Hola a todos! He aquí otro capítulo, muchas gracias por apoyar esta historia, y agradezco mucho por los reviews y favoritos que hay, también a mi computadora, una laptop un poco destartalada pero que sigue funcionando por gracia divina. Y aunque me agobia el calor, mi mente aun trabaja, de modo extraño pero trabaja. En fin, agradecimientos a Thomas Astruc por tan genial serie, que ya han pasado los sinopsis de los próximos capítulos dejándome con la boca abierta, y sin más qué decir… COMENZAMOS!
…
Capítulo 3.
Extraña amistad.
Marinette contemplaba el horizonte en la playa de noche, las estrellas brillaban con una estela extraña que iluminaba todo ante la luna en cuarto menguante, el oscuro mar lamia sus pies en una silenciosa invitación a entrar y a lo lejos vio dos luces de colorverde desde el agua, quietas y tan brillantes como esmeraldas al sol. Sus pies se movieron solos, adentrándosecada vez más a la mar, atraída por esas brillantes luces verdes que la hipnotizaban para ir hacia estas. Hasta que se dio cuenta que estaba por completo en el agua y no tenía aire.Desesperada intentó salir para respirar, pero dos oscuras manos tomaron su rostro y frente a ella, a través de las sombras del agua y las luces nocturnas, esos ojosverdes la veían con una intensidad que la dejó fría. Y este ser extrañoacercó poco a poco a su rostro, admirando cada rasgo de su rostro, y fue que pudo ver los colmillos cuando abrió su boca para atacarla...
Despertó cubierta de sudor y con respiración agitada.
-Sólo fue un sueño, gracias al cielo... oh.- Tikki se trepó su regazo y maulló.- Estoy bien, Tikki. Fue una pesadilla.- vio sobre la cama el libro que Juliet le había prestado antes de dormir y que hablaba de las sanguinarias sirenas Escila y Caribdis, lo puso sobre la cómoda lo más lejos posible de ella y se dio cuenta que la luz comenzaba a asomarse en el horizonte.- Mira nada más… ¿no es hermoso Tikki?- su gata maulló en respuesta.- ¿Qué crees que haya más allá del mar? Aparte de sirenas, claro está.
El amanecer era hermoso, coloreando el mar poco a poco como si un oro fundido fuera esparciéndose sobre este, y sonrió animándose de que sería un gran día...
Nino gritó horrorizado, completamente tieso ante el terror que lo estaba atravesando.
-No te muevas Nino.- le advirtió Alya.
-No tengo opción, solo… ¡solo quítenmela!- en el pecho del moreno estaba una enorme tarántula amenazando con saltar o subir más hasta el cuello de este. Marinette se acercó y la tarántula hizo lo propio, subió más para el horror de Nino que ahora la tenía en su cara, Nino había perdido color, una de las patas golpeó el vidrio de sus lentes y podía sentir sus patas peludas sobre sus labios, no aguantaría mucho, hasta que mano misericordiosa tomó al bicho por la cola y lo puso en su caja.
-¡Han puesto nerviosa a Sissy! Les dije que no gritaran frente a ella.- les regañó Juliet.- Ya, ya, pequeña. No te harán nada.- Nino se dejó caer en una silla, lánguido como un muñeca de trapo. Alya puso su mano en la espalda frotando con suavidad.
-Fuiste muy, muy valiente Nino. Bien hecho, campeón.
-Esa cosa era enorme.
-Lo era, estoy orgullosa de ti, cariño.
Marinette aguantó la risa, parecía como si calmase a un niño, pero no podía culparlo. Y detrás de ellos, Nathaniel no pudo ni gritar cuando un enorme perro boxer le cayó encima y comenzó a babearlo, el trabajo era pesado pero también muy divertido, y ni siquiera había pensado en quienes afectaban su moral. Vio a Nino tomar a un salchicha cojo y hacerle cariños junto a Alya, luego vio a Juliet y a Nathaniel que parecían tan íntimos y cercanos, acariciando al enorme perro. Sintió un enorme hueco en el estómago y suspiró dándose la vuelta, concentrándose en alimentar a unos conejos. Ver parejas todavía la ponían un poco mal, por eso evitaba el tema del amor a toda costa.
