Hola a todos! He aquí el siguiente capítulo y sorpresa, sorpresa, estalla la primera bomba! Y vaya que espero que no los deje en shock. Gracias a todos por quienes leen esta historia, gracias por los reviews y los favoritos. ¿Y quién más cree que este mes será la bomba? Quienes no han visto el capítulo Ladybug, prepárense, porque fue un capítulo lleno de sorpresas. Bueno, sin más qué decir aparte de que agradecimientos a Thomas Astruc y compañía por tan genial serie… COMENZAMOS!

Capítulo 6.
Momento incómodo.

Marinette recogió los platos que había llevado con la cacerola de atún mientras Adrien terminaba de chuparse los dedos por tan delicioso manjar.
-Me alegra que te gustara tanto.
-Mmm, princess. Definitivamente tienes un don para la cocina.
-Me alegro que te gustara. Mañana podría traerte algo de pan. Unos croissants serian perfectos.
-Croi, ¿qué?- Marinette se rio a lo bajo.
-Ya los veras. Nos vemos, Adrien. Hasta mañana.
-Mañana sin falta, princess.- ella se fue con su gata siguiéndola y cuando lo hizo, Adrien se hundió y con Plagg, volviendo a la normalidad, nadaron de regreso al arrecife.
-Pero mira que sonrisa tienes.- se burló Plagg.- Te vas con una gran sonrisa cada día desde que ves a esa humana.
-Si...- respondió con una sonrisa de oreja a oreja.- Marinette es tan interesante, gentil y… hermosa.- al escuchar esas palabras Plagg se paralizó un momento y luego nadó más rápido para ponerse frente a él.
-Espera chico, ¿que fue eso?
-¿Qué cosa?
-Dijiste que era hermosa.
-Solo fue un cumplido.
-Nah, ah. Te conozco y esa sonrisa de bobo en tu cara con ese tono de voz no es normal. A no ser que...- Plagg ahogó una exclamación.- ¡Te has enamorado!- Adrien abrió grande los ojos y sus mejillas, hombros, y aletas brillaron levemente de un color dorado.
-¡Por supuesto que no!
-¡Te estas sonrojando! ¡Los tritones y sirenas brillan cuando se sonrojan!
-¡Por supuesto que estoy sonrojado! ¡Estoy apenado, eso es todo! Además te recuerdo que Marinette y yo somos de razas distintas. Es imposible que podamos tener... algo.
-Y que eso se te quede en la cabeza. Porque sería imposible para ustedes estar juntos en caso de que se te ocurra enamorarte de ella. Y no hablo solo de su falta de aletas.
-Ya lo sé, Plagg. Te has puesto gruñón de repente. ¿Fue porque no te llevó ese queso que te gusta?- Plagg solo rumió entre dientes haciendo reír a Adrien, pero estaba preocupado por su chico.- Ya déjalo. Marinette es sólo una amiga. Una amiga muy preciada y a la que respeto. Obviamente sería imposible que nos enamoráramos, es decir, ¿te lo imaginas? Porque yo no.- Plagg gruñó a lo bajo, por supuesto que se lo podía imaginar, pero eso era algo que nadie podía saber...

