Hola a todos! He aquí traigo un nuevo capítulo. Muchas gracias a todos los que han dejado review, y pongan atención, porque poco a poco las sospechas aparecerán junto con las pistas de lo que pasa. Y bien, sin más qué decir que estoy muy emocionada por los capítulos de Septiembre Y que grité como loca al ver el tráiler… COMENZAMOS!

Capítulo 5.
Atardecer de deseos.

En la cena, Marinette estaba lavando los platos como le tocaba ese día, mientras sus amigos hablaban y Nino no dejaba de agitar un pequeño cartel frente a todos.
-¡Windsurf! ¿Se lo pueden imaginar? Siempre he querido hacer surf o el parecido de este.- Alya le dio un beso a Nino en los labios.
-Me parece increíble que una ciudad como esta pueda hacer algo así.- Juliet que limpiaba la mesa respondió.
-Eso es porque más jóvenes vienen aquí y el turismo ha ido en aumento. Los lugareños hacen todo lo posible para armas eventos, fiestas y demás cosas. Como la fiesta que habrá en el centro del pueblo por el evento. Incluso han contratado a un DJ.
-Ninguno es tan bueno como Nino.- sonrió Alya orgullosa, Nino le besó en la mejilla y su brazo rodeó su cadera.
-Te amo, nena.
-¡Nada de ponerse cursis por favor!- rogó Marinette melodramática haciendo reír a los presentes, o al menos a algunos. Nathaniel estaba en un estado automático mientras secaba platos y los ponía en su lugar.
-Nath, ¿estás bien?- preguntó Marinette que al tocarlo este al fin reaccionó y se giró solo para ver que todos le miraban extrañados.
-Eh... sí, sí, estoy bien. Solo... pensaba en lo que voy a dibujar. Me siento inspirado y necesito dibujar, ¡urgente! Ya saben, cómo Marinette.- habló rápido y con una risa un tanto nerviosa que hizo dejara caer un plato y que este se rompiese, todos lo miraron como si estuviese loco.- Amm... lo siento.- se rascó tras la cabeza, confundiendo a todo mundo sin saber que decir...

Anarka se dejó caer en el respaldo de su silla extremadamente cansada por el largo día que había tenido.
-Estoy hecha polvo.- se frotó su hombro adolorido sin notar la presencia de la chica a su lado.
-Tome, capitana, un té le hará sentir mejor.- le ofreció Kagami y esta aceptó gustosa la bebida caliente.
-Eres muy amable, Kagami. No sabes cómo mis viejos huesos de mar agradecen tu atención.- la joven sonrió, sin notar como Juleka rodaba los ojos y se levantó del sofá tan cómodo donde estaba leyendo.
-Voy a leer en mi cuarto
-Descansa, Jule.- le despidió su madre. Kagami vio a Juleka irse y en poco subió a cubierta posando su vista en las estrellas, toda una gama estelar para admirar, cosa que no podía hacer en la ciudad. No conocía mucho de constelaciones, Luka sí, y estaba perdida en aquella visión hasta que sintió dos fuertes brazos rodearla y un beso en su hombro que la hizo sonreír.
-Hey, ¿qué te preocupa?
-No es nada. Es cielo es tan hermoso fuera de la ciudad.
-Tanto como tú. Y no mientas, te conozco bien.- Kagami hizo un puchero.
-Es tu hermana. Aún está molesta.- Luka suspiró.
-Ya se le pasará. Aunque debo hablar con ella y Marinette claramente para dejar todo en claro.
-No tienes que hacerlo.
-Tengo qué. No podría estar bien tras lo ocurrido. Les debo al menos una disculpa sincera por haberles mentido todo este tiempo.- Kagami bajó la mirada un poco triste.
-No quisiera que vieras a Marinette.
-¿Y eso?
-Es que...- se giró a verle y sus labios fueron sellados por los de Luka.
-No tienes que ponerte celosa. Por quien mi corazón anhela es por ti. Pero debo dejarlo en claro para todos.- los brazos de Kagami rodearon su cuello.
-Con que quede claro para mí eso basta.- sus labios se encontraron en un profundo beso que demostraba ese amor que sentían por el otro. Luka era el único que podía hacerla sentir viva, feliz, y no deseaba que nadie se lo quitara. Su mano bajó lentamente de su fuerte pecho hasta sus pantalones y Luka gruñó entre sus labios. Al separarse la tomó de los glúteos y la sentó en la orilla. Besando su cuello y esta sonrió complacida al ver el efecto que provocaba en él.

