Ascenso al estrellato
Capítulo 22 PARTIENDO CON UNA SONRISA: LA VOLUNTAD DE YAKUMO
alexzero: Espero hacerte llorar como Maria Magdalena.
Zafir09: Espero que te guste el siguiente capítulo.
SAMUROCK Y PENTAGRAMA 2.0: Lamentablemente de esto trata el capítulo.
uchiha1111: Aquí tienes.
NaruHina The Last: Vas a ver que sí.
OTAKUFire: Le atinaste a lo que iba a hacer este capítulo. Madara no es gay.
Miguel Arenas: Sasame no es mala, solo esconde algo vergonzoso.
Nagato y Yakumo pasaban una tranquila noche de invierno en su apartamento. El peliazul tenía en sus manos una sortija y la castaña caminaba débilmente a su cama.
-Estoy muy exhausta, quiero dormir-dijo la mujer con una mirada de sueño.
-Mi amor, ¿puedo platicarte de algo?-.
-Sí, ¿qué pasa, cariño?-preguntó la Kurama curiosa.
-No tenemos mucho tiempo y no quiero arrepentirme de hacer esto demasiado tarde, así que lo haré de una vez por todas-dijo decidido Nagato.
El chico se paró y arrodilló frente a la mujer para su sorpresa y fascinación. El sujeto andaba una caja pequeña y dentro de ella estaba una sortija muy hermosa.
-Esta es la misma sortija que mi padre le dio a mi madre cuando le propuso matrimonio. Por favor Yakumo, ¿quieres casarte conmigo?-propuso muy ilusionado el chico.
La pobre mujer lloraba de alegría porque jamás creyó vivir para ver este momento y abrazó delicadamente a su novio.
-Claro que sí, acepto. Quiero ser tu esposa-dijo muy feliz la chica.
Ambos se dieron un delicado beso para consumar su amor, sabiendo que el final de eso se acercaba. Al día siguiente, los avisaron a sus amigos más cercanos para que los acompañaran a la boda civil y religiosa que se realizaría el mismo día.
Los únicos que lograron ir en ese momento tan feliz fueron Hinata, Naruto, Hanabi, Konohamaru y Naruko que tenían tiempo disponible y no iban a perderse este maravilloso evento.
Yakumo había sido maquillada por las tres chicas que la habían acompañado y se veía muy hermosa para estar muy enferma y demacrada.
-Ay querida, te miras muy bella-decía Hanabi muy feliz.
-No puedo creer que me vaya a casar-susurró muy emocionada la mujer desahuciada.
-Nagato es un gran hombre y me alegro que unas tu vida a la suya-le dijo Naruko de corazón.
-Es gracioso que lo digas porque no viviré el tiempo suficiente para tener un matrimonio normal-sonrió Yakumo ante la situación cruda.
-No digas eso, quizás haya un poco más de tiempo-le contradijo Hinata algo espantada.
-No lo sé, amiga. Quizás no sea así-presintió la castaña.
Ese día, la novia había tenido unos malestares muy agudos, aunque no dijo algo al respecto.
-No pienses en nada más, solo ve al altar y acepta ser la esposa de Nagato-le apoyó la pelirroja al respecto.
Mientras tanto, Nagato se moría de nervios y sus dos acompañantes estaban tratando de tranquilizarlo. El novio iba de smoking y bien formal para este día tan importante.
-Cálmate, tienes que casarte ahora o te llevo a rastras allí-amenazó Konohamaru al respecto.
-Te voy a pedir que vayas al altar y hagas feliz a Yakumo-le recordó Naruto a su amigo.
-Todo por ella-sonrió más tranquilo el chico.
La boda civil y religiosa se festejó en la misma iglesia ya que querían hacerlo de una vez por todas. Yakumo solo tenía un sencillo y hermoso vestido blanco con un velo blanco.
-Yakumo Kurama, aceptas a Nagato de la Lluvia para amarlo y respetarlo en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe-dijo el abogado.
-Acepto-respondió la castaña.
-Nagato de la Lluvia, aceptas a Yakumo Kurama para amarla y respetarla en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe-volvió a decir el abogado.
-Acepto-respondió Nagato muy seguro.
-Por la autoridad que me confiere el gobierno de Japón, yo los declaró marido y mujer. Puede besar a la novia-finalizó el abogado.
Ambos se dieron un beso y los presentes aplaudieron muy felices de esa unión por la ley. Pocos minutos después, comenzó la ceremonia religiosa y el sacerdote daba su discurso de una hora haciendo su ceremonia y los rituales subsiguientes.
Era hora de entregar los anillos de matrimonio y el cura comenzó con la última parte de la ceremonia de los prometidos.
-Yakumo Kurama, aceptas a Nagato de la Lluvia para amarlo y respetarlo en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe-dijo el sacerdote.
-Acepto-respondió la castaña.
-Nagato de la Lluvia, aceptas a Yakumo Kurama para amarla y respetarla en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte los separe-volvió a decir el sacerdote.
-Acepto-respondió el peliazul.
-Por la autoridad que me confiere Dios Todopoderoso, yo los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia-.
Nagato le dio un beso muy lindo a Yakumo y esta se hallaba muy feliz porque alcanzó a casarse poco antes de su muerte inminente. Ella se sentía muy mal en ese momento, pero no se había quejado al respecto.
Después de la boda, todos iban a pasear al parque porque Yakumo no tenía la fuerza física para ir tan lejos. Los muchachos fueron a buscar un poco de comida a unas cuadras del lugar y las chicas se quedaron en el sitio.
