Y he regresado de entre los muertos! No saben lo que he pasado, desde que mi computadora la arreglaron, luego se flameó, y por último tuve que comprar una nueva fue toda una Odisea, también me pasaron cosas pero no voy a aburrirlos con mi vida, como que me robaron y que mi lindo perro casi me lo envenenan y estuvo en recuperación, fueron días duros, pero todo salió bien. Así pues, damas y caballeros de todas las edades, agradecimientos a Thomas Astruc y Jeremy Zag y compañía, y sin más qué decir… COMENZAMOS!

….

Capítulo 23.
Con los pies en la tierra.

Atardecía en aquel espacio de playa escondida, Marinette todavía procesaba lo ocurrido mirando a Nathaniel y a Chloe.
-Eso quiere decir que tu...
-Aja. Y ustedes también.- señaló Nathaniel sonriendo ante lo ridículamente extraño del asunto, contagiando su sonrisa a Marinette.
-Aun no me lo creo.
-Ni yo tampoco.- reclamó Adrien a Chloe.- ¿Cómo es posible que nos guardaras semejante secreto? Y todavía a eso, ¡sabes cómo hacer para tener piernas! ¿Cómo es eso posible?- Chloe lo miro ofendida.
-Bueno, Adrien. Por si no lo has notado tú y el cara de bobo de tu amigo también tienen sus secretitos.- señaló con su pulgar a las chicas y Nathaniel intervino.
-Y por ello no puedes exigirle nada. Y modera un poco tu voz cuando le hables.
-Awww, mi dulce tomatito.- Juliet se mordió el labio para no reír, cubriendo su boca al no poder ocultar su sonrisa. Pero Marinette estaba más centrada en el tema y se arrodillo a Chloe.
-Chloe, ¿eso quiere decir que puedes hacer que Adrien también tenga piernas?
-Por supuesto. Me sé la fórmula de memoria, incluso puedo hacerla con los ojos cerrados.- Adrien pareció extrañado por sus palabras.

-¿Formula?
-Es una sensación rara.- explicó Claude que estaba en el agua disfrutando la sensación de volver a tener cola.- Pero no es tan malo.
-Genial. Podríamos tener una cita, Marinette.- dijo Adrien con clara ensoñación.
-Sí, podríamos. Y te mostraría todas esas cosas de mi mundo que tanto te mostré y más.
-Cuanto lo deseo.- se miraron enamorados hasta que Juliet se aclaró la garganta ruidosa.
-Pues si vamos a tener a esos tres en tierra sugiero un guardarropa improvisado.
-¿Que no puedo volver a usar eso que me diste?- preguntó Claude con una sonrisa.- Me gustó mucho sentir la brisa.- Marinette comprendió al recordar lo que usaba y asintió a su amiga que intentaba no verse mortificada por recordar el infame delantal y lo que escondía.
-Ya veré que hacer.- dijo para calmar a su amiga y le dio un beso en los labios a su amado tritón, pensando en aprovechar para darle al fin esa sorpresa en que tanto había trabajado...

Nooroo miro a Audrey, hablaba sin parar en voz baja y con una sonrisa amplia que marcaba profundos hoyuelos en sus mejillas.
-Es el destino. El destino al fin está volviendo a acomodar las piezas tal y como debió ser todo.- una risa extraña salió ella.

Nooroo decidió salir de la cueva, y en la enorme grieta del abismo escuchó una serie de gruñidos de la bestia del lugar. Este se acercó temeroso pero al notar a una anguila cerca este fue sobre de ella. Fue rápido, y la anguila cayó al abismo sin vida perdiéndose en la densa oscuridad y escuchando el sonido de los dientes al masticar. El pequeño pulpo suspiró.
-No sé lo que está planeando. Pero ojala y podamos salir bien de esta.- no obtuvo respuesta. La bestia en el fondo estaba ocupada devorando a la anguila y en poco tuvo que regresar con esa bruja...

Bridgette apagó las luces para prepararse a dormir, bostezó pasando su mano en su pijama largo color ciruela sin mangas y luego a su cabello que estaba suelto. Caminó por su humilde casa revisando todo, y mientras subía las escaleras, su mano fue entre el redondo escote de su pijama donde yacía el collar a la vista. Suspiró, recordando las palabras de Félix cuando intentó regresar el collar.

-¿Estás loca? ¡No puedo aceptarlo!
-¿Por qué no?- pregunto sin entenderle y Félix suspiró presionando su frente con las yemas de sus dedos.
-Es complicado para que un terrestre lo entienda. Pero el punto es que dada mi alma no puedes devolverla así como así cabeza de chorlito.
-¡Ah! Pero...
-¿Quieres dejarlo?- le hablo con rudeza.- No voy ni puedo aceptarlo. Tendrás que cargar con ello, acéptalo. Es tu castigo por lo que me has hecho.