Marinette lavaba los platos utilizados cuando Alya entro en la cocina, con una chispa de emoción en su rostro.
-¡Hey, chica! ¿Lista para el gran evento en la playa?
-Por supuesto.- dijo terminando y secándose las manos con el delantal.- ¿Es en serio que Nino va a competir?
-Sí, pero solo lo hace para ver cuánto dura sin caerse de la tabla.- las dos chicas rieron.- ¿Y a dónde vas con tu cesta de comida? Te desapareces de repente.
-Oh, eh... pues me voy a... por ahí. Me llevo bocadillos para poder comer mientras me inspiro, sabes que cuando dibujo no me gusta distraerme con nada más y así no me regreso a cada rato a la casa.
-Bueno. Me preocuparía si no te llevases nada, aún recuerdo esa vez que trabajaste sin parar en tu vestido del baile de bienvenida de la universidad. Te desmayaste por no haber comido nada en dos días.
-Lo sé, lo sé. Les di a todos un susto de muerte.
-Y en la fiesta, Lila se puso a decir que eras una anoréxica. Fue tan satisfactorio cuando le estrellé en la cara el pedazo de pastel que iba a llevarte.
-¡Oh! Aún tengo la foto.
-Y cuando Kagami la puso en su lugar y... oh, olvídalo- dijo con reticencia a tocar el tema.
-No, está bien. Kagami era genial en su momento.
-Antes de convertirse en una perra envidiosa y traicionera versión Lila 2.0.
-¡Alya!- Marinette se rio y Alya sonrió.
-Ni tú lo puedes negar. Y sabes, he visto algunos chicos guapos por la zona, tal vez podrías divertirte con alguno, después de todo, estamos en verano.
-Y ahí vas otra vez. Ya te lo he dicho, Alya. Por el momento mis relaciones son mi trabajo, mis creaciones y alguno que otro pez en el mar.

-¡Oh, Marinette!
-Hola, chicas.- Nino entró y le dio un beso a Alya en la mejilla.- ¿Cómo está mi chica hoy?
-Extrañándote.
-Ok. Me voy para dejarlos solos par de tortolos.- bromeó Marinette y fue a las escaleras para ir a su cuarto pero pudo escuchar las voces de Alya y Nino, escuchando a este decirle un claro 'Te amo' con el sonido inconfundible de un largo beso. Ella suspiró y subió a su habitación, donde tomó su teléfono y dejó caer en la cama, abrazando a Tikki que llegó para consolarla cuando vio esa fotografía de nuevo, una en la que creía que estaba en brazos de quien era el amor de su vida, que le besaba en la mejilla mientras ella reía, no importándoles si la foto salía del todo derecha o no. No quería pensar en el amor, porque Luka Couffaine y Kagami Tsurugi destrozaron esas ilusiones en mil pedazos cuando se enteró de la verdad...

Al día siguiente, Juleka se despertó temprano y subió ya sin su pijama a la borda, disfrutando de sentir un poco el sol de la mañana, incluso podría intentar practicar con su bajo. Vio a su madre subir a la borda con una caja repleta de varios objetos.

-¡Vaya! Has madrugado hoy, Juleka.
-¿Qué haces, mamá?
-Voy a llevar estas cosas al pueblo. Hay una tienda de antigüedades y es la excusa perfecta para vaciar un poco la nave.
-Voy contigo.
-No te preocupes. Puedo ir sola. Además quiero hablar con algunos lobos de mar que conocí ayer.
-Que te vaya bien entonces.
-A ti también, diviértete.- su madre se fue y Juleka bajó a servirse sus cereales favoritos, ya había comido dos grandes cucharadas cuando vio la puerta del camarote de su hermano abrirse y este asomarse sin camiseta.
-Jule, ¿y la capitana?
-Salió al pueblo.- contestó con la boca llena.
-Perfecto.- este abrió la puerta y Kagami salió vistiendo la camiseta negra que usaba su hermano como pijama. Perdió el apetito en un segundo. El contenido de su cuchara se vertió de nuevo en el tazón y se levantó con este.
-¿Juleka? ¿A dónde vas?
-Desayuno fuera.
-Podemos desayunar los tres juntos.- la chica no respondió y ni siquiera volteo a verle.- Jule...- Kagami al ver la expresión triste de Luka intervino.
-¿No crees que estas siendo una necia? Luka solo quiere pasar tiempo contigo para hacer las paces.- Juleka giró tan rápido su cabeza que los mechones golpearon su propia cara. Abrió la boca, deseosa de decir tantas cosas que tenía dentro pero un nudo se había formado y cerró la boca. Luka se había acercado y puso su mano sobre el hombro de su hermana, hablando en tono conciliador.
-Haré tostadas. ¿Quieres? Le pondré fresas y chocolate como te gustan.- ver a los ojos de Luka era como ver a un cachorrito desvalido. Con los dientes apretados dejó que la guiara con resistencia hacia la mesa y Kagami fue a su cuarto regresando poco después con unos pantalones grandes de yoga, y una camiseta ajustada sin mangas. Se sentó en la mesa frente a Juleka y Luka estaba en la cocina preparando el desayuno. Así que Kagami aprovechó para hablar con su futura cuñada.
-Podríamos llevarnos bien por Luka. Esto no es una guerra y podemos intentar tratarnos al menos de forma civilizada.- Juleka afiló su mirada pero Kagami no se inmutó.
-Eres una perra.