Una suave brisa soplaba con tranquilidad en el parque de la ciudad. El ajetreo diario de la ciudad parecía haberse calmado ese mismo día por voluntad del destino. Sobre un camino cubierto por varios árboles, caminaba Naruko, Hinata, Hanabi y Yakumo, esta última siendo llevada en una silla de ruedas, mientras hablaban de forma muy animada.
La chica desahuciada mostraba una delicada y bella sonrisa, pero en su interior sentía leves dolores, algo que ella esperaba desde hace tiempo. En eso, se detienen cerca de un gran estanque donde hay varios patos con sus bebés nadando en la orilla buscando algo de comer.
-Chicas, esperen aquí. Buscaré un poco de pan en la tienda para alimentar a los patos-dijo Hinata caminado por la orilla y fue acompañada por Hanabi.
-Me parece bien, Naruko y yo te esperamos-respondió Yakumo con una sonrisa.
La ojiperla salió a buscar pan, mientras la pelirroja y su amiga miraban al lago de forma nostálgica.
-Esto me recuerda cuando era pequeña-empezó a hablar Naruko-Mi mamá solía llevarme a un pequeño estanque cerca de una residencia vacacional de la familia. Naruto y yo les dábamos de comer a los patos y a los peces del lugar. Incluso una vez, nos caímos en la orilla los dos por querer jugar con unos patitos-recordó la chica con una risita inocente
-Es lindo compartir con los hermanos esos momentos tan divertidos. Naruko, ¿puedo pedirte un favor?-pidió Yakumo con una sonrisa.
-Lo que quieras solo pídelo-aceptó la chica, pero se sorprendió al ver como Yakumo se ponía de pie con un poco de dificultad-¿Qué haces?-.
-¿Podrías…darme un abrazo…como si fueras mi hermana?-pidió Yakumo con una débil sonrisa.
-P-por supuesto, pero por un abrazo no tienes que pararte así. Debes reposar…-decía la pelirroja un poco nerviosa por esta petición mientras abrazaba a la chica.
-Eso ya no importa-susurró la castaña apoyada en el cuerpo de Naruko-Solo quería…compartir el cariño que tienen…los hermanos…-.
Justo en ese instante, Yakumo empezó a toser de forma violenta, mientras apretaba su pecho con dolor y escupía sangre con cada tosido. Naruko se alarmó y empezó a llamar a Emergencias Médicas, al mismo tiempo que Hinata y Hanabi llegaban al lugar con mucha prisa al escuchar los tosidos de su amiga.
Las personas que pasaban por ahí trataban de brindar apoyo a la chica enferma, pero nada podían hacer al respecto. Pasaron alrededor de 8 minutos hasta que una ambulancia llego y se llevó a Yakumo, con Naruko y Hinata acompañándola y realizaban varias llamadas, avisando a todos sus conocidos.
En otra parte del parque, Nagato platicaba con tranquilidad en compañía de Naruto y Konohamaru. El peliazul hablaban de como las cosas se habían arreglado con Naruko y como su amistad se renovaba poco a poco. En eso, el rubio recibió una llamada telefónica de su amada novia.
-Hola mi hermosa cantante, estaba pensando en tí cuando…-saludó el rubio muy animado.
-¡AMOR, PERDONA QUE TE INTERRUMPA ASÍ, PERO ES UNA EMERGENCIA!-respondió la chica muy nerviosa y alterada.
-¿Qué sucedió?-preguntó Naruto y empezó a escuchar lo que le dijo su novia, mientras Nagato lo miraba un poco confundido-¡¿CÓMO?! ¡¿DÓNDE ESTÁN?!-dijo el Uzumaki activando el altavoz de su celular para que Nagato escuchara.
-Nos dirigimos al Hospital General #7-empezó a explicar Hinata-Naruko viene conmigo…-.
-Entendido, relájate amor. Todo estará bien-le decía el rubio un poco más tranquilo.
-Tengo miedo Naruto-hablaba la Hyuga muy asustada-Lleguen pronto-.
-Vamos para allá-finalizó Naruto colgó el teléfono un poco alterado, mientras miraba a Nagato-Yakumo tuvo un ataque muy fuerte. La llevan al hospital en una ambulancia-le avisó el rubio a su acompañante.
-¡¿QUÉ?! ¡NO PUEDE SER!-exclamó el novio de la chica mientras se hiperventilaba.
-Relájate Nagato-dijo el rubio poniendo su mano en el hombro de su amigo-Vamos para allá, pero debes tranquilizarte-.
-Bien, ya voy Yakumo-dijo el sujeto un poco más centrado.
Los tres se subieron al carro de Nagato, este pisó el acelerador y empezó a conducir como si su vida dependiera de ello y, después de 20 minutos, llegaron al hospital con mucha prisa.
Ambos entraron rápidamente y pidieron información sobre Yakumo, donde les avisaron que estaba en cuidados intensivos. Empezaron a correr hacia la habitación y, al llegar, encontraron a Hanabi llorando mientras Konohamaru fue a abrazarla tratando de consolarla.
Nagato no quiso esperar más y entró a la habitación, donde vio a Hinata y Naruko al lado de Yakumo, la cual tenía una mascarilla que le brindaba oxígeno, pero tenía varias manchas de sangre, debido a la terrible tos de la chica. Naruto entró a la habitación y detrás de él un doctor con un expediente médico.
-Temo decirles que ya es muy tarde para hacer algo al respecto-informó el viejo doctor con una voz ronca y algo empática-Sus pulmones están colapsando y su corazón está dejando de responder al tratamiento. En cualquier momento dejara de latir-.
