Hola a todos! He aquí traigo un nuevo capítulo de esta historia de sirenas, la verdad es que cada vez se revelarán más cosas y si se preguntan faltan varios akumas por aparecer. Pero bueno, agradezco de todo corazón a quienes me siguen y cada review, favorito y follow me saca una sonrisa, y en caso de que Fan Neurtex esté atenta a esta historia también… chica, no me aparece tu correo. Pero en fin, sin más qué decir…. COMENZAMOS!

….

Capítulo 20.
Mientras haya amor.

Podía sentir la tensión en sus hijos. Ni Félix ni Adrien se dirigían la mirada, al contrario, estaban dispuestos a ignorarse el uno al otro y no estaba dispuesto aguantar semejante actitud.
-¿Puedo saber qué demonios es lo que ocurre con ustedes?
-Nada.- contesto Adrien de mala gana.- ¿Que podría pasar? No nos guardamos ningún secreto.
-Ni nos apuñalamos por la espalda con el enemigo.- sonrió de lado Félix. Su padre frunció el ceño y dirigió su atención a Plagg.
-¿Algo que decir?
-¿Qué? Están en sus días.- una vena saltó de la frente del mayor. Estaba a punto de gritarle a sus hijos pero la chillona voz de Audrey lo interrumpió
-Oh, Gabrielitoooo~- este movió el cuello en un movimiento mecánico.
-¿Que se te ofrece Audrey?
-Veras, Gabriel. Necesito tu ayuda con respecto a ciertas dudas y... ¿Podríamos hablar en privado?
-Está bien.- pero antes de siquiera irse se dirigió a sus hijos fulminándolos en el acto.- Espero que cuando volvamos a reunirnos puedan comportase como los buenos hermanos que son. ¿Quedo claro?- estos no respondieron, pero asintieron a su padre que se alejó con Audrey.
-Ufff, educar a dos hijos solos es una cruz. Entiendo lo que eso.
-Audrey.- le llamo en advertencia no estando de humor.- ¿Que deseabas decirme?
-Pues bueno, he escuchado algo sobre los akumas que te puede interesar.- sonrió captado la atención de Gabriel y se alejaron del lugar pata tener privacidad.

Ninguno de los dos hermanos se movió, pero era obvio que no tardarían demasiado en explotar.
-/ ¡¿Cómo pudiste?!/- exclamaron al mismo tiempo.
-¿Cómo pudiste hacerme esto, Adrien?
-¿Disculpa? Pero no creo que alguien se hubiese quedado de brazos cruzados después de saber que entre tú y tu compinche secuestraron a dos niños.- Plagg se indignó.
-¡Hey! Que uno vino por voluntad propia.- Félix le dio un zape para que callara.
-¿Y qué tienes con esa humana? No creas que no me di cuenta de cómo la mirabas.
-No vayas por ahí, Félix, porque para que tuvieras dos niños es que no solo la tomaste de la mano.
-¡Esas son cosas que a ti no te competen!
-¡Ya no soy un crio así que si lo hace!- los dos parecían a punto de convertirse para pelear pero Plagg intervino.
-¡Tieeeeeempo fuera! No pueden agarrarse a golpes aquí. Y menos cuando su padre ya los tiene en la mira.- los dos lo reconsideraron y se dieron un respiro.
-No me lo puedo creer aun.- musito Adrien.- Tú te enamoraste de una humana.
-¿Y qué me ha dado eso? Nada más una vida de soledad y amargura. Escucha Adrien, no cometas mí mismo error. Los humanos no son de fiar.
-Te equivocas. Y estoy seguro que te equivocas también con lo de tu terrestre. Si no, ¿por qué el Sabio estaba con ella?
-Es difícil confiar en la palabra de alguien que abandonó a su pueblo.
-Por amor al mar, Félix. Debes ver más allá de lo que hay en tu nariz, entiendo lo que es el amor y lo entiendo a grandes rasgos.- Félix gruñó a lo bajo.
-No deberías... No puedes. Te lo prohíbo.
-Lo hare y no puedes prohibirlo. ¿O quieres que papá sepa que es abuelo desde hace cinco años?- le dedicó una sonrisa zalamera y pudo ver que su hermano estaba desarrollando un tic en su boca.
-Eres un maldito tritón manipulador.
-Se le llama chantaje, Félix. Vive con ello...

La antigua máquina de coser que le habían prestado servía de maravilla. Necesitaba distraerse y que mejor que trabajar. La puerta se abrió, Juliet entró y se dejó caer en la cama.

