Hola a todos! He aquí un nuevo capítulo de esta historia, espero que les vaya gustando tanto como disfruto escribirla, gracias a todos por pasarse a leer a esta humilde escritora y gracias por los reviews, en serio, no saben cómo me sacan una sonrisa, y quisiera dar una buena noticia, últimamente he estado en pequeños concursos, no he ganado ninguno pero eso no me desanima y hay otros que aun espero veredicto, pero quiero decir a todos, que mientras sigan algo que les gusta no se rindan aunque les cueste, porque al final serán bien recompensados; y sobre la novela larga que quiero publicar, oficialmente ya voy en la primera tercera parte, ¡NI YO ME LA CREO! Como sea, vamos a por todas, y para no aburrirlos y sin más qué decir… COMENZAMOS!
…
Capítulo 2.
Encuentro con un sándwich.
La señora Marie llevaba un juego de toallas limpias para los chicos, y mientras tarareaba una canción, no se percató del sonido de succión y exprimir hasta que Marinette abrió la puerta principal, y la señora al verla casi tira el montón de toallas. Estaba mojada de los pies a la cabeza.
-¡Cielos santo! ¿Qué paso?
-Eh… S-Sentí la necesidad de refrescarme un poco.- Tikki entró enseguida y subió las escaleras.
-La próxima vez ponte tu bañador, cariño. Toma, ve a darte una ducha caliente y a la cama. Tus amigos ya están en sus habitaciones.
-Gracias madame.- tomó la afelpada toalla que le ofrecía y subió las escaleras. La verdad es que su mente estaba en otra parte cuando entró bajo el chorro caliente, y eso era en aquel extraño ser de piel color obsidiana y ojos verdes. Era una persona, había tocado su mano pero tenía... ¿una cola de pez? Tenía la palabra en la punta de la lengua pero no se atrevía a decirla en voz alta. Sirena. Había visto una sirena y no se lo podía creer… ¡UNA SIRENA!
-¡Oh por todos los croissants de Paris!- exclamó asustando de nuevo a la señora.
-Los amigos de mi nieta sí que son peculiares…
Adrien despertó en su viejo barco hundido, o al menos se había hecho suyo desde que lo encontró. El lugar estaba lleno de algas y percebes, pero a Adrien le gustaba. Era como un refugio para ordenar sus ideas. Se levantó de la hamaca que había hecho con algas y Plagg aun roncaba bajo él, en lo que según sus palabras era lo que usaban los humanos para acotarse.
-Plagg, es hora de irnos.
-Mmmhg, cinco minutos.
Adrien sonrió y tomó a Plagg en sus manos para nadar de regreso a su arrecife. Al mirar arriba, vio el sol iluminar el mar dándole ese aspecto azul y claro que tanto adoraba. A excepción que ya no creía que fuera así. Todavía podía ver esos ojos azules clavados en él. Eran extraños, pero tan claros y puros como el cielo sobre el mar, y ese color había traspasado más allá de cualquier otro que hubiese visto. Iba tan distraído que casi choca con alguien que ya le esperaba con los brazos cruzados.
-¿Dónde estabas?
-¡Ah! ¡Félix!- su hermano mayor le miraba con dureza sin inmutarse. Félix a diferencia de su hermano, tenía escamas de color azul oscuro y aletas plateadas. Tal y como las de su padre.
-Te estuve esperando anoche y padre no está contento.- Adrien hizo una mueca.
-Nadé hasta noche y me quedé en el barco abandonado. No hice nada malo.
Excepto toparme con una humana.
Pensó, pero eso nunca lo sabría su hermano.
Félix lo miró un momento como si desease adivinar sus pensamientos.
-¿Estás ocultando algo?
-¿Quién? ¿Yo? ¡Para nada!- su mirada siguió taladrándole, buscando encontrar ese secreto en su alma, cuando dos chillonas voces los hicieron estremecer del espanto.
-¡Felichoo!
-¡Adrichoo!