-Debemos tener cuidado de no despertar a nadie…

-No lo hicimos cuando estuvimos en el cuarto de provisiones.

-Estamos el aire libre nos sentaría bien, ¿no?- le sonrió con una mirada oscura que fue respondida por una sonrisa pícara.

-Con vista a las estrellas.- volvieron a besarse con pasión, y se ocultaron en la cubierta sabiendo que nadie subiría esa noche…

Marinette había llevado una revista que compró en una tienda y fotos de su celular para que Adrien viera los deportes acuáticos.
-¡Vaya! No puedo creer lo ingeniosos que son para deslizarse por el agua, y no solo en barcos.
-Son deportes que practicamos, nado, velero, surf. Podrías venir y ver lo que es el windsurf pero deberás estar fuera del área de surfeo.
-Tranquila. Puedo ser discreto.
-¡JA! Como no.- se burló Plagg que nadaba cerca de los pies de Marinette y esta le lanzó un bocadillo de queso que este no dudó en tomar saltando fuera del agua y mojándola a ella y a Tikki que siseó molesta.
-¡Puedo serlo!- recalcó haciendo reír a Marinette que curiosa tocó su brazo. Era la primera vez que lo tocaba.
-Es curioso. Tu piel se siente áspera. ¿Son escamas?
-Estas no son escamas. Nuestra piel se endurece para pelear. Digamos que así somos letales para cualquier depredador o atacante.
-Oh. Como una armadura.
-Exacto. ¿Te molesta?
-Oh, no. Es solo que recuerdo a esa sirena y pienso lo diferentes que deben ser los machos de las hembras.- Adrien torció la boca, le parecía ridículo ocultar su verdadera forma a estas alturas. Marinette no era una amenaza, podía confiar en ella.
-Marinette, yo...
-Incluso me he inspirado en ti para hacer algunos diseños.- dijo mostrándole la libreta y los ojos de Adrien se abrieron grandes al ver sus dibujos. Se sintió halagado.
-¡No lo creo!- este comenzó a ver los diseños, todos en verde y negro, sus colores predominantes y aunque pensaba que la ropa era algo ridículo, no pudo evitar penar que le encantaría ver esas prendas en persona o hasta llevar una puesta para saber qué se sentía.- ¡Wow!- una chaqueta llamó su atención.- ¡Me gusta este! ¿Puedes hacerlo? ¡Me encantaría usarlo!
-Claro, de que puedo, puedo, pero no sé si aguante bajo el agua ya que quería hacerla de cuero, aunque podría ver opciones de materiales, creo que me puedo dar ideas.
-¡Por favor! ¡Me encanta! Quiero que esta sea la primera prenda que me ponga.- al ver esos brillantes ojos verdes tan iluminados ella tomó la decisión.
-Creo que si me organizo... podría tenértela en dos semanas, tres a lo mucho.
-¡Muchas gracias! Te juro que la atesoraré con mi vida.- Marinette rió y notó a Adrien pasar sus ojos hacías las revistas de turismo de Paris, observando sus ojos anhelantes. Ella se acercó y entonces pudo notar un leve rastro de tristeza.
-Adrien, ¿qué pasa?
-Me doy cuenta de que ustedes los terrestres viven en lugares increíbles y hermosos. Comparado con el mar es un poco aburrido.
-Tenemos nuestros pros y contras, hay ciudades que lidian con cosas como la contaminación o falta de zonas verdes, incluso me avergüenza decir que hemos contribuido a contaminar el mar.