-Voy a matar a Nino. Se le ha soltado frente a mi abuela que me vio salir en la noche cuando Claude me enseñaba a nadar.
-Oh, no.
-Lo sé. Mi castigo ha aumentado tres días.- hundió la cara en la almohada.- Pensé que al fin mañana seria el último.- Marinette se acercó a su amiga dándole unas palmaditas.
-Tranquila, tres días se pasan rápido y... Juliet, ¡todavía tienes la peineta!- la joven se giró y tocó su coleta verificando que era cierto y miró a Marinette.
-¡Y tú los aretes!- Marinette se dio cuenta de semejante descuido.
-Deberíamos quitárnoslos, no vaya a ser que sin querer olvidemos que los traemos y entremos al mar.
-Seria todo un chasco.- las dos se quitaron las joyas y las pusieron sobre la cómoda junto a la cama.
-Las devolveremos mañana.
-Querrás decir que tú lo harás, mi abuela me tendrá vigilada como un halcón a su presa.
-Cierto.- se rio con gracia.- Ven, muero de hambre y te platicaré de mi nuevo proyecto.
Dejaron la puerta abierta y ciertas mascotas se asomaron inspeccionando el cuarto. Tikki subió con facilidad hasta la cómoda y confundida por la nueva adquisición de su ama, comenzó a oler los aretes rozándolos con su nariz. Un toque directo fue lo que hizo que una corriente eléctrica le tocara y la hizo gritar tirando la peineta, y Breezy al olisquearlo, lo golpeó con su patita y otra corriente la hizo chillar del susto y correr alrededor. Tras calmarse y frotarse sus narices, las dos mascotas se miraron fijo, y con una cara cercana al espanto.
-¡Ta-da!- presentó Marinette varias telas con lentejuelas.- ¡Colas de sirena!- Alya revisó una.
-Vaya, Marinette. ¿Cuándo te pusiste con esto?
-Muchos hacen cosa para llamar la atención en el festival así que pensé, estamos junto al mar, ¿por qué no traer sirenas a la playa?
-¡Wow! Suena genial. ¡Y son bicolores!
-Por supuesto. He pensado que a ti te quedaría un naranja y dorado sin duda.
-¡Genial! ¿Y vas a hacerle una a tu novio?
-No creo que necesite una. ¿Y qué tal tu Juliet?
-Me lo pensaré. Ojala para ese entonces no se me agreguen más días de castigo.- gruñó mirando hacia la sala donde Nino sintió un escalofrío antes de escapar. Marinette sintió pena por su amigo.
-Te haré una también. Seguro a Claude le hace ilusión verte así.
-Espera un momento.- interrumpió Alya.- ¿Claude? ¡No me lo creo! ¿También estas pescando chico, Juliet?- Marinette aguantó la risa ante tal acertada aseveración y Juliet rodó los ojos.
-Es un amigo del novio de Marinette. Y no, no estoy pescando a nadie. Ni siquiera me gusta.- Alya se enderezó.
-¿Cómo es eso que ya conoces a Adrien? Marinette...- la chica de coletas sintió el peligro mientras veía a la amiga que la vendió huir de la escena.
-Eh... bueno, es algo gracioso…

-Te escucho.
Juliet fue al cuarto de lavado para poder sacar la ropa y doblarla. Esperaba poder terminar pronto su castigo, estaba cansada de hacer la mayoría de los deberes. Sin embargo, no pudo evitar pensar en Claude, en la forma en que la defendió, y en ese beso... sacudió su cabeza hasta que le dolió.

-Menuda tontería. – se prometió no pensar en eso, porque ese beso fue para respirar bajo el agua y nada más. No fue especial...

Gabriel miró a Audrey como si se hubiese vuelto loca, y fue lo más cortes que la situación le hubiese permitido.
-No.- la palabra fue dura y tajante.
-¿Disculpa? Creo que no he entiendo que quieres decir con NO, Gabriel.
-Audrey, nos hemos apoyado mutuamente durante años debido a que compartimos perdidas similares. Pero no por ello voy a iniciar algo contigo.
-Estas siendo ridículo. Mírate, Gabriel. Necesitas apoyo y que mejor que el de una reina a tu lado para ayudarte.
-Yo no necesito una reina para gobernar. Y esa es una de las razones por las cuales tu y yo no vamos a estar juntos.- su expresión era pétrea y fría.- Conozco tus ideales, ¿acaso crees que no lo he notado? Si no es por tu lado, intentas juntar a nuestros hijos. Pero a ti te interesa gobernar, el poder de liderar sobre los océanos, no ser una compañera. Y si me disculpas, puesto que tu supuesta información de los akumas no existe, te dejo.
-¡P-Pero te equivocas!- exclamó.- Tal vez lo de mis hijas sea por miedo infundido por culpa de Claudia de que se quede seca y sin posibilidad de darme nietos. Pero no puedes decir lo que siento por ti no es amor.

-¿Amor?- apenas y volvió su cabeza para verla.- Quizás en otra época pudiera haberte creído. Pero si soy sincero, solo es cuestión de ver tu actitud y la forma en la que educaste a tus hijas que me doy cuenta cuanto amor tienes, y este es tan minúsculo como un grano de arena. Y mi corazón sólo pertenece a una sirena.

-Una que ya está muerta seguro.

-No me importa. Tú nunca podrás ocupar el lugar de ella.- Audrey deformó su cara por la rabia.
-Esto no se quedara así, Gabriel. ¡Te arrepentirás por semejante afrenta!
-Lo dudo. Y si me perdonas, no puedo a perder más tiempo contigo.
Gabriel se marchó dejando encolerizada a la sirena que sin saberlo, estaba haciendo sus propios planes.
-Mi señora.- se escuchó la voz de Nooroo, el pulpo dejó de estar mimetizado entre los corales siendo mudo testigo del rechazo hacia su ama.- Me han informado los akumas que perciben la magia en la superficie, pero aun no localizan el lugar exacto.
-¿Esta en la superficie? ¿Con los humanos? ¿Y cuánto tiempo tardaran?
-No estoy seguro pero... al parecer un akuma tiene un blanco fijo.
-Bien. Que se dé prisa para así obtener mi libro y hacer pagar a Gabriel por su desprecio.
Nooroo volvió a mimetizarse, deseando que como la última vez alguien pudiese detener al akuma...

Esa noche, Bridgette arropó a sus niños y estos aceptaron gustosos sus besos.
-Ya es hora de dormir mis pequeños valientes. Estoy tan orgullosa de ustedes.
-¿Te sientes mejor, mami?- pregunto Max.

