Hola a todos! Este es el capítulo más largo que he hecho. Y todavía falta mucho de esta historia… Hasta el momento tengo 30 capítulos calculados, así que por favor, sean pacientes. Puesto a esto, me gustaría agradecerles a todos su apoyo, estamos a punto de comenzar un nuevo año y nuevos cambios empiezan en mi vida. Y no se preocupen que estaré por estos lares mucho tiempo hasta que termine la serie. Pero bueno… gracias a todos donde quiera que estén y sin más qué decir… COMENZAMOS!

….

Capítulo 19.
Corazones ahogados.

Bridgette nunca pensó que sus vacaciones pudiesen tornarse de esa forma, con una red en manos y con un apuesto chico mitad vez atrapado en ella. Los ojos del tritón estaban tan abiertos como los de ella pero los de él reflejaban pánico en vez de sorpresa y ella al fin se dio cuenta.
-Tranquilo. No te voy a hacer daño.- el tritón la observó desconfiado y sintió como jaló la red. Intento hundirse pero ella se lo impidió ya que se enredaría más y seria difícil deshacer el nudo que se había formado.- ¡Espera! ¡Auch! Necesito deshacer este nudo. No te muevas por favor.- pero él no hizo caso, se movía demasiado así que los dedos de Bridgette eran atrapados por la red lastimándola hasta que al fin deshizo el nudo.

La red cayó pesada en el fondo del muelle y Félix se vio libre de aquella infame red. Él se alejó revisando que no tuviera una marca en su cuerpo o cola.

-¿Estas bien?- escuchó a la terrestre que no dejaba de mirarle agazapada desde el muelle que luego abrió la boca sorprendida.- Es de verdad...- musitó admirando su cola.

Él soltó un bufido molesto,se giró sobre sí mismo dando un coletazo al agua formando una gran ola que terminó mojando a la joven por completo. Bridgette intentó ver hacia donde se había ido pero ese chico pez había desaparecido.

Félix se alejó y se volvió para ver en dirección a la playa.
-¿Ya te cansaste de curiosear?- la voz de Plagg llego desde su izquierda e hizo una mueca.
-¿Dónde rayos estabas?
-Tomando una siesta. Me levantaste temprano. Tenía mucho sueño.
-No la sentí, Plagg. No pude sentir a mi madre.- Plagg miro con pena a su protegido, que aun después de tanto seguía buscando a su desaparecida madre.
-Vamos chico. Seguro que aparecerá alguna pista.
-Los padres pueden sentir a sus hijos y viceversa. Esperaba que ella me sintiera y yo igual. Y en cambio fui tan estúpido de quedar atrapado en una red.
-¿Una red? ¿Cómo escapaste? ¿Estás bien?
-Sí... Estoy bien. Pero una terrestre me vio.
-¡¿QUE?!- gritó el kwami.- Oh, no. Esto es malo. ¿Te vio? ¿Enterito?
-No creo que diga nada.
-Tienes razón. No dirá nada. Hay que regresar y silenciarla para siempre.
-No seas ridículo.- le atrapó de la cola cuando vio que iba a regresar.- Lo digo porque dudo que alguien le crea. Ya nadie cree en nosotros. Creen que somos mitos o leyendas. Piénsalo.
-Muy bien. Pero nada de idas con los humanos. Esto fue demasiado arriesgado.
-Ya veremos qué sucede.- Plagg suspiró rodando los ojos.- Sabia que dirías eso.- nadaron de regreso a su colonia, y Félix miró una última vez hacia la playa, recordando a esa terrestre y sus ojos zafiros...

Su vestido estaba tendido sobre una silla frente a la ventana para que se secara. Bridgette se puso una bata rosa tras la corta ducha que se había dado en el modesto hotel donde se hospedaba. La puerta se abrió y Vivica entró con un folleto en mano.
-¡Fiesta de playa esta noche! ¿Y a ti que te paso?
-Caí al agua mientras paseaba por el muelle. Alguien dejó una red olvidada e intente sacarla.
-¿Y por qué harías eso?
-Porque algún animal o buzo podría enredarse en el.- Vivica hizo un gesto despectivo.
-No importa eso. Hoy es noche de fiesta.
-¿No tienes que cubrir turno mañana temprano?
-No me quedare mucho tiempo en la fiesta. Y no porque trabaje medio tiempo en este hotelucho voy a desperdiciar mis vacaciones.
-Este "hotelucho", es el único de la zona que nos da hospedaje y comida gratis. Y la última vez tuve que cubrirte.
-Fue una vez. No fue la gran cosa.- Bridgette no respondió, después de todo la paga, aunque no era mucha, era decente y si volvía a cubrirla tendría más dinero en su cheque semanal.- Como sea, ¿vas a venir? Habrá un montón de chicos guapos.
-Tal vez vaya. Debo revisar algunas cosas primero.- Vivica rodó los ojos y notó un libro sobre su cama.
-¿Qué es esto? ¿'El mito de las sirenas'?
-Lo compre de venida. Me pareció una lectura interesante si estamos cerca del mar.
-Para un crio de diez años.
-Oh, ya basta. Yo no te critico cuando escuchas a XY.
-¡Es una estrella en potencia! Ya veras, será igual de grande que Jagged Stone.
-Sueña.
Vivica fue al baño lanzando un bufido que hizo reír a Bridgette, eran amigas desde el instituto, pero cada día su amiga se alejaba más de la tranquila chica amante de la música que practicaba todos los días. Abrió el libro y miro una ilustración de sirenas y tritones. Miro con detenimiento la imagen pasando sus dedos, preguntándose si tendría la suerte de volverlo a ver...

La voz de su padre comenzaba a irritarlo de sobremanera. ¿O tal vez era el tono con el que decía u ordenaba las cosas?
-Como mi futuro sucesor debes de enfocarte en tu pueblo, Félix.
-Lo sé, padre.

-No debes alejarte demasiado, debes de poner atención, aprender, mira las necesidades del pueblo que algún día gobernarás.

-Lo sé…- un tritón con una lanza se acercó.
-Señor, me informan que un grupo de mantarrayas ha sido visto por la zona.
-Que las desvíen y que den aviso para tener cuidado.
-Sí, señor.- el guardia se fue y Gabriel se enfocó de nuevo en Félix.
-¿Dónde estabas hoy durante el día?
-Reconociendo la zona. No me acerque a los humanos si eso te preocupa.- el ceño de su padre se profundizo.
-Sabes que no debes acercarte a ellos.
-Lo sé.-repitió por centésima vez en ese día, su padre asintió y Félix casi exhalo de alivio que ya hubiese terminado su perorata pero no fue así.
-Espero que recuerdes que ya estamos en temporada de emparejamiento y has alcanzado la edad adecuada.
-Mierda.- masticó a lo bajo Félix.
-¿Que dijiste?
-No dije nada, padre. ¿Qué decías?
-Deberías intentar encontrar pareja, una compañera digna y con la que reproducirte...
-Lo intentare...
-He notado que la hija de Audrey está interesada en ti y...
-¡No!- exclamo y recobro la compostura.- Una disculpa, no creo que Claudia sea la indicada para mi.- Plagg se rio cerca.
-Oh, chico. No seas modesto. Es mimada, ruidosa, maliciosa y una astilla en la cola, ¡es perfecta para ti!- Félix quiso golpear a Plagg pero su padre estaba allí así que no podía.
-Plagg. ¿Y Adrien?- preguntó su padre con voz profunda.
-El chico está en su siesta. Ni siquiera una grupo de orcas podría despertarlo.- su padre nadó hasta donde se encontraba Adrien dormido sobre una cama de algas y telas humanas. Félix vio a su padre contemplar a su hermano menor y pudo ver un atisbo de dolor cruzar su mirada, Adrien era idéntico a su madre.
-Debo irme. Prometo regresar para cenar.
-Ve con bien, hijo.- hablo con un tono más suave sin apartar la mirada de Adrien y Félix se fue, sintiendo también la opresión de su pecho ante la pérdida de su madre de hace años, todavía dolía, pero quería mantener al menos un atisbo de esperanza...

