Hola a todos! Gracias a todos los que han estado leyenda esta historia y los reviews. En serio apenas estamos viendo la punta del iceberg de los secretos que hay, aún falta mucho por hacer y ver. Y bueno, sin nada más qué decir aparte de agradecimientos a Thomas Astruc por tan genial serie…. COMENZAMOS!
…..
Capítulo 4.
Buenos amigos.
-¡Ya me voy!- anuncio Marinette tomando su gran bolso rosa y corrió fuera de la casa. Nino tuvo que hacerse a un lado para dejarla pasar con Tikki siguiendo a su dueña.
-¡Wow! ¡Chica!
-¡Lo siento!- Alya que vio todo y que tenía un tazón de palomitas en mano se rio.
-¿Qué le pasa?- preguntó Nino curioso y Alya le acercó el tazón para que comiera.
-Marinette ha estado revolucionada desde hace un par de días. Dice que ha tenido un golpe de inspiración y no para de dibujar.
-Genial. Me alegra verla de mejor humor.
-No eres el único, aunque me gustaría que esa emoción se debiera a encontrar a un chico lindo.
-Solo dale tiempo, Al. Marinette ha pasado por mucho, seguro conocerá a alguien que sea digno de ella.
-Y nosotros estaremos allí para apoyarla.- Nino besó la frente de su novia.
-Bien dicho, ¿qué película estás viendo?- fueron a la sala para ver una película, disfrutando su momento de pareja.
Marinette le mostró a Adrien el nuevo diseño que había hecho.
-¡Ta-da! ¿Te gusta?
-¿Qué es eso?
-Es un bombín. Un sombrero.
-¿Y para que quieres un sombrero?
-Pues para protegerte la cabeza o como accesorio.- Adrien tomó la libreta viendo en diferentes ángulos el dibujo. Desde hacía un par de días, Adrien llegaba puntual a la cueva y lo que comenzó como una relación de mera curiosidad, se transformó en una amistad como si se conociesen de años. Cosas que aún no podían comprender...
-No entiendo porque usan tantas cosas encima. ¿No sería mejor quitarte todo?- jaló un poco la camiseta de Marinette que cruzó sus brazos sobre sí misma.
-¡No! ¡Qué vergüenza! Ya te lo había dicho.
-No tiene nada de malo. Las sirenas no usan nada encima más que una que otra joya.
-Quieres decir que ven sus... sus...
-¿Pechos? Claro, es de lo más normal. ¿Ustedes no? ¿Es que los terrestres nacen vestidos?
-¡Por supuesto que no! Pero eso solo es cuando estas en la intimidad con alguien con ese tipo de confianza. Es decir... como pareja.
-Oh, ya veo.
-Por cierto, ayer no terminamos de discutir sobre las leyendas de tritones y sirenas ¿son como dicen? Que se llevaban a los marinos al fondo del agua y les sacaban los ojos.
-¡Ugh! ¡No! Qué asco, pero obviamente nos defendemos. En la antigüedad, los piratas nos cazaban por nuestras colas. Pensaban que les daban poderes especiales al consumir nuestra carne o usar partes de nuestro cuerpo para crear pociones.
-¡Que horrible!
-Lo fue. Pero eso fue hace mucho tiempo. Y nunca nos atreveríamos a sacarle los ojos a nadie.
-¿Por ser asqueroso?
-Eso y porque los ojos son la ventana del alma. Nosotros podemos quedar prendados de unos bonitos ojos que muestren un alma pura. Y si son lastimados o arrancados por una sirena... mejor cambiemos a algo más agradable. Sígueme contando de tu familia, tu vida es interesante.
-Ya te he contado de ellos, viven en Paris, una ciudad preciosa y mi hogar.- decía con su celular pasando las fotos.- Estos son mi padre y mi madre.
-Vaya, te pareces mucho a ellos.
