Hola a todos! He aquí traigo el siguiente capítulo de esta historia, es el más largo de todos hasta ahora y espero no decepcionarlos pero hay de todo, ya que lo que se viene será brutal. Y bueno, agradecimientos a Thomas Astruc por tan genial serie y gracias a todos por sus reviews y favoritos o follows, no saben lo que significan para mí, y sin más qué decir…. COMENZAMOS!
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Capítulo 18.
Verdades de frente.
Nathaniel Kurtzberg había tenido una mañana algo... interesante. En primera porque por primera vez en su vida había compartido cama con una chica, una chica que resultaba ser una sirena que tenía la facultad de estar en dos piernas, y al despertar se había encontrado no solo desprovisto de sus sabanas, sino que una larga y sexy pierna bronceada estaba enredada entre las suyas y rozando sus partes de una forma descarada. Salió con cuidado de ese agarre dejándola dormir en la cama, necesitaba un baño para espabilarse, fue al baño, templó el agua a la temperatura correcta, y entró en la regadera. Suspiro de alivio al sentir el agua deslizarse sobre su cuerpo, se puso un poco de shampoo y mientras se lavaba el cabello la cortina se abrió.
-¡AAAAAH! ¡Chloe!- la chica lo miró con la ceja alzada, todavía vestía la camiseta morada que le prestó para pijama y con el cabello suelto le daba un aire endemoniadamente sexy.
-¿Qué haces?
-Dándome un baño. Es para estar limpio.
-¿Y no sería lo mismo ir a nadar al mar?
-No. El agua marina tiene sales, esta es agua procesada y no tiene sales. Puedes tomar un baño si gustas.
-¿Con agua procesada? Claro, ¿por qué no?- se quitó la camiseta mostrando su completa desnudez.
-¡P-Pero después de mí!
-No seas ridículo, así me enseñas que tienes en la cabeza que huele tan bien.- el artista suspiró resignado.
-Esto es shampoo, ayuda a lavar el cabello y esto es jabón para lavar el cuerpo.
-Mmm, muy huele bien.
-Toma el jabón, yo debo enjuagar.
Se enjuagó el cabello mirando de reojo a Chloe, la vio oler gustosa el jabón y comenzar a pasarlo por su cuerpo, primero sus brazos, sus hombros, luego pasando por el valle de sus senos. Tragó duro al ver la punta de estos con esa ligera espuma. El jabón fue bajando por su vientre, poco a poco, hasta llegar a esa parte intima en la que esta vez la escuchó gemir a lo bajo...
-¿Que te ocurre, tomate?
-¿Eh?- fue que se dio cuenta, su miembro se alzaba altivo y quiso morirse de la vergüenza.- ¡Nada! Eh... Ven, voy a lavarte el pelo.- la giró para que le diese la espalda y Chloe rio al sentir el chorro golpear su cuerpo.
-¡Qué bien se siente!
-Agacha un poco la cabeza y no abras los ojos.
Comenzó a mover sus dedos sobre su cabeza, Chloe cerró sus ojos ante la agradable sensación, se sentía tan relajada que su cuerpo se estiró como gata en celo y Nathaniel tuvo cuidado de que su trasero no tocara su miembro.
-Sabes, no es para apenarse.
-¿De qué hablas?- ella sonrió perversa.
-Estar excitado.- Nathaniel se sonrojó más de ser posible.
-Enjuago.
-¡Wow!- ella sonrió al sentir como terminaba con su cabello. Pero para sorpresa de él, ella se giró y atrapó su miembro duro en su mano.
-¡C-C-Chloe!
-Es distinto a los de nuestra especie... Pero es tan lindo.- Nathaniel ahogó un jadeo al sentir su mano subir y bajar.- Y yo lo provoqué.
-Chloe... Por favor...
-No.
-Chloe...
-Ruégame, chico tomate.
Lo siguiente fue demasiado rápido. Chloe estaba de espaldas contra el azulejo de la pared y Nathaniel le cubría. Sus rostros estaban tan cerca, sus miradas oscurecidas por ese deseo ardiente que comenzó a recorrer sus venas, el movimiento de su mano cesó, porque lago más estaba pasando entre ellos, algo que los llamaba desde lo más profundo de sus almas.
Sus labios se conocieron, sorprendidos de la poderosa corriente que los atravesó y aumentó su deseo. Los besos fueron escalando de nivel, Nathaniel alzó una de las piernas de Chloe mientras sus cuerpos se juntaban más. Podía sentirlo, largo y caliente rozar esos nuevos pliegues entre sus piernas que la hizo temblar. Sus brazos rodearon el cuello del artista, y este tomó y apretó uno de sus senos al tiempo que su pulgar jugaba con su pezón. Chloe gimió cuando sintió que rozaba algo en su intimidad que mandaba espasmo a todo su cuerpo. Sus caderas comenzaron a moverse. Había algo... Algo familiar al sentir sus cuerpos encajar perfectos el uno del otro...
-Chloe...- su voz gutural la hizo casi terminar y clavó sus uñas en su espalda. Algo comenzaba a surgir de ella, sus entrañas comenzaron a arder en su interior. Apretó los dientes ahogando un gemido y fue arrasada por una corriente. Nathaniel gruñó al sentirlo también. Y tuvo que hacer uso de su fuerza para que sus piernas no fallaran. Sostuvo a Chloe que lo veía un poco perdida y luego sonrió.
-Creo que esto del baño me gusta.- Nathaniel no pudo responder, intentaba recuperar el aliento cuando escuchó unos golpes en la puerta.
-¿Nath? ¿Cuánto vas a tardar, hermano?- pregunto Nino desde el otro lado de la puerta.
-¡Lo que tengamos que tardar!- gritó Chloe y Nathaniel volvió en si abriendo la boca pero sin pronunciar palabra.
-Vale, limpien bien cuando terminen~- decir algo fue imposible, escuchó los pasos de Nino alejarse entre risas y Chloe lo tomó de la mejillas para que la mirara.
-¿Y ahora como terminamos la hora del baño?- Nathaniel no respondió, pero si quería conservar su cordura iba a secarla, a conseguirle otro vestido, y rogar para que Nino lo deje en paz...
Despertó temprano como era su costumbre. Félix se removió un poco pero se quedó quieto al sentir un peso sobre él. Y al ver esa carita durmiente sobre su hombro su corazón se hinchó de ternura. Pasó sus dedos por sus cabellos por esos cabellos idénticos al suyo mientras recordaba anoche.
Su hijo no había conseguido nadar bien todo el día, aun no captaba el truco, pero dejaba que se sujetara de su cola mientras nadaba, le tomaba la mano o se aferraba a su espalda. Y al momento de cazar, Félix tuvo que cazar por él. No era raro que los padres lo hicieran por sus hijos pero los niños aprendían por juegos a cazar su alimento. Le dio un pez ya muerto y Max lo miró con grandes ojos.
-Debes morderlo.- dijo mostrándole como mordía el pez con sus colmillos.- Ya lo descamé por ti.
-No tengo colmillos como tú. No sé si pueda.