El atardecer coloreaba el mar de un bello dorado digno de retratar. Bridgette tomo la fotografía con la vieja cámara de fotos que había conseguido, ya que la cámara de su celular no era tan buena. En la fiesta había montones de personas bailando al ritmo de la música, había luces y adornos de conchas y estrellas de mar haciendo alusión al tema marino. La comida se trataba de simples botanas, refrescos y cervezas, y la estridente música ya le estaba causando dolor de cabeza, ¿a quién rayos se le ocurre poner a XY? Vio a Vivica con una botella en mano y coquetear con un par de chicos, pero tras un rato una banda local subió en el escenario y pidieron a un guitarrista, le extrañó que Vivica no fuera la primera en alzar la mano. Se acercó a su amiga y le tocó el hombro.
-Hey, Viv. ¿Por qué no pides que quiten esa música y tocas algo?- la chica la miró como si no captara lo que decía y luego se echó a reír.
-¿Bromeas? No voy a desperdiciar mi talento tocando con una banda de perdedores. Sólo estoy esperando a que me llame la disquera Rollings y al estrellato directo.

-Vale, como quieras.- se dio la vuelta.
-¿A dónde vas?
-Por ahí. Diviértete pero no demasiado.- se alejó viendo como Vivica daba otro trago a su botella de cerveza y supo que le tocaría cubrirla seguro mañana.
Fue a la playa para tomar más fotos, vio a un cangrejo ermitaño esconderse en su concha cuando esta tomó la foto. El mar bañó sus pies y volvió a tomar una foto ante la que sería su postal favorita. Enfocó la lente y se sorprendió de ver una cueva marina escondida entre las rocas.
-Vaya, no lo creo...-

La marea no era alta y ese espíritu de aventura que siempre la había acompañado desde que podía caminar le instó a explorar. Se adentró en la oscura cueva, iluminando su paso por la luz de su celular, caminó hasta que distinguió en el fondo una tenue luz azulada.
-¿Qué es eso?
Fue hacia una curva donde al dar vuelta la luz se intensifico y su boca se abrió de asombro para luego sonreír ampliamente.

-¡Es increíble!- miró el perfectamente redondeado punto de agua cuyas aguas claras parecían coloreadas de un azul cristalino, las paredes brillantes por cristales que daban ese brillo natural a la cueva. Sentía que se había adentrado a un lugar sagrado donde solo ponían su pie aquellos cuya alma fuera digna de estar en el Valhala. Con una sonrisa caminó alrededor, pasando por las columnas de roca azulada y buscando alguna otra sorpresa que pudiera estar escondida en ese lugar.
El sonido del agua la hizo detenerse. Se asomó entre las columnas y vio a un chico rubio apoyarse en el suelo para salir del agua con la cabeza agachada. El joven tritón emitió un leve gruñido, dispuesto a descansar en su refugio secreto, y al alzar la mirada se topó con los mismos ojos azules de esa mañana. Bridgette salió un poco de su escondite sin apartar su vista del tritón y de esos ojos azul grisáceo que reconoció en un segundo.

-Ho-Hola…- Félix abrió la boca, pero lejos de un agradecimiento por lo de esa mañana, la furia y la indignación se apoderaron de él volviendo al agua.

-¿Tu otra vez? ¿Quién te ha dado derecho de estar aquí?
-Eh... Pues yo...- no sabía que responder, su cerebro parecía todavía intentar comprender la existencia de sirenas.
-¡Fuera de aquí! ¡Una terrestre indigna no puede estar en este lugar!

Es completamente indigna.

Esa palabra hizo que Bridgette saltara de su sitio.
-¿Disculpa?- su pie pisó fuerte.- ¿Quién te crees que eres? No tienes derecho a hablarme así. Y no hay un letrero que prohíba la entrada.
-¡Esta es mi cueva y te ordeno que te largues!
-¿Tu y cuantos más? ¡Bacalao!- Félix quiso estrangularla.
-Escúchame bien terrestre. No porque me hiciste el "favor" de liberarme de esa cosa que otro de tu especie puso, no significa que te vaya a dejar hacer tu voluntad.
-Pues no porque tengas cola voy a irme de aquí.- parecían dos niños pequeños pero ninguno iba a ceder, mucho menos cuando había mucho más implicado.- Si te preocupa que le diga a alguien de ti ni te molestes. Me tacharían de estar loca y no quiero más problemas en mi vida.- Félix arqueo una ceja y la miro fijamente a sus ojos. No mentía, o al menos así era al notar un atisbo de dolor en sus ojos. Pero aun así no podía dejarla quedar.
-Vete. Y no vuelvas aquí.- pensó que iba a refutar pero no lo hizo. Bridgette se encaminó hasta la salida. Bajó los hombros aliviado y se sentó nuevamente, un destello de luz le hizo abrir los ojos y vio a la humana con una caja extraña cerca de su rostro y le dedicó una amplia sonrisa.
-Debo admitir que eres muy fotogénico.
-¿Q-Que rayos hiciste?- le preguntó casi histérico.
-Te he tomado una foto. Y si no me dejas venir de vez en cuando, todos verán la imagen de un chico bonito haciendo cosplayer. Tendrás tantos admiradores.
Félix no entendía a que se refería con "cosplayer" pero se puso rojo de ira al saber que lo tenía en su mano...

Félix llegó a su querido refugio exhausto, quería estar solo pero bien sabía que no sería así. Esa humana se había apropiado de su escondite, su santuario de paz y tranquilidad que ya no era solo suyo. Quería descansar, pero al llegar, pudo ver a la terrestre desde debajo del agua sentada en una esquina. Se enfurruñó en el agua más se obligó a salir para irse a su lado de la cueva. ¿Cómo era posible que incluso hubieran dividido la cueva?
-Oh, hola. Te estaba esperando.- dijo Bridgette quitándose sus audífonos.

-¿Qué quieres?
-Tranquilo, te traje algo. ¡Ta-da!- le mostró un recipiente color rosa con tapa.
-Gracias, ya tenemos BA-SU-RA suficiente en el mar.- ella no se ofendió, al contrario, rio apenada por olvidarse quitar la tapa.

-Oh, lo siento. En realidad te traje lo que hay dentro.- Félix la miró dispuesto al irse, pero al quitar la tapa, un exquisito olor provocó que su boca se volviese de agua en un santiamén. Miró que había algo grande y redondo y con unas algas extrañas alrededor con pequeñas bolas rojas.
-¿Qué es eso?
-Esto es un quiche y ensalada. Como no sabía que te gustaría me traje una opción vegetariana.- Félix se acercó.
-¿Quiche?
-Sí, no sé si te guste, pero pensé que ya que uso tu cueva, podría darte algo a cambio. Y soy una excelente cocinera, sin presumir.
-Me serviría más que te deshicieras de esa cosa de imagen o foto.
-¿Quien dijo que no le hecho ya?- este la miró sorprendido.- Es en serio, lo juro. Así que adelante. Es todo tuyo.- pudo notar la clara cautela en él, hasta que tomó un trozo de quiche.
-¿Que tiene esta cosa?
-Bueno, tiene tocino, queso, nata...- mientras rememoraba los ingredientes, pero al darse la vuelta, este ya estaba devorando su segundo pedazo. Eso la hizo sonreír amplio.- ¿Está bueno?- él tragó todo lo que su boca había almacenado hasta inflarlas y luego se limpió a boca con la mano.

-No está mal… es muy bueno.- ella extendió su mano.

-Me llamo Bridgette.- el tritón hizo lo mismo.

-Félix.

-¡Anda! Que nombre más normal.- eso lo hizo enojar.

-¿Qué te esperabas?

-Nada, nada.- ella rio al ver una mancha de salsa blanca en su boca. Y él se relajó, dejándose llevar por esa melodiosa risa.

