Hola a todos! He vuelto de una convalecencia. Lo sé, lo sé, he tardado, pero ya me siento mejor, y aunque la fiebre vaya y venga de días, aún sigo escribiendo. Waaa! Sé que a muchos el hiatus será eterno, pero espero que no sea así. Y si tardan, que bien merezca la pena. Y bueno, sin más qué decir aparte de agradecimientos a Thomas Astruc… COMENZAMOS!
….
Capítulo 16.
Hijos del mar.
La gente no paraba de ir y venir alrededor, lo sucedido había llevado a una gran conmoción y para sorpresa de todos, un impulso para el pueblo por todos los curiosos que se habían quedado estupefactos sintiéndose algún extra de una película de acción. Las autoridades habían hablado con el pescador alegando que no recordaba nada y diciendo que lo último que recordaba era estar limpiando su red desde antes del alba. Marinette suspiro de alivio. El sujeto no parecía tener alguna herida más que una jaqueca descomunal. Se giró para irse y se dio un susto de muerte al casi toparse de cara con Alya.
-¡Marinette! ¿Lo viste? ¿Es cierto que era un monstruo?
-Eh... bueno, tenía un muy buen disfraz creo yo.
-Pues de acuerdo a los locales no fue un disfraz. El tipo medía más de dos metros ¡y era súper fuerte! Mira nada mas como ese camino está partido a la mitad.
-Eh... ¿mala arquitectura? Quizás sea una forma de atraer más turistas.
-Pues voy a desentrañar este misterio. ¡Las vacaciones se han vuelto interesantes! Monstruo marino, ¡allá vamos!
Marinette se llevó la mano a la frente negando con la cabeza. Mientras que en la cafetería, Bridgette abrazaba a sus hijos llenándolos de mimos feliz de que estuvieran a salvo.
-Oh, mis amores. Mis dos valientes niños.
-¡Mamá!
-¡No tantos besos!- Bridgette se rio y los abrazó escuchándolos quejarse un poco para soltarlos.
-Niños, vayan arriba. En un momento subo para darles una recompensa por su gran valor.
La cara de los gemelos se iluminó y subieron rápidamente. Bridgette examinó el lugar. No podría tener clientes en el interior del local pero el exterior había quedado intacto, sin embargo ahora su negocio quedaba en último plano de sus pensamientos. La pareja de ancianos se acercó a ella y Marianne tomó las manos de Bridgette que temblaban.
-Por un momento pensé que...
-Todo salió bien.- le tranquilizó Marianne.- No tardaran demasiado en arreglar esto y por mientras puedes atender a los clientes afuera.
-No... No puedo. Por esta temporada, cerraré el lugar.
-Bridgette...
-Ese monstruo pudo venir de parte de Félix. Tal vez vino a llevarse a mis hijos.- el señor Fu le habló calmadamente.
-No puedes asegurarlo. Lo que vino fue un akuma. Y este atacó a todo mundo por igual.
-No me voy a arriesgar. Voy a adelantar mis planes y vamos a rentar lo que resta del verano la cabaña en el bosque. Hay un rio por la zona así que no extrañaran demasiado el agua.
La pareja sabía que era por el bien de todos. Wang Fu estuvo de acuerdo y asintió con la cabeza.
-Muy bien. Estoy seguro que la pasaran muy bien.- Bridgette lo miró preocupada.
-Señor Fu... las leyendas sobre los akumas...
-Esperemos que no todas sean ciertas. Hay fuerzas demasiado oscuras en el mar y en la tierra para que una persona pueda controlarlas.
-Con un objetivo a seguir. Y la pregunta sería...
-Qué objetivo busca quien los ha llamado.
Marianne abrazó a Bridgette. La joven era como una hija para la pareja, sabiendo por todo lo que había tenido que pasar. Abrazándola para en silencio demostrar su apoyo y su cariño entre esa familia unida por el mar...
Gabriel, el gran tritón y líder de su especie, el héroe que pudo liderar un ejército de tiburones y que derrotó por sí solo a un kraken, palideció frente a sus ojos y Adrien no lo podía creer.
-¿Es cierto lo que dices, Plagg?- preguntó con voz neutral pero la tensión en sus hombros era notoria.
-Lo vi con mis propios ojos. Sentí una perturbación en las mareas y fue que nadé cerca de las playas humanas para verlo. Un akuma estaba atacando el lugar.- Gabriel frunció el ceño.
-Y los terrestres...
-Sorprendentemente no tuve que intervenir. El akuma desalojó el objeto al ser destruido y el infectado volvió a la normalidad.- su padre parecía aliviado, hasta que se giró a su hijo.
-¿Y tú dónde estabas?- preguntó taladrando con la mirada a su hijo.
-Eh... estaba en el navío abandonado, muy lejos de la playa.- Plagg intervino al ver a Adrien tan nervioso.
-El chico apenas y se dio cuenta que me fui. Y ya sé que me escamarías si algo le pasa.- dijo Plagg como si no le importara.- Pero debemos tener cuidado, un akuma significa problemas, pero lo importante es, cuántos hay por ahí sueltos.- tras unos momentos de reflexión, Gabriel de nuevo volvió a ser el hombre imperturbable que conocían.
-Llamare al consejo, que los guardias estén alertas. Sólo espero que los akumas no se les ocurra invadir nuestros dominios. Adrien...
-Estaré atento, padre. Lo prometo.- su padre asintió y se fue. Adrien respiró aliviado.- No sé cómo le hiciste, Plagg. Pero me alegra que te creyera.
-Bah. Es mi talento natural.- Adrien rio.
-Bien, ahora me voy.
-¿A dónde vas?
-A por Claude y luego a ver a las chicas. Les prometí explicarles lo que está ocurriendo, ¿vienes?
-Nah. He nadado mucho hoy y todavía no me recupero de tremendo susto. Ve y que Sain los acompañe.- bostezó abriendo toda la boca y Adrien rodó los ojos.
