Hola a todos! He aquí un nuevo capítulo! ¿Alguien ha visto el tráiler de Chat Blanc? Vaya forma de torturarnos con la anticipación. Pero bueno, quisiera dar gracias a todos quienes siguen esta pequeña historia y a quienes dejan review, muchos me sacan una sonrisa y poco a poco verán que las cosas van tomando formas insospechadas, o eso espero. Como sea, y sin más qué decir que nos encanta esta serie y todos los derechos a Thomas Astruc… COMENZAMOS!

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Capítulo 12.

Recuerdos.

El encuentro no había sido tan incómodo como Marinette había pensado que sería después de lo ocurrido entre ellos. Vio a su amiga reírse con Sain que estaba complaciente dejándose tocar como si fuese una mascota. y Claude le hablaba y hacía preguntas tal y como Adrien había hecho con ella al momento de conocerse.
Adrien se sentó a su lado y contempló la misma escena que ella, de cómo Claude examinaba el pie de la joven causándole unas cuantas cosquillas de forma perversa. Aguantó la risa.
-Se llevan de maravilla, ¿no crees?- inició Adrien.
-Sí. Hasta parece que se conocen desde antes.
-Es extraño. Es justamente lo mismo que siento contigo. Como si nos conociéramos de mucho antes.
-¿Tal vez en otra vida?
-Quizás...- los dos desviaron la mirada. Marinette se sonrojó y Adrien brilló tenuemente.- Mira, iba a hablarte de lo de Claude y tu amiga pero no se había dado la oportunidad.
-Debo agradecerle por salvarla, ese día pude haber perdido a mi amiga.
-Sí, bueno, puede que suene mal pero no lo invite nada más para que se conocieran.
-¿Ah no?
-N-No, es que... no quería que te sintieses incomoda conmigo estando a solas.- Marinette sintió ternura al verlo brillar un poco más. Sonrió calmando su propio sonrojo y puso su mano sobre las de él.
-Adrien, lo que pasó fue sólo cosa de la situación, una muy rara situación. Pero me gusta estar contigo. Solos, acompañados...
-Con Plagg y Tikki.
-Como sea. El punto es que no importa lo que pase, quiero seguir estando contigo.- Adrien sonrió feliz de escuchar esas palabras.
-Gracias Marinette. Eres una gran amiga.
-Y tú eres mi gran amigo tritón.- rio un poco.- Así que olvidemos ese beso sabor a sushi y hagamos como si nada.
-¿Sushi? ¿Qué es sushi?
-Oh, es un platillo de arroz blanco, le ponen pescado, aderezo y algas.
-... ¿Tengo aliento de algas?- dijo con horror para comenzar a oler su propio aliento.
-¡No! Bueno, no tiene nada de malo. Adoro el sushi, ¡y las algas dicen que son muy buenas para la indigestión!- la expresión de Adrien fue peor, incluso se veía pálido.
-¿O sea que mi beso te supo a laxante?
-¡No dije eso!
Del otro lado, Sain jugaba con la pequeña cachorrita de Juliet que no dejaba de mover su cola al verle surgir y hundirse en el agua, mientras que Claude y Juliet miraban a sus amigos que estaban a unos metros de ellos.
-¿Tu amigo está bien?
-Conociendo a Adrien debe estar malinterpretando algo.
-Y conociendo a Marinette debe de estar intentando arreglarlo entre trabas.
-¿Quien diría que ustedes los humanos son tan divertidos?
-¿En tan mal concepto estamos?
-Bueno, no ayuda mucho que tiren basura en nuestro mar.
-Lo siento. No todo el mundo es tan inconsciente.
-No te estoy pidiendo que te disculpes. Pero es por eso que ustedes son las primeras en siglos de ver a uno de nuestra especie.
-Claro. Supongo que hay demasiado que subsanar.

-Por supuesto, éramos enemigos de piratas ¿sabes?

-¿Es en serio?

-Claro. Los piratas eran de lo peor hace siglos, por eso nos mantenemos escondidos del ojo humano. Los piratas nos atrapaban y comercializaban con cada parte de nuestro cuerpo, era una guerra constante.