Chloe se pegó como un pulpo a Adrien que tuvo que soltar a Plagg, el pez negro se asustó al escuchar esos diabólicos chillidos, Adrienquiso escapar como él pero la larga cola dorada de Chloe se enredó con la de Adrien, y este puso todo su esfuerzo en mantener la distancia de sus labios. En cambio Claudia le plantó un beso en la mejilla a Félix que lo hizo retroceder como si le hubiese raspado con un coral. Claudia rio agitando su cola verde esmeralda.
-Me alegra tanto verte, Felichoo.- Adrien sintió pena por su hermano pero también por sí mismo cuando Chloe apretó su agarre alrededor de sus costillas.
-Oh, Adrichoo, ¿no quieres acompañarme a los corales? Sé cómo te encanta ver los pececillos y podríamos cazar algo.
-Ammm, lo siento Chloe pero hoy... hoy...- vio a lo lejos a Claude que hablaba con algunas chicas que se veían muy interesadas en el castaño.- Hoy tengo que ayudar a Claude con ciertos problemas de aletas.- se zafó al fin del agarre.- Ya sabes cómo las chicas lo buscan y me ha pedido que le ayude a evitar a ciertas sirenas. Así que será otro día. Nos vemos Chloe.- nadó hacia su amigo que miró sorprendido a Adrien y este le jaló del brazo para llevárselo lejos no importado sus reclamos. Chloe gruñó y Claudia se rió de su hermana.
-Parece que alguien se te ha escapado de las redes hermanita.- Chloe la fulminó con la mirada pero sonrió con clara burla.
-No hables de las redes de otros sin ver la tuya.- Claudio al voltear vio que Félix también se había ido y gruñó furiosa ante las risas de Chloe.
-¡FÉLIIIIIIIIX!
Marinette parecía tener su mente en otro mundo mientras aun cargaba una bolsa de alimento del refugio de animales. Juliet miró a su amiga mientras llevaba a un perro a su corral.
-¿Marinette? ¡Marinette!
-¡Ah! Amm, lo siento. ¿Quieres la comida para perro?
-Creo que Tapas preferiría croquetas a alpiste.
-Oh, lo siento. Tengo la cabeza en otra parte.- todos pensaban que se debía a la noticia de tener a Luka cerca por ello no habían tocado el tema en toda la mañana.
-No te preocupes, no pasa nada.- Marinette tomaba croquetas para dejarle al cachorro que saltó contento y que gustoso se dejó acariciar haciendo reír a Marinette.
-Oye Juliet. Quisiera saber, ¿qué sabes sobre... sirenas?
-¿Y eso?
-Pues... solo curiosidad yo... estoy pensando en hacer unos atuendos con temática marina, ya sabes, me gusta investigarme para mis futuros proyectos.- Juliet se pensó la respuesta.
-Bueno, los relatos de sirenas varían, pero tienen en común que son seres cuya parte inferior es una cola de pez. Algunos relatos cuentan que son seres cuyo canto atrae a los marinos y los ahogan. Otros que tienen garras y colmillos para destrozar los que osan mirarlas, arrancándoles los ojos o maldecirlos. Y también concuerda que cuando mueren se transforman en espuma de mar. Eso es… todo lo que recuerdo.- Marinette tragó duro, estaba segura que esa sirena de anoche tenía garras.
-Es buena idea la temática de sirena.- dijo Nathaniel que tenía su cabello recogido con una coleta alta y unas pinzas, dejó en el suelo una caja llena de juguetes para perro y peluches.- Creo que saldré a inspirarme para ver que dibujo.
-Es buena idea. Podemos hasta hacer un picnic en la playa.- sugirió Juliet.
-Perfecto. ¿Qué opinas Marinette?- le preguntó el pelirrojo y Marinette se obligó a reaccionar y sonreír.
-Seria genial. Terminemos entonces para empezar a hacer los aperitivos y podríamos pasar a con Bridgette para comprar algo.
-Genial. Veremos a la novia de Nathaniel.