Se dirigió al baño con desgana, no quería verlo pero necesitaba lavarse los dientes y no pensar en que mañana tendría que ir a casa de los Fu para darse un baño. La luz estaba encendida y no miro a la tina dándole la espalda.
-Nada más vengo a lavarme, después te dejare en paz.- dijo antes de meter el cepillo en su boca cepillando sus dientes y luego tomar un poco de agua para enjuagar, pero tras una mirada al espejo escupió todo el enjuague al ver su tina repleta de espuma.- ¡¿Que rayos?!
Félix se veía relajado y de la espuma salieron sus hijos con una amplia sonrisa.
-Hola mami.
-Mira, nos estamos bañando con papá.- ella se acercó tirando su cepillo de dientes al lavabo y apenas limpiando parte de la espuma de su boca.
-¿Un baño? Niños, pero esto puede dañar las escamas de su padre... ¡sus escamas!- dijo al notar dos colas pequeñas sobresalir.
-Eso lo sé mami.- explicó Maximilian.- Por eso llamamos a abuelito para preguntarle.
-Y dijo que si usábamos tu shampoo especial nuestras escamas no se secarían.- fue que vio la botella casi vacía en el suelo ahogando un grito de terror.
-Mi shampoo especial... ese que me deja el pelo bonito y sin nudos- se lamentó al ver que no había lo suficiente ni para un baño. Se volvió a verlos con los ojos brillantes haciendo respingar a los tres. Metió la mano en la tina gracias a sus guantes para lavar platos, usó la regadera para limpiar todo rastro de espuma y tras remojar a los gemelos que volvían a tener piernas ella comenzó a llenar la tina de nuevo, todo tras estar regañándolos al mismo tiempo. Félix la estudiaba en todo momento y en algún momento ella se dirigió a él.
-¡Y tú inconsciente! ¡Ni se te ocurra nuevamente dejarlos sumergirse en agua jabonosa, sean tritones o no eso es peligroso!- el rubio sintió un escalofrío al verla así de furiosa, hasta sus escamas lo sintieron.- ¡A su cuarto ustedes dos! ¡Ya!- los dos gemelos envueltos en toalla asintieron con fuerza y se acercaron a su padre abrazándolo antes de irse.
- /Buenas noches/
-Los veré mañana. Duerman bien.- estos corrieron fuera del baño y Bridgette se dirigió a la puerta aun molesta.
-Buenas noches.
-Bridgette.- ella se detuvo.
-Eres buena madre. Se nota.- lo dijo como si hubiese hablado del clima pero ella pudo sentir sus palabras cálidas acariciando su interior.
-Gracias... Descansa.- apagó la luz y se fue a su cuarto, sin percatarse que Plagg estaba junto a la puerta y entró para reunirse con Félix, notándose sus ojos brillar en la oscuridad.
-Algo no me gusta Plagg.
-Lo sé. Este aromatizante de baño es horrible.
-No. Es sobre ella. Hay algo que no me gusta. - dijo con la mirada hacia la ventana pequeña con vista del cielo nocturno.
-Sí... Pienso que huele a pescado podrido.

Esa mañana Juleka no tenía ganas de salir de su cuarto. Se sentía triste, miraba por la escotilla al mar olvidándose de su teléfono roto en el cajón de su cómoda. Tres ligeros toques a su puerta se escucharon sabiendo quien era. Luka se asomó con un plato de tostadas.
-Vengo en son de paz.
-Pasa.- así lo hizo, cerrando la puerta y dándole el plato a Juleka que se concentró en comer en vez de en su hermano.
-Jule, de verdad lo siento.
-No es tu culpa, Luka.
-Sí, si lo es.- Luka suspiró desdichado.- Perdóname por haberte hecho lo mismo que mi padre. No era mi intención.
-Al menos tenías planeado decirle a Marinette. Eso no te hace igual que él.
-Te equivocas. Lo hace. Me olvidé de él por completo y no puedo creer que te hiciera eso. Fue despreciable, ahora me doy cuenta.- Juleka emitió un suspiro tembloroso.
-Te perdono. Pero hay quienes no me perdonan por guardar silencio. Y siento que no importa si Marinette me perdonó, me hacen sentir que no lo merezco.
-No pienses así Jule. Fuiste inocente todo este tiempo. ¿Y qué importa lo que digan los demás? Somos nosotros los que estamos cargando con ello y los que estaán dispuesto a arreglarlo. Los otros podrán señalar pero nunca sentir lo que nosotros sentimos.- limpio una lagrima que se deslizó por la mejilla de su hermana.- No dejes que la opinión de otros te haga sentir mal. No cuando ya eres libre de carga.- Juleka le abrazó y este correspondió.- Sabes, Marinette y yo vamos a hablar pronto. Voy a disculparme con ella.- ella lo miro sorprendida.- Y me dijo que pronto lo haríamos.
-Me alegra mucho.
-Bien. Te dejo desayunar y descansa, olvídate del mundo y mira una de tus películas de terror.- ella sonrió y asintió, pero antes de que se fuera ella le dijo una última cosa.
-Tú y Kagami... Les deseo lo mejor.- para él esas palabras significaron más de lo que creía. Salió y vio a Kagami esperando en las escaleras.
-¿Cómo está?
-Se recuperara.
-¿Y tú?- Luka se sentó a su lado sin mirarla.
-Estoy molesto conmigo mismo.
-¿Es por lo que dijo de tu padre? Nunca me has hablado de él.- Luka sonrió de forma amarga.
-Pensaba que mi padre era genial. Es decir, ya conoces a mamá, papá era más centrado pero no menos divertido. Vivíamos en una casa cerca del Sena y cuando compraron el primer barco fue como toda una aventura. Vivimos bien hasta que yo cumplí los siete.- sus ojos azules miraron a Kagami.- Me había sentido mal por aceptar un tonto reto de beber una cosa rara y mi madre fue a por nosotros a la escuela. Y al llegar al barco encontramos a mi padre con otra mujer haciendo... ¿Sabes lo que es para un niño toparse con una escena así? Fue duro y demasiado crudo. Hubo gritos, peleas, y al final mi madre tomó todo y nos fuimos a vivir a un pequeño cuarto. Lloró por días, mi padre ni siquiera intentó volver a contactarse con nosotros. Pero mi madre salió adelante y años después compró este barco. Y hemos vivido felices desde entonces pero... Juleka tuvo más problemas en su momento.
-¿Por qué?
-Ella lo supo. Como con nosotros, y mi padre le prometió que hablaría con mamá. Cosa que no hizo.- emitió una risa hueca.- Odie a mi padre por lo que nos hizo. Pero no soy tan diferente de él.