-Gracias.- dijo con claro orgullo que hizo sonreír a Adrien.- Estos son mis abuelos. Ellos son mis amigos, mi amiga Alya y su novio Nino, es un gran chico, mis otras amigas. Estos son Nathaniel y Juliet, también vinieron a pasar aquí el verano. Y bueno, ya conoces a Tikki.- señaló a un costado a su gata que no apartaba su vista de Plagg que esta vez había acompañado a su protegido y estaba dando vueltas debajo del agua.
-Vaya, los terrestres tienen lugares interesantes. Y esos son los chicos que vi cuando quise devolverte esa... ¿pluna?
-Casi. Se dice pluma.
-Eso mismo. ¿Y quiénes eran las chicas que la lanzaron al mar?
-Ugh. Esas eran Lila y Sabrina. Íbamos al mismo instituto, pero Lila es una chica de lo peor...
-¿Instituto?
-Un instituto o una escuela, es un lugar a donde vamos de pequeños y aprendemos muchas cosas.
-Oooh. ¿Y qué tan mala es esa chica Lila?- Marinette hizo una mueca.
-No te lo puedes imaginar, como esos calamares malvados que me contaste. Mintió en muchas cosas a todo mundo, y al final casi hace que me expulsen de la escuela.
-¿Por qué te haría algo como eso?
-Porque me enteré que todo lo que había contado era mentira y la tomó contra mí. Decía que conocía a gente famosa, que había hecho grandes hazañas, para mí fue muy duro enterarme que todo lo que decía era falso, y tras eso casi pierdo el año escolar y a mis amigos.
-Su vida debe ser triste o muy vacía.- Marinette reflexionó.
-No lo sé. Pero Lila es alguien que nunca le daría la espalda.
-¿Y esa otra chica que la acompaña también es mala?
-No lo sé, Sabrina no era mala hasta que conoció a Lila, y a pesar de que sus mentiras fueron reveladas, Sabrina siguió a su lado, no sé porque. Cambiemos de tema. ¿Qué hay sobre ti? Has escuchado mucho de mí, quiero escucharte hablar sobre tu familia.
-Pues tengo a mi padre y a mi hermano mayor, Félix. Ambos son tan gruñones que prefiero estar casi todo el tiempo nadando lejos ellos. Pero me quieren mucho. No importa que tan insoportables sean.
-¿Y qué hay de tu madre?- Adrien puso una expresión melancólica.
-No he sabido de ella en años. La verdad es que en una tormenta desapareció. Era hermosa, la sirena más hermosa de todos los mares, y la más gentil. Le extraño mucho…
-L-Lo siento...- bajó la mirada, sintiendo empatía con el tritón.
-No lo sientas, Marinette. A veces las cosas pasan.
-Es que… te entiendo.- lo miró a los ojos y este supo que decía la verdad.- Sabes, perdí a mi padre no hace mucho. También lo extraño mucho, pero tengo a mi familia y a mis amigos.
-Pensé que tus padres vivían, por la forma de la que hablas de ellos…
-Bueno, mamá vive y se encarga de la panadería con mi abuelo, y mi padre aun lo tengo aquí.- apuntó a su corazón.- Siento su presencia, y me quedan los buenos momentos que pasé con él. Fue mi héroe... y nunca lo olvidaré.- Adrien sonrió al notar el brillo en los ojos de Marinette por la devoción con la que hablaba de su padre. Este se sentó en la orilla.
-Tal como dijiste, así como tú no estoy solo, mi padre y Félix me aman, tengo a mis amigos, y mantengo el recuerdo de mi madre dentro de mi corazón con gran cariño. Su recuerdo nunca será olvidado si los mantenemos aquí, como bien has señalado.- dijo apuntando a su corazón con su garra.- Y por supuesto, también tengo a...
-¡Hey!- gritó alguien desde el agua y Marinette se giró viendo al pez negro mirarlos fijamente.- ¿Es que estoy pintado o qué?- la boca de Marinette se abrió todo lo que pudo.