-... ¿Qué dices, Marinette?- preguntó Alya.
-¿Qué? Lo siento, no prestaba atención.
-Dije que este verano vas a conseguirte a un tipo guapo y restregárselo en la cara a Luka y a Kagami.- Marinette hizo una mueca de desagrado.
-Gracias pero este verano solo serán mis amigos, mi gata y mis diseños. Quiero entrar a trabajar a una buena compañía de moda y necesito trabajar duro para ello. Pronto habrá vacantes de diseñadores novatos y no quiero quedarme fuera.
-¡Oh, venga ya Marinette! Conseguir un lindo novio no te matará, ni mucho menos tener algo de, ya sabes, in-ti-mi-dad.- Marinette se sonrojó.
-¡Alya! No hables de esa forma y por ahora estoy bien.
-Alya...- Nino miró a su novia en silenciosa represalia, al menos alguien sabía que aun necesitaba tiempo para sanar su corazón, Nathaniel y Juliet negaron con la cabeza viendo a la morena de forma desaprobatoria que bufó cruzándose de brazos. La señora Decrois llegó con el almuerzo.
-Hola, chicos, traje sándwiches y aperitivos.- todos se acercaron para comer y Marinette tomó gustosa un palo de pescado con aderezo.
-Lo digo en serio Marinette, necesitas conocer a alguien.- Marinette rodó los ojos, Alya no dejaría el tema tan fácil.
-Lo haré, pero no será hoy, ni mañana, y quizás ni este mes, solo déjalo estar.- Alya bufó de nuevo y Marinette dio por finalizado el tema, mirando los palitos de pescado, preguntándose si la sirena se comió el sándwich de la otra vez o pensó que había asesinado a alguno de sus congéneres y dándoselo en una forma de canibalismo. Eso último significaría su sentencia de muerte…
Adrien estaba cerca de la costa, se estaba aburriendo un poco, pero quería ver de nuevo a la terrestre diosa del atún, y que le diera a comer de nuevo manjar de los dioses.
-¡Adrien!
-¡Ah!- las risas de Claude y los peces no se hicieron esperar y vio a Plagg que estaba riendo panza para arriba.- ¡Plagg! No vuelvas a hacer eso.
-Lo siento, tenía que hacerlo. Pero quitando cualquier broma, ¿qué haces aquí?
-Bueno pues...
-Quiere ver a su nueva amiga.- se burló Claude alzando las cejas a Adrien.- Esa linda terrestre que le trae de la aleta, ¿cómo la llamaste? La reina del atún.
-¡Claude! No fastidies, y es diosa.
-Cómo sea.- Adrien gruñó molesto pero Plagg miró a Adrien con ceño fruncido.
-No me lo puedo creer. Mas te vale no interesarte en esa humana. Y por cierto, Félix y tu padre te están buscando y no parecen felices.
-Ellos nunca están felices.
-Adrien...
-Vale, voy. ¿Vienes Claude?
-Voy a nadar por ahí, si veo a esa humana te aviso cuando regreses.
-Gracias.
Adrien nadó a gran velocidad de regreso al arrecife. Casi podía escuchar los regaños de su padre apenas llegara. Antes no era así, pero tras la desaparición de su madre en aquella horrible tormenta todo había cambiado. Una gran tristeza se había instalado en su corazón, y la sospecha fue hacia los humanos, no recordaba siquiera por qué pensó eso, pero su padre desde entonces se había vuelto más reacio con la cercanía del grupo cada vez que cambiaban de lugar...
-¡Adrien, querido!- Adrien sintió un escalofrió al escuchar a la madre de Chloe y Claudia, se detuvo y la vio, esa mujer siempre le había dado mala espina desde niño, no sabía por qué, pero sentía que no debía darle jamás la espalda. Puso su mejor cara para no ser grosero con ella.
-Buenas tardes.
-¿Vas a tu padre? ¿Podrías decirle que necesito hablar con él? Es muy importante.