-No digas eso.- puso su mano en su hombro y se recargó en el.- Nosotros si intentamos arreglar las cosas, nosotros si buscamos el perdón. Dime, ¿alguna vez tu padre los busco?
-Se fue después de eso. Lo único que recibimos de su parte fue una carta diciendo que se llevaba el barco y que no le pidiéramos nada.
-Allí radica la diferencia Luka. No eres como tu padre. Tú eres mejor.- este sonrió y la acurruco en sus brazos besando su coronilla.
-Te amo.- sin saberlo, Anarka escuchó todo desde arriba de las escaleras, deseando suerte a esa pareja. Fue a la proa y sonrió con orgullo.
-Mi hijo no salió a ti merluzo de mar. Mi hijo es mil veces mejor que tu sabiendo como hombre como enfrentar sus errores.- no volvió a ver a su esposo ni mucho menos a su amante, pero si su hijo metió la pata, al menos tenia los pantalones que su padre nunca tuvo...

El pueblo era un lugar pintoresco y alegre, en vez de estar estresados o asustados por los dos últimos monstruos, eso inyectó más dinero al pueblo en el turismo. Marinette y Juliet creyeron que había más gente que ayer.
-Parece que este lugar tiene más vida.- dijo Marinette y jaló la mano de Adrien para que se pusiera a su lado, vestido con unos pantalones cortos café claro y una camiseta verde.- No vayas a perderte.

-Sera difícil. ¡Todo es increíble!
Marinette le sonrió, y se alegró mucho de haber conseguido ropa para todos, a Claude le consiguió una camiseta negra y pantalones cortos azul y a Chloe una falda azul marino y una blusa de rayas blanco y negro. Parecían sumamente divertidos y Claude jalo a Juliet hacia un puesto.
-¿Qué es eso?
-Son waffles. Deja te pido uno.
-¡Yo también quiero!- exclamo Adrien y se acercó con Marinette que deseaba hablar con él.
-Adrien, sobre lo que dijo el Sabio...
-Podemos reunirnos con él otro día. Quiero pasar el día entero contigo en una verdadera cita.- ella sonrió sonrojándose hasta las orejas.
-Bueno, no hay nada de malo esperar un poco.

Sain iba a con ellos en la forma de un perro, o al menos un zorro con mas forma canina.
-¿De qué raza es?- pregunto una señora que iba con un Pomeranian en su brazo.
-Una cruza. Aunque no estamos seguros, lo encontramos muy pequeño.- la mujer se fue y Juliet se agacho y dio un trozo de waffle a Sain.
-Eres muy amable muchacha, pero yo estoy bien.
-Tú también debes de divertirte, te lo mereces y te has tomado las molestias de venir con nosotros.- lo cargo entre sus brazos.- Así no tendrás que esquivar a la gente.- Claude detuvo su mordida al ver a su Familiar en los brazos de Juliet y el astuto zorro apoyo su cabeza en el voluptuoso pecho de ella. Al castaño casi le da por destrozar el waffle entre sus dedos y Adrien dio un gran mordisco al suyo.
-Come lento o te vas a atragantar.- le sugirió Marinette y este le sonrió con la boca llena.
-No puedo evitarlo, es lo más dulce que he probado, aparte de ti por supuesto.
-¡Adrien!- le regañó avergonzada.
-¡Al fin!- las dos chicas se voltearon y vieron a Alya y Nino ir hacia ellos.- Hasta que al fin los conozco.
-¡Alya!- la morena se adelantó con la mano extendida.
-Hola, soy Alya, la mejor amiga de Marinette y él es Nino, mi novio y también amigo de Marinette.
-Hola, es un placer.- saludó Adrien.
-Un gusto conocerles.- le siguió Claude.
-¿Qué tal si vamos por ahí para conocernos?- sugirió Alya.
-Pues...- Marinette parecia dudar pero al ver las expresiones de los chicos no pudo negarse.- Claro, vamos.
-¡Genial! Vamos todos.- celebro Alya. Chloe que estaba de brazo de Nathaniel iba a con ellos pero alguien capto su atención no muy lejos. Sabrina se veía cabizbaja y miserable.
-Eh... nosotros les alcanzamos luego, ¿sí?
-Como quieras Chloe. Nathaniel sabe dónde encontrarnos.- se despidieron y Nathaniel también vio a Sabrina.
-¿Quieres ir?
-Sí. Hay algo en ella... no lo sé pero me molesta verla miserable.- Nathaniel sonrió.
-Vamos entonces a ver que le ocurre a tu amiga.- ella asintió y se dirigieron a Sabrina.
-Hey tu.- los ojos de Sabrina brillaron.
-¡Chloe!- se lanzó para abrazarla, esta se puso tiesa pero le dio unas palmaditas en la espalda para consolarla y así la soltara.
-Ya, está bien de ser empalagosa. ¿Por qué tienes esa cara?
-Es que algo ha ocurrido... Mi casa... Si mi padre se entera va a matarme.- se quejó esta y Chloe frunció el ceño mientras que Nathaniel arqueo una ceja sin comprender nada.
-Cuéntame que está pasando y no te saltes ningún detalle...