-El pez... ¡¿HABLA?!
-Plagg, ya iba a hablar de ti. Marinette, te presento a Plagg, es mi familiar.
-¿Familiar? ¿Acaso es tu tío, primo o…? Y-Yo... ¡lo siento tanto! De haber sabido no hubiera traído sándwiches de atún. ¡Quién sabe a cuantos familiares tuyos me he comido! ¡No sabes cuánto lo lamento!- exclamó mortificada cubriendo su rostro con sus manos y Adrien se rio fuerte.
-Tranquila, Marinette. Plagg no es esa clase de familiar, tampoco es un pez, aunque lo parezca, es un kwami.
-¿U-Un qué?
-Un kwami. Los kwamis son criaturas místicas que se transforman en animales para ciertas personas. O sea, un familiar.
-¿Un familiar? ¿Y cómo es eso?
-Veras, los familiares son seres mágicos que nos protegen, y dependiendo su entorno pueden transformarse en lo que quieran. Pero como Plagg está siempre en el agua es un pez.
-Oh, ¿entonces si estuviera en tierra sería un perro o gato?- Plagg rio con burla.
-¿Y porque querría ser una de esas cosas? Me parecen animales vulgares.- Tikki entendió a la perfección sus palabras y desde donde estaba le dio un golpe en la cabeza con su pata.- ¡Hey!
-Lo siento. Tikki normalmente es tranquila.- se disculpó Marinette.
-¿Ya ven? Los gatos son animales vulgares.
-Plagg...- Adrien quiso reprenderlo pero Tikki volvió a pegarle y al escuchar a Marinette reír ante como se peleaban Tikki y Plagg, pensó que no había escuchado nada más bonito en toda su vida, y tenía que admitir que la escena era tan graciosa como Marinette lo era de cautivadora...
Nathaniel estaba en el muelle dibujando el ancho mar, algunos botes y barcos se veían a lo lejos y el sol le daba un efecto especial a la playa. Suspiró dejando el carboncillo a un lado y cerró los ojos. Algo se le escapaba, y no era cosa del paisaje. Su mano revolvió sus cabellos sueltos y largos. Desde hacía un tiempo sentía que algo le faltaba a sus dibujos, incluso Marc, su compañero y socio se lo había dicho cuando le presentó los últimos bocetos.
-Están bien, Nathaniel, pero solo eso. No tienen la chispa de antes. ¿Acaso ya no te gusta el comic?
Eso fue un golpe bajo para él. Amaba el comic, respiraba para el comic y... quería ponerle un digno punto final.
Su mundo ahora se expandía gracias a la escuela y sus profesores, amaba cada una de sus clases y amaba el comic, pero sentía que estaban alargando la historia más de lo debido por miedo a no hacer algo igual de bueno que el éxito actual de sus manos. Y temía que al seguir avanzando, los dos fueran a caer en el clásico error en que caen algunos grandes comic o series al alargarlos, y su gran éxito terminase siendo recordado como un estrepitoso fracaso. No, no quería eso pero no tenían ninguna idea para un trabajo a futuro y terminando el verano prometió a Marc resultados e ideas.
El sonido de unas sandalias sobre la madera le hizo abrir los ojos, y vio a Juliet acercarse con caña y cebo en mano.
-Caray, ibas en serio con lo que dijiste de pescar.
-Por supuesto. Mi abuela me dice que pescaba con el abuelo por los alrededores, también pescaba papá por aquí, y quiero seguir la tradición. Pero hay un pez perverso que me ha tirado al agua durante los últimos días y esta vez voy a atraparlo con esto.- le enseñó una lata llena de gusanos que hizo que la cara de Nathaniel fuese de blanco a verde.
-Eso debe ser… apetitoso para un pez.
-Deben serlo, ¡mira cómo se retuercen!- Nathaniel no dijo nada, tragando duro ante el asco que sintió. La vio sentarse en la orilla del muelle y este sonrió a medias al volver a tomar el carboncillo.