-Lo harás. Estos salen de forma natural.
-¿Y si se me atora una espina?
-Muérdelo como yo. Así.- la mirada de su hijo estaba atenta a él, y después hizo como le pidió. El pequeño, SU pequeño comenzó a comer con sus pequeños colmillos. -¿Qué tal?
-Mmm... Le falta mayonesa.- Félix se detuvo de comer recordando como también se volvió adicto a la mayonesa en ese tiempo.- Papi...- Félix sentía como aparecía una sonrisa cada vez que escuchaba esa palabra.- Cuéntame un cuento.
-¿De qué tipo?
-No lo sé. Uno bueno.- ya era de noche y Félix se recostó sobre una cama de algas mientras Maximilian apoyaba su cabeza en su hombro.
-Hay una historia que me gustaba cuando niño. Era la leyenda de El gran llamador de ballenas.- los ojos de su hijo brillaron de emoción, por un momento le recordó a Bridgette pero hizo a un lado la idea.- Hace muchos años existía un tritón capaz de comunicarse con las ballenas. Nadaba junto a ellas, surcando los mares y derrotaban a cualquier enemigo de su pueblo con su poderosa fuerza.
-Genial...
-Un día, un pirata lo desafió, este quería ser reconocido como el rey de los siete mares y con ello derrotar al poderoso tritón. Este con toda una flota de cien naves de guerra fueron a por él, pero sólo bastó con el llamado del tritón a sus ballenas para que estas emergieran en su ayuda.- Félix hizo el sonido de una ballena y eso hizo reír a Max.- Los barcos fueron hundidos, destruidos, y al final el tritón le hizo una amenaza al pirata que se aferraba a una tabla, 'Vuelve a acercarte mis aguas, y te prometo que será la última vez que respires en la superficie'.
-¡Geniaaaaaal! ¿Y luego? ¿Luego?
-Pero el pirata maldijo, prometiendo regresar al mar con más barcos, así que el tritón le lanzó una maldición que marcó en su espalda, 'Entonces que el mar sea tu enemigo acérrimo, que mil espadas te atraviesen cada vez que mis aguas te toquen', y el pirata comenzó a sentir mucho dolor, tuvo que hacerse de una barca para no tocar el mar, porque el mar lo había lastimado, dándose cuenta de sus palabras eran ciertas y abandonó para siempre los mares. Y así, el gran tritón siguió el resto de sus días con sus ballenas, ya que ningún pirata se atrevía a hacerle frente. Ahora a dormir.
-No tengo sueño...- su cara somnolienta contradecía sus palabras.- Quiero otra historia.
-Descansa, hijo, mañana te contaré más.
-Mmm, buenas noches papi...- esa pequeña palabra atravesó su corazón, sintiendo una enorme felicidad inundar su pecho al ver a ese pequeño dormido a su lado.
-Buenas noches…
La carita somnolienta de Max arrugó la frente y luego abrió sus ojos para luego bostezar en su cara.
-Bue...días.
-Buenos días, hijo.- el pequeño se frotó la cara y volvió a bostezar.
-Papi, ¿hoy mami y Alex van a venir?
-Ya verás a tu hermano muy pronto.- se levantaron y tomó sus mano.- Por ahora, ¿quieres desayunar?
-¿Hay panqueques?
-Mmm, creo que voy a enseñarte de que consta nuestra dieta.
-¡Felichoo!- curiosamente el sonido estridente de esa voz también le causo escalofríos a su hijo. Felix vio a Claudia acercarse rápidamente y lo tacleó empujando al pequeño a un banco de algas de donde se asomó con un montón pegado sobre su cabeza.
-¡Claudia!- la chica se separó con falsa molestia.
-Bueno, ya. Debemos hablar seriamente, Félix.
-¿Y de que debemos hablar tu y yo?
-Me estoy secando.- fue directa y sin rodeos.- Y tú eres el único que puede ayudarme. ¡No quiero vivir una vida seca! Necesito que alguien me ayude con eso.- Félix no iba a discutir con ella, ¡y mucho menos con su hijo cerca!
-Claudia, lo siento por ti, pero tu problema puede ser arreglado con cualquier otro tritón. Quedan varios solteros que bien puedes emparentar.
-¡Pero tienes que ser tú! ¿Acaso es que no deseas tener descendencia?
-¿Desce-qué?- preguntó Max con las algas en la cabeza.
-¡Nadie te ha llamado mocoso entrometido! ¿Quién rayos deja a un enano como tú por aquí?- pero se calló cuando al volver a Félix, vio una mirada la hizo sentir frío en el agua.
-No te atrevas a gritarle.- su tensión era obvia y Claudia retrocedió.- Y esto demuestra que es mejor si no tienes hijos.
-¡Félix! ¿Cómo puedes decir eso?
-Dime algo, Claudia. ¿Te imaginas criando a un pequeño niño? ¿Dándole amor y cuidados?
-Por supuesto. Si es tuyo lo amaría con todo el corazón.- había respondido demasiado rápido y Félix la apuñaló con la mirada.
-Vete y que otro te haga el milagro. Porque jamás voy a tocarte una escama.- tomó a su hijo de la mano y se lo llevo lejos.
Claudia rechinó los dientes. Había hecho tanto, tantas cosas para que Felix se fijara en ella. Amenazar a las otras sirenas, ser amable en su presencia, soportar sus pláticas estúpidas e incluso deshacerse de pestes indeseables. Pues bien, ya estaba harta de esperar.
-Quieras o no vas a ser mío. Con o sin ese estúpido libro, voy a ser la reina de los mares y no vas a hacer nada para impedirlo.- al abrir sus palmas que estaban hechas puño, la sangre de las heridas que se hizo se diluyó y se marchó de allí con una idea en mente...
Una, dos, coletazo, brazadas, estiramientos, era como Marinette intentaba nadar y ya estaba exhausta.
-No... puedo más. Esto es muy difícil.
-Necesitas tomarle el truco.- se compadeció Adrien de ella tomando su mano y guiándola por el agua.
-Es difícil... ¡Juliet! ¿Cómo...?- al girarse se dio cuenta que su amiga iba sujeta a Wayzz dejándose guiar hasta quedar a su altura, al parecer la pelimiel se había cansado mucho antes que su amiga.
-Hola.
Marinette dejo salir un quejido ante lo cansada que estaba. Adrien le sonrió comprensivo.
-Sé que no parece fácil pero sin hacer mucho esfuerzo pueden nadar a la perfección, ya que las colas de las sirenas además de ser estéticas son rápidas.
-Pronto nos acercaremos a la zona de sirenas.- anuncio Wayzz.
-Estoy nerviosa.- admitió Juliet que se soltó de Wayzz, Claude se puso a su lado y al ver que estaba a punto de girar le sujeto de la cintura para enderezarla y luego soltarla como si quemara.
-Tranquilas, solo deben actuar natural.- Adrien asintió.
-Es cierto. Aunque...- al verlas ambos sabían que algo estaba muy mal.- Amm, no sé cómo decirlo pero... No parecen sirenas.