-Lo sé, cuando nos acercamos a asentamientos humanos vemos esa basura de la que hablas, por eso nos mantenemos alejados y hasta evitamos que algunas especies se acerquen a sus costas. Pero quisiera poder ver esas cosas maravillosas y buenas que tienen. Ver tu hogar.
-Me encantaría, pero no creo poder llevarte a mi hogar a menos que consiga una pecera gigante.
-Y te iras pronto, ¿no es verdad?- preguntó con tristeza y Marinette se mordió el labio inferior.
-No tan pronto...- el silencio que se formó entre ellos resultó incómodo y entonces Marinette sonrió levemente.- Pero podría venir a visitarte en mis vacaciones.- Chat la miró sorprendido.- Puedo ahorrar lo suficiente para venir cada verano si me lo propongo. Solo para vernos, si quieres.
-¡Por supuesto que quiero!- ella alzó su meñique.
-¿Prometemos seguir viéndonos?- Adrien sonrió y enlazó el meñique un poco torpe.

-¡Por supuesto!- hizo lo mismo un poco torpe.- Estemos juntos, Marinette. Para siempre.- ella sonrió asintiendo y Plagg vio a su protegido hacer esa promesa a la ligera. Suspiró bajo el agua con cierto pesar, y miró hacia donde se veía entre las sombras el grabado hecho en la piedra de la pared del lugar antes de que Tikki le tirara una piedra.

-¡MALDITA GATA!- Tikki maulló quitada de la pena, mostrando su odio mutuo...

Chloe había notado algo raro en su hermana y madre, Claudia ya no se quejaba como antes, al menos no demasiado, y le daba algo de escalofríos, por lo que prefería nadar lejos de ella sin que la notara.
-¡Chloe! ¿A dónde vas?- habló demasiado rápido...
-Solo a dar una vuelta. No es nada del otro mundo.
-¿Vas a buscar a Adrien? No sé qué le ves. Tiene la cabeza siempre en otras cosas, cosas inútiles.
-Podría preguntarte lo mismo por Félix pero bien sé que no te desvives de amor por él.
-¡Claro que sí! Félix es todo lo que busco, un tritón fuerte y el futuro líder de nuestra colonia.- Chloe rodó los ojos. Por supuesto que su hermana actuaba por interés, veces se preguntaba si alguna vez había amado a alguien.

-Como sea, me voy.
-Mamá tal vez hable contigo luego, y esta quizás te tenga noticias buenas, hermanita.
-¿De qué tipo?
-Ya lo sabrás.- se fue riendo y Chloe gruñó.
-Siempre quedándose con la última palabra, pero detesto más cuando me ocultan algo…- atrapó en su mano el pequeño collar que tenía puesto, que trataba de una ostra rosada, al abrirlo había dos perlas y un rubí en el centro. Cerrando los ojos se enfrascó en sus recuerdos un momento.

La pequeña Chloe se había emocionado mucho cuando su padre le había entregado ese hermoso collar. Siempre le había gustado el color rojo, no entendía por qué, cuando su madre y hermana le decían que ese no era su color pero a ella le encantaba. Su padre la adoraba, la mimaba, e incluso se tomaba tiempo para poder enseñarle lo que era el rastreo. Su padre era el mejor. Sin embargo, no todo terminó en felicidad.

Figuras pasaban casi enfrente de una cueva marina que pasaba desapercibida. Dentro, estaba una pequeña sirena escondida, llorando tras haber casi presenciado la sanguinaria muerte de su padre por tiburones. Apretando el pequeño collar entre sus diminutas manos deseó que alguien la encontrara, tenía tanto miedo… ahora el color rojo no le gustaba, lo odiaba al ver toda esa sangre…, y por ello cerró la concha de su collar. De repente una sombra la asustó y vio a un pequeño tritón mirarla preocupado, Adrien le sonrió a la pequeña Chloe y le ofreció algo más que su mano para sacarla de allí, le ofreció su amistad con la promesa de bienestar y felicidad.

Abrió los ojos. Claudia era idiota si creía que su interés hacia Adrien era por mero interés. Lo quería. Quería estar a su lado, protegerlo como él la protegió a ella cuando era niña. Adrien era el hombre más importante para ella después de su padre.