-Ahora me siento peor. Por cierto, gracias de nuevo por salvarme, a las dos, pero hay algo que me da vueltas en la cabeza. Porque estaba segura dejé de respirar porque sentía el agua entrar a mis pulmones...- Claude evitó sonrojarse a cualquier costo.
-Oh, pues usé un viejo truco de tritones para que respiraras bajo el agua por un momento.
-¿Un truco? ¿Cómo es? ¿Qué haces para que podamos respirar sin agallas?- ella acerco su rostro sumamente interesada.- ¿Puedes decirme? Quisiera saber, por favor, por favor.- Claude retrocedió un poco ante tal cercanía de sus rostros. Podía ver claramente el color de sus ojos, de un gris que nunca había visto junto con pequeñas líneas oscuras. Eran extraños, pero también muy hermosos. Tragó duro y puso su dedo en la frente de ella haciéndola retroceder y sonriendo con arrogancia.
-Lo siento pero es un secreto que no podemos revelar. Son cosas que nadie puede saber, menos un humano.- una exagerada tos se escuchó de parte de Sain, llamándolo mentiroso entre toses, cosa que la chica no notó, sino que se preocupó.
-¿Sain? ¿Estás bien?
-Seguro se le atoró algo en la garganta.- gruñó Claude.
-Pobrecito, ven, ven.- le llamó y este fue obediente. Juliet acarició al pez con cuidado y Claude casi le da un tic en el ojo.
-Estará bien.
-Ahora me siento bien, ah, sí, un poquito más en el lomo.- sonrió Sain burlón a su chico que afiló la mirada a su guardián.

-Adrien.- Marinette intentaba que la mirara pero este volteaba la cara.- ¡Adrien mírame!
-No, mi siento de algas puede matarte.- harta, Marinette tomó el rostro de Adrien y que así la mirara a los ojos.
-Adrien, por favor. Te dije que no importaba y además, me gusta todo sobre ti.- las mejillas de Adrien brillaron un poco y este se avergonzó por su actitud.
-También me gusta todo sobre ti, Marinette.- ambos sonrieron y al darse cuenta del ambiente entre ellos, Marinette reaccionó y cambio de tema.
-¿Plagg no va a venir? Traje bocadillos de camembert.
-Ah, últimamente ha estado ocupado. Cosas de kwamis según él. Cuando seguro se anda durmiendo por ahí.- se burló sin saber que en verdad Plagg tenía una misión importante...

Plagg no dejaba de ver a Bridgette desde la ventana. La joven había decidido ignorarlo a pesar de sentir la intensa mirada del gato sobre ella. Mientras que Plagg reflexionaba. No era mala madre, podía constatarlo con sus cachorros, tampoco una mala mujer, al menos por ahora; pero de lo que si podía culparla sería de ser una aniquila-corazones y casi asesina, pero... algo no le cuadraba por el momento. Bridgette sacó del horno un pan y este vio el destello de la cadena en su cuello y la joya que siempre estaba escondida apareció ante los ojos de Plagg. Un diamante azul como el mar, centrado entre dos olas color celeste que formaban un corazón, y en la base había una perla blanca y prístina. Plagg abrió la boca, allí estaba, ¡esa joya era...!
-¡Miaurgh!- sintió como alguien le tiró de la cola y al girarse vio a esa gata que jugaba y mordía su cola. Al parecer no se dio cuenta que la estaba moviendo, odiaba ser un gato. Bajó para encararla con cuidado de no ser escuchado.
-¿Y a ti que te pasa?- Tikki maulló a Plagg.- ¿Y a ti que te importa porque estoy como gato?- otro maullido.- Ya sé lo que dije de los gatos y aun lo sostengo. Pero se tienen que hacer sacrificios para un bien mayor.- Tikki ladeó la cabeza.- ¿Qué? ¿Te interesa? Pues no te voy a decir nada porque un cerebro tan pequeño como el tuyo no lo entendería.- Tikki ofendida le arañó la cara y Plagg se erizó por completo.- ¡Ahora sí! ¡Te lo has ganado bola de pelos!
-Ah, aquí estas.- Plagg fue levantado por Bridgette y puesto en un portátil para mascotas.- Vamos. Mientras las cosas se enfrían voy a llevarte al veterinario. Ya allá verán que hacer contigo.- a Plagg no le gustaba como sonaba eso y vio a Tikki que al principio lo miró con pena y pánico para después sonreír y alejarse a trote campante. Definitivamente eso quería decir mal augurio.
Tikki iba a regresar a la casa y echarse en su suave cama cuando una humana se topa con ella y al alzar la vista, algo la cubre por completo, empieza a maullar furiosa, no importa cuánto pelee, sus garras no pueden romper ese saco en el que Sabrina la metió.