Poco a poco la hostilidad con que Félix la había tratado se había transformado en tolerancia, más que nada porque se lo había ganado por medio de los platillos que ella preparaba en el hotel como aprendiz de cocina. No hablaban mucho pero su compañía era agradable. Y llegado un momento, ya no había división alguna entre ellos…

Adrien nadó alrededor de su hermano que lo atrapo haciéndole cosquillas.
-¡Féliiiiiix! ¡Noooo!
-Necesitas ser más ágil, Adrien.
-Seré más rápido que tu un día. Ya verás.
-Bien, vamos, voy a enseñarte a cómo encontrar rayas y pulpos en la arena.- Adrien hizo un leve puchero.- ¿Qué pasa?
-¿Por qué papá no me enseña nunca nada? ¿No le gusto?
-¿Por qué dices eso?- Adrien hizo infló sus mejillas.
-Escuche a la mamá de Chloe decir que me parezco mucho a mamá y que por eso papá no me hace caso.- frunció el ceño molesto, esa mujer era una medusa que se le pegaba a su padre como una sanguijuela. No le caía bien, porque podía ver que buscaba un lugar que sólo su madre ocuparía.

-No es verdad, Adrien. Padre te ama mucho. Pero ser líder no es tarea sencilla y ha habido muchos problemas.
-Félix... ¿crees que algún día volveremos a ver a mamá?- Félix sintió una punzada en su pecho.
-Debemos confiar en que el mar nos la traerá de vuelta.- Adrien asintió, Félix no podía darle una respuesta satisfactoria pero esperaba que un poco de esperanza le ayudase.
-¡Felichoooo!- Claudia le abrazo por detrás.
-¡Claudia!
-Te tengo, mi Felichoo.- le dio un beso en la mejilla y este hizo una mueca de disgusto.
-¿Qué es lo que haces?- se zafó de su agarre y esta rio estridente.
-Oh, cariño. No deberías ser tan tímido. Mayormente cuando estamos destinados.
-Te he dicho hasta el cansancio que eso no va a pasar.
-¡Félix! ¡Sabes que los tritones y sirenas deben emparejarse!- chilló Claudia.
-Eso lo sé. Nos lo repiten mientras vamos creciendo porque si no...- Adrien intentó responder.
-Se les seca los...- Félix cubrió la boca de Adrien ante de que soltara una barbaridad.
-Como sea, deberías buscar más opciones. No puedes encapricharte conmigo.
-No eres un capricho. Eres el amor de mi vida.- se inclinó hacia él moviendo sus pestañas. Sin embargo, los ojos de Claudia no tenían esa chispa de amor que el veía en otros, que él vio en los ojos de sus padres, no, en esos ojos veía codicia y lujuria, no amor.
-Lo siento pero sigue siendo no. Vamos Adrien.
-¿Podemos traer a Claude? Sería más entretenido.
-Si no se monta en una raya ya veremos.- se alejaron de Claudia que cambio su expresión de enamorada a una de hastío. Notó a un par de sirenas ver a Félix y se dirigió a ellas altiva.
-Ni se les ocurra fijar sus ojos en mi Félix. O con gusto se los arrancare.- sus garras crecieron ante la amenaza y las sirenas huyeron asustadas. Claudia bufó y vio por donde Félix se había ido.- Ya verás, Félix, serás mío o de nadie...

-¡Sale!- exclamó Bridgette desde la cocina al dejar un plato de tostadas francesas.
-Otra orden de huevos.- le dijo Vincent Asa, su compañero de trabajo.
-Sale en un momento.
-¿Y puedes hacer algo para mí? No he desayunado nada.
-Claro, ¿te gustaría una fritada?
-Oh, mon ami. ¿Dónde has estado toda la vida?-Bridgette se rio, sin notar como Vivica les miró molesta. La joven dejó los platos en el lavabo con tal estruendo que los dos dejaron la charla.
-¿Por qué no dejan de parlotear y siguen trabajando? Es de tan mal gusto distraerse así.- Vincent se fue molesto y Bridgette siguió con la espátula trabajando.
-¿Cuál es tu problema, Viv? No estábamos haciendo nada malo.
-No sé de qué hablas. Tú siempre eres la que dice que debemos concentrarnos en el trabajo.
-Eso no impide que no nos tomemos tiempo para una pequeña charla.
-Es igualmente molesto.- Bridgette frunció el ceño y luego vio a Vivica a punto de salir por detrás.
-¿A dónde vas?
-Necesito un cigarrillo.
-¿Y las mesas?
-Tu nuevo admirador puede solo, como quiera no hay mucha gente.
-Mi... ¿Acaso te gusta Vincent? Es por eso que estas así.
-¡Claro que no! Pero va a ser fotógrafo profesional y podría hasta contratarlo a futuro.
-¿No te han llamado de la disquera?
-Ugh, ¿no te cansas de entrometerte en la vida de otros?- salió azotando la puerta y Vincent regresó a por la orden.
-Tu amiga es un caso.
-Está molesta porque no le han llamado. Eso es todo.- explicó pero él se veía molesto.
-No creo que sea por eso. La vi coquetear con un chico y este le dio calabazas preguntando por ti.
-¿Cómo?
-Ya ves. Tu amiga estaba que rechinaba los dientes.- Bridgette dejo ir un bufido.- Cuídate como quiera, ¿vale? Tu amiga se carga un humor de perros.
-Lo haré, Vincent.- dijo dándole el plato de fritada.

-Merci. Por cierto, las olas ya están tomando forma.
-Genial. Es bueno escuchar eso.- declaró con una radiante sonrisa esperando ansiosa su descanso...

Félix se acercó a la playa para ver a Bridgette, esta le había dicho que le prepararía un souffle o lo que fuera eso, pero dijo que era algo tan delicioso y esponjoso que era como comer una nube y quería comer una nube. Iba en dirección a la cueva pero algo a unos metros por delante brilló sobre la superficie. Se escondió tras una roca y sus ojos se abrieron enormes al ver a Bridgette jugar sobre las olas encima de una tabla color rosa con olas dibujadas de color azul. La joven usaba con un traje de baño de una pieza color azul cielo de orilla blanca, que dejaba al descubierto su estómago en un círculo, mostrando orgullosa su vientre plano. Llevaba el cabello trenzado y húmedo, pequeñas gotas caían de su cabello como perlas y se deslizaban por su cuerpo. Ella miró hacia el mar buscando otra ola con una radiante sonrisa, y Félix pensó que era la chica más hermosa que había visto en su vida… Detuvo sus pensamientos. ¿En que estaba pensando? Vale, Bridgette era guapa pero era terrestre y aunque se llevaran medianamente bien, no eran a lo que podía catalogar amigos y definitivamente no le atraía de forma física… seguro.
-Hola guapa, ¿eres de por aquí?- Bridgette no había notado que alguien más estaba en el mar con una tabla. El chico que se acercó era guapo y su tabla tenía el grabado de un de tiburón.
-No, pero eso se nota a leguas.
-Cierto, aunque te deslizas por las olas como una experta. Me llamo Theo.
-Bridgette.
-Enchantè. ¿Vienes de vacaciones?- Félix afiló su mirada mientras escuchaba su fútil charla. ¿De qué iba eso? ¿Y por qué Bridgette le sonreía? Gruñó a lo bajo.
-Despide a ese idiota y ve a la cueva a darme de comer esa nube.- pero el surfista estaba lejos de irse y ella de ahuyentarlo.

-Oye, ¿qué tal un reto, linda? Vamos a ver quien domina estas olas.
-¿Un reto? ¿Y qué hay de premio?
-Bueno, si te gano aceptas salir conmigo. Y si ganas, me puedes mandar de paseo si gustas.
-Muy bien. Pero si incluyes un helado para el ganador.
-Trato.
El tritón hizo una mueca, ¿en serio? ¿Iba a competir con ese humano? La sangre le hirvió de solo pensarlo, y no por celos, sino porque quería probar ese soufflé.
Los observó dar brazadas hacia las olas más adentro en el mar, estas se alzaban cada vez más altas pero no estaban interesados en esas. Bridgette sonrió al ver una ola que prometía ser la mejor y Theo al verla también se movió. Ambos bracearon y se pusieron en posición, pronto fueron alcanzados por la ola y la tomaron casi a la vez. Bridgette se movía con una maestría única, recordándole a Félix a los delfines jugando con las olas. De verdad, aunque lo negara, era hermosa en el agua. Pero algo pasó, el chico nuevo llegó por detrás de ella y Bridgette había sentido el rozar entre las tablas, intentó no golpearlo saliendo prácticamente de la ola. Félix se asustó y se sumergió rápidamente. No tardó en encontrarla, pero algo estaba mal, ella sujetaba su pierna con una expresión de dolor y fue que vio no muy lejos a unas pocas medusas alrededor. No lo pensó, con un movimiento de su cola empujó la marea alejando a las medusas y la tomó en brazos para llevarla a la cueva y tratarla con urgencia.