-Suerte...
Bajo de ellos, Claude estaba con Sain mostrando una sonrisa burlona. Desde que Adrien venía en secreto, había encontrado fascinante la playa al darle la vuelta entera al lugar. Había visto algunas cosas interesante y jugado algunas bromas, pero lo que de verdad le entretenía era esa chica que creía era un pez, intentando atraparlo con distintos cebos. Y cada vez que la tiraba al agua era tan graciosa. Y al ver el anzuelo del día, este casi quiso romper en carcajadas al ver a Sain que puso su mejor cara de asco.
-Ugh, los humanos y sus cosas.
-Bien, esto te gustara. Atento.
-Cuidado o te van a descubrir cabeza de pez.
Claude tomó y jaló el hilo poco a poco, liberando al gusano en el proceso. Puso entre unas rocas el hilo anclando el anzuelo, y al estar bien atorada jaló con fuerza llamando la atención arriba.
-¡Allí esta!- la escuchó exclamar y comenzó a jalar e hilar pero su presa parecía no ceder.- Eres mío…
-Vamos encanto, jala un poco más fuerte, puedes hacerlo mejor.- le animaba Claude que jalaba de vez en cuando para no hacerla sospechar.- Tú puedes... hazlo divertido.
Nathaniel notó ante el escándalo cómo su amiga parecía ser jalada de a momentos, como si el dichoso pez en verdad fuese una ballena.
-Pero qué rayos...- dejó su libreta y fue hacia su amiga sujetándola por detrás, rodeando sus brazos bajo su axila, con las manos en sus hombros y ayudó a jalar. Claude sintió el cambio repentino y junto con Sain se asomó para ver a otro terrestre. Claude lo vio y chasqueó los dientes con evidente fastidio.
-Vaya entrometido. Pero esto lo hará mejor...- Claude se sumergió y jaló con fuerza, aflojó poco hasta que de un movimiento jaló y los dos humanos cayeron al agua con la boca bien abierta. Claude se alejó y se rio de estos cuando salieron a tomar aire. Sain rodó los ojos.
-Eres tan maduro.
-Gracias.
-Estoy siendo sarcástico.
-Lo sé.- más las risas de la chica terrestre captaron su atención. Claude nadó bajo el muelle para asomarse y poder escuchar mejor, confundido por esa risa.
-¿De qué te ríes?- preguntó Nathaniel que se quitaba el cabello de la cara.
-¿No fue divertido?
-¿Caer al agua con la boca abierta?
-Eso y todo el jaleo por sacar a ese pez.- Nathaniel bufó y de repente un pescado cayó al muelle.- Me da un premio de consolación cada vez que intento atraparlo, ¿te lo puedes creer?- Claude vio a Sain volver con él y entendió lo que había hecho. Casi le acarició la cabeza.
-Sí, me parto de la risa.- respondió áspero y fue que Juliet notó que algo no iba bien con su amigo.
-Hey, Nath. ¿Qué ocurre?
-No pasa nada.
-Vamos, podemos contarnos todo. Somos mejores amigos y puedes confiar en mí.- el pelirrojo suspiró y se sentó en el borde del muelle con ella dejando sus pies en el agua a centímetros de Claude y Sain.
-Digamos que me siento bloqueado. No logro darle la chispa que quiero a lo que hago y hasta Marc me lo hizo saber en mis últimos dibujos.- llevó sus manos a su rostro.- Siento que estoy en un atolladero.
-Hey, tranquilo. Tal vez ese es tu problema, te estas presionando demasiado.- Nathaniel miró a su amiga.
-¿Tú crees?
-Claro. Es decir, tienes un comic genial que se ha vuelto famoso, tus estudios te mantienen ocupado, las expectativas suben y te estas ahogando, ¿no?- Nathaniel la miró sorprendido.- ¡Pues olvídate de eso!- ella se levantó de un salto.- Tenemos dos meses de vacaciones, disfrútalos, relájate y diviértete. Porque si te presionas de esa manera terminaras con un gran desastre entre manos.