-Te tengo.- toma su celular y marca.- Lila, ya la tengo.

-Muy bien, ahora, vas a hacer lo siguiente...

Nathaniel y Chloe habían dejado de lado el arte, o al menos la parte laboral ya que Nathaniel le mostraba imágenes de Paris en su celular.
-Este es el museo del Louvre, es mi lugar favorito.
-¡Ah! ¡Todo es tan bonito! Me da hasta envidia porque no hay mucho que ver en el mar, bueno, a excepción de alguna que otra basura humana.
-¿Que hacen con todo eso?
-Algunos dejan que la corriente se los lleve y otros los dejamos en las corrientes de vuelta a sus playas.
-Sabes, he pensado en entrar y apoyar a organizaciones contra la basura en el mar. Es decir, algo tan hermoso no debería ser destruido así y además, es tu hogar, como el de muchas otras especies. Y no me gustaría que tu hogar sea destruido de esa forma.- Chloe sonrió.
-Gracias, significa mucho.- la miro observar el horizonte con ojos soñadores y Nathaniel se sonrojó bajando la mirada y rascándose la cabeza.
-Sabes, es extraño pero siento como si te conociera desde hace mucho.
-¿Ah?
-No lo sé. E-Es raro, digo...- pasó su mano por su cabello y desvió la vista un poco sonrojado.- Pero me recuerdas mucho a alguien de un sueño.
-¿Un sueño?- había algo de sorpresa en su expresión pero Nathaniel no lo notó.
-Sí, bueno... es curioso, pero en mi sueño estoy en el mar, nadando, y encima de una roca veo de perfil a una chica muy parecida a ti.
-¿Y tiene cola?
-Ni idea, la roca cubría la mitad de tu cuerpo.- ella sonrió coqueta.
-¿Y podías ver mis...?- sus manos apretaron sus senos y Nathaniel se giró tan rojo como su cabello.
-T-Tu cabello lo cubría.- estaba acostumbrado a dibujar desnudos pero había algo en Chloe que le impedía verla por completo como a cualquier otro, por eso al mirarla se concentraba más en su rostro.- Como sea... cambiando de tema. Va a haber un pequeño festival en el pueblo y supe que venderán cosa muy interesantes. Me gustaría hacerte algo especial, tengo las pinturas pero me gustaría darte algo más significativo para el retrato que estoy haciendo para ti.
-¿Un festival? ¿Es como una especie de fiesta?

-Sí, en efecto, algo así.

-Que bien, las fiestas de mi gente vienen acompañadas de música y bailes. ¿Cómo son los festivales humanos?
-Bueno, hay comida, juegos, mercados y música. Me gusta ir a esos eventos con mis amigos Marc y Juliet.- Chloe arqueo la ceja.
-¿Marc y Juliet? Ambos chicos, ¿verdad?
-Marc es un chico. Juliet es una chica, es mi mejor amiga.- le mostro en su celular una foto donde él y Juliet estaban abrazados para la foto. Eso provoco un tic en el labio de Chloe.- Quizás vaya con ella, claro, si logran levantarle el castigo. Es una buena chica.- Chloe sintió la sangre hervirle.
-Pues has lo que quieras. Puedes ir con quien te pegue la gana.- espetó desviando la vista.
-¿Qué ocurre? ¿Estas enfadada?
-¿Yo? ¿Enfadada? ¡Por supuesto que no! Es ridículo, completamente ridículo.- saltó al agua empapando al artista.- Puedes ir y hacer con quien quieras lo que se te pegue en gana. ¡Hmpf!- se fue no sin empaparlo de nuevo, dejando al joven pelirrojo por completo confundido...

