Hola a todos! He aquí traigo el siguiente capítulo de esta historia. Les agradezco de corazón cada favorito, follow o review que me han dado, siento que cada día mejoro mis habilidades y espero poder convertirme en una escritora profesional a futuro como las personas que más admiro. Muchas gracias.

Plagg: Pero un queso no vendría a mal.

Ya hemos visto lo que hace tu afición al queso, no spoilers para quienes no han visto Cazakwamis, PERO GRITE! Como sea, gracias a todos, agradecimientos a Thomas Astruc, y sin más qué decir… COMENZAMOS!

…..

Capítulo 10.
Los borrachos dicen la verdad.

Le había costado horas llevarlo a cuestas, al principio este se había mostrado cooperativo en su inconsciencia pero ahora era un peso muerto al que con una manta y mucho ingenio, pudo llevar a cuestas. Su cola era lo más pesado de todo, pero tras casi romperse la espalda al fin cuando llegaron, sus mejillas estaban rojas, estaba cubierta de sudor y cada parte de su cuerpo dolía como si hubiese cargado diez costales de harina a la vez. Subir las escaleras fue un dolor y cuando al fin lo acomodo en la tina del baño principal y cuando comenzó a llenarla este al fin parecía volver en sí.
-¿Princesa?
-Hey, ¿cómo estás?

-Soy un pez-o muerto.

-Veo que lo de hacer chistes te va a la mar de bien.- este rio.
-Solo quiero dormir... duerme conmigo.
-Lo siento pero... no hay más lugar y estoy exhausta.- no pudo decir adolorida en la oración porque apenas y recuperaba el aliento, este se enfurruño como un gato.
-Yo quiero que te quedes.
-Eso no se va a poder, además, debo ir a mi cama y dormir un poco.
-Entonces déjame ver algo de ti... algo que me tiene curioso desde que te conocí.
-¿Qué quieres ver?- este sonrió bobalicón por el alcohol y de un movimiento le bajo el vestido de tirantes mostrándola desnuda de las caderas para arriba.

-¡Woooow! ¡No están chuecas ni deformes! ¡Qué bonitas!
La cara roja de Marinette fue un poema. Después de darle una buena bofetada que lo dejo casi inconsciente, esta se acomodó el vestido.
-Te perdono porque estás borracho. Ni se te ocurra hacer ruido. Te traeré algo después.
-Rositas...- ella apretó los dientes furiosa pero al girar este ya estaba dormido y roncando. Suspiró y cerró el baño desde adentro. Tomó la copia de la llave que estaba en la casa antes de irse a dormir las pocas horas que le permitieron hacerlo, ya que un escándalo la despertó a las 8:30 de la mañana.

-¡¿Por qué el baño está cerrado?!

Kagami veía hacia la mar completamente perdida en sus pensamientos. Recordando las duras palabras de Marinette aquella noche en que pelearon y lo dicho sobre su madre. Su madre había quedado muy decepcionada de ella al enterarse de lo ocurrido. Tanto que apenas y le dirigía la palabra. Pero no sólo fue eso, sino que el concierto de chelo en el que Kagami se había estado preparando por tanto tiempo fue cancelado a petición de esta, y le había prohibido terminantemente seguir con Luka o atenerse a las consecuencias.

-Una persona de tu clase no puede estar con un joven así. ¿Fue él quien te hizo realizar esa abominable acción?

-No. Yo… le amo.

-Eres muy joven para comprender qué es el amor. Y mira a dónde te ha llevado.- Kagami apretó los labios.- Te lo advierto, Kagami, no por ser mi hija vas a tener consideración de mi parte.

Se sintió devastada, nadie más que Luka lo supo pero lloró toda la noche. Porque era verdad, todo era cierto. Ella había traicionado a la persona más buena y desinteresada que había conocido, su primera amiga. Era egoísta, era cruel, podía evitar compararse con Lila Rossi por ser una gran perra traidora. Pero ante todo, Luka estuvo allí, Luka la apoyó como antes la salvó de sí misma antes de que fuera tarde. Era imposible que no cayera enamorada de él. ¿Cómo olvidar cuando se dio cuenta que se estaba enamorando de él? ¡El novio de sus mejor amiga! Intentó alejarse, mostrarse hosca, pero Marinette misma los acercó hasta que ella no pudo ya no sonreír o sonrojarse ante este. Y luego estaba la falta de control de sus sentimientos. Control, centro, empatía, eran cosas que se le escapaban de sus manos cuando sus sentimientos llegaban a un punto aljibe, y esa máscara fría que durante años había ensayado gracias a su madre para ocultar sus sentimientos junto con su afilada lengua eran lo único que tenía para defenderse y escapar de estos. ¡Por supuesto que se sintió como una basura por ocultarle a Marinette la verdad! ¡Por supuesto que había querido explicar todo esa noche! Pero de nuevo esa máscara de frialdad surgía. Por algo la llamaban la Reyna del hielo…

Gruñó a lo bajo.