-Está bien. Te lo has ganado. Si Marinette lleva algo te lo traeré.
-Más vale que sea con queso.- tras darle unas palmadas en la cabeza, Adrien se fue y Plagg suspiró sintiéndose mal por engañar a Adrien, para luego ahogar un grito al ser sujetado de la nada desde atrás.
-Tienes mucho que contarme, Plagg.- siseó Félix apretando un poco más ala pez.
-¡No aprietes tan fuerte!- Félix le soltó.
-Habla. Y no trates de mentirme porque ya sabemos que has adoptado la forma de un gato antes.- Plagg lo miró y sintió un escalofrío, tenía una expresión tan dura como su padre.
-Sí, y tú sabes para qué, Romeo.- Félix afiló más su mirada.- Encontré a esos cachorros por casualidad, y vaya sorpresa me lleve a verlos. Así que quise comprobar si mi intuición no mentía. Pero no tardé en comprobarlo y hasta llevarlos al mar, ¿no los sentiste?- Félix apretó la mandíbula.- Ellos viven con su madre, la misma humana con la que te uniste años atrás.
-¿Los cuida bien?
-Más que bien. Son muy felices y hasta empalagosos, son buenos niños.
-Ella no merece tenerlos.
-Es verdad, después de lo que te hizo. Y con akumas cerca sería peligroso. Atacó directamente su hogar, quién sabe qué hubiese pasado de no haberlo derrotado.- Félix abrió los ojos grandes sintiendo el miedo atenazar su corazón y luego se mostró furioso.
-Entonces no hay otra opción.- Plagg lo vio retroceder con la vista hacia la superficie, donde el agua reflejaba los rayos de sol.- Es mi deber proteger a mi sangre.
-Ya sabía que dirías eso.
-¿Vas a ayudarme?- Plagg sonrió a este y asintió.
-Oye, sería por su bien, aunque te advierto que de seguro no estarán contentos.- Félix miró a Plagg, acariciando su cabeza.
-Lo estarán cuando me conozcan, así que escucha que voy a decirte que tienes que hacer.
Audrey se encontraba en una cueva lejos de donde estaba su anterior escondite. Nooroo había estado en trance durante unos momentos y ya se estaba impacientando.
-Ya basta de esto. ¿Han encontrado mi libro?
-No, ama. Muchas siguen en el mar. Sin embargo, algo le ha ocurrido al akuma que ha salido a la superficie.
-¿Qué cosa ha pasado? Le di poder a ese terrestre para volverlo invencible.
-Sabe que cuando un akuma siente los sentimientos negativos de una criatura, este se une para realizar algún objetivo. Pero este akuma ha sido derrotado.
-¡¿CÓMO?! ¿Cómo es eso posible?
-N-No lo sé. Puede ser que los terrestres hayan encontrado el objeto y destruido...
-Eso no me lo esperaba.- rumió entre dientes.- Nooroo, existe la posibilidad de que mi libro esté en la superficie, ¿no?
-P-Pues es una posibilidad. Si el akuma fue a la superficie debió sentir la magia del libro, tal vez fue arrastrado por la corriente, o quizás…
-¿El ladrón sea un asqueroso terrestre?
-Es poco probable pero...
-¡Entonces que más akumas salgan a la superficie! Quiero que investiguen y si es posible se aten a más de esos terrestres.
-Pero señora, el akuma podría lastimar a alguien y le recuerdo que sólo puede controlar un akuma por persona...
-¡Silencio!- atrapó a Nooroo entre sus manos.- ¿Crees que eso me interesa? Lo importante es recuperar el libro a cualquier costo. No he llegado hasta aquí para que mis planes sean estropeados por un ladronzuelo.- apretó un poco la cabeza del pulpo y le hablo con voz siseante y amenazante.- Mas te vale que hagan su trabajo, porque cada uno de tus tentáculos depende de que yo sea reina del mar.- lo soltó y con pesar, Nooroo envió un numero de akumas fuera del mar, transformadas en mariposas negras, que volaron en dirección a la playa...
Todo mundo se había apuntado para ayudar a recoger los destrozos hechos por el akuma, y Marinette aprovechó ello para sacar a Juliet con la excusa perfecta de ayudar para ir a la cueva donde Adrien y Claude ya les esperaban. Sain emergió del agua y miró a los todos los reunidos, fijando su vista en Adrien y Marinette.
-¿Donde esta Plagg?- pregunto Marinette y Adrien contestó.
-El pobre quedó exhausto, lo dejé dormir para que se recuperara.
-Mmmm…-Marinette quería preguntar sobre cómo se había convertido en un gato, pero ya lo haría en otra ocasión.
-Por el momento no importa.- impuso Sain.- Ahora vamos a lo serio. ¿Están seguros que vieron a un akuma?
-Bueno...- Marinette no sabía que responder y Adrien así lo hizo.
-Plagg lo confirmó. Un akuma convirtió a un terrestre en un monstruo y atacó el sitio entero.
-Tenía la forma de una mariposa negra.- dijo Marinette.- Y luego cayó y desapareció en el agua cuando rompí el sombrero.
-Esto es malo. Muy malo.- gruñó Sain. Juliet se sentía más perdida que su amiga en esa conversación.
-Me gustaría preguntar. ¿Qué son los akumas?- Claude pasó la mano por su cabello húmedo antes de contestar.
-Los akumas son pequeñas y maliciosas criaturas que forman parte de nuestras antiguas leyendas.
-Leyendas que son verdaderas.- reafirmó Sain obteniendo la atención de todos.- Hace muchos tiempo, nosotros los kwamis fuimos apareciendo por el mundo. Éramos muchos, nacidos por fuertes y puros sentimientos. Y cuando los seres vivientes estaban en paz con el mundo espiritual, se nos asignaba como Familiares a ciertas personas que eran dignas para proteger del mal a este mundo. Pero al pasar el tiempo, cada vez menos kwamis eran asignados. Guardando sus poderes hasta que tocase despertar en alguna época.
