Hola a todos! He aquí vengo con un nuevo capítulo pero antes que nada me gustaría mucho poder pedirles que mandemos nuestro apoyo a la gente de Chile que no la está pasando nada bien. Rilazou, te mando mi apoyo, así como a cualquiera que lo viva por allá. Pido que aprendamos a abrir la mano y no a cerrarla, para ayudar ya sea al hombre, animal, o a nosotros mismo. Bueno, ya sin más qué decir… COMENZAMOS!
…
Capítulo 11.
Secreto.
Adrien dio unos sorbos a esa taza de delicioso té y mordisqueó una galleta, mirando de reojo a la chica de cabello rizado, que había tenido que cambiarse de ropa y ducharse afuera debido a que él ocupaba la única bañera con regadera de la casa. Pero no prestaba atención a su vestimenta nueva, sino a como la taza temblaba en su mano chocando con el platillo y su expresión apenas y mostraba la calma que no tenía.
-Quieres decir que durante estas semanas te has estado viendo con... un tritón.
-Sí.- respondió Marinette con cierto cuidado, ambas estaban sentadas en medio del baño.- Pero como te he explicado es inofensivo.- Juliet miro a Adrien que le sonrió amplio con migajas alrededor de la boca, pero esta pudo notar como sus caninos eran más largos que lo normal y dio otro sorbo a su té.
-Marinette... esto que me cuentas y... ¡lo que veo! Me parece tan inverosímil aun.
-No quería que se enteraran. O al menos así. Pero por favor, necesito que me guardes el secreto. No sé cómo reaccionarían los demás al saber que lo tengo aquí.
-Tienes un tritón en el baño. ¡En mi baño! A Nathaniel y a Nino les dará un ataque y Alya...
-Quizás lo haga público al mundo. ¡Sabes cómo a veces puede ser Alya!- esta se lo pensó, Alya era una reportera nata, o al menos ya no parecía una reportera de chismes desde lo de Lila, pero si viese a ese tritón... Ya podía imaginarse las cámaras por doquier en toda la playa.
-Sería horrible.- dejó la taza de té a un lado.- Vale. Guardare el secreto. Nadie sabrá que existen sirenas o tritones. ¡Pero no se puede quedar en mi baño!
-La verdad yo tampoco quiero estar aquí. Apenas y puedo moverme.- habló Adrien por primera vez asustando a Juliet.- Tranquila, no te voy a devorar... no estoy en mi medio.- ronroneó mostrando una sonrisa torcida y Marinette quiso golpearlo.
-¡Adrien! ¡Ya basta! No le hagas caso. Hace PESIMAS bromas de vez en cuando.
-Oh, Marinette. Bien que has reído con mis bromas.
-No cuando implican asustar a mi amiga.
-Pero tu amiga ya debe estar acostumbrada a las bromas, con todas las que le ha hecho Claude desde que están aquí.- eso confundió a Juliet.
-¿Claude? ¿Quién es Claude?
-Mi amigo. El mismo tritón que te ha hecho bromas en el muelle tirándote a cada rato y que te salvó la vida.- la taza en los dedos de la joven pelimiel se inclinó sobre sus dedos mirando con los ojos desorbitados al tritón que le sonreía como si le hablase del clima, y al que Marinette quería hacer brochetas con la mirada.
-Voy por más té.- musitó molesta Marinette y Adrien se rascó tras la nuca, viendo como la amiga de Marinette volvía a beber de su taza cuando ya no había nada en ella…
Todo mundo estaba profundamente dormido entre los corales, los únicos despiertos eran los guardias que protegían los alrededores en un amplio perímetro con lanzas hecha de roca y coral. Las aguas cálidas ayudaban a que el sueño fuese más profundo y placentero. Pero Chloe no podía dormir. Después de comprobar que nada le había pasado al padre de Adrien, esta se comportó como si nada aun ante las expresiones hoscas de su madre y hermana que parecían haberse tragado un erizo. Sin embargo ese lugar tan extraño, y lo que habían hecho, era obvio que ambas estaban metidas en artes de la magia marina. Y eso era malo.