-¿Tu alergia ya no te molesta?- preguntó Alex, ella tuvo que decirles que había sido su alergia al mar y no Félix quien le lastimó, aunque no sabía por qué había mentido a su favor.
-Mucho mejor, mis pequeños. Y estoy muy feliz de que estén a salvo.- los gemelos se miraron entre si y Alex inicio la conversación.
-Mami, ¿por qué no nos contaste de papá?
-Bueno, pasaron muchas cosas con su padre. Cosas no muy agradables. Pero no hablemos de eso ya.
-¿Y vamos a seguir viendo a papá?- la joven abrió grande los ojos.
-¿Quieren verlo?
-/Si/- respondieron a la vez.
-Queremos saber que se siente tener un papá.
-Y es divertido tener cola de pescado.
-¿Podemos volver al mar pronto?
-/ ¿Siiiii?/
-Eh... Voy a hablarlo con su padre. Por ahora ya deben dormir.- casi corrió a la puerta.- Buenas noches, mis ángeles.
-/Buenas noches/
Cerro la puerta y fue a su habitación, se sentó en la cama tocando ese collar que representaba tanto. Quiso llorar, temiendo que si los dejaba con Félix nunca se los devolvería, pero quizás un nuevo encuentro le ayudara a cerrar al fin ese amargo capítulo de su vida...

El día en el refugio comenzó de forma normal. Algunos iban y venían de un lado a otro debido a que llegaron unos perros a los que estaban haciendo curaciones urgentes. Era tanto el ajetreo que nadie se dio cuenta de dos intrusas que no estaban allí para adoptar. Lila y Sabrina se escondieron tras unas cajas de alimentos.
-Listo, voy a por su teléfono, más te vale que no hagas esto mal.
-No, Lila. Tenlo por seguro.
Sabrina se movió a gatas para no ser vista. Al llegar a donde una enorme jaula en el suelo, la abrió y se ocultó cuando Marinette se acercó.
-Bien, hora de alimentar a los cachorros.- su mano se alargó para quitar el seguro pero una manada de pequeños e inquietos cachorros salieron primero con el deseo de jugar.- ¡Noooo!
El caos no tardo en desatarse. Y la señora Marie comenzó a ordenar a diestra y siniestra para atraparlos. Sabrina aprovecho para agitar a las aves y tirar un bote de pelotas. Nino y Nathaniel chocaron entre si ante ese descontrol y Alya tenía en sus brazos a tres cachorros y Marinette corrió tras otro montón de escurridizos animales, y Juliet ayudó a su abuela en las curaciones.
Lila no tardó en encontrar el bolso de Marinette, tan rosa y horrible a su opinión. Salió primero sin importarle si Sabrina le seguía o no. Revisó el teléfono que requería contraseña para su mala fortuna.
-¿Quién rayos pone contraseña a su teléfono? Como si de verdad tuviera algo importante.- pero hablaba más su frustración porque de verdad quería que hubiese una prueba de lo que tanto buscaba. Sabrina salió con el cabello lleno de plumas.
-Lila, ¿ya lo tienes?
-Sí, pero esta cosa tiene contraseña.
-Oh, creo poder hacer algo.- a Sabrina no le costó mucho ver las manchas de dedos en el celular y conseguir acceso a este.- Listo.- Lila le arrebato el teléfono.
-Perfecto. Muy bien, ahora vamos a buscar sus fotos.
-Eh, Lila. ¿Qué es lo que buscas?
-La prueba definitiva a un descubrimiento más allá de la comprensión.- su dedo pasó por las fotos pero comenzó a irritarse.- ¿Donde esta? Tiene que estar por aquí.- Sabrina no entendía qué buscaba, pero por el rabillo del ojo notó una sombra sobre ellas. Aun no se curaba de esas dolorosas heridas tras su cabeza, y tomó una distancia prudente cuando algo mordió su pantorrilla y gritando dio un traspié chocando contra Lila que soltó el teléfono.
-¡Idiota!
-L-Lo siento...- un ladrido y un gruñido llamo su atención y vieron Breezy gruñirles en clara amenaza.
-No me das miedo chucho horrible.- pero una grácil figura que había atrapado el teléfono con su boca antes de caer, dejo el aparato a un lado, y Tikki sacó sus garras haciendo que salieran gritando despavoridas. Las dos mascotas se juntaron y se pudo escuchar un claro bufido de parte de ellas.

Chloe estaba atenta a cada rincón, tenía un horrible presentimiento de que algo le iba a pasar. Se dio prisa en nadar hacia un lugar más concurrido. Pero fue sujetada de atrás por Claudia.

-Te estaba esperando hermanita.- le dio una bofetada y luego tiró más de su cabello deshaciendo la coleta y haciendo que la peineta cayera a la arena.
-¡Agh! ¡Suéltame!
-En un momento. Voy a enseñarte a no meterte conmigo.- otro bofetón le hizo una marca en la mejilla y un hilo de sangre se diluyó del lado derecho de su labio. Una y otra vez, Claudia la golpeo hasta el cansancio y Chloe lloraba rogando a que se detuviera. Claudia la soltó pero la golpeó con saña con su cola en la espalda y cayó a la arena con las costillas dolidas.- Eso te enseñara a obedecerme. Y que si quiero algo, lo consigo.- con burla le mostro el collar que le había arrancado entre los golpes, Chloe quiso írsele encima pero la voz de su madre la detuvo.
-¿Que ocurre aquí?