-Lo haré. Justo iba a hablar con él y voy retrasado. Si me disculpa…
-Espera, Adrien. ¿Has visto a Chloe?
-No, no la he visto el día de hoy.
-No, Adrien. No me entiendes. ¿Es que no has visto lo hermosa que se ha puesto en estos años?
-Ah… bueno, supongo. No sabría decirle porque la veo más como mi hermanita.- la señora torció un poco la boca y habló con tono irritado.
-Adiós, Adrien, y recuerda lo que te pedí.
-No hay problema.- este nadó lejos, y por fin pudo distinguir a su padre y hermano cerca de un banco de algas, apenas lo vieron este sintió sus miradas frías sobre él.
-Adrien, ¿dónde estabas?
-Hola, padre. Lo siento, vi unos asentamientos de caballos de mar y peces, me la pasé un rato entre ellos.
-Los asentamientos atraen a humanos. Sabes que no quiero que te acerques a donde hay humanos.
-Lo sé.- por dentro contaba hasta diez ante la amenaza tangible que siempre le daba.- Y no había humanos donde estaba, me cercioré muy de ello. ¿Necesitabas algo, padre?
-Sí, tengo algo importante que hablar con ustedes dos. Como bien sabe pronto será el tiempo de elegir pareja y quiero que este año escojan a alguien.
-Eso no va a pasar.- soltó Félix irritado y su padre rodó los ojos.
-Te he pasado mucho, Félix, pero esto ya no lo puedes posponer más tiempo, has llegado a una edad en que sabes que si no reproduces no lo podrás hacer después, es una regla entre los de nuestra especie.
-No me interesa ninguna sirena y antes que digas algo, ya te vi hablar con la señora Audrey y déjame decirte que su hija Claudia me produce más repulsión que atracción.- Gabriel suspiró y miró a su hijo más joven.
-Adrien, has el esfuerzo este año. Al menos muestra algo de interés, no como tu hermano.
-Lo intentaré, y de camino me encontré con la señora Audrey, me pidió que te dijera que quería hablar contigo.- su padre gruño a lo bajo, al igual que ellos, el no parecía ocultar su descontento hacia esa familia de sirenas.
-Bien, debo irme. Espero verlos después.- su padre se fue, y antes de que Adrien se fuera Félix le detuvo.
-Has estado cerca de los humanos, ¿no es verdad?- Adrien miró a su hermano que lo observaba con esa penetrante mirada.
-No me acerco demasiado. Deja de ser tan paranoico como papá.- Félix afiló su mirada.
-Los humanos son seres despreciables y nada confiables que tiran sus desechos a nuestras aguas. No deberías acercarte o siquiera sentir curiosidad por ellos, Adrien.- Adrien lo miró fastidiado.
-Se cuidarme solo Félix, y hablas como si de verdad supieras del tema de los humanos. Dime, ¿acaso tú conoces a algún humano?- Félix apretó la mandíbula y luego le dio la espalda.
-Los humanos no son de fiar, te lo digo. Y mamá es ejemplo de ello.- sin decir más se fue, Adrien chasqueó la lengua molesto, mientras que Plagg que había visto todo suspiró y negó con su cabeza al ver a Félix ya lejos.
Claude estaba aburrido, Adrien aún no estaba por la zona y Sain no paraba de seguirle vigilándolo atentamente.
-Deberías volver, Adrien no necesita que le cuides la aleta en esto.
-Adrien es mi amigo y no solo hago esto por él, no quiero que sirenas descerebradas me estén hostigando. Mamá y papá me están comenzando a dar esa "plática" sobre encontrar pareja y tener nietos.
-¿Y de quien es la culpa? Eres tú quien anda de coqueto por ahí por cuanta cola ve.- Claude gruñó pero se detuvo al escuchar un tarareo. Esta venia del muelle donde vieron por primera vez a esas terrestres y al ir por debajo de este, pudo ver dos aletas humanas. Observó que esa persona tiró algo al agua y se dio cuenta que era una de esas cosas que los humanos llamaban anzuelo o caña de pescar.
