Hola a todos! He aquí traigo un nuevo capítulo de esta historia, poco a poco los misterios se van revelando, y varias cosas ocurrirán cuando menos se los esperen. Y bueno, agradecimientos a Thomas Astruc por tan genial serie, gracias a todos por leer, dejar review, dar a favoritos o follow, y sin más qué decir… COMENZAMOS!
…
Capítulo 17.
Una verdad del mar.
Marinette sentía que le estaba robando el aire con sus besos, tuvo que separarse de sus labios ya que sentía que la estaba aplastando en su cama... Espera, ¿cama? ¿Cómo llego Adrien a su cuarto? Aunque no pudo ver alrededor porque el tritón volvió a besarla con desesperación, si pudo notar que esa no era su cama, y una luz incandescente iluminaba el lugar, ¿una vieja lámpara, acaso?
No pudo seguir pensando en eso, porque sintió algo rozar su intimidad, gimió anhelante, deseosa, aferrándose a las sabanas cuando este entró en ella... Era extraño, diferente a lo que hubiese sentido antes, pero se sentía tan bien. Su interior le recibió gustosa entre espasmos. Un gemido tembloroso salió de ella mientras volvía a separarse de ese beso y abría grande los ojos al sentirlo tan profundo en su interior. Adrien sonrió y murmuró grave a su oído.
-Al parecer ahora tú has sido pescada, princess.
-¡Aaaah~!
Él comenzó a moverse, apoyándose en el colchón para impulsarse. Su mano fue a sus fuertes hombros y pudo notar una horrible cicatriz en su mano derecha, Adrien tomó su mano y la besó al mismo tiempo que la penetraba más profundo.
-Cada pequeña parte de ti es hermosa.
-T-Tú... Tritón...- logró hablar entre gemidos.
-Di mi nombre mi amada señora, dilo por favor.- ella sentía que crecía dentro, no podía más, él estaba a punto de explotar dentro de ella al tiempo que la partía con sus poderosas embestidas.
-¡Adrien! ¡Adrien! ¡Mi tritón! ¡Mío! ¡Mío!
-Y tú eres mía... Mía hasta la eternidad.
Ella lloriqueó al sentir un chorro caliente llenarla hasta lo más profundo, su propio orgasmo llegó unos segundos después retorciéndose en la cama, gritando sin pena alguna mientras que Adrien mordía su hombro ahogando así su propio gemido. Se sentía mareada, saciada de todas las formas posibles. Adrien le sonrió y se echó a un lado de ella, abrazándola y dejando que ella enredara sus piernas en su cola.
-Eres mía, Marinette. Y por eso ahora eres una hija del océano.
Ella no pudo responder, aun se sentía delirante por lo ocurrido y Adrien la estrechó en fuerte pecho como si fuese una niña desvalida...
Despertó de golpe, sintiéndose caliente y excitada. Había sido tan real que sentía todavía ese cosquilleo entre sus piernas y una gran humedad. No podía creerlo, ¡se había corrido por un sueño! Necesitaba urgente una ducha helada. Después de esa urgente ducha, vio lo temprano que era. Así que vistiendo un short, camiseta y sandalias salió a dar un pequeño paseo por la playa. Intentaba despejar su mente sintiendo la suave brisa en su piel todavía húmeda y fresca. Aspiro el aire proveniente del agua salada para poder calmarse. Pero recordó la frase que Adrien le había dicho.
'Cada pequeña parte de ti es hermosa.'
Era la misma frase que le había dicho el otro día en que ambos estuvieron a punto de hacerlo... su cuerpo tembló al recordarlo.
Un grito la hizo tensarse. Fue tan horrible como si asesinaran a alguien. Corrió y pudo ver a una mujer que cayó a la arena y a un niño pequeño llorando a su lado.
-¡Mamá! ¡Mami!
-¡Bridgette!- los reconoció al instante y corrió hacia ellos. Se inclinó a donde Bridgette y vio con horror profundas cortadas en todo su cuerpo manchando de sangre el vestido que tenía. Era como si un psicópata hubiese afilado un cuchillo en ella. Sostuvo su cabeza donde parte estaba cubierto de arena. Estaba inconsciente. Estaba dispuesta a llamar a emergencia cuando dos personas llegaron corriendo.
-Oh, por Dios...
-¡Abuela!- Alex se abrazó a la mujer enterrando su rostro en la falda de esta. El otro anciano con camiseta hawaiana miró a Marinette.
-Por favor, voy a necesitar ayuda para llevarla.
-Y-Yo... Por supuesto.- soltó con resolución sabiendo que cada segundo era vital. Ella le tomó de los brazos y este de las piernas. Y mientras subían, el pequeño rubio balbuceaba en lágrimas frases entrecortadas.
