Hola a todos! No me lo van a creer pero mi computadora está exhalando su último aliento, es como una señal para decir, publica, publica ahora. Así que… AQUÍ LO TIENEN! Y para no alargarme mucho… COMENZAMOS!

…..

Capítulo 22.
Perla.

Sentía que la cabeza le daba vueltas y una molestia que iba desde la punta de sus dedos hasta su hombro le hizo quejarse apretando los labios para no gritar, dolía como una horrible quemadura. Intentó moverse pero algo lo retenía alrededor, poco a poco abrió sus ojos para toparse con paredes y techos blancos con mitad de azulejo gris marmoleado, una ventana alta le daba una vista del cielo, y había un aroma que le picó la nariz. Se movió brusco doliéndose del brazo. Miró su brazo y vio que se veía oscuro hasta su hombro.
-Plagg dice que se curara.- sus ojos la vieron como si de un espectro se tratara. Ella se levantó del retrete que estaba frente a la tina y sus huesos se escucharon crujir. Ella pensó que se estaba volviendo vieja sin considerar las horas que había pasado allí.
-¿Dónde estoy?- logró preguntar sin apartar la vista de ella.
-En mi casa, en la tina de mi baño.
-¿Cómo llegue aquí?
-Fue complicado pero tras mucha ayuda de los niños, una carretilla y una lona vieja pude traerte aquí. Los otros moretones que tienes fue porque te caíste un par de veces pero nadie te vio de milagro.- pero la mirada de Félix reflejaba tanta desconfianza que dejó su diatriba.- Plagg y Wayzz dijeron que te pinchó una medusa muy venenosa. Te saqué varios aguijones y apliqué medicamento. Luego podré llevarte al mar cuando te sientas mejor.- se acercó un poco y se arrepintió cuando este la tomó de sorpresa de la mano y habló con voz filosa.
-¿Que pretendes hacer conmigo?- ella trago duro. Sintió miedo ante la clara amenaza que veía en sus ojos, pero entonces el sonido de pasos los distrajo y los dos niños entraron corriendo.
-/ ¡Papá!/- la expresión del tritón cambio y aun con el dolor, abrazó a sus hijos que casi se le suben encima desbordando parte del agua de la tina.
-¿Cómo te sientes?
-¿Te duele mucho?
-¿Se siente feo?
-¿Cuándo te curas?- Félix acarició sus cabezas.
-Tranquilos. En unos días estaré bien.- los gemelos se miraron y luego a su madre.
-¿Papá puede quedarse?
-Por fa...- Bridgette se paralizó unos instantes antes de responder.
-Su papá puede quedarse hasta que se cure, pero debe volver después al mar. No puede quedarse en la tina para siempre.- los gemelos se quejaron y Plagg entró y saltó sobre el excusado.
-Vaya susto que nos diste. ¿Recuerdas que paso?

Él guardó en silencio. ¿Recordarlo? Por supuesto que sí, pero no maldeciría a Claudia frente a sus hijos, ya se las cobraría cuando regresase y la acusara con el consejo.
-Hablaremos de eso luego, Plagg.- el kwami supo leer sus pensamientos y sonrió amplio al imaginarse lo que este le haría a esa sirena traicionera.
-Papá, ¿tienes hambre?- preguntó Maximilian.
-La verdad es que si.- ante la respuesta, Alexander saltó sobre la orilla de la tina.
-¡Hagamos un picnic en el baño! ¡Whoa!- Bridgette lo sujeto antes de que cayera.
-¡Alex! No hagas eso.- más el sonido de gritos se hizo presente afuera, aplacando los ánimos de los niños.- Quédense aquí.- ordenó para ir a investigar y los dos empezaron a quejarse.- Sin excusas. Si es un akuma no quiero que se pongan en peligro. Félix, cuídalos.- salió sin decir más para sorpresa del tritón ante la confianza que ella tenía en él después de lo ocurrido. Notó como Alex quiso seguirla pero lo sujetó del pantalón.
-¿A dónde crees que vas?
-Voy a ir a cuidar a mamá.
-Tu mamá dijo que te quedaras y ella puede cuidarse sola.- su hijo hizo un puchero y Félix miro a Plagg.- Plagg, ve tú.