Una amplia sonrisa apareció en su cara.
-Oh, creo que acabo de encontrar algo divertido.
-¿Estás loco? ¡Con eso cazan a mis parientes!
-Solo los peces normales, bien sabemos que tu ni Plagg son normales. Son Familiares. Así que silencio, pez cobarde.- Sain bufó y dejó que hiciera lo que quisiera. Entre tanto, Juliet tenía un pequeño libro sobre sus piernas y una bolsa de patatas fritas a su lado. Comió una papa gustosa mientras leía a Julia Quinn cuando de repente algo tiró del hilo.
-¿Qué?- al ver el movimiento supo que no era un error.- ¿Tan rápido? No me lo creo, ¡ya tengo uno!- intentó jalar, pero este era fuerte.- ¡Debe ser enorme! Vamos, vamos... ven aquí.- el pez pareció ceder y Juliet lo fue acercando a ella.- Ya veré como te preparo esta noche, tengo una buena mantequilla de oliva y ajo.- un poco más, estaba tan cerca de atraparlo ¡Ya casi y…! Un fuerte tirón la tomó por sorpresa y cayó al agua llevándose consigo su libro y su comida. Salió tosiendo y buscando aire desesperada, viendo que el pez no solo se había escapado, sino que su libro estaba arruinado.- ¡Oh, no!… El primero de la saga. Con lo que me costó encontrarlo en buen estado.
Claude desde debajo se rió y Sain rodó los ojos, a veces su protegido era tan infantil, aunque al ver la comida flotar se acercó y curioso probó de esta. Fue como si sus papilas gustativas gritaran por tan delicioso sabor y comió las que pudo antes de ver al chico de Plagg acercarse.
-Hey, ya viene Adrien. Hora de irse.
-Vale, vale. Vayamos por ahí.- este le dio un saludo a Adrien dándole las nuevas, este asintió y nadó a otra dirección.
Sain rodó sus ojos y antes de irse se asomó un poco viendo a la humana que había sufrido la broma de su chico subir al muelle, sosteniendo su libro por completo mojado. No pudo evitar sentir pena por ella en cuyo rostro se veía la tristeza y la lamentación, y casi creyó ver pequeñas lágrimas mientras abrazaba su libro. Así que para sorpresa de la joven, un pez común y corriente fue lanzado desde el agua y cayó justo enfrente de ella.
-¿Ah?- miró al pescado que se movía desesperado y luego hacia al agua, sin encontrar alguna lógica a lo que había pasado excepto…- ¿Al ajo o a las brasas?
Marinette llegó al local de Bridgette, un par de mesas estaban ocupadas en el exterior, los comensales disfrutaban de un plato de la deliciosa comida y disfrutaban de la tranquilidad del lugar. Entró al establecimiento y le gustó la mezcla del color crema y azul que tenía. Se acercó a la caja mirando a los lados para ver si alguien podría atenderla, hasta que una vocecita llamó su atención.
-¿Que va a ordenar?- al ver al frente vio asomarse tras la caja a un pequeño de cabellera rubia, con una camiseta blanca que tenía el dibujo de una gaviota azul, apenas y podía alcanzar la caja.
-Oh, hola, ¿trabajas aquí?
-Soy el dueño del local.
-¿En serio?- Marinette sonrió divertida.- ¿Entonces podrías tomar mi orden?
-¿Qué quieres ordenar, guapa?- Marinette rio de nuevo y pensó.
-Amm, ¿tienes palitos de pescado?
-Deje pregunto al chef.- se escondió tras el mostrador y en poco volvió a aparecer, pero esta vez con un sombrero de chef y una camiseta negra con una aleta de tiburón verde en esta.
-Hola, yo soy el chef, ¿quieres palitos de pescado?
-Eh… sí.
-Pues estas de suerte, aún tenemos y por promoción especial también palitos de queso.- Marinette rio. Era adorable.
-Me los llevo también. ¿Cuánto es?
-Espere y deje pregunto al gerente.- volvió a agacharse y de nuevo apareció con la camiseta blanca y sin gorro.