El suelo de la cueva era frio pero Bridgette se sentía tan bien que pegó su mejilla al suelo.
-Esto te va a doler pero será solo por un momento.- había sentido como metía su pierna al agua y luego como si abrieran su carne a la altura de la rodilla hasta bajar por su tobillo. Se quejó, pero no gritó, y luego sintió alivio acompañado de una fresca sensación mirando que su pierna estaba casi intacta a excepción de un rojo intenso que le abrazaba hasta la rodilla.
-¿Has hecho algo de sirenas?
-Digamos que sabemos qué hacer cuando una medusa nos ataca. Tuviste suerte, te tocó una pequeña.- ella se rio.
-Vaya, pues me alegro no haber pedido el extra grande.
-Podrías tener un poco de fiebre pero esta se desvanecerá en unas horas.
-Gracias, Félix.- se apoyó en sus codos y se inclinó para abrazarle.- Me alegro que hayas estado por allí.- Félix quedó tieso, y ella notó un leve brillo azulado y se separó para verlo.- Félix, estás...
-No es nada. Es algo temporal.- se apoyó en el suelo para impulsarse y sentarse a su lado.- Como quiera no podrás forzar mucho el pie. Alguien deberá estar al pendiente de ti.
-Sí, bueno. Dudo que mi amiga Viv se ofrezca a ello.
-¿Y tus padres?
-Muertos.- respondió con nostalgia.- Hace muchos años.- Félix abrió grande los ojos.
-¿Tienes familia?
-Sí, pero a ellos no les importo. En realidad vine a la playa para conseguir un trabajo y así ahorrar para vivir por mi cuenta.- ella miró el techo.- Puede sonar cruel pero para ellos soy una carga. Una chica indigna por mi raza mestiza.- Félix frunció el ceño.
-No lo entiendo. La familia siempre debería apoyarse entre sí.
-Seguro que tu familia es muy cariñosa.- este desvió la mirada.
-Así era... Mi madre desapareció hace años. Fue en una horrible tormenta... Lo último que supimos era que la última vez que se le vio estaba cerca de un barco. Por eso vago de vez en cuando por las playas... Mi padre desde entonces no volvió a ser el mismo.
-Yo... Lo siento mucho.
-No lo sientas, no quiero tu lastima Bridgette.
-No siento lastima por ti, Félix.- su mano se posó en su rostro y le hizo mirarla.- Siento empatía aunque nuestras perdidas sean de diferente forma. Estoy segura que debe de estar por ahí. Y ahora tienes a alguien que con gusto te ayudará a buscarla por tierra. Te lo prometo.- no dijo nada, se sintió tan agradecido con ella que no sabía que decir.
Sus miradas se encontraron, y Félix vio verdad en sus palabras. Pasó sus dedos en una suave caricia por su muñeca, sintiendo su pulso acelerado, y ella le miró hipnotizada. Fue un simple roce de sus labios, pero sintieron una corriente atravesarlos y se separaron de golpe con los ojos muy abiertos. Bridgette sintió sus mejillas arder.
-Eh... yo, bueno...- Félix no podía pronunciar palabra pero de nuevo apareció ese brillo extraño sobre él y Bridgette abrió grande la boca al entender lo que era.- ¡No puede ser! ¡Estas sonrojado!

Bridgette se reencontró con Theo después, este mostró algo de preocupación para luego decirle que pasaría por ella a las siete, el sujeto vio muerte y mucho dolor en los ojos de ella cuando estuvo a punto de partirle la tabla en la cabeza. Al llegar informó lo que le había pasado y el dueño le ordenó descansar el resto del día, después de todo, ella había cubierto varias veces a Vivica desde que llegaron y merecía un día de descanso. Fue a su cuarto, pero la paz no fue la que tanto deseaba al escuchar la puerta aporrearse.
-¿Por qué me ordenaron cubrirte?
-Me lastime surfeando Viv. Medusas si te interesa.
-Gracias por darme más trabajo. A veces eres un desastre.- soltó con acidez a Bridgette, pero esta vez no estaba de humor de aguantarla, había sido lo suficientemente paciente con ella hasta ahora.
-¿Cuál es tu problema?
-Tenía pensado salir con un chico, pero ahora gracias a ti no será posible.
-Sabes, me canse de tu actitud. Todo estaba bien antes de venir aquí pero tu humor empeora cada día.
-Demándame.
-Suficiente, voy a pedir que me cambien de cuarto.
-Claro, ahora soy la mala. Cuando fuiste tú quien me arrastro aquí en vez de quedarnos en Paris.
-¡Estuviste de acuerdo!
-¡Pues si no te hubiese escuchado no estaría aquí con toda esta panda de perdedores! ¡Ahora soy una de ellos! ¡Y por su culpa no me llamaron!- Bridgette abrió la boca, y todo resentimiento desapareció.
-¿No? Pero tu audición fue muy bien. ¿Qué ocurrió?
-No resultó, eso pasó. Llame pero al parecer no tuve lo suficiente para ser elegida, de acuerdo a sus palabras. Y de no haberte escuchado estaría en otras audiciones justo ahora.- Bridgette frunció el ceño.
-No es mi culpa que no hayas hecho más que una audición. Pero si no quieres seguir aquí recoge tus cosas y vete. Nadie te detiene más que tú misma.- Vivica la observo con la cara roja unos instantes y luego fue al baño para recoger sus cosas.
Bridgette la escuchó quejarse a lo bajo de todo, azotó la puerta del cuarto cuando se fue sin dedicarle una mirada, y Bridgette pudo respirar tranquila, ignorando las lágrimas de sus ojos por haber perdido a una amiga.

-¡Rayos! ¡Dejé olvidado el soufflé en el muelle!- exclamó sin saber que un tritón lo había encontrado y devorado dejando el plato limpio…

¿Cómo había pasado? No podían decirlo con exactitud, pero ese roce de labios había sido el comienzo de todo, primero intentaron ignorar lo ocurrido, sus charlas se volvieron mucho más profundas y personales anhelando en secreto los labios del otro hasta que no pudieron más, convirtiéndolos en adictos de sus besos. Antes de despedirse se besaban como si nunca se fuesen a volver a ver. Félix acariciaba su lengua con la suya, en un movimiento erótico y posesivo. Ella pegaba su pecho al fuerte de él y sus manos posaban en sus hombros mientras sentía las de él en su espalda y la curva de su cadera. Bridgette gimió a lo bajo cuando este mordió su labio inferior y luego volvía a profanar su boca. Se separaron cuando la necesidad de respirar fue necesaria y Bridgette se levantó acomodando un poco la coleta desarreglada.
-¿Nos vemos luego?
-Yo te avisaré Brid.
-Vale. Aun no sé cómo le haces para dejarme esas caracolas.
-Eso es un secreto.- sonrió colocando su índice en sus labios y ella rio.
-Nos vemos, amour.
Bridgette sentía que flotaba en una nube rosa. Por supuesto sabía que esa relación podía ser llamada antinatural, pero su corazón sentía que había encontrado a su otra mitad. Se entendían a la perfección a veces sin necesidad de palabras. Félix le había dicho que su clan estaría todo el verano hasta irse a aguas más cálidas. Y ella tomó la decisión de mudarse cerca de la playa. Ese pueblo le encantaba, era tranquilo, hermoso, y nunca se aburría. Tenía sus ahorros listos pero necesitaba encontrar el sitio ideal. Quizás debiera deprimirse de ver a Félix solamente en el verano pero le parecía hasta romántico y no podía esperar a esa historia de amor fantástica. Tarareando contenta de pensar en Félix.
-Disculpe, señorita.- se volvió para ver a una pareja de ancianos.- Se le ha caído su pañuelo.- le dijo el hombre con su pañuelo en mano.
-Muchas gracias. Ya ni se donde tengo la cabeza.
-¿Usted no es la jovencita que trabaja en el hotel Le Pearl?- pregunto la mujer.- He escuchado maravillas de sus platos.
-Claro. Soy yo. Aunque esta es mi última semana, pero pienso mudarme por los alrededores para poner una cafetería.
-¡Qué maravilla! Por cierto, me llamo Marianne y él es mi esposo Wang Fu.
-Un placer, me llamo Bridgette. Ups, debo irme. Visiten el hotel, el restaurante tiene entrada libre.- se despidió de la pareja que la vio partir deseándole suerte.