-¡Juliet!- Marinette sonrió ampliamente, olvidándose un momento de la sirena al ver a sus amigos pelear, pero solo un momento...
Adrien se llevó a Claude, apartándolo lo más posible hasta que el castaño se soltó.
-Oye, calma. Pareces demasiado tenso.
-Tengo que contarte algo importante.
-¿Mataste a alguien?
-¿Qué?
-Es broma. Solo para quitarle tensión al ambiente.- Adrien suspiró resignado.
-Escucha, anoche después de que te fuiste... pasó algo. Yo me quedé por la zona cerca de la playa y vi a una de las terrestres, la dueña del objeto que cayó y...- se mordió los labios y ante el silencio Claude lo supo.
-¡¿Te vio?!
-¡No fue intencional! Intenté devolverle el objeto pero...
-Adrien, si alguien se enterase, y con enterarse me refiero a tu padre, no me quiero imaginar lo que sería capaz de hacer.
-¿Te crees que no lo sé? ¡Sería capaz de enviarme al Golfo! Pero... no lo sé. Sentí algo extraño cuando ella me vio.
-Sí… ¡Se llama pánico!
-No lo sé pero... quiero que me acompañes para devolverle ese objeto, ya que al final entre lo que ocurrió terminé por no soltarlo y llevármelo.- Claude arqueó una ceja pero luego sonrió.
-Te diría que tienes burbujas en el cerebro. Peeeero, eres mi amigo y te acompañaré en caso de que algo suceda.
-Gracias Claude.
-Solo no le digas nada a Sain.
-No te preocupes por mí. Preocúpate de Plagg.- los dos rieron sabiendo que aquello no iba a gustar para nada a esos dos pescados malhumorados...
Bridgette ponía y enumeraba las cosas de la lista que Marinette le había dado.
-Veamos... dos hogazas de pan, croissants, dos litros de zumo de manzana y un pedido doble de chevre-chaud.
-Muchas gracias.- dijo Marinette mientras Nathaniel y Juliet esperaban afuera.
-¿Van a ir a un picnic?
-Sí, justo en la playa.- Bridgette suspiró soñadora.
-Hace tanto que no voy a la playa.- dio con un deje de tristeza.- ¿Podría pedirte un favor? Sonará raro viniendo de alguien como yo, pero me gustaría un video del mar, solo unos segundos a esta hora del día.
-Seguro. No hay problema.- accedió aún ante lo raro de la petición.
-Gracias, Marinette. Tú y tus amigos son buenos chicos.- Marinette sonrió. Bridgette parecía apenas llegar a los veinte pero debía tener más.- Que les vaya bien.- afuera, Juliet veía los nuevos dibujos de su amigo que no pudo ver a quienes pasaron detrás de ellos para entrar al local.
-Gracias, nos vemos.- Marinette se despedía sin ver al frente, por eso cuando la puerta se abrió no pudo evitar chocar con alguien.- Lo siento. No quise...
-¿Marinette?- su mente quedó al escuchar esa profunda voz y ver esos ojos azules que la miraban con la misma sorpresa que ella, no, ella ya estaba rayando en el terror.
-Luka, ¿q-que haces...aquí?- sabía que estaba allí pero la pregunta le salió sola.
-Estoy de vacaciones. ¿Y tú?
-Y-Yo...
-¿Marinette?
Detrás de Luka, e ignorando a sus amigos, que al fin se habían dado cuenta de lo que pasaba listos para intervenir, estaban Juleka y Kagami. Las dos, así como Luka, vestidas con un estilo más casual y fresco. Marinette vio con rabia a Kagami, su supuesta segunda mejor amiga, que le había robado el novio y Kagami la miró con el mismo desprecio y se puso a lado de Luka tocando su brazo, como si con ello dejara en claro a quien pertenecía. Marinette apretó los dientes y habló como pudo.
-Vaya, esto es una sorpresa.
-Veo que sí. Lástima que no una grata.- Kagami afiló la mirada y Marinette igual.