-Es cierto, ustedes se ven demasiado... cubiertas.- las chicas soltaron una exclamación.
-¿Q-Quieren que nos desnudemos?- casi chilló Marinette.
-¡Ni loca!- Sain tuvo que intervenir al notar que ese par no pudo responder.
-A ver, chicas. No deben de sentirse apenadas. Para las sirenas no existe el pudor como con los humanos.
-Pero es que...- Marinette intentó decir algo pero Sain se lo impidió.
-Tranquilas, como les dije entre sirenas no hay pudor y a nadie les va a importar como se vean desnudas. Además, piensen que lo hacen para buscar a ese niño. Si alguien les ve con eso puesto seguro todo mundo sospechara de ustedes.- las dos se miraron, y con expresión derrotada asintieron.
-Si tenemos que... ¿Juliet?
-V-Vale...
Por alguna razón ambos tritones se sintieron ansiosos, tragando duro al mismo tiempo, vieron sin perder detalle cómo se quitaban las prendas que tenían. Marinette se quitó la camiseta sin mangas y luego desabrochó la parte de arriba del traje de baño y Juliet hizo lo mismo deshaciendo el nudo con facilidad. Tras desnudarse estaban rojas hasta las orejas, con sus brazos cubriendo sus pechos al principio y descubriéndose poco a poco. Los dos tritones, que habían visto infinidad de pechos femeninos en su vida, se sintieron extrañamente excitados al verlas.
-¡No puedo!- exclamó Juliet que brilló en sonrojo era de color aguamarina.- ¡Me muero de la vergüenza!
-¡Esto es demasiado! ¡Nos van a descubrir!- exclamó Marinette que brillaba como si polvo de rubí hubiese cubierto por completo.
-¡Por supuesto que no!- Adrien recortó la distancia y la sujetó de los antebrazos.- Eres hermosa. La sirena más hermosa que he visto en mi vida, Marinette.
-P-Pero Adrien...
-Marinette.- recortó más la distancia y ella vio la seriedad en sus ojos verdes.- Estarás bien, pero yo seré quien deba preocuparse cuando alguien te voltee a ver. Porque toda tú es una visión traída por Neptuno para avergonzar a cualquier criatura que ose mirarte o compararse contigo.
-Oh, Adrien...
Claude hizo lo propio con Juliet al tomar sus manos y descubrirla.
-Que la belleza con el que te han bendecido tus padres no quede oculta.- acarició sus manos mirándola fijamente a los ojos.- No te preocupes, no estarás sola. Y seguro que con tu dulzura podrás con esto.- ella sintió que se sonrojaba más. ¿Es que sabía siempre que decirle?
-Y bueno, ¿por dónde comenzamos?- preguntó Adrien.
-Yo digo que nos separemos.- sugirió Claude.
-/¡¿QUÉ?!/- exclamaron las chicas.
-Ya saben, para abarcar más terreno.
-¿Y si alguno de sus conocidos nos ve?- preguntó Marinette y Adrien tomó su mano y la besó.
-Tranquila, nosotros nos hacemos cargo.
-¡Ajum! ¿Adrien?
-¿Hijo?
Toda confianza se evaporó en un segundo. La peor pesadilla de ambos chicos se presentó a sus espaldas, y poco a poco se giraron para verlas en cara.
-P-Padre...
-Mamá... Papá...
Gabriel miró como Adrien tenía sujeta de la mano a esa sirena que nunca había visto en la vida como a la otra, pero su atención se centraba en Marinette que sentía esa mirada escudriñar hasta lo profundo de su alma.
-¿Quién es esta sirena, Adrien?
-Oh, bueno, ella es Marinette y viene de los mares del Caribe. Ambas de hecho.
-M-Mucho gusto, señor.
-¿Y que vienen aquí dos sirenas tan alejadas de sus aguas?
-P-Pues, vinimos de paso. De vacaciones.- explicó Marinette con una sonrisa trémula codeando a su amiga.
-Exacto. Teníamos curiosidad de visitar a... otros mares.- sonrió tensa Juliet.
-Sí.- intervino Claude.- Y nosotros gustosos les íbamos a mostrar los alrededores y...
-¡Y no se diga más!- exclamó la madre del joven tritón.- Es obvio lo que pasa aquí.
-/ ¿A si ?/- preguntaron todos, aunque los chicos estaban tremendamente nerviosos.
-Aja. Es obvio, Gabriel y no te hagas el ciego.- agito su mano y luego con una sonrisa que su hijo conocía muy bien respondió.- Las están cortejando.
La cara desencajada de los cuatro hubiera competido con la de un pez fuera del agua. Adrien notó la mirada de su padre sobre Marinette y este la abrazó pegándola a él.
-B-Bueno, i-iba a decírtelo, padre. En el momento idóneo.- la mirada del hombre era tan gélida que se sentía como un iceberg golpeando su cara.
-Bien, si ese es el caso estaré gustoso de conocer a esta jovencita.- Marinette se obligó a responder.
-C-Claro. Es todo un honor...
-También deseamos conocerte encanto.- se acercó la madre de Claude a Juliet.- ¿Cómo te llamas?
-Juliet, s-señorita.- musito nerviosa y la mujer se rio.
-¡Que encanto! No, cariño, soy la madre de Claude, no su hermana. Pero ¿qué tal si nos vamos conociendo?
-Mamá, Juliet y yo... Es decir, queríamos tomarnos más tiempo y...- pero su madre tomó la mano de la joven.
-Y qué mejor que conocer a tu familia. Háblame de ti, cariño.- tomó su mano mientras se alejaban y Claude sintió la mano de su padre darle unas palmaditas mientras le sonreía divertido a la vez que lo guiaba. Gabriel no se quedó atrás.
-Muy bien, vamos Adrien, quisiera conocer a tu novia.
-C-Claro…- Marinette estaba tiesa y Adrien tuvo que guiarla hasta donde su padre los llevaba.
Ambos kwamis miraron a ambos lados sin saber qué decir o hacer.
-Oh, no. ¿Y ahora que haremos?- preguntó Wayzz.
-Seguir nosotros la búsqueda.
-Pero los chicos.
-No hay tiempo, ellos podrán zafarse de esta, espero… como sea, esos niños son nuestra prioridad.- Wayzz asintió y los kwamis se separaron, esperando que los chicos pudiesen zafarse bien antes de que diesen la boda por confirmada...
Luka había aprovechado para pasear con Kagami por la zona. La japonesa había aceptado de buen agrado poniéndose una camiseta de tirantes roja y unos shorts blancos para pasear. La pareja caminaba tomados de la mano. Primero fueron a los puestos, donde Luka la guiaba y mostraba todo lo que sabía del mar. Kagami le sonreía y en un momento entre el gentío, Luka se separó unos segundos de ella perdiéndose de vista, o al menos hasta que diez segundos después, reapareció colocando en su cabello un broche de cabello dorado con una flor roja y con un par de perlas. Kagami se miró en un espejo y Luka desde atrás la abrazó mirándola con amor. Compraron helados, y cuando divisaron la playa, Kagami arrastro a Luka que se dejó llevar para ver a los surfistas de la zona. Uno de los chicos coqueteó descaradamente con la japonesa, cosa que hizo que Luka le dirigiera una mirada aburrida ya que Kagami fue quien tomó una tabla y se quitó la ropa mostrando el traje de baño rojo con orillas negras que tenía debajo, adentrándose al mar haciendo ver a ese chico como todo un novato, Luka sonrió orgulloso.
