EL CAZADOR QUE ALGUNA VEZ AYUDO A DOS DEMONIOS
Advertencia: La siguiente historia se trata de un Au (Universo alternativo).
Descargo de responsabilidad. Kimetsu no Yaiba ni ninguno de sus personajes me pertenecen. La historia fue hecha sin fines lucrativos pero si de distracción para las personas que la lean y para mí misma. Ignoro si hay una historia parecida en la extensa cantidad de relatos con la que cuenta Fanfiction o cualquier otra plataforma similar.
Summary:
—Busca a un anciano llamado Urokodaki Sakonji que vive en las faldas del Monte Sagiri. Dile que Tomioka Giyuu y Kochou Shinobu te envían.
—Y bien, ¿qué es lo que harás, Tomioka?
Giyuu no puede evitar clavar su mirada en los hermanos que yacen inconscientes sobre la blanquecina y fría nieve al tiempo que aprieta las correas de la caja de madera que lleva cargando siempre sobre en su espalda. Su lado racional le indica que, como uno de los pilares de los cazadores de demonios, es su deber exterminar a la niña demonio que tiene enfrente, de hacerlo ahora, podría irse sin tener que ver cómo termina de destrozarle la vida a aquél niño. Por otro parte, su lado más humano le reprocha que solo es un hipócrita, que debe darle el beneficio de la duda a estos hermanos porque presiente que este es un caso diferente y porque después de todo, él también protege a un demonio ahora y, al igual que el chico frente a él, está buscando desesperadamente la forma de devolverle su humanidad.
Los recuerdos de aquella misión fallida siempre lo han perseguido, no hay forma de escapar de ellos y tampoco tiene la intención de hacerlo; esos recuerdos son un recordatorio constante de que debe continuar blandiendo su katana las veces que sean necesarias, que debe seguir levantándose a pesar de las heridas sangrantes y los huesos rotos. Debe seguir luchando por ella.
No podía ser posible.
El aviso dado por el cuervo de Shinobu había hecho palpitar su corazón aceleradamente dentro de su pecho, pronto una sensación de vacío se había instaurado en el centro de su estómago haciendo temblar sus manos y piernas. Sentía el infierno en sus pulmones cada que respiraba.
Los informes sobre esta misión señalaban que recientemente se había instaurado un culto en el lugar y tras ello ocurrió la desaparición de numerosas mujeres tanto jóvenes como adultas en un corto periodo de tiempo. Ellas entraban al templo de ese culto pero la gente decía nunca haberlas visto salir de allí. Ambos sabían que había una alta posibilidad de que el demonio tras esto debía de ser fuerte por la gran cantidad de mujeres que, se presume, devoró. Ninguno esperó encontrar a una luna superior.
Corrió como nunca lo había hecho, tenía que llegar con ella, no puede perderla
No se suponía que se separaran, sin embargo, lo hicieron. Las técnicas de este demonio eran tan fuertes y problemáticas que inevitablemente para poder evadirlas y poner a salvo a los civiles que tenían la mala suerte de estar ahí en el momento fueron alejándose poco a poco uno del otro, hasta que ambos terminaron en extremos opuestos del pueblo. Se las arregló como pudo contra los pequeños pero no por eso débiles clones de hielo, logrando destruirlos pero perdiendo mucho tiempo en ello.
¡Por favor, resiste!
Llegó tarde. Kochou estaba en el suelo sobre un charco de su propia sangre y de aquél demonio culpable de esto solo alcanzó a ver su espalda a los grandes abanicos que llevaba en cada mano, alejándose del lugar ante la inminente salida del sol.
No supo qué fue peor, si creerla muerta por unos instantes o verla convertirse en demonio en sus brazos sin poder hacer nada para detenerlo.
Ella lo atacó y él careció de la fuerza para decapitarla, ninguna de las técnicas que hizo esa vez fue certera, no quería matarla, no podía. Justo cuando creyó que Shinobu lo mataría ocurrió lo inimaginable: ella se mordía el brazo para evitar morderle el cuello y arañaba su propia cara mientras lo veía fijamente con desesperación.