La magia del mar estaba prohibida, o al menos no podía ser hecha por cualquier sirena. Había una sirena o tritón elegido por el sabio del clan para hacer magia en cada colonia, pero estos eran raros en aparecer o ser escogidos, y nadie quería meterse en esas artes. Además, ellos no tenían un sabio, sólo su líder, Gabriel, que era el rey de todos los mares; había escuchado que el anterior sabio se fue hacía décadas y no fue escogido ningún otro desde los tiempos de sus abuelos.
Escuchó un leve cuchicheo. Al levantar su cabeza pudo ver que no estaban ni Audrey y Claudia en su lugar. Con cuidado nadó al ras del suelo tras unas algas, y las escuchó discutir.
-¿Qué quieres decir con que se estropeo, madre?
-¿Tu qué crees? Cuando regresé, parecía como si un pez hubiese pasado por ahí y tumbado todo. Algunos ingredientes cayeron sobre la poción volviéndola inútil.
-¡Pero yo quiero que Félix sea mío!
-Shhh, silencio idiota. Hay otras formas de hacer que caiga ante ti, pero esto requiere de un hechizo mucho más poderoso.
-Pues hazlo. No me importa cuánto tome.
-Podría ser hasta la próxima luna llena y necesita ser algo discreto.
-Falta mucho para eso.
-Por eso hay que... espera.- Audrey percibió algo entre las algas, pero al revisar y nadar un poco, regresó a donde Chloe estaba dándole la espalda dormida.
-¡Madre!
-Shhh.- calló a la insensata de Claudia y Chloe se movió ligeramente ante la molestia de la voz de su hermana.
-Esto lo discutiremos en la mañana. Por ahora a dormir, que tras este disgusto necesito mi sueño de belleza.
Claudia murmuró algo a lo bajo ganándose una mirada envenenada de su madre antes de golpearla con su cola y que esta se quejara. Chloe apenas y se movió, con los ojos casi cerrados, frunciendo el ceño, no gustándole para nada lo que su madre y Claudia querían hacer. La familia de Adrien siempre la habían tratado bien, y no podía olvidar a la dulce Emilie que siempre había estado al pendiente de ella. Y por ello no iba a permitirles hacerles ni una cosa más, iba hacer algo al respecto...
Dentro de unas horas amanecería, pero por ahora todo mundo se encontraba dormido en sus suaves camas. Bueno, no todo el mundo. Dos chicas cargaban un bulto muy pesado hacia la playa y ya el sudor mojaba el cuello de sus camisetas.
-¡Alto!- rogó Juliet.- Necesito descansar...
-Ya casi llegamos, solo debemos bajar las escale...- al ver las empinadas escaleras las dos bufaron exhaustas.
-Lo siento, chicas.- dijo Adrien apenado.- De poder lo haría pero... mi cola es inútil en tierra.
-Está bien, Adrien. Sólo debemos buscar algo para bajarte. Si pudimos esconderte de todos durante la cena, esto debe ser pan comido.
-¿Pan? ¿Dónde?- ella rio a pesar de su estado emocionado, buscó por todos lados con la mirada y logro ver una tabla de surf olvidada por algún playero. Su mirada se iluminó al instante.- ¡Eso es!
Tras unos momentos, Adrien acarició la tabla sobre la que se encontraba y miró a Marinette con cierta duda.
-¿Estas segura de esto?
-Claro. Mientras no te soltemos todo debería salir bien.
-¿Debería?
-¡Por supuesto! Solo debemos sujetarte bien y...- Adrien miró el vacío con grandes ojos y las dos le inclinaron con cuidado.- ¿Listo?
-Eh...
-Oye, Marinette, creo que deberíamos pensarlo mejor, no creo que podamos sostenerlo con el peso proporcional de su cola...- decía Juliet mientras hacia cálculos.
-¿Qué?- la tabla resbaló de sus manos. Adrien se deslizó sobre las escaleras en un grito que lo dejó casi afónico y ellas también gritaron del horror hasta que llegó al final y el cuerpo del tritón se deslizó cayendo en la arena.
-Ya lo matamos… Debemos enterrar el cadáver.- susurró Juliet asustada.
-¡Adrien! ¿Estás bien?