Los dos se quedaron en la playa, sentados sobre una toalla, Kagami tenía su cabeza apoyada en el hombro de Luka que tocaba una melodía solo para ella.
-Mira, por allá venden zumos, ¿quieres uno?
-Claro. Me gustaría uno de frutas.
-Dalo por hecho.- le dio un pequeño beso en los labios y se fue al puesto. Kagami lo observó con esa expresión de enamorada que nadie más que Luka había visto.
-Awww.- Kagami se volvió a la persona que había hecho ese sonido.- Pero que linda pareja hacen.- Lila la miraba con clara burla y Kagami adoptó una expresión de fría cautela para con ella.
-¿Qué quieres Lila?
-Sólo vine a saludar. ¿Acaso es un crimen?- Lila se acercó y se sentó a su lado, Kagami no podía creer su descaro.- Vaya que hace calor.
-Al punto. ¿Qué quieres?
-Pfft, siempre tan directa. Pero bueno, quería hablar contigo porque bien podemos ser amigas.
-¿Amigas?- lo soltó como si combinar la palabra amiga con Lila fuera una aberración.- ¿Y por qué querría que ser tu amiga?
-Porque es obvio que odias a Marinette.
-¿Qué?
-Por favor, Kagami. Sé distinguir a alguien que miente. Y tú, por un momento llegaste a engañarme.
-No sé lo que quieres decir.
-Por favor. Desde que te conozco envidiabas a Marinette a morir. Envidiabas que tuviera amigos, sus padres, y hasta su novio, y vaya que al final te hiciste de su novio que es todo un bombón.- Kagami apretaba los puños cada vez más por la rabia que comenzaba a ascender como un volcán a punto de explotar.
-No puedes estar más equivocada, nunca envidie a Marinette y JAMAS me haría amiga de alguien como tú.
-Debes abrir los ojos, Kagami. Marinette no se va a quedar de brazos cruzados al verte con quien fue su novio. Y quien sabe de lo que sea capaz una persona despechada. Conociendo lo impulsiva que es no me extrañaría que intentase quitarte a Luka.
-Buen intento. Pero Luka me quiere a mí.
-Por supuesto que sí. AHORA te quiere a ti, pero donde hubo fuego cenizas quedan. Bueno, si necesitas a una ayuda con gusto puedo darte una mano. Ciao Kagami.- se levantó y se fue antes de que llegara Luka que vio a la chica alejarse.
-¿Esa era Lila? ¿Qué quería?
-Nada más importunarme.
-Esa chica no aprende. Si sigue así puede un día terminar muy mal.
-Ella se lo habrá buscado.- sorbió del zumo que le había traído Luka, este podía sentir su enojo, así que para sorpresa de Kagami, él introdujo su mano bajo su camiseta y comenzó a darle suaves caricias a su espalda y costado.- ¿Luka? ¿Qué haces?
-Mmmm, poniendo de buen humor a mi novia.- besó su cuello y ella suspiró a lo bajo.
-Estamos en público.
-Siempre he querido saber lo que es hacerlo en público.
-Estás jugando.
-Traje una toalla extra. ¿Quieres que lo intentemos?- sus dientes rozaron donde estaba su pulso y ella emitió un suave gemido.
-Voy a terminar echándote el zumo encima si... Ah...- se dejó llevar por las caricias del músico. Sintiendo su cuerpo relajarse y aceptarlo sin recato.
Desde que te conozco envidiabas a Marinette a morir.
AHORA te quiere a ti, pero donde hubo fuego cenizas quedan.
Kagami frunció el ceño y Luka se detuvo sintiendo que algo la perturbaba.
-¿Kagami?...- ella aprisionó sus labios con fiereza y pasión, diciendo con ello al mundo que la víbora de Lila Rossi estaba equivocada en todo, y que Luka la amaba sólo a ella...
Plagg miraba de un lado en el agua aterrado, mirando de un lado a otro tras el peligro que lo podría acechar de cualquier esquina.
-¿Donde...? ¿Dónde está?- algo se movió veloz detrás de él, y al voltear se encontró con una estela de burbujas. Retrocedió aterrado, intentó escapar pero el grito de ese ser llegó a su izquierda.
-¡PlaaaaAAAAAAGG!
-¡Aaaaah!- el kwami fue atrapado y tras unos giros, Alex se detuvo y miro a Plagg a los ojos.
-¿Lo hice bien?
-T-T-Tienes talento...- intentó no vomitar. Alex asintió y soltó a Plagg que giró sobre su cuerpo panza arriba.
-Entonces ya que aprendí a nadar podré escapar con Max.- Plagg se enderezo y siguió al pequeño que se movía como si toda la vida hubiese estado en el mar.
-¿Y cuál es el plan? ¿Tomar a tu hermano y huir?
-Y golpear a quien se meta conmigo- lo dijo con el rodillo golpeando su palma.
-Mira chico, debes ver las cosas con la cabeza fría. No puedes ser tan impulsivo.
-¿Impul qué?
-Impulsivo. Quiere decir que las haces sin pensar.
-Plagg, mamá esta triste. Cuando regrese a Max estaremos los tres unidos y vamos a estar bien.- Plagg lo miró preocupado, ya que la imagen de la madre de estos todavía no podía sacarla de su cabeza.
-Vale, pero hazme caso en todo lo que te diga, ¿de acuerdo?
-¿Por qué?
-Porque yo estoy al mando y conozco este lugar mejor que tú, ¿entendido soldado?
-Un buen soldado obedece a su capitán.
-Muy bien, sígueme.- Alex así lo hizo, mientras Plagg pensaba en cómo decirle a Félix que quizás habían metido grande la pata...
Marinette sentía que podía desmayarse en cualquier momento. Esos fríos y penetrantes ojos azules estaban clavados sobre ella como dos filosas cuchillas y ni siquiera había hablado con ella.
-Muy bien, señorita Marinette. ¿Qué puede decirme de usted? ¿Tiene algún talento especial?
-¿T-Talento? Bueno, vivo en el mar... ¡del Caribe! Con mi madre y mis abuelos. Y yo soy buena en la costura.
-¿Costura?- Marinette quiso golpearse.
-¡Sí! Hago manualidades con... lo que pierden los terrestres en el mar, como prendas y adornos, todos en mi hogar los usan.- Gabriel pareció pensativo.
-Así que esculca entre las cosas de los terrestres. No me parece apropiado. ¿Y qué hay de su padre? ¿No le enseñó algún otro talento?