-Como me gustaría que estuvieses aquí, papá…- cerró la concha.
De repente el color rojo se hizo presente en sus pensamientos, no el de su joya, ni tampoco el de la sangre en el agua, sino el de unos cabellos rojos al sol… ¿Que había sido eso? Sacudió la cabeza y nadó lejos de la colonia, con una sola idea en mente, o mejor dicho, un color en mente…

Juleka se sentó en una mesa en el interior del pequeño restaurante, no tenía mucha vista pero era el lugar era tranquilo y no muchos podrían verla si alguien pasaba. Revisó su celular y vio con pesar que Rose no había respondido ninguno de sus mensajes, pero tenía la respuesta a los anteriores de sus vacaciones.

¿Cómo pudiste hacerle esto? Eras su amiga! Eso es traición!

Lo siento, pero no me sentiría a gusto en ir de vacaciones contigo.

No quiero hablar contigo hasta que te disculpes con Marinette.

Ya lo había hecho, al menos lo de la última vez fue lo más cercano a una disculpa, pero las palabras no salían nunca por completo de su boca. Nunca pasaba. Pero sentía que su capacidad del habla había disminuido desde que encontró a su hermano besando a Kagami esa noche cuando salió del cine con Rose y Alix, había entrado en pánico, montones de pensamientos y preguntas aparecieron en su cabeza mientras miraba la escena: ¿Ese en serio es su hermano? ¿Por qué está besando a Kagami? ¿Y Marinette? ¿Dónde está Marinette? ¿Qué estaban haciendo? Al escuchar a sus amigas tuvo que reaccionar, y fue que por su rápida intervención no los descubrieron en su momento. Frunció el ceño al recordar la discusión que tuvo con su hermano apenas llegando, le había gritado como nunca antes, por suerte su madre no estaba para escucharla y Luka se disculpó tan avergonzado que sabía que estaba siendo sincero.

-Las cosas solo se dieron. Sabemos qué hacemos mal pero el amor verdadero es algo que no se puede negar y tras lo ocurrido con su padre no podía hacerle eso a Marinette... Te prometo que le diremos todo a Marinette. Pienso decírselo después del concierto en un lugar tranquilo.

Ese era plan, o al menos iba a serlo. Cuando Marinette se acercó a la banda preguntando por Luka supo que algo iba a salir mal. Y no se equivocó...

Suspiró deseando con todas sus fuerzas retroceder en el tiempo para no ser partícipe de lo ocurrido esa horrible noche, debió dejar que los descubrieran, y así en la noche del concierto pudo haber terminado en una celebración con los de la banda y no llorando en su almohada tras haber confesado a todas que sabía lo de su hermano con Kagami. Todo era una pesadilla.
-Y aquí tienes.- Juleka vio confundida la copa de helado con melón y fresas que la dueña del lugar le daba.
-Aun no pido.
-No importa cariño, necesitas sonreír, y nada mejor que esto para sacar una sonrisa.- Juleka sonrió a la joven que le recordó mucho a Marinette, y tomó una gran cucharada saboreando gustosa el helado.

-¿Se encuentra bien?- preguntó una mujer anciana que estaba esperando su orden, y Juleka apenas y pudo asentir.- Lo siento, es que te vi un poco triste.

-Yo… he estado triste, supongo.

-Ya veo, pero una hermosa jovencita como tu debería de divertirse y sonreír.

-Hay cosas que no me lo permiten.- la mujer sonrió.

-Has caso a un consejo que te da alguien que ha vivido de todo: Deja atrás todo lo malo, respira, reflexiona y perdona, todo error o carga solamente te estorbará, y no podrás seguir andando.- Juleka bajó la mirada, le gustaba el consejo, pero ¿perdonar a su hermano y a esa mentirosa?

-Es… complicado.

-Ya verás que no lo es tanto. Nosotros somos quienes ponemos más peso a los problemas.

-Pero es que…

-Su pedido, señora Marianne.- Bridgette le entregó un paquete a la mujer.

-Muchas gracias Bridgette. Salúdame a tus dos granujas.

-Así lo haré.- se rio y la señora le dedicó a Juleka una última sonrisa antes de marcharse. Bridgette miró a Juleka pensativa y se acercó para ponerle más crema batida a su postre.