Chloe desde el suelo miro a su madre que ni se movió de su lugar, sino que la miro con absoluta indiferencia.
-Chloe, ya sabes como es. No conoce su lugar.
-Cállate, me has atacado sin razón, maldita...
-¡Ni una palabra más!- le corto su madre que adopto una expresión de fastidio.- Mira nada más que cara tan desagradable tienes. No quiero verte cerca hasta que se te haya curado esas marcas.
-Pero Claudia...
-No me importa quien inició o no. No quiero que nadie te vea la cara y diga algo sobre mí. Mucho menos alguien de la familia real. Así que vete y no muestres tu lastimero aspecto.- Claudia emitió una risa burlona al tiempo que iba a con su madre.
-Madre, tengo un plan que podría interesarte...
Las dos se alejaron dejando a Chloe impotente, lastimada tanto física como mentalmente que no podía dar cabida a esa injusticia. No cuando un nuevo mundo se había abierto a sus ojos. Su mano se cerró en la arena tomando la peineta que su artista le había dado. Y con lágrimas escociendo sus ojos juró nunca dejar que la trataran así otra vez...

Marinette y Juliet estaban esperando por la comida y bebidas en el interior de la cafetería de Bridgette. Estaban exhaustas y apenas y pasaba de mediodía.
-No creo poder sobrevivir el día.- murmuró Marinette sintiendo que no podía mover un solo dedo.
-Animo. Ya falta menos...
Habían perseguido a todos los animales fugitivos, y todavía no acababan de limpiar el desastre generado por el caos, agradecieron cuando la señora Marie les dijo que Bridgette hacía algunos pedidos mientras seguía cerrado su negocio, y Marinette y Juliet fueron las que corrieron por la orden para escapar un rato del refugio. Bridgette se acercó a ellas con sus pedidos, sus brazos tenían menos vendas pero se notaban marcas en estos.
-Les puse unas galletas de cortesía. Algo me dice que necesitan mucha energía hoy.
-Gracias Bridgette.- agradeció Marinette, no podía creer que esa dulce chica había tenido hijos con un tritón. Le maravillaba, a la vez que le causaba curiosidad.- Eh... Bridgette. Quizás suena... indiscreto pero como es... es decir, ¿cómo fue tener una relación con un tritón?
-Ah, vaya pues... como decirlo. Veo que ustedes están interesadas porque sus novios son tritones.
-Claude no es mi novio.- puntualizó Juliet.- Somos amigos y nada más.
-Bueno, pues tener una relación con tritón, aunque sea tu amigo, es algo único y emocionante. Son protectores, curiosos, y cuando te miran a los ojos es como si nada más existiera para ellos.- por un segundo su voz e había sumergido en la ensoñación de su adolescencia, hasta que la realidad la golpeó.- Claro, solo cuando es mutuo y NO se arrepienten después de proponerte ser su pareja.- las chicas se miraron entre si y Marinette se mordió el labio inferior.
-¿Y si... quiero dar el siguiente paso?
-¿Quieres saber cómo es hacerlo con un tritón?- las dos chicas se sonrojaron en un segundo.- Es diferente, casi como uno de sus juguetes que tienen algo así como cepillos, pero no por menos satisfactorio, claro, esta esa cosa del amarre cuando crecen, pero eso ya lo sabrán en su momento. Poor cierto, ¿toman la píldora? Porque un condón no es opción con todo lo que te hacen.
-Yo me voy de aquí.- Juliet decidió dar la retirada con el pedido y Marinette se quedó clavada en su sitio con la cara roja y tan nerviosa que su voz temblaba.
-Y-Yo q-quisiera saber… ¿qué más pasa?- Bridgette sonrió de lado.

-Muy bien, deja te cuento.

Momentos después, para cuando salió del local, su rostro estaba completamente rojo y se sentía mareada. Bridgette se rio un poco de Marinette, esperaba que su historia no terminara como la suya y en silencio le deseó suerte. Mas su paz terminó cuando una figura oscura se posó en una ventana y vio al gato negro esperando por ella.
-¿Qué quieres aquí?
-Vaya recibimiento tan frio.
-Discúlpame si no me muestro cortes por quien ayudo a secuestrar a mis hijos.- fue a la cocina con la frente en alto ignorándolo deliberadamente. Plagg le siguió.
-Escucha, se ve mal cuando lo pones así. Pero no lo hubiera hecho de tu no haber lastimado a Félix.
-¡Yo no hice lo que dijo!- se volvió a él furiosa.
-¡Pues él tampoco te hizo eso que tienes!
-Claro. Y otro ser extraño que conocía nuestro código fue quien me ensarto esa cosa en el pecho para nunca acercarme al agua.
-Exaaaacto.- Plagg sintió por un momento su pelaje ser chamuscado por su mirada.- Mira, no sabemos qué pasó, pero Félix de verdad quiere ver a sus hijos y pasar tiempo con ellos.
-¿Y dejar que me los quite? No lo creo.
-Si no confías entonces deja que Wayzz vaya a con ellos.- ella le dio la espalda mientras fingía revisar las alacenas.- Vamos, el sufre por verlos.- Bridgette apretó los labios y dejó que la incertidumbre lo devorara unos instantes.
-Si Wayzz va con ellos. De otra forma no irán y los quiero al atardecer.
-¡Bien! Ya les doy aviso a mis cachorros.- antes de salir de la cocina, se detuvo. Miro cuan difícil debía de ser para ella y como temblaba intentando no llorar.- Gracias... - se marchó antes de que ella volteara. Félix tenía derechos después de todo, aunque no quisiera que fuesen así las cosas...