-Tienes razón. Necesito despejarme. Buscar... algo que hacer, una aventura.
-Exacto. Disfruta estos días, Nath. Ya verás que después todo se solucionará, pero no lo hará si no despejas tu cabeza.- Nathaniel sonrió, tenía una gran amiga, y abajo de ellos Claude pareció interesado en la charla, sintiendo la dulzura con que la terrestre calmaba a su amigo.
-Pero mira quienes están aquí.- Lila y Sabrina se acercaron a ellos vistiendo unos largos y bonitos vestidos estampados de playa.- Pero si son los mayores perdedores de Paris.
-¿Quién diría que los rumores que rondaban en el instituto eran ciertos?- Juliet frunció el ceño.
-¿No se han mordido la lengua?- las miró furiosa y puso su mano sobre su oreja como si oyera de lejos.- ¿Oyen eso? ¿Ha sido otra mentira tuya, Lila? ¡Oh! Hija de diplomáticos italianos, modelo y musa de cantantes como Jagged Stone. Váyanse a tirar su veneno a otra parte y déjenos en paz.- normalmente no daba la cara pero la actitud de esas dos la habían hartado en el instituto y ni qué decir cada vez que se metían con sus amigos. Lila gruñó y a lo lejos unos chicos las llamaron.
-No voy a malgastar mi tiempo con perdedores como ustedes. Mis nuevos amigos nos esperan para subirnos a su elegante yate. Y vuelve a referirte a mi así, Decrois y te arrepentirás, tengo los medios y no le tengo miedo a una estúpida huérfana. Vamos Sabrina.
-Sí, Lila.
Bajo el muelle a Claude no le gustó para nada esas chicas, mucho menos el tono con que le hablaron a la dulce chica que consoló a su amigo. Estas caminaron por el muelle como todas unas divas hasta que entre los huecos del muelle, unos dedos tomaron los tacones de sus zapatos y cayeron estrepitosamente de frente.
Nathaniel aguantó la risa y Juliet se mordió el labio para tampoco reír, todo en vano ya que los dos se rieron. Lila se levantó primero seguida de Sabrina y se fueron a paso rápido con los chicos que las esperaban. Pero al dejar de reír, Juliet notó algo, por unos segundos le pareció ver algo ocultarse entre las tablas del muelle… ¿dedos? Desechó la idea, segura que sus tacones se atoraron entre las divisiones del muelle.
-Ven, Juliet. Vamos a la casa o nos resfriaremos.
-Sí, vamos.- recogió su caña y se fueron riendo sobre lo ocurrido.
Claude sonrió y se sumergió para encontrarse con una sonrisa de Sain.
-¿Esta vez no dirás nada, Sain?
-Nah, solo por esta vez me ha gustado la broma.
-Aww, ¿quién es el mejor familiar de todos?
-Obvio que soy mejor que Plagg, eso no se pregunta.- Claude se rio pero su risa murió de golpe solo al ver a lo lejos una cabellera dorada, Chloe se estaba acercando a la playa.
-Ay, madre mía... ¡Me vas a deber una grande Adrien! ¡Vamos Sai!- nadaron lo más rápido posible sin ser vistos por la rubia, pero Chloe podía rastrear por la marea a cualquier sirena, era un don que había heredado y aprendido de su padre.
-¿Dónde estará Adrien?... Por aquí, y cerca de estos humanos, ugh.- nadó en dirección a la cueva sin dudar, deseosa de ver a Adrien y llevarlo lejos de allí.
Adrien seguía comiendo los bocadillos de salchicha y Plagg gustaba de hacerle bromas a Tikki, como escupirle agua a la pobre gata cuando salía haciéndola enfurecer.
-Muy bien, tengo otra pregunta.- decía Marinette.- ¿No les da catarro o se enferman?