El señor Fu revisaba el brazo de Félix mientras Bridgette estaba afuera con Marianne. La joven suspiró y arrugo la frente. Marianne le sonrió.
-Tranquila. Hiciste lo correcto al traerlo. Pudo haber sido perjudicial para él.
-Ya... pero eso no quita que somos como perros y gatos.- la anciana mujer sonrió con una sabiduría lograda por sus años.
-Sabes, se nota que le gusta cuando hablan de los niños. ¿Por qué no usas eso a tu favor?- Bridgette entrecerró los ojos pensativa. La revisión terminó y el sabio asintió complacido.
-Con la medicina que te daré, tu brazo estará curado muy pronto.
-¿Cuánto tiempo?
-Seguro mañana ya estarás de vuelta al mar.- este tomó su botiquín y sintió la mirada de Felix sobre él.- Si vas a decir algo...
-Me preguntaba cómo era posible que el gran Sabio del Mar terminase con una humana.
-Oh, bueno, mi historia con Marianne no fue distinta de la tuya.- dijo recordando a la hermosa y valiente joven que dio su vida para rescatar a un niño que cayó entre las rocas al resbalar, y como ella cayó de nuevo al mar pero el tritón estaba cerca cuando aconteció todo.- Fue un mero accidente el conocernos pero cuando nuestras miradas conectaron, supimos que estábamos destinados.- en su mente sus citas, sus dulces besos, guardados en su memoria como un valioso tesoro.- Pero quizás mi error fue no haber dejado a un sustituto, aunque en calidad de las sirenas y tritones no había ninguno apto en ese entonces.
-¿Y decidió renunciar a todo?
-Los tritones somos criaturas que vivimos por amor. Hasta nuestros cuerpos saben eso.
-Ya... pero su humana no intento matarlo.
-O maldecirle.
-Yo no hice eso. Ella miente.
-Pues diré que sus heridas al tocar el mar, ni esa cicatriz de su pecho son productos de sus imaginaciones. ¿No has pensado que quizás algo o alguien más estaba allí con ustedes en sus encuentros?

Félix quedó perplejo y luego vio al Sabio irse. Suspiró con un profundo ceño fruncido, porque tenía razón. Es decir, había un hueco enorme entre ambas historias y no podía ver qué era. Y eso lo molestaba en sobre manera. Por el rabillo del ojo Bridgette entro con un grueso libro en mano de pastas azules y mantuvo su distancia unos momentos.
-¿Que te dijo?
-Mañana podré regresar al mar. Es lo mejor, si me ausento más mi padre comenzará a preocuparse.
-Ya, los gemelos se pondrán muy tristes. Pero están emocionados por volver a nadar.
-Obvio, es parte de su naturaleza.
-Claro... te traje algo.
-¿Un libro?
-No. Es un álbum de fotos.- lo acerco y lo dejó a su lado para que lo tomara, Félix así lo hizo, encontrándose con el mayor de tesoro al abrirlo y ver las fotos de sus hijos de bebés. Bridgette sonrió y se acercó un poco, temiendo que le comenzara a reclamar de nuevo.
-Ese día, la foto de la derecha, fue cuando aprendieron a nadar, estaba aterrada pero se movían de forma tan natural que asustaba un poco.
-¿Que son esas cosas en sus brazos?
-Flotadores. Pero se las arreglaban para quitárselos. Y en esa foto estábamos en la ciudad de Lyon, les encantan las crepas y con la cara llena de dulce se ven adorables.
-¿Qué hay de esta?- pregunto interesado sin apartar la mirada de esas imágenes y Bridgette se acercó con más confianza.
-Esa tiene una historia interesante. Los niños la cuentan mejor que yo.
-Cuéntamela ahora, luego les pediré que me la cuenten.- un sentimiento cálido se instaló en ese momento entre ambos, ella se recargo en la pared.
-Muy bien. Esto pasó así...- los niños miraban todo escondidos fuera, sonriendo cómplices con Plagg al ver a sus padres hablar y llevarse así de bien...

Se sentaron en una mesa de un negocio de bebidas frutales. Adrien bebía gustoso su batido de mango mientras escuchaba a Alya y Nino hablar.
-¿Entonces eres nadador profesional?- preguntó Alya.
-Sí, soy el más rápido de todos.
-¡Ja!- se burló Claude dejando su batido de frutos rojos.- Ya quisieras.
-¿Y qué tipo de música les gusta?
-Pues no sabría decirte.- respondió Adrien pero había música en el ambiente y algunas personas bailaban no muy lejos. Claude se fijó en esas personas y Juliet al verlo su vista se fijó al mismo punto donde estaban unas chicas de cortísimos shorts y amplios escotes.

«Claro, mira a las chicas de sexys piernas, total, no te gustan las terrestres»

Mordió su pajilla ecológica echa de hueso de mango como decía el cartel sobre su cabeza, bien, necesitaba algo duro que destrozar.
-Vamos a bailar.- dijo de repente Claude para su sorpresa.
-¿Que?
-Nunca he bailado con este ambiente. ¡Vamos!- la jaló a donde estaban todos, ella no sabía bailar, le daba hasta pena, pero al ver como se movía Claude... ella sonrió; era gracioso, impulsivo, y cualquiera diría que no sabía bailar pero sus dudas se disiparon para también moverse con él agitando sus rizos en cada movimiento.
-¡Eso! ¡Uuuuuh!- los animo Alya desde la mesa y Adrien rio a lo bajo.
-Yo también quiero bailar.
-Pues vamos a por ello.- le dijo Marinette.- Cuiden nuestras bebidas.- les pidió a Alya y Nino.
-Oh, pero también quiero bailar.- se quejó Nino y Alya le dio un codazo.
-Podemos bailar aquí y vigilar las bebidas, también
-Por eso te adoro, nena.
Sus cuerpos se movían al ritmo de la música, algunos eran buenos, otros no tanto, pero la alegría y la libertad que sentían los inundaba por completo olvidando cualquier problema o duda existente dentro de ellos. Marinette y Adrien sonrieron y sus cuerpos se acercaron al ritmo, sintiendo el calor y necesidad de tocarse más, dejándose llevar por la música que los llevó a otro mundo del color del azul del mar y el tenue brillo del sol, sus bocas se acercaron, sus alientos acariciaron al otro, listos para reclamar el alma de su pareja.
-¿Marinette?- la voz de Luka la sacó de su estado idílico. Luka y Kagami que parecían sorprendidos, y Marinette sintió que el aire alrededor se tornó frío…