-¡Quiero hacerlo otra vez!- gritó desde abajo y las dos suspiraron de alivio. Adrien fue puesto en el agua y miró a las chicas con una gran sonrisa.
-Gracias, chicas. Debo regresar o se preocuparan por mí.
-Cuídate mucho, Adrien. Tu familia debe estar preocupada.
-Cierto. Nos vemos luego. Y Juliet, si gustas puedes ir con Marinette la próxima vez. Hay alguien que seguro querrás conocer. Nos vemos.- se sumergió dejando a las dos chicas en la playa.
-Que día...- exhaló Marinette exhausta.
-Y lo que falta.
-Quiero mi cama.
-Yo quiero un baño decente.- abandonaron la playa somnolientas. Mientras que Adrien con una sonrisa y grandes recuerdos de esa pequeña excursión, estaba pensando en una excusa para calmar a su padre y hermano...
Plagg despertó esa mañana al sentir los primeros rayos de sol. Se estiró perezoso cuan felino era, y al mirar alrededor vio que estaba en la habitación de los niños. Esos niños que eran casi la viva imagen de su padre. Uno de ellos, el más tranquilo abrazaba una tortuga de peluche mientras que el otro, que era un tanto osado, tenía un delfín de peluche y estaba casi destapado. Plagg rodó los ojos al verlo, y fue a su cama para con su hocico cubrirlo, luego fue a la ventana dispuesto a irse y regresar con Adrien. No había pensado cómo le diría a Félix, incluso creía que le tacharía de loco, por ello debía hacer que se diese cuenta de la verdad.
Desde donde estaba vio a la madre de los pequeños poner el letrero de abierto en el local. La había estado observando, definitivamente su imagen no era como recordaba. Sino que veía a una madre dulce y protectora, no a la harpía sin corazón que lastimó a su chico de la forma más ruin y horrenda posible. Tras un viento repentino del mar la vio encogerse sobre sí misma y entrar al establecimiento. Bajó gracias a su agilidad felina y desde una ventana la vio tomarse unas pastillas con un gran vaso de agua. La había visto hacer lo mismo varias veces. ¿Qué era lo que se tomaba? De repente algo, o alguien, golpeó sus patas traseras y casi cae de la ventana de no sujetarse con sus garras.
-¿Qué rayos?
Al volverse, Tikki lo veía con algo cercano a la burla y le maulló.
-Ah, eres tú. ¿Qué crees que haces gata del demonio?- esta ladeo la cabeza.- Oh, así que no respondes.- se puso en posición.- Voy a darte una lección gata, así que prepárate.- pero esta le pegó en la cabeza con su pata y luego corrió.- ¡Hey! ¡No corras saco de pulga!
Este comenzó a seguirla, pasando por la gente que comenzaba a abrir sus negocios, la vio subir a un muro y de ahí saltar a un techo. Plagg pensó que era una lástima no transformarse en un rottweiller y darle caza. Subió hasta el techo pero no vio a la gata sino que para su sorpresa, Tikki estaba en el techo de la casa del frente.
-¡¿Cómo hiciste eso?!
Ella maulló burlona haciendo enojar más a Plagg saltó y siguió su carrera. Plagg la siguió molesto. Dobló a una esquina, otra, esa gata no le iba a ganar. Subió a un techo y desde arriba la acechó hasta que se lanzó encima gritando y caer sobre ella, rodando los dos en el suelo hasta que queda sobre ella triunfante.
-¡Ja! Te tengo pequeña plaga. Ahora si vas a ver lo que te voy a...- una mordida en el cuello lo silenció y Tikki lo giró quedando ella encima ahora. Lo soltó y tras mirarlo unos momentos rechistó y se fue a su casa. Dejando a un Plagg conmocionado y algo sonrojado ante lo sucedido.- ¡¿Qué fue eso?!
Adrien suspiraba gustoso de sentir de nuevo el agua en su totalidad, pero al tiempo que pensaba en una buena excusa.
-Félix y padre deben estar furiosos, sino histéricos. Y Plagg... no me lo puedo ni imaginar.- un sonido captó su atención, alguien estaba llamándolo alargando su nombre hasta que algo lo tacleo con tal fuerza que hasta sus agallas lo sintieron.