-¡¿NO PUEDE HACER NADA POR ELLA DOCTOR?!-exclamó Nagato tomándolo con fuerza del cuello de su bata.
-¡TRANQUILÍZATE NAGATO!-le dijo Naruto tomándolo de los hombros para relajarlo
-Está…bien…Nagato-Yakumo se retiró la mascarilla mientras un poco de sangre salía de su boca- Gracias…doctor-.
-Lo lamento mucho-fue lo último que le dijo el doctor colocándose al fondo de la habitación esperando el final.
-Yakumo, no mueras por favor-le suplicaba Naruko con mucho dolor mientras lloraba con todas sus fuerzas.
-No llores, querida amiga-tranquilizó Yakumo a la pelirroja acariciando su mejilla con lentitud-Creo…que nunca te lo dije…pero eres muy bonita…Tú y tu hermano son muy guapos-sonreía muy divertida y débil la Kurama.
-No pierdes el humor, Yakumo-sonreía tristemente Naruto abrazando a su novia que estaba llorando.
-Naruto, prométeme…que convertirás a mi mejor amiga…en una súper estrella y que la cuidarás con tu vida-.
-Yo nunca rompo mis promesas, de veras-prometió el rubio levantando su pulgar a forma de promesa.
-Mi querida…Hinata-Yakumo empezó a mirar a su amiga con una sonrisa-Doy gracias al destino que me permitió…ver cómo te convertías…en la exitosa cantante que siempre quisiste ser-.
-Todo te lo debo a tí, como a Naruto y a mis amigos y familia-le agradeció la chica tomando su mano mientras lloraba-Siempre fuiste quien me motivo a nunca rendirme-.
-Quiero que…te conviertas en una súper estrella famosa. Nunca dejes de…deleitarlos con tu hermosa voz y con tu belleza. También dile a Neji y Hanabi que busquen el amor y que los considero mi familia-le pidió la castaña por última vez.
-Lo hare por tí, Yakumo-asintió Hinata y le dio un pequeño beso en la frente a su amiga para después buscar refugio en los brazos de su novio.
-Nagato-el mencionado tomó la mano de su amada con mucho dolor en su corazón-No llores mi amor…me gustaría verte sonreír una vez más-.
-Solo por tí, si permaneces a mi lado, siempre voy a sonreír-le respondió Nagato le mostraba una sonrisa cubierta con lagrimas.
-Siempre estaré contigo…tú hiciste mi horrible vida un paraíso…me diste el amor que tanto necesitaba…y ahora puedo…irme en paz…-.
-No me dejes, te necesito a mi lado-suplicaba Uzumaki con mucho dolor.
-No te preocupes…-Yakumo se giró hacia Naruko, la cual la miraba con mucha tristeza-Naruko, necesito que me ayudes…con un último favor-.
-¡LO QUE SEA, SOLO PÍDEMELO!-dijo chica, pero se sorprendió cuando Yakumo tomó su mano y la unió con la de Nagato.
-Hace tiempo, Nagato me hizo…la chica más feliz del mundo…pero siempre supe que no podría…devolverle el favor…necesito que tú te encargue de eso por mí-.
-¡¿Yo?! Pero…-decía muy consternada la Uzumaki.
-En tí confió mas que en nadie, linda-.
-¡NO, NO PUEDO! ¡YO NO...!-decía muy insegura la chica.
-No te conocí mucho tiempo, pero has cambiado...de la niña caprichosa...y arrogante que eras...te has convertido en...una mujer muy buena y amable. Nagato puede ser un poquito…cabeza dura y olvidadizo…siempre asegúrate que desayune bien…todos los días has que despierte…con una sonrisa…y todas las noches, que duerma viendo una peli...-.
-Yakumo…¡NO TE VAYAS!-decía Naruko incrédula de lo que su amiga le encomendaba.
-Y entrégale…el amor que tanto necesita…y él te entregara el amor que tanto necesitas tú-Yakumo miró a Nagato por última vez-Prométeme que serás feliz, hazlo por mí-.
-Te lo prometo mi amor-respondió Nagato dándole un beso en los labios muy corto.
-Los amo a todos…con todo…mi corazón…Nagato, gracias por...hacerme tu esposa...te amo-.
El pitido de una máquina sonó en la habitación anunciando que el corazón de Yakumo se había detenido para siempre. En su rostro no había miedo, ni tristeza, sino una amplia y hermosa sonrisa, pues había partido de este mundo con felicidad.
En eso, Hinata empezó a llorar con mucho dolor mientras Naruto la sostenía en sus brazos y trataba de mantenerla tranquila. Naruko no pudo soportar el dolor y cayó de rodillas al suelo sin soltar la mano de su querida amiga, dando gritos de dolor y llanto ante su partida.
Nagato solo pudo besar la mano de Yakumo para después imitar a Naruko, pero sus lamentos eran más fuertes y contundentes. En el pasillo, Hanabi se aferraba al pecho de Konohamaru sollozando muy amargamente, mientras el chico la abrazaba con mucha fuerza.
Aunque el lugar se había llenado de dolor y tristeza, esa tarde a las 6 horas con 30 minutos, Yakumo Kurama partió del mundo de los vivos, pero lo hizo feliz de saber que su vida fue la mejor en compañía de las personas que le entregaron su amor.
Las horas pasaron y Naruto le habló por teléfono a Kakashi para hacerle saber esto y que detuvieran las grabaciones de Hinata de forma temporal.