Todo mundo se decepcionaba de ella, Marinette, su madre, y estaba segura que ahora era él quien estaba decepcionado.
-Hey...- susurró Luka envolviéndola con sus brazos para darle calor - ¿Qué haces levantada?
-No podía dormir...- contesto de forma escueta pero se mordió los labios y bajó un poco su cabeza.- Lo siento tanto, Luka. No puedo controlar mi temperamento. Fui educada para imponer o atacar, nunca para… que... lo siento tanto.
-Está bien. Me gusta que sientas celos.- Kagami le dio un leve golpe con el codo pero eso no la animó.

-Normalmente mido mis palabras. Y tus manos estaban...- notó las curaciones en sus nudillos.
-Está bien Kagami. Todos salimos lastimados en esta historia. Poco a poco esa herida cicatrizara.
-¿Cuando?
-Cuando estemos en paz con nosotros mismos.- ella se giró y Luka apoyó su frente a la suya notándose la gran diferencia de altura.
-Te amo...
-Y yo a ti también te amo.

-Estoy feliz que le dieras su merecido a ese desgraciado.

-Yo te amo más.- contestó con una sonrisa más amplia y recibió otro golpe de su novia, pero estaba vez los dos sonreían. Se besaron de forma apasionada sin saber que Juleka los había escuchado. Ella apretó los puños, incapaz de perdonarse a sí misma ni a ellos, porque ella fue testigo del daño hecho y le dolía lo cobarde que era. Bajó y dejó a la extraña pareja sola en cubierta.

-Déjame ver si entendí...- habló Alya que estaba en pijama como todos, mientras que Marinette estaba frente a la puerta del baño impidiendo cualquier acceso.- Nos estas diciendo que te emborrachaste a morir y te indigestaste después de que te dejé en la cama para que descansaras.
-E-Exacto... Es que con todo lo ocurrido ayer necesitaba aire fresco, comer algo después de vomitar y... ¡Yo que iba a saber que el supuesto jugo de grosella era vino!- todos miraron acusadores a Nino que sonrió nervioso.
-Bueno... perdón. Lo guardaba para una ocasión especial, chicos.- Alya suspiró.
-Bueno, no puede ser tan malo.- dio un paso al frente pero la mano de Marinette se posó en su pecho.
-Alya, créeme. Si quieres seguir viéndome como me ves ahora no entraras en ese baño. Ninguno de ustedes.
-Hay duchas en el refugio, pero no íbamos a ir hoy.- sugirió Nathaniel pasando su mano por sus revueltos y largos cabellos y Juliet asintió con el nido de pájaros que tenía en su cabeza.
-Yo tengo las llaves. Mientras que Mari limpia este desastre...
-¡Lo hare! ¡No se preocupen! Pero sugiero que por hoy no usemos este baño.
-Ya que. Voy al medio baño de abajo.- dijo Alya y Marinette pensó que con ello tendría suerte de idear una forma de llevarlo a la playa.
-Hoy vamos a limpiar la playa, ¿no?- pregunto Nathaniel y Marinette lo miró con grandes ojos.

-¿Cómo?- Alya rodó los ojos con fastidio.

-Sin querer Nino nos apuntó a recoger basura EN nuestro día libre.- Nino los miró apenados.

-¡Era una trampa! La chica que me hizo firmar me dijo que era una forma para un programa de medios, no medio ambiental.- Marinette no sabía qué pensar, quiso agarrase el cabello y gritar.