-¡Se llevó a Max!... ¡Se lo ha llevado!
-¿Quien se llevó?- preguntó Marianne.
-El hombre de la ola... ¡Un hombre pescado se llevó a mi hermano!
Marinette abrió grande los ojos. Asimilando ante las palabras de ese pequeño que un tritón se había llevado al hermano de este...
El llanto del pequeño Maximilian no cesaba. No sólo porque estaba aterrado, es decir, de la nada sus dos piernas se unieron formando una cola de escamas azules con una línea de manchas cruzadas inclinadas hacia la derecha y aletas moradas, había perdido en el trayecto toda su ropa ante esa extraña transformación, y también porque el hombre que lo había separado de su madre y hermano le daba pavor.
-¡QUIERO A MI MAMÁ! ¡QUIERO A MI HERMANO!- Félix nunca tuvo paciencia con los niños pero ese pequeño lejos de molestarle le causaba ternura y deseaba que entendiese. Puso su mano en su cabeza y por un momento este dejó de llorar.
-No te preocupes. Te prometo que todo está bien.- pero lejos de calmarlo este lo miró temeroso pero también con algo que comprendió, era valor. Maximilian mordió su mano y luego fue contra él.
-¡Secuestrador! ¡Eres malo! ¡Malo!- lo golpeó con todas sus fuerzas pero Félix lo detuvo y terminó por abrazarlo para que se calmara, no importándole si volvía a morder su brazo, Félix aguanto estoico el dolor.
-Te prometo que no voy a lastimarte. Nunca lo haría.
-Vaya que sabes manejar a los niños.- Max dejo de morder al escuchar la voz de Plagg.
-¿Plagg?- lo vio como un pez negro pero recordaba cómo le decía que podía cambiar de forma.- ¿Qué haces aquí?
-Tu tranquilo, cachorro. Nadie aquí te va a hacer daño.- Félix aflojó su agarre y su hijo nadó torpemente apartándose de él.
-Pero... él me llevo de mamá y Alex.
-Te juro que todo se arreglara. Además, este hombre es alguien que debías conocer.- Max fijó sus ojos en Félix.
-¿Tú le conoces?
-Sí. Y no es malo.- se acercó al pequeño.- Maximilian.- Cuando les pregunté por su padre esa vez, no lo decía porque sí, lo decía porque le conocía.- el niño tuvo una chispa de comprensión al ver a Félix y luego a Plagg.- ¿Ya te diste cuenta? Maximilian. Él se llama Félix, y es tu padre.
Los ojos del niño se abrieron grandes, mirando a Félix que ocultaba su ansiedad de querer acercarse a su hijo. Pero fue él quien retrocedió.
-No... No es cierto.
-Max...
-¡Si fuera mi papá no me hubiese separado de mi mamá y Alex!- se fue nadando como podía, no era rápido, y movía sus brazos como si estuviese haciendo brazadas. Félix suspiró a lo bajo. No esperaba la reunión perfecta, no era mala pero tampoco era buena.
-Plagg, debes traer aquí a mi segundo hijo.
-No creo que sea problema. Pero, ¿cómo harás para manejar a dos cuando ni siquiera puedes con uno?
-Sólo necesito tiempo. Ya entenderá que es mi hijo y que lo último que deseo es hacerle daño.
-Muy bien. Lo traeré. Pero si tienes problemas con este, ya quiero verte con el otro, ese si es todo un caso.
Plagg se fue para cumplir con su tarea, y Félix nadó para alcanzar a su hijo, cosa que no sería difícil. Ya vería como comunicarle a su padre la noticia, pero cuando sus dos pequeños estuvieran con él todo iba a estar bien…
Marinette no se había apartado de Alex que no decía palabra alguna. Era obvio que haber perdido a su gemelo y por ende que su madre fuera casi masacrada lo habían dejado en shock. Ella colocó su mano en su espalda y Alex la miró con grandes ojos.
-Tranquilo. Tu madre se pondrá bien...- no sabía que decirle sobre su hermano, después de todo, si era tal como suponía un tritón se lo había llevado, Marinette necesitaba hablar con urgencia con Adrien para que pudiese ayudarla a encontrar a ese pequeño antes de que fuera demasiado tarde.
El señor Fu salió del cuarto, se sintió en un hospital esperando a que el medico terminara la operación, malos recuerdos llegaron a ella que la perturbaron en sobremanera y no pudo evitar tambalearse un poco al recordar ese fatídico día en el hospital donde le dieron a su madre y a ella la mala noticia. Sintió que las ansias comenzaron a devorarla, deseando que no le diesen malas noticias a ese pequeño. El anciano les sonrió y asintió.