-Naruto, ¿qué pasa?-saludó Kakashi en su apartamento.
-Te hablo para decirte que la amiga de Hinata acaba de fallecer. ¿Te acuerdas de Yakumo Kurama, la chica de la silla de ruedas? Ella fue la que se murió-le avisó Naruto.
-Ay no, esto significa que ella no está en condiciones de grabar. Vamos a avisar a la prensa después del sepelio para evitar molestarla y que los fans entiendan y envíen sus condolencias-afirmó Kakashi al respecto.
-¿Va a poder venir al funeral?-preguntó el Uzumaki al respecto.
-Creo que sí, no hay mucho que hacer en la disquera-.
-Le mando un mensaje diciendo el lugar del funeral-avisó el rubio.
-Ok, allí espero-.
Todos le marcaban a los más allegados a Yakumo para que fueran al funeral. El cuerpo de la chica fue trasladado al día siguiente al hogar de los Hyuga a dos horas de la ciudad de Konoha.
-Ya todos fueron avisados de la muerte de Yakumo, van a ir a la casa de tus padres para el funeral, mi amor-le informó muy delicadamente Naruto.
Hinata asintió y solo abrazó a su novio porque tenía el corazón roto por la inminente muerte de su mejor amiga.
-Yo siempre supe que esto iba a suceder. Lo que nunca pensé fue que esto me fuera a doler tanto-susurró muy deprimida la chica.
-Bebé, Yakumo ya no sufre más dolor ahora-le consoló el Uzumaki a su novia.
-Lo sé, espero que se haya reunido con sus padres donde quieras sea que esté ahora-dijo la cantante un poco resignada.
La gente del pueblo donde vivía Yakumo y Hanabi fueron a darle las condolencias a las hermanas Hyuga. Neji llegó de emergencia al sitio porque se enteró de la trágica muerte de su antigua amiga.
-Neji-dijo Hinata muy triste y se lanzó a abrazar a su primo.
Hanabi estaba cerca y fue a saludar con un abrazo a su primo. Los tres eran muy cercanos a la Kurama desde que eran niños y Yakumo los consideraba como su familia.
-Dime una cosa, ¿sufrió mucho?-preguntó Neji preocupado.
-Ella murió con una sonrisa y se despidió de tí-recordó la peliazul.
-Y ese día ella me habló por teléfono, de haber sabido que sería la última conversación que tendríamos, habría alargado la charla-dijo el Hyuga algo culpable.
-Cuéntame que te dijo-pidió Hanabi curiosa para olvidar un poco el momento amargo.
-Bueno...-.
Flashback
Neji se terminaba de dar una ducha y el teléfono sonaba cerca de la cama. El chico contestó y se fijo que era el número de Yakumo.
-Bueno-.
-Neji, ¿estoy interrumpiendo algo?-preguntó una voz conocida para el Hyuga.
-Yakumo, no. Estoy solo, ¿deseabas algo?-dijo el castaño curioso.
-No, solo quería charlar sobre algo-le dijo la castaña con un tono jovial y alegre.
-Te oyes más saludable que antes-notó Neji al respecto.
-Quizás me sienta mucho mejor-habló muy bromista la chica.
-¿Qué deseabas decirme?-preguntó Neji curioso al respecto.
-¿Te gusta Karin?-cuestionó Yakumo al respecto.
-B-bueno, ¿por qué me estás diciendo eso?-habló el castaño muy nervioso.
-Neji, te conozco como la palma de mi mano. Te preocupas por ella más que nadie y procuras su bienestar-.
-No sé, ella desconfía de los hombres por culpa de Sasuke y cerró su corazón para el amor-dijo el muchacho algo desanimado.
-Karin solo tiene el corazón roto, pero eres el único que puede sanarla de esa terrible desilusión. Quizás ella piense que no está a tu altura al haber sido una amante de alguien tan malo como su ex-dedujo la chica al respecto.
-No lo había visto de esa forma-.
-Nene, ve tras ella. No tengas miedo de intentarlo, recuerda que tienes gente que puede ayudarte-animó la Kurama al respecto.
-Creo que consideraré seguir tu consejo-sonrió el chico.
-Neji, cuídate mucho. Siempre te he querido como a un hermano mayor, espero que algún dia seas muy feliz con Karin-se despidió Yakumo.
-Cuídate Yakumo-dijo Neji de forma extrañada y la chica colgó de repente.
Flashback fin
-Esa Yakumo, siempre pensando en todos más que en su persona. ¿A qué hora fue la llamada?-preguntó Hinata sonriendo melancólica.
-A las 7:00 de la noche-respondió Neji al respecto.
-E-espera un minuto. Yakumo murió a las 6:30 pm. No es posible-dijo Hanabi sorprendida.
-Y dices que se oía alegre y muy jovial como antes. El último día que vivió estaba muy debilitada y sin fuerzas para hablar-mencionó Hinata con algo de miedo.
Neji buscaba en su teléfono y estaba una llamada del numero de Yakumo a esa hora, dejando en shock a los tres Hyuga.
-¿Será posible que...?-se preguntó muy horrorizado Neji.
-No sé si sea relevante, pero unos 10 minutos después de que se anunció la muerte de Yakumo me pasó algo muy extraño-empezó a relatar Hanabi.
Flashback
Hanabi estaba sola porque Konohamaru había ido por un café para la chica, pues quería relajarla un poco y ella necesitaba un momento a solas. La Hyuga lloraba y se cubría la cara, mientras lloraba un poco por la reciente muerte de su amiga Yakumo.