Kagami no pareció afectada, haciendo honor a su apodo de 'La Reyna de Hielo'. Luka les llevó un zumo a cada una y este besó la mejilla de su novia sin haber escuchado el insulto de su hermana, Kagami le sonrió a él pero no a Juleka, sin dirigirse la palabra ni negar en ningún momento la aseveración de esta hacia su persona.

Adrien estaba buscando algo en el barco abandonado donde siempre dormía, nunca lo había inspeccionado de fondo pero ahora revisaba cada espacio del lugar, pensando que algo de lo que estaba allí podría gustarle a Marinette. Encontró trajes y objetos que no le llamaron demasiado la atención; joyas preciosas que volvería loca a cualquier mujer como a Chloe o Claudia, pero no sabía si a Marinette le gustaría aquello; ropa, la tela ya no servía en absoluto. Y entonces al abrir una gran caja negra, vio una tiara que parecía conformada de pequeñas joyas que brillaban como estrellas, los relieves estaban muy bien hechos, cada parte de esta, estaba hecha a consciencia y el agua no la había afectado.

-Es perfecto. Seguro que esto le gustará.
-¿Qué haces?- la voz grave de Félix le hizo dar un respingo y al girarse sonrió amplio, pero tenso, al ver a su hermano.
-Solo curioseando.
-¿Desde cuándo te interesan las cosas de los terrestres?
-¿A mí? Oh, no me interesan solo... es simple curiosidad por las cosas que usan. He dormido siempre aquí y nunca me había planteado el revisar el lugar con detenimiento.
-Pues no deberías sentir curiosidad.- escupió la palabra como si fuese abominable.- ¿Para qué quieres saber algo de esos seres tan egoístas y destructivos? Solo saben hacer daño.- dijo con claro desprecio.
-Ya te dije que es solo curiosidad. No tienes que ponerte así. Actúas como papá.
-Y con gran razón es que debes escucharlo. No es sano que te intereses por los humanos cuando ellos no se interesan por nosotros.
-Pero Félix...
-Pero nada.- le quitó la tiara y le apuntó con ella.
-No sé a dónde se van tú y Claude todo el día pero si descubro que has estado cerca de terrestres, tendrán que asumir las consecuencias de sus tonterías.- rompió la tiara en dos sin esfuerzo alguno.- ¿Está claro?- no hubo respuesta.- Adrien.

-Sí, sí, lo sabemos. No nos acercamos a los terrestres.- Félix lo miró de nuevo con dureza y se fue, dejando a Adrien molesto.- ¿Pero qué le pasa? A veces no entiendo a Félix, antes no era así. Casi parece una copia de padre. Es tan molesto.- era imposible reparar la tiara y pensó que era una lástima, porque con los brillantes de esta hubiese parecido que estaba observando el manto de la noche en el cabello de Marinette y…- Un momento.- sonrió para sí.- Esto aún puede servir…