-Va a necesitar reposo, pero con las medicinas y el descanso apropiados, estará bien en una semana.- Alex fue a donde su madre que estaba vendada y dormía profundamente, la miro entre lágrimas y con cuidado tomó su mano.
-Te juro que voy a traer a Max, mamá. Te lo prometo.- a los presentes se les estrujo el corazón al verlo. Y Marinette sabía que tenía que salir de ahí.
-Debo irme. Voy a... intentare ayudar en lo posible. Lo prometo.- se fue de allí ante la mirada de la pareja. Fu acarició su pequeña barba con una sonrisa de lado.
Marinette corrió por el lugar sin notar como Lila y Sabrina le seguían de cerca desde que le vieron.
-Lila, disculpa, no entiendo porque estamos siguiendo a Marinette.
-Porque estoy segura que esa boba tiene un secreto tan grande que nos volveremos famosas si lo revelamos.
-¿Qué tipo de secreto?
-Es algo que necesitas ver con tus propios ojos para entenderlo.- Sabrina hizo un mohín y siguieron moviéndose tras Marinette.
-Pero dijiste que iríamos a con los chicos.
-No importa, bien pueden esperarnos unos minutos. Además, yo soy quien debería preocuparse de ello, no tu.- la de lentes se sintió herida.
-Vale...
-Vamos, no hay que despegarse de ella.
Marinette no estaba enterada de que la seguían. Lila y Sabrina se ocultaron tras un negocio, y una sombra pasó por encima del techo de este. Al mirar arriba, Tikki las miraba con absoluto odio sacando sus garras, las dos chicas gritaron aterradas a la gata que se lanzó sobre de ellas cumpliendo así su venganza e ir justo a la pomposa cara de Lila.
La noticia de un niño perdido se expandió por toda la costa. Llamaron a voluntarios para buscarlo cerca del mar o entre los turistas. Gracias a ello, Marinette se llevó a Juliet como excusa para que ayudara a buscar, y tras haber al fin podido contactar a los chicos, estos a la cueva secundaria donde anoche Adrien y Marinette se habían declarado su amor. Pero Marinette se concentró en lo importante y no en pensar en cómo ambos casi se lo montan como en su sueño.
-Y eso fue lo que pasó. Un tritón se llevó a ese niño.
-Esto no puede ser.- gruñó Claude indignado.- ¿Un tritón secuestrando a un niño? Eso es indignante.
-Calma, Claude.- le insto Adrien.- No sabemos si era uno de los nuestros. O al menos de nuestra colonia.
-Creo que eso queda a segundo plano. - dijo Juliet con expresión seria.- Conozco al niño que se llevaron y a su gemelo. Y si algo le pasó a ese pequeño... ¿por qué se lo llevarían de esa forma lastimando a su madre?
-Podría ser un Olvidado.- todos miraron al pez que pronuncio esas palabras y Sain arqueó la ceja.- ¿Qué? Alguien tenía que decirlo.
-¿Un qué?- pregunto Marinette y Sain nadó cerca de las chicas.
-Es una teoría, es decir, no forzosamente debería ser pero… antes algunas sirenas y tritones devoraban a los de la superficie y hasta los de su propia especie, pero actualmente nadie hace eso.
-¿Devorarlos?- la voz de Marinette se elevó una octava.
-¿Por qué alguien haría eso?- preguntó Juliet con voz temblorosa.
-Por sus ojos.- contestó Adrien serio.- Para nosotros los ojos son la ventana del alma y bien podemos quedar prendados de un bello par de ojos y conocer que tan pura es el alma de una persona. Sin embargo a los que llamamos Olvidados, les arrancan los ojos a sus víctimas y los devoran para obtener la vida que le correspondía vivir y alargar la suya propia.- Claude siguió con la explicación.
-Los llamamos Olvidados porque algunos de estos llegaron a vivir tanto tiempo que olvidan muchas cosas de su pasado, y también quienes los conocieron primero van muriendo al pasar de los años hasta que ya no haya nadie de su primera vida.
-Pero no creemos que sea un Olvidado.- intervino Adrien al ver a las chicas pálidas, no las culpaba, ni él tenía estomago para imaginarse tan cruenta escena.
-Como sea ni debemos perder más tiempo.- dijo Claude decidido.
-Es cierto.- aseveró Adrien.- Vamos a buscar a ese niño.
-Por favor, esperen un poco.- todos se paralizaron al ver que de una esquina apareció el anciano que Marinette reconoció.
-¿Usted? ¿Qué hace aquí? ¿Cómo llego?