Una mano misteriosa de una chica se posó en el hombro de Hanabi y se escuchaba una voz jovial y con mucha dulzura a la castaña de ojos perlados.
-Pequeñita, te quiero mucho. No juegues con los sentimientos de Konohamaru, cuídate y siempre estaré a tu lado-.
Hanabi se volteó sumamente espantada y no había nadie en el lugar. Konohamaru llegaba al sitio con un café exprés y unos panes para endulzar el amargo momento.
-¿Pasa algo, linda?-cuestionó extrañado el chico.
-No, nada-decía algo extrañada la chiquilla.
Flashback fin
-Clarito escuché a Yakumo hablarme al oído-decía pálida la Hyuga.
-Oigan, esto me está dando miedo. Sé que a Yakumo le gustaban un poco las bromas, pero no creo en fantasmas-confesó Hinata al respecto.
De repente, el celular de la cantante sonó y había un mensaje de texto de un número privado que decía: No me he ido aún, Princesa Byakugan. Atte. Señorita Ilusión.
Esto puso pálida a Hinata debido a que solo ella conocía ese nombre artístico de Yakumo ya que la fallecida era buena con los trucos de magia de ilusiones en su niñez y adolescencia.
-Mejor no sigamos hablando de este asunto y no mencionemos lo que platicamos a nadie, ¿entendido?-propuso Neji al respecto.
Las dos hermanas Hyuga asintieron al respecto y el asunto de las experiencias sobrenaturales dudosas no se discutió por el momento.
Por su parte, Minato y Kushina habían llegado al sitio porque sus hijos eran cercanos a la fallecida y, en segundo plano, estarían los padres de Hinata en el sitio. Solo habían tenido algunos asuntos de negocios en el pasado, pero ahora sus primogénitos unían a ambas familias.
-La familia Hyuga tiene buenos gustos por la arquitectura-analizaba Kushina al respecto.
-Lo mismo digo, ¿dónde estarán nuestros hijos?-se preguntó el rubio curioso.
De repente, vieron a Naruko junto a su hermano mayor en un sillón. La chica se veía muy mal, pero un poco más tranquila al respecto. Sus padres llegaron y la pelirroja joven fue a recibirlos con un abrazo fuerte.
-Ay mi vida, ya pasó, ya pasó-le decía maternalmente Kushina a su hija.
-Gracias mamá, me alegra ver que pudieron hacer un espacio en su agenda para venir-dijo Naruko con una sonrisa.
-No podíamos dejarte sola-le respondió Minato alborotando el cabello de la joven chica.
-Mami, papi, los quiero-les habló muy feliz la chica porque los necesitaba para ese momento.
Karin llegaba en su carro al lugar y paseaba maravillada al ver los jardines de los Hyuga. Le gustaban mucho las flores que cuidaban los jardineros de la familia de Hinata. En eso vio a Neji solo en una de las bancas del sitio y se sentó a lado del chico.
-Hola Neji-saludó la Uzumaki con una sonrisa.
-Oh, llegaste siempre-decía muy sorprendido el chico.
-Estaba cerca de la ciudad y vine para verlos-explicó la pelirroja casualmente.
-Ya veo-dijo simplemente el chico.
-¿Cómo has estado?-preguntó la pelirroja curiosa.
-Bien, ando trabajando, pero me tomaré un tiempo de descanso-contó el ojiperla.
-Que bien-.
Ambos se quedaron callados y no sabían de que hablar al respecto. Querían estar allí, pero el silencio era muy incómodo.
-Neji, perdóname-le dijo de repente la Uzumaki.
-¿Por qué tienes que disculparte?-preguntó el sujeto extrañado.
-Cuando nos conocimos, yo estaba en un tiempo donde no deseaba saber de nadie y necesitaba estar sola. Me porté muy distante contigo y solo querías ayudarme-confesó la mujer al respecto.
-No te preocupes, te entiendo-respondió el chico.
-Eres un buen sujeto, Neji. Me agradas mucho-se levantó en ese instante la mujer y empezaba a caminar.
-¿A dónde vas?-preguntó el Hyuga consternado.
-Perdón, me tengo que ir. Esto es un error-dijo muy angustiada la pelirroja.
-Aguarda-le pidió el chico y ella salió corriendo.
La Uzumaki cruzó los jardines y las regaderas del lugar se encendieron como por truco de magia, dejando empapada a la mujer.
-¡LO QUE ME FALTABA, MALDITA SEA!-exclamó al cielo la Uzumaki.
Ella empezó a llorar un poco y Neji la cubría con su saco en cuanto las regaderas se apagaron.
-Es la hora de regar las flores-le dijo el chico.
-Todo me va mal, soy un asco. No merezco que alguien como tú se preocupe por mí de esa forma-susurraba la chica muy deprimida.
Neji recordó la conversación extraña y algo perturbadora que tuvo aparentemente con Yakumo el dia de ayer, y empezó a confortar a la mujer.
-Karin, yo me preocupo porque me importas. Eres una hermosa y agradable mujer, soy tu amigo y no pienso dejarte sola nunca más-le aseguró Neji al respecto.
-No te merezco-se negaba la Uzumaki en lágrimas.
Sin más que hacer, Neji le clavó un beso muy apasionado a la chica rota y esta abrió los ojos por la sorpresa, pero los cerró lentamente. En ese momento, Hinata iba sola para despejarse un poco de la situación amarga en su vida, pero se sorprendió al ver a su primo besando a la prima de Naruto.
-No...puede...ser-susurró muy sorprendida y alegre la mujer.