Plagg había dejado a Adrien solo, después de todo su chico podía arreglárselas sin él un rato porque él tenía un objetivo y lo iba a cumplir. Se acercó a la playa y miro por todas partes confirmando que no había nadie. Esa era su oportunidad. Saltó fuera del agua y un brillo verde apareció solo por un segundo antes de caer en la arena en forma de un gato negro.
-Tsk. Como detesto cambiar de forma. Ahora, ¿dónde debo ir a buscar?- sin pensarlo mucho se encaminó fuera de la playa sintiendo la arena meterse entre sus patas.- ¡Miau! Esto se siente raro...- comenzó a subir las escaleras quitándose la arena de las patas.- Más vale que no me equivoque o esta tortura será en vano…

Del otro lado de la playa, Nathaniel miraba hacia el mar buscando a la sirena. Se sentía un poco tonto ya que no solo había hecho enojar a una sirena, que bien como dijo podría maldecirlo, sino que además había perdido la oportunidad de estar cerca de un ser mítico. Lo estuvo reflexionando toda la noche, incluso estuvo tentado a contarle a Juliet pero no quería que lo tachara de loco, y si bien el shock aún no se le pasaba por completo, no iba a desaprovechar esta aventura. Se había prometido vivir como nunca ese verano. Y también estaba el hecho de que esa sirena se parecía mucho a…
-¿A quién buscas?- el suave arrastre juguetón de su voz le hizo estremecerse y voltear, al mismo lugar donde estaba ayer, una donde la hilera de rocas que iban hacia en el mar, en la última roca vio a la sirena asomarse con sus húmedos cabellos echados hacia atrás y una sonrisa amplia en sus labios… la imagen le pareció excitante hasta que se obligó a reaccionar.
-Ho-Hola, yo... si, te estaba buscando.
-¿Y para qué?
-P-Pues para disculparme.
-Mmm, no creo que una disculpa baste.
-Creí que dirías eso, por eso te traje algo.- ella lo miro con curiosidad.
-¿Qué cosa?- este saco de su bolsillo una peineta pequeña.

Los ojos de Chloe se brillaron, se acercó lo más que pudo al artista y Nathaniel se obligó a entrar en el agua hasta las rodillas. Chloe tomó la peineta dorada que brillaba con diamantes falsos.

-Es… preciosa.

-La vi en una tienda y me dije que te quedaría bien.
-¿Es para mí?
-Quería disculparme por ofenderte. Yo... supongo que fue una gran sorpresa, todavía lo es. Pero eso no justifica lo que dije. Y quisiera saber si me permitirías dibujarte.- Chloe miró a Nathaniel con una sonrisa de lado y se sumergió desapareciendo en el agua.

Nathaniel suspiró, por supuesto, ¿qué esperaba? Se dio la vuelta para irse y olvidar ese asunto.
-¡Oye!- la sirena estaba sobre una piedra ya con la peineta puesta en su cabello recogido en una coleta.- ¿Así está bien?- posó para Nathaniel que sonrió y tomó sus cosas de dibujo.
-Este va a ser un gran verano...

Adrien esperaba a Marinette en la cueva, sabía que no tardaría en llegar y entonces pudo sentir como alguien golpeo el agua, gracias a sus ojos, vio en la oscuridad del pasillo de la cueva una sandalia rosa que ya conocía.
-Marinette, ¿estás bien?
-Hola, Adrien.- apareció en la luminosidad de la cueva con una cesta en mano.- Y si, no te preocupes. Me choqué con una piedra y terminé por casi caerme, fue una suerte que no fuera así.- dijo mientras se ponía de nuevo su sandalia.
-¿Te golpeaste? ¿Dónde?
-Solo la sandalia, si me hubiese golpeado un dedo me hubieses escuchado gritar muy fuerte.
-Supongo que sería lo mismo que golpearte los dedos de la mano. ¿Qué traes el día de hoy?
-¡Ta-da! Croissants, macarrones y éclairs. Todos traídos por parte de mi familia en Paris.
-¿No decías que Paris quedaba lejos?