Eso que ella hizo fue lo que le dio las esperanzas para creer que quizá no todo estaba perdido. Él daría su vida para protegerla y buscaría la forma para volverla humana de nuevo.
—To-mio-ka~, ¿sigues ahí? — ella decía mientras juguetonamente le picoteaba la mejilla derecha con una de sus afiladas uñas y frotaba pequeños círculos sobre su hombro derecho. Su voz lo sacó de su ensoñación.
Él posó su mirada sobre la de la pequeña demonio que cargaba en su brazo derecho, transmitiéndole sin palabra alguna sus pensamientos. Shinobu no pudo evitar soltar un suspiro y le sonrió con una mezcla de tristeza y calma mientras que había dejado de picotear su mejilla para acariciarla con su pequeña mano.
—¿Eres consciente de que los vas a meter en un infierno del que probablemente no saldrán?
—Ya lo están.
Hubo unos pocos segundos de silencio entre ambos hasta que ella habló de nuevo.
—Supongo que tienes razón.
—¿Despertaste? —él se atreve a preguntar en cuanto ve al niño mover su mano para tomar un poco de la tela de la ropa que trae puesta su hermana. El chico de inmediato dirige su mirada hacía él con temor y toma entre sus brazos a su hermana inconsciente en un intento de protegerla de él.
Una reacción completamente lógica después de lo que pasó.
—Busca a un anciano llamado Urokodaki Sakonji que vive en las faldas del Monte Sagiri. Dile que Tomioka Giyuu y Kochou Shinobu te envían. — él termina de decir mientras se acomoda en el hombro una de las correas de la caja de madera en la que regularmente transporta a Shinobu, todo ante la atenta mirada violeta del niño.
—Tu hermana estará bien pero no dejes que la luz solar la alcance. Por ahora, las nubes tapan al sol así que no hay problema. — Shinobu decide hablar un poco, se tapa la boca usando las mangas de su haori con patrón de alas de mariposa para que sus colmillos de demonio no sean visibles, esto provoca que el niño frente a ellos desvíe su mirada hacía ella con confusión.
Esa también es una reacción que Giyuu espera, después de todo, Shinobu parece más una especie de muñeca que un demonio con sus escasos cincuenta centímetros, y tampoco es que ayude mucho el hecho de que la esté cargando como a una niña pequeña sobre su brazo. Ella tiene que mantener esta forma tan pequeña si es que quiere hablar elocuentemente y conservar energías por si llegase a presentarse la necesidad de pelear.
Él pasa a Shinobu a su otro brazo para terminar de acomodar en su espalda la caja de madera y tras ello siente un pequeño tironeo de su haori, señal que interpreta como momento de irse.
Es así como ambos desaparecen de la vista del chico.
No te des por vencido. Sobrevive, hazlo por tu hermana.
NOTAS DE LA AUTORA.
Hace ya varios meses hicieron una publicación en un grupo de Kimetsu no Yaiba en el que estoy, un par de chicas compartieron unos fan-arts de Shinobu demonio chiquita y dije: Dude, eso está pa´un fic . Y bueno, esa publicación resultó en esto xd.
En verdad tenía muchas ganas de hacer un AU de Shinobu demonio, es solo que hasta ahora no sabía cómo empezarlo, pero ahora quí lo tienen, maifriens. Quedó un poco corto pero el resultado me hizo muy feliz, espero les resulte agradable de leer a ustedes también.
Sé que debería estar actualizando el fic de "Doméstico" pero ahora mismo tenía que sacar esto de mi cabeza xd, lo siento U.U
Tengo algunas ideas para continuar esto pero no estoy segura, las clases en línea y las tareas me consumen el tiempo por completo y lo peor es que siento que realmente no estoy aprendiendo nada ;-; , han sido días difíciles para mi como estudiante (y no dudo que para todos los demás estudiantes esté siendo igual, ánimo a todos ustedes!)
Si gustan dejarme un review con sus opiniones yo los aceptaré con muchísimo gusto, gracias por leerme.
¡Hasta la próxima lectura!