-¿Mari?- la voz de Nino la hizo regresar a la realidad.
-¡La playa! Claro... Será genial... Bájense ustedes, yo los alcanzo en un rato.- todos bajaron y pudo escuchar a Nathaniel burlarse de Juliet sobre tener que usar una gorra o asustaría a todos al salir. Cuando supo que todos estaban abajo, entró al baño donde Adrien apenas estaba despertando.
-¿Qué...? Ngh. ¿Dónde estoy?
-Estas en el baño de donde me estoy quedando. Te emborrachaste y tuve que traerte.
-¿Cómo? ¿Baño?
-Fue toda una odisea.
-Agh... Me duele la cabeza.
-Fue mi culpa, lo siento. En unos momentos me tengo que ir pero te dejaré comida, medicina y agua. Y algo para que te entretengas mientras regreso.
-¿Tardaras?
-Espero que no. Prometo regresar lo más pronto posible.- puso su mano sobre su brazo y Adrien le sonrió.
-No te preocupes. Te estaré espera... Agh... Mi cabeza.
-Felicidades por tu primera borrachera. Mejor voy a por tu medicina. Tú descansa.- Adrien cerró los ojos, esperando a Marinette todavía un tanto adormilado. Había soñado con su madre y esa sonrisa que siempre le dedicaba. Si lo pensaba bien, su madre y Marinette tenían la misma sonrisa…

-¡Ugh! Qué bueno que Plagg no está aquí para gritarme…

Marinette hizo una mueca de asco cuando saco una bolsa llena de desperdicios del mar.
-No me puedo creer que haya gente tan sucia.- agradecía tener puestos los guantes, unas botas y ese viejo conjunto de camiseta y pantalón que había decidido usar por última vez antes de donarlo, aunque dudaba que lo fuera a donar ya.
-Mucha gente es demasiado inconsciente.- dijo Juliet que lanzó una botella plástica a una bolsa grande que tenían.- Incluso se han formado islas con desperdicios plásticos. La gente no comprende la gravedad de ello, incluso expusieron que el nivel del mar ha aumentado debido a los desperdicios echados en el mar, son toneladas y toneladas de ellos formándose en islas, y no muchos lo creen porque les parece descabellada pero un ejemplo sería un vaso de agua, si colocas muchas cosas en este, obviamente terminará por desbordar. Por eso hay ciudades que se están quedando sin playas.

-¡Qué horrible! ¿Y no se está haciendo nada?

-No muchos entienden la gravedad de ello. Podemos ahorrarnos mucho en el uso de plásticos en nuestra vida diaria reusando o incluso llevando nuestras propias bebidas en envases propios o nuestras bolsas a los mercados. Muchas especies en el mar quedan atrapadas en estos y hay especies que hay ingerido microplásticos y eso eventualmente los daña.- Marinette se imaginó a Adrien topándose de cara con una bolsa de plástico o comer un pez que tenga en su estómago algún objeto, hizo una mueca de asco.
-Sabes, de ahora en adelante voy a hacer eso. También hablaré con mi madre y abuelos sobre ello para no comprar productos envueltos en plástico para la panadería. Incluso, quien sabe, bien podría hacer una línea de ropa ecológica.
-Seria genial. Oh... Veo algo.- su amiga se alejó para recoger algo con una red más larga que no era para nada para atrapar mariposas, y entonces vio a Nathaniel cerca suyo depositando lo obtenido con otra red. Anoche había rememorado muchas cosas, pero había una que no había encontrado respuesta después de tanto tiempo.
-Hey, Nathaniel. ¿Puedo hablar contigo?
-Claro. ¿Ocurre algo?
-Bueno... Seguro recuerdas el baile de fin de curso del instituto.
-Imposible de olvidar.- dijo como si nada y Marinette se mordió el labio inferior.
-Quería saber... si no es mucha indiscreción... ¿Qué ocurrió entre Marc y tú?
-Marc fue provocado por Lila y Sabrina.´- contestó con naturalidad.- Ya sabes, varias de sus mentiras sin que nadie supiera. Una broma cruel.