-Son 2,99 en total. Se acepta propina.
-¿Y cuánto debo de dejar de propina?
-Lo que usted desee.
-¿Y también debo dejar al chef?
-No. Él trabaja gratis.
-¡Hey!- otra voz se quejó, apareciendo el otro niño de camiseta negra con ceño fruncido y sorprendiendo a Marinette.- ¡Que dijimos que mitad y mitad!
-¿Gemelos?
-¡Max! ¡Alex! ¿Qué hacen en la caja?- preguntó Bridgette que recién llegaba y los dos niños corrieron hacia ella con una sonrisa.
-/ ¡Atendiendo clientes, mami!/- dijeron de lo más inocentes sin decir nada acerca de sus propinas.
-Estaban tomando mi orden.- respondió Marinette.- ¿Son sus hijos? Son adorables.
-Sí, estos dos renacuajos son mis hijos. Este cajero de aquí es Maximilian y este chef es Alexander.- Marinette se agachó y pudo notar que si bien no se parecían a Bridgette, tenían el mismo color de ojos de esta.
-Hola, yo soy Marinette. Y son muy buenos ayudando a su mamá.- los dos niños sonrieron ampliamente, una sonrisa que contagió a su madre.
-Bueno, Marinette, ya hago tu orden, no tardo. Oh, y gracias por el video y las fotos de la otra vez, no sabes el favor que me hiciste, como siempre estoy ocupada no tengo mucho tiempo para ir a la playa.
-No hay de qué, fue un placer.
-Bien, enseguida vuelvo.- vio a Bridgette ir hacia la cocina con sus hijos, y escuchando a ambos niños atentamente que jalaban por igual sus manos llamando su atención, y hablándole de su día a día, preguntándose qué edad tendría Bridgette, ya que se veía muy joven y los niños tendrían como cinco o seis años. La campanilla de la puerta se escuchó detrás y al girarse vio a una sorprendida Juleka de verla allí.
-Hola Juleka.
-Ho-Hola…no esperaba verte.- se notaba la incomodidad en su amiga y le gustaría decirle tanto.
-Este pueblo es pequeño pero muy agradable. ¿Cómo te la has pasado? ¿Rose no vino contigo?
-N-No… ella se fue a con sus padres a otro lugar.
-Entiendo.- vio a los dos gemelos regresar con su pedido y Marinette les pagó con una pequeña propina, había tanto que quería decirle a Juleka pero notó que no era el momento.- Bien, te dejo, espero que nos veamos pronto y así pasar un buen rato. Adiós.- los gemelos se despidieron ruidosamente, en cambio Juleka solo asintió. Marinette sabía a qué se debía aquella actitud y quería decirle que no la culpaba de nada de lo ocurrido, que después de todo seguía siendo su amiga. Pero para Juleka no era tan fácil.
-¡Oh!- Marinette chocó con un viejecito y ella lo sujetó antes de que cayera.
-¡Lo siento mucho! No me fije dónde iba.
-Oh, no te preocupes, jovencita.
-¿Gusta un palito de pescado o queso?- el anciano tomó un palito y lo saboreó gustoso.
-Mmmm, los mejores palitos de toda la costa. Gracias y que te vaya bien.
-Igual, y en serio disculpe.- Marinette casi tropieza de nuevo pero logró irse de allí, Bridgette salió y vio al anciano que fue recibido a gritos por los niños.
-/ ¡Abuelo! ¡Abuelo!/
-Señor Fu, buen día. Traigo su pedido enseguida.
-Por supuesto Bridgette, aquí espero…- este sintió la brisa marina cuando ella entró y se encogió un poco. Su mirada pasó preocupada por ella, cuando la vio irse a la cocina, y luego se perdió en el cielo.- Va a haber cambio de marea, niños. Ya verán.- los dos niños le miraron curiosos, sin saber el significado oculto tras esas palabras…
Juleka regresó a donde el Liberty estaba encallado y vio a Luka solo en la cubierta.