Ni siquiera había entrado a ese lugar y sabía que todo era un desastre absoluto. Botellas y latas tiradas, chicos y chicas riendo estúpidamente, y al abrir la puerta el sonido de la música contenida los golpeo en la cara. El lugar era relativamente un desastre en letras mayúsculas. Chloe hizo una mueca de asco cuando pisó algo pegajoso en el suelo. Y al entrar a la sala, a Sabrina casi le da un ataque. Eran a lo mucho quince personas pero la sala era irreconocible.
-¡Aaaah! ¡Mi padre va a matarme!
-¿Cómo dejaste que pasara eso?- pregunto Nathaniel aun con lo fuerte de la música.
-Pensé que iba a ser una reunión pequeña. No que viniera tanta gente.
Y entre todos los gritos y aplausos, Lila estaba en medio de todo riendo al bailar y con una botella en mano. La música se detuvo. Nathaniel soltó el cable del estéreo y su novia, vaya que sonaba bella esa palabra, lucía como una banshee furiosa.
-¡Todo mundo! ¡Su fiestecita ha terminado! ¡FUERA DE AQUI!- los dos chicos de la última vez la reconocieron y salieron corriendo, otros se quejaron.
-¿Quién te crees que eres?- pregunto Lila indignada.
-¿Yo? Eso deberías hacerte la misma pregunta, querida. Porque esta ni siquiera es tu casa. Y mucho menos esas son tus cosas.- dijo señalando con su dedo el sofá que tenía una mancha de helado de chocolate en los asientos y una lámpara rota en el suelo.
-¿Y eso que te importa? Sabrina me ha dejado hacerlo. Y bien que ella está disfrutando de la fiesta, ¿o no, Sabrina?- miro a la pobre chica que se puso nerviosa con su mirada, balbuceando algo a lo bajo.

-Claro, y yo soy la reina del mar. En este momento se van largando de aquí todo mundo, incluyéndote a ti, parasito chupasangre. Sabrina no se merece a alguien como tú que abuse de ella, una pseudo-amiga que no la aprecia y claramente no respeta.
-¿Eres psicóloga o algo? Soy la única amiga de Sabrina, y sin mi ella no es nadie.
-Te equivocas.- esta vez Nathaniel intervino.- Tu eres quien no es nadie aquí y lo sabes. Porque inventas tantas cosas de tu vida que ni siquiera sabes que es verdad.
-¡Cállate artista de quinta!
-¡No le hables así a mi artista, bruja!- defendió Chloe.- Y todos aquí se van largando que están tardando, y agotando el aire respirable de este lugar.
-La fiesta sigue. Ustedes no son nadie para impedirla.
-Pruébame.- Lila alzó su mano para darle una bofetada pero otra mano la sujetó. Sabrina la tenía bien sujeta de la muñeca para su completa sorpresa, y luego la empujó alejándola de Chloe.
-Quiero que se vayan de mi casa, ¡AHORA!- todos comenzaron a irse de mala gana y en un arranque, Sabrina corrió escaleras arriba y segundos después una maleta cayó escaleras abajo. Lila corrió a por ella.
-¡¿Qué demonios crees que haces?!
-¡Te saco de mi vida!- Sabrina arrojo un tanto de ropa hacia las escaleras.- Siempre supe que mentías pero no quise verlo, quería darte la razón porque era más fácil ignorar todo, tus mentiras, tus desplantes, tus constantes abusos e insultos disfrazados.- lanzó otra maleta que se abrió por el impacto.- ¡Pero hasta aquí! No necesito a alguien que no me respeta ni a mí ni a la casa de mi padre y que se haga llamar mi amiga.
-¡Soy tu única amiga! ¡No puedes correrme!
-Claro que puedo, y hasta ahora me doy cuenta que pude tener más amigos sino hubiese sido como soy, tímida, insegura, miedosa, pero se acabó.- Sabrina se plantó en las escaleras con mano en la cadera.- Prefiero estar sola a tener amigas como tú. Así que largo. Seguro alguno de tus nuevos amigos te dará hospedaje lo que resta del verano.- Lila metió como pudo su ropa en sus maletas, fulminando a la de lentes mientras Chloe observaba orgullosa la escena.
-Te vas a arrepentir, Sabrina. Eres una estúpida, siempre serás un perrito faldero que va detrás del primero que te hable bien. ¡No eres nadie!
-Disculpa.- Chloe tocó su hombro.- Pero se terminó el tiempo.- en unos segundos, Lila fue lanzada con todo y maletas fuera de la casa y Chloe se limpió las manos como si hubiese tocado algo desagradable. Cerró la puerta y Sabrina se echó a sus brazos con lágrimas en los ojos.
-Gracias, ¡gracias por todo, Chloe!
-Bah, no fue nada. Pero ni se te ocurra volver a acercarte a esa bruja. ¿Vale?
-Oh, claro que no. Nunca en la vida. Gracias por abrirme los ojos.- la joven sintió una mano en su hombro y vio a Nathaniel sonreír afable.
-Creo que vas a necesitar un poco de ayuda por aquí.- la joven asintió y Chloe musitó con desgane.
-¿No podríamos dejárselo a alguien más... profesional?- un pedazo de pizza cayó del techo y aceptaron la idea, quizás dejarlo a profesionales por esta vez sería lo mejor...