-Conozco todas las cuevas de esta zona. Recuerdo muy bien esta. Tiene dos entradas, aunque ya no soy un jovencito.- a sus pies una gran tortuga se movió con él. Los tritones estaban listos para irse al ser descubiertos pero Sain lo admiró acercándose más a la orilla.
-No puede ser... ¿Maestro?
-/ ¿Maestro?/- preguntaron todos. El señor Fu sonrió y se agachó para acariciar el lomo de Sain.
-Es bueno verte de nuevo Sain.
-Maestro, es un honor volver a verlo.- Sain casi estaba al borde de las lágrimas y cuando vio a la tortuga su alegría se multiplicó.- ¡Wayzz! ¡Tú también!
-Me alegra verte también.- habló la tortuga y los chicos quedaron pasmados.
-Ese es...- Marinette no pudo completar la frase. Adrien lo hizo por ella.
-¡Un familiar! ¿Quién es usted?- Sain se aclaró la garganta y habló con tono solemne.
-Inclínense por favor a la legendaria y antigua tortuga de los mares, el guardián supremo, antiguo consejero de los líderes natos, ¡el maestro Wang Fu! Sabio Supremo de los siete mares.
-/ ¡¿El Sabio?!/- Adrien y Claude estaban pasmados, y si bien las chicas estaban confundidas una cosa era segura, este nuevo personaje haría que todo cambiara para ellos...
Max se había ocultado en una pequeña grieta de una gruta. Félix había intentado alcanzarlo pero en un descuido este se había metido tan bien que apenas y podía tocarlo con las puntas de sus dedos y al apenas rozarlo recibía otra mordida de él.
-Por favor, debes salir, no te haré daño.
-¡Tú no eres mi papá! ¡No es cierto!
-Te juro que lo es. Yo soy tu padre. Y te juro que todo va a estar bien.- suspiró a lo bajo.- ¿Quieres salir, por favor?
-¿Por qué no sabemos nada de ti? ¿Por qué no fuiste a vernos?- Félix sonrió porque su hijo era listo.
-Porque yo no sabía de ustedes.
-Si es cierto que eres mi papá, dime algo de mamá que sólo yo sepa.
-¿Cómo qué?- Maximilian se asomó dejando ver sus astutos ojos entrecerrados.
-Dime cuál es el segundo nombre de mamá y su comida favorita.
-Tu madre no tiene segundo nombre, y su comida favorita era el quiché cuando salíamos, pero tenía cierta preferencia por los postres de fresas.- los ojos del niño se abrieron pero se volvió a meter en la gruta.
-¿Por qué me llevaste contigo?
-Quería conocerlos. Pero sólo pude traerte a ti.- se acercó a la gruta y habló de forma serena.- Max, te prometo que te vas a unir muy pronto con tu hermano, no vas a estar aquí solo, te lo prometo, quiero enseñarles las maravillas de mi mundo y hablarles de su naturaleza, pasar tiempo con ustedes y ser la familia que debimos ser. - de nuevo su hijo volvió a asomarse, esta vez con ojos llorosos.
-¿De verdad?
-De verdad.- Maximilian al fin salió y Félix le dio su espacio para luego acercarse lentamente.
-¿En serio eres mi papá?
-Lo soy.
-¿Y… nos quieres?- esta vez, le abrazó con una sonrisa.
-Los amo desde el primer momento que supe que existían.- el pequeño se aferró a él, enterrando su cabeza en el hueco del hombro. Su abrazo era diferente al abrazo de su madre que era dulce y cálido, este era fuerte, pero no lo lastimaba, sino que lo hacía sentir protegido, y le gustaba.
-Ya quiero ver a Alex y a mamá. Quiero que estemos juntos.
-Lo estaremos... Tú y Alex van a estar conmigo.- el pequeño no se dio cuenta de la exclusión de la madre, Félix se dedicaría a sus hijos y a hacerlos olvidar a la mujer que lo traicionó. De repente notó la tensión en el cuerpo del pequeño y luego se ocultó tras de él.
-¿Félix?- la voz ronca de Gabriel se escuchó a su costado.
«Menudo don de la inoportunidad»
Se puso frente a su padre ocultando a su hijo.
-Padre, ¿ocurre algo?
-Quería hablar contigo pero... ¿quién es ese niño?- ni de broma podría decirle que ya era abuelo, no ahora con sólo uno de sus hijos.
-Es un niño que se separó de sus padres, ya lo iba a llevar a con ellos.- Gabriel vio como el pequeño estaba asomando un poco y se volvió a ocultar tímido.
-Entiendo. ¿Cómo se llama?
-Me llamo Maximilian.- Félix cerró la boca cuando su hijo contestó antes que él.- Max para abeviar.
-Se dice Abreviar, jovencito.