-¿Son algo así como protectores?- preguntó Marinette.
-Exacto. Incluso hubo un tiempo que transmitíamos nuestras habilidades a nuestros protegidos para ayudarlos con misiones de gran importancia. Y los akumas eran un tema serio. Muchos siglos atrás, un poderoso y malvado hechicero, secuestro a uno de los nuestros, su nombre era Nooroo. Nooroo tenía el poder de crear criaturas de luz que otorgaba poderes y habilidades a las personas, ya fuera súper fuerza, velocidad, o hasta hacer crecer cultivos, su poder era uno de los más impresionantes entre nosotros, pero ese malvado hechicero corrompió su poder y usó su poder para dominar a la gente y así se crearon los akumas, que poseían a las personas con sentrimientos negativos y los convertía en monstruos a las órdenes del dueño de Nooroo. Peleamos contra él pero la victoria fue amarga. Aunque rescatamos a nuestro amigo, Nooroo, no podía deshacer los akumas hechos de energía tan negativa, así que estos se encerraron en lo profundo del mar y varios de nosotros permanecimos entre las sirenas que prometieron proteger la caja donde fueron encerrados.
-¿Eso quiere decir que hay kwamis terrestres?- pregunto Adrien.
-Sí, los hay. Podemos sentir la presencia de algunos cercanos, pero actualmente no siento a algún kwami cerca.- a un lado, Tikki miraba curiosa a Sain y la cachorrita de Juliet se rascaba la oreja.
-¿Y eso termino con el tema de los akumas?- preguntó Marinette y Sain retomó el tema.
-No del todo. Siglos atrás, los piratas aparecieron y las cosas se tensaron un poco. Y sin poder evitarlo, una sirena rompió el sello y dejó que varios akumas la poseyeran.
-¿Por qué hizo eso?- preguntó Adrien.
-Fue por culpa del amor, u obsesión. Esa sirena estaba enamorada, sin embargo, el tritón del que estaba interesada ya estaba enlazado y cuando un tritón o sirena se enlaza con su pareja, el lazo es irrompible. Pero su odio fue mayor porque el tritón se había enlazado con una terrestre que abandono su mundo para unirse a los hijos del mar. Fue tan grande su odio que se convirtió en un monstruo que devoró a muchos de su especie, incluyendo... algunos compañeros míos.- el recuerdo era doloroso para Sain.- Y la tristeza de quienes habían perdido a su pareja fue tan grande que se transformaron en espuma de mar. Los akumas fueron sellados y enviados al abismo donde jamás podrían salir. Nooroo se convirtió en su guardián junto con el Sabio.- Adrien hizo una pausa para explicar.
-El Sabio o Guardián es quien apoya al líder en decisiones y cuya palabra tiene más peso en nuestro pueblo, además de realizar magia de mar.
-Pero luego que el Sabio desapareció, Nooroo también poco tiempo después, y nadie los ha vuelto a ver. Pero Nooroo era el único que sabía dónde estaban los akumas.
-¿Crees que estará en problemas?- preguntó Claude y Sain frunció la frente.
-Yo espero que no... Por ello deben tener cuidado. Ese akuma no estaba aquí porque sí. Todos tienen una misión que cumplir. Así que deben tener cuidado. Un akuma posee a una persona con fuertes sentimientos negativos. Y la única forma de acabarlo es destruir el objeto donde se localiza, después de eso el akuma desaparece.
-¿Hay alguna otra forma de detenerlos?- preguntó Marinette.
-Fuerza, voluntad y pensamientos positivos. Es todo lo que puedo decir.- el ambiente había propagado una estela de incertidumbre alrededor de ellos, dejando sumamente preocupadas a las chicas que se miraron entre sí sin decir palabra.
Al salir de la cueva las chicas no se sentían tranquilas. Ambos tritones notaron la enorme tensión que tenían y se miraron entre sí unos momentos para luego dirigirse cada uno a las chicas.
-Sabes, Marinette, justo me gustaría quedar contigo esta noche. Tengo algo para ti.
-¿Uh? ¿Qué cosa?
-No te lo diré. Es una sorpresa.- le guiñó el ojo. Claude se dirigió a Juliet.
-Oye, ¿qué tal si aprovechamos esta noche para enseñarte a nadar?
-¿Pero el agua no es demasiado peligrosa de noche?
-Conmigo a tu lado no necesitaras preocuparte. ¿Te animas, linda?
Las dos amigas se miraron y terminaron por asentir.
-Está bien, Adrien. Te veré esta noche.
-Claro, Claude. No hay problema.- los dos tritones sonrieron.
-Está decidido. Las vemos en la noche, chicas.- se despidió Adrien.
-Y prepárense para mojarse.- sonrió Claude. Los tritones se fueron, pero tras avanzar unos metros, Adrien detuvo a Claude.
-Tenemos que buscar otra cueva en la zona.
-¿Que dices? ¿No te gusta compartir acaso, amigo?- sonrió socarrón pero Adrien estaba mortalmente serio.
-Félix estuvo aquí. Lo vi.- Claude palideció.
-Oye con esas cosas no se juega.
-No es broma. Félix estuvo aquí.
-No es que no te crea pero he escuchado a tu hermano con el '¡Los humanos son unos traicioneros!' '¡La plaga del mar!' '¡Aléjense de los humanos!', que lo que me cuentas me parece, como diría Chloe, ridículo.
-Créeme, yo estaba como tú. Por eso esta será la última vez que usemos este lugar.- Claude hizo una mueca.
-Lastima, pero es mejor a que nos escame con conchas filosas.
-Sí... Y dime, ¿es una cita?