Kagami se había propuesto al fin realizar ese enorme pendiente que tenía, hablar con Marinette de una vez por todas. Sin embargo, tenía un problema, no podía idear un discurso satisfactorio de disculpa. Tiró otra bola de papel al basurero casi lleno, todos sus intentos de disculpa parecían forzados, groseros y toscos. No lo podía creer, es decir, había dado discursos en nombre de su madre y familia, incluso discursos de felicitaciones en la empresa, pero su cerebro no parecía totalmente dispuesto a cooperar y eso la estaba frustrando.
-Marinette, quería hablar contigo para disculparme. Te lo juro que no fue planeado pero... ¿disculpa por haberme enamorado de tu novio y babear por el cada vez que lo veía?- el lápiz de su mano se partió a la mitad.- Esto no está funcionando.

-¿Qué haces?- Luka subía a la cubierta con una tabla para surfear y vistiendo solo su traje de baño. Ella frunció el ceño.
-Intento escribir algo así que no me distraigas.- Luka se sonrió al notar el sonrojo de sus orejas.
-Tal vez pueda ayudarte.- se sentó en una de las sillas de jardín de la cubierta y le quitó la libreta.- Piensas demasiado las cosas. Una buena disculpa tiene que venir de adentro del corazón, no de tu cabeza.
-¿Y cómo puedo no pensar?
-Cierra los ojos, respira y abre la boca.
-¿Abrir la boca?
-Hazme caso, así saldrán tus palabras sin problema.- Kagami le hizo caso.- Ahora piensa solamente en la imagen de Marinette, tomate tu tiempo.- Kagami así lo hizo, la imagen de la que ahora era su ex amiga mirándola con absoluto rencor como si fuera un insignificante bicho fue fácil.
-Marinette, yo... de verdad lo siento... no quería que las cosas se dieran así, no quería hacerte sentir mal... Me equivoqué... Debí hablar contigo y decirte como me...- sintió su lengua trabarse, no pudo más y abrió los ojos.- No puedo, nada más dije frases entrecortadas. No una disculpa real.
-Oh, ¿tú crees?- le pasó la libreta y Kagami abrió los ojos, en esa hoja de papel en que estaba más de lo que había dicho, pensó que Luka lo había escrito pero él respondió antes que preguntara.- A veces balbuceamos sin darnos cuenta cosas que están en nuestra psique. Y debo decir que esta es la mejor disculpa que haya visto.- Kagami quiso llorar ante las palabras escritas y luego se volvió a Luka con clara incertidumbre.
-¿Y si al final no acepta nuestras disculpas?
-Vivirán con ello.- dijo la capitana Anarka que subía con una caja repleta de cosas de navegación.
-Mamá.
-Todos nos equivocamos, y quizás no acepte sus disculpas, aunque si lo enmiendas de todo corazón, ese peso se irá reduciendo, pero será recordatorio para no volver a cometer ese error.- ella les sonrió maternal.-Ustedes son buenos chicos y se aman. Así que ánimo. No vayan a claudicar ahora.- la pareja sonrió con fe renovada, si bien no habían iniciado con el pie izquierdo, eso no impediría seguir adelante en su camino juntos, porque se amaban incondicionalmente con todo el corazón...

Marinette fue a la orilla del mar vistiendo únicamente su traje de baño rosa de delgadas líneas amarillas que se ataba al cuello, dejando toda su espalda al descubierto. Sujetó bien su nuevo bolso sellado y a prueba de agua, usó un espejo para reflejar el sol y pudo ver una tenue luz a lo lejos. Sin pensarlo dos veces se lanzó al agua perdiéndose en las olas. Pero unos brazos le recibieron y sus labios fueron besados por su amado tritón que la guio a esa cueva privada donde emergieron a la superficie y Adrien volvió a atrapar sus labios con anhelo pero también con miedo. Juntaron sus frentes y cerraron sus ojos conscientes de uno del otro.
-Quería tanto verte, Marinette.
-Yo igual... ¿Cómo está tu hermano?
-Mal, pero espero que reflexione pero… también me ha afectado esta historia.
-Supongo que enterarte que eres tío debe ser un shock.
-No solo por eso. Tengo miedo, un miedo inexplicable sobre lo nuestro.
-Yo nunca te haría daño.
-Yo tampoco. Me mataría antes de hacerte algo. Pero...
-Pero...
-Quiero sellar lo nuestro, entregarte todo de mí, incluida mi alma, mirándote a los ojos, mientras veo tu alma y me diga tus más profundos secretos.
Ella se sonrojó, y sintió sus manos acariciar su espalda desnuda y enviándole una descarga a todo su cuerpo.
-A-Adrien...
-No te niegues, Marinette. Los dos hemos sido atraídos uno del otro desde el principio.
-No me iba a negar... Sino a decirte que estaré encantada de mostrarte mi alma entera.
-Oh, Marinette...
Volvieron a unirse en un beso abrasador que los dejaría completamente mareados, deseosos de explorar cada pequeño aspecto que había en el otro hasta memorizar y grabar en fuego a su amor.