-No me gusta pelear por una letra.- Félix ocultó su risa al ver como su padre arqueaba sus cejas hasta el nacimiento de su cabello.
-Es un niño muy avispado.
-Lo es. Voy a llevarlo enseguida con sus padres. Permiso.- se volvió y abrazó a su hijo para que este no nadara y su padre notase su falta de coordinación con su cola.
El pequeño le abrazó el cuello con sus brazos y con su manita se despidió de Gabriel que los vio partir sin haberle visto por completo. Pero había sentido algo, no lo podía explicar, ese pequeño le dio tanta ternura que le recordó a su hijo de pequeño...
Adrien y Claude apenas y podían creerlo. El antiguo Guardián y Sabio estaba frente a ellos, bien podrían pellizcarlos para saber si era un sueño o no.
-No me lo puedo creer. Necesito que alguien me abofetee porque estoy soñando.- musitó Claude tan incrédulo como si le dijesen que el mar y el cielo eran la misma cosa. Adrien estuvo tentado, pero fue el primero en reaccionar.
-No lo entiendo... ¿cómo? Usted... desapareció hace más de sesenta años.
El señor Fu se sentó en una roca, quejándose un poco de sus rodillas y con una tranquilidad increíble comenzó a explicarles.
-Para quienes no saben entre los seres del mar existe un Sabio que ayuda al Líder y a la colonia con antiguas artes mágicas. En ese caso soy yo. O lo era hasta que abandoné el mar.
-Nos habían contado algo.- respondió Marinette.- También que usted era una especie de guía.
-Esa es la opción más acertada.- asintió.
-¿Entonces sabe quién se llevó a ese niño?- preguntó Adrien.
-Lo sé, pero el niño se encuentra bien. El tritón que se lo llevó no le hará daño.
-¿Cómo puede estar tan seguro?- preguntó Marinette de nuevo.
-Porque ese tritón es el padre del pequeño.
Las quijadas de todos cayeron tan fuertes que les dolió. No podían creerlo.
-/ ¡¿QUÉ?!/- gritaron los tritones y Juliet apenas y pudo musitar esa palabra.
-¿Hi-Hijo? ¿Su hijo?- el anciano asintió.
-Dejen les cuento la verdad tras esos niños.- los cuatro chicos se enfocaron por completo en él. Hasta Sain casi sale del agua para escuchar ese relato.- Hace muchos años… bueno, no fueron tantos.- musitó en su senilidad.- Un tritón y una humana se enamoraron en estas playas, su amor era tan grande como el océano, se juraron amor eterno, y el tritón entregó a su amada esa parte de su alma que ella juró atesorar por el resto de su vida. Sin embargo en una tormenta algo ocurrió.- todos podía sentir la tensión.- La joven fue atacada por algo o alguien del mar, volviéndola maldita a este.
-¿Maldita al mar? No entiendo.- preguntó Claude rascándose la cabeza y el maestro respondió.
-No puede tocarlo o será herida, incluso la misma brisa le causa dolor. Nunca volvió a ver a su amado del mar. Pero vida ya crecía en ella.
-Alex y Max.- musitó Marinette a lo bajo y el señor Fu asintió.
-Bridgette crio a esos pequeños con amor. Sin embargo, comenzó a desarrollar un miedo inmenso al mar pero no debido al dolor y a las heridas, sino porque ha creído que fue el tritón del que se enamoró quien le hizo esa maldición, viviendo con temor que un día, a que con el mar, el tritón que un día amó reclamará a sus hijos. Cosa que pasó hoy.
-Que miserable.- soltó Juliet molesta.
-¿Y por qué no se mudó lejos del mar?- preguntó Marinette.
-Por sus hijos. Ambos son mitad tritón y como son muy jóvenes necesitan estar cerca del mar. Pero mientras más crecieran podrían no depender tanto de él. Cuando fueran mayores tenía pensado llevarlos a la ciudad.
-¿Entonces el padre de los niños regresó para reclamarlos?- preguntó Adrien incrédulo.
-Seguro que los sintió cuando estaban en el océano, ella les tiene prohibido nadar y nuestra sangre siempre llama, y el lazo siempre es fuerte, más cuando son niños.
-Con gusto descamaría a ese tipo vivo.- gruño Claude pero Marinette se enfocó en el señor Fu.
-Si ese es el caso no podemos dejarlo con él. Tiene una madre y un hermano que están muertos de la preocupación.
-Debemos traerlo de vuelta.- insistió Adrien.- Nadie digno hijo del mar haría tal bajeza.- Fu asintió con parsimonia.
-Sé que es necesario que Maximilian esté con su madre, pero, me gustaría que esperaran hasta mañana temprano.