-¿No debería preguntar lo mismo?- ambos se rieron y detrás de ellos Sain torció la boca. Si bien no le gustaba que su chico fuera tras una terrestre, aquí había gato encerrado. El protegido mayor de Plagg ocultaba algo grande y ese kwami tramposo y bocón lo sabía. Miró a los chicos reírse entre ellos, no quería que saliesen lastimados. Eran buenos tritones, y esperaba que se diesen cuenta del error que conllevaría comenzar una relación con esas chicas terrestres, ya que si bien eran de diferentes mundos, las historias a veces tendían a repetirse para desgracias de todos...
Chloe miraba alrededor buscando a Nathaniel. No estaba para nada enterada de lo que había pasado pero estaba segura que necesitaban hacer algo para arreglar ese lugar, ¡era un desastre! Al fin distinguió una cabellera roja como los rubíes y se abalanzo sobre él.
-¡Nath!- el artista soltó unas tablas para atrapar a Chloe.
-¡Chloe! Pensé que te vería mas tarde en la playa.
-Me aburría y vine a verte. ¿Qué haces recogiendo esto? ¿Hubo una especie de celebración salvaje?
-Una celebración no. Pero si pasó algo salvaje.
-¿Qué quieres decir?
-Alguien destruyó todo el lugar. Se dice que fue una especie de monstruo marino.
-¿Cómo?- los ojos de Chloe se abrieron grandes.- Eso es ridículo, completamente ridículo. Una criatura del mar no podría haber hecho esto.
-No dije criatura, dije monstruo. Una amiga me pasó un video que le tomaron. Espera, deja te lo muestro...
-¡Hey, Nath!- saludó Nino que dejó a un lado una cubeta llena de escombro.- ¿No me digas que esa es tu novia?- la cara de Nathaniel se tornó roja como su cabello, en cambio Chloe meneo su coleta con una sonrisa amplia al notarlo tan nervioso.
-Me llamo Chloe, y soy su musa.
-¿Su musa? O sea que te dibuja.
-Por supuesto. A inmortalizado cada parte de mi cuerpo, ¿no es así?- Nathaniel se golpeó la frente, y Nino sonrió socarrón a su amigo que no sabía dónde esconder su rostro.
-No me digas, me gustaría ver eso.
-¡Ni loco!- exclamó Nathaniel volviéndose a Nino.
-¡Chloe!- la voz de Sabrina llamó la atención de los chicos.- No sabía que ibas a estar por aquí.
-Hola, Sabrina, ¿no?
-¡Recordaste mi nombre!- exclamó feliz.- Me alegra mucho verte. ¿Tienes planes?
-Pues tenía pensado estar con Nathaniel pero está ocupado ahora.
-¡Genial! ¿Quieres venir conmigo a ver los alrededores con otros?
-Pues...- miro a Nathaniel con cierta duda. Este miraba a Sabrina con cierta aprensión, como si no le gustara. Pero había algo en esa chica y en esos ojos que podía notar estaban sumergidos en una completa...
-¡Sabrina! ¿Dónde has estado?
-Ya vino la bruja mayor.- musito Nino claramente audible a su sensible oído. Sabrina se tensó y sonrió un poco tensa. Lila iba descarada vistiendo la parte de arriba de su bikini naranja muy atrevido y un cortísimo short blanco, y no estaba sola, había un grupo de chicos y chicas a su alrededor.
-Oh, Lila. Mira, esta es Chloe. La chica que me regaló este bonito collar y me ayudó a elegir mi traje de baño.- eso captó el interés de Lila.
-Vaya, así que eres la que regala perlas.- sonrió cortés mirando detenidamente a Chloee.- Fue un lindo regalo el que le diste a Sabrina, aunque no sé qué decirte del traje de baño... Le he dicho que esos colores no le quedan. Pero como sea podríamos muy bien ser amigas tú y yo.- algo tintineo en el interior de Chloe ante el sonido de esa melosa voz, era como si algo asqueroso se expandiera en el aire cada vez que esa terrestre abría la boca.
-Ya. Lo pensaré.- dijo para deshacerse de ella lo más pronto posible. Luego, Lila se fijó en Nino y Nathaniel y se rio a lo bajo de ellos.
-Vaya Nathaniel, no sabía que habías cambiado a Marc por Nino. Seguro Alya es muy compartida.- los chicos la miraron con asco lamentándose que fuese mujer, mientras que los acompañantes de Lila se reían del dúo.
-¿No tienes otro lugar donde esparcir tu veneno, Lila?- le enfrento Nino.
-¿Que ocurre, Nino? ¿Ofendido por la duda a tu hombría?
-Mira, Lila. ¿Por qué no te vas con tus amigos en vez de hacernos perder el tiempo? Estamos muy ocupados.
-Por supuesto. Los dejaremos SOLOS para que sigan con lo suyo.- las risas siguieron de parte de esos chicos. Y Chloe había tenido suficiente de esa peste.
-Basta de este espectáculo. ¿Les parece gracioso reírse de cada palabra que salga de su boca como una bola de subnormales? Ridículo, totalmente ridículo.- todos se quedaron callados y Chloe miro a Lila de arriba a abajo.- Te voy a dar un consejo, querida, cuando abras esa boca mejor ciérrala, hasta aquí puedo oler la podredumbre que sale de ti cada vez que la abres.- todos quedaron en shock, incluida Lila que se puso roja de ira antes de recomponerse.
-¿Cómo te atreves? Mira, no te conozco. Así que quizás no sepas quién soy ni la clase de personas que son esos chicos.
-Me ha bastado con cinco minutos de mi tiempo conocerte a ti y a él.- señaló a Nino con su pulgar.- Porque al artista ya lo conozco. Y no puedo creer que he desperdiciado cinco minutos de mi vida en ti.- Nino y Nathaniel aguantaron la risa mientras Sabrina boqueaba como pez fuera del agua. Lila la miró despectiva.