-¡¿QUÉ?! ¿Y yo por qué?

-Porque eres un ser mágico que tiene más oportunidades de cuidarla, así que ve.

-¡Agh! Como digas, pero en serio cuida a esos enanos.- el gato se fue y Félix se apoyó en la orilla de la tina.
-¿Quieren escuchar leyendas del mar mientras vuelven?- los ojos de ambos niños brillaron y asintieron con fuerza, se sentaron de piernas cruzadas sobre el tapete rosa que estaba en el suelo.- Muy bien. Creo que esta les puede gustar, hace muchos años...

La gente corría de un lado a otro, un rayo blanco los tocaba y estos eran encerrados en perlas gigantes y casi transparentes para que vieran a la akuma y sus alrededores. Caminando con sus largas botas blancas de tacón y cintas, su falda morada como una pelota que dejaba lugar a que sus piernas se movieran, la parte de arriba era un top blanco de escote de corazón con un cierre al frente que combinaba con los largos guantes sin dedos y hasta su manicura que brillaba aperlada, y con varios collares de perlas colgaban de su cuello, la akuma se giró, moviendo su cabeza donde su cabello estaba cubierto por una especie de perla enorme color lila que de verdad parecía autentica. Sus largas pestañas con pequeñas perlas, sus labios morados y esa sombra de ojos nacarada que combinaba con los brillos de sus mejillas mostraban una inusual belleza, pero Sacré Pearl no buscaba la pasarela, no, buscaba a Kagami y de paso deshacerse de cuanto estorbo apareciera para buscar el famoso libro que le habían pedido. Y aunque era algo aterrador... también era fascinante para muchos que tenían su celular en mano que estaban felices de haber cambiado su lugar de vacaciones al comprobar que era verdad lo que decían de los monstruos.

-Oh, y pensar que pasaría un fin de semana aburrido en Canes.- dijo uno.

-Y con lo barato que son las posadas. ¡Es una ganga!- así también cierta prospecto a reportera grababa desde la entrada del refugio.

-Aquí Alya Cesaire reportando. Están viendo en directo el ataque de un monstruo, o mejor dicho súper villano ¡que encierra a la gente en perlas! ¡Es una pasada! Vamos a seguir en directo para ustedes, querido público.

-Alya, ¿en serio vamos a seguirla?- preguntó Nino asomándose.

-¡Por supuesto! Me alegra tanto haberme perdido ese taller, ¡eso es basura comparado con esto!
-¡Alya cierra la puerta!- gritó Nino salvándola de un rayo que chocó contra la puerta bloqueando con una enorme perla.

-¡Noooooo! ¡Nino! ¡Ayúdame a moverla!

-¡¿EH?! ¿Hablas en serio?
No muy lejos, Lila se había escondido tras uno de los puestos del lugar. Le parecía molesto y ridículo todo el asunto que creía que era para llamar la atención.
-¿Donde esta Sabrina cuando se le necesita? Debería servirme de cebo para escapar.
-¿Lila?- la chica se volvió y miro a un par de chicas de su grupo de chicos ricos.
-¡Nicole, Jane, hola!- saludó contenta porque bien podría usar a esas dos como cebo para salir.- No saben lo feliz que soy al ver una cara conocida.
-Me imagino. Vaya con todo este espectáculo.- dijo Jane, una chica rubia de piel muy blanca.
-Te creo. Vaya cosa, ¿no? Todo esto me tiene impávida, ¿no crees Nicole?- pero la otra chica, Nicole, una chica de piel oscura y cabello rizado, miraba entre Lila y la nueva pulsera que tenía en su brazo.
-Esa es la pulsera de Erika.- la acusó sin dudar señalando la pulsera de oro con adornos de corazón de diamantes. Lila maldijo en silencio porque no esperaba encontrarse a esas chicas hasta después de presumir con un nuevo grupo de chicos que había llegado a la playa.
-Te equivocas. Te debes estar confundiendo o quizás es porque mi pulsearla es una pieza de Cartier, hay unas cuantas piezas idénticas por supuesto, aunque otras exclusivas.
-¡Mentirosa!- reclamó la chica.- Ese es un modelo único porque mi padre lo hizo a pedido de René para Erika en su cumpleaños. Es imposible que haya dos iguales y para que te lo sepas, mi padre es joyero exclusivo de la joyería Boucheron.
-¡Ladrona!- exclamó la otra chica.
-Se equivocan. Esto me lo dio Sabrina.- señaló la pulsera.- Me dijo que era un regalo, de seguro ella fue quien lo robó, no tenía idea...- pero las chicas no eran tan cabeza huecas como pensó, porque era notorio que no le creían. Pero la suerte le sonrió cuando un rayo alcanzó a esas chicas encerrándolas en una perla.- ¡Ja! Nos vemos luego, perdedoras.- pero un rayo le golpeo en la espalda y se vio atrapada cerca de esas chicas que la miraban con absoluto odio, una de ellas tomó su celular.
-Hola Erika, adivina CON QUIEN encontramos tu pulsera...