-¡Maldita sea!- exclamó Claude.- Un día más y ya te iría a buscar, ¡mal amigo!- este lloriqueó sumamente preocupado y Adrien tuvo que apartarlo cuando sintió que le rompería las costillas.
-C-Claude, calma. Estoy bien.
-Vale, vale. Escucha, tu padre y hermano psicópata están histéricos, así que les invente que te escondes porque Chloe se te pega como pulpo.
-¿No es algo raro? Es decir, Chloe puede ser pegajosa pero a eso...
-Hasta que al fin te dignas a aparecer.- la voz dura de Gabriel los dejó de piedra y sus cuellos se giraron con rigidez para ver también a Félix que no tenía mejor cara que su padre. Claude trago duro y se llevó la mano a la boca.
-¡Claude, mi niño!- fingió la voz de su madre.- ¡Ya voy mamá! Los dejo. Adiós.- Adrien quería gritarle lo cobarde que era pero él quería hacer lo mismo.
-Ho-Hola.
-¿Hola? ¿Es todo lo que puedes decir? ¿Hola?- Adrien bajo la mirada, su padre sabía cómo hacerlo sentir como un crio.
-Lo siento. Pero es que no pude evitarlo. Lo que pasa es que... siento haber desaparecido. Pero, padre, esto de la temporada es demasiado para mí...- intento no verlos a los ojos o ellos sabrían que mentía.- He tenido problemas con algunas sirenas y hasta tritones. Y pues yo... me sentí agobiado por todo. De verdad lo siento padre, no quería decepcionarte.- Gabriel suspiró profundo evocando su paciencia, al parecer lo que le dijo su hijo mayor era la punta del iceberg de los problemas con su hijo menor.
-Tal vez debas esperar al año que viene.- los ojos de Adrien se abrieron como platos y Félix asintió.
-Sería lo más prudente ante el entusiasmo que hay.- Adrien quiso abrazarlos pero sería incómodo.
-Muchas gracias, padre.
-Pero eso no quiere decir que no vayas a revisar cuanta hembra allá para el próximo año.
-Por supuesto. Gracias de verdad, padre.- Gabriel asintió.
-Procura no desaparecer. Vamos a con el grupo.- Adrien asintió y siguió a su padre y hermano, quitándose un gran peso de encima…
Lila estaba furiosa, lanzó una lámpara de esa horrorosa casa de la familia Raincomprix a la pared y Sabrina intentó calmarla en vano.
-Cálmate, Lila. Esto no arreglara nada.
-¿Qué no? ¡¿QUE NO?! Esa maldita nos ha denunciado y ahora Michell no quiere saber nada de nosotras.
-Bueno, era su yate... y lo metimos en problemas al tirar esos desechos.
-¡Nosotras no! Fue Marinette la que seguro hizo ese reporte.
-Tienes razón. Toda la razón. ¿Y qué haremos?
-Vamos a darle donde más le duele. Esto no se quedara así.
-Como digas. Sabes que cuentas conmigo.
-Por supuesto, Sabrina. Tú eres mi mejor amiga.- dijo en un tono meloso que hizo sonreír a la de lentes pero todo era falso. Lila la usaba así como a todos y cuando ya no le sirviera, la dejaría botada como la perdedora que era sin remordimiento alguno…
Bridgette tenía pequeños vendajes en las manos, sus hijos la habían visto desde esa mañana y como no había clientes, estos se acercaron y abrazaron sus piernas.
-Mami, ¿te duelen mucho tus manos?
-¿Podemos ayudarte en algo, mami?- Bridgette se conmovió y se agachó abrazando a sus hijos.
-No se preocupen mis amores, es que mamá es algo torpe y ayer me quemé y corté un poco estando en la cocina. Pero estoy muy bien.- al ver sus grandes ojos esta les dio un beso en la frente.- Esta bien. Pueden ayudarme con la limonada.
-/ ¡Sí!/- los gemelos se pusieron manos a la obra a tomar los limones ya cortados previamente. Bridgette sonrió mientras los veía de espaldas, recordando por un momento al único hombre que podía hacer su corazón saltar después de tantos años. Habían heredado tanto de él.