-¿Que hicieron?
-Le hicieron creer a Marc por semanas que yo estaba interesado en él de forma romántica.
-¡¿Cómo?!- exclamó incrédula.
-A Marc le gustan los chicos. ¿No lo sabias?
-Pues no... Oh, debo ser una mala amiga al no notarlo.
-Tranquila.-le sonrió Nathaniel.- A Marc no le gusta decir en voz alta lo obvio.- Marinette emitió un quejido que hizo reír a Nathaniel.- Déjalo ya. El punto es que esa noche no tenía intenciones de ir, se lo dije, y Marc dijo que iría con unos amigos, pero la pareja de Juliet la dejó en el último momento y decidí no dejar a mi amiga en la estacada.
-Oh, sí. Lo recuerdo. Que al final ese chico fue con Mireille.
-Exacto. El punto es que cuando me vio allí pensó que me estaba burlando de él.
-Oh, cielos...
-Hablamos mucho esa noche, le dije que no podía verlo de esa forma. Y lo que pareció algo que iba a romper nuestra amistad en realidad la hizo más fuerte. Y aunque odie a esas dos brujas les agradezco mucho lo que hicieron.- recogió más basura y Marinette sonrió.
-Ustedes dos en verdad son un gran equipo.
-Sí, y ahora Marc está saliendo con un chico de nombre Wayhem. Es algo loco pero no es mala persona.
-Me alegro por él. Por ambos.- miró a Alya y Nino jugar entre ellos y tras tirar a Nino al agua, Alya se fue sobre de él y lo besó.- A veces me dan un poco de envidia.
-Ya encontraras a alguien, Marinette. Ya lo veras.
-Oh, Nathaniel...
-¡Que veo allí!- desde un yate, Lila y Sabrina les sonreían con burla junto con otros chicos que se veían mayores que ellas.- Mira Sabrina, basura recogiendo basura.
-Deberíamos publicar este hallazgo increíble.

-Aunque por una parte estamos viendo a qué se dedicarán en el futuro.- los del yate se rieron y el grupo miró con rabia a las chicas. Mayormente Marinette tras su episodio en la fiesta.
-Es una lástima que no podamos meterlas a ustedes en la basura.- espetó Alya con una sonrisa de lado y Marinette respondió.
-Ellas no pueden ser recicladas Alya. Sus deshechos deben ser cremados.- los chicos se rieron y claramente no hizo gracia a Lila y Sabrina.
-¡Son despreciables!- exclamó Sabrina indignada y Lila entonces tomo algo del yate.
-Oigan, les falta esto por recoger, perdedores.- tiró al mar multitud de botellas, latas y restos de alimentos de lo que seguro eran los desperdicios de una fiesta sobre el yate.
-¡Hey!- Nathaniel exclamó y Juliet gritó.
-¡Eso está penado! ¡No pueden ensuciar el mar!
-Para eso están ustedes. Para recoger basura.- tras unas risas el yate se alejó. Todos estaban furiosos pero Alya había grabado el momento en que tiró toda la basura.
-Ya veremos si se ríen cuando las autoridades vean este video.
-¡Esa es mi chica!- Nino besó su mejilla orgulloso y Marinette vio todos esos desechos flotar sobre las olas.
-Qué horror. Limpiemos antes de que vayan lejos.
Se pusieron manos a la obra, mientras que sobre la playa, el hombrecito anciano miraba a los jóvenes limpiar con ahínco. Sonrió orgulloso de ver que había jóvenes que se preocupaban aún por el mar, y sintió a su amada Marianne envolver su brazo entre sus manos.
-¿Que ocurre, amor?
-Digamos que tengo un presentimiento.
-¿Bueno o malo?
-Eso ya depende de ellos.
-Oh, siempre te haces el misterioso.- le reprochó y este solo le sonrió.
-Lo que tenga que pasar pasará, amor mío.- esta bufó al no poder sonsacarle nada.

-Después de 50 años sé que deberé confiar en lo que dices.- la pareja se alejó, aunque el anciano miró por un momento el mar antes de seguir su camino de regreso a su hogar...

Sabía que había veces en que Adrien le daba por desaparecer uno o dos días por estar explorando, pero eso no significaba que no se preocupara. Félix no recordaba la última vez que había estado cerca de la playa, había sido tantos años atrás... Un barco pasó sobre de él y se movió alejándose de esa cosa escuchando las risas de sus tripulantes. Fue hacia unas rocas del otro lado y se asomó un poco sabiendo que nadie lo vería desde allí, había pasado tanto tiempo que no recordaba en qué parte de la playa estaba. Mas por encima de un risco, algo se movió, con sus largos cabellos medianoche ondeando por el viento, Félix con grandes ojos se movió para ver si su imaginación no le estaba jugando una broma y al hacerlo no había nada. Gruñó molesto consigo mismo y sus garras aparecieron desgarrando la roca cerca de él.

-No seas estúpido…- dijo con voz rasposa al sentir su corazón saltar ante esa pequeña ilusión de su mente.- No puedes volver a pensar en ella.