Juliet rio fuerte ante semejante ironía, y Nathaniel también hubiese reído de no ser porque apenas y lo estaba digiriendo.
-No me puedo creer que conozcas a un tritón.
-Y yo que tu novia sea una sirena. ¡Esta de locos!
-Oigan.- les llamó Chloe.- Que estamos aquí.
-¿Y tú que haces aquí?- preguntó Juliet a Claude y este se rasco tras la nuca apenado.
-Bueno... estaba por la zona y... simple coincidencia.- no iba a decirle que había rodeado la playa entera para poder disculparse con ella. Sain se rio de él hasta el cansancio.
-¿Es tu novio?- preguntó Nathaniel y ambos giraron sus cabezas al mismo tiempo.
- /¡NO!/- Chloe sonrió burlona.
-Uuuy, algo se está cociendo por aquí.
-No cambien de tema.- llamó su atención Sain que miraba a Chloe. Nathaniel no dijo nada al ver un pez parlante, a esas alturas no debía sorprenderle.- Estabas vistiendo con ropa humana.- le acusó al ver que tenía todavía la camiseta y la falta seguía flotando.- Eso quiere decir que estaban caminando con los terrestres. ¿Cómo lo has hecho?

-¡¿QUÉ?!- gritó le tritón y Chloe desvió la mirada.
-Eh... bueno, es algo complicado...- gritos llegaron a lo lejos y todos se paralizaron al ver algo parecido a un rayo cruzar el cielo.
-¿Que fue eso?- preguntó Claude.
-Un akuma.- murmuró Juliet que corrió aun ante los gritos de Claude que ignoró olímpicamente más preocupada por lo que pasaba.

-¡Hey! ¿A dónde vas? ¡Vuelve aquí donde pueda verte!- antes de seguirla, Nathaniel se hincó y besó a su amada rápido.
-Debo ir. Cuídate.- este se fue y Chloe bufó.
-Ni crea que lo dejaré irse así.
-¡Un momento!- le detuvo Claude poniendo su mano en su hombro.- Creo que nos debes una explicación y revelar tu secretito podría beneficiarnos ahora.- ella gruño a lo bajo, atrapada entre el tritón mas exasperante de todos y su Familiar...