-M-Mi padre murió no hace mucho. Lo extrañamos mucho en mi hogar.- Adrien vio como por unos momentos que la fría expresión de su padre se suavizó. Sin embargo, tenía que terminar el interrogatorio pronto.
-Padre, me gustaría decirte que voy a cortejar a Marinette.- el ceño fruncido de su padre se acentuó de nuevo.
-¿Crees que esta sirena es la apropiada para ti?
-Lo es. Porque me ha demostrado que es una mujer excepcional y me he prendado de ella. ¿Es que con ver sus ojos no ves lo puro que es su corazón?- Marinette se sonrojó ante sus palabras. Quería besarlo en ese momento pero tuvo que controlar ese impulso.
-¿Estas interesado en una sirena que no tiene el más insignificante talento? Otras crean joyas, mareas, o incluso saben rastrear e hipnotizar a los peces. Eres mi hijo y como hijo del líder de tu colonia deberías ser más sabio.
-Y lo soy. No me interesan los talentos. Mientras su corazón sea cálido y sus ojos puros, sé que ella es la correcta.- esas palabras la hubiesen dejado desarmada pero algo dentro de la cabeza de Marinette comenzó a dar vueltas hasta que miró a Adrien con grandes ojos.
-¡¿Eres el hijo del líder?! ¡Waaa!- casi se va de cabeza de no ser por Adrien que la sujetó y le sonrió apenado.
-Lamento no habértelo dicho antes, Marinette.
-Bueno, no es como si te lo preguntara tampoco pero...
-¡Ajum!- se congelaron al notar la mirada de Gabriel sobre ellos al estar abrazados de forma tan íntima.- No quiero interrumpir su charla pero falta todavía ciertos asuntos que hablar.
-C-Claro, padre...- luego Adrien susurró a Marinette.- Tranquila, ya encontrare el momento de salir nadando.
-Que sea rápido.- suplicó en un hilo de voz mientras se preparaba mentalmente para la siguiente media hora de preguntas.
Juliet no podía evitar sentirse halagada por tantas atenciones. Y a diferencia de Claude, estaba tranquila inventándose toda una historia sacada de sus libros.
-¡Una rescatadora!- exclamo sorprendido la madre de Claude.- ¿Y no es peligroso?
-Lo es a veces, pero esas dulces criaturas valen la pena. Y también procuramos limpiar nuestro mar.
-Eso es muy interesante.- asintió el padre del castaño.- Cuéntenos más por favor.
-Mamá, papá, no es por querer terminar esta reunión pero debemos seguir nuestro recorrido.
-Oh, vamos hijo. Sólo queremos conocer a tu nov...
-¡Amiga! Es una amiga. Nada mas.- recalcó a sus padres y por alguna razón Juliet sintió una clara decepción a esas palabras.
Te quiero.
Un escalofrió le atravesó. ¿De dónde había venido eso? La madre de Claude bufó.
-Está bien, como digas.- miró a la joven con una sonrisa.- ¿Al menos te quedarías a almorzar?
-Oh, claro, sería un placer.- contestó con los modales aprendidos de años.
-¡Perfecto! Hoy hay anguila en algas.
-¿Disculpe?- divisó sobre una piedra una bola hecha de algas, y de repente como salido de una película de horror, emergió una anguila que casi le muerde la cara y luego una serie de anguilas que intentaban escapar de las algas moviéndose de un lado a otro.
-Espero que te guste, y cuidado, que muerden.
Claude notó su rostro pasar de pálido a un azul y la sostuvo de los hombros cuando estuvo a punto de desfallecer.
-Oye. ¿Estás bien?
-Anguila... Viva... Cruda... Viva...- su voz era un silbido tembloroso.
-Tranquila, tú puedes. Piensa que es una de esas salchichas que comes.- temblorosa le miró, pero cuando vio a los padres del chico dar un mordisco al animal como si fuese un manjar, se puso tan verde con las manos en su boca intentando no dar arcadas…
Marianne subió por la escalera con un plato de sopa para Bridgette, y al abrir la puerta no le sorprendió que ella no estuviese en cama. Bridgette estaba en la playa, sentada sobre la arena en un vestido azul claro, un chal negro que cubría sus hombros, con la mirada perdida en el mar.
-Bridgette. No deberías estar aquí.- le habló con dulzura al notar sus ojos rojos de tanto llorar.
-Es que no puedo estar en cama.
-Oh, cariño. Sé que te pedimos demasiado después de todo por lo que has pasado, pero ten fe en que pronto tendrás a tu hijo en tus brazos.
-Lo intento Marianne, de verdad intento tener fe pero... ¿de qué me ha servido hasta ahora?- sus manos apretaron el chal y Marianne se hincó a su lado y frotó su espalda.
-De mucho. Quizás no lo creas pero eres la persona con más esperanza y fe que haya visto en mi vida. Solo debes creer una vez más. Ven, vamos a casa, que de seguro tu hijo va a despertar en un momento.- Bridgette obedeció y llegaron a su hogar, el lugar permanecería cerrado hasta nuevo aviso así que no tendría que preocuparse por los clientes. Pasaron por la cocina pero algo capto la atención de Bridgette. Un dibujo de su hijo Alex, en que estaba él junto con el gato negro y el mar.
Mamá, Plagg y yo vamos a por Max. Volberemos para la comida. Te kiero.
En un segundo palideció y se desmayó cayendo al suelo con fuerza para espanto de Marianne, que al leer la nota su preocupación aumentó.
-Oh, por favor Dios mío, que regresen bien. Por favor...
Escondido entre los bancos de algas, Alex había logrado nadar y escabullirse entre sirenas y tritones sin que nadie se diese cuenta.
-Informa soldado. El objetivo no es visible.- Plagg suspiró a su lado, ¿a qué hora se habían invertido los papeles?
-No lo veo. Sabes, si te quitaras el casco y te dejaras el rodillo podrías moverte por ahí sin problemas.
-¿Y que el enemigo me encuentre desarmado? No es vale.
-Se dice viable.
-Como sea.- empujó a Plagg fuera de su escondite.- Busca a Max. Si lo ves guíalo a mí.
-Está bien. Pero no te vayas de aquí.
-Negativo.
Plagg se dio la media vuelta y nadó en busca de Félix. Necesitaba encontrarlo y decirle lo que había visto. No tardó mucho en divisarlo donde hablaba con otros tritones. Sin notar como Max se impulsaba mejor de su cola, no era rápido pero iba aprendiendo. Estaba siguiendo a unos caballitos de mar y no muy lejos divisó a unos niños tritones mayores que él reírse de una niña de largos cabellos rubios claros y cola rosa.
-Mira que colores tan feos tienes.
-Es un rosa chillón.
-Es tan chillón como su pelo.- la niña no paraba no llorar y Max apretó los puños molesto.
-¡Hey!- llamó la atención de los niños.- Métanse conmigo si es que pueden.- los niños se rieron de él y se acercaron.
-Mira un pescadito perdido.
-Los que se meten donde no les llaman se los comen los tiburones.
-¿Y quién eres? ¿Eres nuevo?
-Te vamos a dar la bienvenida.