Vio un par de botellas flotar en el agua cerca de él. Su ceño y asco incrementaron al comprobar una vez más lo despreciables que eran los humanos al no importarles el medio ambiente. Se hundió en el agua, alejándose lo más posible de ese lugar, a buscar a su tonto hermano a otra parte.
Bridgette se levantó y sacudió su vestido. Se había tropezado con una roca, por suerte sus hijos no la habían visto o si no se hubieran preocupado. Esta suspiró cubriéndose con un chal como si tuviese frio sintiendo temblores en todo su cuerpo. Observó a sus hijos jugar en la playa con su nueva mascota. Obviamente eran niños isleños y amaban el mar. No podía alejarlos del lugar que amaban. Más le hubiese gustado haberse negado al gato. Sentía como si estuviese molesto con ella por alguna razón, tenía una mirada pesada y cargada de resentimiento, ¿o era su imaginación? Max y Alex seguían al gato y este se volvió al mar.
-¿Entonces nunca han entrado en el mar?
-Sí, pero a mamá no le gusta mucho.- respondió Max.
-Nadamos casi siempre en la piscina de nuestro abuelo, porque mamá dice que es peligroso el mar.
-¡Que va! ¿No quieren al menos sentir las olas en sus pies? Se siente genial como las olas te golpean y genera espuma.- habló observando como miraban con anhelo el basto mar hasta el horizonte.- Además, su mamá está cerca, no creo que le moleste que se den un pequeño chapuzón.- no pudieron encontrar error a la lógica de Plagg. Estos comenzaron a saltar sobre la orilla sintiendo el agua cubrir sus piernas y sus rodillas para mojarse entre ellos.
No muy lejos, Félix sintió una punzada en su pecho y se detuvo de golpe, era como un grito en su alma que le ordenaba volver a la playa.
Bridgette al ver a sus hijos en el mar todos sus nervios se crisparon y comenzó a bajar las escaleras a la playa.
-¡Alexander! ¡Maximilian! ¡Los quiero fuera del agua en este preciso instante!
Los dos niños al verla ir a la playa obedecieron rápidamente y Plagg lanzó un bufido molesto, pero al notar a Bridgette, esta parecía haber corrido la maratón que sólo bajar unas escaleras.
-¿Que les he dicho de meterse al mar?
-Es que...
-Pensamos que...
-¡Válgame!- la voz de la señora Marlene desde arriba les hizo voltear y vieron a los dos ancianos bajar hacia ellos.- ¿Que ha pasado? ¿Te has mojado, Bridgette?
-¿Qué? No, pero mis hijos estaban... mmmh.- apretó sus labios al sentir la brisa del mar golpearla.
-Cariño, lleva a Bridgette a casa.- pidió Fu a su esposa.- A ver pequeños, vengan. Saben que no pueden entrar al agua sin supervisión.
-Lo sentimos, abuelo...
-Creímos que estaba bien puesto que mamá está aquí.- explicaron los gemelos y Plagg observaba atento mientras caminaba detrás de los niños.
-Sí, pero su mamá no sabe nadar muy bien en el mar. Por eso se asusta mucho.
-Perdón.
-No lo volveremos a hacer.
-Venga, venga. Vamos a mi casa para que naden a sus anchas, pero primero se disculparan con su mamá cuando se hayan secado y cambiado.- los dos niños asintieron y se soltaron de la mano de su abuelo para correr hacia su mamá, por alguna razón los dos ancianos parecieron asustados pero Bridgette acarició sus cabezas con cariño.

Plagg la vio, se veía extraña, pálida, y luego cuando estos la tomaron de las manos esta hizo una mueca de dolor y la señora Marlene fue quien le quitó a los gemelos alegando querer escuchar sus historias. Plagg frunció el ceño. ¿Que había sido eso? De repente un escalofrió le atravesó y vio al anciano caminar a su lado mirándole con una sonrisa. Este se agachó y le acaricio tras las orejas.
-Vaya que eres un lindo gato. Podrías hacerle compañía a Wayzz, seguro le caes bien.- el anciano lo pasó de largo hasta donde Bridgette cubría sus manos con el chal, y Plagg se sintió completamente perdido. ¿Que había pasado y quien rayos era ese tipo? Todos se alejaron de la playa y Félix volvió a alejarse al no encontrar nada en esa zona. Confundido por lo ocurrido, se fue de regreso a donde su padre...

Adrien miraba la película del celular de Marinette con grandes ojos. Había cosas que saltaban de su comprensión pero la historia lo había atrapado por completo...

-¡No puedo aceptar tus sentimientos! No cuando sé que eres una Alder.
-Solo porque recuperé la memoria no significa que mis sentimientos por ti hayan cambiado.
-Lo nuestro no puede ser.
-¡Idiota! ¡Sólo ha cambiado mi nombre, no la persona que soy!