Plagg se estaba enfrentando al reto más difícil de toda su vida. Vio con terror como esa matasanos preparaba una aguja a punto de clavársela después de obligarlo a comerse una pastilla que sabía a rayos.
-Vamos a tener que ir poco a poco con las vacunas. Ya le di un desparasitante y le daré una vacuna suave.
-Muchas gracias, señora Decrois.- agradeció Bridgette que sostenía a Plagg sobre la plancha. Los gemelos al ver la aguja miraron a Plagg que quería escapar.
-Mami, a Plagg no parece gustarle la idea.- jaló Maximilian de la manga y Alexander hizo lo mismo con la otra.
-¿Le va a doler?
-Tranquilos, niños. Esto es para que Plagg no se enferme a futuro.- explicó su madre y la señora Decrois asintió.
-Eso es cierto, y así pueda estar sano y feliz con ustedes. Por cierto, Bridgette, ¿también quieres que lo esterilice?- los ojos de Plagg se abrieron como platos.
-Pues creo que sí. Lo vi tontear con una gata en la mañana.
El kwami estaba indignado, no sólo porque lo creyeran un gato coqueto sino porque iban a dejarlo sin descendencia. ¡Eso sí que no! Miró a los gemelos que no le quitaban la vista de encima y con la cabeza señaló la ventana. Alexander entendió y fue a abrirla un poco.
Plagg señaló con la pata a Maximilian para que fingiera caerse, el chico le entendió y comenzó a llorar. ¡Dios! Estos niños eran genios.
-¡Max! Oh, ¿te duele mucho? ¿Qué te pasó?- Bridgette había soltado a Plagg para atender a su hijo. ¡Esa era su oportunidad!
-Hora de tu inyección.- la señora apenas lo sujetó sintió como este se escurría entre sus dedos y saltó hacia otra mesa.- ¿Cómo...?- intento atraparlo, con ayuda de Bridgette que dejó a su hijo con su hermano.
-Ven acá.- pero el gato no iba a obedecer.

Este corrió entre el lugar esquivando a ambas mujeres y Bridgette al ver su objetivo fue hacia la ventana, donde en un asombroso movimiento, Plagg salió girando enroscado sobre su propio cuerpo antes de que se cerrara la ventana y sonrió triunfante ante la mirada incrédula de Bridgette. Escuchando los gritos emocionados de sus cachorros. Era hora de regresar con su chico, y más le valía no haberse comido todos sus bocadillos de queso...

Félix miraba la superficie, perdiéndose en ese azul que no se comparaba al que una vez vio en esos ojos que lo cautivaron.

-Félix.

Podía recordar a la perfección su voz. Y el momento en que le dio ese collar.

-Oh, Félix. Es hermoso.
-¿Sabes lo que significa? Cuando un tritón logra elaborar una joya así y la entrega, le está dando la mitad de su alma a su compañera. Y a ti confió mi alma, mi vida entera. Te amo

-Yo también te amo, mi Félix, mi tritón, con todo mi corazón...

Pero todo se desvaneció cuando en esa noche de tormenta vio su silueta a lo lejos en la playa, con un cuchillo ensangrentado que le había clavado justo entre la división su costado y su cola. Una cicatriz que nadie notó gracias a las curaciones que Plagg pudo aplicar a tiempo. Quedando una cicatriz que hasta hoy lo acompañaba y lo acompañaría por el resto de su vida.