Juliet y Nathaniel se miraron y corrieron cada uno a lado de Marinette.
-Cielos Mari, mira la hora debemos ir a... esa parte. ¿Verdad Nath?- soltó atropellada y con Nathaniel, cada uno tomó a la franco-china del brazo.
-Sí, sí, hay que correr. Nos vemos Jule, me alegra verte.- tomando las cosas con Marinette, se fueron lo más rápido posible antes de que una guerra comenzara entre esas dos. Juleka ni siquiera pudo despedirse y la escena pudo haberle parecido cómica de no ser porque Marinette no era la única enfadada con esa pareja.
-Bien hecho.- soltó Juleka con sarcasmo antes de entrar al lugar. Luka suspiró decepcionado y Kagami entró con él con ceño fruncido y la frente en alto.
Mientras se alejaban Marinette pasó de furia a tristeza en un segundo. Juliet y Nathaniel le soltaron pero Juliet le abrazó mientras caminaban.
-No te pongas triste Marinette.- dijo Nathaniel.- Ellos no se merecen siquiera una mirada tuya.
-Gracias chicos, saben, aún tenemos ese picnic. No voy a dejar que ellos me echen a perder el día ni las vacaciones…
-¡Chica! Te ves como si te hubiesen dado un bajón.- sorprendidos, vieron a lo alto de unos escalones empedrados a Alya que junto a Nino llevaba una maleta y estaban vestidos para la playa. Marinette sonrió ampliamente.
-¡Alya! ¡Nino! Pero cómo... ¿No tenían ya planes este verano?
-A Nino le cancelaron el espectáculo de DJ's, cosas del alcalde. Y apenas supe por una llamada de Rose que Luka estaría aquí con esa bruja de hielo quita novios me dije 'Nah-ah. Ni de broma voy a dejar a mi amiga sola con esos dos'. Ya tomaré el taller de periodismo el próximo año.- Nino asintió con alegría.
-Es cierto, como sea el verano es para pasarla bomba.- Marinette abrazó a Alya.
-Con amigos con ustedes es imposible estar triste. No importa si Luka, Kagami o Lila están aquí. Siempre que los tenga nada podrá arruinar estas vacaciones.
-/¿Lila?/- Alya y Nino preguntaron al mismo tiempo y Alya bufó.
-De haber sabido me hubiese comprado un repelente para insectos más potente.- todos rieron ante la broma y Marinette respondió.
-No creo que fuera suficiente, mucho menos con Sabrina alrededor. Vamos a dejar sus maletas y vamos de picnic a la playa.
-Oh, con el hambre que tengo...- se quejó Nino y Nathaniel masculló en broma.
-Como de costumbre.- todos fueron a dejar las cosas y de allí irían a la playa. Sin embargo, en el camino, un hombre anciano de camiseta hawaiana, los miró con una sonrisa y una mirada de reconocimiento como si supiera algo de esos jóvenes.
-Fu, ¿sucede algo?- preguntó Marianne, que llegó con una bolsa de verduras y este le sonrió para luego ser él quien tomara la bolsa.
-Nada, cariño. Pero tengo un presentimiento…
-¿Bueno o malo?
-Eso depende…- musitó mirando al grupo de jóvenes que iban riendo…
Al llegar a la playa Nino y Nathaniel extendieron la manta y las chicas acomodaron todo para comenzar a comer. Nino no dudó ni un minuto y comenzó a engullir la comida con un sándwich en una mano y una pierna de pollo en la otra. Alya encendió el reproductor para que hubiese música y quien se animase bailara. Alya insistió en que Nathaniel y Juliet bailaran, y la pareja, un poco incomoda, bailó para después comenzar a divertirse entre risas y juegos. Marinette no paraba de reír. Aquello era lo que necesitaba, una buena dosis de diversión con sus amigos. No tardó en unirse al baile, incluso poniendo un poco nervioso a Nathaniel que terminó por tropezar y caer ante el descaro de sus amigas y Nino felicitándolo ganándose un golpe de parte de Alya. Marinette rio con ganas, hasta que algo en el agua captó su atención por el rabillo del ojo. Un objeto flotaba entre las olas, pero permanecía inmóvil, y vio con sorpresa la enorme cabeza de gato de su pluma. Hubiese pensado en otro momento que aquello era un poco tétrico ya que la cabeza parecía mirarla desde donde estaba, pero entonces su mente conectó a la idea de la sirena con la pluma. Vio la cabeza moverse a una dirección y esta supo que debía ir.