Marinette iba con extrema cautela, agachándose en las esquinas y moviéndose con gran precaución debido a que no quería tropezarse con sus propios pies, porque estaba segura que eso podría pasar considerando su legendaria torpeza. Se detuvo en una esquina y se escondió al ver a la akuma yendo directamente hacia ella. Tomó aire ideando un plan y observó si podía sacar provecho de las cosas de los puestos. Sonrió y gateó hacia uno donde aguardó el momento adecuado. Al momento en que vio los tacones de la akuma, dejó caer la gran olla de sopa de pescado que había encima y la akuma resbaló con este. Marinette tomó una bolsa de harina para arrojarlo pero se fue hacia atrás al esquivar un rayo que casi le da y quedó sentada en el suelo. Su enemiga alzó su rostro y Marinette ahogó una exclamación de ver quien era.
-¿Juleka?
-¿Marinette?- Sacré Pearl bajó su mano y se levantó primero que ella.
-Juleka, ¿qué te ha pasado?
-Ya no soy Juleka, ahora soy Sacré Pearl y me voy a encargar de alejar a esa víbora de Kagami lejos de mi familia.
-¿Pero porque estas encerrando a todos en perlas gigantes?
-Para buscar el libro oculto que me han pedido.
-¿Libro?- decidió dejar de lado el tema por ahora y enfocarse en su amiga.- Tú no eres así Juleka. Eres una persona tranquila que no le haría daño a nadie.
-Eso no me importa, voy a castigarla por lo que nos hizo. Voy a encerrar a Kagami y a tirarla hasta el fondo del mar donde nunca más pueda salir o ser encontrada.- Marinette tragó.
-Vale, eso suena algo extremo. Pero debes dejarlo ir. Y… sigues enojada, pero no es con Kagami, ¿cierto?- observó con detenimiento su vestimenta y pudo notar su teléfono, allí debía estar el akuma.- Juleka, no puedes seguir sintiéndote culpable.- pudo ver en sus ojos que había dado justo en el clavo.
-No es verdad. Yo no me culpo por nada. Son otros los que me culpan.
-No saben lo que sientes, y lo que nosotros sentimos. Juleka, tú eres una buena persona.- un atisbo de dolor cruzo su rostro.

-Yo...- de repente algo pasó, fue como si algo la estuviese torturando porque se quejaba sujetándose la cabeza.
-¡Juleka! ¿Qué ocurre?
-¿Juleka?- esa voz suave fue lo suficiente para captar la atención de ambas chicas. Kagami miró la escena sorprendida y paralizada. Y la expresión de Sacré Pearl se distorsionó por completo.
-¡ES TU CULPA!
-¡NO!- Marinette recibió el rayo siendo atrapada. Golpeó duro pero era imposible salir.- ¡Corre Kagami!- la japonesa obedeció, y Sacre Pearl caminó para atrapar a la chica.
-No te dejaré escapar.
-¡No, Juleka!- gritó Marinette al empujar la perla, era inútil, se recargó y entonces sintió un leve movimiento.
Había perdido a Kagami. Gruñó furiosa por haber dejado que aquello pasara. Kagami tragó duto escondida tras un barril lleno de cañas de pescar, no podía creer que esa fuera Juleka, ¿qué era lo que le había ocurrido? O mejor aún, ¿cómo le explicaría a Luka y a la señora Anarka lo que estaba pasando? Tenía que moverse sigilosa, pero no se fijó que un anzuelo se fijó en su ropa y que al jalar, esta golpeó sin querer las otras cañas.
-¡Te tengo!- está la esquivó rodando en el suelo y corriendo. La akuma fue tras ella y al dar vuelta a una esquina se encontró con Nathaniel y Juliet que la reconocieron.
-¿Jule?- preguntó el pelirrojo incrédulo.
-No necesito más estorbos.- lanzó su rayo atrapando a Nathaniel y luego disparó a Juliet, sin embargo, antes de que ser tocada alguien la quitó del camino cayendo sobre el jardín de una casa, desapareciendo tras unos matorrales. Sacré Pearl siguió su camino y Juliet se tomó la cabeza sintiendo el pasto sintético bajo ella.
-¿Estas bien?
-¿C-Claude?- parpadeo para que su vista lo enfocara.
-Parece que te caí justo a tiempo.- ella se apoyó en sus hombros, dándose cuenta que allí estaba de verdad, Claude la miraba con sus brillantes ojos azules, con sus fuertes brazos a los costados y abajo estaba... Su cerebro se desconectó, no por el hecho de que tuviese piernas, unas fuertes y tonificadas piernas, sino porque había algo grande tocando su vientre. Su nariz comenzó a sangrar, recordándose que nunca volvería a ver una salchicha alemana de la misma manera.