-No sé qué te dijo, pero la señora Marianne es muy sabia. Un poco más de crema no daña a nadie.- de debajo de la mesa cercana los gemelos aparecieron con un bote en mano.

-¡Con chocolate!

-¡Y más sirope fruta!- exclamaron disparando a la mesa el chocolate y sirope hacia el postre que quedó mucho más decorado… así como la mesa.

-¡Niños!- Bridgette los miró molesta.

-/¡A correr por nuestras vidas!/- Bridgette suspiró al ver semejante desastre, pero Juleka rio a lo bajo y probó gustosa su postre innovado, definitivamente iba a volver más seguido a ese lugar…

Ya se estaba haciendo tarde cuando Marinette estaba dejando la cueva. Ella sonrió a Adrien que le sonreía de igual forma desde abajo.
-Nos vemos mañana, Marinette.
-Cuídate, Adrien y nos vemos Plagg.
-Trae más esos bocaditos de quesos.
-Plagg...- el familiar suspiró.
-Vale, por favor.- Marinette asintió.
-Por supuesto, Plagg. Vamos Tikki.- la gata le siguió con la cola en alto e ignorando a Plagg que hizo una mueca.
-Y no traigas a esa bola de pelo contigo.- Tikki arrugó la nariz y con la pata le lanzó una piedrecita que hizo le quejarse.- ¡Ya verás! La próxima vez me convertiré en una bestia y te voy a comer.- Adrien suspiró.
-Ya basta. Nos vemos princess. Te deseo dulces sueños.
-Nos vemos, Adrien.- Adrien se sumergió perdiéndose en el agua, cuando pareció perderse por completo de su vista, Marinette salió de la cueva y se estiró admirando el atardecer, pero unas vocecitas la hicieron girar en dirección a la playa.
-¡Encontré una! ¡Mira! ¡Mira!- los pequeños gemelos estaban juntando algunas conchas de mar y Marinette se acercó con sandalias en mano sintiendo la arena tibia entre sus dedos.
-Hola, chicos. ¿Qué hacen?
-Recolectamos conchas para llevárselas a mamá.- dijo Maximilian y Alexander tomó la cubeta con conchas.
-Mamá hace adornos y collares muy bonitos con las conchas y caracolas.
-¿En serio? Quisiera poder ver algo de lo que hace.- los gemelos asintieron.
-Son muy bonitas.
-Pero mamá no puede venir a la playa.
-¿Y por qué no?- preguntó curiosa y los gemelos solo alzaron los hombros a la vez.- Bueno, los acompaño a con su mamá, ya empieza a hacerse tarde.
-/Vamos/- respondieron al mismo tiempo y cada uno tomó la mano de Marinette. Tenía que admitir que eran adorables, pero se preguntaba donde estaría el padre de estos dos. Sacudió la cabeza, se le estaban pegando las malas mañas de Alya de inmiscuirse en la vida de los demás.
-Y... ¿ayudan mucho a su mamá?- bien hecho, pensó con sarcasmo, ya quería golpearse.
-Sip.- respondió Maximilian.- La ayudamos y cuidamos como ella nos cuida a nosotros.
-Y si alguien se pasa de listo lo enterramos en algún lugar.- sonrió malvado Alexander.
-¡Alex!
-Vale. Solo fue una vez… o tres.
-¿Y su papá?- los dos gemelos se miraron entre si y Marinette notó como desviaron la mirada al lado contrario.
-Está de viaje.
-No lo vemos mucho.
-Ya veo.- era obvio que mentían pero no los contradijo.- Seguro su mamá ha de estar preocupada, ¡acelerando el paso!- los dos niños se rieron cuando Marinette los elevó un poco sobre los escalones. Eran unos niños muy buenos, tan buenos como lo era Bridgette. Pero sin saberlo, alguien desde el agua los vio sin poder creerse lo que veía.

Plagg tenía la boca abierta, solo se había regresado para decirle que trajera unos bocadillos extras pero quedó con la boca tan abierta por la impresión que un pescadito cruzó por esta.
-No puede ser... Esto tiene que ser… ¡UNA BROMA!- se hundió y se fue nadando de regreso, pensando qué debía hacer...