-Veo que me equivoque contigo. Vámonos Sabrina. No vayamos a perder nuestro valioso tiempo.
-E-Eh... Voy Lila.
-Un momento. Hay una cosa más que debo decir.- se impuso Chloe.- Ese traje de baño le queda a Sabrina perfectamente. Mucho mejor de lo que a ti te queda lo que traes puesto.- Sabrina casi quiso sonreír pero Lila se giró furiosa casi golpeando con su cabello a Chloe para irse con todo su séquito.
-¡No me lo puedo creer!- Alya que llegaba con unas bebidas se acercó a Chloe.- ¡Chica! Vaya forma de poner en su lugar a la reina de las mentiras. Soy Alya, y este es mi novio Nino.
-Chloe.- sonrió de lado.- ¿Y qué es eso de la reina de las mentiras?
-Deja te cuento. Algo me dice que tú y yo nos vamos a llevar bien. Te la robo un momento, Nathaniel.- este no pudo decir nada porque Alya se llevó a su sirena. En cambio Nino emitió un largo silbido.
-Hombre, tu chica es admirable.
-Lo es...- sonrió de lado reconociendo que si Chloe podía ser arrogante, era también una buena persona. Ente tanto, Sabrina alcanzo a Lila que se mostraba sumamente molesta.
-L-Lila...
-Lo siento chicos.- dijo Lila al grupo.- Lamento este mal trago, ¿Qué les parece si compro unas bebidas para todos?- todos estuvieron de acuerdo, Lila tomó del brazo a Sabrina y la arrastró hacia el puesto, ya allí, Sabrina notó que tenía un marcado ceño fruncido.-Paga tu Sabrina. No me traje mi cartera. Y estoy furiosa porque no dejaste a esa gata roñosa donde te dije.
-Pero Lila es que yo...- una mirada furia de la castaña la calló.- V-Vale. Yo pago.
-No te quiero ver cerca de esa chica, Chloe, ¿entendido?
-Pero Lila...
-Pero nada. ¿Ya viste de quienes era amiga? Son nuestros enemigos. Ni más ni menos.
-M-Muy bien...- respondió con cierta aprensión. Le había gustado Chloe y no sólo por el collar que le había regalado. Pero Lila era su amiga más allegada y tampoco quería perderla. Mientras que Lila tenía muchas cosas en la cabeza, como esa cola de pez que se ocultaba frente a las narices de Marinette y a la que apenas había podido tomar una miserable foto borrosa. ¿Qué era lo que ocultaba esa boba? Tenía que averiguarlo...
El manto de la noche cayó, el cielo estrellado regalaba un espectáculo de las estelas y constelaciones que guardaban los secretos del universo, y mientras avanzaban a la playa, no pudieron evitar perderse unos momentos pensando sobre la hermosa noche y lo que les aguardaba. Marinette y Juliet llegaron a la entrada de la cueva, Marinette se había puesto una vaporosa blusa blanca, dejando sus hombros descubiertos y que tenía un estampado de flores al costado, un short de mezclilla y unas sandalias de brillantes falsos, pero se notaban los tirantes de su traje de baño rosa bajo la blusa. Juliet iba vestida con un vestido bolsón color verde naranja y unas sandalias de cuero. Marinette encendió la lámpara y recibieron respuesta del otro lado. Los tritones aparecieron y sonrieron al verlas.
-Ven, Marinette. Hay una cueva nueva que me gustaría que vieras. Pero hay que entrar nadando.
-¿En serio? Qué bueno que traigo debajo mi traje de baño abajo.
-Juliet, vamos a un lugar más privado para enseñarte a nadar.- le invitó Claude.
-¿Tengo que nadar?
-Nah, puedes ir a pie. Tu sígueme.- las dos chicas se separaron. Marinette entró al agua sin dudar y rodeó a Adrien desde atrás.
-¿Lista? Toma aire, esto tomara un momento.
-Confió en ti.- Adrien brillo un poco ante esas simples pero significativas palabras. Se hundieron en el agua y nadó pasando entre dos rocas y llegando a un lugar oscuro que prontamente se iluminó a su alrededor. Salieron del agua y Marinette se dio cuenta que apenas y tomó unos segundos hasta llegar a una cueva muy parecida a la anterior.
-Wow, esta cueva debe ser hermana de la otra. Pero, ¿por qué me has traído aquí?
-Eh... Es que pensé que era un lindo lugar. ¿No lo crees?
-Sí, es cierto.- dijo sentándose sobre una saliente alta, dejando los pies en el agua.
-Y además, es como nuestro rincón secreto.- Marinette se sonrojo ante la profunda mirada de Adrien, intento apartar un mechón húmedo pero él lo hizo por ella, con una delicadeza que la estremeció.
-A-Adrien...
-¡Oh! Espera, te tengo tu regalo.- Adrien se sumergió nuevamente y tras unos segundos, volvió a salir con algo envuelto en algas.- Ábrelo.- Marinette así lo hizo, y grande fue su sorpresa al ver una gran tiara de diamantes, pero esta era diferente a cualquiera, se notaba que la habían partido a la mitad, pero Adrien unió los dos pedazos con un arco de perlas que coronaban con una perla rosada colgando.
-Permíteme.- tomó la tiara y la puso sobre su cabeza.- Ahora luces como una verdadera princesa.
-Adrien…- besó su mejilla mirándole con gran amor.- Muchas gracias Adrien, me gustaría haberte traído algo, tu chaqueta por ejemplo, pero me falta todavía terminar…
-No importa eso.- tomó sus manos y las apretó en las suyas.- Marinette hay algo que me gustaría decirte...