Iban a empujarlo, pero Max apretó los dientes, los puños, y en segundos casi toda su piel se oscureció a un azul oscuro al igual que sus aletas cambiaron a un violeta brillante, rugiendo y asustando a los tritones que nadaron lejos. La transformación duró menos de cinco segundos pero Max sonrió ampliamente y se acercó a la sirena.
-¿Estas bien?
-S-Sí, gracias...- le sonrió tímida. Soy Sophie.
-Yo Max.
-¿Cómo hiciste eso? Mis papás dicen que no podemos cambiar hasta ser más grandes.
-No lo sé. Mi papá dijo lo mismo pero se alegró mucho.
-Bueno… gracias otra vez.- Max se sonrojó brillando de color azul oscuro al ver esos bonitos ojos de color azul claro.
-Sin poblema. Y no les hagas caso a esos bobos. Tu cola y pelo son bonitos.
-Gracias...- la niña también se sonrojó brillando de color rosa, ninguno dijo nada hasta que una sirena llamó a la pequeña.- Esa es mi mamá. Nos vemos Max.
-A-Adiós.- Max tenía una sonrisa boba en su cara, y tardo en escuchar esa vocecita que susurraba su nombre.
-Max... Chisttt. Max.
-¿Eh?- miro a todos lados y se acercó a un banco de algas para ver cómo alguien se asomaba veloz y los hermanos sonrieron.
-¡Alex!
-¡Max!- se abrazaron felices de estar juntos. Y a metros de ellos, Félix miró la escena. Sus dos pequeños hijos juntos. Las escamas de Alex eran idénticas a las de su hermano, pero las manchas que tenía en su cola cruzaban en otra dirección, era como si cada uno viera el reflejo del otro. Iba a acercarse Plagg se interpuso en su camino.
-Espera, Félix.
-Plagg, muévete.
-¡No, no, no, no, no!- repitió veloz.- Escúchame primero que esto es muy importante, es sobre la madre de estos enanos.
-¿Y eso me importa?
-Créeme. Esto sí. Es que ella...- pero Félix no lo escuchó, sino que cuando vio a Alex jalar a Max para irse, dejó a Plagg con la palabra en la boca y el kwami miró en pánico lo que se vendría.- Ay no...
-Vamos Max, hay que regresar a con mamá.
-¿Qué pasa con mamá? ¿No vino contigo?
-No vino. Es que mamá...
-Alex.- el pequeño tritón se volvió al escuchar su nombre y vio a Félix frente a él. Sujetó el rodillo con ambas manos, mirándolo con absoluto desprecio.
-¡Papá!- exclamó Max y Alex se paralizó al escuchar a su hermano llamarlo así.
-¿Pa...pá?- Max asintió con alegría.
-Alex, él es nuestro papá. Plagg me lo dijo. Por eso nosotros también tenemos cola de pez.- el niño no lo podía creer. Miró a Félix estudiándolo de la cabeza a la cola.
-Hijo...- una corriente eléctrica pasó por todo el cuerpo de Alex, siempre había querido un padre, uno que jugara con ellos y que los cuidase como su madre. Pero al ver que Félix iba a poner su mano sobre él, este no dudo en pegarle con el rodillo.
-¡NO!- Félix se sorprendió por aquel arrebato, allí no había miedo y enojo como con Max, este lo miraba con claro odio.- ¡Mi papá no lastimaría a mamá!- gritó rabioso.
-¿Lastimar?- la voz de Max se llenó de miedo. Félix lo miró confundido y Plagg intervino.
-¡Wow, hey! Calmen sus aguas chicos. Esto hay que hablarlo calmadamente.
-Alex, te equivocas. Debes estar confundido.
-Atrás o te hago filete de pescado.- escupió el pequeño apretando los dientes.
-¡Alex!- Max le reclamó pero su hermano no cedió.
-¡Mamá estaba muy lastimada cuando esa ola nos mojó! ¡Había sangre!- Félix abrió grande los ojos y luego miró a Plagg.
-Dice la verdad. Algo ocurrió esa vez dejándola mal herida.- el tritón negó con la cabeza.
-Ha de ser un error, porque yo no le hice nada y ya no importa. Lo importante es que estas nosotros Alex. Estás en tu hogar, ahora. Podremos ser una familia.
-¿Y mamá?- pregunto Max mirándole con grandes ojos.- Dijiste que también mamá estaría con nosotros.- Félix apretó la mandíbula antes de responder.
-Max... tu mamá no puede estar aquí.- su cara llena de desilusión le dolió, pero debía ser claro.- Solo ustedes pueden estar conmigo. Pero igual podemos ser una familia y...
-/ ¡MENTIROSO!/- le gritaron los gemelos y Alex intento golpearlo pero Félix detuvo el rodillo con su mano y lo rompió para sorpresa de los dos niños. Plagg se puso frente a los gemelos.
-Cálmense. Esto es por su bien. No saben cómo era su madre y lo que hizo para...- los gemelos lo miraron furiosos y al mismo tiempo le dieron un coletazo a Plagg por cada lado.
-/ ¡CÁLLATE BACALAO!/
-¡Niños!- gritó Félix pero Alex tomó a su hermano de la mano y esquivó su agarre, mostrándole esa seña con el dedo que su madre le había dicho era muy malo.
-¡Que te den!- y rápidamente se alejó nadando tan rápido que Félix se tragó las burbujas que dejó.
-¡Alex! ¡Max!- se lanzó a persecución dejando atrás a un adolorido Plagg que con suerte recordaría la diferencia entre un chedar y un brie, y aun ante ese desasosiego y miedo en su pecho, sintió un poco de orgullo de ver a su hijo nadar así...
Si las miradas mataran Marinette vería una masacre frente a sus ojos. Padre e hijo intercambiaban miradas sin siquiera parpadear. Y Adrien no había soltado su mano desde entonces. ¿En que se había metido?
-¿Es tu última palabra?
-Sí. Yo le quiero.- de nuevo silencio. Y luego la mirada fría de Gabriel fue hacia Marinette.
-Muy bien. Si ella es tu decisión no puedo decir más.- Adrien sonrió.
-Ya verás que la amaras mientras la vas conociendo.
-Dado el caso, ya va siendo hora de preparar el compromiso.
-¿Compromiso?- Marinette chilló.
-Por supuesto.- explicó Gabriel atribuyendo su voz a la emoción.- En el día estipulado de la séptima luna se dará a conocer el compromiso entre ambos como es costumbre.- Marinette sonrió tieso.
-Adrien ¿puedo hablar contigo?
-Claro, princess.- se alejaron un poco pero Marinette mantuvo oculto su rostro de la vista del padre de Adrien.
-¿Te das cuenta de lo que haces?
-Yo...
-Adrien, te amo. Pero ¿no crees que a tu padre le vaya a dar una especie de ataque cuando se entere que no soy una sirena?- Adrien abrió la boca, pero no por la realización de la metedura de cola que había hecho.
-Dilo de nuevo.- suplicó tomando sus manos
-¿Que le dará un ataque a tu padre?