-¿Por qué?- refutó Juliet.- Usted lo ha dicho, debe estar con su madre.- pero el anciano hizo un gesto de manos para que todos se calmaran.
-Lo sabrán mañana temprano. Por ahora les pido que confíen en mí. Maximilian no está en real peligro estando con su padre.- las dos chicas no sabían si debían estar de acuerdo pero Adrien y Claude asintieron confiando en la palabra de ese hombre.
-Así lo haremos, señor.
-Como usted ordene.- las dos los miraron sorprendidas por su respuesta y luego se miraron antes de ver al maestro sonreírles calmo.
-Tranquilas, sé lo que les digo vayan tranquilas en su camino…
Alguien había dado el aviso que el pequeño Maximilian ya se encontraba en su casa. Obviamente era para que la búsqueda no entorpeciera lo que pasaría mañana. Todo mundo se sintió aliviado. Y Alya no paraba de decirlo esa noche mientras pasaba el tazón de nachos y queso a Nino.
-Me alegro que ese niño ya este con su familia. No me puedo imaginar la angustia que debió sentir Bridgette, es muy buena persona.
-Sí, ¿verdad?- dijo Marinette que al igual que Juliet se sentía insegura no importando que les dijeran que podían confiar en la palabra de ese hombrecito.
-Wow, chica. ¿Qué ocurre? ¿Acaso algo pasó con tu galán playero?
-¿Qué? No, para nada. Es sólo que fue un gran susto lo de este día, después de lo de ayer con ese monstruo... Muchas personas incluso lo buscaban por el mar. Creo que hasta vi buzos y todo eso.
-Fue de locos. ¿Y cuándo vamos a conocer a tu amor de la playa?
-Eh... ¿Hay suficientes nachos? ¡Voy a hacer más!
-¡Marinette!- rio Alya al ver que su amiga intentaba inútilmente de cambiar el tema, pero cuando ella se proponía algo no descansaba hasta lograrlo.
Nathaniel se rio entre dientes al escuchar el escándalo en la cocina. Nino se fue a la sala con tazón en mano para ver televisión mientras Juliet leía en una esquina, mientras que la abuela de esta estaba arriba durmiendo como un tronco. Iba a con sus amigos cuando escuchó que tocaron a la puerta. Extrañado por la inusual visita fue a abrir, y casi siente que se atraganta con su propio aliento al ver a Chloe frente a él.
-¡¿Chloe?!
-Hola cabeza de tomate.
-¿Qué haces aquí? ¿Cómo diste conmigo?
-Obvio vine a verte, y esa chica Alya, un tanto loca si te digo, me dijo donde vivías. La verdad es que... necesitaba verte.- había algo en Chloe que hizo que Nathaniel viera un atisbo de dolor tras su usual arrogancia.
-¿Quieres pasar?- la invitación la desconcertó, pero asintió. Nadie se dio cuenta de ella, todos estaban ocupados en lo suyo. La guió hasta su habitación y Chloe se sonrojó al ver que las paredes estaban cubiertas de bocetos y dibujos, su retrato y otros retazos de dibujos dispersos por la habitación, algunos de la playa, el faro, pero ella destacaba entre los dibujos, y vio una pintura de acuarela en donde se veía a una sirena casi idéntica a ella sentada sobre una roca, con la vista en el horizonte en un atardecer de colores naranjas y azules.
-E-Es hermoso. ¿Esta es la imagen que te referías de tu sueño?
-Hice lo mejor posible para recrearla. Compré algunas micas para que el agua no la dañe. Puedes llevártelo si quieres. A tu retrato le pondré cristal y barniz. Es increíble lo que uno aprende cuando habla con los marineros sobre sus embarcaciones y como protegen la pintura del agua salada. Te prometo tenerlo terminado lo más pronto posible...- se acercó a ella y puso su mano en su hombro.- ¿Qué ocurrió?- sus dedos acariciaron la marca rojiza en su piel y ella ocultó un escalofrío frunciendo el ceño.
-Bah, es una tontería. Mi hermana intentó quitarme mi collar, el que tú me diste.
-¿Tu hermana?
-Es una solterona frustrada. Como el tritón que le gusta no quiere saber nada de ella se desquita con todo el mundo.
-¿Ella te hizo esto?
-Tampoco se fue limpia.- recordó la tremenda bofetada que le dio pero también los ojos lleno de ira de Claudia.- En fin, quería saber si... no sé... si podría… tal vez…
-¿Quisieras quedarte por aquí hoy?- ella abrió grande los ojos ante la invitación, iba a pedirle exactamente eso, ya que sabía que su hermana no dejaría ese bofetón impune.