-¿Qué pasa, Marinette?- preguntó Alya.
-Eh, nada. Solo... saben, voy a ver que hay más allá. Tengo ganas de explorar un poco. Enseguida vuelvo.- tomó un sandwich y se encaminó siguiendo la cabeza y alejándose de sus amigos…
-Adrien, ¿qué haces? Solo deja esa cosa y ya.- le regañó Claude al verlo alejarse.
-Quédate aquí, sé lo que hago.
-Vale, capto. Yo me quedo aquí a vigilar al resto de humanos.
-Gracias. Cuida tu aleta.
Adrien se alejó poco a poco, conocía un lugar donde podría entregar aquel objeto a esa chica, lo había encontrado el otro día mientras vagaba. Su plan estaba resultando bien por el momento, y por un deseo casi incontrolable, quería ver de nuevo esos ojos azules…
Una cueva. Marinette vio con desconfianza la oscura cueva pero la cabeza de gato siguió su camino al interior y estaba segura de haber visto una aleta oscura. Tal vez no había sido buena idea, le hubiese preguntado a alguien acompañarla pero ya estaba allí y no iba a dar marcha atrás. Le siguió caminando por la orilla, sintiendo su corazón latir cada vez más errático y recordando las palabras de su amiga.
Garras.
Colmillos.
Arrancándoles los ojos.
Los ahogan.
Sacudió su cabeza para sacar de su cabeza esas palabras que sonaban demasiado tétricas y algo cambió de repente. La oscura cueva pronto dejó de serlo y al seguir avanzando se encontró con un lugar que parecía un ojo de agua secreto con paredes de brillante cristal.
-Oh mi cielo...
Era hermoso. Como si estrellas estuviesen en las paredes iluminando aquel lugar con una luz azul brillante y el ojo de agua era tan azul como un zafiro viéndose como si fuese un lugar místico y etéreo. Al acercarse y apoyar su mano en la pared, notó algo, profundas huellas como si alguien hubiese escrito algo en esa pared en un idioma desconocido para ella. No pudo seguir observando aquellas runas cuando escuchó un chapoteo, al girarse vio salir del agua una mano oscura con largas uñas como garras dejar la pluma en la orilla y retroceder. Ella se acercó y se inclinó para tomar la pluma, la cabeza de gato negro estaba pesada por el agua al ser de peluche, y tras el sonido de agua, vio de nuevo esos ojos verdes verla a menos de dos metros de distancia, solo había asomado un poco su cabeza para verla.
Adrien estudió sus ojos que lo miraban con sorpresa.
-Gracias…
Algo en su voz hizo que Adrien sintiera un escalofrió atravesarle, pero no desagradable. Se hundió ya dispuesto a irse cuando volvió a escuchar su voz.
-¡Espera! - se detuvo, Adrien quería irse pero algo en su voz le hizo obedecer. Y tenía una hermosa voz. Volvió a asomarse y ella le tendió algo que no supo saber que era, arqueando la ceja.- Quería agradecerte por devolverme esto, seguro te he causado molestias y… ¿Te gusta el atún? Quisiera darte esto, si no te gusta está bien. Pero si lo comes...- estaba divagando y vio como la sirena se alejaba un poco dispuesto a irse otra vez.- ¡Espera! ¡E-Es un sándwich de atún! Por si lo quieres. Se come en seco. Así que no puedes hundirlo porque el pan...- vio que no se acercaría y ella dejó el sándwich en la orilla.- Gracias de nuevo y no diré nada de ti, lo prometo.- ella fue quien se alejó esta vez y se fue dejando la cueva, volteando a cada tanto por si la seguía, entrando de nuevo en la oscuridad hasta salir a la luz.