-¿Que tal tú paseo hermanita?- Juleka le ignoró y Luka la miró triste.- Por favor, Juleka. No me gusta cuando te enojas conmigo.
-Te dije que aparentaría en frente de mamá, no todo el tiempo. ¿Dónde está ella?
-Si te refieres a mamá, salió a dar una vuelta; si hablas de Kagami está durmiendo.
-Bien...
-Jule, Kagami es una gran chica. Podrían llevarse bien.
-¿En serio?- soltó con acidez y Luka se levantó y puso su mano en el hombro de su hermana.
-Todo fue mi culpa, así que por favor no culpes a Kagami.
-No. Los culpo a los dos, Kagami era su amiga y tu su novio, sabían lo que hacían y yo me convertí en cómplice al callarme cuando los vi por primera vez.- Juleka nunca hablaba demasiado pero tenía demasiado por dentro, a Luka le dolió ver a su hermana triste y molesta.
-Jule...
-Ya déjalo, Luka. Rose tiene razón, no tengo cara para ver a Marinette y pedirle disculpas.
-¿La viste?
-Eso no te importa. Comeré en mi cuarto- terminó la conversación y fue abajo para comer lo que había conseguido, para no ver a su hermano ni a su novia. Luka se volvió a sentar y de su celular vio una foto donde todos estaban reunidos en una cena, estando él entre Kagami y Marinette.
-Lo siento tanto… todo es mi culpa.- sin notar que Kagami lo veía escondida, y luego cerró la puerta sin que él notara su presencia…
Adrien estaba nadando en el ojo de agua de la cueva. Había esperado a que esa humana regresara, pero al parecer se había hecho ilusiones...
-Seguro ya no volverá…- se dijo a sí mismo un tanto desilusionado, o quizás no. Al escuchar ruido, pudo ver desde debajo del agua a esa chica que miraba el ojo de agua sin poder verlo completamente.
-¿Ho-Hola?- se había puesto en cuclillas para poder ver el fondo pero no lograba ver casi nada, aunque el agua fuera de ese azul tan enigmático, apenas y distinguía algo.- ¿Estas aquí?- no vio movimiento alguno y suspiró.- Por supuesto, ¿cómo fui a pensar que estaría aquí? Marinette, sí que eres un caso… ¡Aaah!- se asustó cayendo en su trasero al ver a un par de metros la mitad de su rostro fuera del agua, casi como una película de terror.
Lo vio hundirse de nuevo.
-¡No, no! Lo siento yo... no fue mi intención asustarte.- Adrien volvió a asomarse, tal y como Plagg le había dicho, estaba en su forma de depredador, por si acaso, y Marinette pudo ver sus intensos ojos verdes que parecían ver a través de su alma… Sacudió la cabeza obligándose a reaccionar.- Ho-Hola... yo quería... quería agradecerte por la vez anterior y, ammm, ¿te gusto lo que te dejé? Si no te traje algo. Son palitos de pescado, p-pero si no te gusta el pescado también hay de queso, aunque no sé si te gusten, pero creo que es mejor que devorar a tus amigos, ¿no?...- dejó el paquete de palitos frente a él y se alejó unos pasos.
Adrien miró curioso lo que le ofrecía pero al sacar su nariz del agua pudo percibir un aroma delicioso. Se acercó y se apoyó en las rocas para salir. Marinette observó fascinada aquella criatura oscura, y lo vio tomar uno de los palitos y olisquearlo un poco antes de llevarlo a boca y exclamar un sonido de placer y tomar otro.
Marinette dio un paso al frente admirándolo, esas escamas oscuras, ese cabello rubio y ojos verdes, aun con las garras le parecía fascinante.
-Vaya... no pensé que las sirenas fueran así.- Adrien dejó de comer y la miró ofendido.
-¡No soy una sirena! ¡Soy un tritón!- Marinette se levantó.
-¡¿HABLAS?!
-Obviamente.- respondió casual, tomando un palito de queso y mordiéndolo, estirando el delicioso queso y terminando por comerlo.- Pero no soy una sirena, las sirenas son hembras, yo soy un macho, o sea, un tritón.