-Solo cuando nuestras agallas se enfrían demasiado, por eso siempre estamos en aguas cálidas o templadas. ¿No tienes más bocadillos?
-Oye, pero si te has comido hasta mi parte.
-¡Es que son tan sabrosos!- un fuerte chapoteo llamó su atención y Claude apareció en su forma de tritón salvaje asustando a Marinette, pero este ni siquiera la vio.
-¡Tenemos un problema! ¡Chloe viene para acá!
-¡¿CÓMO?! Pero ¿cómo es que lo supo?
-¿Y yo que sé? ¡Tal vez siguió tu aroma a pescado muerto!
-¡Mira quién habla!
-Eh... ¿quién es Chloe?- preguntó Marinette sacándolos de su discusión.- Adrien le sonrió solo a Marinette.
-Oh, te lo explico luego, por ahora, Claude, saca tu cola del agua ¡Ahora!
Chloe nadó al interior de la cueva sin poder sentir nada. Sain y Plagg se habían ocultado en un hueco del fondo sin atreverse a moverse. Chloe se asomó solo viendo cristales, estalactitas o estalagmitas, y nada más que piedras; pero escondidos tras las columnas y formaciones del lugar, se encontraban los tres chicos y Marinette tenía bien sujeta a Tikki, se asomó un poco y pudo ver a una chica rubia, toda una belleza como las sirenas de los libros de cuentos y en el agua podía verse algo dorado moverse, se ocultó más cuando ella volteó a su dirección.
-¿Dónde estarán? No puede estar lejos.- volvió a sumergirse y tras unos momentos nadando alrededor, se fue de allí. Plagg y Sain aparecieron y pudieron respirar aliviados.
-Menudo susto...- musitó Adrien y Claude vio a Marinette.
-Hola, chica terrestre. Me llamo Claude.
-Ho-Hola, me llamo Marinette.
-Vaya... de cerca las terrestres no son nada feas.
-Hey, atrás.- a Adrien no le gustó la cercanía o el interés de Claude.
-Tranquilo, tiburón.- se burló Claude y Marinette se rió a lo bajo y fue que notó que quedaba un bocadillo.
-Ah, vaya. Queda una salchicha.
-¿Eso qué es? ¿Se come?- preguntó Claude y Marinette se lo tendió.
-Adelante. A Adrien le gustaron mucho.
-Pues provecho.
-¡Noooo!- Adrien tacleó a Claude cuando ya lo tenía en la boca y el pobre tritón naranja lo escupió y cayeron al agua estrepitosamente.- ¡Esa salchicha es mía!
-¡¿Qué?! ¡Ni siquiera la saboree, demente!- se pusieron a discutir y Marinette los observaba divertida, pero también observó por donde se había ido esa hermosa sirena preguntándose si la volvería a ver o no...
Chloe se sentía frustrada y no dejaba de murmurar acerca de cómo Adrien no tenía derecho de despreciarla así. Era hermosa de la cabeza hasta la punta de su cola, su cola era la más hermosa de todas, era graciosa, astuta y superaba a su hermana mayor en muchas cosas. Adrien no tenía derecho de despreciarla, ELLA es la que debería de despreciarlo. ¡Claro! Eso haría la próxima vez que lo viera y este desease hablarle, le haría el vacío. Nadó por la orilla de la playa hasta que algo captó su atención. Estaba sobre el agua, a unos varios de metros en la orilla de un acantilado pero era claramente visible, era rojo y brillante.
-¿Qué es eso?- se encontraba a gran altura pero quería saber qué era eso.- ¿Sera una joya? ¡Madre mía! ¡Un rubí! ¡Con lo que adoro los rubís!- la joven no dudó en asomarse a la superficie para poder contemplar su joya favorita y lo que vio la dejó sin palabras, su enorme joya en realidad era un humano. Un chico humano que se había quitado la camiseta mojada y quedando expuesto al aire libre. El humano dejaba que el sol secara un poco su piel, sus fuertes brazos y su atlética figura no era algo impresionante a primera vista pero tampoco era un escuálido, tenía unos músculos bien hechos, y su boca se abrió cuando este echó hacia atrás su largo cabello rojo y el sol tocaba el perfil de ese terrestre que la dejó impávida.