-¡¿Cómo puedes dejarla ir?!- exclamó Adrien.- Es un idiota.
-¿Adrien?- este casi tira el teléfono al agua de la bañera al escuchar a Marinette. Se mostró un poco apenado y ella rio entre dientes.- Te ves mucho mejor. Te he traído algo de comer.- entró con una bandeja de comida que le hizo agua la boca. Engulló el pan y la carne con voracidad, pero las verduras era otra cosa.- ¿Qué ocurre? ¿No te gustan?
-Saben raro.
-Entonces no las comas si no te gustan.
-¿Y tú las comes?
-No están tan mal y ayudan mucho a que no nos enfermemos y crezcamos cuando somos niños.
-Pues ya veo porque creciste taaaan bien, princess.- ella se sonrojó y le empujó un poco.
-¡No digas boberías!- Adrien rio y comió un pedazo de zanahoria. No estaba tan mal pero tras comer un pedazo de brócoli lo escupió haciendo reír a Marinette hasta que ella se calma.- Adrien, ¿recuerdas algo de ayer?

-¿De ayer? Mmmm.- torció la boca pensativo.- La verdad no mucho, digo, recuerdo gran parte de tu historia pero no recuerdo nada de cómo me trajiste a este lugar. ¿Por qué?

-¡Curiosidad!- sonrió nerviosa y feliz de que no recordara nada sobre sus pechos.
-Marinette...- ahora él se mostró serio.- Hay algo que necesito mostrarte.
-¿Qué es?- Adrien se sentó en la orilla de la tina.
-Te mostrare, pero no te asustes, ¿sí?
-Vale. Te lo prometo.- dijo con seriedad ante lo que podría venir, ¿qué le mostraría? ¿Alguna cosa rara de su especie? Fuese lo que fuese estaba preparada para lo que fuera... O eso creyó.
La piel de Adrien se volvió suave y con un tono normal y leonado, sus aletas se encogieron y cambiaron de color a plata y oro, sus colmillos y sus garras desaparecieron, dejando a un muy, muy apuesto tritón frente a ella mirándola apenado...
-Siento tanto no habértelo dicho antes. Por favor no te enojes conmigo. Es solo que Plagg me dijo que debía estar en mi otra forma por seguridad, pero confió plenamente en ti, Marinette. Y quería que no hubiese secretos entre nosotros.- Marinette tardó en cerrar la boca para responder.
-Ah... claro. No hay problema...- sintió sus mejillas enrojecer, ¿se suponía que debía estar molesta? Era un adonis, un ángel encarnado en tritón. Estaba segura que cualquier agencia de modelaje en Paris mataría por tenerlo en su catálogo si fuese un humano. ¡Era un pecado ante los ojos!
-Me alegra tanto que no estés molesta, Marinette. A partir de ahora me veras en esta forma.
-¿Eh? B-Bien, claro, como te sientas más cómodo.
-¿Estas bien? Tu cara se ve roja.
-¡E-Estoy bien!- respondió efusiva sin saber por qué se sentía de repente nerviosa.- Es que te ves muy bien, digo, no es como si no te vieras bien antes pero ahora te ves tan apuesto, digo, te ves muy bien y... ¿qué película estás viendo?- este se juntó más a ella con sus rostros a pocos centímetros del otro.
-No lo sé. ¿Quieres verla conmigo?
-C-Claro...- reprodujo lo que quedaba de la película, observando de reojo a Adrien sin saber porque rayos su corazón latía tan rápido, no era como si no hubiese visto chicos apuestos antes, pero Adrien tenía algo... algo que no podía explicar y que era imposible negar una atracción. ¿Cómo harían los tritones para estar con una sirena? La pregunta fue tan escandalosa en su cabeza que ahogó un chillido y se concentró en la próxima media hora en la película, sin poder notar que Adrien también la veía cada tanto...

Chloe tenía un sentimiento extraño que le incomodaba desde esa mañana. Estaba preocupada por Adrien y se había propuesto a buscarlo aun cuando el inútil de Claude le dijese que estaba bien. Lo sentía por su artista de cabellos rojos pero obviamente ese día Adrien tenía prioridad.