Bridgette al llegar a su habitación, sonrió al encontrar una concha en el alfeizar de su ventana, esa era una señal de Félix que habían adoptado como código. Una caracola significaba verse en una hora, una concha significaba verse entre tarde o noche. Ella sonrió al ver una caracola en su cama, y dentro de esta un collar de perlas que le encantó. Se imaginaba que usaba alguna de esas fascinantes habilidades de tritón para mandarle esos bellos presentes, sin saber que en realidad cierto kwami tenía que ver. El gato negro saltó de una azotea a otra hasta llegar al mar y tirarse un clavado, donde apenas y sus bigotes sintieron la temperatura del agua se transformó en pez.
-¿Y bien?- pregunto Félix.
-Listo, ya quedó. Pero no sabes cómo me siento utilizado cada vez que haces esto.
-No exageres. Qué bien se nota que aprovechas tus salidas a la superficie.- señaló la esquina del labio de Plagg donde se veía una mancha roja de algún aderezo.
-Bueno, debo aprovechar sus ventajas.- Félix sonrió de lado y comenzaron a nadar.- ¿Estás seguro que quieres unirte a una terrestre? No la tendrán fácil.
-Lo sé, pero escuché en el pasado que si un marino o un terrestre renunciaban a su procedencia, se les concedería su deseo si estaban sus almas unidas.- Plagg lo miro con grandes ojos.
-¿Cómo sabes eso?
-Lo escuché de mi madre hace años. Pero si no fuera así, mi alma ya está enlazada con la de esa mujer.
-Vale. Entonces, renunciarías al mar por ella.
-Lo haría, pero ¿sabes que es lo más irónico? Que ella es la que me dijo que renunciaría a todo por mí. Y lo dijo con tanta franqueza que sentí mi corazón a punto de estallar.
-Ugh, me cae que nunca pensé que fueses tan cursi. Pero si eso te hace feliz...
-Lo hace. Bridgette será mi pareja de vida, de eso no hay duda.- sonrió con su corazón lleno de amor y esperanza, un amor tan grande que no se creyó jamás sentir. Y tenía una sorpresa para ella esa noche.

Se había puesto su vestido favorito, uno de color amarillo con amplio cuello color blanco y con cierre detrás. Avanzó hacia la cueva y entró conociendo el camino de memoria aun ante la oscuridad. Al llegar al fondo, cubrió su boca con su mano ante lo que se presentaba sobre ella, un espectáculo de luces, una aurora boreal dentro de la cueva. No dejaba de ver aquellas luces celestiales cuando sintió pisar algo blando y al mirar abajo vio la palma extendida de su amado tritón que evitó que cayese al agua.
-Por poco.
-¡Félix!- se hincó para estar más cerca de él.- ¿Cómo has hecho esto?
-Cristales marinos.- señaló hacia algunas esquinas donde había un montón de cristales en el suelo.- Con la luz correcta dan este efecto.
-Es hermoso...- él sonrió al verla por completo embelesada.

Bridgette preparó todo y lee mostró que había llevado pequeños pasteles de trufa de chocolate y Félix estaba encantado con semejante delicia.
-¿Esta bueno?
-¡Delicioso, hmpf!- intentó no hablar con la boca llena.
-Me alegra. Por cierto, he hecho mis investigaciones estos días.- vio como él le ponía gran atención.- No he encontrado nada sobre una sirena en tierra.- dijo sacando de su bolso unos papeles con imágenes.- Encontré una feria donde al parecer exhibían una pero resulto ser una mujer con una cola tan falsa como el color de su cabello.

Desde ese día en que habían abierto sus corazones, Bridgette había investigado por la zona y más allá, sobre si existía alguna posibilidad de que alguien hubiese atrapado a su madre. Cuando le habló de todo lo que abarcó para su investigación fue imposible no caer rendido ante ella.
-Seguiré buscando. Aunque deba revisar cada rincón de los mares.- ella asintió con determinación y se sorprendió cuando este la besó repentinamente.
-¿Y eso?
-Por tu apoyo. Yo también deseo apoyarte como lo haces conmigo.
-Lo haces.- ella colocó sus brazos sobre sus hombros mirándolo con ternura.- Tu sola presencia es suficiente y sabes, he encontrado algunas casas para poder vivir aquí mismo en la playa.
-Bridgette...
-Félix, quiero estar contigo. No me importa si somos de distintos mundos. Yo te amo, Félix.
-Y yo a ti Bridgette. Y no me importa tampoco ser de distintas razas. Porque eres mi mundo, una parte de mí.

Sus labios se unieron en aquella danza que ya conocían del otro, siguiendo un ritmo dulce, pero que poco a poco se convertía en un baile candente que quemaba sus corazones. Se separaron unos momentos mirándose uno al otro y Félix deslizó sus dedos en la clavícula descubierta de Bridgette que ahogó un leve gemido.
-Bridgette, me gustaría...
-¿Si?
-Me gustaría poder estar contigo. ¿Me darías ese honor?- la cortesía en la invitación la hubiese hecho reír porque la hacía sentirse dos siglos atrás en el tiempo. Pero ante esa mirada oscura, anhelante por ella, se sintió sucumbir por él.
-Tienes más allá de mi permiso.
Tras un último asentimiento volvieron a besarse. Esta vez dejándose llevar no por el calor de sus cuerpos, sino por el de sus corazones.