-Los enviaron por paquetería. Llegaron hoy en la mañana y quise traerte varios, espero que te gusten.- Adrien tomó un éclair y lo mordió, provocando que sus papilas gustativas se alzaran en celebración por tan sabroso manjar cubierto de chocolate.
-¡Esta delicioso! No puedo creer lo rico que es esto. Tu familia es tan generosa.
-En realidad ellos los hicieron. Te conté que tienen una panadería.
-¿Una qué?
-Una panadería, es un lugar donde hacen y venden pan.
-Pues esto es una exquisitez.- engulló un par de macarrones a la vez.- Desearía comer esto todos los días de mi vida.- Marinette rio.
-Pues el próximo verano, no... ¡Este! podría hornearte una tarta.- Marinette no quería pensar en el final de verano. Todavía faltaba mucho pero pensar que volvería a ver a Adrien hasta el siguiente verano le oprimía el corazón.- Vi que vendían fresas a buen precio, puedo comprar y traerte una tarta de fresas o un pay de queso con fresas para que Plagg también coma, hay tantas opciones. Por cierto, ¿y Plagg?
-¡Ya basta Nino!
La risueña voz de Alya los puso a los dos en alerta. Marinette tomó todo y Adrien pensó en hundirse pero como la laguna era tan clara y brillante decidió esconderse junto a Marinette tras un muro de piedra.
-Oh, vamos, nena. Aquí no hay nadie.- las voces provenían del oscuro pasillo, al parecer se habían quedado en un punto del oscuro pasillo y no se adentrarían mas.- Aquí no hay nadie... y tengo tantas ganas de ti, nena.
-Yo también, Nino...- Marinette escuchó claramente el sonido de un profundo beso. Maldición, ¡la cueva intensificaba los sonidos!
Los dos no dijeron nada, Adrien no podía verlos desde donde estaba, pero si escucharlos tan claro como Marinette que estaba tan roja de la cara como un coral. De repente, un suave gemido se escuchó y tanto Adrien como Marinette se enderezaron.
-No creo que...- murmuró Marinette.
-Amo tu traje de baño... es muy fácil de bajar.- habló Nino con voz ronca y Marinette abrió la boca en un grito mudo sonrojándose furiosamente. Se tapó los oídos pero era inútil. Adrien escuchó claramente la voz de la fémina gemir junto con sonidos de succión acompañados de jadeos roncos de parte del varón. Adrien se quedó tieso y un ligero brillo verde apareció en su rostro, cuello y hombros, oh cielos... estaba por ser testigo auditivo de la forma de apareamiento humano...

El gato negro caminaba por las calles del lugar, la mayoría de la gente lo ignoraba y otros le veían y buscaban hacerle cariños o lo ahuyentaban de sus negocios. Plagg no dejó que ningún humano le tocara, quería encontrar a esos pequeños humanos que vio para poder quitar cualquier sospecha y... oh, por Neptuno. ¡¿Qué es ese olor?!

Se guio hasta una ventana blanca abierta, saltó y al asomarse vio una rueda de queso puesta tentadoramente sobre la barra.

-Miau, este es mi día de suerte.- se acercó, la olfateó, su cuerpo se estremeció y estuvo a punto de darle una mordida cuando alguien lo tomó de los costados y lo alzó.
-¿Cómo entró un gato aquí?- Plagg emitió un maullido de frustración, se giró para ver quién se atrevía a separarlo de esa delicia y al ver a la humana que lo tenía en sus manos se congeló quedándose sin palabras, o maullidos.
-¡Un gato!- gritó Alexander al entrar a la cocina y junto con su hermano Maximilian se acercaron a su madre a tropel.
-Wow, mira que pelo tan negro y esos ojos...
-Parece el gato de una bruja.
-Pues el gato se va, no puedo tenerlo en la cocina.- declaró Bridgette.- Aunque no recuerdo haberlo visto por aquí.
-¿Nos lo podemos quedar?
-¡Sí! Por favor, mamá.

-¿Qué? Pero niños…

-Lo cuidaremos.

-Por favor, mami.