Hinata sabia que su primo había roto hace dos años con su ex novia, después de una tremenda desilusión cuando se enteró de que la chica no lo amaba como él quería.
-Neji, espero que tengas buena suerte. Yo te apoyaré cuando necesites algo-le deseó la peliazul en voz baja y se fue del sitio con una sonrisa que endulzó el momento amargo.
Los dos sujetos se separaban por la falta de aire y Karin se quedó horrorizada porque se sentía muy atraída a Neji y eso no le gustaba.
-No, esto no puede suceder-decía la chica muy nerviosa y miedo.
-Oye, no te preocupes-.
-No quiero volver a salir herida, no quiero volver a ser la amante y no ser correspondida. No deseo que solo me vean de noche y a escondidas de todos, y que me busquen cuando quieran sexo-decía la pobre mujer reabriendo sus heridas.
Neji acariciaba la cara mojada en las lágrimas de la pelirroja y esta alzó la vista para ver la mirada comprensiva del chico.
-Karin, me gustas mucho. No quiero una amante como tú piensas, soy un hombre que quiere pasar su vida al lado de una buena mujer-le declaró seguro el Hyuga.
-No soy una buena mujer, una vez traicioné a Naruto por estúpida. No merezco a alguien tan bueno y noble como tú; eres todo un caballero y no deseo que desperdicies tu vida al lado de una mujerzuela como yo-le dio a conocer su inseguridad la pelirroja.
-Eres una boba, supe de ese incidente. ¿Recuerdas que yo te conocí por eso? Puedes ser todo un caso, pero eso es lo que me gusta de tí: Eres fiel al hombre que les has entregado tu cuerpo y alma-.
-Yo búsqueda tanto de una relación destinada al fracaso y tengo miedo de volver a sentirme así-admitió la chica muy deprimida.
-Solo te pido una cosa: Déjame mostrarte que puedo hacerte feliz y darte el lugar que siempre has deseado. No quiero que seas una amante, sino mi novia frente a todos, ¿me entiendes?-le propuso Neji a la mujer.
-No sé que decir, tengo miedo-.
-Solo déjate llevar un poco y déjame el resto a mí-le aseguró el Hyuga.
-Bien, solo te daré una oportunidad-suspiró Karin esperando que todo saliera bien.
-Verás que no te arrepentirás de esto-le alentó el Hyuga y se llevó a la Uzumaki a un lugar especial para que se cambiara de ropa porque estaba mojada.
Por su parte, Nagato había salido a otro sitio de la mansión porque quería tomarse un respiro. Dentro del fondo de su ser, él sabía que este día llegaría aunque jamás estuvo totalmente listo para el día de la partida de su novia.
-Me haces tanta falta-susurró el peliazul.
-Nagato, hola-se escucho la voz conocida de una mujer atrás de él.
Nagato no volteó a ver porque sabía que era Naruko que estaba cerca de allí. Ella se puso a su lado y miraba las estrellas con él como lo hacían en su niñez.
-Esto me trae muchos recuerdos-mencionó la pelirroja al respecto.
-Lo sé, fue hace tanto tiempo-.
-Nagato, lo siento tanto-le dijo la Uzumaki muy triste por el chico.
-No te preocupes, estaré bien-habló con mucha tristeza el chico.
-Soy tu mejor amiga, si algún día necesitas algo de mí, tú solo llámame-le dio a saber el Uzumaki.
-Gracias, Naruko-sonrió muy triste el sujeto.
Los dos se quedaron callados un tiempo porque no querían hablar realmente, pero deseaban la compañía mutua en ese momento.
-Mis padres llegaron a acompañarnos. ¿Van a llegar los tuyos?-preguntó la Uzumaki curiosa.
-Vienen en la madrugada, a mi mamá le agradaba mucho Yakumo y le dolió su muerte. Tú tío Nagato los dejó ir para el sepelio-dio a conocer al respecto el chico.
-Hace tiempo que no los veo a los tres. Será agradable saludarlos, mi padrino Jiraiya les apodaba "Los Huérfanos de la Lluvia"-recordaba la Uzumaki.
-Por cierto, él va a llegar. Habló por teléfono, aunque le incomoda que solo llegue por las mujeres-se quejó el chico al respecto.
-Lo sé, lo sé, mi papá dice lo mismo. No es bueno que estes solito, vamos adentro-le invitó la pelirroja con una sonrisa para el chico.
Nagato recordaba unas palabras que Yakumo tuvo hace un tiempo con respecto a la Uzumaki y su comportamiento.
-"Naruko ha cambiado mucho en este tiempo, solo era una niña con poca experiencia en la vida. Ahora ha entendido todo sobre lo que realmente le importas y por eso ella querrá hacerte feliz por todo lo malo que te hizo en el pasado, a costa de su propia felicidad"-la voz de la mujer muerta sonaba en su mente.
-"Yakumo, no sé si pueda ser feliz. Solo dame tiempo y no sé que pueda suceder en mi vida"-pensó el sujeto por su situación.
Mientras tanto, Kushina veía espantada el cadáver de Yakumo por un extraño motivo y fue a ver a su marido.
-Oye mi amor, la novia de Nagato se parecía mucho a mí, excepto en el cabello-comentó perturbada la Uzumaki.
Minato se fijó en la foto de la chica muerta y coincidió con la opinión de su mujer: Si tenían un parecido físico algo preocupante.
-No se te ocurra decirlo o te mato-pidió el Namikaze mucha discreción.
-De acuerdo-.