El vestido cayó a sus pies desnudos cuando deslizó el cierre hacia abajo. Tenía puesto un sencillo sostén sin tirantes blanco que combinaba con la diminuta tela de encaje que cubría su sexo. Félix extendió su mano y ella la tomó hincándose a él y recostándose en sus brazos. El broche de delante de su sostén cedió fácilmente y ella puso sus manos sobre su cabeza, dándole completa libertad de hacer y deshacer a su antojo. Sus manos tomaron sus senos a la vez que se recostaba a mediación entre sus piernas. Al principio tanteando el terreno y después haciéndola estremecer. Sus dedos apresaron, acariciaron sus pezones ya erguidos, necesitados por atención, una atención recibida por su caliente boca. Gimió con fuerza, arqueando su espalda para darle más acceso a ella. Esa dulce succión y la punta de su lengua causaron estragos en ella. Félix se turnaba de uno a otro dándole pequeñas mordidas provocándola. El tiempo fue relativo, ella gimió ante lo que se venía y la estaba desquiciando, fue cuando él se separó de ella, contemplando la humedad instalada ahora entre sus piernas.
La prenda fue retirada con delicadeza y quedó maravillado por esa húmeda flor oculta para él. Sintió la boca seca, y apenas y le dio tiempo para recobrar aliento que ella chilló al tenerlo besándola entre sus piernas. Sus dedos la abrieron más para degustar de aquel elixir que salía de su intimidad, encontrando un tesoro en forma de una perla que la hizo retorcerse derramando pequeñas lágrimas que caían a los lados. Sujetó sus piernas para que no se cerrasen en torno a su cabeza, toda ella era una delicia, su sabor era adictivo y quería más. Su voz lo impulsó a seguir, introduciendo su lengua dentro de ese espacio sintiendo la cálida carne apresarlo. Ella comenzó a balbucear palabras incomprensibles antes de emitir un sonido agudo recompensando sus esfuerzos con un abundante y líquido.
Bridgette sentía su cuerpo entumecido y la cabeza ligera. Logró recuperar fuerzas para acercarse a él y darse cuenta que un gran miembro se alzaba en la cola del tritón. Ella bajó al agua, sujetándose de las orillas, abrió sus piernas recibiendo a Félix entre ellas. Él la sujetó de las nalgas y la besó ates de poco a poco comenzar a adentrarse en ella. Bridgette apretó la roca entre sus manos. Alzando su rostro hacia la aurora boreal sobre de ellos hasta que este se detuvo al sentir una fina capa de piel detener su intromisión. Félix retrocedió y de una estocada rompió para siempre esa barrera. Bridgette exclamó y lágrimas se deslizaron por su rostro. Félix esperó paciente, prodigando a su amada pequeños besos que la aliviaron un poco. El movimiento fue lento, muy lento, pero ambos sentían que acabarían en cualquier momento. Bridgette sentía que el terrible dolor se desvanecía y soltó la roca para sujetarse a su brillante tritón azulado que la recibió como una señal. Las embestidas aumentaron su ritmo, el agua a su alrededor comenzó a agitarse y los gemidos de Bridgette eran tan dulces que quiso llorar con ella por tan grande placer que sentía. Su interior lo apresó y succionó más a su interior. Se besaron, gimieron por el otro y se aferraron el uno al otro desesperados, sintiendo que si lo hacían sería como perder algo del otro. Bridgette ahogó un jadeo, podía sentirlo crecer, palpitante a punto de derramar su semilla.

-Félix… te amo, te amo tanto.

-Brid…

-Dame todo de ti, por favor. Quiero sentir todo de ti.

Fue como si hubiese invocado a una bestia en él, una profunda estocada y sintió de repente no sólo que su miembro se había crecido y endurecido en su interior exageradamente, sino que además, era como si se hubiese anclado a ella gracias a las protuberancias antes vistas a lo largo de su falo, y cada que entraba y salía sentía su interior a punto de estallar y como tocaba puntos indescriptibles. Félix apretó los dientes introduciendo en ella cada vez más rápido, fuerte hasta dejarla en cada estocada sin aire. Ella se aferró desesperada, sintiendo que su interior podía ser partido en dos y en un intento desesperado le besó rodeando sus piernas en torno a él y Félix la apresó de la cabeza y de su cadera. Gimieron en medio de ese beso y su interior se liberó para el llenarla con abundante maná del cual los dejó plenos, y satisfechos… al menos unos minutos después en que volvieron a amarse hasta el amanecer…

-¡Félix!- Adrien le abrazó y este le acarició la cabeza.- Adivina, papá se ha tomado el tiempo de enseñarme a usar mis garras.
-Eso es bueno.

-A tu padre casi le da un ataque cuando este cachorro casi lo rasguña.- dijo Plagg con una amplia sonrisa.
-¡Fue un accidente! Quería atacar un pez pero este fue cerca de la cara de papá.
-Tu viejo se puso pálido.- se burló Plagg y Félix sonrió a su hermano.

-Al menos ya pasas tiempo con padre, muy bien Adrien.
-¿Fue porque hablaste con él?- este asintió, ya que la charla que había tenido con su progenitor no había sido del todo grata.

-Adrien está creciendo. Como su padre, es tu obligación prestarle más atención.- casi quiso vomitar ante ese tono que sonó idéntico a su padre.
-Tú puedes ocuparte de él. Estoy...
-¿Ocupado? Eso no te detuvo antes conmigo.- su padre apretó los labios.
-La forma en la que eduque a tu hermano no es de tu incumbencia.
-Por supuesto que lo es. Es mi hermano. Te estás perdiendo sus mejores años. Y no los vas a recuperar... como quizás nunca recuperemos a mi madre.- su padre adoptó una pose rígida, pero Félix contraatacó antes de que le diese por replicar.- ¿Sabes que ha escuchado que lo evitas porque se parece a madre?
-¿De dónde ha salido semejante estupidez?
-Díselo a cierta sirena rubia que apenas y se despega de ti.
-Audrey...
-Y te voy a decir una cosa. Adrien siente tu rechazo muy hondo y él también sufre por no tener a mamá. Así que si no vas a hacerte cargo de él dime desde ahora, para convertirme en su guía y tú no tengas que tratarlo más.- Gabriel miró a su hijo mayor que aguardó la respuesta, fue un duelo de miradas épicas hasta que al fin pudo ver vulnerabilidad en esos usualmente fríos ojos azules.
-Hablaré con Adrien. Tienes razón.- Félix asintió.- Hijo... gracias por hacerme ver mis errores. Pero no te acostumbres.- Félix sonrió de lado y vio a su padre dirigirse a Adrien que con Claude estaban cazando su comida. Su padre les dio muy buenos consejos que dibujaron una enorme sonrisa en Adrien.

Adrien seguía contándole todo lo que su padre había hecho con él hasta que borró su sonrisa y se apartó de su hermano que reaccionó demasiado tarde al abrazo de Claudia.
-¡Felichoo!
-¡Me voy!- Adrien nadó veloz lejos de la pareja.
-Pequeño traidor.- murmuró el mayor intentando zafarse de Claudia y Plagg se rio contemplando el espectáculo.
-¿Qué quieres Claudia?
-Felichoo, como ya sabes estamos en una época importante en nuestras vidas. Y es por eso que he decidido concederte el honor de ser mi pareja.
-No me interesa.- respondió seco.
-Pffft, por favor. No seas bobo Félix, ¿quién no querría estar con la sirena más sexy de los mares?
-Pues no veo ninguna fila. Así que olvídalo. No estoy interesado.- Claudia comenzó a crisparse.
-No estas interesado, ¡JA! Menuda ridiculez. ¿Y se puede saber la razón de tan estúpida respuesta?
-Porque te he dicho que no me interesas en ese aspecto.

-¡Esa no es razón suficiente!- pegó su voluptuoso pecho al de él, hablando a lo bajo.- ¿Es que no sientes algo estando así? ¿No te provoco sensaciones?- Félix frunció el ceño.
-Nada mas escalofríos, y de los malos.- la aparto nuevamente.- Si me disculpas, quedan muchas cosas que hacer por hoy.- se retiró dejándola rechinando los dientes. Y Plagg le dio alcance a su protegido.

-Estoy seguro que va a fulminarte con sus ojos.
-Más vale que entienda al fin que nunca tendremos ese tipo de relación.
-Menos cuando tú ya tienes a tu otra mitad.- el rubio sonrió levemente.- Pero te sugiero que no le quites los ojos de encima. A veces una mujer despechada puede ser más peligrosa de lo que crees.
-Claudia no es un peligro.
-Te lo digo por experiencia. Cuídate, chico.- pero este sonrió arrogante, pensando en el próximo encuentro con su amada Bridgette...