-Esta zona no era muy visitada, pero seguro Adrien debe estar por aquí. Conociéndolo...- sabía que no era recomendable estar solo en esa zona debido a las criaturas peligrosas que rondaban, pero un vistazo rápido no la dañaría.
-¡Agh! Esto es asqueroso.- Chloe se ocultó. La voz de su hermana se escuchó en el interior de una cueva. Curiosa entró, cuidadosa, pasando las formaciones de piedra y ocultándose tras un muro, hasta que se detuvo y se asomó por un hueco donde al ver a su madre y hermana de espaldas se quedó en silencio, escuchando.
-Cállate. Esto hará que Gabriel obligue a sus hijos a casarse con ustedes.
-¿Y cómo harás que se lo trague?
-No tiene que tragarlo. Con un simple toque y voila. Pero tiene que ser rápido porque esto dura muy poco tiempo.
-¡¿Qué?! ¿Me has obligado a recoger una asquerosa babosa solo para que esta porquería no sea tan efectiva como presumes?
-¡Ya cállate! Hay algo que se llama discreción y si no te gusta bien puedes ir a por tu amado Félix para que te rechace y morirte estéril.- Claudia se cruzó de brazos apretando los dientes.- Así me gusta.
-¿Y qué hay de Chloe? ¿Vas a decirle sobre esto?
-No debemos molestar a tu hermana con nimiedades. Vamos, es hora de ejecutar nuestro plan.
-Espero que salga bien porque a la próxima tu tocaras las cosas asquerosas.- las dos se marcharon sin percatarse de Chloe. Esta nadó memorizando cada detalle de ese sitio. Era tan raro.
-¿Que es todo esto?- se percató de un libro grueso puesto sobre algo parecido a un altar en el hueco de una pared. Se acercó a tocarlo cuando escuchó un rugido proveniente de afuera. Por el susto su cola hizo que algunos frascos extraños cayeran en la mezcla en que su hermana y madre habían trabajado, y salió con rapidez mirando hacia el abismo. No podía perder su tiempo allí, ya después averiguaría que era todo eso…

Claude estaba preocupado a morir, pero había mentido a todo el mundo debido a que Adrien debía estar con esa terrestre. Y le debía una grande por la metida de aleta que había cometido por culpa de esa otra terrestre, bueno, no era culpa de ella, sino suya. ¿Pero que debía hacer? Se había hecho esa pregunta desde entonces y aunque Sain le había dicho que no se partiera la cabeza no lograba sacarse a esa terrestre de la cabeza. ¿Por qué rayos no?

-¡Claude!- se acercó a él Aurore, agitando sus largas pestañas, su cabello lacio y rubio se movía con la corriente y su cola color lila de sombras azul oscuro se movió en un suave y coqueto movimiento.

-Hola, Aurore.- eso era lo que necesitaba, pensar en otras chicas en vez de una terrestre.

-Sabes, escuché que habrá medusas por la zona norte y me preguntaba si quisieras que fuéramos juntos.- no le apetecía, Aurore así como todas hablaban tanto y de cosas tan absurdas que no le daba muchas ganas pero podía hacer el intento.

-¿Por qué no? Bien un poco de diversión no viene a mal…- Aurore sonrió, pero pronto su sonrisa desapareció mostrando una mueca de puro terror antes de irse nadando del allí como si fuese a llorar, dejando confundido al tritón.
-A ti te estaba buscando.- siseo Félix a sus espaldas y Claude gritó asustado.
-¡Hombre! No puedes ir por ahí asustando a la gente. ¿Quieres matarme de un susto?
-No soy tan piadoso. Sé que sabes donde esta Adrien y sabré si me mientes, Claude.
-Wow, normalmente me sentiría aterrado pero ya te he dicho que Adrien está bien. Incluso lo he visto hoy en la mañana.- la verdad era que se estaba muriendo de miedo por dentro pero sabía muy bien como disimular su terror para no nadar presa del miedo como Aurore.
-¿Y por qué no lo he visto? ¿De qué se esconde?

«Maldición, Adrien, ahora me debes una muy grande.»

Debía encontrar una respuesta pronto o Félix lo llevaría de la cola a los volcanes del abismo.
-Pues veras... es que Adrien está…- de reojo vio su salvación. Chloe nadaba un tanto lejos de ellos.- Se esconde de Chloe.
-¿De Chloe?- Félix se fijó por donde la sirena nadaba.
-Sí. Es que últimamente ha sido de lo más encajosa con Adrien. Lo sigue a donde va, se la pasa pegada a él y ya hasta le habla de cómo serán sus futuros tritoncitos y sirenitas. ¿Por qué crees que últimamente gusta de irse por ahí antes de darnos cuenta? Es decir... tal vez no lo entiendas porque bueno, tú sabes, seguro no sabes cómo es que alguien sea pegajoso contigo.- se dio media vuelta con aspecto serio e inquisitivo.- Pero hasta yo hasta prefiero mantener distancia con esa clase de atenciones.- Félix pareció reflexionar, sintiendo clara empatía con su hermano.