-Félix...- musitó con tristeza. Un aire proveniente del mar entró por su ventana y ella hizo lo posible para no encogerse del dolor. Fue a un cajón pero dejó el par de pastillas que había para más tarde, cerrando la ventana, sintiéndose mejor para poder seguir trabajando…
Ese día, Marinette estaba dormida apoyada en el área de los rascadores de gatos mientras Juliet se había quedado dormida abrazando a un conejo. Nathaniel y Nino las miraron no sabiendo qué les pasaba y sin saber qué hacer, cuando Alya llegó emocionada.
-¡Chicos, no me lo van a creer!- las dos chicas despertaron de golpe y Marinette bostezó.
-¿Que ocurre Alya?
-Pues que van a hacer un festival por aquí.- dijo mostrando un folleto.
-¿Qué tipo de festival?- preguntó Nino que tomó el folleto.
-Uno cultural, habrá comida, música, incluso concursos por tres días enteros. ¡Esto promete ser una bomba!
-Será genial.- asintió Nathaniel.
-Seguro que nos la pasamos genial.- dijo Nino con una amplia sonrisa.- ¿Y ustedes que opinan?- preguntó a las chicas y estas asintieron a duras penas.
-Claro.
-Sí, genial.
-Wow, guarden su entusiasmo, chicas.- soltó Alya con sarcasmo.- ¿Que no durmieron anoche?
-Algo así, Alya.- bostezó Marinette.- Pero seguro con un café nos recuperaremos.
-Vale. Como sea, ¡estas vacaciones aun prometen mucho!- todos estaban emocionados, sin saber que de verdad ese verano les prometía muchas experiencias de verdad inolvidables...
Adrien nadó hasta atrapar a su presa, Félix le sonrió mientras veía a un apetitoso pez nadar lejos. Adrien clavó sus dientes en el pez muerto, pero notaba que ya no le parecían tan apetitosos como antes, prefería la deliciosa comida de Marinette.
-A esto le falta aderezo.
-Pues llévaselo a tu novia y seguro te lo prepara como quieres.- Adrien se giró y vio a Plagg sonreírle zalamero.
-Plagg. Shhh, Félix pude escucharte.
-Bah, él tiene sus propios asuntos.
-Como sea, ¿dónde has estado? No te había visto.
-Por ahí, por allá. Cosas de kwamis, no lo entenderías.
-Vale.- Adrien sonrió pasando por alto que Plagg no dijo nada de su desaparición.- Te extrañe mucho.- le dijo acariciando su cabeza.
-Lo sé, soy indispensable.- Adrien rio.
-Como sea. De verdad te extrañé.
-Vaya, debería irme más seguido, así aprenderás a apreciarme.
-Ni de broma.- Plagg siguió a Adrien como si nada, sin embargo, Sain que estaba cerca miró con clara desconfianza a Plagg, era obvio que se guardaba algo y debía averiguar qué se traía...
Marinette llevaba una cesta de comida y bebida, y esta vez en vez de Tikki, Juliet la acompañaba con cierta aprensión.
-Vamos, Juliet. Ya casi llegamos.
-¿Por qué también quiere que este con ustedes?
-Para ser amigos. Y quizás para hablarte del tritón que te salvo. Claude parece ser buen chico. Ya lo he visto antes.
-Mari, sigo intentando procesar la idea de que criaturas catalogadas como seres mitológicos o de fantasía de verdad existen. ¿Qué sigue? ¿Un unicornio galopando por los bosques?- Marinette sonrió de lado.
-Quizás podamos ver alguno.- se rio cuando Juliet le dio un leve empujón.
-Además estoy castigada. Si mi abuela se entera...
-No lo hará. Tú abuela salió y tú te quedaste a limpiar ventanas.
-Que están muy sucias, por cierto.
-Nino nos hará el favor por haber traído ese vino de contrabando. Vamos, Juliet. No seas gallina.- entraron a la cueva y Marinette vio con gusto la expresión de sorpresa de su amiga ante tal belleza natural.
-Wow...
-No ha de tardar en llegar. Vamos a esperarle.