-L-Lo siento. No sabía.
-Los humanos no nos conocen, supongo que está bien por esta vez.- dijo con un gesto quitándole importancia.
-Entonces eres un tritón. Pues quisiera agradecerte por haberme devuelto mi pluma. Fue un regalo de una amiga.
-¿Pluma?
-Sí. Yo... la uso para escribir o dibujar. Mira.- sacó de su bolso su libreta de dibujo y le mostró una hoja en blanco que rayó con su pluma. Adrien la observó fascinado.
-Vaya, es increíble. Nunca había visto esto.
-Supongo que las plumas no funcionan bien bajo el agua.- Adrien miró un dibujo de la libreta y para sorpresa de Marinette, este le arrebató la libreta y con cuidado dio vuelta a la hoja.
-Vaya... ¿qué es esto?
-Oh, s-son mis diseños.
-¿Diseños? ¿Qué son? ¿Tú dibujaste eso?
-Pues sí. Me encanta.
-Wow...- se detuvo al notar lo nerviosa que estaba.- No te haré nada, ¿sabes? Siento haberte arrebatado tu libeta, fue grosero de mi parte.
-Lo siento, es que aun esto me parece tan surreal, digo, eres una sire…, digo, tritón, estás hablando conmigo y te estoy enseñando los diseños de mi libreta mientras te comes unos palitos.
-Libreta.- repitió esta vez bien la palabra.- Bueno, cosas más raras pudieron haber pasado.
-¿Cómo qué?
-Que en vez de ser este guapo tritón fuera un pulpo, o un calamar gigante, esos sí que son crueles.- le sonrió para calmarla.- Es en serio, no comemos humanos ni mucho menos nos acercamos a ellos, tú eres un caso especial.
-Ya… bueno, entonces… ¡Vaya! No sé qué decir- Adrien rio entre dientes.
-Ni yo. Es la primera vez que hablo con una humana.
-Digo lo mismo, digo, tu eres un tritón y... eso.
-¿Quieres seguir hablando?
-¿Sobre qué?
-No lo sé.
-¿Qué tal si nos presentamos?
-Me parece bien. Me llamo Adrien.
-Yo soy Marinette.
-Marinette.- paladeó su nombre como si fuese una melodía.- Tienes un hermoso nombre. Háblame más.
-¿D-De qué quieres hablar?
-Supongo que de todo. No conozco tu mundo así que podría ser interesante y divertido hablar de ello.- Marinette vio sus colmillos cuando le sonrió y quizás estaba loca pero no se sintió para nada intimidada de aquel ser con mirada traviesa.
-Eres algo extraño, ¿no? No solo por… las escamas.
-Bueno, tú también eres extraña, y no solo por tus extrañas aletas de tierra.-ella sonrió.
-Vale, pero yo también quisiera conocerte.
-Vale, soy una ostra abierta para ti.
-Ya veo.
-Por cierto, quisiera preguntar…
-¿Sí?
-¿Qué es lo que llevas encima?
-¿Qué cosa?
-Esas cosas de colores.
-¿Hablas de mi ropa?
-Pues sí, no es normal esconder el pecho. Al menos no para las sirenas. ¿Qué escondes? ¿Acaso las tienes deformes?- el rostro de Marinette enrojeció.
-¡Pues para las humanas sí es normal!- exclamó sin saber si estaba molesta o apenada.
-¿Tenerlas deformes?
-¡CUBIERTAS!- gritó tan roja como un manzana, o un pulpo de acuerdo a Adrien que se rio con fuera, haciendo que Marinette ya no se preocupara de ser devorada pero sí preocupándose ahora de qué giros podría tener esa conversación…
Chloe no podía encontrar a Adrien, aunque apenas y lo intentaba. Chloe no le gusta alejarse mucho de los demás ni mucho menos estar cerca de asentamientos humanos o embarcaciones. ¿Qué tenían de divertido ver las cosas humanas? Ella lo consideraba de mal gusto, Adrien, en cambio, fascinante. Bufó, al fin se rindió pero escuchó una voz y al reconocerla se ocultó tras una roca. Claudia y Félix y este último parecía molesto.