-Bueno, si insistes. Por supuesto que me quedo.
-¿Y no hay problema con tu cola?
-Tranquilo. Mientras no me moje de agua salada estaré bien.
-Ok, entonces puedes estar segura.- ella sonrió y Nathaniel acarició con la yema de los dedos esa marca roja, ella sintió como una corriente pasaba por todo su cuerpo. Los ojos de ambos se encontraron, oscurecidos, nerviosos, deseosos de algo que apenas y podían entender. La mano de Chloe fue al pecho del joven, y este se acercó con lentitud al rostro de ella, memorizando cada pequeño detalle que no había notado, como ese sesgo en sus ojos o lo largas que eran sus pestañas, sus alientos chocaron, y poco a poco ambos fueron recortando distancia hasta que...
Toc Toc
-¡Nathaniel! Es hora de cenar.- la voz de Juliet los hizo regresar a la realidad. Nathaniel estaba avergonzado pero Chloe dirigió una mirada asesina a la puerta.
-E-En un momento vo...- pero no pude detener a Chloe que abrió la puerta encarando a Juliet, la joven se quedó pasmada al ver a la rubia.
-¿Nos haría favor de subir la comida? Estamos en medio de un trabajo. Gracias, eres un encanto, cariño.- le cerró la puerta en la cara. Chloe bufó ante el momento perdido.- Muéstrame como harás mi retrato.- esta vio al artista con una almohada en la cara.- ¿Y ahora qué te pasa?
-No van a dejarme en paz después de esto...- ya se lo estaba imaginando. Nino arrastrándolo a algún bar mientras celebraba y contaba a todo mundo como tenía a una chica en su cuarto. Iba a ser un infierno...
Se había despertado de su inconsciencia gracias al dolor. Marianne había estado a su lado todo el tiempo y le dijo que su esposo le había dejado medicinas para ayudarla. Preguntó por sus hijos y le había dicho que Alex estaba bien, pero aun no sabían nada de Max. Quiso llorar y gritar, exigiendo ver a su otro bebé, pero Marianne volvió a tranquilizarla y a decirle que su pequeño Maximilian estaría bien. ¿Bien? ¡Su pequeño estaba con Félix! ¿Cómo podía estar bien? El señor Fu llegó a tiempo para ver como su esposa forcejeaba con ella para regresarla a la cama. Sus palabras apenas la tranquilizaron, diciendo que pronto su hijo estaría con ella, y se obligó a creer cuando este le preguntó si de verdad confiaba en ellos. Fue una treta que la puso entre la espada y la pared, ya que después de tantas cosas que habían hecho por ayudarla, era incapaz de decirles que no, pero tampoco pudo darles una respuesta afirmativa. Gruesas lágrimas cayeron hasta la noche. Le dejaron un tranquilizante para que pudiese dormir, sentía los ojos hinchados y secos de tanto llorar, su corazón le dolía más que cualquier herida superficial, deseando confiar por completo en las palabras del señor Fu pero su mente fabricaba horrendas posibilidades.
La puerta de su cuarto se abrió, y vio a Alex entrar.
-Mami, ¿te sientes mejor?
-Estoy bien, cariño.- se obligó a sonreír.- ¿No puedes dormir?
-No... ¿Puedo dormir contigo?- ella asintió, sin embargo le dolió un poco cuando se movió pero ocultó con una sonrisa lo que sentía, pensando que eso no se comparaba a lo que debía sentir su pequeño Alexander porque nunca se había separado de su hermano. Esa sería la primera noche en toda su vida que estaba lejos el uno del otro. Alex se acomodó y Bridgette lo arropó comenzando a tararear una nana para arrullarlo.
-Mami ¿verdad que Max va a regresar pronto?
-Abuelito dice que sí. Y nunca nos ha mentido.
-Mami...
-¿Si?
-Yo... Te quiero mucho.
-Yo también te amo. A ti y a tu hermano.
Siguió cantando hasta que su hijo se quedó dormido. Ella besó su frente, cerrando los ojos y deseando ver a la mañana a sus dos hijos juntos, despertando a su lado como usualmente pasaba... Minutos después Alex abrió los ojos; una figura oscura había pasado por la ventana jugando con la luz del exterior que iluminaba parte del cuarto. Con cuidado fue a la parte de debajo de la casa y justo cuando ese ser extraño se colocó sobre la mesa a sus espaldas. Alex saco de debajo de su camiseta una espada de juguete y golpeo al intruso en la cabeza.
-¡Miauch! Chico, cuidado, le vas a sacar un ojo a alguien.- recibió otro golpe en la cabeza.- ¡Miau! ¿Pero qué te pasa?