En ese momento, Kushina vio al matrimonio Hyuga y le avisó a su esposo para ponerlo al tanto.
-Mi amor, allí están los padres de Hinata. Vamos a hacerle platica y entablar una relación con ellos-le susurró la mujer a su esposo.
-Me parece bien, vamos-afirmó el sujeto en voz baja.
El matrimonio Hyuga estaba sentado en un sitio de la cabeza y vieron llegar a los padres de Naruto al lugar.
-Buenas noches, es un placer verlos por fin, aunque las circunstancias no fueran más agradables-saludó educadamente Minato.
-Los entiendo-asintió Hana Hyuga, la madre de Hinata.
-No hemos tenido la oportunidad de platicar de negocios alguna vez ya que siempre mando a mis representantes. Soy Hiashi Hyuga para servirles-se presentó formalmente el sujeto serio.
-"Este sujeto tiene cara de estreñido"-pensó Kushina al respecto.
-"Esta mujer tiene una cara de que desea ver arder el mundo"-pensó al mismo tiempo Hiashi.
-"Guau, el padre de Naruto esta bien guapo"-pensó sonrojada Hana.
-"La mamá de Hinata se conserva muy bien para su edad"-pensó Minato impresionado.
Mientras los empresarios platicaban "casualmente", Naruto estaba a solas con su novia. Ella era abrazada por su pareja porque deseaba su cariño en este dia tan difícil.
-Hinata, ya viste a tus padres platicar con los míos-le susurró Naruto a su novia.
-Espero que no ocasionen problemas, tus papás son algo caóticos y los míos son demasiado recatados-declaró muy preocupada la peliazul.
-Algún día tenían que reunirse, las familias se están mezclando mucho últimamente-mencionó el sujeto.
-Y van a seguirse mezclando, acabo de ver a Neji y Karin besándose en el jardín-le contó la ojiperla a su novio.
-Mi prima y tu primo, creo que es el destino que los Uzumaki y los Hyuga se conocieran-sonrió divertido el rubio.
-Lo mejor que es Karin se dio una oportunidad de ser feliz, ella sufrió demasiado con Sasuke y Neji quiere hallar el amor después de romper hace tiempo su compromiso-dijo Hinata sonriendo por ambos corazones unidos por el hilo del destino.
Por su parte, la familia de Obito Uchiha llegaba al lugar bien custodiada por Akatsuki y los lugareños sudaban frío porque los sujetos daban miedo.
-Mi amor, no es necesario que tus gatos nos acompañen todo el tiempo-se quejó Rin.
-¡NO SOMOS SUS GATOS, SEÑORA UCHIHA!-reclamaron los Akatsuki.
-Yo apoyo a mamá, no debieron venir-dijo Madara algo fastidiado.
De repente, Rin vio a Kakashi a lo lejos y fue a paso veloz hacia donde estaba.
-¡MALDITO ABANDONADOR DE NIÑAS POBRES!-exclamó la mujer furiosa.
Cuando Kakashi volteó, vio a un metro a la castaña corriendo hacia él y fue tacleado bastante fuerte para la sorpresa y horror de los sujetos.
-¡VOY A MATARTE, HATAKE!-zangoloteaba la mujer al presidente de la disquera y ex novio.
-¡YA ME DISCULPÉ MUCHAS VECES, NO TIENE QUE HACER ESTO CADA VEZ QUE NOS ENCONTRAMOS!-reclamó Kakashi a su ex novia.
Los Akatsuki fueron a sujetar a la señora Uchiha, que forcejeaba bastante y Obito solo suspiró porque su mujer siempre lo hacía cada vez que veían al sujeto.
-Rin, compórtate que estamos en un funeral-regañó el Uchiha a su esposa.
-P-perdón Kakashi. Es la costumbre-se rascaba la cabeza la mujer.
-Madara, ¿por qué tu madre hizo eso?-preguntó muy consternada Sasame a su novio.
-Es una larga historia, pero el sujeto es un ex novio de mi mamá-dijo vagamente el hombre aburrido.
-Disculpen, voy a ir a ver a Hinata-les avisó Rin a los presentes.
-Nosotros iremos a vigilar el lugar-dijeron los Akatsuki.
-Bien, descansen-les ordenó Obito.
Los mafiosos se fueron y Obito se fue con Kakashi a sentarse en un lugar aparte para platicar de unas cosas. Mientras tanto, Madara iba con su novia y se toparon con Naruto de forma inesperadamente.
-¿Madara? No sabía que estabas en el país-saludó el rubio sorprendido.
-Ya sabes, ando de un lugar para otro, pero me establecí recientemente en la ciudad-contó aburrido el chico.
-Guau, no sabía que tenías novia. Siempre fuiste algo mujeriego aunque no tanto como el idiota de Sasuke-recordó el Uzumaki muy indiscretamente.
-Hmm, Naruto-gruñó molesto el Uchiha.
-Soy Sasame Fuma, mucho gusto-saludó la pelinaranja.
-Vaya, vaya, no pensé que fueras a fijarte en tu propia sirvienta-mencionó asombrado el Uzumaki.
-¡¿Q-QUÉ?!-exclamó Madara en shock.
-Es un chiste, siempre fuiste muy amargado, de veras-decía muy divertido el sujeto.
-Y tú muy hablador para tu propio bien-suspiró el Uchiha aliviado al respecto.
Mientras tanto, Rin y Kagami buscaban a Hinata hasta que la vieron sentada en un sofá y fueron a darle el pésame.
-Señorita Hinata-dijo Kagami a su Idol.