Bridgette había terminado su turno con éxito. Los del hotel le habían dejado quedarse hasta que encontrara una casa para vivir mientras el cocinero nuevo llegaba. Como hacía siempre, fue a la ventana donde encontró una caracola. Ella sonrió sabiendo que Félix la estaría esperando. Se arregló con una falda blanca y una blusa de mangas acampanadas color mandarina pero al salir del hotel se llevó una gran sorpresa.
-¿Viv?
-Hey, Brid. ¿Qué hay?
Bridgette le estudió con detenimiento, se veía más delgada y tenía sombras profundas bajo los ojos que un corrector normal no podría esconder.
-¿Qué quieres Vivica?
-¿Es que no puedo pasar a ver a una amiga?
-Te recuerdo que tú misma dijiste que ya no somos amigas.
-¡Pffft! No deberías tomarte lo que digo tan en serio.
-No me digas.
-Mira, quería saludarte y quizás pasar el rato. Además quería pedirte un favor.- la cara de Bridgette fue de total hastío.- Hey, no pongas esa cara.
-Lo siento, pero se me va a hacer y no tengo tiempo para ti.
-Necesito dinero, Brid. He encontrado un buen productor y este me ha prometido sacar mi disco si le daba el primer anticipo.
-Y apuesto que no es barato.
-Unos 50,000 euros.
-¡¿Qué?! ¡Ni loca pienso darte eso!
-¡Juro que te los pagare! Cuando sea famosa, eso será simple calderilla.
-N-O, ¡No! Ese dinero lo he ahorrado para comprar una casa.
-¿Casa? Espera, ¿piensas vivir aquí?
-Es un buen lugar para vivir.
-No me lo creo, ¡qué horror! No entiendo porque querrías vivir en el lugar más aburrido del mundo.
-Porque me gusta. Y no voy a darte más explicaciones.
-¡Hey! ¡En serio necesito el dinero! Míralo como una inversión. Además es el mismísimo Bob Roth quien me ha dado esta oportunidad. ¡El representante de XY!

-Ni loca.

-Espera… ¿Qué ocurre aquí?

-¿Qué quieres decir?
-Hay algo más... Vas muy arreglada y... No lo creo, ¡conociste a alguien!
-¿Y?- Vivica se rio en una estridente carcajada.
-No lo puedo creer. La siempre enamoradiza Bridgette, ya quiero ver cuánto tardara en darte la patada.
-¿Disculpa?
-Si, como olvidar a tus anteriores intereses. En serio puedes ser tan cargante que terminan hartos de ti. Seguro este no será la excepción.- Bridgette apretó los puños molesta, porque, odiaba admitirlo, tenía razón. En el pasado muchos chicos se sentían asfixiados por su forma de ser tan entusiasta y eso había terminado por alejar a esos chicos. La risa de Vivica le hirvió la sangre. Así que se cruzó de brazos plantándose bien en su lugar dándole donde más le dolía.
-Eso fue en el pasado. Al menos YO si he madurado, no como tu Vivica. Que simplemente vas por la vida creyendo que tu talento solo te hará una estrella. El mundo real es más duro que eso y sinceramente no vas a llegar a ninguna parte.- la morena se calló y sin decir más, se dio la vuelta y se alejó de Vivica, pero con una leve duda. ¿Y si Félix se cansaba de ella? ¿Y si al final su amor no perduraba por ser de mundos diferentes? La zozobra comenzó a inundar su corazón, sin imaginar que esta se disiparía por completo gracias a su amado tritón.

Félix se movió nervioso en el fondo de la laguna. No sabía cómo iba a decirle aquello. Podía sentir su corazón latir como loco y había memorizado lo que iba a decir como una docena de veces y...
-¿Félix?- se paralizó al escuchar su voz encima de él. Ella se inclinó y Félix emergió solo de la mitad de su rostro.- ¿He llegado tarde?- Félix se asomó por completo.
-No. Pero creo que has llegado demasiado temprano.- gruñó.
-¿Y eso es malo?
-¡No! Yo... Bridgette, te he llamado porque... porque...- su mente se había quedado en blanco, se había olvidado por completo de su discurso.- Espera un poco.- volvió a sumergirse y Bridgette no estuvo segura que decía abajo pero definitivamente estaba gritando y no era normal que se jalara los cabellos. Volvió a emerger mirándola fijamente y toma su mano.
-Bridgette, hay algo que debo decirte.

-¿V-Vas a terminar conmigo?- preguntó casi llorando.

-¿Qué? ¡No! ¡No estoy tan loco!- tomó aire ante de hablar.- No sé qué nos depara el futuro ni mucho menos que tan duro sean nuestros caminos. Pero sea como sea te quiero en mi vida. Por eso, Bridgette... ¿quieres ser mi otra mitad?- las mejillas de Bridgette se colorearon.
-F-Félix... Eso significa que tu...
-Te amo. Y quiero que seas mi otra mitad.
Ella sintió su corazón latir con fuerza. Cada pequeña duda que hubiese existido desapareció con esas palabras, y lágrimas cayeron de sus ojos.
-Si... Oh, Félix, ¡SÍ!- se lanzó a sus brazos siendo recibida con un beso.- Te amo mi tritón.
-Mi dulce perla del mar.- volvieron a sellar su declaración con un beso, entrelazando sus manos y entre estas, un suave brillo azul salió de estas, revelando un exquisito collar como símbolo de su unión...

Dentro del agua podía sentirlo besar su cuello y acariciar sin vergüenza alguna su cuerpo desnudo. Ella abrió la boca y hubiese gemido de no ser porque no estaba entre las ventajas de estar bajo el agua. El entraba tan profundo dentro de su ser, cada embestida era una dulce tortura que los llevaba directo al cielo. Las embestidas mantenían un constante ritmo y Félix aprisionó sus redondos senos entre sus manos al tiempo que la besaba, aumentando el movimiento dejándola por completo delirante ante ese movimiento como si fuese una perforadora, se aferró a su amado y brillante tritón que la hacía enloquecer, a punto de derramar su semilla en su interior. Ella cortó el beso para poder ver sus ojos oscurecidos por el placer, pero llenos de tanto amor y ternura que supo que lo amaba más que a nadie. Ella llego al orgasmo primero, apretándolo y succionando todo de el en su interior que no pudo más, alcanzando con ella las estrellas. Félix estuvo con ella toda la noche, y al amanecer abandono la cueva apenas y pudo caminar, besó a Félix en la playa después de despedirse, dejando detrás su dulce refugio y el grabado en roca que hizo Félix en honor a su unión y amor con el mensaje: ˈPor siempre Bridgette y Félix, nuestro amor será eternoˈ...

Se recomienda a los lugareños buscar refugio en los centros comunitarios ya marcados. Se estima que la tormenta toque puerto dentro de una hora. Recuerden llevar solo lo esencial.

Bridgette apago la radio y cogió una mochila lista para irse. No había pensado que esa tarde una tormenta azotaría el lugar entero. Al parecer muchos ya estaban enterados y desde ayer y habían hecho los preparativos necesarios. Vincent se asomó a su cuarto.
-Brid, la camioneta ya se va. Nos llevara al refugio a unos kilómetros de aquí.
-Voy. No me creo que hasta nosotros debamos evacuar, no estamos precisamente cerca del mar.
-El dueño me conto que hace años el techo se desprendió. Es mejor prevenir que lamentar.
-Ufff, ni me lo digas.
-Siento mucho lo de tu dinero Brid.
-Ya no importa, Vincent.
Pero si importaba. Cuando regresó encontró su cuarto patas arriba. Inspecciono todo y vio que todos sus ahorros junto con lo que había ganado habían desaparecido. Vincent le dijo que otro compañero había visto a Vivica y que esta le había dicho que regresó por algunas cosas que olvidó y que supuestamente ella "guardaba" hasta su regreso. Ni siquiera había tenido tiempo para hacer la denuncia cuando les alertaron del huracán que esperaban se desviara al norte pero no fue así. Ya arreglaría cuentas con ella.
Un sonido la distrajo, un golpe a la ventana. Al abrirla vio a una gaviota volar lejos y para su sorpresa una caracola puesta en el alfeizar.
-¿Félix?- no entendía porque la estaba llamando tan pronto, pero confiaba en que sería algo urgente si necesitaba verla tras su encuentro.- Vincent, debo ir a una parte primero. Váyanse sin mí, yo tomare el siguiente transporte hacia los refugios.
-¿Estás loca? ¡Mira el cielo! Ese color oscuro presagia desastre.
-Lo sé, pero es igual de urgente.- salió en dirección a la playa, esperando llegar donde Félix debiera estar esperándola cerca de la cueva...