Y desde esa distancia, Nathaniel notó por el rabillo del ojos algo brillar, había un objeto dorado en el agua. Y al fijar su mirada, pudo ver una cabellera dorada y a una chica mirarlo fijamente en el agua. De repente esta reaccionó y se hundió. Nathaniel la miró con extrañeza y entonces vio algo salir del agua en su huida, era... ¿una cola?
-¿Qué rayos...?
-¡Nath!- Juliet lo llamó desde una ventana del segundo piso de la casa.- ¡Entra! Ya puedes usar la ducha.
-¡V-Voy!- tenía que ser cosa de su imaginación. ¿Una sirena? Debió haber tragado más agua de la que pensó, porque se parecía mucho a... no, olvídalo, eran simples fantasías suyas…
Adrien entró al agua y Marinette lo vio un poco triste de que tuviese que irse mucho antes.
-Lo siento, Marinette. Podemos quedar más tiempo mañana.
-Está bien, no es tu culpa, veo que esto también debe ser un gran secreto para ti.
-Me encanta tu compañía, pero a mi familia le daría un ataque.
-Pienso lo mismo. No sé cómo reaccionarían mis amigos y mi familia. Pero ¿mañana está bien?
-Te enviaré a Plagg para que te avise.
-¡¿QUÉ?!- exclamó indignado el pez negro.- ¿Desde cuándo soy tu recadero?
-Te traeré más bocadillos, Plagg.- le sonrió Marinette y el pez bufó.
-Si tienen esa cosa que llamaste queso mucho mejor. Y quiero más que él.- Plagg se hundió y Adrien se rió.
-Nos vemos, princesa.
-Hasta luego.- Adrien se hundió y Claude a le estaba esperando para irse, dándose una mirada significativa de que tenían que volver pronto o habría problemas.
-¿Y para cuándo la boda?
-Cállate, ella es solo una amiga.
-Claaaro, pero he visto cómo te le quedabas viendo.
-¿Qué quieres decir?
-Caray, qué hambre tengo, vamos por algo de comer para mí.- cambió de tema el castaño y Adrien le golpeó el hombro, sin embargo, Plagg miraba a Adrien preocupado por su relación con la humana.
-¿Plagg?
-Ahora no, Sain- este asintió, y nadaron detrás de sus protegidos de regreso a su colonia…
Marinette salió de la cueva y fue a la playa subiendo las escaleras del lugar, pero no pensó encontrarse nada más que con Kagami. La sorpresa fue para ambas pero luego de salir de su estupor, se miraron con absoluto rencor y Marinette siguió subiendo con la frente alta.
-Con permiso.- dijo de forma seca intentando pasar de lado a Kagami que no se movió.
-Me moveré apenas me escuches. No quiero que te acerques a Luka.- eso hizo que abriera grande los ojos y mirara indignada a Kagami.
-Como si quisiera verlo a él o a ti, pero cruzarnos va a ser inevitable si estamos de vacaciones en un pueblo tan pequeño.
-Como si importara. Bien puedes quedarte en donde te alojas y no salir siempre que puedas dibujar.
-¡No voy a hacer eso! No tengo nada que esconder o avergonzarme y pienso disfrutar mis vacaciones con o sin ustedes por la zona.
-Lo haces sentir culpable. ¿Por qué no superas y asumes lo que pasó?- quiso abofetearla, de verdad quería hacerlo, pero no estaba ni en la posición, ni en la distancia para hacerlo. Solo pudo mirarla con odio y resentimiento, pasándola golpeando su hombro y poniéndose unos escalones por encima.