-No. Lo otro. Que me amas.- las mejillas de Marinette brillaron tanto como su cuerpo al darse cuenta de lo que dijo. Comenzando a balbucear frente a Adrien.
-Y-Yo... t-te qui...
-No. Te amo.
-T-Te a... Adrien yo te a...
-Adrien.- su padre se acercó y Marinette sintió como su corazón se detuvo en unos instantes.- Debo ocuparme de unos asuntos urgentes.
-Claro, padre.
-Y espero volver a verla pronto, jovencita.
-P-Por supuesto. Igualmente señor.- este asintió y se fue nadando. Los dos exhalaron de alivio.
-Y bien, Marinette. ¿Dónde nos quedamos?
-En buscar a los gemelos. Y hay que apurarse.
-Está bien.- rodó los ojos divertido.- Pero eso no se quedara así, quiero que me digas cuánto me amas.
-¡Adrien!
-Adoro como brillas, ¡auch!- se quejó ante un golpe de Marinette pero siguió con sonriendo deseoso de escuchar esas dos dulces palabras salir otra vez de sus hermosos labios...
Las quejas de las sirenas o tritones no distrajeron a Alex que no dejo de nadar hasta al fin perder a Félix y a Plagg. Era rápido y Max se estaba mareando por cada curva cerrada o vuelta que su hermano hacía.
-¡Alex! ¡Ya para!- pero Alex apenas le escuchó.
-¡¿Qué?!
-Que pa... ¡Cuidado!- los dos gritaron y Alex intento detenerse, pero llegó a pegarle a Claudia que se quejó más por el susto que por el leve golpe.
-¡Maldición! ¿Quién rayos me ha golpeado?- al ver a los niños no dudo en tomarlos del brazo y comenzar a sacudirlos.- Como se atreven a pegarme, mocosos. ¡Van a ver estúpidos peces! ¡Voy a enseñarles a...!- los observo detenidamente. Eran idénticos, pero el hecho de que fueran gemelos no era lo importante, sino que eran idénticos a... Un horrible escalofrió la atravesó y apretó su agarre.- Díganme ahora quienes son ustedes y sus padres. ¡Díganmelo!- gritó ignorando las quejas de ambos niños hasta que algo la apartó con violencia de estos.
Félix la miraba con absoluta rabia y repugnancia.
-¿Qué crees que haces?
-F-Felichoo yo estaba...
-Atrévete siquiera a tocar a estos niños de nuevo y te arrancare las manos ¡a pedazos!- la sirena se encogió aterrada antes de huir nadando lejos.
Félix se volvió y vio a Plagg que se restregaba en los rostros llorosos de ambos niños.
-¿Están bien?
-Gracias papá.-
Alex no respondió, pero estaba demasiado tenso con la boca apretada. Félix puso sus manos en sus cabezas y ambos le miraron sorprendidos antes de que Félix se inclinara y juntara su frente con la de sus pequeños hijos.
-Eso es lo importante, mis niños.- los dos niños le miraron con grandes ojos, era como si una conexión se hubiese hecho al instante entre ellos tres. Félix quería abrazarlos pero primero tenía que contarles la verdad, mayormente a Alex.- Niños, hay cosas que ustedes deben saber con respecto a su madre y yo. Y es que...- una tortuga se interpuso entre ellos y empujó a los gemelos con sus aletas alejándolos de Félix.
-¡Los tengo! ¡Sujétense, niños!
-¿Wayzz?
-¿Puedes hablar?
-Agárrense bien. Vamos de regreso a la playa a con su madre.- no lo tuvo que repetir, se sujetaron porque la tortuga tomó una corriente para nadar más rápido. Y Félix se lanzó a la carrera de inmediato. Plagg también iba a seguirle pero Sain le golpeó y Plagg se sacudió.
-¿Qué te crees que haces cara de perro?
-¿Yo? ¿Qué hay de ti? ¿Desde cuándo te da por secuestrar niños, Plagg?
-Son hijos del mar. E hijos de Félix. ¿Que se suponía que hiciera?
-Por una vez, pensar.
-No me tientes Sain. Sabes que soy más fuerte.
-Pero yo más astuto.
-Bien. Tú lo has querido...
Marinette al fin había conseguido aprender a nadar aunque no por completo en línea recta. Sin embargo estaba más preocupada por su amiga que estaba completamente pálida.
-Tranquila Juliet. Ya pasó.
-No volveré a ver los espaguetis de la misma forma.
-Por suerte los encontramos cuando apenas ibas a darle el primer bocado.- comento Adrien.- Seguro fue algo impactante.- Claude alzó las manos.
-Juro que iba a decir que era fan de las algas pero admito que al verla abrir la boca no sabía si lo haría o no de verdad, era hasta fascinante.- las dos chicas lo miraron furiosas y Adrien le dio un merecido zape. Pero Marinette captó algo por el rabillo del ojo y pudo distinguir a Wayzz y no estaba solo.
-Esos son…
-¡Los gemelos! ¡Y los lleva Wayzz!- exclamó Juliet.
-¿Cómo es que el otro gemelo está aquí?- pero no hubo respuesta ya que todos se giraron y pudieron notar a alguien nadar en dirección a Wayzz.- ¡Ese debe ser el tritón secuestrador!
-Hay que protegerlos o los alcanzará.- dijo Adrien y Claude lo empujó hacia las chicas.
-Ellas aún no saben nadar bien. Llévatelas que yo les cubro.
-Claude...
-Anda Adrien. Le voy a enseñar a este tritón a no hacer de las suyas.
-Bien. Cuídate.- tomó a ambas de la cintura y comenzó a nadar veloz intentando darle alcance a Wayzz.
Claude cambio a su forma de defensa y apenas vio la estela de espuma acercarse, se elevó y su cola golpeó al tritón persecutor sin siquiera verlo bien.
-Ah, lo siento, amigo. Pero de aquí no vas a pasar. No voy a permitir que le pongas un dedo a esos niños.- la figura se levantó de la arena y al ver su cara, abrió los ojos incrédulo.- ¿Félix?
-Claude...- siseo entre dientes furioso.- ¡No me estorbes!- Félix ni siquiera tuvo que transformarse por completo, solo su brazo, y Claude sintió como aplastó cada órgano ante esa izquierda que fue directo a su estómago. Cayó lentamente regresando a la normalidad y dejando paso al hermano de su amigo que fue como un torpedo tras de ellos.
El señor Fu los estaba esperando en la cueva. Tenía a su lado cubetas de agua potable y mantas, curiosamente Tikki y Breezy no se habían movido de su lugar. Tenía los ojos cerrados meditando y fue un sutil movimiento del agua lo que hizo que abriera los ojos y se levantara. Wayzz asomó la cabeza y los gemelos hicieron lo mismo.
-Bien hecho, Wayzz.- dijo tomando a los niños y sentándolos en el suelo.- Vaya, parece ser que tu hermano fue a por ti.- Adrien y las chicas se asomaron casi al instante.- Hicieron un buen trabajo.- mojó a los niños con las cubetas y los cubrió con las mantas. Max asomó su pierna cuyas escamas iban desapareciendo. Marinette y Juliet salieron del agua y se pusieron una manta antes de quitarse los miraculous y ver que sus piernas volvían a la normalidad.