La mencionada alzó la mirada y vio al par de personas que venían a apoyar en este día tan difícil.
-Hola, que bueno que vinieron-saludó muy feliz la cantante.
-Te apoyaremos en lo que necesites-sonrió la castaña muy dispuesta.
-Señorita Hinata, lamento lo de su mejor amiga-le dijo Kagami a su cantante preferida.
-Descuida campeón, estaré bien. Solo necesito un poco de tiempo-le tranquilizó la peliazul al niño.
-La entiendo, a mí no me gustaría que algo así le pasara a Mirai-confesó el chiquillo.
-Cuídala porque ella te quiere mucho-le aconsejó Hinata al respecto.
-De acuerdo-.
La noche había pasado muy rápido y al día siguiente fue el doloroso sepelio de Yakumo en el lugar donde sus padres fueron enterrados. La lluvia caía ese día y todo el pueblo asistió porque la chica era muy querida en el sitio.
Todos sentía pena por Nagato al ser el que la apoyó y amó el tiempo que le quedaba de vida. Naruko lo abrazaba y llevaba a su pecho para aminorar un poco el profundo dolor.
-Ya pasó, ya no sufre más dolor-le decía la pelirroja sin saber que hacer para volver a hacer feliz a su mejor amigo.
Kushina se dio cuenta de que su hija había cambiado mucho con el paso del tiempo y mucho de eso se debía a la influencia de Yakumo.
-"Mi amor, Nagato ahora está muy dolido. Estoy orgulloso de cuanto has madurado y algún día ustedes dos serán cercanos de nuevo"-pensó la Uzumaki con respecto a su hija.
Hinata estaba frente a todos y empezó a dar su discurso frente a todo el mundo, ya acostumbrada a estar frente a mucha gente.
-Muchas gracias por estar aquí de todo corazón. Yakumo estaría muy halagada de ver cuanto realmente se preocupaban por ella y espero que algún día la encuentre más allá de las estrellas. Siempre supe que moriría muy joven, pero aún me duele su pérdida. Ella era mi mejor amiga y me alentó a conquistar mis sueños cuando nadie creía en mí, por lo que te dedico toda mi carrera artística. Yakumo, siempre te ame como a una hermana de verdad y aún me cuesta creer que ya no estés conmigo. No sé como nunca dejaste se sonreír aún con tanto dolor y sufrimiento por esa enfermedad, siempre quise saber de donde sacabas esa fortaleza espiritual que tanto me hizo falta. Incluso la hora en que partiste, lo hiciste con una sonrisa feliz y sin miedo. Te voy a extrañar mucho, pero nunca voy a olvidar todos los momentos buenos y malos que compartimos juntas, espero que encuentres esa paz que no tuviste en esta vida-dijo Hinata y al terminar rompió en un llanto muy profundo.
-Ven, mi amor-le consolaba Naruto a su novia.
-Me jure no llorar y no pude...me duele aún-decía muy triste la chica.
Ahora era el momento de Nagato quien daba el último discurso que le correspondía por derecho. Lucía frente a todos un anillo de matrimonio que sorprendió a muchos.
-Nadie sabía esto, pero Yakumo era mi esposa recientemente-confesó el chico de cabello azul-Poco antes de morir, le pedí que se casara conmigo y fuimos a la Iglesia y al Registro Civil. Ese día fue el más feliz de su vida por lo que ella me dijo y pasamos todo ese tiempo juntos-decía con mucho dolor el chico.
En ese momento, un par de personas llegaban al sitio y veían con mucha pena y empatía al muchacho. Eran un hombre de pelo naranja en pico y ojos cafés, y una bella mujer de cabello azul claro y unos ojos miel con un poco de maquillaje.
-Cuando ella vino a mi vida, yo estaba muy destruido por dentro y no tenía nada de autoestima. Me sentía un completo perdedor y Yakumo me hizo sentir que valía algo. Ella estaba muy enferma y aún así era mucho más vivaz que yo. No tengo como pagarle la felicidad y el amor que me ofreció y jamás podré hacerlo. Lo único que tengo que decirte Yakumo es que siempre te amaré como el primer día que te vi, algún día te volveré a ver y estaremos juntos en la eternidad, adiós mi amor-fue lo último que dijo el hombre y rompió en llanto.
Las dos personas que arribaron al lugar fueron a donde estaba Nagato y lo abrazaron ya que debían estar en ese momento.
-Ya bebé, ya pasó-decía la mujer consolando al chico.
-Mamá, mi esposa esta muerta-habló con mucho dolor Nagato.
-Hijo, ya estamos acá-decía el hombre mayor apoyando a Nagato en su dolor.
-Mira, son Konan y Yahiko. Hace tiempo que no los mirábamos-señaló Kushina asombrada de que los dos llegaron justo a tiempo.
Cerca del lugar, una mujer castaña muy hermosa miraba desde lejos el funeral y caminaba por el sitio. Naruko estaba muy triste por la situación emocional de su mejor amigo y, de repente, ella miró por unos segundos a Yakumo con un vestido blanco y una apariencia muy jovial atrás de Nagato tocando su hombro para desvanecerse.
-No...puede...ser-susurró sorprendida la pelirroja.
-¿Pasa algo Naruko?-preguntó su hermano mayor curioso.
-No, nada. Es que solo estoy cansada, es todo-suspiró con sueño la pelirroja.
Aunque fueron unos segundos, ese momento se le quedó muy grabada en la mente de Naruko y no estaba segura si su cabeza estaba jugándole una mala broma.