Llegaron a un lugar demasiado protegido y oculto por las rocas. Juliet se percató que las aguas estaban tranquilas y no existía riesgo a que la marea la golpease con las rocas. Se quitó sus sandalias sintiendo la intensa mirada de Claude sobre ella, le daba vergüenza pero no iba a nadar esa noche vestida. Así que se sacó el vestido y le pareció escuchar un ruido de atragantamiento con el vestido en la cabeza.
-¿Claude?
-No es nada.- ella se quitó el vestido mostrando un bikini rojo con girasoles. Claude evitó a toda costa sonrojarse mordiéndose la lengua.
«Lástima que no tenga cola»
Pensó al ver que no tenía nada que envidiarle a ninguna sirena. La chica se detuvo a la orilla y al notar su indecisión, Claude le invito.
-Vamos, el agua es perfecta.
Ella dejo salir todo el aire comenzó atorado en sus pulmones para adentrarse en el agua poco a poco, podía sentir la tierra bajo sus pies y un segundo después, nada. Se hundió rápidamente pero Claude la sujetó y sacó a la superficie para que respirara.
-Vamos a comenzar con flotar, linda, y debes saber cuándo aguantar la respiración.- Claude miro sus pechos un segundo y esta vez brilló tenuemente de azul. La mano de Juliet pasó por su mejilla y hombros.
-Vaya, es hermoso.- el brillo aumento. De repente el agua comenzaba a sentirse caliente, ¿o era él?
Plagg estaba tan cansado que no le importaba haberse dormido antes que todos, mayormente porque tendría un día muy ocupado apenas amaneciera.
-Plagg. Plagg despierta.- le llamo Sain pero el perezoso pez se giró dándole la espalda y balbuceando algo incomprensible.- Despierta kwami perezoso. Tenemos que hablar.
-Mozarella, no eres tú, soy yo. El camembert ahora es mi favorito...- siguió roncando haciendo enojar más al kwami naranja.
-¡Ya está bien!- este nadó hacia arriba y luego se nadó en picada sobre Plagg que despertó en un grito.
-¡¿Qué crees que haces?! ¡¿Estás loco?!
-Cállate. Tenemos que hablar.
-¿De qué quieres hablar a estas horas? ¿Dónde está Adrien?
-Está con mi chico. Como sea, tienes mucho que explicar.
-¿Cómo qué?
-¿Qué tal que tu otro protegido se acerque a tierra?
-¿Eh? ¿Quién?
-Hablo de Félix. Y no te atrevas a dormirte de nuevo.- Plagg lanzó un bufido desdeñoso.
-Mira, lo que pase con mis protegidos es cosa mía. Tú encárgate del tuyo.
-No te salgas por la tangente. Félix ha tenido contacto también con humanos, ¿no es verdad? Por eso es que estuvo en esa cueva.
-¿Y a ti qué? No es como si te afectara.
-A Claude sí. Se está prendando de esa humana así como Adrien, y sabe lo que eso podría significar si terminasen por reconocerlas como su pareja.
-Es algo pasajero y lo sabes. Esas chicas están aquí de forma temporal. Cuando termine el verano ellas se marcharan al igual que nosotros a aguas más cálidas. ¡CARIBEEEE!
-Ugh, eso me consta, pero sabes bien que a veces las cosas no salen como esperamos. Pero tu escondes algo más y Félix tiene que ver.- Sain era muy astuto, ese viejo zorro siempre sabia cuando le escondía algo.
-No es así. Y ya déjame en paz. Eres más metiche que una suegra.
-Te aviso que si ese secretito que te traes afecta a mi chico, y también a Adrien, te prometo que ya no habrá más pececito amable.
-Tsk. Te has vuelto un gruño insoportable. Antes eras más relajado.
-Antes... pero tras lo ocurrido alguien debe de tener la cabeza en lo importante. Ella ya no está aquí para ti Plagg.- esas palabras le dolieron y miró resentido a Sain.
-Lo mismo te digo. Ella tampoco esta aquí.
-Lo sé... yo intento recordar a mi mielecita todos los días. ¿Y tú?- se alejó terminando la conversación y Plagg chasqueó los dientes acomodándose para intentar dormir.
-Yo también intento recordar a mi cubito de azúcar, tonto.- tardo en volver a dormir, recordando a una kwami de brillo rojo y risa graciosa...
Adrien la miraba de una forma que sentía que excavaba su alma. Sus ojos verdes no se apartaban de los suyos.
-Marinette, no sé qué me pasa contigo. Pero en pocas semanas tú, y sólo tú te has convertido en alguien importante para mí.
-Recuerdo esta parte de la charla, y también lo que hicimos después.- Adrien rio entre dientes de una forma que la hizo derretirse en su lugar.
-Dame un momento antes de llegar a esa parte.- su rostro se acercó unos centímetros más al de ella.- Marinette... creo que de verdad me gustas. Me gustas demasiado, y no es algo pasajero… Marinette, te amo con todo mi ser, por eso ¿quisieras ser mi pareja?
Su corazón dio un vuelco. Sentía que su cuerpo deseaba recortar esa distancia entre ellos, decirle que sí, tal y como todo su ser gritaba. Pero algo la detuvo. Una sombra de duda le hizo detenerse y desvió la mirada avergonzada por ello.
-Adrien, también me gustas demasiado pero...
-Pero...
-Te he contado lo de Luka. Es muy reciente y no quiero lastimarte, Adrien. No quisiera pensar que esto que siento es algo para escapar de mi resentimiento de una relación fallida. No quiero lastimarte.
La mano del tritón se ahueco en su mejilla y lo hizo mirarle.
-Marinette. Mírame por favor a los ojos. ¿Eres feliz conmigo?
-Si...- susurró casi sin aliento.
-¿Sientes que cuando estamos juntos algo en nosotros se completa?
-Si... e-eso es lo que siento.- Adrien sonrió con dulzura.
-Marinette. Deja entonces de pensar y ríndete a lo que sientes tal y como yo ya he hecho.- sus labios se tocaron en un toque suave, un dulce beso que los hizo sentirse flotar y aferrarse al otro.