-¡Es tu culpa que se llevaran a mi hermano! ¡Tú dijiste que no pasaría nada! ¡Y ahora mi mamá está lastimada!
-Tranquilo. ¿Qué dices que le pasó a tu mamá?
-¡Estaba herida cuando la ola se fue! ¡Sangraba mucho! ¡Y todo por tu culpa!
-Hey, cachorro. Calma. Muéstrame y dime que pasó.- Alex así lo hizo, lo llevó donde su madre yacía dormida y el gato negro se sorprendió al ver semejantes heridas.- No lo entiendo...- estaba seguro que Félix definitivamente no pudo hacerle eso, al menos no en tan corto tiempo.
-Cuando la ola se fue estaba muy mal...- hipó Alex intentando aguantar las lágrimas. Algo dentro de Plagg comenzó a removerse. Era algo dentro de su cerebro que iba y venía como esa ola. Pero no tenía todas las piezas y no tenía tiempo de pensarlo, Félix quería que le llevara a su segundo cachorro, pero al ver a ese pequeño aguantar las ganas de llorar la culpa emergió como un tiburón de las profundidades dispuesto a devorarlo. Salieron del cuarto dejando a Bridgette seguir durmiendo.
-Siento mucho lo de tu mamá.- dijo con la garganta oprimida por la culpa.- Pero... puedo ayudarte. Puedo llevarte hasta donde tu está hermano.- Alex entrecerró sus ojos en clara desconfianza.
-¿Y por qué te creería?
-Porque no tienes de otra. Yo sé dónde está tu hermano, confía en mí.- Alex frunció el ceño y apretó los puños. Asintiendo al fin decidido.
-Está bien. Te creeré porque quiero regresar a Max.- Plagg asintió con una sonrisa, una que menguo cuando de nuevo fijó su vista a la puerta donde yacía la madre de sus protegidos sintiendo un leve aroma a sangre en venir de la habitación...
El sol apareció en el horizonte. Y en la cueva donde todo inició para Marinette y Adrien, todos estaban listos para la misión a emprender y el señor Fu extendió a ambas chicas un par de aretes y una peineta.
-Estos objetos les ayudaran a convertirse en sirenas y buscar a Maximilian bajo el agua. Podrán hablar y respirar sin dificultad bajo el agua, pero procuren no quitárselos o se convertirían en humanas nuevamente. Son objetos muy antiguos y preciados.
-Entendido.- asintió Marinette mientras se ponía los aretes.
-Ahora entiendo porque dijo que viniéramos con falda.- recordó Juliet que se puso la peineta. Tikki y Breezy observaban preocupadas a sus dueñas, la cachorrita emitía un pequeño lloriqueo y Tikki maulló mostrando su descontento.
-¿Qué sigue?- preguntó Marinette.
-Tienen que lanzarse al agua y tras esto sus cuerpos cambiarán inmediatamente.- las dos asintieron y Marinette fue la primera en dar ese salto de fe seguida por su amiga. Cayeron al agua, y espuma de mar las rodeó junto con una luz roja y amarilla emitidas por cada una que cegó por un momento a los dos tritones, que al volver a abrir sus ojos quedaron maravillados.
-Wow...
-Qué cola...
Marinette y Juliet todavía tenían la falda puesta, se las quitaron quedando solo con sus camisetas y con gran sorpresa observaron sus colas.
La cola de Marinette era roja, sus escamas parecían rubíes, al final de la cola había una sombra rosada donde se percibían pequeñas y casi invisibles manchas blancas como pecas, y sus aletas eran de un color rosa claro. La de Juliet era de color aguamarina brillante, con una tenue sombra lila en la cola y aletas. Wayzz se sumergió en el mar con ellos y estos se asomaron para ver al maestro.
-Wayzz irá con ustedes, les ayudara si tienen problemas.
-Confíe en nosotros, gran maestro.- exclamó Adrien con ánimo.
-Que estaremos de vuelta antes de que se dé cuenta.- aseveró Claude y tras mirarse los cuatro emprendieron su búsqueda en el mar para encontrar al niño perdido.
-Les deseo toda la suerte…- les deseó el maestro quedándose a la espera de ellos en compañía de las mascotas. Entre tanto en la otra punta de la playa, armado con un rodillo de la cocina y con su casco de juguete bien sujeto en su cabeza, Alex miró al mar desafiante, con un gato negro a su lado dispuesto a protegerlo ante todo, admirando las agallas de ese niño que se lanzó al mar para ir a por su hermano a pesar del peligro.
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Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. De todo corazón, agradezco en serio su apoyo. Dejen review, nada de tomatazos, y sin más qué decir aparte de que aun ante el hiatus seguiremos con buenas historias… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