-Misión cumplida.- Marinette chocó puños con Juliet y se agachó a ver si los niños estaban bien, pero al ver a Adrien este se había paralizado al ver a esos niños con atención.- ¿Adrien?
-No puede ser... estos niños...- los pensamientos de Adrien se vieron interrumpidos cuando algo lo jaló de la cola hacia abajo.
-¡Adrien!- se acercó a la orilla y desde abajo Félix vio a quien parecía ser Bridgette.
Fue un segundo, un tritón oscuro casi idéntico a Adrien alzó su mano sujetándola fuerte del cuello y se encontró con unos furiosos ojos azules sedientos de sangre.
-¡Marinette!- gritó Juliet horrorizada.
-/ ¡No, papá!/
Unas garras oscuras se aferraron al torso y brazo de Félix que soltó a Marinette. Adrien lo había sujetado desde atrás, también en su forma defensiva.
-¡Suéltala!
Los dos se hundieron en el agua, Félix estaba sorprendido, no pensó que a quien había hundido fuera su hermano, pero su furia habló por él sin perder su forma.
-¿Qué crees que haces, Adrien?
-Debería preguntarte lo mismo.
-Creo que no hay que explicar lo obvio.
-Oh, no. Vas a explicar muchas cosas, quieras o no.- los dos atacaron a la vez. Bajo el agua cristalina todos podían ver lo que pasaba y Adrien estaba recibiendo una paliza monumental. Marinette estuvo dispuesta a ponerse los aretes de nuevo, pero la mano del señor Fu se lo impidió.
-No lo hagas.
-Pero Adrien necesita ayuda.
-No la tuya por ahora. Solo le estorbarías.
-¡Mira, Marinette!- señaló Juliet en el fondo.
Félix acorraló a Adrien contra la pared y golpeo su cara, todo ello era a golpe limpio y sin que ninguno usara sus garras. Otro golpe en la cara y Adrien ya sentía el sabor de su sangre en la boca, y antes de recibir otro golpe, unos brazos envolvieron a Félix en un candado que lo inmovilizaron por completo, Claude disponía de toda su fuerza para con Félix y Adrien no dudo en contra su hermano, un golpe en la cara y otro en las costillas. Félix movió su cola y golpeo a Adrien aturdiéndolo y luego nadó contra una pared aplastando al castaño, pero él se resistió a soltarlo.
-¡Suéltame! ¡Son mis hijos! ¡Míos!
-¡También de la terrestre que preñaste!- exclamó Adrien golpeando su estómago.- ¡Y no dejare que los separes de su madre de esa forma!- el golpe fue a su mejilla pero Félix se movió y le dio justo a Claude en la cara, este le soltó y luego Félix empujó a Adrien.
-¡Alex! ¡Max!- exclamó una voz femenina que reconoció al instante. Bridgette corrió por la orilla de la entrada con Marianne detrás de ella.
-/ ¡Mami!/- ella se lanzó y los abrazó con gruesas lagrimas cayendo de sus ojos.
-Mis niños... Mis pequeños bebés.
Félix había asomado su cabeza, la escena lo dejo perplejo al ver a sus pequeños abrazarla con fuerza y a Bridgette que parecía haber combatido con alguna bestia, no entendiendo del todo el porqué de su estado y el olor a sangre. Claude y Adrien lo sujetaron por detrás y lo dejaron en la orilla los brazos extendidos sujetos por cada uno. Félix rugió furioso al verse inmovilizado.
-Ya está bien de tanta violencia.- dijo el guardián y de repente del agua salieron los dos kwamis, Plagg se transformó en gato y Sain en un zorro.
-¿Tu?- Bridgette no lo podía creer. Y Plagg miro alrededor notando la cantidad de personas reunidas.
-¿Que esto es una fiesta? ¡Aaah!- Tikki se le abalanzó y lo dejó en el suelo quedando ella encima de él con los dientes en el cuello y Breezy lo miró gruñendo.
-Basta he dicho.- volvió a hablar el señor Fu y Plagg sintió su quijada caer.
-¡Maestro! ¿Pero de que me perdí?
-Es bueno verte Plagg, pero noto que has vuelto a meter la pata.
-Algún defectito tenía que tener.
-Ya cállate, cínico.- le regaño Sain. Bridgette sintio a sus pequeños escapar de sus brazos y vio con terror como se acercaban a Félix.
-¡Hey! ¡No sean abusivos!
-¡Suéltenlo!- los dos tritones miraron al Sabio que asintió y lo soltaron. Todos regresaron a su forma natural y Félix abrazó a sus hijos, aunque Alex no se veía del todo cómodo con él y le señaló a su madre.
-A ver, dime. ¿Fuiste tú o no quien le hizo eso a nuestra mamá?- Félix miró a Bridgette que tenía la mirada abajo, pero el señor Fu se acercó y puso su mano sobre la cabeza de Alex.
-Mucho gusto, Félix. Me llamo Wang Fu.
-¿El gran Sabio? Pero ¿cómo?
-Esa historia será para otro día. Lo importante aquí son tus hijos, Bridgette y tu.- Félix miro con claro odio a Bridgette.
-Lo que la involucra no me interesa.
-Félix.- le regañó Adrien. Marianne se acercó a los niños.
-Niños, hay algo que sus padres deben hablar en privado. Pero no se preocupen que todo estará bien.- estos miraron a sus padres y luego a su abuelo que asintió, luego dejaron salir un bufido.
-Oh, que aburridos son los adultos.- se quejó Alex.
-Tenemos derecho a quedarnos.
-Ya verán luego a su padre, por ahora vayan a con su abuela.- les instó el Sabio y los dos niños abrazaron a su padre por última vez antes de irse. Bridgette miró cohibida a Félix que no dejaba de apuñalarla con la mirada. Y ninguno de los cuatro jóvenes sabía qué hacer o decir.
-Ahora lo importante.- hablo el señor Fu.- Ustedes tienen mucho que hablar.
-Yo no pienso hablar con ella.
-Ni yo con un monstruo como tu.- contraataco Bridgette dolida.
-¿Monstruo?- rio despectivo.- Discúlpame querida pero aquí el único monstruo eres tú.
-¿Yo?- por primera vez ella se acercó furiosa.- ¡Yo no soy una secuestradora!- Félix no borro su amarga sonrisa.
-No, eres algo peor. Eres una asesina.- todos exclamaron al escucharlo a excepción del Sabio que frunció el ceño.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que esa mujer a la que como un idiota entregue mi corazón, intento asesinarme con sus propias manos.
…..
Y…. espero que les haya gustado! En el próximo capítulo veremos cómo se conocieron, se enamoraron y terminó su amor. Será un vistazo al pasado, así que prepárense! Y bueno, ya sin más qué decir que… FELICES FIESTAS! UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HAASTA LA SIGUIENTE!
