- ¿Por qué?
- La mini-weasley se cayó de la escoba - Hermione abrió los ojos asustada- Ella está bien solo se desmayó, pero Blaise...
- ¿Qué tiene que ver Blaise en todo esto? - preguntó Malfoy
- Oh, cierto, no lo saben. Blaise y Ginny son novios ahora- Draco pensó que sería una broma, era imposible que ese par se hubieran juntado en tan poco tiempo y sin que él hiciera algo - Lo que importa es que trato de salvarla de la caída, pero resbaló y recibió el golpe, esta muy mal y aún no despierta- dijó con su voz apagandose cada vez más
- En seguida vamos - avisó la castaña y en contra de sus propios instintos los empujó a irse y se quedó con Draco
- Oye... - comenzó el rubio
- No. Mira, esto... - Draco la interrumpió
- Déjame a mí. Quiero que sepas que lo siento. No quería hacer eso, bueno la verdad es que si, pero no de esa forma, sé que piensas que soy repugnante y realmente una persona despreciable y te entiendo, pero quiero pedirte disculpas, no solo por forzarte a besarme, también por todo lo que te he hecho y dicho, era un niño inmaduro, tonto e influenciable, jamás tomé mis propias decisiones, créeme que si así hubiera sido todo fuera diferente o tal vez no, quien sabe. Pero estoy dispuesto a cambiar y dejar atrás muchos demonios, no recuerdo mucho de esta semana pero prometo que es la última vez que me porto como un idiota contigo
Hermione pestaño varias, no se lo creía, ese no podía ser su arrogante nemesis
- ¿Cómo se que ésto no es un truco, para una de tus jugarretas? - podía ser muy desconfiada
- ¿Fingir redención para luego traicionarte?Tsk. Sabes que tengo más imaginación que eso - afirmó con suficiencia
- No sé, si creerte ¿Sabes que en los pasillos te dicen lengua de plata?
- ¿Y tú entiendes, porqué? - sonrió de lado, pasando la lengua sobre sus finos labios
Las mejillas se Hermione tomaron con color carmesí demasiado fuerte, definitivamente estaban hablando de cosas diferentes
Draco extendió su mano, esperando que ella lo acepte, parecía algo trivial, pero sería un gran paso
- Si de verdad quieres que nos llevemos bien, tendrás que probarlo, y empezarás por no volver a decir cosas como esas frente a mí
- Hecho- probaría que podían llevarse mejor de lo que pensaban
- Hecho- Hermione apretó con sutileza la mano delgada y pálida del chico, muy a contraste con la suya, sintió el apretón de él y una pequeña descarga eléctrica, le atravesó el cuerpo, sútil y placentera, capaz de despertar ciertas maripositas que conocen muy bien los románticos enamorados pero... ella no.