Las dos se sentaron y pusieron sus pies en el agua. Pronto algo se escuchó y dos figuras aparecieron bajo el agua nadando directamente hacia ellas. Una de estas fue hacia Juliet y emergiendo como si fuese un tiburón salió Claude en forma defensiva con un gran rugido que hizo que Juliet chillara asustada y recogiera las piernas.
Claude rio con ganas.
-¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Tenía que hacerlo!- Marinette se recuperó del susto rápidamente y lo miró indignada.
-¡Eres un bruto!- Adrien le dio un zape.
-Más bien idiota.- Claude dejó de reírse cuando vio que de verdad la había asustado y muy apenado cambio a su forma normal.
-L-Lo siento. A veces me paso con las bromas.
-Ammm, disculpa aceptada.- ella sonrió muy apenas. Y Claude se sintió horrible pero ella tomó de la cesta unos bocadillos.- Como señal de que te perdono, sé el primero en probar estos bocadillos que hice.- Adrien comenzó a replicar.
-Oye, no creo que se merezca que...- la mano de Marinette se posó en su hombro para que no dijese nada, notando una sonrisa maliciosa en ella. Claude confiado tomó un bocadillo empanizado.
-Gracias. Me alegra que no me guardes rencor, chica.- lo comió de un bocado y en segundos sus ojos se abrieron como platos y gritó hundiéndose en el agua escuchándose su grito desde lo profundo del estanque.
-Caray.- Juliet se vio falsamente apenada.- ¿No te gustan mis bocadillos de jalapeño?- Marinette y Adrien rieron a mas no poder y Claude en poco volvió a surgir y esta vez Juliet le daba un termo con zumo.
-Lo tenías planeado, ¿no?
-Bueno, saber que no fue un pez el que me tiraba cada día en el muelle sacó mi peor lado.- Claude sonrió de lado y aceptó el zumo.- Pero gracias por salvarme la vida.
-Creo que tú y yo nos vamos a llevar bien, preciosa.- ella rio a lo bajo y Claude por un momento quedo prendado del sonido de su risa y de esos ojos grises que era la primera vez que veía, eran inusuales pero… muy bellos. La chica de verdad era muy hermosa. Y Adrien y Marinette sabían que esos dos se llevarían muy bien...
Audrey y Claudia nadaban de regreso a la cueva.
-Ojala tengas un mejor plan, madre. Después del fracaso anterior.
-Ya deja de quejarte que no has hecho nada. Y sí, tengo un plan pero necesitaré ciertas cosas, pero no es para preocuparse. Todo viene en el libro. Es un hechizo muy poderoso.
-¿Y cómo conseguiste ese libro?
-Digamos que el sabio anterior dejó algunas cosas olvidadas. Pero no preguntes, en pocos días, tendrás a Félix besándote la aleta.
-¡Bien! Debiste haber empezado con eso desde el principio. ¡Auch!- recibió un golpe en la cabeza de la cola de su madre. Al llegar a la cueva, todo se veía en orden, tal y como Audrey había dejado la última vez al ordenar.
-Bien, apenas lea el capítulo en poco tiempo tú y tu hermana terminaran comprometidas y al fin...
-¿Madre? ¿Qué ocurre?- preguntó Claudia al no escuchar a su madre.
-No esta.
-¿Qué?
-¡EL LIBRO NO ESTA!- rugió casi como una bestia rasgando una pared con sus garras. Claudia se alejó prudente y luego Audrey miraba alrededor con los ojos inyectados de sangre.- Alguien estuvo aquí. ¡Alguien ha osado robarme! Y cuando atrape a ese ladrón, ¡lo lanzare al abismo para que mi bestia lo desmiembre!
Salieron de la cueva ya que era peligroso quedarse allí si un desconocido sabía su ubicación. Sin ver que detrás de un banco de algas, Chloe permanecía oculta sin moverse hasta que se fueran. No iba a dejar ese libro cerca de ellas. Iba a hacer lo que fuera para que no le hiciesen nada a Adrien ni a su familia.
-A ver cómo se las arreglan sin su libro.
Y nadó lejos de allí, a un lugar donde sabía que no buscarían ese libro jamás.
…
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, y acepto imágenes de Chat Noir, Nathaniel, Luka y Viperion. Y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