Adrien la vio partir sin moverse y al perderla de vista vio esa cosa extraña en la orilla.
-¿Atún?- se acercó a este y lo tomo sentándose en la orilla y dejando que su aleta quedara en el agua.- ¿Qué es lo que tiene? Es extraño... Esta cosa blanda lo cubre.- olía raro y al ver el interior vio que el atún tenía algo. Torció la boca, lo estudió y decidió que bien podría darle una mordida y en caso de que no le gustara lo escupiría para evitar algún envenenamiento. Mordió, masticó y saboreó. Abrió los ojos de golpe, en ese momento el mundo como lo conocía se desmoronó, y un sonido salió de su boca.- ¡Mmmmmmm! ¡Delicioso! ¡Es un manjar de dioses!- terminó en tres grades bocados el resto del sándwich, lamiéndose los dedos y suspiró gustoso.
-Adrien.- Adrien miró al agua y vio a Claude también transformado, pero a diferencia de Adrien este tenía las escamas naranja con aletas blancas como perlas y su ojos estaban rodeados de una sombra blanca, su piel había adoptado un fuerte tono bronceado acompañado de esos brillantes colores naranjas en su pecho y brazos.- ¿Estas bien? ¿Qué paso?
-Todo salió bien.
-Bien, ya con todo arreglado debemos regresar o le dará algo a Plagg y a Sain, y no contemos a tu hermano.
-Ah, claro.- Adrien se zambulló pero una sonrisa adornaba su rostro.
-¿Paso algo bueno?
-Sí. Muy bueno.
-Tengo el presentimiento de que vas a volver aquí.- Adrien sonrió.
-Quizás.- Claude no dijo nada, cuando a Adrien se le metía una idea en la cabeza era imposible sacarla.
La casa de huéspedes estaba llena. El picnic en la playa había sido un éxito rotundo, y esa noche en la cena hubo más risas y bromas convirtiendo el lugar en una casa llena de alegría y dicha. Y al terminar, Marinette y Juliet se dispusieron a lavar y secar los platos.
-¿Qué has pensado sobre tu proyecto Marinette? He encontrado un libro que tiene muchas historias de sirenas con ilustraciones muy lindas, te lo puedo dejar apenas terminemos.
-Oh, muchas gracias y sobre eso… muchas gracias por la información de antes, me basaré más en sus colas y escamas que en lo tétrico de sus historias, es algo fuerte.
-Cuando termines tus creaciones me gustaría ver lo que sea que hagas. Así puedo pedirte algo especial, el cumpleaños de mi abuela es el otro mes.
-Dalo por hecho.- Marinette tenía la cabeza lejos de allí, preguntándose tantas cosas sobre las sirenas y si volvería a verle. Por ahora estaba muerta de cansancio y a la hora de irse a dormir, sus pensamientos estaban en esa sirena de ojos verdes y en el sándwich de atún…
Entre tanto en el mar…
Adrien recostado en su cama de algas aún tenía los ojos abiertos.
-Quiero atún.- no muy lejos, Félix se hartó de que su hermano repitiera ese antojo de atún por décima vez.
-¡Ya duérmete!
Adrien torció la boca, pero aun podía sentir la textura, el sabor y la combinación de sabores explotar en su boca. Sí, quería volver a probar ese como se llame de atún, pero también quería que la persona quien se lo diera, fuera esa chica terrestre.
-La diosa del atún…- la aleta de Félix lo golpeó.
-¡YA DUERME!
-¡ERES UN IDIOTA FÉLIX!
-¡YA CALLENSE LOS DOS!- gritó Gabriel desde la distancia y ambos hermanos volvieron a acostarse y dormir. Y para su suerte, soñó con la diosa del no sé qué del atún.
…
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos por favor, y sin más qué decir aparte de que acepto bebidas de temporada… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