-Vamos, Félix, tú y yo podríamos pasar un rato muy agradable.
-No insistas, Claudia, y si quisiera pasar un rato "agradable", primero abrazaría a una medusa.- Chloe aguantó la risa.
-Vamos Félix, nadie tiene que saberlo.
-Respétate un poco, no me interesan las sirenas de escamas muy abiertas.- sin decir más se alejó dejando a una furiosa Claudia.
-No lo sabes, pero ya eres mío, Félix.
-Uy, parece que no te fue tan bien, hermanita.- Claudia le dedicó una mirada envenenada a Chloe.
-Yo que tu borraba esa estúpida sonrisita tuya, por al menos YO sí puedo acercarme a Félix mientras que tu nadas y nadas sin ver a tu Adrien que te esquiva como si fueras una babosa de mar.
-Eres una maldita.
-¡Basta las dos!- ambas se quedaron quietas y miraron a su madre verlas con ceño fruncido como siempre.
-/Mamá.../
-Ustedes dos son un dolor de cabeza. Siempre peleando.
-Mami, no es mi culpa.- se justificó Chloe.
-¡No le creas! Ella siempre gusta de molestarme.
-¡A callar!- las dos se callaron pero eso no evitó las miradas que se lanzaban.- He estado hablando con Gabriel, otra vez, y bueno, dadas las circunstancias estoy segura que muy pronto su ridículo problema con los hermanos terminará.- a las dos hermanas se les iluminó la cara.
-Eso quiere decir...- Chloe no se atrevía a completar la frase pero la sonrisa de su madre lo confirmó.
-Cuando todo esté listo, se anunciará ¡el gran compromiso!- las dos rieron felices y Audrey amplió su sonrisa.- Solo eso sí. Ni una palabra de esto, no quiero que nada intervenga en nuestro plan, ¿entendido?
-Claro, mamá.
-Ni palabra.
-Muy bien. Pronto seremos las reinas de todos los mares...- las tres sirenas sonreían ampliamente ante ese sueño que estaba cada día mas cerca de ellas...
Marinette rió con fuerza ante las cosquillas de su pie. Adrien había tomado su pierna para examinarla y encontrado que los humanos sufren de muchas cosquillas en la base de su aleta, o al menos Marinette.
-¡Ya no! ¡Piedaaaaaad!- Adrien se rió y al fin la soltó. Esperó para que Marinette se calmara un poco.
-Esas aletas terrestres tuyas son muy raras. ¿Para qué les sirve tener dedos en estos? Se ven extraños.
-Son útiles aunque no lo creas y se llaman piernas, no aletas terrestres... Espera, ¿qué hora es?- miró su celular y vio lo tarde que era.- ¡Santo cielo! Deben preguntarse dónde estoy, ¡es tardísimo!
-¿Ya te vas?
-Lo siento pero debo irme.
-Ya veo. Creo que también debo irme.- sonó tan desilusionado. Parecía un niño al que le acababan de decir que ya se iban del parque de atracciones.
-Oye, Adrien. ¿Crees que podamos volver a vernos? Ya sabes, para hablar como… amigos.
-¿Amigos?
-Sí...- Adrien sonrió ampliamente.
-Está bien. Sera la primera vez que tenga a una amiga humana.
-Lo mismo digo, es decir, sobre tener a un amigo tritón, a eso me refiero.- Adrien volvió a reír entre dientes y Marinette se inclinó y alzó su meñique, para confusión de Adrien.
-¿Qué haces?
-¿La promesa del meñique? Prometo ser tu amiga por siempre y visitarte cada vez que pueda.- Adrien dudoso alzó su meñique y Marinette lo enlazó al de ella.- Es una promesa. Esto significa que no se puede romper.
-Claro. ¡Una promesa!
Y así hicieron esa promesa, sin saber que los dos sellarían el comienzo de algo más que una amistad en ese momento.
….
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, acepto imágenes de Chat Noir, Luka o Nathaniel, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