-Hijo.
Félix apenas y lo volteo a ver. Quizás Félix no se daba cuenta pero había algo en él que hacía sentirse a su padre impotente, al notar una amargura y melancolía de la que sentía mucha empatía cuando recordaba a Emilie. Pero que no sabía qué lo apesumbraba.
-¿Que ocurre padre?- el hombre siempre serio se acercó dudando por un segundo.
-Quería saber si estabas bien. ¿Hay algo que te aqueje? Sabes que puedes preguntarme lo que sea.- Félix arqueó la ceja, su padre sonaba como si se hubiese ensayado esa pregunta toda la mañana. Pero no iba a desaprovechar su ayuda.
-Intentaba pensar qué es la felicidad. Para nosotros, al menos.
-Oh... Te diría muchas cosas pero la felicidad varía dependiendo de la persona.
-Cuando conociste a mamá, ¿ella era tu felicidad?
-Al principio no lo creía. Tu madre era como Adrien, curiosa, vivaz, me causaba dolores de cabeza.- Félix sonrió de lado.- Pero me di cuenta que ella podía enseñarme que era la felicidad.- puso su mano sobre su hombro.- Encontraras a alguien que te enseñe también que es la felicidad, hijo. Tu felicidad aparecerá y quiero sólo tu bienestar.
-Gracias, padre...- Gabriel asintió y dejó solo a su hijo. Félix permaneció en silencio un largo momento, cerró los ojos y sus recuerdos lo llevaron lejos de aquella tormenta y del rastro de su sangre, hasta llegar a sentir sus manos ser tomadas por ese recuerdo del pasado tan vivido.

-Te amo, Félix. Te amo tanto.

Mentiras dichas por una humana sin escrúpulos. Y él por idiota cayó en la trampa, imposibilitado a estar con alguien más, porque cuando el tritón o la sirena da esa joya y la pareja la acepta, es un compromiso de por vida que los une hasta su muerte.
Apretó los puños y mostró sus dientes ahora afilados.
Por eso no quería que Adrien se interesase en los humanos, pero se encargaría de protegerlo de no caer en sus mismos errores. Y si Neptuno le permitía, hacer pagar esa vil traición con la sangre de esa mujer traicionera...

Plagg saltó fuera del agua atrapando gustoso un bocadillo de queso. Las chicas aplaudieron y el kwami sonrió arrogante.
-Gracias, gracias. Hago mejores trucos que un insignificante saltito.
-Eres increíble Plagg.- le celebró Marinette.
-Lo que hace por comida.- rodó los ojos Adrien ganándose una mirada burlona de Plagg que así como hizo Sain, se acercó y comenzó a hacer un sonido parecido a un ronroneo bajo el agua, encantando a Marinette que le dio otro bocadillo, y luego sacándole la lengua a Adrien que lo miró molesto por ganarse la simpatía de Marinette. Espera... ¿qué?

-Debemos irnos ya.- anuncio Juliet con un ligero pesar.- Se está haciendo tarde.
-Oh, vamos.- se quejó Claude.- ¿No pueden quedarse más tiempo? La estamos pasando bien.
-Tenemos cosas que hacer.- dijo Marinette que comenzó a guardar todo no sin antes darle las sobras a Plagg que las devoró provocando una mueca de asco a Sain.
-Deberías encontrar una forma para comunicarnos y reunirnos.- sugirió Adrien.
-Es una lástima que no podamos contactarlos por teléfono.- comentó Juliet.- O por señales de humo.- entonces Marinette tuvo una idea.