Plagg al darse cuenta que la decisión caía en la progenitora de esos niños, puso sus ojos más grandes y tiernos, mirando a Bridgette. Los gemelos pusieron unos ojos similares y ella negó con la cabeza saliendo de ese trance.
-Lo siento niños, pero no sabemos de dónde viene y si los araña...- Plagg entonces se puso a ronronear, viéndose lo más adorable posible.
-/Por favoooor/- los gemelos le rogaron con ojos llorosos y ella suspiró.
-Vale, vale. Pero hay que llevarlo al veterinario. Y a la primera que les arañe afuera.
-/ ¡Siiiii!/- los niños lo tomaron y lo comenzaron a acariciar, a Plagg no le gustaba que le tocaran pero esos enanos no dejaban de alabar su suave pelaje.
-Es tan suave y sedoso.
-Y mira, no suelta pelo.
Bridgette suspiró y tras lavarse las manos, tomó del refrigerador un gran tazón de fruta, aun sin estar segura de sí hacía lo correcto.
-Solo procuren que no se suba a las barras y lávense las manos si van a tocar la comida.- Plagg la miró de reojo, notando una fina cadena en su cuello y cuando los dejó solos, este fue alzado por el gemelo de camiseta blanca.
-¿Y cómo lo llamaremos?
-¿Que tal Asesino? Tiene cara que no hay que meterse con él.
-Que feo nombre, a mí me gusta Noir.
-¿Noir? ¡Chat Noir!
-¡Genial!
-Disculpen. Pero ya tengo nombre.- los dos gemelos miraron al gato que les sonreía y este se soltó de Maximilian, los dos niños lo miraron asombrados.
-¡¿Cómo puedes hablar?!- exclamó Alexander y Maximilian tragó nervioso.
-¿Eres un alienígena?
-No sé ni que es eso pero me presentaré. Me llamo Plagg, soy un kwami o ser mágico protector, y a partir de hoy cachorros, soy su familiar...

Juliet había dejado de lado la pesca y ese día se dedicaba solamente a relajarse. Sus pies estaban hundidos en el agua y Claude pensaba la forma de bromear con esa humana.

-No trajo ese palo. ¿Qué debería hacer para molestarla? ¿Algunas algas? ¿Una babosa de mar?- una idea cruzó por su mente y sonrió victorioso. En poco regresó con un cangrejo, y Sain lo miró con reproche.

-Vaya que eres un crío.

-Oh, vamos, Sain.

-No. Me voy. Esta vez no quiero escuchar como esa chica grita.

-¡Esa es la intención!

La joven inocente no tenía idea de lo que iba a pasarle, pero nada de eso importó cuando unos fuertes lloriqueos la hicieron levantarse y correr dejando su libro y sandalias en el muelle. Claude también los escuchó y nadó en dirección a estos, para ver a un barco cargando una pesada red que estaba a centímetros sobre el agua, y en la red había un animal peludo que no paraba de chillar.
-¡Dejen de jalar!- gritó la chica sorprendiendo al castaño.- ¡Lo están lastimando!

Los pescadores no sabían que hacer y el pobre animal no dejaba de moverse desesperado, asustado y adolorido. Juliet al ver eso se lanzó al agua y Claude se escondió en lo profundo mirándola nadar hasta la red. La chica se trepó a la red, Claude se asomó viéndola subir con dificultad hacia el pequeño animal. La red se había detenido y esta intentó zafarlo sin mucho éxito, un pequeño perro de pelaje rubio chillaba, y de su bolsillo, Juliet sacó una navaja suiza y comenzó a cortar las líneas de la red. Los pescadores enseguida comenzaron a gritar furiosos, pero esta no les escuchó, cortando todo lo posible para aflojar la red. Y de repente, para horror de los pocos presentes atraídos por los gritos y chilliddos, la red cayó al agua.
-¡Con un...!
Claude se sumergió y vio a la chica todavía concentrada en cortar la red. Claude mantuvo su distancia, observando las burbujas de aire escapar cada tanto. Iba a intervenir pero Sain le detuvo.