Marinette gimió sin recato alguno, sentada en la orilla de ese ojo de agua tenia a Adrien con la cabeza entre sus piernas mientras su lengua pasaba por los pliegos de su intimidad. Atrapó entre sus dientes el clítoris, luego lo succionó y deslizó la punta de su lengua sobre este, ella gimió fuerte retorciéndose y colocando sus manos sobre su cabeza para acercarlo más a su centro. Complacido por la desesperada invitación introdujo en su interior un dedo que fue apretado por las cálidas paredes internas de su amada. Los jugos de su intimidad bañaron su dedo y al introducir un segundo, ella movió sus caderas buscando más de ese contacto y Adrien hipnotizado por su place llevó su boca a jugar con esa húmeda perla rosada. Ella gimoteo y se retorció rente a él, las miradas de ambos se encontraron y ella se dejó llevar corriéndose en su mano. Adrien saboreo el delicioso líquido entre sus dedos, y al no ser suficiente, sediento bebió directo de la fuente, probando una y otra vez sus dulces gemidos hasta que tuvo suficiente por el momento. Marinette se recostó en el fresco suelo, y sintió a Adrien posarse a su lado y girarla para quedar cara a cara. Ella pudo ver su excitación golpear su vientre, le tomo y comenzó a mover su mano de arriba a abajo, sintiendo esa parte calentarse y palpitar ante su toque mientras esta vez Adrien jadeaba y gemía a lo bajo. Lo soltó cuando algo de líquido pre-seminal comenzó a salir, y no fue a voluntad, sino porque Adrien sujetó su mano no deseando terminar así.
Esta vez se puso sobre él, besándose lento y profundo. Las manos de Adrien delineaban con placer cada curva de ese hermoso cuerpo, tomándose unos momentos de acariciar entre sus muslos y luego subir hasta sus pechos. Ella hacía lo propio, delineando cada delicioso musculo de su torso, luego su espalda, mandándole escalofríos por las sutiles caricias. Pronto, Adrien se centró por completo en esos dulces pechos que le llamaban por completo, su boca atrapó uno de sus erguidos pezones y gruñó ante tan deliciosa sensación. Marinette gimió temblorosa, moviendo su cadera sobre ese miembro que le envió descargas de placer, era algo diferente y tan placentero que aumentó la fricción entre sus sexos. Adrien dejo su tarea, atrapó el rostro de su amada entre sus manos para mirarla a los ojos mientras experimentaban juntos todas esas sensaciones. Adrien brillaba y Marinette estaba por completo sonrojada. Sus cuerpos anhelaban una unión más allá de lo espiritual, se miraron nerviosos y a la vez tan deseosos por lo que venía.

Poco a poco ese miembro se adentró en el interior su interior. Era diferente, de verdad que era por completo extraño, pero su interior palpitó anhelante de él.
-¿Estas bien?- preguntó Adrien con voz ronca.
-Si... Sigue, por favor.
-¿Es extraño para ti?
-Lo es. Pero es tan... ¡Ah!- gimió al sentirlo golpear su cérvix.- E-Es increíble...
-¿Está bien si comienzo?- ella asintió, y las manos de Adrien se aferraron a sus caderas y comenzaron a moverla a un ritmo lento y delicioso para ambos.
En ningún momento dejaron de mirarse a los ojos, viendo en cada uno el amor que sentían conectando sus almas en una sola.
-Mari... Siento como si me succionaras. Es tan cálido adentro.- ella gemía moviendo sus caderas sintiendo ese miembro palpitar y calentarse más en su interior.
-A-Adrien. M-Mas por favor. Por favor…
-Tus deseos son ordenes.- jadeó besándola para comenzar a moverla con mayor ritmo. Ella gimió con fuerza, sintiendo como golpeaba su interior, dispuesto a ir más allá.
-Adrien... Adrien... Te amo tanto.
-Marinette... Mi Marinette...
Golpeo con más insistencia, más fuerte, mandándole ramalazos de placer al sentir sus palpitaciones, creyendo que estaría a punto de correrse como ella. Adrien gimió, y Marinette quedó sin aliento al sentirlo, perdió el aliento cuando el miembro de su amado tritón creció, hinchándose de forma irreal y endureciéndose sintiendo como las protuberancias de este se aferraron a sus paredes vaginales, y al fin traspasando más allá de su interior hasta tocar lo más profundo anclando su cabeza en su interior. Marinette emitió un grito por la sorpresa y Adrien apretó su agarre completamente perdido por el placer.
-Eres perfecta... estamos hechos para estar juntos... tu y yo... así.
Ella no podía contestar, sus gemidos elevaron su volumen, sintiendo su abultado interior arder como una llama, pensando que la rompería por completo. Se aferró a él desesperada tras sentir como un golpe su liberación que la elevó hasta las estrellas, pero este no se detuvo, sino que imprimió más fuerza aprovechando esa nueva humedad para ir más rápido, estando tan sensible que estaba llorando ante esas intensas sensaciones.
-¡A-Adri...en!
-¡Marinette!- gimió antes de perder la voz ante el orgasmo que lo arrasó como una ola. Marinette lo sintió igual, gimiendo al sentir ese abundante y ardiente chorro llenar su interior que la dejó ver más allá del universo, del bien y del mal y la unión espiritual de todo ser viviente. Marinette cayó sobre Adrien que le recibió con los brazos abiertos antes de recostarse en el suelo.
-Marinette...- acarició su mejilla y ella suspiro con los ojos cerrados.- Te amo, Marinette.
-Te amo, mon Adrien, mi tritón.- los brazos de Adrien se cerraron en torno a ella.
-Ahora eres una hija del mar.
Algo hizo eco en su cabeza, sintiendo que había escuchado esas palabras pero se dejó caer por el cansancio de momento, sintiendo que estaba en un sueño...