-Tal vez con algo parecido.- esta sacó sus llaves donde tenía un llavero que era una linterna, usando una cinta y una bolsa lo puso dentro y presionó el botón de esta encendiéndola una y otra vez.- La última vez te vi desde la ventana de mi habitación. Si dejas esto en un lugar seguro, cada vez que me asome y vea esa luz sabré que estas allí, y podremos hacer lo mismo.
-¡Es gran idea!- exclamó Adrien al encender y apagar la luz.
-Podemos colocarla entre las rocas y listo.- sugirió Claude que por un segundo cerró los ojos ante la luz directo en sus ojos.
-Eres increíble, Marinette.- le aduló Adrien y Marinette se sonrojó un poco.
Las chicas se despidieron y los tritones se alejaron de la playa aun saboreando las delicias antes comidas.
-Ahora entiendo porque te gusta tanto estar con esa humana.- dijo Claude.
-Me la paso bien con Marinette, y veo que tú también te la pasaste muy bien con su amiga.
-Juliet, se llama Juliet. Y es interesante. No aburre.
-Ya. Me pareció también muy agradable cuando la conocí. Sabes, justo ahora que lo pienso, ella cubre tus requisitos.
-¿De que estas hablando?
-Ya sabes chica guapa, inteligente y bondadosa, sin olvidar soltera. Esos requisitos.
-Ah, pues lo mismo diría de Marinette. Valiente, decidida, gentil y de gran corazón. ¿Seguro que no te tiene pescado ya?
-¿Que dices?
-Fue broma. ¿Te imaginas a mis padres si les presentase a una chica humana?
-Puedo imaginarme los gritos.- susurró Sain a Plagg.
-A los de mi chico seguro les da un ataque.- aguantaron la risa, no sabiendo quienes tendrían la peor reacción, pero pensando que no podía ser serio lo que sus protegidos decían. Era una simple y tonta charla entre risas y nada más... al menos eso esperaban...

El tacto de las hojas de ese libro era extraño, era como si tocase algas podridas, pero Chloe tenía que hojearlo para buscar si tenía lo que quería.
-Agh, voy a tener que pasar mis dedos sobre coral para deshacerme de esta sensación. Veamos... Hechizo para invocar un volcán, hechizo para arrebatarle la voz a alguien, ese sería perfecto con Claudia.- se rio de su propio chiste.- Hechizo de mar sangriento ¡qué horror! Hechizo de torrente fuerte, cambia forma... no, no es lo que necesito. ¡Aja! Hechizo de cola a piernas. Más le vale a ese idiota llevarme a mí a ese festival, además si va a escoger materiales para hacer MI obra maestra debo estar allí para asesorarlo sobre lo que quiero. ¿Qué necesito?- revisó los ingredientes con cuidado, la mayoría podía encontrarlos por su cuenta, pero el hechizo pedía Cristales de luna y Cristales de abismo.- ¿Cristales de luna y de abismo? Mmm, esos son los cristales que mamá tenía en esa bolsa, y debe tener más si me pide de dos clases.- cerró el libro.- Bueno, no le harán falta porque nunca volverá a tocar este libro para dañar a nadie, mucho menos a mi Adrichoo y su familia.- escondió el libro en un hueco entre un hueco entre las rocas bajo el viejo faro, y después se fue con una lista mental de lo que debía conseguir- Ya verá Nathaniel, cuando me vea seguro que se quedará pasmado...

Las chicas estaban pensando que hacer de comer, y la abuela de Juliet no podría regresar hasta el día siguiente temprano.

-Me muero de hambre.- suspiró Alya.-Necesito que hagamos algo pronto o comenzaré a ver doble.
-Tal vez una cacerola...- iba a sugerir Juliet pero Alya levantó su mano.
-Chica, si dices cacerola de pescado voy a gritar. El 80% de lo que he comido desde que llegue ha sido pescado.
-Iba a decir de langosta. Tenemos unas buenas en el congelador.
-Tentador. Pero igual viene del mar.
-¿Que tal una ensalada con pasta y pollo?- sugirió Marinette.- Tengo una receta buenísima de mi abuelo.

-Amo la pasta.- dijo Nathaniel que estaba dibujando el rostro de Chloe. Juliet le miró divertida como si le preguntara quien era y Nathaniel le lanzaba otra mirada similar diciéndole que no le debía importar.
-Entonces pasta.- declaró Marinette al levantarse cuando su teléfono comienza a sonar.- Es mi mamá.- contestó y fue a la sala.- Hola mamá, ¿cómo estás?
-Hola, Marinette. Estoy bien. ¿Y tú como estas por allá? ¿Te va bien en tu trabajo? ¿Te llegó todo lo que te enviamos?
-Muy bien, gracias por los regalos. El trabajo a veces puede ser pesado pero es genial. Y tengo un montón de ideas para nuevos trabajos a futuro.
-Vaya, y yo preocupándome por nada. Me alegro tanto que estés bien. Por acá tus abuelos te mandan saludos.- las voces de Roland y Gina se escucharon.