Lo había encontrado, ¡LO HABIA ENCONTRADO! Esa cabellera roja estaba sujeta con una descuidada coleta y el chico terrestre estaba sobre una piedra dibujando algo.

Este no se había dado cuenta de su presencia y Chloe sonrió ampliamente acercándose un poco, el chico estaba a escasos centímetros del mar; solo debía estirarse y... Nathaniel alzó la vista de su libreta al sentir como algo húmedo rozó su talón, ¿acaso había sido un insecto? Revisó pero no vio nada, así que volvió a su tarea y entonces lo volvió a sentir pero esta vez había subido un poco por su pierna causándole un escalofrió.

-¡Carajo!- escuchó un chapuzón pero no vio nada de nuevo.

Abajo del agua, Chloe no paraba de reírse, lo tenía de los nervios. Se asomó notando como este desviaba su vista cada tanto como si buscara en la roca lo que le estaba tocando. Y entonces vio algo que llamó su atención, había algo entre esas dos aletas terrestres cubiertas por esa cosa que usaban encima, miró curiosa ese bulto casi escondido por el holgado short y estiró su mano...
-¡Qué mier...!- había saltado del lugar y casi resbalado al agua de no ser porque se sujetó con fuerza de la roca, pero pudo ver como el dibujo que estaba haciendo cayó al agua para su desgracia.

Chloe lo vio, este había caído mostrando en lo que estaba trabajando el artista y los rayos de sol naranjas le iluminaron haciendo que Chloe quedara prendada de este.

Nathaniel se enderezó y vio con sorpresa como su dibujo se hundió de repente. Chloe estaba encantada con el papel en sus manos.
-¡Soy yo! Yo en toda mi belleza. Bueno, casi, le faltan detalles, ¡pero capto mi hermosa cola! Me pregunto si podré conservarla, seguro que si Claudia lo ve se muere de la envidia y es capaz de romperlo.- y como si sus palabras fueran de profeta, el papel en sus manos se rompió a la mitad ante sus ojos.- ¡AAAAAAAAAAAAAAAH!
Nathaniel estaba seguro de haber escuchado algo bajo el agua y se palmeó el rostro justo en sus ojos.
-¡Agh! Ya basta, estás viendo y escuchando cosas. Las sirenas no existen, idiota. El calor y la presión te están afectando cabeza de chorlito.
-¡Hey tú!

Al abrir sus dedos, instintivamente miro hacia abajo y vio a la chica más hermosa que había visto jamás en su vida, de piel bronceada, cabellos de oro, ojos de un profundo azul que nunca había victo antes y estaba... desnuda.

-¡Oye humano! Mírame a los ojos cuando te hablo.

¿Humano?

Este retiró por completo sus manos de sus ojos y pudo alcanzar a ver una enorme cola de pez dorada donde debían estar las piernas.
-Oh, por todos los cielos... e-eres una...
-¿Sirena?- este asintió a la confesión o aseveración de la misma.
-Pues más te vale no decir una palabra porque bien puedo maldecirte si lo haces.
-¡¿EH?! ¿Maldecirme?
-Por supuesto. El ultimo humano que reveló la existencia de una sirena terminó lleno de corales por todo el cuerpo y los cangrejos se metieron en él, fue muy doloroso.- Nathaniel la contempló mirarse las uñas.
-Estas de broma.
-¿Quieres arriesgarte?
-No. Nadie me creería como quiera que he visto a una sirena a menos que diga que estás haciendo algún cosplay.- rio nervioso ya que ni él se creía lo que estaba pasando.
-¿Un qué? Como sea. Quiero saber porque mi retrato se ha roto.- dijo enseñando el papel mojado en su mano.
-¿No conoces lo que es el papel? El papel se rompe con el agua.
-¡Pues quiero uno que no se rompa!- Nathaniel la observó detenidamente sin contestar.- ¡Te estoy hablando!
-L-Lo siento. Es que me estoy haciendo a la idea de que estoy hablando con un monstruo mítico de las profundidades que supuestamente no debería de existir.- ella lo miró ofendida.
-¿A quién llamas monstruo?
-Eh, no... Quiero decir...- pero antes de poder formular una disculpa decente ella se hundió y con su cola le lanzó lo equivalente a un cubetazo de agua en su cara. La sirena se fue dejando al artista mojado y sintiéndose un completo idiota, deseando no ser tan tonto para hablar con las chicas, y también con las sirenas…