Marinette juntó su cuerpo lo más posible y Adrien tocó con las yemas de sus dedos la piel ligeramente expuesta de su costado. Ambos se separaron y se miraron.
-De verdad vamos muy rápido...- declaró Marinette sonrojada y admirando como Adrien brillaba.
-Sí... y no me importa.
-A mí tampoco.- volvieron a besarse, esta vez con más deseo no deseando retroceder ni un milímetro...
Claude no paraba de darle consejos casi cuan general con soldado, pero parecía divertirse con ella que salió de las profundidades tosiendo por tercera vez del agua.
-No tragues agua. No eres un pez.
-Me es... difícil. No soy buena en deportes.
-¿Quien dijo algo de deportes? Esto es parte de la vida, debes coordinar tus movimientos de forma natural. No seas tan rígida.
-Al menos ya se flotar...
-Flotar no basta. Debes aprender a moverte.
-¿Y si nado de perrito?
-¡Como sirena debes nadar!- rugió con voz de mando, pero al notar como le costaba mantenerse a flote este se acercó y la tomó del brazo.- Creo que me he pasado... Está muy tensa.- se regañó al sentir sus músculos agarrotados.
-Será que estoy poniendo todo de mi para no flotar a la orilla.- suspiró mientras intentaba respirar con normalidad. Claude suspiró y Juliet abrió grande los ojos al sentir una mano en su cadera y otra tras su cuello.
-No deberías estar tan tensa. Estoy aquí para ti. No tienes que asustarte, te dije que nada te pasaría.
Ella asintió. No entendiendo como su voz tenía un efecto casi anestésico sobre ella. Claude miró sus ojos y en un segundo se sintió sumergido en estos grises tan claros.
-¿Te han dicho que tus ojos son como perlas?
-¿Perlas? N-No, nunca.
-Oh... Veo que los varones terrestres son demasiado ciegos para notarlos.- ella se sonrojó hasta las orejas. Rayos, era demasiado.- Eres tan linda...
-¿Qué?
El corazón de Juliet se detuvo al sentir los suaves y firmes labios del tritón sobre los de ella. Su mundo se detuvo, un cosquilleo se hizo presente en cada parte de su cuerpo, su mente dejó de trabajar y comenzó a bullir como una olla de presión.
Claude se separó tras unos momentos, y al ver la cara de esta se dio cuenta lo que había hecho.
-Ah…
« ¡Piensa grandísimo idiota!»
-¡Te acabo de dar la habilidad respirar bajo el agua!- la chica parpadeó abriendo la boca en un mudo '¿Qué?' y este sonrió zalamero.- Ya te había dicho que era un secreto pero Adrien ya se lo mostró a tu amiga y vas a necesitar respirar bajo el agua para estas lecciones.- decía calmado y un tanto presumido.- Te prometí que no te ibas a ahogar y estoy cumpliendo mi palabra, así que vamos a por ello.
Juliet al fin comprendió, y para sorpresa de Claude se hundió en el agua. Este exclamó y al hundirse la vio con los brazos extendidos y comprobando que de verdad estaba respirando bajo el agua, y que en efecto lo estaba haciendo.
-Muy bien. Creo que hemos avanzado mucho el día de hoy.- esta intento hablar pero se dio cuenta que no podía.- Lo siento cariño, pero hablar bajo el agua no viene incluido en el paquete, así que arriba, vamos a mover ese dulce cuer…, digo, ese cuerpo tuyo.- ella asintió aun sonrojada mientras que Claude hacia un esfuerzo sobrehumano para no brillar frente a ella.
Adrien había encontrado la ventaja de las dos piernas, y esa era que Marinette podía estar encina de él sin problemas. Podía sentir sus cálidos y suaves muslos sobre su cola, y sus manos se aferraban a ese suave trasero que amasaba encantado a la vez que se turnaba en acariciar sus hermosas piernas. Oh, sí, podía considerarse un fanático de ellas ahora. Sus lenguas se enlazaban en una danza lenta y sensual, como si el tiempo no existiera para ellos. Las manos de Marinette acariciaron su nuca y su torso y Adrien mordía su labio inferior y luego atacaba su cuello escuchándola gemir. Las cosas empezaban a calentarse en ese lugar.
-Marinette...- exhaló al separarse y una de sus manos fue donde su camiseta.- ¿Puedo?- pudo ver que estaba muerta de la vergüenza pero asintió y Adrien le quitó la bonita blusa revelando la parte de arriba de su bikini rosa. Adrien pareció confundido de cómo sacar eso.
-Espera...- ella deshizo el sencillo nudo detrás de su espalda y la prenda cayó. Adrien se quedó maravillado por lo blancos que eran y por ese rosado de sus pezones.
-Wow… S-Son hermosos.
-¿En serio? Seguro que has visto mejores en otras chicas sirenas.
-Marinette, créeme cuando te digo que tienes los senos más hermosos y perfectos que haya visto.- ella gimió cuando su mano atrapó uno de sus pechos.- Cada pequeña parte de ti es hermosa.- su aliento golpeo su seno cuya punta se endureció en un instante, y ni siquiera la había tocado directamente. Adrien no pudo soportarlo más, su boca fue atacó ese hermoso botón y la escuchó gemir con fuerza. Marinette sentía que se quemaba. Eso era diferente a cualquier sensación que hubiese experimentado. Su cuerpo clamaba mientras se quemaba exigiendo más de Adrien. Su voz salía en suaves gemidos que lo incentivaban a cambiar de un seno a otro, lamiendo, succionando y mordiendo con suavidad torturándola dejándola en el borde del abismo. Pudo sentir su cola moverse debajo de ella y una corriente eléctrica la atravesó desde abajo al sentir su sexo ser acariciado aun con el short de por medio. Sus caderas comenzaron a moverse buscando más de ese contacto que la hiciera arder más. Adrien gimió al sentir como se restregaba en él, y ella siguió con ello sin saber el efecto que tendría con el tritón hasta que pudo sentir algo duro golpear su vientre. Abrió un poco los ojos y lo vio.