Kagami siguió corriendo saltando y esquivando cualquier obstáculo en su camino, pero su carrera no durí mucho, algo la atrapó, un collar de perlas la inmovilizó por completo y cayó al suelo. Juleka acarició el resto de su collar de perlas que seguía en su cuello.
-Ya estoy harta de ti, tú y Luka son los culpables de todos mis problemas.
-Eso no es verdad.
-Claro que sí. Siempre ha sido así, me lastiman sin saberlo por culpa de sus secretos. Pero esta vez no voy a ser parte de esto.- la apuntó con su rayo y disparó, Kagami cerró sus ojos pero no pasó nada. El rayo había golpeado algo, pero era otra perla. Marinette sonrió.
-Lo siento, pero no vas a hacerle daño.- empujó y su enorme perla golpeo el collar provocando que se rompiera y Kagami fuera libre.- ¡Corre! ¡Ya!- Sacré Pearl vio a Kagami irse y esta miro furiosa a su amiga.
-¡No te metas!- la pateó y esta se fue rodando pero unas manos la detuvieron.
-Así no se juega a la pelota.- dijo Claude socarrón que vestía un delantal blanco con la leyenda ''I'm so Hot for you, babe", y Juliet intentaba no mirarlo.
-¡¿Claude?!
-Hola Mari, aquí están los refuerzos.
-Vale, no preguntaré, mucho menos por ese delantal. Tenemos a una akuma que llevar al mar.
-Entendido, dinos que hacer.- asintió Juliet y Marinette vio alrededor un lazo con banderas marítimas y un puesto de camisetas.
-¡Lo tengo! Tengo un plan.
Sacré Pearl siguió disparando pero Marinette servía como un escudo. Mientras que Juliet y Claude recolectaban el lazo y las camisetas y pasaban en medio. Marinette sentía que comenzaba a retroceder pero otra perla se metió en su camino y Nathaniel la cubrió.

-¡Hagan lo que tengan que hacer!
-Gracias, Nath.- dijo Marinette al ver que tenían todo listo.- ¡Izen las velas!- la akuma vio el lazo con las camisetas ser lanzado sobre las perlas gigantes, Nathaniel fue retirado por Juliet a tiempo y luego el lazo cayó detrás de la akuma y la jaló atrayéndola a Marinette dejándola apenas y apoyarse en la perla. La akuma sujeto el lazo dispuesta a romperlo pero Marinette sonrió y puso su peso sobre el inicio de la escalera que estaba a su lado.- Hora de dar un paseo Juleka.

Vio el pánico en su amiga akumatizada pero eso era por su bien. Empujó rodando escaleras abajo jalando así a la akuma que no le daba más que correr y emitir alguno que otro grito en esa locura de carrera que tampoco tenía tan feliz a Marinette que no dejaba tampoco de gritar. Llegaron al fin a una orilla, Marinette hizo un último empujón y ambas cayeron al mar.
-¡Marineeette!- gritó Juliet desde arriba mientras veía a su amiga hundirse.
La akuma se zafó al fin de ella, y Marinette sintió que caía cada vez más hasta que algo comenzó a empujarla arriba y vio debajo de ella a Adrien que le sonreía en su forma defensiva.