Marinette sintió como si el ambiente se hubiese enrarecido. Las miradas de incredulidad que Luka y Kagami le daban comenzaron a ser molestas. Sentía como si debiera justificarse, pero no era así. Sin embargo cuando abrió la boca, el brazo de Adrien la rodeó y notó que este les dedicaba una amplia sonrisa como el del gato del País de las Maravillas.
-Hola, ¿son amigos de Marinette? Me llamo Adrien.- al fin parecieron reaccionar y Luka lucia avergonzado, escondiendo una disculpa con una sonrisa.
-Lo siento. Me llamo Luka, y ella es mi novia Kagami.
-Vaya, me da gusto de conocerlos entonces.- Adrien dio un apretón ligeramente más fuerte y luego soltó a Luka.- He querido desde hace mucho encontrarme con ustedes. Quisiera agradecerte por haber dejado el campo libre para mí. Ya que de no haber sido así jamás hubiera conocido a esta hermosa chica que ahora es mi novia.- Marinette lo miró con ojos como de platos y Adrien agregó.- No les estoy reclamando nada, en realidad me alegro por ustedes y les deseo lo mejor en esta y en otras vidas. Y les agradeceré por haberme dado la oportunidad de estar con mi hermosa princess. Así pues, con su permiso y disfruten la velada.- se dieron la media vuelta y Marinette vio a Adrien un tanto abochornada.
-¿Que fue eso?
-Mis agradecimientos sinceros. No se ven que sean malas personas, puedo verlo en sus ojos. Pero si vuelven a mentirte o a hacerte algún daño no habrá palabra alguna para expresarme ante ellos.- ella quiso llorar, lo abrazó con fuerza sintiendo que nada en el mundo podría ir contra ellos, y besándose se dirigieron fuera del gentío necesitados del uno del otro.

Juliet iba de camino a su casa, su abuela le había levantado el castigo sólo unas horas y tenía que regresar a cierta hora. Se despidió de Claude hacia un rato y subía la pendiente pensando en lo divertido que había sido estar con él.
-¡Juliet!- se detuvo de golpe al escuchar la voz de Claude detrás de ella. El castaño corrió hacia ella.
-¿Qué ocurre?
-Tranquila. Vengo a advertirte. Vi a Adrien y Marinette yendo a la misma dirección.
-¿Y eso que tiene de malo?- él se acercó más.
-Que iban muy cariñosos.- ella comprendió todo y resignada llevo su mano a su rostro.- Tranquila. Ven, vamos a dar una vuelta.
-¿Donde esta Sain?
-Zampándose hasta no poder más. Se hizo adicto a una comida que se llama patatas fritas.
-A mí también me encantan así que no lo culpo.
-Bueno, mientras tanto, ¿no quieres dar una vuelta?
-Claro, ¿quieres ir al faro?
-¿Faro?
-Es esa construcción en el fondo. Un faro es una torre que ilumina el mar para guiar a los barcos a tierra segura y evitar que choquen contra las rocas.
-Vaya que interesante. ¿Y cómo lo ilumina?- se veía de verdad muy interesado, normalmente gente que no eran sus amigos no le pedían más explicaciones sino que hasta la ignoraban deliberadamente haciéndola sentir una sabihonda despreciada. Caminaron hacia el faro y Juliet hablaba de cómo funcionaba el faro y de su antigua función, sin notar que Claude la escuchaba interesado y a la vez embelesado. Tenía una voz hermosa, suave, y sus manos se movían de una forma casi hipnótica. Las luces del lugar iluminaban su perfil y su cabello del color del caramelo como el de su waffle desprendía pequeños destellos dorados con la luz correcta. Le gustaba esa gran mata de cabello y se preguntó cómo se sentiría en su mano enterrándose en esos rizos. Se alegró mucho haber encontrado la excusa perfecta para poder seguirla y seguir hablando con ella, le debía una a su amigo. Llegaron al faro y estaba cerrado con candado.
-Oh, vaya. Pensé que al menos estaría abierto.
-¿Por esto? Déjamelo a mí.- con sus dos manos tomó el candado, y usando su fuerza lo rompió y sacó fácil del cerrojo.
-¡Listo!
-Creo que debo suponer que tu fuerza sigue siendo proporcional a la de tu forma de tritón.- este sonrió ampliamente y entraron. Juliet uso una linterna de su llavero para iluminar. Y subieron las escaleras de caracol, topándose con algunas habitaciones en su camino.- Este debe ser el almacén, este la cocina, la estufa es tan vieja... Esta es la habitación.- siguieron subiendo y abrieron la compuerta del faro, ella emitió un leve sonido de admiración.- ¡Oh, cielos! El equipo esta tan bien cuidado que de seguro aun funciona y... Oh, le falta una pieza.- señaló un hueco dentró del mecanismo.- Es el bombillo. Demasiado bello para ser cierto.
-No importa eso ahora, ¡esto es una pasada!- señaló por las grandes ventanas y admiraron la hermosa vista del lugar. El mar estaba decorado con una estela de colores por el pueblo y la luna iluminaba otro tanto. Las estrellas brillaban sobre de ellos hasta verse las estelas, veían toda la playa y el mar hasta perderse en el horizonte.
-Es hermoso.- fue que notó la mirada perdida de Claude en el paisaje, su emoción se convertió en admiración y sus ojos azules brillaban como el cielo estrellado.
-Es... impresionante. Es increíble pensar que toda mi vida bajo el agua y nunca note que las estrellas y la luna eran dignas de admirar de este modo, esto va más allá, hasta quitar el aliento y darme cuenta que mi mundo era tan pequeño.- ella sonrió y en un gesto de apoyo, ella puso su mano sobre la de él.
-Quizás podamos volver aquí con los demás, y así ver las estrellas y el mar desde aquí.- este la miro fijamente, sintiéndose verdaderamente egoísta por ese lugar, egoísta por su compañía. ¿Cómo es que no se dio cuenta hasta ahora cuando todo estaba allí? Al ver esos ojos brillantes como dos lunas, se daba cuenta que Adrien no fue el único guiado a tierra.- ¿Claude? ¿Pasa algo?
-No quiero que nadie venga.- su mano entrelazo sus dedos suavemente.- Quiero que este lugar sea nuestro... y de nadie más.- sus ojos no se apartaron en ningún momento de ella notando sus mejillas colorearse.