-¡Oh, cielos!- el joven tritón se dio cuenta de la enorme sorpresa que había surgido contra su voluntad, se sonrojó tanto que hasta que sus aletas brillaron como luces de neón.
-M-Mari...
-E-Eso es...
-Eh... Sí.- respondió a duras penas muerto de la vergüenza.
-¡Y se mueve!
«Que me traguen los abismos»
Pensó el tritón muerto de la vergüenza. En cambio Marinette no sabía que decir, era distinto al del ser humano, o casi, la forma era similar, pero le parecía mas puntiagudo, y en la parte baja había lo que al principio creyó eran escamas en fila hasta la punta, dándose cuenta que estas eran en realidad pequeñas y suaves protuberancias, su mano se aventuró y les tocó tímida, haciendo gemir a Adrien que luchó por no arquearse. Marinette no podía apartar sus vista de ese miembro de tritón, era grande, muy bien dotado, y Adrien gimió a lo bajo.
-M-Mari...nette.- habló con voz temblorosa y ella le soltó con la cara ardiendo.
-¡Lo siento!
-N-No... Está bien. No pasa nada.- ahora la vergüenza se interponía. No sabiendo que hacer ahora.
-Eh... Adrien...
-¿Quieres bajar de mí?
-S-Sí...
-Entiendo...- pero ninguno se movió y Marinette cubrió su rostro con sus manos.- Creo que debemos esperar un poco. Hasta que nos calmemos.
-S-Si...- nadie se movió, y Marinette entreabrió sus dedos para ver como ese miembro de tritón palpitaba frente a ella, igual que sintió palpitar su interior...
Estaba amaneciendo cuando Plagg llegó a la casa. Trepó hasta llegar a la ventana del cuarto de los niños y sus ojos se abrieron grandes de la sorpresa al ver no sólo que estaban despiertos, sino que estaban empacando su caja de juguetes.
-¿Que hacen?- cayó en la cama de Maximilian.- ¿A dónde van, cachorros?
-Plagg, mamá dijo que vamos a una casa de campo.- contestó Maximilian.
-¡Vamos a pescar y a ver osos! ¡Roaaaar!- gritó Alexander emocionado. Plagg no lo podía creer. ¿Cómo se atrevía a alejarlos del mar? Maximilian le tomó entre sus brazos.
-Mamá dijo que podías venir con nosotros. Pero tendrás que aguantarte estar un rato en la caja.
-Eh... Muy bien. Será divertido.- dijo Plagg con falso entusiasmo.- Oigan... ¿No desean salir un rato? Divertirse un poco antes de irse.- los dos hermanos se miraron.
-Pero mamá dijo que nos iríamos pronto.- contestó Maximilian.
-Oh, vamos. Les prometo que no tardaremos nada.
Bridgette estaba terminando de empacar sus cosas. Se quejó cansada y adolorida de los huesos, y luego se vio al espejo para verse un momento y ver su collar. Esta lo tomó entre sus manos sintiendo las lágrimas agolparse en sus ojos, pero se calmó y fue al cuarto de sus hijos.
-Max, Alex, ¿ya empacaron los que les pedí?- pero no había nadie.- ¿Niños?- comenzó a buscarlos por toda la casa.- ¡Niños!- al bajar las escaleras vio al matrimonio Fu entrar por la puerta trasera.
-¿Qué pasa, Bridgette?- pregunto el señor Fu al notar su alarmada expresión.
-¡Los niños no están! No los encuentro en ninguna parte.
-Tranquila, no deben estar lejos.- intento calmarla Marianne. Bridgette intentó calmarse, pero una idea escalofriante cruzó su mente.
-No puede ser...- salió corriendo rápidamente. Llegó hasta las escaleras de la playa y buscó con la mirada a sus hijos, encontrándolos jugando en el agua. ¿No estaban las olas más cerca de lo normal? Los dos niños reían mientras jugaban y se empujaban uno al otro.
-¡Maximilian! ¡Alexander! ¡Salgan de ahí ahora mismo!- los dos niños la vieron, pero algo más captó la atención de Bridgette. Era una ola enorme, y había una clara sombra dentro. Corrió veloz abajo.- ¡Salgan ahora!
Maximilian se levantó de sobre su hermano y corrió hacia ella. Alexander se entretuvo quitándose la arena de los dedos antes de ir también. Bridgette llegó a donde su hijo, tomándolo con fuerza ignorando el dolor que sintió en su brazo y corriendo para alcanzar a su segundo hijo observando la ola crecer emitiendo un rugido furioso, su mano llegó a su otro hijo, antes de ser golpeada por la ola. Sus brazos lograron aferrarse al algo y no soltó por nada.
La ola abandonó la playa, Bridgette estaba tendida sobre las rocas. Con heridas sangrantes y profundas en todo su cuerpo, aferrándose a Alexander que tenía los ojos cerrados. Los ojos de Bridgette se abrieron a pesar de sentir la sal y la sangre caer en su rostro, buscó con desesperación a su otro hijo, pero la playa estaba vacía, no había rastro de su pequeño Maximilian... El grito que salió de ella fue desgarrador. Él, él junto con el mar al fin había vuelto, y este había reclamado a uno de sus hijos perdidos llevándoselo al mar.
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Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Y lo que se viene… estamos cerca de saber qué fue lo que pasó con Félix y Bridgette, esto se complicará, y pronto nuevos akumas comenzarán a hacer estragos, ¿Lila obtendrá pruebas? NO SE PIERDAN LO QUE VIENE! Así que dejen review, nada de tomatazos, DIGAN NO AL PLAGIO, sólo a Plagg, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