-¿Me das una mano, mi lady?
-Adelante.- Adrien uso toda su fuerza para lanzar a Marinette fuera del agua, Sacre Pearl la esquivó por los pelos y miró a Adrien comenzando a disparar su rayo pero este nadó esquivándolo con gran agilidad. Marinette sintió el vértigo al sentirse como una bala de cañón pero lejos de asustarse dejo que la adrenalina corriera por sus venas y volvió a caer en el mar justo cuando un rayo iba hacia Adrien, bloqueándolo por completo.
-¿Lista?
-Dale con todo.
Con un gran impulso de su cola golpeo la perla que fue directo hacia la akuma que no pudo esquivar. Fue un duro golpe. La akuma salió volando hacia la playa y al caer en la arena, su teléfono cayó roto a un lado. El akuma salió y apenas y se elevó en el aire cayó a la arena y desapareció. Las perlas desaparecieron y la gente fue libre. Lila intento escapar pero esas chicas fueron más rápidas con sus zapatos de tacón. Y Alya gritó frustrada siendo consolada por su novio.
Juleka regresó a la normalidad y se levantó sujetando su cabeza.
-¿Qué pasó?
En el mar, Marinette también fue libre y Adrien la beso con pasión, aprovechando no solo para ayudarla a respirar bajo el agua, ella sonrió picara y tras darle un beso en la punta de su nariz, nadó de regreso a la playa. Adrien se asomó y en una parte oculta, vio a Claude que le llamaba moviendo sus brazos y nadó hacia él casi en shock.
-¿Claude? ¿Cómo es... posible?
-No te lo vas a creer. Pero al parecer no eres el único con pareja aquí.- una presencia en el mar se acercó y al girarse abrió mas la boca al ver a Chloe asomarse tímida tras las rocas.
-¡¿Chloe?!
-Creo que esto va a ser muy interesante de escuchar.- musitó el castaño con una sonrisa zorruna.

Cuando llegó a la playa, Juliet y Nathaniel estaban con Juleka que se sentía mareada.
-¿Estas bien?
-Eso creo yo... ¿cómo llegue aquí?- los amigos se vieron y sonrieron.
-No importa. Lo importante es que estás bien ahora.

-¡Juleka!- la voz de Luka hizo que voltearan a ver a la familia de su amiga que eran guiados por Kagami. Luka casi se arrastró en la arena para llegar a con su hermanita y la tomó de los hombros muerto de la preocupación antes que su madre se la quitara de encima.
-Oh, mi niña. ¿Estás bien? ¿Qué ocurrió?
-N-No lo sé. Ni siquiera recuerdo que hice yo solo...- la chica emitió un sollozo y se aferró a su madre.- Lo siento. Yo... volví a fallar como con papá, de esa vez.- Luka sintió como una piedra cayó en su pecho y vio a su madre consolar a su hermana.
-Ya, ya. Ya todo pasó, cariño. No recuerdes eso. No fue tu culpa.- la capitana miro al grupo y se concentró en Marinette dedicando una sonrisa dulce pero triste.
-Muchas gracias por ayudar a mi hija. Espero verte otro día.
-C-Claro señora.- Marinette se despidió de Juleka que apenas e hizo un leve movimiento de cabeza. Luka se quedó en su sitio esperando a que su madre y hermana se alejaran más, Kagami mantuvo cierta distancia.
-Muchas gracias por salvar a mi hermana, Marinette.
-Es una de mis amigas más preciadas. No iba a dejar que nada malo le pasara.
-Igualmente gracias. Y...- se veía nervioso a opinión de Adrien que veía la escena escondido entre el leve oleaje.- Podríamos hablar... ¿tú y yo?- ella pareció sorprendida, pero asintió con una media sonrisa.
-Está bien. No veo inconveniente pero será otro día.- Luka se sorprendió también, pero Marinette ya no lo odiaba, sino sentía pena y tristeza por cómo se dieron las cosas.
-Gracias... No desaprovechare la oportunidad.- se fue con Kagami que miro por unos instantes a Marinette, sin saber que decir o cómo reaccionar...

Audrey lanzo una vasija donde tenía acumulado un centenar de bichos que se arrastraron libres de su prisión. Grito y Claudia huyo al ver a su madre tan histérica.
-¡No! ¡No otra vez! ¿Cómo es posible que logren derrotar a mi akuma? ¡¿COMO?!- Nooroo se ocultó mimetizándose con el lugar y de repente se detuvo en seco. Audrey percibió algo, y una sonrisa retorcida apareció en su rostro.
-Después de tanto... No me lo creo.