Plagg le había dicho que los niños iban a ir a verlo. Al principio pensó que sería una broma cruel pero tras asegurarle que no lo era no lo podía creer. No importaba cómo hizo para convencer a Bridgette, quería abrazarlos apenas lo viera y conocerlos más, saber qué les gustaba, qué cosas odiaban, todo de ellos, y contarles las historias que su madre le contaba de niño.
-Felichoo~
-No puede ser.- todo su buen humor se evaporó.- ¿Qué quieres?- no podía olvidar como es que había tratado a sus hijos la última vez, y su hostilidad se reflejó en su voz.
-Por favor, Felichoo. No me mires así. No entiendo tu enojo.- contestó con un puchero en su voz que iba más a una cría.
-Bien por ti. Entonces entiendes que no quiero verte.- Claudia no se dejó intimidar, aunque sentía que los nervios la traicionarían.
-Vale, al menos acepta este pequeño regalo de buena voluntad.- extendió un pequeño envoltorio de algas que hizo que el rubio arqueara una ceja.- Tómalo, es algo muy especial.
Este suspiró resignado. Tomó aquel obsequio deseando que al fin a le dejara en paz para cuando llegasen sus hijos, abriéndolo y encontrando una cierta cantidad de perlas. Arqueó la ceja confundido, pero cuando su dedo tocó algunas de esas perlas, se movieron y sintió un agudo pinchazo acompañado por un gran ardor. Esas cosas no eran perlas, eran medusas del abismo, y aunque pequeñas eran mucho más venenosas que las normales. Lanzó lejos esa cosa y miró su dedo poniéndose más rojo con un toque de morado.
-Oh, cielos. ¿Qué ha pasado?- preguntó Claudia con falsa consternación. Félix la miró y notó que estaba viendo doble, o triple.- Tranquilo, mi amor. No pasa nada.- Félix intento alejarse pero Claudia no le dejó y comenzó a sentir débil, mareado y adolorido. Escuchó su risa en un eco.- No te preocupes, mi amor. Voy a cuidar de ti por mientras. Confía en mi...- Félix cerro los ojos casi inconsciente, y Claudia sonrió esperando llevárselo muy lejos para iniciar su plan.- Lo siento, cariño, pero si bien no querías estar conmigo por las buenas, entonces será por las malas. Ya me lo agradecerás y verás lo felices que seremos juntos cuando me dejes embarazada.
-/ ¡Hey!/- gritaron dos vocecitas que al volverse ella vio a esos chiquillos de la última vez.
-¿Ustedes? ¿De dónde salieron?- pregunto ofuscada, esos niños eran casi idénticos a Félix, pero eso no podía ser, porque eso significaría una cosa.
-¿Qué crees que le haces a mi chico?- preguntó Plagg al verlo inconsciente con un gesto de dolor.
-Yo iba a llevarlo con su padre, pescado metiche.
-¿Si? Pues vas en la dirección contraria.
-¡Que te importa! ¡Aléjense de mi o los hare trizas!- amenazó mostrando sus colmillos pero los gemelos no retrocedieron, sino que para sorpresa de ella, nadaron hacia Félix y cada uno le tomó de la mano y jalaron lejos de las garras de esa horrible sirena.
-¡No te dejaremos!
-¡Hacerle algo!- ella gruñó furiosa.
-¡Ya me cansé de ustedes, mocosos! ¡Voy a darles una lección!
-¿Tu y cuantos más?- detrás de ella estaba una tortuga con expresión molesta, y a su lado un oscuro tiburón de brillantes ojos verdes le sonrió y con unos afilados dientes.- Plagg, cómetela.

-No trago porquerías, pero puedo hacer una excepción. ¡Argh!- este la atacó y Claudia aterrorizada nadó huyendo del familiar que casi muerde su cola.
-Oye, despierta...
-Papá...- los familiares se olvidaron de esa bruja y se acercaron a ellos, pero Wayzz notó a las pequeñas medusas nadar no muy lejos cuando casi se topa con una de ellas, este formó burbujas y las encerró para que no hicieran daño a los niños.
-Hay que llevarlo a un lugar seguro para tratarlo.
-¿Y dónde precisamente pueden tratarlo?- preguntó Plagg preocupado.
-Hay un lugar, y debemos darnos prisa...

Sus gemidos hacían eco por toda la cueva. Recostados de lado, Marinette sentía su interior ser llenado por ese tritón que apenas y le había dado descanso al despertar. La mano de Adrien apretó su seno mientras la otra se amoldó a su rostro para girarla y ahogar sus gemidos en un beso apasionado. Las embestidas aumentaron, el sonido húmedo de sus sexos se convirtió en un sonido cada vez más veloz que complementaba esa melodía que ambos ejecutaban en su concierto privado, y en poco tiempo se dejaron llevar uno con el universo nuevamente. Se separaron de ese beso y sintió como Adrien al fin salía de ella. Se giró y los dos se abrazaron temblorosos y saciados.
-Te amo Adrien...
-Yo también, Marinette.- ella le miro y lágrimas comenzaron a caer.- ¿Marinette?
-Lo siento, es que... no deseo separarme de ti. Este verano, esta playa, tú me has cambiado, y cuando termine y deba volver a Paris...- Adrien tomó su rostro y con sus dedos limpiaron las lágrimas que caían incontrolables.
-No me importa si somos de dos mundos diferentes. Pero quiero que sepas que no importa cuanta tierra nos separe o si es el mismo cielo, Marinette, no puedo pensar una vida entera sin volver a verte.
-Yo tampoco, pero sólo podríamos vernos los veranos...
-¿Y eso es malo? Pienso que es fantástico saber que seguiré viéndote aunque deba esperar un año entero, te esperaría décadas completas, mi vida entera si supiera que te volvería a ver.
-Oh, Adrien...- él besó su frente y luego suspiró.
-Sabes, tenía pensado darte esto hasta el final pero... Creo que viene siendo tiempo.- los dos se sentaron y vio como Adrien llevaba su mano a su pecho y tarareo algunas palabras extrañas que sonaron como una melodía.- Ad te dare dimidium intra me sunt. Completum esse in aeternitate*.