«Te tengo.»

Pensó Claude orgulloso de su actuación. Félix examinó al castaño que se veía tranquilo, suspiró y le apuntó con el dedo.
-Si lo ves, dile que todos estamos preocupados por él. Voy a dar aviso a padre sobre la situación.
-Claro. No hay problema.- vio alejarse a Félix y se puso pálido y orgulloso de no haber sucumbido al miedo.- Si lo veo... lo mato.

Audrey había encontrado a Gabriel, se veía pensativo y preocupado por su hijo menor. Era su oportunidad de acercarse para darle su "apoyo" moral. Se puso solo un poco de aquella espesa poción en la mano, sabía que no tendría mucho tiempo, pero sería lo necesario para tocarlo en un intento de reconformarlo y listo, lo tendría en la palma de su mano, ya que si bien la poción no duraba mucho, sus efectos eran devastadores y de muy larga duración.
-Gabriel. Me alegra verte.- nado a este que la miró escondiendo su pesar.- Quisiera decirte...
-Padre.- Félix casi se interpuso entre ellos y Audrey escondió su mano para que este no viese su palma.
-¿Que ocurre, Félix? ¿Han encontrado a Adrien?
-De eso quería hablar contigo, a solas.- observó con indiferencia a Audrey y esta quiso abofetear a ese mocoso irrespetuoso.
-Audrey, ¿puedes dejarnos a mi hijo y a mí, por favor?
-Por supuesto. Los dejare solos para hablen de sus cosas.- se acercó a él y le tomo el brazo.- Sabes que si necesitas algo cuenta conmigo.- se alejó, pero al ver su mano, solo quedaba una mancha oscura de lo que había sido su poción. Había fallado. Furiosa se alejó para ir a la cueva por más, y así hacerse del control de Gabriel y de su reino marino...

El atardecer se hacía presente y todos pronto regresarían de sus actividades. Juliet había dejado la pesca de lado después de su incidente y se entretuvo con los animales del refugio. La cachorrita, a la que había nombrado Breezy, gustaba de seguirla a todas partes. Era adorable y no había tenido otro perro en casa desde que su amadísimo Wilson murió el año pasado de viejo. Pensaba que era momento para tener a otro cachorro con ella. Estaba a unos metros de su casa cuando esas inminentes ganas llegaron a ellas.
-Oh, rayos... no debí beber ese jugo de piña...- comenzó a caminar rápido hacia la casa, entró y al ir al medio baño de la planta baja lo encontró cerrado.
-¡Rayos! ¿Quién le puso el seguro?- comenzó a subir las escaleras de dos en dos, Marinette había dicho que limpiaría el baño regresando de la limpieza, así que debía estar listo.
La perilla giro y Marinette salía de su cuarto con unas revistas cuando la vio.
-¡Juliet, espera!
-¡Lo siento pero es una emergencia!- Marinette corrió a ella y sujetó la perilla comenzando con una pelea por abrir y cerrar la puerta.
-¡Usa el baño de abajo! ¡Todavía no termino!
-¡Esta cerrado! No tardare, lo juro.
-¡Es que no puedes! ¡Ve a otra parte!
-¿A dónde?
-Eh... ¿Afuera?
-¡Ni loca!- exclamó indignada por tan sugerencia.
-¡Juliet, no!

-¡Es que no aguanto!- la puerta se abrió cuando esta empujó con su cuerpo.- ¡Prometo no tar... ¿dar?!
Adrien estaba agachado en un fútil intento de esconderse en la tina, pero además de media cabeza y hombros, su cola era completamente visible y nervioso sonrió a la nueva visitante que tenía enfrente.
-Ho-Hola...
En un segundo Juliet cayó de espaldas, asustando a los presentes incluida a la perra que no dejaba de ladrar a los culpables de la desafortunada caída de su nueva ama.
-Creo que la mate.
-¡No me digas!- rugió furiosa.
Tenía que hacer algo antes de que todos llegaran, y también ayudar a su amiga con su muy desafortunado accidente.

…..

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, y en el próximo capítulo veremos qué pasará con este enorme secreto. Y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!