Noche y luna buscando compenetrarse y provocando que sus almas se buscasen y se sintiesen reconocidas una a otra. Sus alientos se tocaron, sus cuerpos reaccionaron, y fue que sus labios se unieron en un beso único y ferviente que encendió sus almas. Claude la sujeto del brazo con delicadeza y posesión, acercándola más y ella puso su mano en su fuerte pecho sintiendo en su palma el latido de su corazón.

El aire fue necesario y al separarse, sus rostros se encendieron sin saber que decir. Pero frenando sus impulsos porque sentían que necesitaban más del otro. Ella hizo a un lado un rizo suelto y luego sus miradas se volvieron a encontrar tímidas.
-Hagamos este lugar nuestro sitio secreto, Juliet.
-Mmmm, está bien.- el silencio se instauro entre ellos y luego sin palabras inútiles de por medio, entendieron que sus sentimientos iban más allá, y sin decir nada sus labios volvieron a unirse...

Adrien gimió de forma temblorosa, aunque no hubiese nadie en la casa no significaba que no tuviesen que ser cuidadosos. Pero el sentir esa pequeña boca succionar su miembro con dedicación y dulzura era algo más de lo que podía aguantar. Se sentía tan bien que sentía que podría explotar en cualquier momento. Ella se separó un poco. Besó, lamio la cabeza y volvió a engullirlo con más ritmo.

-Ma-Marinette por favor...- rogó este casi indefenso.- No creo poder aguantar... Por favor.- pero ella no hizo caso, aumentó el movimiento, la succión, torturándolo sin control hasta que este tomó su cabeza y empujó profundo, sintiéndolo en unos momentos crecer ahogándola con su esencia caliente.

La soltó dejándose caer en la cama y Marinette se separó, tragando lo posible y admirando ese mástil aun erguido frente a ella. Se sentía tan necesitada que era vital tenerlo ya dentro. Pero grande fue su sorpresa cuando este se levantó y la sujetó con fuerza entre sus brazos. Emitió un grito corto como el de un ratón y Adrien la beso salvaje, completamente delirante y dispuesto a arrebatarle su alma en ese beso. Él se levantó sobre de ella, sus manos acariciaron de forma descarada su cuerpo antes de dejarla sobre la cama apenas y recargándose de los hombros. Entro en ella lento, llegando tan adentro gracias a esa posición que necesitaba poseer ese cuerpo de todas las formas posibles.
-A-Adrien~- gimió como pudo, sus embestidas eran duras, y tan fuertes que sacudían su interior.

Sentía que no podía detenerse. La sensación de ese miembro tan distinto al suyo, penetrar abriendo esa carne apretada y caliente. Sus gemidos lo impulsaban a más, quería hacerla desfallecer aprovechando sus nuevas piernas y hacer que su cuerpo olvide por completo que fue tomado por otro hombre antes. Ahogó un gemido ronco y ella lloriqueó al sentirlo crecer, llegando hasta lo más profundo de su ser y la beso con ardor, apretando su cuerpo contra él suyo. La puso contra la pared, sosteniéndola de la cadera mientras la penetra una y otra vez. Ella se sujetó de sus hombros y sus piernas se enredaron en sus caderas para poder seguir ese vaivén imposible. Sus cuerpos chocaron ejecutando una serie de sonidos morbosos y húmedos, la mezcla de fluidos comenzaba a salir en cada embestida y Adrien sentía que pronto llegaría. Ella gritó, y Adrien alargo ese orgasmo hasta que él también llegó, pero no había terminado.
La colocó sobre el escritorio, con sus senos aplastando los retazos de tela y hojas suelta que había mientras que estaba de puntas tocando el suelo, gritando y gimiendo sin control, se retorció sintiendo que estaba a punto de llegar nuevamente, sujetándose de la orilla de escritorio como un salvavidas hasta que que una ola la arrastro, pero eso no terminó, porque Adrien también la arrastró con él haciendo que se arqueara apoyándose en el escritorio con el resto de su cuerpo hacia arriba y recibiendo el salvaje embiste. Con todo su ser ardiendo sentía que entraría en una combustión instantánea, y lo sintió, una explosión que arrasó su mundo sintiendo la ardiente esencia derramarse en su interior prolongando el orgasmo, y en algún momento el colchón estuvo abajo ella perdiendo al fin la consciencia, saciada como nunca antes, con el cuerpo tembloroso aun unida a ese tritón. Mientras que Adrien la giró para que aun unidos quedara ella sobre él. Dejando hasta la última gota en su interior, tan perdido por esas sensaciones como ella. La amaba, la amaba tanto que estaba decidido a estar con ella. Hablaría con Chloe nuevamente, tal y como cuando preparaba la poción, y su charla no fue nada tranquilizadora.