El sonido de los truenos la inquietó, se veían las nubes oscuras casi sobre ella y siendo iluminadas de vez en cuando. La cueva estaba inundada así que esperó en la playa cerca del muelle. El agua antes azul y tranquila ahora estaba oscurecida y sus olas golpeaban el muelle inmisericorde a dejarlo en pie. Ella caminó sobre este sintiendo el agua colarse por sus zapatillas y agradeciendo haberse puesto un pantalón de chándal en vez de una falda por el viento que la golpeaba.
-¡Félix!- nada, las olas se elevaban cerca de ella.- ¡Félix!
Por debajo de la camiseta que llevaba tocó su collar, sintiendo miedo de que algo le hubiese pasado a su amor. Fue entonces que lo escuchó. Un rugido ronco y poderoso. Creyó que era el mar pero este tenía un sonido gutural, a la vez estridente y ensordecedor con tal fuerza que sus oídos lo resintieron. Distinguiendo una voz acompañado del viento del mar.

¡MALDITA FUESE QUIEN EN TIERRA SE UNE AL MAR! ¡ESTE LO VOMITARA Y LO MUTILARA HASTA LA MUERTE!

Una ola la golpeo y cayó al suelo. El agua no había entrado a su nariz ni boca por suerte, pero apenas se puso de pie otra ola la golpeó casi volviéndola a tirar. Logró levantarse y vio una ola enorme acercarse a ella, un relámpago lo iluminó por unos segundos, pero ella vio la figura clara de una cola y una borrosa figura en el agua. Esta vez el impacto fue brutal. Su cuerpo se azotó contra el muelle. Su cabeza dolía por el rebote pero no comparaba con el dolor de su pecho. Al llevar su mano a su pecho se llenó por completo de sangre. Miro abajo y distinguió algo puntiagudo sobresaltar en medio de su pecho, era una pieza de cristal puntiaguda y larga. Y el dolor se multiplico al sentir como se introducía por si solo mas en ella. Su grito llenó las playas, pero no había nadie que le escuchase entre la tormenta, vomitó sangre mientras se arrastraba lejos del muelle, y tras creer escuchar un grito lejano, perdió la consciencia sintiendo la vida escapar de ella...

Bridgette despertó sintiendo su cuerpo adolorido. Le costaba respirar, y por un momento creyó estar en un hospital de no ser por la tortuga que se asomó por una esquina y las sabanas de colores sobre ella.
-¿Donde...?

-¡Maestro! ¡Ha despertado!- no supo de donde vino la voz, pero de la puerta arribo una pareja de ancianos que tardo en reconocer.
-¿Dónde estoy?
-Estas bien, querida.- habló Marianne.- Estas en nuestra casa. Mi esposo y Wayzz te encontraron en la playa. Por poco y no la cuentas.
-¿Q-Que pasó?- el señor Fu se acercó a ella.
-Alguien te atacó. Pero me temo que fue con algo muy peligroso.- dejó cerca de ella un pequeño frasco donde relucía una punta cristalina color azul oscuro del tamaño de medio palillo de dientes.- Esto es todo lo que pude sacar. No pude extraerlo por completo.
-¿De qué habla? ¿Que eso?
-¿Recuerdas algo de ayer?- pregunto Marianne con dulzura y Bridgette intento recordar algo hasta que el recuerdo de esa ola y el dolor vino a su mente. Ella llevo su mano a su pecho pero tenía una cicatriz muy pequeña en este.
-¿Q-Que es esto? ¿Cómo paso?
-Alguien del mar te apuñalo con esto.- dijo el anciano que se sentó a su lado.- Esta clase de cristales son usados para tortura y maldición por los hijos del mar. Tú conoces a un hijo del mar. Lo supe cuando te vi y ese collar demuestra que este te hizo su pareja.- Bridgette apretó la joya en su mano.
-No entiendo... ¿Cómo sabe usted de eso?- el anciano le sonrió.
-Esa es una larga historia. Pero debo contarla antes de seguir con la tuya y entiendas...

Todo mundo se quedó impactado ante ese relato y Bridgette miro a Félix con claro resentimiento.
-Así fue como conocí al sabio. Un hombre, antes un tritón, que se enamoró de una humana y que decidió unirse a ella en tierra. Pero esa no fue mi suerte.- soltó con acidez.- Fui casi asesinada ese día de no ser porque el maestro estaba cerca de la playa. Pero quedé maldecida, al no poder estar cerca del mar porque si no este me lastimaría.- ella apretó los puños ignorando el dolor de sus heridas.- Me quede cuando supe que estaba embarazada. Pero mantuve a mis hijos alejados lo más posible para que no les hicieras lo mismo que a mí. Porque fue por eso que lo hiciste, ¿no? Te arrepentiste de unirte a una terrestre e intentaste matarme para recuperar la mitad de tu alma. ¡Fue así como paso!
-¡Mientes!- rugió Félix casi fuera de sí, siendo sujetado por Adrien y Claude.- ¡Tú fuiste la que casi me mata ese día! Y quiero que todos aquí escuchen cómo es que casi me asesinas.

Sangre... Había sentido su sangre en el mar. Había estado dormido por tan maravillosa noche, pero se despertó con todos los sentidos en alerta.
-Brid...- Plagg que estaba dormido a su lado se despertó.
-¿Qué pasa, chi...?-no le respondió, nadó veloz por el agua ignorando que había hecho girar a Plagg tres veces sobre él.

Sintió su corazón oprimirse, cada fibra de su ser estaba en gritando que algo estaba terriblemente mal. Y al asomarse por la playa la lluvia había comenzado a golpear con fuerza su rostro, la buscó por toda la playa, intentando encontrar algún indicio de ella, y fue que la vio tendida en la arena boca abajo.
-¡Bridgette!- se acercó gracias a que la marea le llevo cerca de ella.- Mon cœur, responde, por favor.
-F-Félix...
-Soy yo. Bridgette que...-ella sujeto su brazo.
-Félix, por favor... Necesito...
-¿Qué? ¿Que necesitas?
-Yo... necesito ¡TU VIDA!- vio como Bridgette sostenía a lo alto una daga herrumbrosa, la marea llego a él para salvarlo pero el golpe del arma fue a su costado liberándose de una muerte segura.- ¡Vuelve aquí tritón! ¡Y entrégame tu cola! ¡Porque solo por eso estuve contigo! ¡Maldito iluso! ¡Cómo si de verdad sintiera algo por un monstruo como tú!- rio esta desquiciada, y Félix la miró entre las olas aun tendida en la arena con el cuchillo.

Nadó alejándose del lugar, no pudiendo creer aquella broma cruel del destino. No podía ser, pero escuchaba su voz, burlándose, retándolo a volver para hacerse de su cola y así volverse rica con ella. Su voz se volvió un eco lejano por el agua hasta que divisó a su salvador.

-¡Félix!- nadó Plagg hacia él y este perdió la consciencia…

Si las miradas matasen, Félix ya hubiese asesinado a Bridgette incontable veces. Adrien aflojó su agarre conmocionado ante lo que escuchaba.
-¿Es eso cierto?

-De no ser por Plagg hubiese muerto ese día. Pero te escuchaba decir desde el agua que decías que era imposible que te hubieses enamorado de mí.
-¡Eso es mentira!
-¡Tú eres quién miente! Los de tu raza son veneno para los de la nuestra y espero un día estar presente para cuando tu vida regrese a su fin.- dichas esas duras palabras se fue.
Adrien miro a Marinette que entendió sin palabras su deseo y este fue tras su hermano en compañía de Claude. Los dos kwamis saltaron al agua convirtiéndose en peces, dejando a las chicas y al maestro con una llorosa Bridgette que negaba con la cabeza.
-Miente... El miente...
Marinette frotó su espalda para reconfortarla y le sonrió.
-Vamos, que tus hijos te deben de estar esperando.- ella asintió y caminó fuera de la cueva, mientras las chicas se miraban con cierta duda.
-Algo aquí no me gusta.- susurró Juliet a su amiga.
-Tienes razón. Aquí hay algo que huele a podrido.- asevero mirando al maestro guiar a Bridgette fuera donde apenas vio a sus hijos en la playa, se fundió en un cálido abrazo con ellos.

Y…. espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, me disculpo por cualquier falta de ortografía, en serio. Y bueno, de aquí en adelante las cosas se vuelven más intensas, así que sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!