-¡Marinetta! Tráenos un buen yerno. Nos morimos por tener bisnietos.

-¡Bah! ¿Cómo que novio?- se escuchó su abuelo.- Con que regrese bien basta, y no como el vago que tenía antes.

-Pero te mueres por tener a un pequeñín saltando y rogándote por mimos, ¿no?

-¡HMPH! No lo voy a negar pero todo a su tiempo.

Marinette aguantó la risa.
-Diles que también les quiero. Y diles que no hay nadie por el momento.
-Por supuesto, aunque no me molesta la idea de un nuevo yerno.

-¡Mamá!

-Sólo decía. Sabes, que estés ahora en el mar me hace recordar cuando eras pequeña.
-¿Ah, sí? ¿Por qué?
-Eras adorable. Te la pasabas diciendo que tu príncipe del mar te estaría esperando.- Marinette arqueo una ceja.
-¿Príncipe del mar?
-Sí. Eras tan linda. Nos contabas un montón de historias sobre él. Y lo dibujabas. Creo tener por ahí algunos dibujos tuyos de cuando eras pequeñita.
-Vaya, que raro...
-¿Qué cosa?
-Digo que... menuda imaginación debí tener.
-Es cierto, inclusos nos contabas a tu padre y a mí que soñabas haberlo atrapado y luego que los dos se unían en el mar, era toda una historia. Bueno, debo dejarte. Cuídate mucho y llámame más seguido.

-Lo hare. Los amo mucho, besos.- colgó pensativa ante semejante casualidad.- Seguro mi yo de cinco años andaría saltando de alegría ahora mismo.
La puerta principal se abrió y Nino llego con cajas de pizza.
-¡Hey, chicos! Adivinen quien trajo la cena.- todos al verle se alegraron y Alya besó a Nino.
-Por haber arruinado lo de nuestro día libre, estas por completo perdonado.
-Entonces te haré una visita en la noche.- sonrió pícaro recibiendo de buen agrado un beso de su novia en la mejilla.- Por cierto, Marinette. Encontré esto en la puerta.- dijo entregándole un sobre blanco.- Tiene tu nombre.
-Qué raro, no conozco a nadie aquí.

-Cuidado, Marinette.- le advirtió Alya mirando con clara desconfianza ese sobre.- Puede ser de parte de Kagami o Lila y explotar.

-Alya, no creo que tengan conocimientos de hacer bombas.

-Quién sabe, todo se saca ya de la internet.- Marinette abrió el sobre y dentro tenía una nota hecha con recortes de periódicos como en las películas criminales. Pero al leerla su sangre bajo dejándola blanca como el papel.

Si No vaS a la cueVA de La pLaya Cerca del faRo, tu Gata será gaTa AhogAda.

-Tikki...
Corrió a las escaleras tirando esa nota y llamándola por cada rincón. Normalmente Tikki estaba a esas horas echada en su cama, no le gustaba vagar por las noches. Pero no estaba, por ningún lado. Al bajar, Alya y Juliet ya habían visto la nota.
-Debo ir a ese lugar.
-La marea esta alta a estas horas, debemos darnos prisa.- le explicó Juliet y Alya abrió la puerta saliendo todos, sintiendo una ligera llovizna comenzar.
-Entonces la cueva debe estar casi inundada.- fueron al trote por el camino.

-¿Quien haría algo así?- pregunto Nathaniel.

-Sea real o no es de muy mal gusto, viejo.- rumió Nino pero Marinette no respondió a ninguno de sus amigos, si Tikki estaba en esa cueva, debía de prisa deseando que no fuera demasiado tarde.

….

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer, dejen review, nada de tomatazos, acepto imágenes de Chat Noir, Nathaniel, Luka o Viperion, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!