Félix contemplaba el mar sentado sobre una saliente, las diferentes formas de vida que paseaban tranquilamente, los rayos de la luz solar que bailaban por el lugar y que pronto desaparecerían. Vio a un pulpo mimetizado entre la arena y una mantarraya pasar muy cerca de él. Por un momento su vista fue hasta arriba, perdiéndose en el reflejo de la luz sobre la superficie del agua, con una nostalgia casi dolorosa que le daban ganas de llorar de rabia, hasta que su expresión cambió a una completamente neutral.
-¿Qué es lo que quieres padre?
-He venido a hablar contigo.
-Sobre qué sería.- rodó los ojos, su padre se acercó y Félix se levantó para mirar a su padre de frente.
-Sabes muy bien que es. Estas en una edad critican. Si no te encuentras pareja no podrás reproducirte jamás. Necesitas encontrar a tu pareja ya.
-Si me estas sugiriendo a quien creo que es...
-La hija mayor de Audrey no se ha reproducido con nadie, es una opción.
-Me niego, y si es lo que sugieres seria hacerlo por caridad.- su padre suspiró.
-No dije expresamente que tuvieses hijos con ella, hay otras opciones en el mar.
-Y cada sirena que conozco tiene burbujas por cerebro.- Gabriel suspiró a lo bajo.
-Félix, te digo esto porque eres mi hijo. No deseo que estés solo. No como yo lo estoy ahora.- la armadura de indiferencia de Félix se resquebrajó.- Solo deseo tu felicidad.- Félix suspiró.
-Veré que puedo hacer. Pero NO me voy liar con Claudia. Y es mi última palabra.
-Lo acepto.- Félix se alejó sin decir ni una sola palabra, dejando a su padre meditabundo entre el recuerdo y el dolor.- Tú hubieses sabido cómo tratarlo, Emilie. Nos haces tanta falta…

Claudia siguió a su madre que no había dicho palabra alguna desde que se habían alejado de los suyos. El lugar le hacía cada vez más desolado mientras avanzaban y criaturas de dudosa reputación nadaban cerca.
-¿A dónde vamos, madre?
-Ya lo veras. Calla y sigue nadando.

Siguieron avanzando hasta llegar a un profundo abismo. Claudia por un segundo creyó que entrarían en aquel horrible y oscuro lugar, pero su madre se desvió a una cueva muy bien oculta al inicio de esta. Al entrar las paredes mostraban cierta luz amarilla, iluminando su camino hasta cierto punto donde pudo ver un pozo de agua de un extraño color purpura, y a lado y dispuestas, un montón de ingredientes colocados sobre piedras, y en un hueco de la pared parecido a un altar, había un grueso y enorme libro de pastas oscuras y lleno de plancton.
-¿Qué lugar es este?
-Digamos que es mi lugar de trabajo. Esto nos ayudara en nuestros planes.
-¡Ugh! Qué asco.- dijo al tomar un pedazo de alga negra y Audrey se lo quito de la mano.
-No seas idiota. Esto es muy valioso. Creo que va llegando que tu madre te enseñe unas cosas que te servirán para hacerte al fin de Félix.- la joven sonrió y asintió.

-Es lo que más deseo. Lo que sea para que al sea mío.

-Y lo será, cariño, lo será. Puedes contar con ello.

Entre tanto, en el abismo, una criatura encadenada vio a las sirenas partir. Sus cadenas sonaron y sus gritos de rabia rebotaron en las paredes del lugar sin nadie que pudiese escucharlos más que las sirenas que se iban. Claudia se asustó, pero Audrey sonrió perversa, porque la bestia del abismo clamaba sangre, y dependiendo sus planes, ya vería que podría complacer a esta.

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer, dejen review, nada de tomatazos, vamos lento pero seguro, acepto imágenes de Chat Noir, Luka o Nathaniel, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!