-¿Qué crees que haces?

-Se va a ahogar.

-Y te va a ver con todo y cola.

Este no pudo decir nada, era cierto que si lo veía sería un desastre. Sólo podía observar. Cada burbuja de aire que soltaba le ponía nervioso, era una maldita tortura. Y después de unos momentos, al fin ella tomó al animal y lo elevó sobre el agua. Este apenas y se movía y se sintió aliviado cuando vio a Sain nadar a este y ayudarlo a salir. O al menos así fueron los primeros segundos de no ser porque vio a la chica que no se movía y notó que su pie estaba atorado en la red.
-¡Maldición!

Los últimos resquicios de aire escaparon de ella, se sentía débil, todo empezaba a oscurecer, le dolían los pulmones, la cabeza y… no podía más. De repente algo la sostuvo, y algo cálido y suave presionó sus labios, sintiendo que volvía a respirar pero con la pesadez del agua alrededor. No pudo abrir sus ojos, sus parpados pesaban demasiado pero podía sentir cómo alguien la tenía envuelta en unos fuertes brazos, luego sintió como este la liberaba del pie y dos manos grandes la subían a la superficie. Al sentir el sol en la cara, comenzó a toser y al abrir los ojos, escuchó las voces de las personas que estaban en la zona habiendo sido testigos de lo ocurrido y uno de estos la jaló hasta la orilla. Esta volvió a toser, y entonces vislumbró al perrito empapado de pelaje amarillo de alguna raza tipo poodle.
-Hey.- el cachorro, o mejor dicho, la cachorra se acercó a ella a lamer su cara agradecida. Y sin verlo, el tritón se alejó de la playa dejando atrás todo el escándalo provocado y una red rota.

Audrey revolvió una mezcla oscura y espesa dentro de un cráter, Claudia vio este con desagrado.
-¿Que es esa cosa? Se ve asquerosa.
-Pues esta cosa asquerosa será lo que nos ayude, digo, les ayude a conquistar a sus parejas. Es algo que será discreto y efectivo.- Audrey tenía dos sacos de algas, abrió una y de este extrajo un fino polvo de arena que se confundió en esa melaza oscura, y al abrir la otra, arqueo la ceja.
-¿Madre? ¿Sucede algo?
-No, nada. Solo creía que tenía más cristales.- sacó un cristal azul de la bolsa, era de un tamaño similar a su pulgar y en forma de rombo con afiladas esquinas. Lo dejó caer y la mezcla poco a poco comenzó a cambiar a un color violeta brillante.- Ahora dejémoslo y al regresar estará lista.
-¿Estas segura que eso funcionara?- preguntó con desconfianza y su madre bufó a lo bajo.
-Por supuesto que sí. Solo debemos esperar y veras que todo resulta como lo planeado.
-Ojala así sea. No quiero matar a Félix con eso.
-No pasará. Así que a nadar, iré en un momento.- Claudia se fue bufando, dejando a su madre con la poción y Audrey miró la bolsa de las gemas mirándolas con sumo detenimiento.- Interesante. Muy interesante. Al parecer no estaba equivocada…