-No tienes vergüenza alguna, Kagami. Todavía después de lo que hice por ti. Ya veo que tu madre tenía razón, pero erró demasiado en su concepto de amistad ya que fui yo y no tú la que salió decepcionada.- esas palabras fueron un golpe bajo para Kagami que subió los escalones restantes dispuesta a abofetear a Marinette, pero una voz le detuvo.
-¡Atrévete a tocar a mi amiga perra oriental y te dejaré los ojos más cerrados de como los tienes!- Alya estaba al principio de las escaleras, se veía tan intimidante aun con esas sandalias naranja de flores de colores que Kagami bajó la mano y se dio la vuelta bajando a la playa. Cuando se alejó, Alya fue con su amiga.
-¿Te hizo algo?
-Nada. Muchas gracias Alya.
-Cuando quieras, aquí tienes a una verdadera amiga para cuando me necesites.- rodeó su brazo sobre sus hombros bufando por la nariz como un toro embravecido y Marinette sonrió, subieron el restante de escaleras, sabiendo que podía contar con Alya siempre...
Audrey vio a su hija mayor acercarse a Félix, y frunció el ceño cuando este volvió a dejar en claro que no le interesaba en lo más mínimo. ¿Qué diablos le pasaba? Su hija era hermosa, sensual y grandiosa como lo fue ella a su edad. No le gustaba para nada que ese arrogante le rechazara, ¡porque era como si la rechazara a ella! Recordó esa misma escena con el hombre con el que necesitaba hablar en esos momentos. Y lo encontró, dando órdenes a otros tritones y sirenas de no acercarse a las embarcaciones humanas por seguridad. Cuando se quedó solo ella se acercó.
-Gabriel.
-¿Que sucede, Audrey?
-Sabes que no me gusta molestarte con este tema, pero necesitamos hablar de nuevo. ¿Cuándo vas a hablar con tus hijos?
-Ya hablé con ellos en su momento, pero si ellos no quieren no voy a obligarlos a estar con tus hijas.
-¡Pero su periodo de fertilidad terminara pronto!- el ceño de Gabriel se frunció con gravedad.
-Adrien y Chloe todavía tienen tiempo.
-Pero no Félix, ¡ni Claudia! Necesitamos preservar nuestra especie y sabes bien que si pasa el periodo de fertilidad y no han procreado con su pareja, nunca más podrán hacerlo.
Sus palabras eran ciertas en ello, si una sirena o un tritón no concebían en algún momento de su periodo con la pareja escogida, no podrían nunca tener la oportunidad de procrear a futuro. Adrien aún era joven pero Félix estaba cerca de terminar su periodo y eso significaba que si no ha estado con una sirena, entonces a futuro no podría tener hijos.
-Emilie y yo hablábamos de la idea de tener nietos.- musitó Audrey con tristeza.- Le encantaba la idea de nadar con pequeños tritones y sirenas.- lo miró con un poco de pena.- Al menos habla con Félix, hazme ese favor, Claudia está muy ilusionada con él y no desearía que ambos quedasen solos.- Gabriel suspiró invocando su paciencia, cuando mencionaban a su esposa su armadura se resquebrajaba un poco.
-Lo intentaré pero no prometo nada.
-Gracias, Gabriel. No sabes cuánto te lo agradezco.- sonrió a este agradecida ganándose solo un asentimiento de cabeza. El tritón se fue y la expresión de la sirena cambió y entre sus manos atrapó a un pez que nadaba cerca de ella.- Oh, Gabriel, Gabriel. Ojala lo hagas y convenzas a tu estúpido hijo, porque si no, tengo otros medios para cumplir mis cometidos y no me importará que tan bajo en el abismo deba caer para conseguir lo que quiero.- sus garras aparecieron y el pez fue destrozado entre sus dedos, dejando un leve rastro de sangre y soltando lo que quedaba de este mientras reía a lo bajo.
…
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer, dejen review, nada de tomatazos, y ya verán, ya verán, faltan muchas cosas por pasar! Y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