-¿Qué quieres decir que tu madre y hermana buscaban hacer algo a mi hermano?
-Sé que hice mal en no decir nada, pero creía que no serían tan estúpidas. Sin embargo les robe el libro y muchas cosas antes de que hicieran algo.- Adrien y Claude se miraron y castaño paso su mano por su cabello.
-Sin ofender Chloe, pero ya sabía que ellas eran medio brujas, pero comprobarlo...
-¿Tienes ese libro?- pregunto Adrien.
-Obvio. Está muy bien escondido.
-Muy bien. Tendemos que ir a con mi padre y explicarle todo.
-Adrien, no creo que nos crean.- dijo Chloe.- Es decir, mi madre seguro encontrara algo para zafarse.
-Podríamos mostrarle la cueva que decías.- sugirió Claude.- Seguro que allí hay más de una prueba en su contra.
-Vaya, me alegro que sepas cuando usar la cabeza.- le felicitó Sain haciendo reír a los rubios pero el kwami se mostró serio.
-Como sea no hay que dejar que nadie tome ese libro. Si es el libro que creo que es, aun en manos equipadas y expertas este sería un peligro para todos, sea en el agua como en la tierra...

Adrien dejo a Marinette a un lado y los arropo a ambos en las sabanas de la cama. Había tomado una decisión. Arreglaría todo y comunicaría a su padre su decisión, se quedaría con Marinette en tierra ya que no podía imaginarse un día en que no pudiese verla, tocarla o escuchar su voz. Así que no importando como, no se separaría nunca de su amada princesa.

La pareja se encontraba profundamente dormida, sus cuerpos unidos disfrutando de la calidez del otro, sin percatarse que por la ventana entró una felina de ojos azules, esa noche sus ojos brillaron de forma casi sobrenatural. Miro a la pareja y casi pudo verse una sonrisa en sus labios para luego dirigirse a donde la cómoda y tomar algo con su hocico. Salió, y al caer al suelo, Breezy ya le esperaba y Tikki dejo caer los aretes y la peineta, luego se miraron fijamente y entre las sombras solo se notaba el movimiento de su cola antes de desaparecer...

Quería hacerla pagar. Lila tuvo suerte de encontrar un lugar donde dormir, pero eso no duraría porque las otras brujas de la pulsera envenenarían a todos los demás en su contra, y no estaba segura cuanto tardaría este chico con el que estaba en saber la verdad, los chismes corrían a velocidades impresionantes y ella era experta en la materia Por eso esa noche salió para despejarse pero se llevó más que disgustos al ver a Marinette con un chico súper guapo, parecía un modelo y la veía con ojos de cordero. Marinette si era una zorra. Y si no fuera poco, vio a la distancia a esa tonta y aburrida de Juliet con otro chico guapo. ¿Cómo era eso posible? ¿Es que el mundo se volvió al revés? Evitó encontrarse con Alya y Nino por lo que podrían hacer, pero tras unos momentos vio a ese artista muerto de hambre llegar con Sabrina, esa traidora con cara de perro, ya se lo pagaría, pero quien capto su atención fue Chloe. La chica dijo algo y se separó del grupo. Oh, iba a disfrutar de ello, se alejaba cada vez más de la gente y casi podía sentir su venganza a punto de ser ejecutada. La siguió todo el camino, con cuidado de que no la viera y molestándose más por el largo camino hasta que llego a una playa oculta. Lila tuvo que entrar al mar y ocultarse tras una piedra, llegado el momento se le iría encima, o si estaba allí para algo más bien podría grabarla y chantajearla. Sin embargo su sorpresa fue grande al verla estirarse sobre el muro de roca y de un hueco sacar un grueso libro. Lo hojeo y luego lo dejo en su lugar procurando no pisar el agua. La vio irse y Lila salió de su escondite sacando ese extraño libro. Al hojearlo vio símbolos extraños y frunció el ceño molesta.
-¿Qué clase de broma es esta?
-Hola.- hablo alguien desde el mar y Lila vio a una mujer mirarla con una sonrisa, solo mostraba sus hombros.- Tranquila, no te hare daño.
-¿Que rayos? ¿Quién eres tú, anciana?- la sirena hizo una mueca intentando no sentirse ofendida.
-Me llamo Audrey. Y digamos que soy quien hará todos tus deseos realidad.- la cola de pez asomó en el agua, los ojos de Lila se abrieron grandes antes de sonreír de forma torcida y mirar a la sirena.
-Entonces es un placer. Me llamo Lila.

…..

Y… espero que les haya gustado! Valió la pena la espera? Gracias a todos por leer! Dejen review, nada de tomatazos, acepto imágenes de Chat Noir, Nathaniel, Luka o Viperion, recuerden, actualizo de entre 7 y 10 días y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!

Bonus:

Técnico: Ya he arreglado su computadora, pero es muy vieja, le sugiero que se compre una al menos a mediados de año.

Claro, no hay problema, ¿puedo encenderla?

Técnico: Adelante.

*Enciende normalmente*

Qué belleza… Oh, voy a conectar el cable para cargar, está como a la mitad.

*Lo conecta y…*

CRASH! PUM!

*Humo negro comienza a salir de la máquina y después una pequeña flama*

NOOOOO!

Técnico: Esto… si quieres te cobro la mitad.

*Tikki y Plagg comienzan a aprovechar el fuego para asar un malvavisco y un pedazo de queso*