Lila se había pinchado con un pedazo de vidrio en el dedo al ser empujada al mar. Cinco chicas la veían con absoluto desprecio y una de ella, Erika, tenía el brazalete robado entre sus dedos.
-Menuda puta resultaste ser. Y pensar que te dejamos acercarte a nuestro círculo.
-¡Ya les dije que ese brazalete me lo dio Sabrina!
-Puedes seguir mintiendo pero ya no nos puedes engañar. Una de nosotras te vio sospechosa salir de mi cuarto pero como estabas "perdida" no le dio importancia porque ni se nos hubiera pasado por la cabeza. Y a tu amiga ni quien la note. Es una perdedora como tú.- eso hizo que algo dentro de Lila se encendiera como una mecha, mirando con absoluto odio a esas chicas.
-¡Yo no soy ninguna perdedora!- se levantó hecha una furia y se le lanzó a la chica como un animal, golpeándola y jalando su cabello desquiciada, asustando a las otras chicas.- ¿Qué pasa? ¿No vas a seguir insultándome? ¡Perra!- al fin las chicas reaccionaron ante los gritos de su amiga y le quitaron a Lila de encima, un hilo de sangre cayó de su cuero cabello hasta su frente.
-¡Eres una perra psicópata!- gritó una.
-¡Aléjate de nosotras enferma!- se fueron de alli con su amiga y Lila furiosa pateo la arena formando una estela sin importarle si al hacerlo tenia ahora la sandalia llena. Lanzo un grito furiosa. Iba tan bien pero ese minúsculo error le había costado caro. Estaba segura que ellas se irían fuera del pueblo con sus novios, pero el asunto del monstruo seguro impidió su salida, estúpido pueblo. Maldita fuera su suerte, debía idear una forma de hacer que todos los nuevos chicos ricos no escuchasen malos comentarios de esas brujas.
-Claro. Nada mejor que una fiesta para conseguir mejores relaciones. Y ya sé dónde hacerla.- se levantó y se marchó del lugar, sin ver unos ojos en el mar la observaron atentos…

El peligro había pasado y Bridgette regresó escaleras arriba aliviada.
-Me alegra que el akuma no pasara cerca.
-No, ¿pero igual que le hubieras hecho con eso?- señalo Plagg despectivo la escoba de su mano.
-¿Y tú gato? ¿Que habrías hecho arañarle la cara?
-¡Hey! ¡Más respeto! Que soy uno de los kwamis más poderosos que existe.
-Y un adicto al queso.- llegaron al baño y al abrir los gemelos estaban embelesados escuchando a su padre.
-Y entonces con su poder, el gran tiburón mando de regreso a ese calamar gigante a las profundidades del abismo.
-/Wooooow/- Bridgette se aclaró un poco llamando su atención.
-Niños, ya pasó el peligro. ¿Por qué no bajan y traen algunos libros de cocina para que su padre elija que quiere comer?
-¡Sí!
-¡No tardamos!- los dos se fueron y Plagg les siguió, dejando a solas a la pareja.
-Son buenos niños. Al menos los criaste bien.
-Por supuesto. Son mis hijos y los amo.
-Curioso. Con lo que me hiciste y por cómo se parecen a mi pensaría lo contrario.
-¡Otra vez con eso! Yo no hice lo que me acusas.
-Pues yo tampoco te hice eso. Pero me alegra, porque así no podrás infectar el mar con tu presencia.- tuvo deseos de llorar, sys crueles palabras eran como cristales en su corazón, pero permaneció en su sitio haciéndole frente.
-¿Te arrepientes de lo nuestro?
-Si.- respondió tajante.- Lo único bueno de todo esto son mis hijos. Pero apenas y concibo estar enlazado a alguien como tu.-ella bajó la cabeza. Pero logro no derramar ni una sola lágrima, sino que se acercó a él con la mandíbula tensa.
-Si es así entonces... te lo devuelvo.- este no entendió a que se refería, hasta que sus ojos se abrieron grandes cuando ella mostro la cadena y la joya ocultasen su ropa, pasándolo por primera vez en años fuera de su cuello. La joya colgó en su mano y la tendió.
-Tómala. Es tuya ahora, ahora eres libre y tu alma será tuya para que la entregues a alguien más.- ocultó el dolor y el sentimiento de perdida de su ser, mientras este la miraba por completo incrédulo.- Te devuelvo tu alma, Félix. Tómala.

….

MUY APURADA PARA DESPEDIDAS! LO SIENTO!