Un brillo verde y blanco apareció en su mano y al extenderlo, había un anillo doble, abierto a lo que pareció que eran dos anillos en forma de X, de oro blanco y con la forma de olas cuya espuma eran pequeños diamantes como escarcha, con una esmeralda en medio en forma de corazón y entre las uniones, un diamante en cada lado de color verde claro. Quedó maravillada, y Adrien entrelazó sus dedos con los de ella.
-Cuando un tritón o sirena encuentra a su alma gemela, este hace una joya hecha por la esencia de su alma para regalar a este.- colocó el anillo que cabía perfecto en su dedo.- Yo, Adrien, hijo del mar, te elijo a ti Marinette para que seas mi pareja en esta y para todas las vidas. ¿Acepta tu corazón a este hijo del mar?- ella asintió comenzando a llorar y le abrazó con una sonrisa en su rostro.
-Si... Siempre, siempre mi amado tritón.- y tras mirarse a los ojos, sellaron su amor con un beso...

Bridgette había terminado exhausta después de limpiar a consciencia cada pequeño rincón de la casa. La medicina del señor Fu era casi milagrosa, pero tardaría muchos más días para curarse por completo. Tomó una de sus novelas favoritas pero se dio cuenta que no podría siquiera leer un miserable renglón debido a que estaba preocupada a morir por sus hijos, y apenas había pasado una hora limpiando como loca para distraerse. Ya casi podía verse arrancarse los cabellos o mordiendo sus uñas. Decidió que lo mejor sería tomar un té e ir a la cama pero un sonido extraño le detuvo y al girarse vio a Plagg en la ventana rascando fuerte.
-¡Plagg!- su corazón se encogió temiendo lo peor.- ¿Que ha ocurrido?
-Necesitamos tu ayuda. ¡Ven rápido!
Ella salió de su casa corriendo, sin importar el dolor que sentía, siguiendo al gato negro hasta el interior de la cueva cerca de la playa donde vio una escena que le detuvo el corazón. Félix apenas con medio cuerpo tendido sobre el suelo, su brazo entero estaba rojo y amoratado, y dos pequeños tritones estaban llamándolo mientras Wayzz lo cuidaba.
-Bridgette, necesita tu ayuda, es urgente.- ella se hincó a su lado con deseos de llorar. Imposible de negarse al sentir ese viejo amor emerger de nuevo...

Era de noche cuando Marinette regresó, no paraba de tararear completamente enamorada y mirando ese hermoso anillo. Al llegar todo mundo estaba en lo suyo, pero Juliet al verla dejó su libro a un lado.
-Te ha llegado en la tarde un paquete, es de tu madre. Lo deje en tu cuarto.
-Vale, gracias.- subió a su cuarto y encontró una caja sobre su cama. Acarició el lomo de Tikki que ronroneo gustosa y luego abrió la caja, sorprendiéndose de encontrar algunas cosas de bebé, todas suyas. Llamo a su madre y al tercer timbre contestó.
-¿Marinette?
-Hola, mamá. Llamaba para decirte que me ha llegado ya la caja.
-Oh, me alegro tanto. Y ¿todo bien?
-Sí, solo que me ha dado nostalgia.- dijo mientras miraba una foto donde estaba colgada del fuerte brazo de su padre.

-Pensé que sería lindo enviarte todo.
-Gracias. Aunque no puedo creer lo pequeña que era.- dijo al sostener unas diminutas sandalias de playa color rosa con flores.
-Sí. A tu padre le encantaba cargarte a todos lados, decía que eras su pequeña ratoncita.- Marinette rio y entonces se topó con los famosos dibujos que le conto su madre la última vez. Sus ojos se abrieron grandes y comenzó a boquear casi sin aliento.
-No puede ser...
-¿Ocurre algo?
-Eh... No, que va. Lo que pasa es que acabo de recordar que ofrecí a hacer la cena. Debo irme, te amo.
-Te amo, mi amor. Cuídate.
Colgó, y se alegró estar sentada o seguro sus piernas no la hubiesen soportado.
-Esto tiene que ser una broma... ¿Qué significa todo esto?- se preguntó al ver uno de tantos dibujos donde se veía a ella, o al menos a alguien muy parecida, vestida de pirata en una isla, tomada de la mano de un tritón, uno de cabello rubio y ojos verdes, muy parecido a Adrien.

* A ti entrego la mitad de mi ser. Para ser un ser completo en la eternidad.

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Espero que cada gota de mi sangre haya valido la pena, no se preocupen que mi teclado tiene protector así que está a salvo de cualquier líquido que pueda arrinarlo. Pero bueno, un nuevo akuma aparecerá en el siguiente, y será alguien que conocen! Además… UN SECRETO SE REVELA! No más spoilers… sufran muajajajaja! Así que dejen review, nada de tomatazos, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!