Marinette había cubierto sus oídos con fuerza en un inútil intento de no escuchar a sus amigos haciendo el amor a unos metros de ella. Podía escuchar los gemidos altos o bajos de su amiga, los jadeos de Nino, y ese sonido de pieles chocando junto con un sonido que estaba segura no era agua.
-¡Nino... mas... por favor, más duro!
-Alya, me aprietas de maravilla, cariño...
-¡Oh, sí!
¡Eso tenía que ser una pesadilla! Y lo peor es que se estaba excitando al escucharlos. Se sentía como una pervertida de lo peor. Entonces fue que se dio cuenta de algo que no había notado ante su vergüenza, y era que Adrien estaba junto a ella y estaba... ¿brillando?
-¿Qué te pasa?- preguntó en susurros al ver sus mejillas, su cuello, hombros, brazos con una estela brillante color verde.
-N-No puedo evitarlo.- respondió con el mismo tono.- Cu-Cuando me avergüenzo o me exci... digo, yo brillo.- Marinette se sorprendió de ver que lo que era un sonrojo para ella, este brillaba como si tuviese un rastro de estrellas. Su mano pasó por su brazo.
-Es hermoso...- su suave caricia hizo estremecer a Adrien y de repente el sonido de fondo se hizo más fuerte, así como la voz de Alya. Haciéndolos recordar la situación en la que estaban.
-¡Oh, sí! ¡Oh, sí! ¡Es tan profundo!- las embestidas se volvieron rápidas y las piernas de Alya estaban en la cintura de Nino y este imponía toda su fuerza en las embestidas.
-Ya... casi...
-Nino~...
Los dos espectadores parecían comenzar a sudar. Adrien no pensó que los humanos pudiesen ser así de intensos. Vio a Marinette que no sabía dónde mirar, o qué hacer, y notó entonces por sobre la camisa sus pezones endurecidos; no era tonto para saber que ella estaba igual que él. Con el rostro rojo, la mirada entornada y mordiendo su labio inferior. Su ritmo cardiaco aumentó, pero no creyó que fuera malo, al contrario. Su mano fue a la mejilla de ella y sus ojos se encontraron, dilatados, incapaces de esconder con vergüenza lo que esa situación provocaba. Para la gente de mar, los ojos eran la llave para ver y conocer el alma de una persona, y cuando miraba los ojos de Marinette sentía que podía perderse en ellos. Sintiendo su cariño, su fuerza, su calidez… todo en ella le atraía.

Adrien tomó su rostro con sus manos y por un segundo Marinette recordó aquel sueño en que la devoraba. Pero ahora tras conocerlo y ver esos cálidos y hermosos ojos verdes mirarla fijamente, esa sensación de calidez y cariño la atravesó.

Nino ahogó los fuertes gemidos de Alya en un beso al momento de llegar a la cima, corriéndose dentro y dejando que cada gota inundara el interior de su amada. Y a metros de donde estaban ellos, un beso entre dos especies diferentes se daba.
Nino se arrodilló sin soltar a Alya, ambos jadeantes y satisfechos, y ella le besó la mejilla.
-Te amo...- este sonrió y la aferró a él.

-Yo también te amo tanto, nena.

En poco se acomodaron la ropa y salieron de la cueva. Pero Adrien y Marinette seguían en el mismo lugar, con sus lenguas entrelazadas disfrutando de los suaves labios del otro, la mano de Marinette estaba sobre su pecho, sintiendo el latir de su corazón aun ante su dura piel. No podían o no querían terminar, pero fue inevitable separarse y fue que se dieron cuenta de lo que había pasado entre ellos.
-Eh... yo...- Adrien no sabía que decir y Marinette tampoco.
-Bu-Bueno... eso fue...
-E-El momento fue raro y...
-¡Sí! Eso... lo mismo pienso. ¡Qué loco!- los dos sonrojados a su manera y Adrien no pudo más.
-¡Tengo que irme nos vemos maña...! ¡Pasado mañana!- se lanzó al agua nadando lo más rápido posible, sintiendo aun un cosquilleo en sus labios y un labor dulce y salado que no podía identificar. Marinette tocó sus labios, aun sintiendo ese calor, esa suavidad, y ese sabor que tenía y que pensándolo bien al fin supo identificar.
-Sushi.- asintió sin dudarlo, ese beso le supo a sushi, uno delicioso y que tenía deseos de repetir.

…..

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer, prometo que mientras vaya avanzando cambiaré la categoría de la historia. Dejen reviews, nada de tomatazos, acepto imágenes de Chat Noir, Nathaniel, Luka o Viperion XD Y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!